J. Quinn –Judy al encontrarlas en esa situación se quedó inmóvil, la mujer había salido de la cocina al escuchar movimiento dentro de la casa.

Quinn y Rachel al escuchar la voz de Judy se separaron del beso y del abrazo rápidamente, la rubia estaba de espaldas a su mamá, la morena con su mano le cubrió con los mechones rubios sus ojos, con este movimiento aviso a su esposa que estaban dorados.

R. Hola señora Fabray –estaba apenada, pero había hablado para darle tiempo a la rubia de que sus ojos cambiaran de nuevo, Quinn se tomaba su tiempo para recoger las chaquetas que estaban en el suelo.

J. Dime Judy, Rachel –miraba el piso, pues la situación la había incomodado, Rachel aprovecho y se acomodó el cabello.

Q. Perdón mamá, no sabía que estabas aquí, no vi tu auto –dijo poniendo el par de chaquetas en el sillón, sus ojos ya habían cambiado a su color natural.

J. Lo llevé a revisión, estaba haciendo un ruido extraño –levantaba la vista.

Q. Me hubieras dicho y te hubiera llevado –caminaba hacía su madre y le dio un beso.

J. De todas maneras que bueno que las veo juntas –seguía sin mirarlas a los ojos, Rachel y Quinn se miraban la una a la otra con vergüenza- vengan para que coman conmigo

Judy regresó a la cocina seguida de las chicas, la señora Fabray le sirvió a cada chica un plato con arroz blanco, tocino y pan además de un vaso de agua de fruta, al verlo Rachel miró a Quinn, la rubia al ver la mirada sabía que se refería al tocino en su plato así que se levantó y tomó dos platos en los cuales sirvió solo arroz. Judy veía extrañada a su hija.

Q. Es que Rachel es vegana –le entregó uno de los platos y se sentó con el suyo- y yo trato de serlo también

R. Perdón, no quiero ser mal educada

J. Está bien, me alegro que hagas que Quinn coma sano, yo trate pero su amor por el tocino viene desde chica, me preocupaba que le fuera a dar una enfermedad por tanto que comía –reía y comenzó a comer.

Q. Mamá! –se ruborizaba.

J. Es cierto Quinn, traté de hacerte comer sano pero tú no comías si no había tocino, además desde que no estás en los Cheerios no haces ejercicio

R. Sí, yo también le he dicho que debe de hacer ejercicio y he intentado que salga a correr conmigo por las mañanas

Q. Rachel! –se quejó, volteo a ver a su esposa que ya comía- pues yo no veo que me haga falta hacer ejercicio –tomaba de su agua.

J. Siempre hace falta hacer ejercicio… Rachel deberías de pasar por ella mañana

Q. Si pero como a las once

R. No Quinn, a las once es muy tarde ya hay sol voy a pasar a las seis

Q. Pero es muy temprano y es sábado –hizo la cabeza para atrás.

R. Bueno a las siete

Q. Está bien –siguió comiendo.

J. Chicas tienen que comer más rápido porque en una hora tienen que ir a su primera plática con el pastor George

Q. ¿Hoy es la primera?

J. Si y tienen que ir vestidas decentes –volteo a ver a las dos.

Q. ¿No estamos decentes? –volteo a ver su ropa.

R. Quinn tenemos que ir bien vestidas, vamos a una… ¿iglesia? –preguntó viendo a Judy

J. Si a una iglesia –decía extrañada por la pregunta de Rachel.

R. Perdón es que soy Judía –sonreía tímidamente.

J. No lo sabía Rachel, perdón no debí obligarte a ir a esas platicas debí mandar sola a Quinn –se sentía apenada porque no sabía eso- ¿Quinn porque no me dijiste?

