Waazzaaaaa!!
Quiero disculparme con todos, graciasa"Shadir" me di cuenta de que se me fue un capítulo hahaha y pues... es este, cómo no me di cuenta?? en fin, mil disculpas '
Dragon Ball H.S
Final
(Capítulo 35)
- ¡UNO! –Gritaba el réferi y por dentro pensaba: "Esto no puede esta pasando, después de tantos problemas para dar con estos dos ancianos y que la pelea dure tan poquito, a esto no puede ni llamársele combate de final"
- ¡DOS! –"Que aburrido, pensé que estos dos abuelos darían un mejor combate¿debería de ir a despertarlo en lugar de contar?
- ¡TRES!
- ¡Abuelito, levántate! –Gritó Gokú casi subido por completo en la barda que lo separaba de la plataforma.
- ¡CUATRO!
- No creo que se levante –opinó Bulma con pesar- ese viejo Roshi le dio con bastante fuerza. Y todo por tu culpa, si no le hubieras hablado, seguramente tu abuelo estaría peleando a la par con ese otro viejo.
- ¡CINCO!
- No era mi intención hacer que perdiera, yo tan sólo trataba de animarlo para que le echara ganas.
- ¡SEIS!
- Pues ya vez lo que provocaste con eso, ahora nadie disfrutó de una buena pelea de final.
- ¡SIETE!
"Por favor, levántate, esto no es justo" pensaba con tristeza el réferi, él quería ver una batalla digna de la final, no aquel fiasco de combate chafa.
- ¡OCHO!
- Je, Je, al parecer no entrenaste como debías, Son Gohan –recriminó Muthen Roshi parándose peligrosamente cerca del cuerpo derribado de Son Gohan.
- ¡NUEVE! –Gritó con una emoción fingida en la voz el réferi, al tiempo que pensaba: "¡Demonios!, esto no era lo que yo esperaba y aparte de todo, acabo de perder 1000 zenis por la apuesta."
- Eso es lo que tú piensas, viejo depravado –respondió Son Gohan recuperándose de su aparente ausencia de sentido. Con ambas manos, sujetó los pies de Muthen para hacerlo caer de espaldas. Roshi golpeó la plataforma con la nuca. Sus lágrimas se hicieron presentes en el rabillo de sus ojos a causa del dolor. Completamente de pie, Son Gohan dio un pequeño brinco para caer con los pies juntos en el abdomen flácido de Muthen Roshi.
- ¡¡Se ha levantado!! –Rugió con nuevas esperanza s y la emoción de regreso en su voz el réferi-. El participante Son Gohan tan sólo se estaba echando un farol ahí tirado en el suelo, es una verdadera lástima para el participante Muthen Roshi, quien creía que ya había ganado este combate sin esfuerzo alguno.
- ¡Así se hace abuelito! –Grita Gokú emocionadísimo por la recuperación casi milagrosa de su abuelo.
- Yo… no pensé eso, sabía bien que no hacías otra cosa más que actuar para darle emoción a la final –intenta decir Roshi poniéndose de pie, aferrándose el abdomen con la manos.
- Por supuesto¿acaso creías que me derrotarías con un simple golpe? –replicó Son Gohan y tenía razón Roshi si había pensado así, pues durante la cuenta, el abuelo de Gokú estaba completamente inconciente. Lo bueno fue que el réferi contaba de una forma muy lenta, de lo contrario, no habría tenido tiempo de levantarse.
- Anda, pelea –reta Son Gohan a Roshi, esta vez no perderá de vista sus movimientos por mucho que su pequeño nieto le grite.
Con el aliento perdido por el doble pisotón de Son Gohan recuperado, Roshi se lanza contra él con los brazos echados hacia atrás. Son Gohan lo espera paciente. Estando a una distancia considerable, los dos brazos flacuchos de Roshi golpean y se aferran a los hombros del anciano abuelo de Gokú. Son Gohan no puede hacer nada para zafarse. Intenta pegarle patadas en las piernas a su oponente, pero este bastante hábil, las responde y logra bloquear algunas cuantas.
