CAPITULO 37
VINO, POR FAVOR
Domingo 13 de Julio, 04:42 a.m., Los Ángeles, California.
—Voy a intentar no ser aguafiestas pero… creo que va siendo hora de descansar, ¿no crees?— Quinn trataba de conversar con Santana que bailaba eufórica en mitad de la pista.
—¿Qué? ¿Por qué? Vamos Quinn, la noche es larga—replicó comenzando a bailar de forma sugerente en un intento desesperado por convencerla.
—Te recuerdo que mañana tenemos que coger el coche y volver a cruzar el país ¡No! Espera…mañana no, ya es domingo y tenemos que regresar hoy dentro de unas horas.— Respondió logrando que la latina detuviese el baile.
No tenían otra opción. Si Quinn quería llegar a tiempo para continuar con su trabajo en la cafetería, debían emprender el regreso aquel domingo, para poder estar el martes en su ciudad.
—¿Por qué tienes que recordármelo a mí? — se lamentó Santana molesta al ser consciente de como la fiesta se había acabado para ella.
—Porque a Britt es imposible acercarse, no para de bailar ahí…rodeada de gente. Y Rachel— buscó a la morena— está encantada con Aiden que no para de invitarla a cócteles que ni él mismo sabe pronunciar— dijo señalándola.
—Está bien— balbuceó malhumorada— Hablare con Britt… pero son tus amigas las que nos han traído hasta aquí, así que deberías ir comentándoselo a ellas.
—Lo haré ahora mismo—respondió regalándole una sonrisa de complicidad al tiempo que se alejaba de ella dispuesta a encontrar a la única que parecía lo suficientemente sobria como para mantener una conversación coherente; Spencer. Sin embargo, su intento quedó en vano tras un pequeño imprevisto. Alguien se interpuso en su camino. Alguien con los ojos vidriosos por culpa del alcohol y una sonrisa traviesa instalada en sus labios.
—Quinny— susurró Rachel desinhibida, alzando su brazo alrededor de su cuello—¿Dónde vas, preciosa?
El sugerente comentario y el inevitable olor a alcohol que desprendía la morena, pusieron en alerta a Quinn. Que rápidamente trató de mantenerla erguida a su lado.
—Voy en busca de Spencer. Deberías dejar de beber de una vez, te vas a poner enferma— trató de no sonar muy dura.
—No estoy borracha— sonreía tratando de mantener la naturalidad en su rostro
—Ya, claro…Lo que digas… Oye, vete preparando porque nos vamos a ir enseguida ¿Ok?
—¿A dónde?
—¿Dónde va a ser? A la mansión de Ash para dormir. Te recuerdo que mañana nos marchamos y tenemos que descansar
—¿Dormir?— replicó con el gesto contrariado— Yo no quiero dormir…
—Rachel… mira cómo estás. No has parado de beber en toda la noche, después de un día de fiesta en la piscina y pretendes coger un coche sin descansar. No lo voy a permitir. Somos cuatro y las cuatro tenemos la misma responsabilidad… es hora de regresar.—Fue contundente.
—Sí, si… Nadie te está diciendo que no. Yo quiero regresar a la mansión, pero…
—¿Pero qué?—Cuestionó Quinn perdiendo la paciencia.
—No entra en mis planes el dormir ya— Susurró acercándose con sutileza a su oído – Y tampoco te voy a dejar dormir a ti.
Un escalofrío. Un eléctrico y fugaz escalofrío recorrió su cuerpo al escuchar aquellas palabras. Aquel susurro que había hecho olvidar toda la conversación anterior y el intento por ser responsable. Ahora si daba igual si tenían que salir aquella tarde, daba igual si estaban cansadas y el peso del viaje ya empezaba a acusarlas. Aquella noche apuntaba a ser algo épico. Estaban en Los Ángeles, con una habitación para ellas solas y todas las ganas que habían ido acumulando en aquellos meses, en su caso concretamente durante 3 años.
Su interés había cambiado. La excusa seguía siendo la misma, por la tarde de aquél mismo día tenían que partir y necesitaban descansar, pero el verdadero motivo para regresar a la mansión ahora era Rachel y pasar aquella noche junto a ella.