Q. Ay mamá, en ese momento no pensaba en nada –se reía- además los papás de Rachel o ella –volteo a ver a su esposa- no se opusieron

R. Pues es que yo tampoco pensaba en nada, además no me molesta ir

J. Bueno entonces vayan a alistarse –Quinn se levantó de la mesa recogiendo los platos ya vacíos y los puso en el lavaplatos.

Q. Voy a cambiarme, conózcanse más –dijo moviendo la mano mientras salía de la cocina.

J. Entonces Rachel, ¿Estas en el Glee club? –preguntaba para intentar romper el silencio que había durado unos segundos cuando Quinn se fue.

R. Si, esperamos ganar las nacionales ya que es nuestro último año

J. ¿Y a qué universidad vas a ir?

R. Espero la confirmación de Nyada

J. Es en New York ¿verdad?

R. Sí, quiero ser una actriz de Broadway

J. ¿Y cómo le harán cuando se vayan a la universidad? Digo, Quinn entró a Yale y tú estarás en New York

R. Pues –se quedó pensando- en realidad no hemos hablado de eso… pero supongo que nos visitaremos

J. Deberían de hablar esas cosas, ya que no está muy lejano

R. Sí, pero no lo había pensado y creo que Quinn tampoco

J. ¿Y quieres hijos Rachel?

R. Si… supongo, uno o dos… pero por el momento no

J. Qué bueno que pienses tener hijos porque quiero más nietos… ¿y han pensado que harán para tenerlos o adoptaran?

R. N…no lo sé –estaba nerviosa- no lo hemos investigado ni hablado de eso

J. Tienen que ponerse a platicar de su futuro, son un matrimonio y no solo es diversión, un matrimonio trae muchas responsabilidades

R. Si, ahora lo veo y sé que debemos platicar pero aún no se ha dado la oportunidad

J. ¿Y ya han tenido sexo? –Rachel al escuchar la pregunta se puso pálida, pero la voz de Quinn la salvo a responder esa pregunta.

Q. Rachel vámonos, se nos va a hacer tarde –gritó desde la sala.

R. Con permiso Judy, la comida estuvo muy rica –salió a paso veloz de la cocina llegando juntó a su esposa a la cual tomó de la mano- vamonos Quinn –la jaló hasta salir de la casa.

Q. ¿Qué pasa? –preguntó al ver lo pálida que estaba su esposa.

R. Súbete al auto –Quinn hizo caso al pedido de la morena y subió al auto, una vez arriba arrancó el auto.

Q. ¿Amor?

R. Dime –contesto sin voltear a verla, aun en su cabeza iba la última pregunta que Judy le había hecho.

Q. Mi mamá no nos dijo la dirección –al escuchar eso la morena freno de golpe el auto- ¿Qué te pasa?

R. No pienso regresar a tu casa, mejor márcale –Quinn la veía que se comportaba extraño mientras sacaba su teléfono y marcaba.

Q. Mamá no nos dijiste la dirección… mhm… ah sí…si, si ya sé dónde es…. Bueno….yo le digo, te quiero… adiós –la rubia colgó la llamada y volteo a ver a su esposa- Dice mi mamá que cuando se vuelvan a ver contestas su pregunta –Rachel al escucharla estrello la cabeza contra el volante- ¿Qué te preguntó? –la rubia estaba cada vez más intrigada.

R. Que si ya habíamos tenido sexo –susurro. Quinn al escucharla comenzó a reírse- no te rías Quinn me dio mucha vergüenza, seguro pregunto por cómo nos encontró

Q. Pues que se vaya acostumbrando, no dejaré de tener sexo contigo… además no dejo que me demostraras cuánto me amas –se reía- anda ya vamonos

R. No te demostré cuanto te amo porque no hubo oportunidad –dijo arrancando de nuevo tomando camino hacía su casa para cambiarse.

