Tobio se despertó alrededor de las ocho de la noche, con el cuerpo pesado, los músculos entumecidos y el cabello desalineado.

Y Shouyou dormido arriba suyo.

Afuera estaba oscuro, por lo que se veía en su ventana, y oh-mierda.

Tuvo cuidado en mover al pelirrojo hacia un costado para levantarse a agarrar su celular y ver la hora. Bueno, no era tan tarde, así que su papá no debía haber llegado. El problema era que probablemente, su mamá sí.

Bajó los primeros peldaños de las escaleras para revisar si había rastros de su madre, y se encontró con la mayoría de las luces prendidas.

Estaba muerto.

Los nervios le hicieron un nudo en el estómago, y subió -con mucho, mucho cuidado- a despertar a Hinata. Éste estaba igual de confundido que él por la hora. ¿Cuándo se habían quedado dormidos?

Kageyama le hizo un silencioso "shh" poniéndose un dedo sobre los labios. El otro estaba tan dormido que no entendía demasiado, pero aún así se quedó callado.

Bajaron las escaleras juntos y se dirigieron a la puerta, donde el pelirrojo se calzó y miró a Tobio con un gesto de preocupación.

Hace mucho que no estaban tan callados. Ninguno pronunció palabra hasta que Shouyou murmuró un "te veo mañana...suerte", y el otro asintió con la cabeza como toda respuesta. Parecía tranquilo. Parecía que todo estaba bien.

Si hablaba, probablemente iba a llorar.

Pasaron unos diez, veinte segundos luego de que Hinata cerrara la puerta y dejara al más alto en la casa, cuando éste escuchó la voz de su madre llamándolo.


Hola~ ¿Cómo están? Espero que hayan tenido una linda semana, y que la próxima sea mejor.

(Alguien está jodido).