Poco a poco y tras convencer a la inmensa mayoría de los chicos, Quinn consiguió que dieran la fiesta por finalizada al menos en el club. La única excusa que le sirvió a Brittany y Ashley para abandonarlo, fue prometerles que iban a continuarla en la mansión.
Y así fue como sucedió tras regresar a la casa. Ashley, Spencer, Brittany, Santana, Aiden, Glen y Rachel continuaron con la fiesta, sin embargo el cansancio fue haciendo mella en cada uno y lo que era una celebración frenética se convirtió en una relajada reunión en el jardín, dónde los chicos tomando las hamacas se relajaron y comenzaban una velada, en las que departían de forma agradable y divertida sobre las miles de historias que reunían entre todos.
—¡Chicas!— Ashley apareció en el improvisado corro tras desaparecer unos minutos dentro de la mansión— Tengo una sorpresa que daros.
Spencer se levantó del asiento que compartía con Rachel, la morena había bajado la intensidad de su estado de embriaguez y descansaba cómodamente tumbada.
—Hace días que planeé un viaje para Spencer y para mí, pero hemos pensado que podíamos hacerlo más espectacular así que…—hizo una pausa tratando de crear expectación— ¡Nos vamos a Las Vegas!— exclamó mostrando un panfleto.
—Chicas,— Spencer tomó la palabra ante la confusión generalizada de sus amigos— Ashley ha reservado en un hotel para todos nosotros, así que mañana la fiesta continua en la ciudad de los casinos.
Todos se quedaron sorprendidos, todos exceptuando a Aiden, Glen y Quinn.
Los Chicos no iban a participar del viaje ya que ambos tenían otros planes, sin embargo, Spencer y Ashley pensaron que llevarse a Rachel, Quinn, Santana y Brittany a las Vegas era la mejor forma de agradecerles el esfuerzo del viaje para asistir al cumpleaños.
Brittany comenzó a aplaudir y Rachel se contagió saliendo de su letargo. Sólo Santana fue consciente de que no podían ir. Ellas partirían de regreso a Ohio aquel mismo domingo.
Quinn comenzó a sentirse mal. La única razón por la que volvían a Lima era porque ella tenía que trabajar el martes siguiente. Ni Rachel, ni Santana, ni Brittany tenían obligación alguna de volver aquel día.
—¿Cuándo regresaríamos?— cuestionó Santana tratando de averiguar si existía alguna remota posibilidad de hacer ese viaje.
—Eh… pues salimos el lunes y regresamos el miércoles—respondió Ashley.
—Mierda— susurró Quinn con la suficiente vehemencia como para que pudiesen oírla.
—¿Qué pasa?— preguntó Spencer.
Quinn bajó su cabeza maldiciéndose.
—No podemos ir— Intervino Santana— Quinn tiene que estar en Lima el martes y… tenemos que volver todas.
Brittany y Rachel recordaron que era cierto y pronto cesaron las sonrisas de ilusión.
—¿Por qué?—cuestionó Ashley
—Tengo que trabajar— respondió Quinn.
—¿Y no puedes llamar y pedir un par de días más?
—Imposible… de hecho, tengo que agradecerle a mi jefa que me haya dado el jueves y viernes. Apenas llevo dos semanas y ya me ha dado vacaciones. No puedo tentar a la suerte.—Añadió tras el silencio de todas sus amigas.— Lo siento
—No tienes nada que sentir—musitó Rachel recuperando un poco la compostura—.Vinimos las cuatro juntas y así volveremos.
—Cierto—añadió Brittany—Todas o ninguna.
—Ya… pero me siento mal porque os perdáis algo así.—Replicó— Si pudiera regresar yo sola…lo haría
—Espera—Interrumpió Ashley dirigiéndose a Quinn— ¿A ti no te importa no ir?.
—Claro… No quiero que ellas se lo pierdan por mi culpa. Si pudiese marcharme yo sola de algún modo lo haría sin problemas. Si puedo encontrar un autobús o tal vez tren que me lleve de regreso, lo haré sin duda.
