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Descargo responsabilidades, Glee no me pertenece, su dueño es el Sr. Ryan Murphy.
Cada minuto que pasaba era una eternidad para la morena, llevaba casi una hora esperando noticias de su novia y su mejor amiga y nadie le decía nada, estaba a punto de hacer un hueco en los pasillos del hospital de tanto caminar y su desesperación crecía a cada minuto, ya no podía con tanta incertidumbre, Santana y Hiram Berry miraban a la morena, mientras Judy, Leroy y Britt consolaban a Liz, que no paraba de llorar.
R: ¡Usted ahora mismo me dice que es lo que pasa con mi novia y mí mejor a amiga! – desesperadamente agarraba por los hombros a una enfermera, que pasaba al lado de ella.
-Señorita por favor tranquilícese – le pidió lo más tranquila posible, podía darse cuenta que la morena estaba muy afectada, su cara no era la mejor.
R: ¡No me tranquilizo nada! – zarandeaba a la pobre enfermera y Santana decidió acercarse a la morena, antes de que terminara golpeando.
S: Rachel creo que deberías tranquilizarte – le pedía lo más tranquila posible y la enfermera aprovechaba para huir de la morena.
R: ¿Tranquilizarme? ¡Tú quieres que me tranquilice cuando mi mujer y mi mejor amiga están internadas en este maldito hospital y nadie me dice nada! – la morena estaba histérica.
S: ¿Tu mujer? – osaba en preguntar.
R: Si, ¡Mi mujer! ¿Tienes algún problema con eso? ¿Me vas a venir a contradecir? – si las miradas mataran la latina estaría diez metros bajo tierra.
S: No… no para nada – estaba sorprendida – Que carácter… - susurraba.
R: ¿Dijiste algo? – al parecer la Quinn de la secundaria, también se había apoderado de la morena.
S: No… no, eh yo me voy a ver a Britt - sentía que corría peligro al lado de la morena y se acercaba a Hiram – Deberías ir con Rachel, esta histérica, si no le traen noticias en este mismo momento, es capaz de secuestrar a algu…
R: ¡Si no me dice en este mismo momento que es lo que esta pasando soy capaz de secuestrar a alguien para que me den noticias! – todos escucharon lo que prácticamente grito la morena, al parecer había agarrado a otra enfermera.
S: Te lo dije – le dijo al padre de la morena.
-Srta. Berry, tranquilícese por favor – le pedía la enfermera - La Srta. Lieberman todavía está en la sala de operaciones – la morena hizo una mueca de dolor - Y en cuanto a su novia, la bala solo le roso el brazo derecho, ella ya está fuera de peligro y ya pueden pasar a verla – los ojos de la morena se iluminaron, por lo menos su rubia ya estaba fuera de peligro – Pero hay algo que…
R: ¡Lléveme ahora mismo con ella! – no espero a que la mujer terminara de hablar, sino que arrastro a la enfermera hacia el lugar donde estaba la rubia, cuando entro a la habitación donde estaba su novia, el corazón se le encogió, se veía muy pálida y tenía puesto oxígeno – Mi amor – se acercaba lo más rápido posible a su chica, se sentaba junto a ella y le agarraba una de las manos.
Q: Perdóname Rachel, te juro que no sé cómo paso, yo… yo me las tome como se debía, pero no… - se echaba a llorar desconsoladamente.
R: ¿Qué? – No entendía nada - ¿De qué hablas mi amor? – No soportaba ver a su rubia llorar – Si es por lo de Elise, no tienes que ponerte así, no es tu culpa, además, ella va a salir bien – besaba la mano de la rubia que tenía agarrada.
Q: Perdóname Rachel – volvía a repetir – Yo no planee esto, te lo juro – se lamentaba.
R: No entiendo que quieres decirme – ahora si estaba perdida.
-¿Cómo está la futura mamá? – entraba una doctora muy sonriente a la habitación, la morena abrió los ojos como platos y enseguida miro a la rubia.
R: Es… es – no podía ni hablar - ¿Estás embarazada? – finalmente pregunto.
Q: Si… - lloraba más fuerte – Pero te juro que…
R: ¡Oh Dios! – prácticamente se desvaneció sobre la silla y cayó al piso.
Q: ¡Rachel! – miro horrorizada lo que había pasado.
-¡Quédese ahí! - la doctora paraba las intenciones de pararse de la rubia y ayudar a la morena – Usted está débil, no puede hacer fuerza en este momento, mucho menos en su estado – apretaba un botón que estaba al lado de la cama de la rubia y rápidamente se acercaba a la morena.
Q: Esto es mi culpa… – se lamentaba.