Q. Entonces ahorita que lleguemos a tu casa

R. Van a estar mis padres Quinn, dudo mucho que vayan a dejar que estemos juntas y con la puerta cerrada, además tenemos que ir a la plática

Q. No hay que ir… vamos a un hotel –su voz se escuchaba sexosa.

R. Ya sabes mi opinión sobre los hoteles amor

Q. Entonces vamos a uno que cumpla con tus reglas de higiene

R. No Quinn, tenemos que ir a las platicas

Q. Bueno –dijo resignada.

Llegaron a casa de los Berry, Quinn la espero en el auto, le puso play al reproductor y sonó Just the way you are, Rachel regresó rápido porque ya pronto sería la hora y no querían llegar tarde a su primera platica. Rachel llevaba un vestido azul con lunares blancos, entró al auto y arranco de nuevo, Quinn le iba dando indicaciones de donde se fuera. Al llegar vieron una pequeña iglesia, iglesia que Judy algunas veces visitaba, las chicas bajaron del auto y caminaron hasta la entrada donde había un pastor que aparentaba aproximadamente cincuenta años, tenía una barba larga y espesa en la cual se veían algunas canas, su cabello era corto y un poco ondulado de color castaño, su piel era color blanco, su complexión era delgada y media un metro con noventa. Llevaba una playera negra y un pantalón del mismo color, llevaba unas sandalias.

Q. Hola señor, buscamos al pastor George

G. Lo tienes ante ti –estiraba la mano saludarlas- ustedes deben de ser las chicas Fabray-Berry

R. Berry-Fabray

G. Eso no importa, lo bueno es que estén aquí, adelante chicas pasen –el hombre las guió hacía el interior de la iglesia, Quinn y Rachel veían a algunas parejas que ya estaban dentro que cuchicheaban al verlas.

Q. ¿No te vamos a meter en problemas? –preguntó a George que iba a su lado.

G. ¿Si nos intimidamos por los demás como se terminará la discriminación? –Preguntó pasando un brazo por el hombro de Quinn, la rubia se le quedo viendo al hombre, no sabía cómo responder esa pregunta pero le había gustado lo que dijo y sonrió- siéntense aquí

Las chicas se sentaron en unas sillas de madera, todo alrededor parecía muy humilde, el lugar estaba lleno de sillas de maderas a excepción de la parte de enfrente donde había una mesa con una jarra de agua. George dio la bienvenida a los presentes y comenzó a hablar de los fundamentos del matrimonio, que deberían de estar seguros al momento de dar ese paso por que conlleva muchas responsabilidades, Quinn y Rachel lo escuchaban atentas, alguna que otra ocasión hacía alguna broma que todas las parejas presentes se reían.

G. Bueno para terminar y antes de que se vayan les dejaré una pequeña tarea… no, no me pongan esas caras, de todas formas no les pondré calificación, quiero que me escriban tres cosas que les gusta de su pareja… que sea de su personalidad nada sexual

Q. Oh solo me dejo con una –le susurró a Rachel, la morena al escucharla le pegó en la pierna.

R. Shhh –se llevó el dedo a la boca.

Q. Con tu actitud vas hacer que no tenga nada que escribir –volvía a susurrar.

G. Señorita Fabray-Berry le aseguro que si piensa que le gusta de su pareja una hoja no le alcanzara para escribirla–la rubia al escucharlo se sonrojo y se quedó callada mientras Rachel trataba de contener su risa- recuerden que la próxima será el domingo a las ocho, ya se pueden retirar… señorita Berry-Fabray ya puede recoger a su esposa del piso y me la trae el domingo a las ocho no importa en qué condiciones este

Quinn al escuchar que tenía que estar ahí muy temprano había hecho la cabeza para atrás y dejo caer los brazos a los lados de la silla. Rachel al escuchar al hombre volteo a verlo con cara de disculpa, cuando todos salieron Rachel se acercó al hombre.

R. Perdón por el comportamiento de Quinn

G. Solo está siendo honesta y la honestidad es una virtud… podrías ponerlo en tu lista

R. Uff si la conociera

Q. Hey! –se quejo

G. Vayan a disfrutar su fin de semana –reía- las espero el domingo

Las chicas salieron del lugar y se dirigieron al auto.