—Ni hablar—habló de nuevo Rachel— No vamos a dejar que cruces el país sola.
—¿Y si te consigo un vuelo?. Estarías allí en unas horas y ellas podrían venir a las Vegas—Insistió Ashley y el rostro de Quinn cambió.
—Sería genial, pero no… no tengo dinero para eso.
—Querida Lucy— se acercó a la rubia— Mi padre era una estrella del rock, me ha dejado más dinero del que me pueda gastar en mi vida… ¿Crees que no te puedo conseguir un billete de avión?
—¡No… no!— exclamó Rachel— No nos vamos a ir todas sin ella… ¿Chicas?— buscó apoyo en Santana y Britt.
—Berry tiene razón, hemos venido las cuatro de fiesta y no vamos a irnos sin ti.—Apuntilló Santana
—¡Esperad, esperad!— alzó la voz Quinn— No podéis hacerle ese feo a Ash y Spencer… tienen hecha la reserva ¿Verdad?.
—Eh si…
—Vamos… no podéis perderos eso. Estáis de vacaciones y podéis alargarlas. Yo me tengo que ir a la fuerza y ya está, pero Ash nos ha dado una buena solución para que ustedes disfrutéis y yo me vaya tranquila.
—Pero Quinn…—susurró Rachel sin convicción.
—No hay peros, Rachel…Si no lo aceptáis, me estaréis ofendiendo.
—Quinn tiene razón, si consigo ese billete de avión o de tren, ella podrá quedarse un día más y el martes estará a su hora, en su trabajo.—Añadió Ashley.—Hacedlo por ella. Puede disfrutar un día más.
—¿De verdad que no te importa?— preguntó Spencer indecisa.
—Me encantaría quedarme un día más, y si encima vosotras podéis ir a las Vegas, será genial.
—Perfecto—volvía a intervenir Ashley—todo dicho, el lunes a primera hora ponemos rumbo a Las Vegas— se abrazó a Quinn mientras levantaba una pequeña copa de la que bebía.
—Hey…— interrumpió Brittany— Entonces si mañana no vamos a regresar, podemos seguir de fiesta ¿No?
—Eso está hecho…— Ashley se acercó a Brittany— Santana y Spencer… a la piscina ¡ya!— le susurró al oído provocando la risa traviesa de la rubia.
Y sin apenas tiempo a reacción, las dos chicas se lanzaron a por sus compañeras y consiguieron llevarlas hasta la piscina, donde cayeron con la ropa y los zapatos puestos. Aiden corría en busca de Rachel que había vuelto a tumbarse en la hamaca con claros síntomas de cansancio pero Quinn, hábilmente detuvo al chico, interponiéndose entre ambos.
Ya era suficiente, había permitido que el muchacho tratase por todos los medios conseguir aquel acercamiento con Rachel, incluso utilizando las malas artes de tratar de emborracharla, algo que casi había conseguido para tratar de ganar aquella estúpida apuesta.
—Rachel es mía.
—¿Cómo?— el chico se sorprendió ante aquellas palabras.
—Que a Rachel la lanzo yo al agua… lo tengo pendiente desde esta tarde— respondió excusándose y Aiden no tardó en alejarse de ambas para regresar hacia la piscina, donde seguían divirtiéndose. Mientras Quinn, no tardó en buscar a Rachel.
—Hey, ¿Vas a estar ahí toda la noche?
—Estoy enfadada contigo— se giró hacia la piscina tratando de no mirarla.
—¿Enfadada conmigo? ¿Por qué?—preguntó incrédula.
—No quiero ir a Las Vegas sin ti.
—¿Otra vez con eso?— se molestó— Rachel… no quiero estupideces. Es una oportunidad única de conocer Las Vegas y no voy a dejar que la desaprovechéis.
—Como quieras.— Masculló molesta al tiempo que abandonaba la hamaca y dirigía sus pasos hacia la entrada de la mansión.
—¿Dónde vas?
