Los personajes le pertenecen a SM. Solo la historia es mia.


Capitulo 35

Los ojos se me cerraban y la voz de la profesora de historia sonaba tan lejana que pensé que me iba alejando en una carreta que era tirada por dos burros, si, me estaba quedando dormida, medio soñando y perdiendo el conocimiento y todo por culpa de mi novio que me mantuvo despierta toda la noche.

Volví a cerrar los ojos por un segundo y enseguida vi pasar un conejito rosado por mi lado, iba sentada en la parte trasera de la carreta con los pies colgando y disfrutando del aire fresco. Pese a que el sol resplandecía sobre mi cabeza no sentía calor, al contrario, hasta tenía un poco de frio, estiré mi mano para alcanzar una botella de agua pero me topé con algo mejor, la mano de Edward, estaba sentado a mi lado disfrutando del día conmigo, no sé quien conducía la cerreta pero no me importaba. Volví a mirar hacia un lado del camino y ahora eran dos conejos rosados quienes corrían cerca de nosotros, miré a Edward para que los viera pero no alcancé siquiera a hablarle antes de que sus labios se estrellaran con los míos. Gemí bajito por el placer que me producía su lengua en contacto con los… nunca habíamos hecho el amor en una carreta y parece ser que hoy era el día, me estiré para quitarle la camisa roída que traía y…

- ¡SWAN!

Salté de la silla dejando a Edward y carreta atrás, volví a mi realidad en donde había conseguido más que dormitar, me había quedado dormida.

- Swan… vaya a detención

Ahora la profesora estaba un poco más calmada pero yo aun sentía su voz un tanto extraña así que me costó un par de segundos extras poner mis ideas en orden y tomar mis cosas para levantarme, llegué adelante y tomé el pase que me entregaba… detención… ¡Puaj!

Ya habían pasado dos largos y extensos meses desde todo lo de Aro, no se bien como fue el juicio, solo sé que el maldito iba a estar encerrado hasta que los cerdos volaran, bien por humanidad. Victoria había tenido un juicio aparte, tal parecía ser que estaba metida en un par mas de cosas, su padre tenía algo así como trata de personas por lo que todo se complicó, tampoco quise meterme en eso, me conformaba con saber que también estaba pagando. En fin, desde de todo me desentendí y decidí que no quería saber nada mas de ellos, ahora era feliz y aunque la vida se había vuelto un poco monótona y sin emociones era feliz sabiendo que Edward y Esme por fin miraban hacia el futuro con otros ojos. Eso sí, echaba mucho de menos el atuendo nerd de Edward ya que dejó de usarlo ni bien terminó todo el asunto de Aro, la verdad es que desde que descubrí todo nunca volví a darle importancia si usaba o no gafas y si llevaba la camisa bien puesta o desordena pero ahora que lo veía siempre luciendo como si acabara de follar si me suponía una diferencia.

Y mierda que casi siempre acabábamos de follar, si no fuera así no estaría ahora en detención volviendo a quedarme dormida.

- Deberías dormir más en la noches querida – gemí sin levantar mi cabeza que descansaba cómodamente entre mis brazos

Murmuré una maldición que no se escuchó por lo que me removí solo lo justo y necesario – Creo que terminaré con mi novio para poder hacerlo

- Oh, creo que hay más de una zorra dispuesta a ocupar tu lugar

Con eso me levanté de golpe olvidándome de mi cansancio – Ni se te ocurra – lo apunté con un dedo que no alcancé a mover la suficiente rapidez para escapar de sus dientes - ¡Estúpido!

- Así me amas – no repliqué mas porque los labios de mi novio mi silenciaron

Nos besamos castamente por unos segundos, el profesor que estaba a nuestro cuidado había salido y seguramente tardaría un buen rato en volver.

- ¿Por qué estás aquí cariño?

- Porque tengo sueño – me quejé casi sollozando - ¿Y tú?