Q. Vamos a dar un paseo en el auto –dijo acariciándole la pierna a la morena.

R. ¿Me estas insinuando lo que creo? –preguntó antes de encender el auto.

Q. Si, vamos a perdernos por allí –seguía acariciándole la pierna.

R. ¿Sabes cuantos días tuvieron el auto Santana y Brittany?

Q. Ewww –hizo cara de repulsión- ya se me quitaron las ganas… entonces me llevas a casa y podemos ver alguna película

R. Estas loca, ahí estará tu mamá… no quiero responderle esa pregunta

Q. Tranquila, a esta hora se va a descansar y después se duerme… además si te pregunta yo le respondo, le digo que sí, que ya lo hemos hecho en todos lados

R. Así me vas a convencer muy rápido

Q. No creo que nos encontremos con ella, si fuera así no tendrás que responder nada, yo hablo con ella después

R. Bueno vamos –aún no estaba muy segura- ¿Qué película vamos a ver?

Q. La que tú escojas

R. Pero no pienses que vamos a tener algo Fabray

Q. Ya lo veremos –susurro.

R. ¿Qué dijiste?

Q. Yo nada amor –levanto los hombros y negó con la cabeza.

Rachel se dirigió a casa de los Fabray, al llegar se estaciono y aún no muy segura entró a la casa, con los ojos busco que Judy no estuviera por ahí, Quinn la dirigió al sillón de la sala.

Q. Ahí están las películas –señaló abajo del mueble donde estaba la televisión- elige una mientras yo voy a hacer palomitas –camino hacía la cocina.

R. No tardes mucho –dijo aun nerviosa por si podía encontrar a Judy, y comenzó a revisar las películas.

Después de unos minutos Quinn regreso con un recipiente de palomitas, Rachel ya estaba sentada en el sillón con el control remoto en la mano.

Q. ¿Encontraste algo que te gusto? –preguntó dejando las palomitas en la mesita de centro.

R. Si, encontré Funny Girls, ¿no sabía que la tenías? –Quinn camino de nuevo a la cocina por dos vasos de agua de frutas.

Q. La compré porque era tu película favorita y hablabas mucho de ella –respondió regresando a la sala.

R. Pero, no recuerdo haberlo mencionado desde que hemos estado saliendo

Q. Amm la compré hace dos años –dejo los vasos con agua en la mesa. Rachel veía a su esposa con cara de amor.

R. Ven –la agarró de las mejillas y la beso- eso es tan tierno Quinn

Q. Si –agacho la cabeza.

La rubia apago la luz para después sentarse junto a su esposa y la morena le puso play a la película, las dos chicas miraban atentas la imagen de la televisión a la vez que comían palomitas y de vez en cuando le daban un trago a su vaso de agua.

Rachel estaba tan metida en la película y repitiendo los diálogos hasta que sintió la mano de su esposa en su pierna, la morena volteo a ver a la rubia y esta aprovecho para acercarse a besarle el cuello.

R. Quinn –su voz estaba entrecortada- puede bajar tu mamá

Q. Ya no va a bajar Rachel –respondió aun besando el cuello de su esposa y metiendo su mano por el vestido.

Rachel volvió a quejarse pero los besos y caricias de Quinn hicieron que terminara entre el respaldo y antebrazo del sillón y la rubia encima de ella. Puso una de sus manos en los cabellos rubios y con la otra apretaba el trasero ya también con su mano debajo del vestido. Las chicas se besaban cada vez más apasionadas y en alguna ocasión se les escapaba un gemido. La sala iluminándose hizo que Rachel aventara a Quinn haciendo que cayera de espaldas al piso.

Q. Rachel! –se quejó, no se había dado cuenta que la habitación estaba iluminada y su madre parada a un costado del sillón.