-Solo esta desmallada – le tomaba el pulso a la morena y en ese mismo momento un enfermero, entraba por la puerta – Trae una camilla ¡rápido! – le ordenaba al muchacho y este enseguida salía.
Q: Perdóname mi amor – miraba a la morena – Lo lamento tanto – habían pasado tantas cosas el día de hoy y de todas se sentía culpable.
Minutos más tarde la morena seguía inconsciente, ahora ella estaba conectada al oxígeno y estaba acompañada de Quinn y Santana, mientras Britt, Hiram, Leroy y Judy acompañaban a Liz que estaba a la esperas de noticias del estado de Elise.
Q: Todo esto es mi culpa – volvía a lamentarse, mientras agarraba fuertemente la mano derecha de la morena.
S:Claro que no Quinn, no te tortures, lo que paso con Elise nadie lo vio venir, el único culpable de eso es tu padre – si antes odiaba a Russel, ahora lo odiaba más – Y el que estés embarazada, es algo que a cualquiera le puede pasar y que Rachel este en esa cama – señalaba a la morena – Es producto de todas las emociones que ha tenido, es normal después de estar a punto de morir, de ver a una de sus mejores amigas desangrándose en sus brazos, ver al amor de su vida caer al piso y no poder hacer nada y sumándole a eso enterarse que va a ser madre, yo ya me hubiera vuelto loca – bromeaba.
Q: Te juro que estaba tomando la pastilla, no sé qué paso – intentaba buscar una explicación.
S: No tienes que jurarme nada Quinn, yo te creo…
R: Yo también te creo… - hablaba débilmente, apretando la mano de la rubia.
Q: Rachel – miraba a su novia, al igual que Santana.
R: Voy a ser mamá – sonreía como podía y a la vez se llenaba de temor, ya que no solo estuvo a punto de perder a su novia, sino que a su bebe también – Es la mejor noticia que me podrían dar en este momento – sus ojos se ponían llorosos y como podía se levantaba un poco, para mirar a su novia.
Q: Mi amo yo…
R: No tienes que explicarme nada Quinn, ahora más que nunca te amo con todo mi corazón - besaba la mano de la rubia - Me vas a dar el regalo más hermoso que alguien podría darme en la vida – varias lagrimas rodaban por sus mejillas - No tengo porque estar enojada contigo por eso, todo lo contrario, me haces la mujer más feliz del mundo – la miraba tiernamente – ¡Vamos a ser mamás! - la felicidad le relucía por los poros y la rubia lloraba de felicidad.
Q: Lo seremos – tanto tempo soñando con formar una familia con la morena, y al fin ese sueño se volvería realidad.
R: Y tú vas a ser tía – miro a la latina.
S: Estoy muy joven para eso querida – intentaba limpiarse disimuladamente unas cuantas lágrimas.
R: ¿Estás llorando? – la molestaba.
S: No, fue basura que me cayó en el ojo – mentía, a decir verdad estaba más que feliz.
R: Claro… – sonreía al igual que la rubia - ¿Cómo esta Elise? – su toso sonaba más serio.
S: Hasta hace unos minutos, estaban a punto de terminar con la operación – le respondía.
R: Solo espero que todo salga bien – temía por la vida de su amiga, sería un golpe muy duro perderla.
Q: Ya veraz que si… - ella también estaba muy preocupada – Siento mucho lo de tu boda – miraba triste a la latina, no había tenido tiempo de disculparse y también se sentía culpable de eso.
S: No te preocupes Quinn, lo de mi boda es algo que se puede solucionar tarde o temprano – decía sincera – Lo importante ahora es que tu estas bien y que Elise salga de la operación sana y salva – era lo que más quería, en realidad lo que todos querían – Bueno… yo me voy por noticias – tanto la morena como la rubia asintieron y la latina salió de la habitación.
R: Espero que nuestro primer bebe se parezca mucho a ti – miraba tiernamente a su novia.
Q: Pues yo quiero que se parezca a ti – le llevaba la contraía a la morena.
R: Eso no se vale – hacia un puchero y se acercaba más a su chica – Yo quiero que tenga tus ojos, tu sonrisa – decía coquetamente – Tus…
-¡Rachel! – alguien entraba a la habitación seguida por Hiram Berry, la morena miro a la dicha persona algo sorprendida y Quinn tenía el ceño fruncido.
H: Te dije que no podías pasar – se veía muy molesto.
R: ¿Qué haces aquí Leyla? – vio la postura de su novia y sabia que la presencia de la rubia no le estaba gustando para nada.
Ley: Pues que me entere de lo que paso – se acercaba demasiado a la morena y Quinn estaba a punto saltarse a la yugular, que le importaba su brazo lastimado – Y quería ver como estabas – intento agarrarle una a la morena, pero esta lo evito.
