Capítulo 38:Llegan los refuerzos al Olimpo

En el Olimpo estaba teniendo lugar una batalla que sólo podía asemejarse a la que habían protagonizado los titanes años atrás. Bolas de energía, golpes y flechas volaban por todas partes. Hécate estaba centrada en Perséfone, quería acabar con aquella mocosa como fuera, o por lo menos hacerle el máximo daño posible. En esos momentos le daba igual lo que Cronos pudiese hacerle si hacía daño a su futura esposa.

Estaba harta de Cronos, estaba harta de Hades, de ser una segundona, quería ser la protagonista, la dueña del cotarro en el Inframundo y lo iba a lograr. No pensaba compartir su poder con Perséfone ni con nadie, ya había sido bastante humillada. Tenía un trato sellado con Cronos, y no podía hacerle daño. Si le exigía explicaciones por haber hecho daño a Perséfone diría que había sido en defensa propia.

Perséfone no daba a basto, aunque estaba segura de que Hades era mil veces más poderoso que Hécate,ésta seguía siendo una diosa, y que dominaba muy bien sus poderes. La reina del Inframundo no había tenido muchas oportunidades de ejercitar sus poderes y eso se notaba,sumado a que hacía tiempo que no pisaba el Inframundo, se estaba debilitando a una velocidad alarmante.

Apolo por su parte sentía una gran responsabilidad. Él era el dios más fuerte de los que allí se encontraban,y sentía sobre sus hombros todo el peso de lo que allí ocurriese. Los titanes eran muy fuertes, y los dioses estaban luchando con todas sus fuerzas para mantener el Olimpo, el último reducto que les quedaba. No podía evitar mirar de reojo hacia donde se encontraban Hécate y Perséfone. La diosa de la hechicería y las almas errantes estaba yendo a por todas, y aunque Per era buena alumna y se manejaba muy bien con el arco, el cansancio iba haciendo mella en ella.

En Atenas,Megara,Cassandra, Hyllos, Nauplio,Aladín y Genio miraban al cielo desde el jardín, donde había un espectáculo de luces en el cielo. Todos sabían lo que eso significaba, en el Olimpo estaban luchando. El silencio se podía cortar con un cuchillo. Faetón había desaparecido, aunque todos imaginaban a donde había ido. Hyllos había querido ir al Inframundo a ayudar a su amigo, pero Megara no se lo había permitido.

-Si por lo menos tuviese a Pegaso, podría ir al Olimpo a luchar, soy un inútil.-Dijo el hijo de Hércules.

-Tú lugar está aqui defendiendo Grecia, tú elegiste ser un héroe.-Respondió Meg.

-Ni siquiera puedo ir a ayudar a mi compañero, a ningún héroe le dice su madre lo que tiene que hacer.-

La breve conversación fue interrumpida cuando los ojos de Cassandra se pusieron en verde.

Tras unos minutos que se hicieron eternos, los ojos de la adivina volvieron a su forma original. Todos los allí presentes la observaban expectantes, esperando lo que tuviese que decir. Cassandra no sabía si era buena idea decir lo que había visto, ya que no eran buenas noticias en absoluto, aunque era consciente de que sus visiones nunca lo eran. Cronos estaba demasiado ocupado y se había descuidado, no bloqueando los poderes de la mujer.

-¿Y bien?.- Dijo Meg. Era consciente de que las visiones de su amiga siempre eran catástrofes, y dadas las circunstancias, estaba segura de que esta vez no era una excepción.

La pelirroja comenzó a titubear. Ya había demasiados desastres. Su propio hijo se había largado y era muy consciente de donde había ido, no necesitaba una visión para saberlo.

Genio y Aladín se miraban. No entendían nada de lo que habían visto, conocían de las visiones de Cassandra pero era la primera vez que presenciaban una.

-Está bien.- Se resignó Cassandra.-He visto el Olimpo. Los dioses luchaban contra los titanes, y Perséfone estaba allí también. No estaban todos los dioses, los más fuertes no estaban.- La sibila dudó sin seguir con lo que iba a decir no. Pero Megara la conocía bien y sabía interpretar su mirada. Si decía que no había ocurrido nada más su amiga sabría que mentía.

-He visto a Perséfone muy débil, tirada en el suelo, y Hécate dejándola inconsciente.-

Los ojos violetas de Meg se abrieron como platos.-¡¿Qué?!.-

Los puños de Hyllos se apretaron con tanta fuerza que se hizo sangre. Su hermana y su prima se encontraban a merced de Cronos. Su mejor amigo probablemente se encontrase en el Inframundo, y él y Nauplio que eran semidioses, no tenían manera de llegar hasta el Olimpo para echar una mano.- Si tan sólo pudieramos ir al Olimpo a ayudar...- Dijo el hijo de Hércules y Meg.

Aladín sabía que con la alfombra mágica podían ir hacia allí, pero no estaba seguro de si era una buena idea decirlo, podía ser que Meg y Cassandra no estuviesen deacuerdo, aunque por su parte no tenía ningún problema en ir al Olimpo a ayudar. Pero Hyllos se les adelantó.-¡Podríamos ir al Olimpo con la alfombra mágica! Aquí ya no hacemos nada, todo ha sido una distracción, la acción de verdad va a tener lugar en el Olimpo y en el Inframundo.-

-Es demasiado peligroso.- Replicó su madre.-Deberíais quedaros aquí por si hay un ataque...-

-¡¿Pero que ataque!? Cronos no va a desperdiciar a sus monstruos en Grecia en este momento tan importante.¡Están todos concentrados en esos dos lugares!.- Gritó Hyllos.

-Yo... si hay manera de ayudar yendo al Olimpo me gustaría ir.- Dijo tímidamente Aladín.

Cassandra y Megara se miraron. Comprendieron que aunque era muy peligroso probablemente fuese necesario. Hacía falta toda la ayuda posible.

-Tened mucho cuidado.- Acertó a decir Meg.

Genio se disponía a partir hacia el Olimpo pero Aladín se lo impidió.-No cabemos los cuatro en la alfombra, y además tu todavía no estás recuperado del todo. Es mejor que te quedes aqui.-

-Vaya, me siento como una doncella en apuros.- Respondió Genio.

-Sabes que es lo mejor.-Dijo Aladín.

Antes de que se marcharan Meg dió un avergonzante abrazo de madre a Hyllos.-Tened mucho cuidado por favor. Los titanes ya casi consiguen acabar con el Olimpo una vez con todos los dioses defendiéndolo. Ahora es peor.-

-Tendremos cuidado.-Respondió el semidiós. Y en su mirada y expresión Meg casi pudo estar viendo a Hércules.

La acción ha llegado al Olimpo! Por fin están luchando allí aunque esta vez Hércules no está y las cosas son diferentes, pero para suplirlo van a ir otros héroes.

Lo de Melinoe ya me lo preguntaron una vez, y ya respondí que no estaba en mis planes meter otra hija de Hades y Perséfone por varios motivos. En primer lugar sería una diosa total, ya que Perséfone ya no es una mortal, y sería raro ver la reacción de Macaria ante una hermana totalmente diosa. Por otro lado tengo la teoría de que Perséfone al comer la granada de los muertos y pertenecer a ese mundo, tiene unas consecuencias, entre las que se encuentra no poder tener hijos, ya que los muertos no pueden tener hijos. Así que por el momento Hades y Perséfone no van a tener más hijos.

En el próximo capítulo habrá todavia más acción! Muchas gracias a todos mis lectores y espero vuestros reviews!