Capítulo 35.

- ¡EVA! – grito Katherine al ver como Marcus dejaba ver sus colmillos y se acercaba peligrosamente al cuello de su persona más preciada sin que esta pudiera hacer nada para evitarlo.

Continuara…

Mientras esto estaba sucediendo en aquel desolado pueblo, el tercer escuadrón ya podía ver claramente el límite que indicaba el inicio del territorio de la sociedad nocturna, lo que significaba que estaban a solo unos minutos de completar la misión que Eva y Haruka habían confiado en ellos.

En la sociedad nocturna las cosas no habían cambiado mucho, Abraham seguía dando vueltas por toda la sala de reuniones del gran concejo, pensando que podía significar ese mal presentimiento que sentía, Precia solo miraba por la ventana, pensando en cómo estarían sus hijos, había desechado la idea de seguir persuadiendo a su amigo de que se tranquilizara, al parecer era inútil, Abraham no tenía ninguna intención de tranquilizarse, así que suponía que su presentimiento no hacía más que aumentar conforme pasaba el tiempo, por otro lado Hayate solo miraba hacia la puerta con la esperanza de que se abriera y dejara ver a la persona que tanto esperaba, la extrañaba, pero aún más estaba preocupada, después de escuchar acerca del mal presentimiento del presidente del consejo, su preocupación no hizo más que aumentar.

Mientras los tres líderes de la sociedad nocturna, tenían una pelea interna, entre lo que deben hacer y lo que querían hacer, el segundo escuadrón entraba a la sociedad nocturna, no se veía a nadie por los alrededores por lo que suponían la evacuación se había llevado a cabo con éxito según el plan de Yunno, pero no era tiempo de estar admirando lo que todos ellos eran capaces de hacer, era momento de movilizarse e informar a los generales de lo que estaba aconteciendo justo bajo sus pies.

- ¿Fate? ¿Cuáles son tus órdenes? – pregunto Chrono al ver que su hermana no decía nada y solo estaba como en el limbo.

- no hay tiempo que perder. – reacciono Fate ante las preguntas de su hermano, no era momento de dudar, tenían que apresurarse. – Nanoha, ve con tu padre, infórmale lo sucedido, Chrono ve con nuestra madre, Arf tu ve con Carim-sama, Alicia ve con Genya-sama y después con Zest-sama eres la más rápida de ellos cuatro, cuento contigo por favor, yo necesito ir a la sala del concejo a informarle a Abraham-sama, después de informar a los cinco generales, regresen al concejo, ahí recibiremos nuevas órdenes.

- Hai. – dijeron al unísono los cuatros y cada uno tomo camino separados, la hora de la verdad había llegado, la guerra había llegado a sus puertas.

- bien, es hora de completar la misión que Evangeline-senpai y Haruka-san me encomendaron, no puedo fallar, es ahora o nunca. – y con eso en mente se dirigió a toda velocidad a informar a Abraham, no había tiempo que perder ni mucho menos tiempo para dudar, todos estaban moviendo sus piezas y ellos iban varios movimientos atrasados.

Fate corrió lo más rápido que pudo para llegar lo antes posible a la gran sala de reuniones del gran concejo, la información que traía no requería de formalismos ni protocolo, por lo que en cuanto logro ver la puerta de la gran sala no dudo en irrumpir en ella sin ni siquiera detenerse a tocar. Por otro lado, los tres líderes al escuchar el estruendo no dudaron en ponerse en alerta, al parecer alguien estaba muy deseoso de morir, pero antes de que siquiera pudieran mover un musculo, Fate apareció ante ellos y se inclinó delante de Abraham colocando una de sus rodillas en el suelo.

- ¿Fate? - cuestiono Precia al ver su hija delante de su mejor amigo.

- Fate, ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están mis nietos? ¿Qué haces aquí? – soltó Abraham apresuradamente, la llegada de Fate solo le indicaba que la misión había terminado, pero ¿y sus nietos? ¿Dónde estaban? Ellos no…

- Abraham-sama, la batalla con Marcus continua. – dijo Fate para que el presidente se tranquilizara y pusiera sus pensamientos en claro.