—A beber agua— respondió de mala gana, aunque Quinn ni siquiera le prestó atención. Sabía que el alcohol era el culpable del estado de la morena, y enfadarse era absurdo. Y fue en ese instante cuando el resto de chicos regresaban de la piscina entre risotadas y alguna que otra broma.
—Spencer… nunca te había visto tan sexy— bromeó Aiden cuando la chica se fue a su lado tras salir de la piscina.
Llevaba un pequeño vestido blanco que con el agua se había tornado casi transparente, mostrando completamente el cuerpo de la joven.
—Eh... tío—intervino Glen molesto— ¡Es mi hermana!
—Su hermana y mi novia— Añadió Ashley mientras abrazaba a Spencer tratando de cubrirla.
—Tranquila… perdí el interés en ella cuando me vomitó encima en nuestra primera cita..— Respondió divertido.
—¿Hiciste eso?— preguntó Brittany divertida
— Estaba borracha y no era consciente— se excusó la chica.
—Yo también le vomité a Rachel encima— Recordó la rubia provocando las risas de Santana y Quinn.
—Si Spencer te hizo eso,— Ashley seguía desafiando a Aiden— fue porque estaba loca por mí y no quería nada con chicos.
—Si Spencer está contigo, es porque no ha estado conmigo antes—replicó Aiden—Si me llega a probar…
—Hey… ¿Queréis dejar de hablar de mi como si fuese un objeto?—interrumpía Spencer molesta— Estoy aquí, y tengo capacidad de decisión.
—Yo he estado con montones de chicos como tú….y créeme no lo cambiaría por lo que me da una sola chica— Añadió Santana tomando la palabra en la conversación, y regalándole una divertida sonrisa a Brittany.
—No hay montones de chicos como yo. Solo hay un Aiden en el mundo, y ese soy yo. Si quieres… lo probamos y lo compruebas por ti misma— sonrió
—Uff…Aiden, creo que tu madre debería haberte llamado Narciso. No conozco a nadie tan narcisista como tú, ¿Cuánto tiempo llevas sin estar con ninguna chica? estás insoportable atacando a todas desesperadamente.
—No ataco a nadie, solo tanteo—bromeó el chico—Pero tranquila, ya tengo alguien en mente y os dejaré en paz a las demás—añadió regalándole un guiño de ojos.
—Eres un fantasma—balbuceó Spencer.
—Totalmente— murmuró Quinn justo al lado de Spencer y Ashley sin que pudieran oírlo los demás.
—¡Hablando de Roma!—exclamó Aiden y en ese preciso instante, todas las miradas se posaron en ella. En Rachel, que aparecía en la extraña reunión portando una copa de vino, y sin perder la sonrisa.
—¿De qué habláis?, ¿De mí?—cuestionó tomando asiento junto a Aiden, y sin mirar ni un solo segundo a Quinn, que ya empezaba a molestarse de veras por aquella actitud.
—¿No ibas a por agua?— replicó la rubia.
Rachel la miró completamente seria.
—Sí… pero he visto la botella de vino encima de la mesa y tenía una presencia esplendida. Y aunque no entiendo mucho de vino…Me he decidido a probar éste. ¿Algún problema?
No respondió. Quinn se limitó a desviar de nuevo la mirada hacia otro lado y pasar por alto el orgullo que parecía mostrar Rachel.
—¿De qué hablabais?—insistió de nuevo la morena.
—Hablamos de sexo Rachel— Respondió Aiden.— Estábamos contando nuestras experiencias, así que vamos…háblanos de las tuyas.
Santana miró a Quinn, sabía que la rubia estaba empezando a perder la paciencia y lo peor de todo es que veía a Rachel seguirle el juego al chico.
—No le hagas caso… Aiden está un poco obsesionado con el sexo— Spencer trató de calmar la situación.
—No hay problema— respondió Rachel sonriente— No me molesta que me pregunten, en realidad no tengo mucho que contar. Bueno si… —hizo una pausa que provocó las miradas repentinas de Quinn, Santana y Brittany— Si que tengo algunas…
—Pues cuenta
—¿Qué quieres que cuente?— cuestionó mirando a Aiden, que era el más interesado en escucharla.
