Naruto y personajes propiedad de M. Kishimoto
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
.
.
La novia de mi hermana
.
.
Epílogo
Parte I
.
.
.
Era una mañana perfecta, no tan fría, no tan soleada, mucho menos húmeda, simplemente perfecta. Tenía días dándole vuelta a aquel escabroso asunto inconcluso. Su compromiso con su pelirosa. Y es que llevar más de cuatro años de relación ya era digno de plasmarse en una placa conmemorativa. Estaba seguro que ambos necesitaban dar el siguiente paso, no es que le urgiera casarse, pero ciertamente vivir bajo el mismo techo que Kakashi y Naruto, que seguían tan sobreprotectores como siempre, y sumándole ahora a los otros guardianes de Minato y Kaito, apenas y podían escaparse para demostrarse su "dulce y puro amor".
– ¿Y esa sonrisa de pervertido teme?, ¿no estarás pensando en mi hermanita verdad? –escuchó el molesto tono chillante del oji azul.
–Hmp –borró aquella mueca que obviamente si se debía a sus pensamientos insanos por la de ojos verdes, y suspiró audiblemente, la misma preocupación volvió a instalársele en la cabeza.
– ¿Y ese suspiro? –se interesó el ya no tan distraído rubio.
–No es nada dobe –intentó cambiar de dirección la atención de su amigo.
–Bueno, si no es nada, entonces déjame a mi contarte lo que me pasa –se sentó frente a él, moviendo un poco la silla y mirándolo a los ojos–. Ahm…sabes teme, estos últimos días, no, estos últimos meses, bueno, desde hace años –balbuceaba nerviosamente.
–Basta dobe, deja de hacer eso –regañó sin mucha paciencia.
No toleraba cuando Naruto perdido en sus enredos, hablaba tanto sin llegar realmente al punto a discutir.
–Bueno ya. Valor Naruto, valor –cerró los ojos y exhaló pesadamente–, he pensado seriamente en pedirle a Hinata-chan que se case conmigo –soltó rápidamente, su tono seguro, no se perdió al ver a Sasuke arquear la ceja.
– ¿Y me lo dices a mí por qué…? –no podía causarle más indiferencia, a él qué rayos le importaba lo que Naruto hiciera con su hermana, desde hacía mucho su preocupación por ella desapareció, sabía que el dobe de su amigo la cuidaría bien, ahora la que a él le competía era Sakura.
–Rayos, eres un maldito insensible, te lo digo a ti porque eres mi mejor amigo, se supone que debes ayudarme. ¡No sé cómo pedírselo a Hinata, me he exprimido el cerebro ideando la manera, pero nada se me ocurre! –chilló desesperado.
–Hm, bien, pues díselo y ya –respondió tranquilo.
¿Por qué tanto lío?, Naruto la tenía fácil con su hermana, en cambio él es el que debería estar preocupado, Sakura era impredecible, a él sí que le apuraba cómo proponérselo a esa mota de cabellos rosados.
– ¿Díselo y ya?, ¡Díselo y ya!, ¿tú se lo dirías a Sakura y ya? –atacó molesto.
–No grites dobe, recuerda el lugar en el que estás, la universidad no es buena para este tipo de escándalos –reprendió juicioso, eran los únicos en el aula, pero aun así debían comportarse.
–Como sea, pero no respondiste, si le propusieras matrimonio a mi hermanita, ¿Cómo lo harías?
–Hmn, no te lo diré.
–Anda, teme cobarde, segundos antes decías que lo hiciera y ya, entonces muéstrame cómo –picó el orgullo de ese arrogante.
Inspeccionó la superficie que los rodeaba, ni una sola alma además de ellos dos, bueno, ¿por qué no hacerlo?, tal vez le serviría de práctica, después de todo era lo que él también quería hacer desde hace tiempo.
–Hmp, como sea –destensó su cuello y respiró hondamente–. No soy bueno para las palabras, creo que ya lo sabes ¿no?, soy mucho mejor para los actos –sonrió socarrón, el rubio se limitó a contener su coraje y seguir escuchando las palabras del soberbio Uchiha– pero, no puedo negar que desde hace mucho, desde que tengo uso de razón, tú siempre has ocupado mi mente. Sé que nuestro inicio tuvo grandes fallas, y todo por mi culpa, pero gracias a ti y a que supiste perdonarme, lo cual te agradeceré eternamente, podemos decir que nuestro amor es más fuerte que cualquier cosa. Aunque al principio pensé que Hinata era la mujer que tú querías, no me molesta haber tenido que sufrir esa decepción si ahora puedo tenerte a mi lado… –una sonrisa real se asomó por sus labios al imaginarse el rostro de Sakura, seguramente con esas palabras ella ya estaría llorando de emoción– quiero pedirte algo, que de hoy y para el resto de nuestras vidas, estés conmigo siempre, dejándome amarte y permitiéndome hacerte feliz… cásate conmigo –soltó como si fuera cualquier cosa.
– ¡Oh estúpido teme, vaya que has estado ensayando, casi me haces llorar! –admitió con los labios temblorosos.
Sasuke suspiró a su lado con paciencia, así era Naruto de ridículo, ni que se lo estuviera proponiendo a él, ¿Por qué diablos tenía que ponerse sentimental?. Escucharon un libro caer y enseguida voltearon a la entrada del salón, aterrados ambos, encontraron un par de ojos estupefactos mirando en su dirección.
–Ah…esto que has visto… –se levantó Naruto con la cara roja de vergüenza.