Los golpes siguen y truenan como… bueno, como truenos, haciendo retumbar las paredes al costado de la plataforma. Es Roshi el encargado de detenerlos, aprovechando la fuerza de una de las patadas de Son Gohan, se impulsa hacia atrás jalando a su oponente junto con él para sacarlo de balanza. Ya que Roshi se mantiene pocos segundos en el aire y Son Gohan no sabe que hacer, el anciano pelón coloca con gran fuerza su rodilla izquierda en el rostro de su oponente. Y el público asombrado y como uno solo exclama: "¡OOOHH!"
- Así es damas y caballeros –apunta el réferi-, eso debió de haber dolido bastante.
Con las rodillas de Roshi en el rostro, Son Gohan hace un esfuerzo tremendo para que la presión sobre sus dientes no se pierda. Sujeta también los brazos de Roshi para evitar que éste se escape y lanzando un grito desde lo más profundo de su garganta dobla el cuerpo hacia delante para estampar de nuevo el viejo cuerpo de Roshi sobre la plataforma.
- ¡Eso es abuelito! –Finalmente Gokú se subió a la barda y desde esta alza el puño al aire para apoyar a su querido abuelo.
La zona donde se produjo el impacto comenzó a cuartearse y pedacitos de roca saltaron unos centímetros. La mueca en el rostro de Roshi, reflejó el intenso dolor que sentía, aun así, no dejó que Son Gohan se apartara de él. Aprovechando la fuerza del impacto y la posición, Roshi hizo una maniobra que separó del suelo a su anciano rival. Sorprendido, Son Gohan quiso librarse de aquello, pero fue demasiado tarde, su cabeza impactó directamente contra la plataforma, quedando enterrada hasta la barbilla.
- Quiero recordarles, alegres ancianos –intervino el réferi- que está rotundamente prohibido matar a su oponente, así que por favor, tengan cuidado, aunque contamos con la presencia de los paramédicos, ellos únicamente intervendrán si alguno de ustedes sufre de un paro cardiaco.
- No tenías porqué decir eso –replicó Roshi mirando de reojo al réferi-. Aunque seamos viejos, aguantamos más que tú. ¿No es así, Son Gohan?
- Por supuesto que sí –respondió el aludido sacando la cabeza del hoyo en la plataforma-. Nuestros cuerpos son muy resistentes debido a todo el entrenamiento que hemos realizado –agregó mirando únicamente a su nieto.
- ¡Los hemos oído! Gritó el réferi muy emocionado-. ¡Estos dos viejecitos, son muy resistentes, por lo que seguirán brindándonos una pelea espectacular!
- La palabra "viejecitos", no era necesaria –replicó Roshi mirándolo de reojo.
- ¡Ahora abuelito! –Gritó Gokú dándose cuenta de la distracción del oponente de su abuelito. Roshi, en lugar de mirar primero a Son Gohan, volteó a mirar al enano coludo de los pelos necios. Su oponente, aprovechó esa doble distracción haciendo caso al llamado de su nieto y se acercó rápidamente al anciano Roshi. Cuando éste giro el cuello para mirar a Son Gohan, su cabeza ya estaba siendo lanzada hacia atrás con una gran fuerza a raíz del impacto que la rodilla de su adversario ejercía sobre su calva.
Los pies de Roshi se despegaron del piso a una velocidad sorprendente, su cuerpo salió despedido del lugar del que se encontraba. Su expresión era de absoluto dolor, su cuerpo flácido volaba medio metro sobe la plataforma. Antes de caer, dio una asombrosa voltereta que colocó sus pies y la palma derecha en el suelo nuevamente, se impulsó hacía adelante y volvió a recorrer la distancia entre él y Son Gohan, quien se había quedado paralizado ante esa forma de recuperarse de Roshi.