—No sé… ¿Cómo fue tu primera vez?.
Rachel soltó una carcajada
—No ha habido una primera vez… he estado varias veces a punto pero siempre salió mal—Respondió sin pensar, provocando la atención de sus amigas.— Uno porque no se concentraba, otro porque me sólo quería que dejase de ser su contrincante y el tercero porque estaba enamorado de una más guapa.
Quinn trataba de asimilar lo que decía la morena, pero le resultaba casi imposible tolerarlo. La conocía, y sabía que no solía hablar de ese tema, por lo que el alcohol estaba siendo el culpable de aquella nueva faceta de la chica. Una faceta que no le gustaba en absoluto..
—Vaya… creo que tú y yo vamos a tener que hablar en privado—susurró Aiden alzando su brazo por encima de los hombros de la morena.
—Aiden, ¿Puedes dejar el juego?—intervino Spencer siendo consciente de la situación, pero Rachel no parecía necesitar ayuda de nadie.
—Lo siento mucho chico—musitó sin perder la sonrisa— Pero da la casualidad que no eres mi tipo…y ya estoy completa e irremediablemente enamorada de otra persona—añadió y la tensión aumentó en Quinn, que no pudo evitar notar como el rubor se apoderaba de sus mejillas.
—Es una pena, tengo muy buenas experiencias en las primeras veces de las chicas con las que he estado.
—Tío, estás insoportable—Replicó Glen.
—Hey… es la verdad. Pregúntaselo a Ash…
—Oh dios mío—intervino Spencer— no quiero saber eso.
—Aiden, creo que andas equivocado, mi primera vez fue con una chica… no contigo.—Aclaró Ashley dejándolo en completo silencio.
—¿Y vosotras?— Glen no dudó en cuestionar a Santana y Brittany— ¿Con quién fue vuestra primera vez? ¿Chico o chica?
—Chicos— contestaron al unísono
—¿Y tú Quinn?—preguntó Aiden curioso—¿Chico o chica?
La rubia lanzó una mirada asesina al chico y acto seguido miró a Rachel que la observaba curiosa.
—Quinn sólo ha estado con chicos… ¿Verdad?—musitó Rachel, pero Quinn ni siquiera abrió la boca. Permaneció durante algunos segundos manteniéndole la mirada mientras el resto seguía con la ronda de preguntas.
—¿Y tú Spencer?— preguntó Brittany curiosa.
—Yo tuve dos primeras veces, una fue con un chico…y no me gustó nada, y otra fue con Ash— miró a la chica— y me encantó.
—Ashley 1, Aiden 0— bromeó la chica.
—¿Y no estabas asustada?— Rachel no tardó en intervenir ignorando la burla de Ashley sobre el chico.
—Muchísimo, de hecho, a la mañana siguiente no me atrevía ni a mirarla a la cara. Me daba vergüenza. Me sentía horrible y ella…Ella es tan guapa que no conseguía asimilarlo.
—¿Y qué tal fue?—preguntó curioso Aiden.
—Vale tío… yo lo siento pero no quiero escuchar esto. Me voy— Glen se levantó y tapándose los oídos se metió en la casa.
Quinn estuvo a punto de hacer lo mismo pero la conversación de Ashley la detuvo.
—Spencer estuvo genial— Intervino mirando a su chica que no paraba de sonreír— Jamás olvidaré ese momento— Añadió regalándole un pequeño pero cariñoso beso.
—Spencer… ¿Cómo sabías que estabas preparada para eso?—Rachel volvía a preguntar, y lo hacía sin tregua, con verdadero interés por conocer la historia, y evidentemente, eso alertaba la curiosidad de Quinn. —Quiero decir, estar con una chica es… es distinto a estar con un chico…supongo.
—No lo sé, no es algo que supiera… solo sabía que me gustaba ella y quería estar con ella.
—Pero, imagino que te sentirías cohibida ¿No? Quiero decir, Ash tenía experiencia y tú no… ¿Cómo afrontas eso? ¿No tenías miedo? Lo normal es que estés aterrada, ¿No?