–Si repites una palabra date por muerto –gruñó el Uchiha antes de que el chico de lentes dijera algo.
– ¡Teme!, ¿qué no ves en la maldita posición en la que estamos?, todavía te atreves a amenazar –regañó con los labios apretados.
–Yo no…no diré nada –lanzó el chico acomodándose los anchos lentes sobre su respingona nariz.
–Gracias –sonrió el rubio.
–Porque estoy seguro que ustedes pagarán muy bien para que su pequeño secreto no se sepa, ¿verdad? –una risa perversa y ladina se dibujó en los labios del espía.
–Hijo de… –ladró el de ojos azules.
– ¡Atrápalo Naruto! –ordenó el azabache corriendo al mismo tiempo que su amigo.
Para su mala suerte, al tonto del rubio se le ocurrió cubrirle el paso cuando él salía disparado a la puerta, el impacto fue tal, que ambos terminaron estrellándose en el piso. La cabeza les daba vueltas y sus cuerpos resintieron el duro golpe, atontándose por algunos segundos, mismos que el fisgón utilizó para huir.
– ¡Quítate de encima dobe! –empujó el cuerpo de Naruto intentando llegar a la puerta.
– ¡Uchiha y Hatake son novios, y van a casarse!, ¡Sasuke se lo propuso a Naruto!
Los dos jóvenes se detuvieron petrificados, cada par de ojos apuntaba a ellos en aquel inmenso pasillo.
–Eso…eso no es…
– ¿Naruto-kun? –escuchó la voz sorprendida de Hinata a su espalda.
Giraron encontrándose con los rostros estupefactos tanto de la pelirosa como de la de cabellos negros.
–Sasuke, ¿qué significa eso de que le propusiste a Naruto matrimonio? –Sakura tenía una expresión de horror en su rostro.
–Hermanita, ese maldito cuatro ojos entendió todo mal, lo que el teme y yo estábamos haciendo era ensayar para declararnos ante ustedes. Hinata, yo quiero…yo deseo –se hincó frente a la de ojos perlas–, anhelo que te conviertas en mi esposa.
– ¡Ah! –Hinata abrió la boca sorprendida.
– ¿Sasuke? –las verdes gemas de Sakura lo observaban con expectación.
–Hmp, ya escuchaste al dobe, te vas a casar conmigo Sakura, ya lo decidí –sentenció cruzándose de brazos tranquilamente.
– ¡Ay Sasuke, eres tan romántico!, ¡Si, si y si!, si me quiero casar contigo –saltó a sus brazos abrazándolo fuertemente, mientras su amiga a su lado hacía lo mismo con Naruto.
El vitoreo de los demás alumnos hizo que se sonrojara de la vergüenza, era molesto, pero eso no le importó, lo único que llenaba sus sentidos en ese momento, era la respuesta afirmativa de su pelirosa, misma que lo inundó de felicidad.
.
.
Ya en casa, Naruto y Sasuke compartían miradas cómplices, ambos habían acordado hablar con el resto de la familia durante la cena. Con Kakashi a la cabeza de la mesa, conversando acerca de un nuevo proyecto que le atraía mucho y en el cual quería incluir a Sakura –quien obviamente, estaba siguiendo los pasos de su exitoso padre en el mundo de la publicidad–, los demás escuchaban con atención.
Mikoto permanecía muy atenta a las palabras de su esposo, a su lado los gemelos jugueteaban con la comida, a sus casi cuatro años, eran unos verdaderos genios, además de unos insufribles. Itachi e Ino estaban de visita, como cada viernes de cena familiar. En el otro lado de la mesa, Sakura al lado de su padre, Sasuke, Hinata y Naruto.
– ¿Qué te parece princesita, te animas a dirigir conmigo la campaña? –finalizó sonriente el hombre de la casa.
–Por supuesto papi, aunque, tal vez no disponga de mucho tiempo ahora que tengo que preparar mi bo-
Un carraspeo la interrumpió, volteó desconcertada hacia Sasuke, él la miraba intensamente, claramente indicándole callar. Frunció el ceño contrariada, no le veía nada de malo compartir la noticia de su inminente matrimonio al resto de la familia.
–Déjame a mí Sakura –pidió adivinando las intenciones de Sakura de gritarlo a los cuatro vientos.
Él era el hombre, era su deber hablar con el padre de su novia de una manera seria y formal, claro que la teoría era una cosa y la práctica otra.
–Bueno, si tú quieres… –se alzó de hombros.
–Dobe, empieza tú –le lanzó la pelota al rubio.
– ¿Yo?... ¿y yo por qué? –la cara de Naruto se puso pálida.
–Porque…porque…fue tu culpa que hiciéramos el ridículo en la universidad, me lo debes dobe.
–Pero…ah, ¡está bien! –suspiró resignado, Hinata apretó su mano para darle valor y le dedicó una sonrisa–, papá, Mikoto, familia…le he pedido a Hinata-chan que se case conmigo y…para mi inmensa alegría, ella aceptó.
Con los dedos de Hinata entrelazados con los suyos, y la mirada de su hermana dándole valor, no necesitó de nada más, ya no era un jovencito tonto y alocado, ahora era todo un hombre que pensaba formar una familia con la hermosa pelinegra que tenía a su lado.
– ¡Ah, hija muchas felicidades, a ti también Naruto! –Mikoto se levantó y acudió hasta ellos, dándoles un cálido abrazo.
– ¡Felicidades hermanita!, espero que sepas la suerte que tienes Naruto –fue el turno de itachi.