- Porque casi tuve un orgasmo en clases – se estiró en la silla mostrando su perfecto cuerpo. Me fijé en su entrepierna y aun estaba un poco abultada

- ¿Y porque mierda se te paró? – ahora ya no estaba tan segura de que esta historia fuera linda

La sonrisa de Edward me dijo que su respuesta me gustaría. Sonreí con él – Porque el profesor de química empezó a relatar los componentes de la saliva y no pude evitar pensar en cierta boquita – tomó mi mentón dándole un ligero apretón – alrededor de mi polla… los recuerdos de esta mañana aun estaba demasiado frescos

- Pervertido

- Pervertida

Nos miramos por unos segundos antes de estallar en carcajadas. A la mierda si me volvían a castigar no podían hacer mucho ya que hoy era el ultimo día oficial de clases, después de hoy solo quedaba el baile de mañana y la graduación.

- Y… ¿ya te invitaron al baile?

- Si, un par de chicos – no era mentira pero me gustaba verlo celoso – pero aun estoy decidiendo

- Mmm… supongo entonces que no necesitas que otro chico mas te invito

- No se – apoyé mi cabeza en mi brazo dándole una buena vista de mi escote – depende de que chico sea

Edward se acercó un centímetro más. Lo suficiente para que su aliento me excitara – Pues un chico que esta mañana te hizo gritar como posesa

- Tendría que pensarlo

- Oh vamos – sabia que el jueguito le iba a durar poco – ya me cansé… solo dime, ¿Usaras ropa interior?

Me reí un poco, amaba verlo así, sabía que un Edward calmo y tranquilo no era mi novio así que solo negué con la cabeza. Escuché un gemido salir de su boca antes de que esta impactara con la mía, fue un beso fogoso y con hambre pero lo suficientemente sutil para no llamar la atención de mas y para que no nos excitáramos en algo que sabíamos que no íbamos a poder terminar… por lo menos por ahora.

Después de unos cortos besos apoyé mi cabeza en su pecho y disfruté de acurrucarme con él, mientras acariciaba mis cabellos. Pensé en estos meses desde que conocía a Edward y sonreí para mí misma, era increíble lo mucho que había pasado pero la verdad es que no cambiaría nada, si todo lo que pasó es lo que me llevó a estar así con mi novio no podía arrepentirme, mañana era nuestro baile y desde ahí comenzaba una etapa de nuestra vida que estaba segura nos traería sinsabores pero también experiencias nuevas y hermosas, si hasta ya me estaba viendo un vientre redondo esperando la llegada de nuestro primer hijo. No habíamos vuelto a hablar de matrimonio después de la última vez pero algo me decía que mañana seria un día especial, no es que supiera nada en concreto pero sabía leer demasiado bien a mi novio.

- Estaba pensando en que si no te molesta, volver a hablar con mi madre, creo que es buena idea que nos vayamos a vivir con ella, se que nos quiere dar especio y…

- ¿Y no piensas que quizás es ella la que necesita espacio?

Cerré los ojos con fuerza cuando me di cuenta de que lo había dicho. Desde que ambos fuimos aceptados en la Universidad de Chicago habíamos decido irnos a vivir juntos, Edward quería irse a la casa de su madre y yo no tenia inconvenientes pero ella estaba en pleno romance con James y no quería incomodarnos a nosotros tampoco, además, sabía que su hijo hacia esto por ella, para que no estuviera sola. En fin, la última semana habíamos buscado algún departamento cerca del campus pero nada le gustaba a mi novio, él quería a toda costa ir a vivir con Esme.

- ¿Para qué mi madre querría espacio?

- No lo sé – me senté mejor para verlo a la cara – quizás no le agrada la idea de que su hijo tenga sexo bajo su mismo techo – me encogí de hombros lo más normal que pude

- Puede ser… ¿Vamos a comer con ella hoy?

- ¡Claro!