R: Pues a mí no me pasó nada – le aclaraba – Las que salieron heridas fueron Elise y Quinn – señalo a su novia, que si tuviera cuchillos en la mirada, Leyla ya estuviera muerta.
Ley: Pero lo importante es que tu estas bien – dijo como si nada y la morena se sorprendía de la falta de consideración de la rubia.
H: Sera mejor que te vayas – él también se había molestado por la actitud de la chica.
Ley: Lo siento Hiram pero Rachel me necesita…
H: Sr. Berry para ti – ya se había cansado – Y Rachel no te necesita, tiene a sus padres, a sus amigas, a su suegra y por sobre todo a su novia – remarco la palabra novia – Acompañándola, novia que por cierto, está embarazada – dijo muy orgulloso y feliz, tanto la morena, como la rubia sonrieron.
Ley: ¿Qué? – no creía lo que escuchaba.
H: Como lo escuchas, Quinn está embarazada – remarco la última palabra.
Ley: Esto no puede ser verdad – miro a la morena – Cuando estuviste conmigo nunca quisiste tener hijos – le reclamaba dolida – Y viene esta recién aparecida y cambias de opinión – negaba con la cabeza.
Q: Yo no soy ninguna recién aparecida – estaba decidida a poner en su lugar a la loca.
H: Quinn tiene razón, ella siempre ha estado presente en la vida de mi hija – defendía a su nuera – Así que te pido amablemente que te vayas – se lo pedía por las buenas.
Ley: ¡Esto es inaudito! – le daba una última mirada reprobatoria a la morena y salía de la habitación.
H: Siempre quise hacer esto – se reía – Nunca me cayó bien la loca esta – él también tenía la costumbre de llamarla así – No entiendo cómo pudiste estar con ella – arrugaba la nariz.
R: Bueno…
Q: Cuidado con lo que vas a decir Rachel Berry – entrecerraba los ojos mirando a su chica.
R: Pero si yo no iba a decir nada – se defendía.
Q: Claro – rodaba los ojos, Hiram y la morena sonreía por la cara de la rubia y en eso entraba nuevamente Santana.
S: ¡Elise salió de la operación! – parecía agitada – Todo salió bien y está fuera de peligro – dijo muy feliz.
R: Esa es una excelente noticia – finalmente el día había terminado bien, Elise seguía con vida, Quinn estaba bien y por sobre todo, había recibido la mejor noticia que seguramente iba a cambiar su vida totalmente, pero para bien, iba a ser madre, iba a formar su propia familia con el amor de su vida y sentía que el corazón se le salía del pecho de tanta felicidad.
Una semana después…
Elise se recuperaba satisfactoriamente de la operación, aunque no paraba de quejarse por todo.
El: Esta comida sabe horrible – ponía cara de asco y la morena que estaba sentada frente a ella se reía.
R: No creo que este tan mala – alcanzaba la cuchara para llevarse un poco a la boca y cuando lo hizo prácticamente salió corriendo y ahora era Elise quien se reía, sabía muy bien donde se había ido, dos minutos después regresaba de nuevo a la habitación y esta vez Elise devoraba una gelatina – Tenias razón, esa sopa esta horrible – estaba muy pálida y se sobaba la barriga.
El: Creí que Quinn era la embarazada – veía como la morena de nuevo se sentaba frente a ella y seguía degustando su gelatina.
R: ¡Y es ella la embarazada!, solo que a mí me dan los estragos – hacia puchero.
El: Igual no te puedes quejar, si tú eres la culpable – la morena la miro con cara de no entender nada y Elise rodaba los ojos - Nadie te mando a llenarle la fábrica de Berrytozoides – hacía gestos de culebritas con las manos.
R: ¿Berrytozoides? – definitivamente a Elise se le ocurría cada cosa.
El: Ay no te hagas, sabes muy bien de que te hablo – la morena rodaba los ojos.
R: A ti ni enferma se te escapa nada…
El: Que te puedo decir, así soy yo – se encogía de hombros y dejaba a un lado el envase de la gelatina – Este mundo perdería mucho sin mi presencia terrenal…
R: Perdería una loca…
El: Que sepas que me estas ofendiendo – se acomodaba en la cama – Además todo esto va a ser muy divertido – se reía.
R: ¿Qué va a ser divertido? – tenía el ceño fruncido.
El: Pues verte a ti vomitando por todos los rincones…
R: Pues a mí no me parece – se cruzaba de brazos.