–Bien, si es lo que desean, tienen mi bendición, es una muy buena noticia –aportó Kakashi orgulloso de su primogénito.
–Que gusto por ambos, cuenten conmigo para lo que necesiten –animó Ino sonriente.
–Hermanito, me hace muy feliz verte dar un paso tan importante –Sakura lo envolvió con fuerza–, te quiero tanto, lo mejor es que estoy tranquila entregándote a mi mejor amiga, porque sé que Hinata sabrá cuidar de ti, te mereces eso y mucho más –le comentó en el oído, sus pupilas empañadas enternecieron inmensamente al rubio.
–Cuida de mi hermana dobe –se aproximó Sasuke, quien como pocas veces, le dio un sincero abrazo.
–Y tú de la mía teme.
– ¡Hay que brindar! –regresó Mikoto con una botella de champán.
Los gemelos se miraban entre sí con cara de molestia, fraguando su propio plan a la vez que los adultos llenaban sus copas.
– ¡Por otra nueva unión entre los Hatake y los Uchiha! –brindó Kakashi levantando la copa.
Los demás hicieron lo mismo, para posteriormente beber alegremente el líquido espumoso.
–Por cierto, Sakura y yo también nos vamos a casar –soltó Sasuke rápidamente, aprovechando que Kakashi estaba entretenido dando un nuevo sorbo–, ¡salud!. Que pasen buena noche, vámonos a dormir –tomó a la pelirosa de la mano conduciéndola a la salida.
– ¡Alto ahí! –ordenó Kakashi después que dejó de toser–…Sasuke, ¿dijiste algo? –preguntó tenso.
–Papi…Sasuke me pidió que me case con él, ¿no es maravilloso que tengamos dos bodas en puerta en lugar de sólo una? –intervino Sakura acercándose a su padre.
– ¡Mi vida, muchas felicidades! –Mikoto corrió a abrazar a su hijo–, estoy tan contenta por ti –le revolvió los alborotados cabellos con ternura, Sasuke se dejó hacer disfrutando de los cariños de su madre.
– ¡Bien hecho hermano!
– ¡Si Sasu, felicidades!, no pudiste encontrar una mujer más maravillosa que Sakura.
Hinata e Itachi se unieron al abrazo. Los cuatro miembros Uchiha disfrutaron de una cercanía que hacía años no compartían. Mikoto y Hinata lloraban felices, mientras Sasuke e Itachi se sonreían como cuando niños, sin resentimientos o celos de por medio.
–Hjmn, ¿así que tú y Sasuke?, no lo habría imaginado –Kakashi se pasó la mano por el mentón–, además, ¿Por qué la prisa?, son jóvenes, pueden esperar para comprometerse –sugirió inocentemente.
–Tenemos las mismas edades y el mismo tiempo de relación que Naruto y Hinata papi –aclaró Sakura con paciencia.
– ¿Si?, vaya, que distraído soy –se rascó la cabeza–, aun así, supongo que esperarán algunos cinco o diez años ¿no?, sería bonito tenerte en casa un poco más princesita –sus ojos de cachorro casi la convencieron.
–Bueno… –ante la expresión afligida de su padre no supo qué decir.
– ¡Kakashi!
El peliplateado observó a su esposa con cautela, Mikoto lo fulminaba con la mirada. Sabía que estaba siendo irracional, que Sasuke jamás dañaría a Sakura, y que ellos se amaban desde siempre. Sin embargo, desprenderse de su hija, de su hermosa y adorada princesa, a la cual seguía viendo como si se tratase de una pequeña e inocente niña, le partía el corazón en pedazos.
–Papi, no te pongas triste, tú nunca dejarás de ser mi Rey –se le colgó del cuello apretándolo con fuerza–, ni tú mi príncipe –invitó a Naruto, que sin pensarlo dos veces, acudió al lado de su padre y hermana.
–Supongo que no hay otra opción más que felicitarlos –asintió Kakashi serenamente–, y por supuesto, advertirte que si llegas a dañar a mi princesa te voy a descuartizar, querido hijo adoptivo –amenazó con sonrisa lobuna.
–Ay papi, no bromees –rió Sakura quitada de la pena, ajena al escalofrío que sacudió a Sasuke de la cabeza a los pies.
–Sigamos con la cena, hay tantas cosas que preparar, fijar la fecha, hacer la lista de invitados, ¿las bodas serán juntas? –investigó Mikoto con entusiasmo.
– ¡No! –respondieron Naruto y Sasuke.
– ¡Sí! –se escucharon a la vez Sakura y Hinata.
–Ni loco me caso junto con el teme, no dejaré que me quite protagonismo el día de mi boda –se cruzó de brazos infantilmente el rubio.
–Hmp, no pienso compartir el altar con más de un Hatake, con Sakura es suficiente –señaló Sasuke burlón.
–Pues yo si quiero que sea una boda doble, al lado de mi hermanito y de mi casi hermana Hinata –opinó Sakura.
–Yo igual, Naruto-kun, hermano, ¿podrían darnos ese gusto? –pidió la de ojos perlas.
–Tal vez la civil, pero no la religiosa. Yo quiero que ese sea tu día Hinata, y apuesto a que el teme piensa igual que yo.
–Así es –asintió Sasuke, quería que Sakura fuera la más hermosa ese día, la que resaltara sobre encima de todas las demás, incluida su hermana.
–Mn, bueno, está bien –consintieron ambas.
Estaban conscientes que sus prometidos tenían razón, y aunque a ellas no les importara más que llevarlos al altar y atarlos de por vida, les pareció un hermoso detalle que ellos se preocuparan por hacerlas sentir únicas el día de su boda.