- si continua, ¿Qué haces tú aquí? ¿Por qué has dejado a mis nietos solos? – cuestiono Abraham un poco más tranquilo, sus nietos estaban bien, eso le quitaba un gran peso de encima.

- ha sido Evangeline-senpai y Haruka-san, quienes me han pedido que viniera lo más pronto posible a la sociedad nocturna, algo muy grave a sucedido y era de vital importancia que viniera a infórmalo. - dijo Fate, no se podía dejar amedrentar por la cara de desaprobación que Abraham le estaba dando, ella tenía una misión.

- ¿y qué es eso tan importante que mis nietos te han encomendado? – no cabía duda que eran sus nietos, siempre desobedeciendo y dando órdenes aun en contra de las suyas, ya hablaría con ellos cuando regresaran.

- todo ha cambiado, el ejército de Laurent, se encuentra aquí. – soltó Fate de golpe.

- ¿aquí? ¿En la sociedad nocturna? Eso es una locura. – dijo Abraham incrédulo, no había ni un alma en la sociedad salvo el ejército y estaba muy bien resguardado para no llamar la atención.

- bajo ella. – dijo Fate. – Marcus nos contó su plan ya que pensó que nadie saldría de ahí. – explicaba Fate. – el solo quiere revivir a su predestinada, nada de esto, la guerra, caminar bajo la luz del sol y todo lo que ha pasado le importa, todo era parte de su plan para que nos enfocáramos en la guerra y no en él, nos uso. – no podía disimular la ira que sentía al sentirse solo una pieza más del tablero de Marcus.

- pero ¿Qué dices? Eso no es más que una locura, la novia Marcus fue convertida en cenizas, no es posible revivir las cenizas. – tenía que continuar ocultando esa obscura verdad, esos chicos eran el futuro de la sociedad nocturna, no podía entregarles un futuro que estuviera cubierto por sangre.

- sabemos la verdad, Marcus nos la dijo, pero eso no es lo importante, el ejército de Laurent ha sido modificado genéticamente, no caminan bajo la luz del sol, pero Marcus hizo experimentos con ellos, son extremadamente peligrosos, esto no será una batalla justa, ni normal, por eso estamos aquí, teníamos que prevenirlos. – terminaba de rendir su informe Fate, sabía que le lloverían preguntas ya que había sido muy ambigua, pero ahora lo importante era distribuir la información.

- Fate, dijiste estamos, ¿Quién más está aquí? – cuestiono Precia, jamás pensó que ese obscuro secreto de la sociedad nocturna saldría de nuevo a la luz y mucho menos que sus hijos tuvieran que presenciarlo.

- sí, mi escuadrón se encuentra ahora mismo repartiendo la información acerca de los experimentos de Marcus con esos vampiros, a los cinco generales, una vez que terminen volverán aquí. – informo Fate a su madre, por ahora solo era la líder de uno de los escuadrones de protección, no era la hija de la vice-presidenta del concejo.

- bien hecho Fate, has tomado una gran decisión. – sin duda tenía razón al pensar que esos jóvenes eran ahora el futuro de la sociedad nocturna, sus nietos ya tomaban decisiones basándose en la información que tenían y no dudaban en dar órdenes, como había predicho son líderes natos.

- han sido Haruka-san y Evangeline-senpai, yo quería quedarme, pero ellos me dieron esta misión y no dudaron en darnos tiempo para que pudiéramos salir de ahí y venir aquí, señor, sus nietos son mi ejemplo a seguir. – y no le pena daba admitirlo, admiraba a los hermanos Andri y aspiraba a hacer como ellos, sabía que esos chicos se convertirían en algo más que un escuadrón de protección.

- gracias por tus palabras Fate, son halagadoras, pero no te quites merito, ni a ti ni a tu escuadrón, han sido muy valientes por venir a informarnos. – esos chicos habían salvado la sociedad nocturna, si Fate y su escuadrón no hubieran llegado ellos jamás hubieran detectado al ejercito de Marcus venir. – Fate, mis nietos, me gustaría que me informaras lo que ha acontecido en ese pueblo. – quería saberlo todo, solo necesitaba saber que sus nietos aún seguían con vida.