Lo bese duro porque de verdad que me ponía ver a Edward en este plan tan protector con su madre, por donde lo viera era lindo saber que así de tierno. Cuando nuestro castigo termino, la verdad es que no vi el castigo, nos separamos para irnos a cambiar, ya las clases había terminado hace mucho. Mañana solo sería un día de preparación para el baile así que podía decir que oficialmente me perdí el último día de clases, no importaba, había estado con mi novio.

- ¿Vas a salir?

- A comer con Esme – le sonreí a Rose que estaba estirada en la cama de Alice - ¿Y Alice?

Se encogió de hombros – Supongo que con Mike

Asentí. A pesar de que habían acordado no casarse, su relación seguía igual de solida que antes, me alegraba mucho por ellos. Miré a Rose que veía una revista de autos, tenía toda la ropa manchada así que supuse que había estado trabajando.

- ¿Vas a quedarte aquí?

- Si – movió la revista a un lado – mi compañera de cuarto me está volviendo loca

Hace una semana la compañera de cuarto de Rose se le había declaro, parece que siempre estuvo enamorada de ella pero no quiso aceptar su lesbianismo hasta estar a punto de terminar el colegio, lamentablemente o afortunadamente mi amiga estaba muy feliz y enamorada de Royce así que tuvo que rechazarla, aunque por supuesto que eso no evitaba las situaciones incomodas.

- ¿Y Royce?

- De viaje – hizo un puchero que me dio mucha risa – pero mañana ya llega así que me podrá acompañar al baile – su sonrisa era tan grande y sincera que no pude evitar tirarme sobre ella riéndome como una loca

Dimos un par de vueltas hasta que ella me detuvo – Espero que esto sea de amistar porque no puedo con otra acosadora

- Es de amistad y porque estoy feliz por nosotras cuatro

- ¿Cuatro?

- Tres, digo tres – me levanté rápidamente volviendo a golpearme mentalmente por haber vuelto a pensar en mi suegra y lo feliz que esta

- Te creeré… por ahora

- Entonces… ¿tu vestido…?

Rodó los ojos – Supongo que es lindo – se encogió de hombros – mi mamá me ayudó a elegirlo para que pareciera toda una señorita

- Eres hermosa Rose, con lo que te pongas te verás bien

- Claro – bufó – el que sea rubia y de ojos azules no quiere decir que sea bonita

- Y no es por eso que lo digo – me senté a su lado – eres hermosa porque no eres falsa, si quieres ponerte una camiseta llena de grasa lo haces sin miedo a lo que diga el resto… eso es lo que te hace hermosa amiga

- ¿Sabes? – tiró la revista lejos sentándose en la cama – cuando te conocí tuve mis dudas, eras algo extraña y no quisiste darme la mano porque estaba sucia pero quise darte el beneficio de la duda y no me arrepiento

- No te di la mano porque no quería ensuciarme pero nada más que por eso… y también me alegra haber hablado contigo

- Ya… vete antes de que nos pongamos lloronas

- Bien – tomé mi cartera y me acerqué a despedirme de mi amiga – no quemes nada y no tengas sexo en mi cama

- Trataré – cerré la puesta aun riéndome

No alcancé a dar un paso más antes de encontrarme con mi novio que me estaba esperando apoyado en una pared, era el perfecto retrato del pecado. Sé que esa expresión debía estar más que usada pero era necesario ver a Edward para poder entender que no había otra forma de describirlo. Me tomó la mano besando y enredado nuestros dedos para guiarme a su auto. El camino a la casa de su madre ya era más que conocido así que se me hizo cortísimo, lo pasamos hablando de lo que haríamos mañana, Edward había reservado una habitación en el Hylton por lo que estábamos bastante emocionados, necesitamos pasar un tiempo fuera del colegio, aunque después de mañana ya no tendríamos que volver.

Cuando se estacionó afuera de la casa de su madre me tuve que bajar yo misma ya que se congeló a la mitad del camino para abrirme la puerta. Cuando me acerqué a su lado seguí la dirección de su mirada y casi se me detuvo el corazón al ver el auto de James estacionado en la entrada.

- ¿Qué...?