–Mami, ya quiero el postre –se escuchó la aburrida voz de Kaito.
–Yo también, y me pones doble ración, el pastel de frutas es mi favorito –aportó Minato.
–Había olvidado que estaban aquí –Itachi se estiró sacudiéndoles el cabello a cada uno–, ¿Por qué no han felicitado a nuestros hermanos?
–Va, yo no quiero que Hinata se case con Naruto, ¿Por qué lo elegiste a él hermanita?, yo soy más guapo, y también soy tu hermano, mejor cásate conmigo –propuso inquieto.
–Si Sakura-chan, tú tampoco te cases con Sasuke, es gruñón y amargado, mejor cásate conmigo –le lanzó una mirada seria con aquellos resplandecientes ojos azules.
Las risas de los demás no se hicieron esperar, los gemelos adoraban a sus hermanas, y sentían cierta rivalidad y aversión por Naruto y Sasuke. Eran extremadamente listos, pero al ser tan pequeños e ingenuos, no entendían muy bien la relación complicada de la familia, sólo comprendían que tanto las chicas como los chicos eran sus hermanos.
–Mira quién lo dice, el niño sonrisitas –farfulló Sasuke, Kaito era igual de serio que él.
–Por supuesto que me casaría contigo Kaito, pero después quién haría feliz al pobre ogro de Sasuke, no te gustaría que me hiciera cargo de él y le enseñara a no ser tan amargado.
Corrió hasta su hermanito y lo cargó en brazos, el sonrojado niño se le prendió del cuello y la besó en la mejilla repetidas veces, era la única con la que se mostraba verdaderamente cariñoso.
–Mn, supongo que si –asintió por fin–, pero no dejarás de contarme cuentos y llevarme al parque, ¿verdad?
–Jamás, sabes que eres mi consentido –le susurró en el oído cuando el peliplateado le acomodó la cabeza en el hombro.
–Yo también necesito casarme con Naruto, Minato, sino, ¿Cómo se le quitará lo bobo? –fue el turno de Hinata de calmar al más vivaracho y travieso de sus hermanos.
– ¡Oye! –se quejó el rubio.
–Bueno, pero cuando sea un poco más listo, cómo yo, lo dejas y te casas conmigo –se acercó hasta ella y dejó que lo sentara en sus piernas.
–Por supuesto –rió alegre estrechándolo contra su pecho.
– ¿Quién lo iba a decir teme?, relegados a segundo plano por los mocosos sabelotodo.
–Hmp, hubieran sido niñas –renegó Sasuke sabiendo que en ese momento, su fama de amargado si era justificada.
.
.
Varios meses después, los chicos acababan de graduarse de la universidad. Haciendo honor a su eterna rivalidad, tenían en común la misma carrera, Arquitectura. Toda la familia estaba orgullosa de ellos, pues no creyeron verlos alcanzar el éxito en las mejores condiciones, finalizando con las más altas notas y contando ya con un lucrativo y prometedor empleo.
Ya casi todo estaba listo para las bodas, la civil que era en la cual ambas parejas estarían juntas, se llevaría a cabo dentro de un mes a partir de ese día. Los primeros en casarse por la vía religiosa serían Naruto y Hinata, dos semanas después, cuando ellos ya hubiesen regresado de su luna de miel, sería la de Sakura y Sasuke.
Las invitaciones habían sido repartidas, los sitios para los banquetes, reservados; y los vestidos de novia prácticamente terminados. Al sentir el nerviosismo de las chicas, Kakashi les regaló un viaje antes de la boda, quería que ellas se relajaran y disfrutaran de sus últimos días de libertad, compartiendo únicamente experiencias de amistad. Por lo tanto, Sasuke y Naruto se quedarían en casa, mientras ellas gozaban por varios lugares del mundo, durante tres semanas.
–Deja de dar vueltas teme –entró Naruto a la recamara del azabache sin llamar si quiera.
Sasuke ni se inmutó, toda su furia y su atención se fijaba en el hecho de que Sakura sería alejada de él por tres semanas. Además, esa noche, que debería ser ardiente entre ambos, antes de verla partir, ella estaría ocupada en su despedida de soltera junto a su hermana, su madre y las cotorras de sus amigas.
– ¿Qué quieres dobe? –continuó andando por la habitación, bastante irritado.
–Yo también estoy molesto con mi padre por mandarlas lejos, pero hay otra cosa que me inquieta más en este momento teme, y de la que tenemos que encargarnos –comentó preocupado.
Fue cuando Sasuke se percató por fin de las bolsas que traía el rubio en las manos.
– ¿Qué rayos es eso? –señaló los paquetes.
–Esto es lo que nos permitirá colarnos esta noche a la despedida de solteras de Hinata y Sakura-chan –respondió serio, acercándose a la cama con las bolsas.
Sasuke arqueó las cejas al ver a Naruto vaciar el contenido y esparcirlo por el colchón. Su boca se apretó con aversión, cerró las manos en puños para no ahorcar al irreverente imbécil que tenía enfrente.
–Ni se te ocurra contar conmigo para esta estupidez dobe, si quieres hacer el ridículo hazlo tú solo, jamás me rebajaré a esto –advirtió dándose la vuelta.
–Sabía que no te atreverías. Dices amar a mi hermana pero no lo demuestras. Quédate aquí, yo seguiré con mi plan, de ninguna manera dejaré que un tipo con tanga me arrebate a mi Hinata-chan –espetó Naruto tomando una de las prendas recién compradas.