J. Perdón no quería asustarlas, baje porque escuche ruidos –nuevamente las veía avergonzada. Rachel al escucharla se sentó rápidamente y se acomodaba la falda del vestido.

Q. Ah sí, es que estamos viendo una película –comenzaba a levantarse del piso. Rachel solo veía la falda de su vestido, no quería levantar la cabeza y encontrarse con Judy.

J. ¿Y cómo les fue en la plática? –trataba de romper el momento incómodo.

Q. Muy bien mamá, George es muy simpático –se sentaba junto a su esposa.

J. ¿Y a ti que te pareció Rachel?

R. Bien, fue muy interesante todo lo que dijo el pastor –estaba aún nerviosa-… Quinn creo que ya me tengo que ir –se levantó del sillón.

Q. Pero es temprano y aun no se acaba la película –la agarró de la mano para que no diera más pasos.

J. Iré a mi habitación chicas –subió a la habitación dejando la luz encendida.

R. Ya me voy Quinn –dijo cuando escucho la puerta de la habitación de Judy cerrarse.

Q. Aún es temprano amor, quédate un rato más –insistió.

R. Dos veces Quinn, dos veces nos ha sorprendido tu mamá el día de hoy

Q. Prometo ya no hacer nada, veamos la película pero quédate –la jalo al sillón.

R. Está bien, pero nada de besos o manoseos –trataba de acomodarse en el sillón para estar cómoda.

Q. Acuéstate –se levantó para dejarle espacio para que se acomodara.

R. No Quinn

Q. Prometí no hacer nada y quiero que me abraces –la morena hizo caso a la petición de su esposa y se acostó en el sillón, la rubia se acoto a un lado de ella de costado para caber en el sillón, regresó a la parte hasta donde se habían quedado antes de comenzar con los besos y la morena abrazó a su esposa.

Judy había dejado la luz encendida por que se había percatado de lo que había pasado y quería vigilarlas de cerca, cuando ya no escucho la tele o las voces de las chicas bajo de nuevo, esta vez las encontró dormidas abrazadas en el sillón, al ver la hora se dio cuenta que ya era muy tarde y despertó a su hija.

J. Despierta Quinn –movía despacio a la rubia. Hizo unos sonidos y abrió los ojos.

Q. ¿Qué pasa mamá? –levantó lentamente la cabeza con los ojos entrecerrados.

J. Ya es muy tarde despierta a Rachel

Quinn movió con cuidado a su esposa para que despertara, la morena solo se movió hacía un lado, abrió los ojos y vio que estaban Quinn y Judy viéndola.

R. ¿Qué hora es Quinn? –dijo sentándose a lado de su esposa en el sillón.

J. Ya es muy tarde, váyanse a dormir

R. Si, ya me voy –se puso de pie.

J. No, es muy peligroso que te vayas sola a esta hora… yo le hablo a tus padres para que no se preocupen ahora suban –Judy tomó el teléfono y marcó el número de los Berry, las chicas hicieron caso e iban subiendo las escaleras- dejen la puerta abierta

Q. Si mamá

Las chicas entraron a la habitación de la rubia, Rachel se quedó observando pues la vez que había estado ahí no estaba tan desordenada como ahora se encontraba, ropa y zapatos en el piso, un pedazo de espejo, la cama desordenada, el escritorio lleno de hojas de papel regadas y algunos libros amontonados, algunos vasos en el escritorio también.