La misma calva que Son Gohan había golpeado con la rodilla y que ahora tenía una mancha roja en el lugar del golpe, era la misma que ahora lo golpeaba con gran fuerza y directamente en el puente de la nariz. La sensación fue horrible. Sentía como su sangre se metía a sus pulmones, como cuando te sumerges en una piscina y respiras por la nariz, además la visión se le nubló momentáneamente, el tiempo necesario para que, después de haber trastabillado hacía atrás, Roshi se incorporara y diera un certero golpe en el abdomen de Son Gohan.
El aire abandonó sus pulmones, el mareo se hizo más intenso y el viejo salió impulsado hacía atrás a gran velocidad, sólo para estrellarse contra el muro que separaba la plataforma del gimnasio, que se derrumbó sobre él, ocultando su cuerpo entre los escombros.
- ¡Vaya pelea que están dando estos dos ancianos! –Aulló el réferi apretando su puño frente a él hasta dejar sus nudillos blancos.
- ¡Cállate de una vez y cuenta! –Pidió Roshi desesperado, sabía que en cualquier momento Son Gohan se levantaría.
- ¡UNO! –Comenzó el réferi.
- No, otra vez no –replicó cabizbajo Gokú.
- ¡Vaya!, al parecer será tu abuelo quien pierda la batalla -opinó Bulma.
- ¡Cinco!
- ¡No!, mi abuelito no perderá. ¡Será el ganador, ya lo verás!
- ¡Ocho!
- Abuelito… -susurró Gokú, esperando que su abuelo saliera de aquella columna de escombros en cualquier momento, pero no lo hacía¿qué estaba pasando?
- ¡Nueve!
Una piedra en la cima de los escombros resbalo lentamente y a continuación, todas cayeron precipitadamente para mostrar la figura de un cansado Son Gohan con las ropas algo dañadas.
- No me vencerás tan fácilmente, anciano.
- Parece que no te has visto en un espejo, viejo.
Las miradas de los dos combatientes sacaban chispas, los ojos fijos en los del otro, las respiraciones comenzaban a hacerse entrecortadas, pero más la de Son Gohan, quien también, se veía más lastimado que Roshi, sin embargo, Roshi parecía más lastimado en el orgullo de Maestro de las Artes Marciales, pues un anciano, que no era de su edad por supuesto, estaba manteniéndose en pie muy bien.
- Te has estado preparando muy bien –opinó Roshi con una sonrisa debajo del bigote.
- Así es –contestó Son Gohan-, no he dejado de aplicar en ningún momento lo que mi maestro me enseñó, hace ya mucho tiempo –la sonrisa debajo del bigote de Roshi se amplió considerablemente.
- Me alegra escuchar eso, seguramente siempre fuiste el mejor.
- Por supuesto, no éramos muchos sus discípulos, ese viejo egoísta no tenía intención de transmitir sus conocimientos de a gratis y no cualquiera cumplía sus caprichos tontos –la sonrisa en el rostro de Roshi desapareció en un segundo.
- ¡No hables así de tu maestro! –Protestó Roshi elevando uno de sus puños al aire, perdiendo la defensa, eso era lo que Son Gohan quería lograr. Corrió entonces tan rápido que el único capaz de verlo fue su oponente, pero no fue tan rápido para reaccionar ante aquello.
El puño de Son Gohan se impactó donde debía a una velocidad sorprendente. El cuello de Roshi se agitó con la fuerza de un latigazo hacia atrás, sus piernas flaquearon y retrocedió dos pasos, pero antes de caer se compuso aguantando el golpe, miró con furia a Son Gohan que seguía con el puño estirado y conectó una patada en la nuca del anciano abuelo de Gokú, sumando a la fuerza de su patada, la del puñetazo de Son Gohan.
Ambos cayeron en la misma dirección. Roshi de espaldas y Son Gohan pecho tierra.