Me miró pero yo no sabía que decir ni que hacer, creo que por eso no reaccioné a detener a mi novio cuando corrió hacia la puerta de su casa, pienso que algo le dijo que lo hiciera porque fue como si algo malo estuviera pasando. Corrí detrás de él para chocar con su pecho, la escena era hermosa, Esme y James se besaban viendo una película, estaban abrazos y aun no caían en cuenta de que tenían espectáculo.

- Edward… - murmuré

Pero una vez mas no llegué a tiempo, esta vez subió por las escaleras pisando fuerte y llamando por fin la atención de los amantes que en cuanto vieron la espalda de mi novio se pusieron de pie.

- Edward – Esme se acercó unos pasos pero yo corrí a detenerla

- Déjalo un momento para que se desahogue – después los miré a ambos – siento mucho esto, pensé que Edward te había dicho que vendríamos a comer contigo

- No me dijo nada – en cuanto habló, mi suegra se puso a llorar, menos mal que James se apresuró a abrazarla

- Tranquila amor…

- Mi niño…

- Tu niño es grande y yo me ocuparé de él – le di una sonrisa a James para que se tranquilizaran y seguí el camino que había tomado mi novio

Sabía que estaría en su cuarto así que no busqué en ninguna otra parte y ahí estaba él, sentado al bordé de la cama y con la vista fija en sus manos, entre con sigilo y me senté a su lado.

- Bueno, supongo que estas un poco impactado

Pese a que mi voz sonó divertida él ni siquiera me miró, ni feo ni nada, no se movió. Se mantuvo mirando sus manos y puse apostar a que se estaba conteniendo por lo que tenía que hacer algo rápido antes de que explotara. Me puse de pie y tiré de su mano para que me siguiera, lo hizo ya que su cuerpo no pesaba nada, aun así no conseguí que me mirara.

- ¡Ey, ey, ey! – le tomé el rostro con fuerza para que no se moviera – mírame – sus ojos verdes seguían perdidos en el horizonte así que apreté mi agarre - ¡Mírame, maldita sea Edward!

Removí mis manos consiguiendo que sus ojos se fijaran en los míos. Me frustré. Por primera vez desde que lo conocía y desde que lo amaba no podía leer sus ojos, se que había una mezcla de emociones en ellos pero no conseguía descifrarlas, quería y necesitaba desesperadamente saber qué es lo que estaba pasando por su cabeza para poder ayudarlo pero… era imposible.

Zamarreé su rostro y me calmé al verlo cerrar los ojos y respirar con calma, no se estaba yendo ni nada por el estilo. Al contrario, ahora por fin pude descubrir lo que estaba haciendo, estaba pensando y le agradecía que quisiera despejar su cabeza antes de decir nada. Nos sentamos en el suelo tomados de las manos y Edward con su rostro apoyado en mis piernas, comencé a acariciar sus cabellos sedosos hasta que mis manos se cansaron y mis ojos comenzaron a cerrarse. Sé que había pasado un tiempo largo pero esto tenía que ser a su ritmo y yo tenía que aguantar lo que fuera necesario.

- ¿Bells?

- Dime – no dejé de acariciar sus cabellos, al contrario

- ¿Es verdad lo que vi?

Lo miré hacia abajo y sus ojos seguían cerrados – Si amor, es verdad – gimió bajito y apretó aun mas sus ojos

- No… tiene que haber sido un error – tuve que dejar de hacerle cariño porque él mismo llevó sus manos a desordenar sus cabellos – no pude haber visto a mi madre y a James besándose… ¡En la boca!

- Edward… ¿Cuánto quieres a tu mamá?

Me miró como diciendo "¿Me estas jodiendo?", le rodeé los ojos porque quería que lo dijera en voz alta – La quiero mucho, la amo

- Bien, entonces… ¿Quieres que sea feliz?