- claro que si Abraham-sama. – sabía que el presidente del consejo no tardaría mucho tiempo en preguntar acerca de la situación en el otro campo de batalla, por lo que ya estaba preparada para rendir su informe como correspondía.

Fate explico a los tres líderes lo que habían encontrado en el laboratorio de Marcus y acerca de sus experimentos, no omitió ningún detalle ya que su madre, Abraham y Hayate eran muy exigentes a la hora de pedir informes, por lo que conto todo con lujo de detalles, relato como Marcus había explicado su plan, acerca de cómo quería revivir a su predestinada, de cómo los había usado a todos solo para cumplir con sus propósito, de cómo planeaba usar a Michiru, la verdadera razón del porque se fijó en Michiru, así como también relato el cómo planeaba Marcus utilizar a Serena y la negativa de las sailors a retirarse de ahí a pesar del peligro que corrían, tampoco omitió nada acerca de esos hombres contra los cuales pelearon ella y su escuadrón, todo lo que había sucedido en el pueblo fue relatado a los tres líderes del concejo.

- eso es todo lo que ha pasado, bueno hasta donde yo fui capaz de presenciar. – dijo Fate ciertamente estaba segura que el primer escuadrón no tendría dificultades para lidiar con Marcus.

- gracias por tu informe Fate, ahora tú y tu escuadrón renueven energías, ya que pronto comenzara la verdadera batalla, el sol se pondrá en unas horas y entonces será nuestro tiempo, el tiempo de los vampiros. – dijo Abraham mirando por la ventana, sabía que después de esto, sus nietos le harían muchas preguntas y tenía que pensar muy bien en cada una de las respuestas.

- entenderán. – dijo Precia colocando una mano sobre el hombro de su amigo una vez que Fate abandono la sala.

- eso espero, todo lo que he hecho, lo he hecho pensando en su futuro, Marcus me ha tomado la delantera al contar ese secreto tan bien guardado. – sabía que sus nietos no lo tomarían a mal los conocía, pero si se molestaría por la mentira, ya que él siempre les había pedido que confiaran en él.

- pero primero, tenemos que sobrevivir a esto. – dijo Precia, hay hablaría ella también con sus hijos, en especial con Alicia.

- tienes razón. – contesto Abraham, primero tenía que asegurarse de que sus nietos tuvieran un lugar a donde volver, después ya vería.

El escuadrón de Fate completo la misión que su líder les había encomendado en tiempo record, pronto estuvieron en la entrada de la gran sala del concejo donde Fate ya los esperaba.

- ¿Qué ha sucedido Fate? – cuestiono Chrono al ver a su hermana sentada en el piso junto a la enorme puerta.

- nada, tranquilízate, he dado mi informe y Abraham-sama me ha dicho que descansemos ya que pronto se ocultara el sol y tendremos que pelear. – la hora de la verdad se acercaba de manera tortuosa para ellos.

- bien, pues vamos a ello. – dijo Alicia, después de todo por ahora no era conveniente entrar a la gran sala, su madre seguro la dejaría en vergüenza.

El segundo escuadrón dejo ese lugar con rumbo a la sala que estaba destinada para ellos, seguro ahí encontrarían a alguien que les ayudara con la comida y les preparara un baño ya que lo necesitaban, ese día sería muy largo para todos y sería uno que sería recordado por los siglos en la sociedad nocturna.