R. No es como recordaba tu habitación

Q. Perdón, no he tenido tiempo de limpiarlo –caminaba hacía la cama quitándose el vestido.

R. ¿Vas a dormir en ropa interior? –preguntó al ver que la rubia se acostaba en la cama.

Q. Sí, ¿Qué tiene?

R. Pero es que… tu mamá dijo que dejáramos la puerta abierta, no me parece apropiado que te vea así

Q. Dijo que dejáramos la puerta abierta para vigilar que no se escuchen sonidos raros, tampoco es que vaya a venir a asomarse que estemos haciendo algo… anda ven acuéstate, relájate vamos a dormir

R. A mí me vas a prestar una playera Quinn

Q. El primer cajón a la derecha –se tapó la cara con la sabana- cuando termines de cambiarte apagas la luz

R. Yo la apago, duérmete

La morena entró al baño a cambiarse, había tomado una playera y un short, cuando salió apagó la luz y se acostó juntó a su esposa, se acercó a ella, la abrazó y así se durmió.

La alarma del celular de Rachel sonó a las seis de la mañana, la morena despertó y la apagó para no despertar a su esposa, le dijo que irían a correr a las siete y aún faltaba una hora. La morena encendió la luz del baño para que iluminara la habitación y con eso comenzó a limpiar la desordenada habitación de Quinn, la ropa que estaba en el piso la puso en el bote de la ropa sucia, los zapatos los acomodo en su lugar, los libros los acomodo en el librero, las hojas las junto dejándolas a un costado del escritorio, los vasos sucios los llevó a la cocina, cuando regresó a la habitación vio que ya iban a ser las siete así que busco en los cajones de su esposa ropa deportiva y tomó unos tenis prestados que le quedaban un poco grandes, una vez que estaba lista se dirigió a despertar a su rubia.

R. Quinn –le dio un beso- amor despierta

Q. Es muy temprano Rachel –dijo con los ojos cerrados.

R. Dijiste que irías a correr conmigo hoy y ya son las siete

Q. Dejémoslo para otro día

R. No Quinn, ya estoy lista, levántate

Quinn toda adormilada se levantó sabía que su esposa no iba a desistir.

R. Tomé esta ropa prestada, espero que no te molestes –la morena había elegido un short corto de color morado, una playera de tirantes de licra que se ajustaba a su cuerpo la cual dejaba ver los pezones parados de la morena por el frio de la mañana.

Q. Te ves muy sexy pero no iré a ningún lado si no te pones brassier –la rubia se había quedado embobada viendo el escultural cuerpo de su esposa hasta que se percató de los pezones erectos.

R. Pero se va a ver mal con esta blusa –se quejó.

Q. Si no te lo pones no iré a ningún lado y tampoco tú –se sentó de nuevo en la cama cruzando los brazos.

R. ¿Y si me pongo una sudadera?

Q. Mmm… me parece bien, no quiero que te vean – se levantó y buscó la ropa que se pondría y fue al baño a lavarse la cara, los dientes y cambiarse.

Rachel aprovecho la estadía de su esposa en el baño para tender la cama, una almohada se le cayó al piso se agacho a recogerla cuando vio la mochila que Brittany le había dado a Quinn debajo de la cama, acomodo la almohada y sacó la mochila, al abrirla vio entre las revistas un libro el cual sacó, Quinn asomo la cabeza por la puerta del baño con el cepillo de dientes en la boca.

Q. ¿Limpiaste mi habitación? –la rubia apenas se había percatado de lo que la morena había hecho.

R. Si amor, estaba muy tirado… no pude dejar de pensar en el toda la noche –respondió sin quitar la vista del libro el cual ya hojeaba.

Q. ¿Qué estás viendo?

R. Deberíamos de intentar esta Quinn, la de la página diez –Quinn agacho la cabeza mientras seguía cepillándose los dientes para ver la portada del libro, cuando supo que se trataba del kamasutra lésbico sonrió.

Q. Yo quiero probar el de la página veintitrés –decía ya dentro del baño, mientras Rachel hojeaba para encontrar la página de la cual hablaba su esposa.

R. Quinn… es una posición muy complicada

J. Buenos días chicas –la mamá de Quinn hacia aparición entrando a la habitación, Rachel al escucharla escondió el libro a sus espaldas.

Gracias por leer y sus comentarios