—Todo lo contrario. Que Ash tuviera experiencia me hizo que todo fuera perfecto. Que mejor que tener a tu propia maestra enseñándote— respondió sonriente, contagiando con ello al resto de amigos. Excepto a Quinn.
El interés curioso de Rachel por conocer ese momento de la vida de Spencer, terminó por molestarla tras escuchar aquella última pregunta. Que Rachel tuviese miedo solo podía significar que le habia estado mintiendo. Rachel no había dejado pasar ninguna oportunidad para insinuársele a lo largo del camino, y en ese instante reculaba y mostraba unas dudas que ella desconocía.
—Lo siento chicos,— Quinn no aguantó más aquella conversación— pero me voy a la cama.
—¿Ya?—replicó Brittany
—Son las 05:53 de la madrugada. Apenas hemos dormido esta noche y yo ya no consigo mantenerme en pie. Necesito descansar.
—Es verdad chicos, deberíamos irnos a dormir ya. Mañana tenemos que estar perfectas para visitar la ciudad—intervino Spencer. Y fue justo ese pequeño sermón el que Quinn aprovechó para despedirse de sus amigos y retirarse hacia la habitación, no si antes lanzarle una confusa mirada a Rachel, que casi la había ignorado por dar el último sorbo a su copa de vino.
10 minutos después, y tras haberse despedido del resto, Rachel se situaba frente a la puerta de su habitación, donde Quinn ya hacía rato que estaba, y probablemente dormida. Esperó un par de minutos más en los que trató de aclarar su mente y llenar de aire sus pulmones, y por fin se decidió a entrar para descubrir a la rubia recostada sobre un lateral de la cama, dándole la espalda en todo momento y un divertido pijama que la hizo sonreír. Divertido y sexy.
Rachel comenzó a desvestirse frente a los pies de la cama, observando en todo momento la respiración de su compañera de cama, hasta que un pequeño y sutil movimiento de la misma, le hizo hablar.
—¿Estás dormida?— susurró con delicadeza.
—No.
—¿Estás enfadada?
—No.
—¿Sólo sabes decir no?
—¿Qué quieres Rachel?— preguntó molesta.
—¿Quiero que me digas por qué estás enfadada desde que hemos llegado aquí?. En el club estabas…cariñosa
—No estoy enfadada, sólo hay cosas que no comprendo.
—¿Qué cosas?
—Dejalo Rachel. Es tarde y tenemos que dormir. Ya has escuchado lo que ha dicho Spencer.
—¿Es por Aiden?—insistió—Vamos Quinn, es chico es un fanfarrón, además, sé que había hecho una apuesta para conseguir besarme y… solo estaba jugando… ¿No pensarás que yo?.
—Me importa un bledo Aiden y sus estúpidas apuestas. –Respondió desganada—Vamos a dormir, por favor.
—No, no pienso dormir hasta que me digas qué diablos te pasa. ¿Qué he hecho? ¿Divertirme? ¿No se supone que a eso veníamos?
—Rachel, no te enteras de nada— masculló mirándola por primera vez— No te das cuenta de cómo me siento cada vez que abres la boca, ¿Verdad?
—¿Qué? ¿Por qué dices eso? ¿Qué digo para que te sientas mal?
—Pues que cada día descubro algo nuevo de ti, y no de una manera agradable…Se supone que hay cosas que me haces saber, y resulta que después lo dices y totalmente diferente a lo que me has hecho creer.
—No te entiendo—musitó confusa.—¿De qué cosas hablas?
—Cosas que yo debería saber.
—Explícate por favor, porque no me entero de nada. No sé qué he dicho o hecho.—Replicó y Quinn no lo pudo soportar más.
—Rachel…¿No te das cuenta? Hemos estado a punto de llegar hasta el final en varias ocasiones, y cuando hablo de llegar hasta el final me refiero a intimar. Nos han interrumpido montones de veces pero me has dejado claro que lo deseas. Hoy llevas todo el día provocándome, insinuándote, me dijiste que tenías otro tatuaje escondido y que no había visto, dejándome literalmente loca y con la intención de descubrirlo por mí misma cuando llegásemos aquí. Estabas preparando el terreno y ahora llegas aquí y lo primero que haces es preguntarle a Spencer que cómo supo cuando estaba preparada para dar ese paso.