Derribados sobre la fría plataforma, se miraron intensamente. El primer movimiento fue de Son Gohan que giró sobre sí mismo lanzando el codo izquierdo contra el pecho de Roshi. Dando un giro hacía "arriba" colocándose pecho tierra, Roshi logró esquivar el ataque de Son Gohan. Haciendo un círculo con los pies, sus manos apoyadas debajo de su pecho como el centro de éste, Roshi intentó golpear la cabeza de su oponente, Son Gohan fue rápido y se levantó lanzando la parte superior de su cuerpo con ambas manos. Dio un pequeño salto y clavó su puño derecho en la plataforma, el lugar donde segundos antes se encontraba el cráneo de Roshi. Dando un salto hacía atrás el viejo del bigote poblado lo esquivó y tomó impulso para lanzarse y conectar un puñetazo en la mejilla de Son Gohan. El abuelito de Gokú dio un paso hacía atrás y dio una vuelta sobre su pie izquierdo estirando la otra pierna para golpear las costillas del viejo Roshi con el talón, para después lanzarse con el puño estirado, estrellándolo en la mejilla del viejo. Con el puño de Son Gohan en su mejilla, Roshi lanzó la suya también.
Ambos salieron despedidos hacia atrás.
Jadeantes, se miraron el uno al otro. Son Gohan no resistiría mucho más con ese ritmo. Roshi pensaba en que su programa favorito ya debía de haber empezado. ¡Demonios! Debía de terminar pronto con esa batalla o se lo perdería y hoy era el día en el que pasaban el especial.
- ¡Démosles un gran aplauso a estos dos competidores que lo están haciendo muy bien! –Pidió el réferi y el público así lo hizo, entregándoles el corazón con los sonoros aplausos que invadieron el lugar como un zumbido de abejas.
- Tu abuelito es muy fuerte –comentó Bulma a Gokú.
- Sí, es muy fuerte –sonrió el niño, sin imaginarse que pronto dejaría de ver a su abuelito.
Y no tiene la culpa¿cómo un pequeño crío de 10 años podría nunca imaginarse la terrible desgracia que está a punto de sucederle a uno de sus seres queridos? Por supuesto que no puede y mucho menos se lo imagina cuando lo ve tan cerca de él, disfrutando cada momento de él, viendo cómo respira, como se mueve y cómo pelea contra un rival que es igual de fuerte que él.
Y de hecho, nadie se lo imaginaba en esos momentos. Lamentablemente, la desgracia no sólo atormentaría a Gokú y a su abuelito, pues lo que se acercaba a ellos y que nadie estaba conciente de ello, era demasiado grande como para destrozar las vidas de dos personas únicamente.
- Continúen por favor –pidió el réferi, secándose el sudor de la frente con el antebrazo. El día estaba a punto de dar paso a la tarde, el cielo comenzaba a colorearse de tenues tonos rojizos que provenían de detrás de las montañas, detrás de las cuales, el sol comenzaba a ocultarse para ir a alumbrar otros lugares.
Roshi y Son Gohan estaban listos para volver al combate y nosotros también, sin embargo, antes de que los golpes comenzaran a volar entre ellos de uno a otro, el suelo, no sólo la plataforma, sino el mundo entero pareció sacudirse debajo de los pies de todos los presentes. Fueron sólo segundos, por lo que nadie le tomó mucha importancia, sin embargo, el ataque de los competidores sobre la plataforma se detuvo y aguardaron, si aquello no volvía a repetirse, pelearían, pero por mientras, esperaban.
Y en efecto, aquella sacudida se repitió, esta vez fue un poco más fuerte.
- ¿Qué fue eso? –Preguntó el réferi mirando al cielo en todas direcciones. Algunos de los presentes que no se habían dado cuenta de lo que sucedía, protestaron por que la pelea continuara. Los otros que si sintieron las dos sacudidas, les hicieron saber lo que pasaba y entonces, una tercera sacudida aun más fuerte se sintió en el lugar.
- ¿Qué demonios es eso? –Ahora la voz del réferi no era tan calmada como antes, en ella se asomaba el miedo que sentía. El pánico comenzó a dispersarse entre los presentes con la cuarta y quinta sacudida del suelo que fueron aumentando de intensidad. Con el sexto estruendo, la gente comenzaba a salir del lugar caminando lentamente, esperando que eso terminara y teniendo la clara certeza de que no lo haría.
