―Tengo entrenamiento, Marley ―declaró la rubia, colocando mejor su mochila sobre su hombro.
Ambas salieron juntas de la clase de matemáticas. Había sido sumamente aburrida para la castaña, que se pasó gran parte de la hora observando atentamente los movimientos de la que ya era su novia. Se sentía muy bien sabiendo que la rubia ahora era su chica, aunque fuese entre ellas y sus amistades, por supuesto. Pero eso no quitaba que estuviese feliz, y que le encantase poder hablar con ella, aunque así aparentasen que solamente eran unas buenas compañeras que ya se estaban llevando bien.
― ¿Y no puedes quedar siquiera un rato? ―Inquirió con tono triste, deteniéndose en el casillero de la rubia, que parecía sumergida en sus pensamientos.
―Si quieres, puedes venir a buscarme después. Y así quedamos un rato ―susurró juguetona, dedicándole una sonrisa a su chica. Una sonrisa que consiguió que se estremeciese por completo.
La rubia le dio la espalda, encaminándose por el pasillo y perdiéndose al fondo, dejando a la castaña con una ligera sensación. Se giró, encontrándose con la mirada divertida y felina de Jake, que había estado parte del rato observando a las dos chicas conversar. La muchacha le lanzó una mirada asesina, tragando saliva mientras que él se deslizaba hacia ella con suma facilidad, dedicándola una de esas sonrisas falsas e hipócritas que conseguían poner de los nervios a la cantante.
―Veo que vuestra relación va muy bien―señaló, inclinándose un poco hacia un lado, fijándose en los movimientos de piernas de una de las animadoras―. Pensé que después de saber lo que habías hecho, ya no te volvería a dirigir la palabra. Sí que se ha enamorado.
―Y tú que sabrás―replicó ella, cruzándose de brazos. Jake no pudo evitar sonreír―. No se enteraría por ti.
―No, tranquila―la burla era patente en su rostro―, pero no fue difícil llegar a esa conclusión cuando se ha pasado una semana ignorándote y tú con cara de perrito abandonado.
―Vete, Jake. Está claro que eres…
― ¿Qué soy? Te recuerdo que tú no eres mucho mejor que yo. Ahora me pregunto qué es lo que vi en ti. Y sobre todo, que es lo que ve ella para perdonarte.
Tras estas breves palabras, se dirigió por el mismo camino que había tomado su novia, dedicándole una última sonrisa falsa para abandonar el lugar. Marley tragó saliva, mirando a su alrededor para dejar escapar un suspiro, completamente frustrada. Solamente esperaba que el chico las dejase en paz, o que al menos, se dedicase a molestar de esa manera. Era lo único que pedía, aunque era consciente de que era pedir demasiado.
Apareció a la hora que le había indicado Kitty. El vestuario estaba completamente vacío, aunque se podía escuchar a lo lejos el sonido de alguien intentando terminar con algo. Cuando llegó al fondo de la zona, se encontró con que la rubia estaba terminando de atarse la coleta de nuevo. Llevaba su equipaje de animadora, y su cabello aún estaba completamente mojado. Podía incluso ver como el agua se escurría por su melena dorada, dándole un toque tan natural y coqueto que consiguió que Rose sonriese un poco.
Siempre le había encantado ese toque dulce y risueño que la rubia poseía, además de esa sonrisa que siempre mostraba cuando estaban a solas. Si se detenía a pensar sobre el tiempo que había pasado desde el principio, era muy consciente de la verdad que se le presentaba. Y de lo dulce que era descubrir que la rubia estaba allí, a un paso de ella, y que era completamente suya. Era su chica. Era ella. Kitty Wilde, la capitana de las animadoras; una de las cantantes del Glee, con sus ojos verdes y su sonrisa radiante. Con ese cabello dorado cayendo por su espalda cuando se lo soltaba, o rebotando sobre su cuello cuando caminaba con el contoneo de sus caderas.
Esa era ella.
Y podía decir perfectamente que era su novia.
Por eso no pudo evitar el hecho de rodear sus caderas, para aprisionarla entre sus brazos y poder besarla con calma. La pequeña se dejó hacer, rodeando con sus brazos el cuello de la castaña, sintiendo como su cuerpo volaba con esos meros contactos que conseguían que se quedase sin respiración. Había deseado todo aquello desde hacía tanto tiempo que ya casi le parecía un sueño; pero era la verdad.