Mientras en la sociedad nocturna tomaban sus precauciones para contrarrestar al ejército de Laurent y sus horrorosas criaturas, en el pueblo donde los hermanos Andri y las sailors peleaban la historia era muy diferente, la batalla hacía tiempo que había iniciado y claramente se podía ver que Marcus les llevaba ventaja, los hermanos no podían asestar ningún golpe y de hacerlo este no tenía el mas mínimo efecto en Marcus para frustración de los Andri, así que ahí estaban, hasta eso habían llegado, Marcus los tenia completamente inmovilizados gracias a la nega fuerza y no podían mover ni un musculo y por si fuera poco Marcus no había perdido tiempo con esto y se había aproximado a Eva con la intención de beber su sangre, esto bajo la atenta mirada de las sailors , Katherine y Michiru, quienes eran las encargadas de ver por la seguridad de Serena, todo pasaba en cámara lenta para los hermanos si no hacían algo rápido, ese maldito tocaría Eva y ni siquiera la muerte sería suficiente castigo por haber tocado a su líder y hermana.

- no te preocupes, sentirás un ligero dolor, pero después te aseguro que lo disfrutaras, ¿sabías que una mordedura de vampiro es incluso mejor que un orgasmo? Ya me lo agradecerás. – se burlaba Marcus, estaba disfrutando al sentir el temor de Eva y6 la rabia de los hermanos por no poder hacer nada.

- no te atrevas Marcus, juro que si la tocas te hare pagar por ello. – decía Haruka tratando de liberarse de esa aura negra que lo envolvía.

- solo observa niño. – dijo Marcus abriendo la boca y mostrando su colmillos listos para perforar la piel blanca de Eva.

La rubia solo pido cerrar los ojos al sentir claramente el aliento de Marcus en su cuello, los hermanos se obligaron a mirar para así no descansar hasta que Marcus tuviera su merecido, pero para sorpresa de todos, la mordida jamás llego.

- Michiru. – dijo Haruka, Michiru había llegado justo en el momento indicado y le había propinado tremendo golpe a Marcus que lo había lanzado a varios metros de ellos.

- puedo moverme. – dijo Summer recuperando la movilidad de su cuerpo.

- y yo. – dijo Aiden, al parecer le golpe de Michiru los había liberado de la influencia de la nega fuerza.

- ¿Por qué lo hiciste? – cuestiono Eva desconcertada, ella aun en el fondo de su corazón pensaba que Michiru la odia por todo lo que le había hecho cuando aún era humana.

- porque me guste o no, eres muy especial para Haruka, además de que ahora somos cuñadas. – dijo Michiru, sabía que en el fondo solo lo había hecho por Haruka, pero no era el momento para discusiones d ese tipo.

- gracias Michiru. – dijo Haruka acercándose al amor de su vida y dándole un ligero beso en los labios.

- somos familia ahora. – fue la escueta respuesta de Michiru.

- vamos equipo, esto no ha terminado aún. – dijo Eva para que sus hermanos se pusieran en alerta de nuevo, no era momento de reuniones familiares, estaban en medio de una guerra.

- necesitan alimento, yo peleare con Marcus hasta que ustedes renueven energías. – dijo Michiru, era lo mínimo con lo que podía ayudar después de todo sentía una gran responsabilidad por todo, ella prácticamente había ayudado a Marcus con su plan.

- pero que dices, tu sola no podrás con él, es muy arriesgado. – se negó rotundamente Haruka, volteo a ver a Eva esperando tener apoyo de su hermana pero al ver mirada en su rostro supo que no lo tendría. – Eva, no, no puedes enviarla a pelear sola, es demasiado fuerte incluso para nosotros cinco, ella sola no podrá. – decía Haruka desesperado, ¿en qué pensaba Michiru? ¿Acaso quería morir?

- Haruka, voy a estar bien, ¿lo olvidas? Soy una neófita, soy más fuerte que ustedes, le he dado un golpe a Marcus y ni siquiera él se ha podido reponer, además solo será mientras ustedes se alimentan. – tenía que hacer algo para ayudar por mínimo que esto fuera, no podía quedarse de brazos cursados mientras todos arriesgaban su vida, por al por lo que ella también tenía culpa.

- se te dio una orden y no la cumpliste, ¿Qué e hace pensar que aceptare esto? – no quería dejar ningún cabo suelto, esta era un decisión importante, si algo le llegase s pasar Haruka jamás se lo perdonaría.