– ¿De qué diablos estás hablando?, eres un paranoico, no hay peligro alguno esta noche, mi madre y las amigas de Sakura y de mi hermana, sólo irán a un bar a tomar tragos y a fingir que se divierten –aportó sereno.
– ¡Ja!, vaya que eres ingenuo teme. Escuché a Ino decirle a Mikoto, que les tenía una sorpresa a las chicas, una que era apta sólo para mujeres, conociendo a la alocada esposa de itachi, ¿tú que crees que será? –comenzó a desvestirse.
–Eso no significa que necesariamente se trate de hombres desnudos Naruto –su convicción comenzó a desaparecer.
–Como no estaba seguro, le llamé a Suigetsu, hice que sondeara a la perversa de Karin, ¿sabes lo que le confesó? –se aproximó hasta él ya sin camisa–, ¡que habían contratado a cuatro orangutanes musculosos que les bailarían a las chicas!, mira teme, si quieres quedarte aquí dando vueltas como un maldito felino enjaulado, por mí no hay problema. Pero no te quejes cuando el día de la boda, Sakura-chan te deje frente al altar con un NO en las narices y después corra hacia afuera, donde el musculoso stripper la estará esperando en su moto para desaparecer en el horizonte, eso sin contar como la manoseara esta noche –masculló regresando a los disfraces.
Sasuke se quedó masticando y deglutiendo las palabras de su cuñado y amigo, ¿¡Cómo se atrevían aquellas víboras a contratar strippers!?, él pensó que al estar su madre, aquella salida sería de inofensiva, sana e inocente diversión. De repente a su mente, acudieron imágenes aterradoras de un tipo vestido de policía desvistiéndose frente a su pelirosa, bailándole ardientemente, acariciando sus turgentes senos y restregándosele por detrás.
– ¡No! –gruñó regresando a la realidad.
–Por supuesto que no, esa es la actitud.
–Pero es que…esto –señaló con espanto hacia la cama–. Por qué no simplemente vamos y las sacamos de ahí –sugirió esperanzado en no seguir el plan del rubio.
–Ah claro, y que nos odien de por vida, se supone que confiamos en ellas, y lo hacemos, sólo tomaremos esta medida por si esos bárbaros se acercan más de lo debido.
–Es que…
–Ya teme, ¿vienes o no?, a mí tampoco me gusta, pero imaginarme a Hinata-chan divirtiéndose de lo lindo, bebiendo, riendo y besando a un tipo aceitoso de bronceado perfecto y sonrisa maliciosa, me da suficiente motivación –indicó seguro.
–Hmp, siendo así…yo quiero la peluca castaña –suspiró estremecido.
…
–Sabes teme, creo que hasta nos vemos bien –se echó para atrás la melena rojiza.
–Cállate dobe, estoy a dos pasos de lanzarte a la calle para que te arrolle un autobús –gruñó con las mejillas rojas.
–Ya, ya, será algo digno de contarles a nuestros nietos. Además, si te pones más rojo, vas a llamar la atención –indicó acercándose a la puerta del bar.
– ¿Más?, creo que nuestra altura ya es suficiente para que los demás se nos queden mirando –no retiró la mirada del piso, ¿Qué tal si lo reconocían?, pensó con horror.
–Hmn, velo por el lado amable, no fueron necesarios los tacones. Oye teme, jamás imaginé que te encontraría bonito –se le quedó mirando con desconcierto.
– ¡Maldito dobe!, deja de parlotear. Sólo ruega porque Sakura y Hinata no se den cuenta, porque si es así, te voy a arrancar la cabeza –amenazó gélidamente.
Al llegar a la puerta algunas mujeres permanecían conglomeradas en la entrada, como era noche de chicas, el bar estaría atestado únicamente por el sexo femenino, cosa que les tranquilizó. El guardia de la entrada los repasó con ojo crítico, prácticamente los barrió de pies a cabeza.
–Buenas noches, bienvenidas –sonrió coqueto.
–Ni lo sueñe, estamos comprometidas –aclaró Naruto con voz aguda.
Al entrar al lugar Sasuke se pegó más al rubio, estaba tan oscuro, que se animó a erguir la cabeza para así inspeccionar el local a profundidad. Enseguida distinguieron la pista y la barra, al igual que unas escaleras que llevaban a un segundo piso, más específicamente a la zona VIP, misma donde encontrarían a sus mujeres.
La música estridente les molestó, lo mismo que las destellantes luces que rebotaban por las superficies. Se abrieron paso rápidamente entre la multitud de chicas, las distraídas y divertidas mujeres ni siquiera les prestaron atención, todas se concentraban en bailar, reír y beber.
Subieron apurados hacia el segundo piso, al fondo, una puerta entreabierta llamó su atención. Se acercaron precavidos, deteniéndose de golpe en la entrada. Sakura, Hinata, Mikoto, Ino, Karin, Matsuri, y otras degeneradas más que se les habían unido en la universidad, estaban reunidas y acomodadas en cómodos y enormes sofás, a la espera del show. Algunos meseros se encargaban de llevarles bebidas y consentirlas con trato de reinas.
–Naruto no puedo continuar con esto –el pánico, la vergüenza y la inseguridad se apoderaron de él.
–Ya teme, no pasa nada, entremos y sentémonos lo más alejados posible –lo empujó por la espalda, abriéndose paso hasta la multitud.
