Escena: Las Reliquias de la Muerte
Ron y Hermione llegaron corriendo a la Sala de los Menesteres. Hermione desarmó a Malfoy, mientras que Goyle le lanzó una maldición asesina a la joven, quien pudo esquivarla. Ron, furioso, corrió tras ellos, gritando.
―¡Es mi chica, capullos!
Hermione sonrió ante lo que su recién estrenado novio había dicho.
―¡Y me casaré con ella! ―gritó de nuevo Ron.
Harry se acercó a Hermione, oyendo lo que decía su amigo.
―¿Qué tierno, no Harry? ―preguntó ella a su amigo. Este asintió un poco incrédulo.
―¡Y tendremos muchos hijos! ¡Siete! ¡Como todos los Weasley!
Hermione torció el gesto.
―Eso también es muy bonito. A su manera ―dijo Harry.
―¡Y aprenderá a cocinar! Porque tampoco es que se muy buena que digamos ¡Pero preparará excelentes comidas! ¡Y cuidará de todos mis hijos! ¡De Rose! ¡De Hugo! ¡De Ron Jr.! ¡De Hermione Jr.!
―Bonitos nombres ―dijo Harry, riendo ―. Espero que seáis felices juntos ―deseó a su mejor amiga, que estaba pálida.
―Harry... Busquemos la maldita diadema.