- yo no soy una Andri, así que no tengo porque seguir tus ordenes, si me quede con las sailors no fue porque tú lo hayas ordenado sino porque son mis amigas y mi familia. – contesto Michiru, no quería ser grosera pero la rubia se lo estaba poniendo a fuerza.

- bien, pero lo serás, eres la novia de Haruka, así que eso te hace parte de la familia, aceptaremos tu ayuda, repondremos fuerzas y te relevaremos, no seas imprudente y no quieras hacer de heroína, esto es una misión de todos. – tenía que asegurarse que la aguamarina estaba entendiendo las consecuencias, así como también tenía que asegurarse que no cometería una locura.

- Eva. – susurro Haruka, no quería dejar a Michiru peleando sala con Marcus por muy neófita que fuera, pero sabía que lo que había dicho Michiru era verdad, tenían que reponer energía.

- sabes perfectamente que lo que ha dicho9 es verdad, lo necesitamos, créeme que de existir otra alternativa la haríamos. – dijo Eva con sinceridad si de ella dependiera no dejaría a la novia de su hermano peleando con el peor enemigo que ha tenido la sociedad nocturna.

- lo sé. – fue la escueta respuesta de Haruka, no había que pudiera hacer o refutar, lo que decía Eva era muy cierto.

- tranquilo, no me pasara nada, te prometo n hacer locuras, tenemos una promesa ¿recuerdas? Tenemos que volver para cumplirla. – le recordó Michiru la promesa que habían hecho la noche anterior.

- tienes razón. – dijo Haruka acercándose a Michiru y depositando un tierno beso en sus labios.

- muy bonito. – dijo Marcus volviendo después del golpe que le propinara Michiru. – pero no creen que están celebrando muy pronto, aún sigo con vida.

- no será por mucho, créeme. – contesto Michiru, no se dejaría amedrentar tenía que conseguir tiempo.

- ¿y se supone que eso debe asustarme? Esas palabras no causan el menor efecto en mi neófita. – contesto Marcus, muy confiado, él no tenía nada que perder, pero si ganada tenía todo que ganar.

- tal vez sea una neófita, tal vez cometí un error al venir contigo y cooperar, debí suponer que no me contarías todo, pero aún estoy a tiempo de corregir esos errores, tengo toda una eternidad para estar con la persona que amo y eso te lo debo a ti, pero eso no borra todo lo malo que has hecho, te detendremos. – de algún modo tenía que conseguir tiempo, así que por el momento si podía hacerlo si pelear lo haría.

- ja, ¿piensas que no sé lo que haces? Solo estas ganando tiempo, para tu nueva familia ¿cierto? Que tierno, la neófita ha sido aceptada en la familia, imagino que el viejo estará más que complacido, su grandiosa familia está creciendo, lástima que el gusto le durara muy poco, los aniquilare uno a uno y créeme lo voy a disfrutar. – Sentencio Marcus de manera sombría, ya estaba cansado de estar jugando, era momento de ponerse serios y enseñarles a esos niños que al no deben tomarlo a la ligera.

Justo después de decir esas palabras Marcus no lo dudó ni un segundo y se lanzó rumbo a la dirección en la que los Andri ya estaban alimentándose para recuperar energía, pero antes de que llegara a su objetivo, Michiru se atravesó en su camino impidiéndole así el paso, no se lo pondría tan fácil, primero tendría que lidiar con ella, si quería pasar.

- supongo que primero me tendré que deshacer de ti, es una lástima, tenía pensado guardarte para el final ya que me ayudaste, pero si te niegas a dejarme pasar, cambiare el orden. – dijo Marcus como si nada, después de todo, al final los mataría a todos, que importaba el orden.

- eso ya lo veremos. – dijo Michiru y se lanzó sobre Marcus para atacarlo, era su oportunidad, los hermanos estaban por terminar de alimentarse y pronto la relevarían.

Los golpes iban y venían en de ambas direcciones, las fuerzas estaban equilibradas, de alguna manera extraña, el hecho de que Michiru fuera neófita le estaba dando la posibilidad de enfrentarse a Marcus de igual a igual, pero a pesar de la igualdad de fuerzas, Michiru no bajaba la guardia, Marcus podía utilizar la nega fuerza y ella no tenía nada para contrarrestar esto, por lo que era muy cuidadosa al no permanecer muy cerca del espacio de Marcus.