Era tan verdad como que sus respiraciones se entrelazaban por completo en una especie de caricia que conseguía que Wilde dejase escapar un suave suspiro sobre sus labios. Sus cuerpos se rozaron, sintiendo Marley como la pequeña se acomodaba mejor entre sus brazos, posando su cabeza sobre su hombro. Sus manos se aferraron a su espalda, consiguiendo que la cantante se estremeciese por completo. Y que su corazón se acelerase todavía más. ¿Se percataría Kitty de lo nerviosa que se ponía cuando la tenía tan cerca? ¿Se daría cuenta de lo mucho que amaba poder aspirar el aroma de su cabello recién jabonado con ese champú de olor a frutas del bosque? ¿Acaso llegaría a saber lo que le encantaba poder atraerla todavía más hacia ella? A veces dudaba de que lo pudiese llegar a comprender.
Se quedó pensativa, recordando las palabras que le había dedicado el moreno antes de verse con su novia. Esta se separó, clavando sus ojos verdes sobre los suyos, levantando una de sus manos para acariciar la mejilla de la joven más alta. Esta no pudo evitar esbozar una sonrisa, sintiéndose ligeramente segura al estar al lado de Kitty, que, repentinamente, sonrió peligrosamente, tirando de ella para sentarla en uno de los bancos de los vestuarios.
― ¿Qué es lo que haces, Kitty?
―Te voy a cantar una canción―susurró con un tono que no pasó desapercibido para la castaña. Un tono que dejaba entrever que no eran unas intenciones del todo inocentes.
Se giró, no sin antes dedicarle una de esas sonrisas socarronas y arrogantes que dejaban a la castaña sin respiración. Kitty podía llegar a ser un tanto persuasiva cuando se lo proponía. La animadora se dirigió hacia el fondo del lugar, sacando de uno de los armarios una especie de reproductor. La muchacha, frustrada, lo volvió a colocar en su lugar para acabar sacando el móvil, dejando que la música empezase a sonar.
Ella susurraba la letra, encaminándose con los movimientos de su falda, que chocaban contra sus torneadas piernas. La castaña escuchaba la música, aunque en verdad toda su atención se centraba en el vaivén de las tiras de la falda de tonalidad rojiza, sonsacando una sonrisa en el rostro de la rubia.
―Can't change the way I am…Sexy, naughty, bitchy me.
La animadora se giró por complete, apoyándose en una de las taquillas mientras deslizaba sus manos, realizando el contorno de su propio cuerpo, dejando a la castaña sin aliento. No se esperaba nada de eso, y menos una canción que personalmente nunca le había gustado; pero ver a su novia cantándola con esos toques tan sensuales la estaban convenciendo de las ventajas que suponía esa maldita canción.
Dejó escapar un gemido, totalmente sonrojada. Ni siquiera estaba cerca de ella, y ya se estaba excitando por completo; eso pareció divertir todavía más a la rubia, que se deslizó lentamente hacia la cantante, sin dejar de mirarla de esa manera que conseguía que la otra contuviese su respiración. Estaba tentada de tocar ese cuerpo, y cuando la rubia se percató de ese hecho, negó con el dedo índice, serpenteando alrededor de su novia, acercándose todavía más, consiguiendo que el cuerpo de esta se irguiese por completo, respirando pausadamente, o intentando controlar la respiración.
Kitty sonrió entonces, mostrando sus dientes blanquecinos mientras susurraba aún la letra de la canción, besando después el lóbulo de la oreja de la chica mientras se colocaba sobre el banco, tirando de la joven e instándola a que se tumbase sobre la madera del asiento. Marley no supo qué hacer en un principio, aunque el calor que se instalaba en la zona inferior de su cuerpo le pedía a gritos que se tumbase también.
―People think it's intimidating when a girl is cool with her sexuality…
Marley soltó un suspiro, sintiendo como la rubia entrelazaba sus manos por sus caderas, deslizando después sus manos por debajo de la camisa, acariciando suavemente su piel blanquecina y sumamente cuidada, consiguiendo que la animadora clavase sus ojos verdes sobre los de su novia, que parecía perdida en sus labios, que adoptaban posturas coquetas mientras pronunciaba cada palabra, destacando además por esa tonalidad rojiza que poseía cada tramo de los labios, carnosos para el punto de vista en ese mismo momento de la castaña.