El: A ti no te parece porque eres una amargada – le sacaba la lengua y la morena ahora se reía, no podía enojarse con su amiga - No veo la hora de salir de esta cárcel e irme de vacaciones con Liz – extrañaba mucho a la chica, no es que no la viniera a ver, solo que como ella no estaba y la morena tampoco, era Liz quien tenía que estar al frente de la revista.
R: Elise yo…
El: Rachel si vas a empezar de nuevo con lo mismo del primer día que me desperté, ya sabes que no es necesario – sabía muy bien que le iba a decir la morena.
R: Si pero…
El: Lo hubiera hecho por ti, por Quinn, por Santana, por Britt, por Liz, lo haría por cualquier persona que me importara Rachel, el que te haya salvado la vida esta vez, no me hace diferente…
R: De todas maneras gracias – agarraba la mano derecha de su amiga - Quizás si esa bala me hubiese dado a mí, no habría sobrevivido y no hubiera tenido la oportunidad de conocer a mi bebe y mucho menos formar una familia con Quinn – cuando pensaba en esa posibilidad no podía evitar llorar y esta vez no era la excepción.
El: Pero ahora tienes esa oportunidad – también se ponía medio llorona - Sé que serás muy feliz y al mismo tiempo serás una buena madre, tú y Quinn lo serán y yo seré la tía más cool, consentidora y sexy de la tierra – ahora se le subía el ego.
R: Lo se…
El: Aunque si me aumentas el sueldo, me regalas un departamento y un viaje en crucero, tu deuda conmigo quedaría saldada…
R: No quieras pasarte de lista – no podía evitar sonreír y a la vez se limpiaba las lágrimas.
El: No perdía nada con intentarlo – se encogía de hombros y se echaba a reír.
En otro punto de la ciudad, Quinn estaba esperando pacientemente en una habitación en la que no entraba mucha luz, sentada en una silla y frente a una mesa a que trajeran a la persona por la que había decidido venir a dicho lugar, vio como la puerta se abría y por ella entraba un hombre esposado, un hombre por el que alguna vez sintió amor.
-Pensé en miles de personas que podrían visitarme – el hombre se sentaba frente a la rubia – Pero nunca imagine que serias tu…
Q: No es una visita de cortesía Russell - aclaraba.
Ru: ¿Ahora ya no soy tu padre? – preguntaba sínicamente.
Q: Creo que tú sabes muy bien, que esa palabra te queda grande – le respondía con frialdad.
Ru: No decías lo mismo cuando disfrutabas de mi dinero, tú y yo siempre fuimos iguales Quinn…
Q: Quizás si lo fui cuando no conocía el verdadero significado del amor, de la amistad, de la familia, algo que tú claramente nunca sabrás – lo miraba fijamente – Pudiste haberlo tenido todo Russell, pero tu ambición fue más grande ¿Y de que te sirvió? – El hombre no podía ni refutar las palabras de su hija – Si lo perdiste todo, mírate – lo señalaba - Estas solo, a nadie le interesa lo que te pase, ni siquiera a mí que soy tu hija, porque si estás aquí es porque te lo mereces…
Ru: ¿A qué has venido Quinn? – le pregunto enojado.
Q: A cerrar un circulo de mi vida, a cortar cualquier vínculo que alguna vez pudo haber entre nosotros – había esperado mucho tiempo para decirle frente a frente, todas esas palabras - Y a cerciorarme de que no salgas nunca de aquí, porque después de lo que hiciste el día de la boda y de los crímenes que cometiste en Las Vegas…
Ru: No sé de qué hablas – miraba para todos lados.
Q: La policía ya sabe de los negocios que tenías en Las Vegas y del hombre que asesinaste – Russel palideció – Así que es probable que nunca salgas de la cárcel – empezaba a levantarse - ¿Sabes? Ya ni siquiera te odio, lo único que me das es lastima – la rubio vio como a su padre se le empezaban a poner los ojos llorosos – Y una última cosa – lo miraba seriamente – No intentes acercarte de nuevo a mi madre y por sobre todo a Rachel – sabía que Russell podría estar en la cárcel, pero podría contratar a alguien de afuera para hacerles daño y no lo permitiría – Porque podría convertirme en una digna hija tuya y acabar contigo – fue la primera vez que Russel sintió temor por alguna palabra, o mirada de su hija – Ah me olvidada – detenía su salida - Gracias – ahora el hombre la miro mosqueado – Si no se te hubiera ocurrido ese ridículo plan, nunca hubiese puesto mis ojos sobre Rachel y ella es lo mejor que me ha pasado en la vida - fue lo último que dijo la rubia antes de salir de la habitación, sin mirar atrás y con la convicción de nunca más regresar a ese lugar…
Comienza la cuenta regresiva para el final :)
Un beso linda :*.
Un beso nena ;*.