¿Estás jugando conmigo?.
—Primero… yo no he sido la única que ha provocado – replicó acercándose a la cama— Te recuerdo que incluso me acorralaste en el baño del avión cuando íbamos a Nueva York. Y segundo, te dije lo del tatuaje sí, pero llevas también todo el día diciéndome que si la temperatura de tu cuerpo, que si me ves desnuda en el baño, que si mi bikini te queda perfecto o me besas cuando se me cae la toalla. No soy la única que va preparando el terreno.
—Porque me has convencido de que es lo que querías.
—Y es lo que quiero—la interrumpió—Si le he preguntado a Spencer es porque he visto una buena ocasión, y también lo hice por ti.
—¿Por mí?— cuestionó extrañada, abandonando la cama y colocándose frente a ella.
—Sí Quinn, por ti. Yo sé que tú al tienes experiencia con chicos pero yo, yo no tengo nada y esto es algo nuevo para las dos, algo que se supone que debemos aprender juntas, o al menos eso es lo que deseo— bajó su mirada— No quiero hacer el ridículo contigo. No quiero quedar como una estúpida y cuando de ese paso.—Añadió provocando el silencio en la habitación. Quinn se limitaba a mirarla completamente sorprendida por sus palabras. –Quiero hacerlo bien, pero si no…Si va a resultar un desastre, me gustaría recordarlo con cariño, tal y como lo hacen ellas—Susurró desviando la mirada hacia sus manos, completamente avergonzada por la situación.
Aunque para Quinn aquella situación no fue tal, de hecho, aquella imagen de Rachel solo le regaló ternura.
—Rachel— susurró dejándose caer de rodillas frente a ella, que permanecía sentada a los pies de la cama — Yo no tengo ni idea de nada, no sé qué hay que hacer y nunca lo he sabido. Por eso me dejo llevar. No pienso en si tengo que hacer una cosa u otra, ni siquiera sabía cómo hacerlo con …bueno con un chico— prefirió evitar nombrar a nadie— Está claro que en la teoría todo es muy sencillo pero luego… es completamente distinto. Lo sé por experiencia, por eso simplemente me dejo llevar y eso es lo que he hecho todo éste tiempo contigo. No te he besado para provocarte, lo he hecho porque no podía resistirme y pienso que tú también lo deseas. Y aquella noche en mi casa no tomé la iniciativa porque supiera lo que hacer, lo hice porque me moría de ganas de tenerte tan cerca y pensé que tú también lo deseabas, Rachel. Yo, yo sentía que tú lo deseabas, ¿Entiendes?
No respondió. Rachel alzó la mirada hacia ella y sin pensarlo, tras escuchar aquellas palabras, la rodeó entre sus brazos para atraerla y conseguir un abrazo necesario para ambas. Un abrazo que como siempre solía suceder, fue interrumpido por quien menos esperaban.
—¡Chicas!— Brittany llamó a la puerta.
—No podía faltar la interrupción – susurró Rachel esbozando una dulce sonrisa.
—¿Qué pasa ahora, Britt?—cuestionó Quinn tras abrir la puerta y encontrarse a su amiga frente a ella.
—Santana dice que te necesitamos—musitó.
—¿A mí? ¿Para qué?—preguntó desconcertada.
—Ven a la habitación y lo verás, ¡Ah!, y no hagas ruido—susurró tirando de ella para obligarla a que saliese de la habitación, pero Quinn logró mantenerse algunos segundos bajo el umbral de la puerta, y regresó la mirada hacia Rachel, que al igual que ella permanecía completamente confusa.
—Voy, voy a ver qué sucede, ¿Ok? —Rachel asintió tras regalarle una sonrisa llena de complicidad. Gesto que se contagió a la rubia.—Vuelvo enseguida—añadió.
—Te estaré esperando.