No tardó en deslizar sus propias manos por la cintura de su novia, que sonrió coqueta antes de cortar la canción y besarse apasionadamente. La lengua de la animadora se deslizaba por su boca con ferviente necesidad, dejando escapar un suspiro en esa unión que se producía entre ellas. Cuando Marley quiso darse cuenta, había conseguido levantarse un poco, sentándose a su vez Kitty sobre su regazo, rozando así su pelvis con la de la cantante. Esta tragó saliva, un tanto mareada y perdida.
No sabía cómo iba a acabar eso, pero el sentir como Wilde tiraba de ella para que el beso se prolongase era algo que, sin lugar a dudas, le resultaba totalmente exquisito. Gimió al sentir como su cuerpo reaccionaba por completo ante esas caricias. Incluso podía percibir como la animadora temblaba entre sus brazos, que rodearon su espalda para aferrarse a su ropa. Sin saber el cómo, se levantó con la otra entrelazando sus piernas por su cintura. La más alta sostuvo a la muchacha con toda la fuerza que fue capaz, empujándola contra una de las taquillas para impedir que ambas se cayesen.
― ¿Marley? ―Inquirió totalmente perdida Kitty, sintiendo de repente sus labios sobre su cuello, consiguiendo que el ritmo cardíaco acelerase el ritmo de su respiración― ¿Cómo…?
Pero antes de que pudiese llegar a cuestionar el cómo había conseguido aguantarla, Marley ya se había asegurado de que sus labios se mantuviesen totalmente ocupados. Cuando quiso darse cuenta, la castaña estaba tanteando el cómo introducir sus manos por las prendas que la animadora llevaba puestas, por lo que logró que esta riese entre dientes, besando a su novia con cierto entusiasmo, consiguiendo que esta temblase de nuevo. Podía escuchar el sonido de su respiración agitada, e incluso su ilusión por poder estar acariciándose de esa manera.
Si era sincera, no esperaba esa reacción por parte de la joven. Sí que esperaba que respondiese a su provocación con algún beso, quizás lamiéndole ligeramente la zona de la mandíbula o con el roce de sus caderas cuando estuviesen entrelazadas. Pero el sentir como los besos aumentaban de intensidad era algo que Kitty no terminaba de creerse del todo. Intentó librarse inútilmente de su agarre, pero esta permanecía ensimismada en poder sostener el cuerpo de la pequeña entre sus brazos, rozando de vez en cuando su muslo con la entrepierna de la animadora, que soltaba ligeros suspiros de placer ante esos roces que la otra le provocaba. Si alguna vez había creído en los delirios, ninguno podía ser comparado con el delirio que era besar a Marley Rose.
Fue entonces cuando se percató de que la castaña había conseguido levantar un poco la parte superior del traje de las animadoras, saltando todas sus alarmas y deteniendo sus manos con brusquedad, consiguiendo así que la otra la bajase antes de que se pudiese caer.
Marley la miró sin entender siquiera, pero la otra se limitó a estrecharla hacia ella y abrazarla, intentando calmar todo su cuerpo y su corazón, el que latía completamente acelerado, sintiendo todavía el respirar agitado de la otra, que parecía totalmente desorientada y confusa.
― ¿Kitty? ¿Cariño? ―Instó, intentando apartarse para poder mirar a los ojos de la rubia.
Pero esta se lo impidió, permaneciendo durante unos minutos en silencio, solamente abrazadas. La rubia se había calmado, pero solamente quería pasar así el rato que restaba con ella. Abrazadas. Y no sentir ni miedo, ni vergüenza. Y ante todo, esperando poder ser algo valiente y poder dejar de sentir todo aquello que sentía cada vez que se miraba en el espejo. Pero ya no quedaba nada. Absolutamente nada de nada.
Esto se empieza a caldear...
Lolacaracola: Jajaja te he dejado anonadada. Tomaré nota para dejarte así más a menudo :P Dios, si acabas de descubrir Achele, lo que te queda. Hay historias también de ellas en Fanfiction. Alguna hay que me gusta, pero prefiero el Faberry :P (Y yo quiero propulsar el Belissa xDDDD) ¿Llorar? Joder, no xDDDD Que no sé si eso es bueno o no xDDDDD Un besuco y muchas gracias :3 Espero que todo esto siga a la altura :P