- Si – gimió porque creo que supuso por donde iba – pero…

- Nada – puse un dedo sobre sus labios – tu mamá es feliz y tú tienes que estarlo por ella. Sé que ahora vas a putear, romper algo, emborracharte, después me vas a pedir sexo salvaje y por ultimo vas a ver las cosas desde otro punto de vista

Nos volvimos a quedar callados por unos minutos, yo disfrutaba de mimarlo, era lindo estar así de tranquilos y saber que Edward estaba haciendo bien las cosas al no explotar y reaccionar como un nene de mamá. Pero de pronto se puso de pie casi botándome.

- ¿Tu lo sabías?

Rodé los ojos, no me pensaba hacer la inocente y rogar por su perdón, lo sentiría si se veía como una traición pero esto era algo que no me correspondía a mi decírselo.

- No era mi secreto para contar – me puse de pie junto a él – así que ahora te dejaré solo para que comiences con tu proceso de gritar y eso… cuando sea el momento del sexo salvaje me llamas – me puse de puntillas y lo besé antes de que pudiera reaccionar – recuerda que te amo

Le acaricié las mejillas antes de darme media vuelta y salir de ahí. Sabía que no sacaba nada con quedarme presionándolo para hablar. Se iba a demorar un poco en tomar real conciencia de lo que acababa de ver, se que era fuerte para él pero lo iba a superar, lo sabía.

Cuando bajé estaba solo Esme.

- ¿Cómo esta?

- Procesando… ¿James?

- Le pedí que se fuera – mi suegra comenzó a jugar con sus manos así que me apresuré a ella

- Tranquila, todo estará bien

- No… es mi hijo, lo conozco y jamás aceptará lo que acaba de ver, yo… - hizo el mismo gesto de Edward moviendo su cabello hacia atrás – le cagué la vida una vez y ahora cuando por fin estaba retomando su camino…

- Ahora es más fuerte y nunca – le tomé el rostro a ella muy parecido a como lo hice con él – vuelvas a pensar en lo que pasó, eso ya quedó atrás y solo podemos mirar hacia el futuro, tu quieres a James y en eso no hay nada malo. Lo único que debes hacer ahora es hablar con Edward y decirle que eres feliz, que esto no está mal… peleen todo lo que quieran pero reconcíliense ¿sí?

Asintió con cabeza – Gracias

- De nada – le di un abrazo apretado para que sintiera que la apoyaba de verdad – ahora… dile a mi novio que me llevé su auto

- Si quieres puedes quedarte, quizás Edward quiera hablar contigo cuando salga de su cuarto – me apresuré a negar

- No, está bien así, ustedes necesitan hablar y yo necesito no estar aquí por o si no terminaré pateándole el trasero – le guiñí un ojo para que sonriera y lo conseguí – además, mañana es el baile y necesito afinar unos detalles que me faltan

- Sabes que si necesitas ayuda puedes pedírmela

- De hecho… necesito el nombre de algún buen salón para mañana

- Oh, en eso puedo ayudarte. Tengo un muy buen salón al que acostumbro a ir… si quieres puedo pedir una hora por ti - asentí

Me sonrió con mucho mas animo, corrió hacia la libreta que descansaba en la mesa de arrimó y de ahí sacó un tarjeta que me extendió, era de un salón de belleza, supongo que el de ella.

- Muchas gracias Esme – la bese en la mejilla

- Se que no vas a ir pero… si quieres puedes pasarte por el colegio para tomarnos algunas fotos

- Oh, pero Edward…

- De él me encargo yo, ahora sí que me voy – volví a abrazarla antes de irme

Salí de la casa jugando con la lleves que se le habían caído a mi novio, antes de entrar a su auto miré hacia la ventana de su puerta, sabía que esto pasaría y me alegraba de que fuera luego, creo que mañana tendría que estar muy linda para el baile para poder subirle el ánimo, hice un gesto hacia la ventana porque pese a que no veía nada supuse que estaba ahí pero eso no me bastó y grité a todo pulmón un "te amo" por si en algún momento se le olvidaba.


Uyyyy ya queda poquito para alcanzar al Blog :)

Besos, Joha!