Las mujeres continuaron platicando y riendo, ajenas a ellos. Se acomodaron cerca de la salida, en caso de que las cosas se pusieran feas, podían huir del lugar con rapidez.
–Bueno, bueno –se irguieron en sus lugares Ino y Karin, la música se detuvo de golpe y las luces bajaron de intensidad–. Les tenemos una sorpresa a las novias –la rubia se frotó las manos y sonrió ampliamente.
–Algo para que disfruten antes de que se aten al matrimonio –aportó la pelirroja con mirada pícara.
–Recuérdame decirle a mi hermano y a Suigetsu que les pongan un collar a sus mujeres –ladró Sasuke con resentimiento–, esas depravadas no pueden andar sueltas por las calles.
–Completamente de acuerdo contigo teme –murmuró Naruto atento a lo que acontecía en el centro.
– ¡Con ustedes, el espectáculo más caliente que hayan visto en sus vidas!, ¡los sexy boys! –gritaron las dos haciéndose a un lado y señalando hacia la entrada.
Sakura y Hinata se miraron entre sí, pensando lo mismo y temiendo que se tratara de lo que se estaban imaginando. Cuando la música resonó de nuevo, cuatro hombres disfrazados de bombero, policía, vaquero y hombre de la construcción –respectivamente–, entraron agitando sus musculosos cuerpos, dirigiéndose al enardecido grupo de mujeres gritonas.
Mikoto se llevó la mano a la boca, tratando de contener la sorpresa. Hinata se horrorizó al instante, poniéndose como tomate y desviando la mirada, el bombero se le colocó enfrente y comenzó a balancear sus caderas muy cerca de su rostro. Sakura no pudo contener la risa, aquello era una travesura muy divertida, el hombre con el disfraz de vaquero, se quitó su sombrero y se lo puso a ella en la cabeza, lo lució orgullosa mientras aplaudía y bailaba desde su lugar.
–Tranquilo dobe, aun no las han tocado –Sasuke apretó el brazo de Naruto manteniéndolo en su sitio.
– ¡Qué no estás viendo teme!, ¡el desgraciado bombero le está restregando a mi Hinata-chan su…! –gruñó conteniendo la ira.
–Espera un poco, solo un poco –aconsejó rechinando los dientes, Sakura no debería estar tan contenta, agitándose y riéndose como si aquello estuviera bien.
– ¿Esperar a qué?, ¿a que la tumbe en el suelo y…? ¡argh! –golpeó la mesita que tenía enfrente–. ¡Por supuesto que no! –se levantó alterado, conduciéndose al bombero atrevido.
– ¡Dobe, dobe! –Sasuke maldijo y se puso de pie, manteniéndose alejado pero en alerta, por si los golpes se desataban.
Naruto transpiraba furia, con el cuerpo rígido y el rostro enardecido, llegó al foco del nefasto espectáculo y se preparó para moler a puñetazos a los degenerados que ya se desvestían.
–Oye –golpeó el hombro del bombero.
El muchacho de mirada café y cabello oscuro volteó alegre, hizo una reverencia ante él y se acercó bastante sonriente…demasiado sonriente.
¿Pero qué?… ¿Por qué ese estúpido bombero lo recorría de arriba abajo con sus degenerados ojos?
– ¿Quieres que te dedique un baile bonita? –preguntó atrayéndolo por la cintura, comenzando a bailar con movimientos cadenciosos y bastante sensuales.
"Ay no", pensó Sasuke. Naruto era un idiota, y él también, por un momento se habían olvidado de cómo se veían en esos instantes.
– ¿Quién es esa pelirroja que te quitó al bombero de encima? –preguntó Sakura intentando reconocer a la hermosa y alta mujer que era asediada por el stripper.
–No…no lo sé, pero su cara me parece muy familiar.
Hinata se concentró en la chica en cuestión. Traía puesto un vestido morado algo holgado y largo, sus piernas eran tonificadas y bronceadas, lo que indicaba que estaba en forma. Era alta, muy alta, casi del tamaño del hombre con el que se rehusaba a bailar. El cabello largo, lacio y muy brillante, de un rojo espectacular. Su maquillaje era prácticamente nulo, aun así, sus hermosos ojos azules y sus enormes pestañas claras, resaltaban dándole una apariencia angelical.
–No quiero bailar contigo –argumentó con voz aguda, recordando su personaje–, pero tampoco quiero que bailes con mi Hinata-chan –murmuró metiendo las manos entre el bombero y él.
No quería tocarlo ni con un palo de tres metros, pero el confianzudo tipo parecía un maldito pulpo, lanzando sus asquerosos tentáculos hacia todos lados, intentando manosearlo.
– ¡Sasukina! –blandió las manos llamando a Sasuke para que lo sacara del problema.
"Tsk, estúpido Naruto", exhaló hondamente, no le quedaba más opción que acudir al rescate del baka de su cuñado. Suponía que con su cara de pocos amigos y su aura asesina, esos bastardos no intentarían hacer lo mismo que con el rubio. Traducción: acercársele.
–A ella no le gusta bailar. Gracias –jaló la mano de Naruto, arrancándolo prácticamente, del tipo lascivo que lo tenía acorralado.
–Oye, ¿y esa quién es? –Sakura observó contrariada a la nueva chica que apareció junto a la pelirroja.
Hermosa era poco decir, sus facciones tan perfectas y delicadas, le dieron un poco de envidia. Era igual de alta que la otra, vestía unos pantalones sueltos negros, y una blusa roja, encima una chaqueta ajustada del mismo color del pantalón. El cabello castaño con reflejos dorados caía en ondas por toda su espalda, sus labios apenas resaltados por el brillo labial, sus pestañas oscuras y tupidas enmarcaban unos profundos y dominantes ojos negros.