Michiru no dejaba de atacar a Marcus, se notaba claramente que a pesar de no recibir un entrenamiento adecuado para matar vampiros, Michiru era una sailor guerrera y sabía perfectamente cómo combatir cuerpo a cuerpo, en la mayoría de las ocasiones en las que lograba asestarle una golpe a Marcus, este era certero y dejaba al pelinegro fuera de combate por unos minutos, pero lo mismo aplicaba para Marcus, los golpes que lograba asestarle a Michiru la arrojaban a metros de distancia de él. Marcus sabía que a pesar de que la aguamarina no tenía experiencia alguna combatiendo vampiros tenia instinto de guerrero y sería un grave error subestimarla, has6a ahora sus fuerzas eran relativamente iguales, no podía bajar la guardia y confiarse, un movimiento en falso y la chica lo aprovecharía, pero para su mala fortuna un ruido a su espalda lo distrajo y solo por un segundo no fue consiente de Michiru, solo ese segundo necesito la aguamarina para perforar el pecho de Marcus.

Todos miraban a la distancia sorprendidos por lo que la aguamarina había logrado, ellos eran cinco y no lograron ni por momento mantener la ventaja que les otorgaba su número, en cambio Michiru no solo había peleado ella sola de igual a igual con Marcus, sino que también, había logrado herirlo de gravedad, dándoles así más tiempo, eso era digno de reconocérselo a la chica, ella era una novata y aun así había demostrado su gran valía y compromiso ante la situación.

Por otro lado, en la sociedad nocturna, donde todos eran ajenos a la tremenda lucha que se llevaba a cabo en aquel lejano pueblo, Abraham ya había dado sus órdenes y tomado las respectivas medidas de acuerdo a la información que le había otorgado Fate, no podía dar un paso en falso, un error y todo lo que hasta ahora habían hecho sus nietos seria en vano, tenía que ser cauteloso, después de todo no sería su primera guerra, ya había superado muchas otras, por territorio, por poder, por placer, por riqueza, lo extraño de todo, es que esta vez sí sentía un ligero temer, tal vez se debía a que ahora tenía algo por lo que pelear, algo que proteger, ahora tenía una familia, tenía nietos, por dios tenía una bisnieta, ahora no concebía una vida solo, l que siempre fue un solitario errante, ahora no concebía la vida sin sus nietos, esos niños que en un principio solo serían herramientas para proteger la sociedad nocturna y a su nieta, ahora se habían convertido en parte importante de su vida, como habían cambiado las cosas, el que se enorgullecía de ser uno de los vampiros más fríos que existían ahora se ponía melancólico y sentía pavor al pensar que sus nietos quizá no volverían, seguramente si se lo decía a Precia esta se burlaría de el sin dudarlo, nadie se imaginaria que el tierno abuelo, el presidente del consejo, alguna vez fue un vampiro frio y desalmado que solo pensaba en sus intereses, sin importarle nada ni nadie, eso hasta que conoció a esa chica, esa niña que lo había encontrado herido y sin temor le había llevado algo de comer, esa niña que le llevaba agua a pesar de que él no la necesitaba, esa niña le enseño lo que era la compasión, el respeto por la vida de otro ser que no fueras tú mismo, el valor de la vida, la importancia de tener a alguien a tu lado, el amor por hacía algo o hacia alguien, esa niña le había enseñado mucho, fue por ella que no dudo en acoger a Marcus bajo su cuidado cuando lo vio solo y abandonado sin tener a donde ir en aquel lugar, quien hubiera imaginado que años después se convertiría en el enemigo número uno de la sociedad nocturna; pero no era momento de ponerse sentimentales, tenía que sacar su antigua temple, tenía a su bisnieta a su cuidado y no podía permitir que algo malo le sucediera, ya faltaba poco para el atardecer, no hay plazo que no se cumpla y fecha que no se llegue, una guerra llamaba a las puertas de su hogar, alguien había venido sin invitación a sus tierras, como buen anfitrión tenía que recibirlos como se merecían.