Los estruendos llegaron más rápido y el zumbido ensordecedor de algo en el aire acompañó entonces a las sacudidas de la tierra. El pánico se hizo general y ahora la mayoría de la gente salía apresuradamente del lugar del torneo.
- ¿Qué demonios…? -preguntó el réferi y sus palabras se ahogaron a mitad de su garganta con un sonido gutural que parecía de ultratumba.
Lo que provocaba las sacudidas se detuvo frente a sus ojos y lanzó un horrible gruñido a los aires abriendo las inmensas fauces repletas de afilados colmillos. El micrófono cayó de la mano temblorosa del réferi, el ruido que este provocó se vio amplificado y todos los presentes que aun no habían visto a la enorme criatura, giraron los rostros para mirar al réferi y después seguir su mirada.
Los ojos se abrieron desmesuradamente, algunos pantalones fueron mojados por la repentina flacidez de unas cuantas vejigas, los rostros se llenaron de absoluto terror y unas cuantas mujeres débiles se desmayaron ante la visión que tenían enfrente y se alzaba por lo menos diez metros del suelo.
Roshi y Son Gohan siguieron las miradas de todos, así como Gokú y Bulma. Y tuvieron las mismas reacciones. Bulma lanzó un grito casi tan ensordecedor como el de la criatura frente a ellos, al momento que todos echaban a correr para alejarse de aquello.
El rostro de Gokú se llenó repentinamente de una mezcla entre asombro y emoción. "¡Qué criatura tan maravillosa y grandota!" pensó dibujando una sonrisa en sus labios, sin saber todavía que aquello le causaría una gran pena a su corta edad.
- ¿Qué es eso? –Preguntó el niño con ilusión, mirando a la bestia, de diez metros de alto con una piel de reptil completamente verde y humedecida, lo cual indicaba que había salido del mar. Sus pequeños ojos eran del color de las manzanas maduras y brillaban reflejando los últimos rayos del sol de aquel día. Se alzaba en sus dos patas traseras, enormes las dos, que a su paso habían destruido autos, casas y caminos. Desde su espalda crecían grandes protuberancias casi circulares que parecían formadas por el esqueleto del animal. Su espalda terminaba en una enorme cola que se mecía de un lado a otro arrastrándose y levantando grandes cantidades de polvo y escombros. Sus patas delanteras eran ridículamente cortas con relación a su enorme cuerpo y terminaban en dos garras que se abrían y cerraran como dos pulmones al respirar, y con esa velocidad. Su cabeza, enorme y dotada con inmensas mandíbulas llenas de colmillos listas para destrozar todo aquello que tuviera la desgracia de entrar en ellas. Largos ríos de baba se escurrían de ellas, dándole a la criatura un aspecto más feroz.
Desde donde estaba, Gokú logró ver un pequeñísimo resplandor en la frente del monstruo.
- ¡¡¡¡GODZILAAA!!!! –Aulló con terror el réferi haciéndose daño en la garganta y sin tomar eso en cuenta, para salvar su vida echo a correr tan rápido como sus piernas le permitían. Al llegar adonde toda la gente se arremolinaba intentando salir pero sin avanzar lo suficientemente rápido, decidió que su vida era mucho más importante que la de ellos y brincó sobre sus cabezas para huir del lugar.
- ¿Alguna idea? –Preguntó Roshi a Son Gohan, encarando a la enorme criatura frente a ellos.
- Se me ocurre correr –respondió Son Gohan. "Pero si hacemos eso, mucha gente podría morir" pensó y miró de reojo a Gokú, quien seguía maravillado con "Godzila"
- Sabes lo que sucederá si hacemos eso, así que… prepárate.
Con un pequeño salto, ambos se alejaron un poco de la bestia, hasta quedar en la orilla de la plataforma.
- Cuida de mi nieto un momento –pidió Son Gohan a la chica del cabello azul, quien no podría ni cuidar de ella misma.
- ¿Listo? –Preguntó a Roshi.
- Desde hace dos cientos años, cuando nací… viejo.
Continuará…
«-(H.S )-»™