–Vamos nena, para ti también tengo un regalo.
Sasuke casi se vomitó cuando el asqueroso hombre le acarició la mejilla. Logró domar el contenido estomacal que le subió por la garganta, y manoteó para alejar a Mister: no acepto un no por respuesta. El chico se alzó de hombros entendiendo por fin que no era atractivo para ellas.
Al arrastrar a Naruto fuera de aquel pandemónium, no pudo evitar mirar en dirección a su pelirosa, Sakura lo miraba fijamente, intentando reconocerlo. A punto estuvo de salir de ahí bien librado, para su mala suerte, el vaquero tomó a su mujer de la mano y la puso de pie, un pésimo movimiento, ya que, cegado por la ira, de verla no poner un mínimo de resistencia ante ese abusivo, se dejó ir contra ellos.
–No se supone que tengas que disfrutar tanto de esto, menos si te vas a casar. Dime, ¿tu prometido sabe que bailas con extraños cuando él no te ve? –la cogió por el brazo y se enfrentó a ella.
– ¿Disculpa?, ¡pero con qué derecho ahh-…! –Sakura y Mikoto jadearon impresionadas.
Sasuke maldijo de nuevo ¿qué no se suponía que el idiota era Naruto?. Obviamente al chocar con su mirada, su prometida lo había reconocido, y qué decir de su madre, era claro que a su progenitora le bastó echarle un vistazo de cerca, para saber que se trataba de él.
– Sa…Sa… ¡Sasuke-kun! –gritó alarmada la pelirosa–, ¿¡Sasuke-kun qué demonios haces aquí, y vestido así!?
Todo el relajo alrededor, se silenció de inmediato. Las mujeres dejaron de reír y de beber, los hombres paralizaron su baile, los meseros se quedaron a medio camino de entregar más tragos, su madre y su hermana perdieron su color, hasta la música paró de sonar.
–Si tú estás aquí Sasu… –la mirada de Hinata se dirigió a la pelirroja que se escondía tras su hermano– ¿Naruto-kun?
–Hi…Hinata…hola Hinata-chan –Naruto sonrió temeroso mientras levantaba su mano a forma de saludo.
– ¡Esto es el colmo!, ¿vinieron a vigilarnos? –la indignación de Sakura era casi palpable.
– ¿Cómo crees hermanita…? –el balbuceo de Naruto se silenció por las palabras de Sasuke.
–Por supuesto, y no estábamos equivocados en hacerlo, mírate, mírense ambas –condenó perdiendo los estribos–, apenas les damos un minuto a solas, y se dejan manosear por cualquiera. Me han decepcionado, hasta tu madre –su enojo estalló en todas direcciones.
Le dolía que Sakura estuviese tan divertida la noche antes de irse de viaje, ella debió estar igual de triste y desesperada que él por la inminente separación, pero no. Su disque fiel y enamorada novia, disfrutaba de lo lindo con aquellos idiotas y con las solapadoras de sus amigas, sin importarle que pronto se apartarían durante casi un mes.
–Te estás pasando Sasuke –le advirtió Sakura roja de ira.
–Hermanita, Sasuke, calmémonos todos quieren…
– ¿Tú piensas igual que mi hermano, Naruto? –preguntó Hinata con voz sombría, no parecía una pregunta, el rubio sospechó que su prometida tenía la certeza de que no confiaba en ella–, y antes de que me mientas…a Sasuke nunca se le ocurriría la ridícula idea de vestirse así para espiar a Sakura, él simplemente la habría sacado de aquí a empujones –señaló con seriedad.
–Si Hinata-chan, fue mi idea… –aceptó con culpa–, pero…en nuestra defensa, debo decir que teníamos razón para-…
–Cállate Naruto, cállate ya –Sakura se les plantó enfrente–. Les voy a decir lo que haremos. Se van a dar la vuelta y se van a disculpar con nuestras amigas por haber arruinado la noche, después, se van a ir por donde vinieron y nos esperarán en la casa, ahí, nos explicarán las estúpidas razones que tuvieron para actuar como idiotas esta noche…y si a nosotras, nos queda algo de paciencia y amor por ustedes, los perdonaremos y esto quedara olvidado. Ahora, tienen diez segundos para hacer precisamente lo que les he indicado sin poner ninguna objeción –los retó con la mirada a que la desobedecieran.
–Muchachas, sentimos haberlas-… –el rubio se quedó a medias de nuevo, la respuesta que Sasuke dejó salir, le impidió terminar su disculpa.
– ¿Y si no quiero hacerlo a tu modo?
–Teme…mejor ya vámonos…
– ¿Es enserio Sasuke? –preguntó Sakura en un suspiro.
–Muy enserio –respondió fríamente.
–Entonces…creo que me apresuré al aceptar casarme contigo –lo miró directamente–. Siempre has sido posesivo y celoso, y yo…he soportado tu actitud dominante durante todos estos años, porque te amo, pero hoy has llegado al límite de lo que puedo tolerar. No estaba coqueteando con los muchachos, ellos simplemente hacían su trabajo, porque si no lo sabias, a ellos se les paga por bailar y crear este ambiente de fiesta. Nunca hubiera permitido que me manosearan, como tú tan desagradablemente has sugerido. ¿¡Es que en estos cuatro años, no te he demostrado que eres el único para mí!? –su voz se quebró y apenas pudo tragarse un sollozo–. ¿No me he puesto de tu parte siempre?, ¿Cuántos amigos varones tengo?... ¿alguna vez te reclamé lo mujeriego que fuiste?... ¡Yo sí tendría motivos para desconfiar de ti!, ¡yo si podría vigilarte y espiarte para comprobar que no me engañes!