Mientras tanto Marcus no salía de su asombro, había sido herido, lo sabía, sabía que solo un pequeño descuido y la aguamarina no dudaría en aprovechar eso y atacar, ahora ahí estaba con una herida en el pecho y sangrando profusamente, no que le importara, pero la regeneración de esa herida le conllevaba utilizar más energía de la debería utilizar, se había confiado, pensó que podía jugar con esa niña y le había salido el tiro por la culata, no cometería ese error dos veces, esa herida les iba a costar cara.

-ga! – cuando un vampiro es herido por otro logran sentir dolor, esa fue la reacción de Marcus, cuando Michiru retiro su mano de su pecho. – eso no se quedara así, has cometido un grave error al herirme, tu neófita insolente. – dijo Marcus y se lanzó a por Michiru propinándole un puñetazo en el estómago lanzándole a metros de distancia de él.

- Michiru! – grito Haruka al ver como su novia era lanzada por los aires después del tremendo golpe de Marcus.

- ¿eso es todo lo que tienes? O es que te estas quedando sin fuerzas. – dijo Michiru que no había demorado nada en volver desde donde Marcus la había lanzado. – tendrás que utilizar algo más si quieras lastimarme.

- lo tendré en cuenta. – dijo Marcus y extendió sus manos, hacia los castados, rápidamente un aura negra comenzó a emanar de él, regenerando rápidamente su herida, no tenía intenciones de usar eso, lo tenía reservado para su pelea con el abuelo Andri, pero esos chicas estaban demostrando ser una molestia en sus planes tenía que deshacerse de ellos lo más pronto posible y la primera seria Michiru.

El aura negra que anteriormente tuviera a los Andri inmovilizados ahora tenía a Michiru, Marcus ya se había cansado de jugar y estaba dispuesto a ponerle fin a las vidas de los Andri y primero iniciaría con Michiru.

Haruka quien no había dejado de ver la pelea entre Marcus y Michiru fue rápidamente consiente de lo que Marcus había hecho y de que ahora Michiru estaba a su merced, por lo que no lo pensó dos veces y se puso de pie, ya se había alimentado, ya estaba listo para seguir con la pelea.

- creo que tu novia se está llevando toda la diversión. – dijo Aiden poniendo se pie al lado de Haruka.

- eso parece. –continuo Haruka con la broma, sabía perfectamente que era lo que seguía.

- qué te parece si nos unimos a la fiesta, estoy deseando bailar con Marcus un poco. – dijo Aiden con una sonrisa en sus labios si Marcus se atrevía a ponerle una mano encima a Michiru lo desmembraría.

- siempre has tenido malos gustos. – contesto Haruka mas que listo para lazarse al ataque.

- y tú siempre has sido lento hermanos. – contesto Aiden lanzándose al ataque y dejando atrás a Haruka que de inmediato lo siguió.

Marcus al ver que los hermanos Andri se aproximaban no lo dudo y medio una de sus manos a la bolsa de su pantalón y de esta saco algo, Michiru al ver la acción de Marcus y vislumbrar por el rabillo del ojo ligeramente lo que parecía un arma, tal vez una daga, no pudo más que sentir pánico y sus ojos lo demostraron, pudo ver la mirada maligna que Marcus portaba en esos momentos y su miedo no hizo más que aumentar, era más que obvio Marcus tenía algo preparado y ahora solo podía pensar que Haruka estaba en peligro por venir a salvarla, si algo malo le pasaba al rubio jamás se lo perdonaría.

- Haruka! – grito la aguamarina para tratar de advertir al rubio. – ¡CUIDADO!

Pero ya era demasiado tarde, Marcus ya había lanzado la daga en dirección del rubio y este no fue consiente hasta cuando ya era demasiado tarde.

- no estorben. – fueron las frías palabras de Marcus al ver como su daga se impactaba justo en el corazón de su objetivo.

Continuara…