Sakura intentó por todos los medios controlarse, ni en sus peores pesadillas se habría imaginado estar montando tremendo espectáculo frente a todas sus amigas y a varios desconocidos, pero Sasuke no le había dejado otra salida. Parpadeó rápidamente para controlar las lágrimas, algo inútil ya que su rostro estaba empapado por el llanto silencioso que se le escapaba. Mikoto apretó su hombro dándole fuerzas, Hinata asentía a su lado, era seguro que su amiga estaba muy de acuerdo con ella.
–Y dime, ¿acaso lo he hecho?, ¿te controlo las salidas?, ¿te prohíbo que hables con otras mujeres?…tú eres mi pasado Sasuke, eres mi presente…y yo… –se mordió los labios intentando detener un estremecimiento–, yo quería que también fueras mi futuro –susurró muy cerca de él, asegurándose que únicamente Sasuke la escuchara–, pero ya no estoy tan convencida de quererlo…
Los ojos de Sasuke se abrieron sorprendidos, de todas las veces que ellos pelearon a lo largo de la relación, esta era la única que le parecía realmente posible que detonara en una total y completa ruptura. La confesión de Sakura fue brutal, ¿Cómo había sido tan ciego de no ver lo que sucedía?, ella tenia tanta razón. Quería disculparse, hincarse y pedirle perdón por haber sido un desconfiado inseguro durante tanto tiempo, pero intuía que no seria suficiente. Las palabras ya no bastarían para que Sakura se quedara a su lado, tenía que mostrarle con hechos lo dispuesto que estaba a cambiar.
Abrió la boca para prometerle justamente eso. La mirada cansada de Sakura lo frenó en seco, ella no lo iba a escuchar ahora. Con un simple movimiento de cabeza le señaló la salida. Asintió derrotado y se dio la vuelta sin mirar a nadie mas. Al abrirse paso hacia la calle, sentía la presencia de Naruto justo detrás de él. Su amigo se mantuvo callado todo el camino de vuelta a casa.
Al encerrarse en su habitación, se desvistió de inmediato, necesitaba deshacerse de aquel ridículo disfraz. Si tan solo las malas acciones fuesen tan fáciles de eliminar como aquellas prendas, pensó abatido. Su relación con Sakura pendía de un hilo. Disponía un mes para arreglar el desastre, sin embargo, no tenía idea de por dónde comenzar. Lo único que era claro en ese momento, es que no podía seguir actuando de la misma forma inmadura y egoísta, de hacerlo, perdería lo mas importante de su vida, a Sakura.
"Un mes…cuatro semanas…veintiocho días…", ¿podría lograrlo?. Cambiar. Mejorar. Tenía que. Debía de. Ser el esposo que su Sakura merecía.
.
.
.
.
Años han pasado desde que finalizó este fic, y sí, apenas cumpliendo con el epílogo.
Tal vez ya ni se acordaban de esta deuda pendiente, hehe. Pero yo si, y tener esto inconcluso, estaba acabando conmigo.
Me tardé mucho, pues porque no lograba aterrizar bien lo que quería plasmar aquí. Empecé con otra idea, luego la cambié, después fui dándole otro giro, en fin, en esto es en lo que desembocó. Ya saben, un poco de humor que no puede faltar, y algo de drama para darle mas emoción. Lo dividí, para hacerlos sufrir (mas!, dirán ustedes, haha), no se crean, pero no quería hacer un súper capítulo que los bombardeara con infinidad de eventos, que en conclusión no disfrutaran. Mejor así, masticarlo por partes, además, la segunda parte ya está, con la motivación que me llegó por el final del manga, la terminé en un ratito, pero la colocaré mañana o pasado, ya saben pa darle mas ambiente de suspenso…hehe.
Díganme por fa si valió la pena la espera, o si les dio igual =(, si es así, no sean tan duros, soy de corazón frágil =´(. Haha, na, en serio, ojalá comenten qué tal les ha parecido.
Por otro lado, final de Naruto, YAY!, imposible de creer verdad?, nunca dejé de rogar por que se volviera realidad el sueño SasuSaku, y creo que alguien con influencias me escuchó, en serio les juró que ese fue mi deseo de cumpleaños (así o mas traumada), me alegra enormemente que se me cumpliera. Un urra! a todos los que amamos ese perfecto desenlace...en fin, ya seguiremos hablando de eso. Este epílogo es mi pequeña contribución para la gran celebración de la canonización (válgame, ya hasta hice rima =P).
En otro orden de ideas. No saben lo grato que es, el que continúen llegando sus alertas y sus reviews en este fic, me hace sentir muy bonito. Recuerdo los buenos tiempos en los que actualizaba casi a diario =$, ¿Dónde quedo esa mujer trabajadora?, no lo sé. En fin, gracias, muchísimas gracias por seguir con el apoyo. Les mando mi agradecimiento eterno.
OK, para no seguir con el discurso, porque de seguro en la siguiente parte también me voy a dejar ir con el monólogo. Me despido de una vez.
Les mando un fuerte abrazo. Un súper saludo. Mis mejores deseos, y por supuesto, la recomendación de que se cuiden mucho. Nos leemos pronto.
EL SASUSAKU ES REAL!, YEAH..
