Capítulo 38 - Engañados

Estacionó el coche junto a la acera, justo frente a la casa de dos pisos color azul marino de su amigo. Los faroles en la calle y la luz que provenía de las casas del vecindario rompían con la oscuridad de la noche. Aunque realmente no era tarde, pero ya a unos cuantos días de acabar noviembre la noche hacía presencia más pronto.

La chica que la acompañaba bajó del coche y la esperó hasta que ella hiciera lo mismo, comenzando a caminar juntas hacia la entrada. La pelinegra tocó la puerta, dentro podían escucharse distintas voces hablando y riendo, al parecer ya todos habían llegado. Su amigo rubio abrió después de un par de segundos.

―Nami-san, Robin-chan― saludó con una enorme sonrisa, haciendo espacio para que pasaran.

―Gracias Sanji-kun― contestó la peli naranja entrando directamente a la sala para reunirse con los demás.

Robin solamente entró lo suficiente para que el chico pudiera cerrar la puerta. —Te ves feliz Sanji-san, ¿alguna razón en particular?― preguntó sonriéndole ligeramente.

Las mejillas del rubio se sonrojaron ligeramente, gesto que seguramente no se habría notado de no ser por su blanca piel. Sonrió, y a pesar de ser una sonrisa ligera iluminó su rostro por completo, con sus orbes brillando de felicidad.

―Nada en especial― contestó cortésmente. ―¿Vamos? Ya están todos―. Aun con su pequeña sonrisa comenzó a encaminarse hacia la sala.

La pelinegra rió por lo bajo. Cualquier cosa que haya hecho al chico sonreír de ese modo tenía que ser más que especial. Caminó tras él, adentrándose en la sala junto a los demás.

Los muebles habían sido cambiados de sus lugares habituales para hacer un ambiente de mayor comodidad. Pegado a la pared que separaba la entrada de la sala se encontraba uno de los sofás, con otros dos situados a sus lados de tal manera que parecieran formar tres lados de un cuadrado, teniendo este mismo como vértices un par de sillones puf. En la pared de enfrente se encontraba situado el televisor, donde tenían planeado ver algunas películas. En medio de todo una mesita donde estaban colocados unos cuantos platos con palomitas, dulces y otras cosas para comer, al igual que las bebidas.

―¡Robin! Te has tardado― comentó la peli naranja, que ya había tomado asiento en uno de los sofás, al ver a su amiga integrarse al grupo. A su lado estaba sentado el chico rubio que la pelinegra recordaba como el hermano de Luffy. Aunque sería más correcto decir que estaba sentado entre las piernas abiertas de otro chico, rubio también aunque con el cabello mucho más largo, quien mantenía sus brazos alrededor de su cintura.

―Sólo estaba hablando un poco con Sanji-san― contestó sonriéndole a su amiga mientras tomaba asiento junto a Franky en el sofá frente a Nami.

―Robin-san, ¿sería tan amable de mostrarme sus bragas?― preguntó Brook, sentado en el puf situado junto a la peli naranja, recibiendo directamente un buen golpe en la cabeza por departe de la chica.

―No empieces Brook, acabamos de llegar― dijo molesta Nami mientras se reacomodaba en su lugar después de haber golpeado al mayor. Robin simplemente rió un poco.

―Yohohoho, Nami-san ¿acaso te has vuelto más fuerte?

―¿Quieres comprobarlo?― levantó su puño nuevamente hacia él, amenazando con golpearlo de nuevo.

―Shishishi Bueno, ¡Ya estamos todos!― exclamó Luffy entusiasmado desde su lugar, sentado en el suelo sobre una larga almohada que compartía con Law al pie del sofá donde se encontraban sentados Ace y Marco.

―Entonces, ¿cuál es el plan?― peguntó Usopp, quien estaba totalmente desparramado sobre el otro puf.

Sanji salió de la cocina con un platón lleno de pequeños emparedados ―a los cuales Law miró como si estuviera a punto de arrebatárselos y arrojarlos por la ventana― que dejó en el único espacio libre que quedaba en la mesita, sentándose nuevamente junto a Zoro en un pequeño cojín en el suelo frente a Franky y Robin. —La película que habían mencionado… ¿cómo se llamaba?

―Siniestro― contestó Ace.

―Esa, ¿siempre sí van a querer verla?― preguntó tomando un pedazo de manzana de uno de los platos.

―Me parece una buena idea― comentó la pelinegra.

―Suuuuppeeeeer, hay que hacerlo― secundó el peli azul.

―¿Y si-si mejor esperamos pa-para más tarde?― propuso el narizón con voz temblorosa. —D-digo, así da más miedo.

―Sííííí, mientras más miedo dé mejor― apoyó Luffy.

―Tú sólo quieres aplazarlo porque te asusta― dijo Zoro, mirando acusadoramente al moreno de pelo rizado.

―¡P-por supuesto que no!

―Bueno bueno, ya― intervino Sabo para calmarlos un poco. ―¿Por qué no esperamos a más entrada la noche, como dicen los chicos?

―Y, ¿qué hacemos hasta entonces?― preguntó la peli naranja.

―¿Por qué no jugamos botella?― propuso el oji gris, interviniendo por primera vez. —Es algo común en estas situaciones, ¿no?

―Hmm, buena idea. Zoro, ¿tienes alguna botella?

El nombrado bufó. —Qué pregunta es esa―. Se levantó de su asiento y fue a la cocina, regresando rápidamente con una botella vacía que le dio a la peli naranja.

Mientras él volvía Law, Luffy y Sanji retiraron la mesita de centro y se cambiaron de lugar para que se formara un círculo y pudieran jugar. Zoro se sentó junto a su rubio.

―Bien, las reglas son simples: giramos la botella y a quien le toque tiene que elegir entre verdad o reto, se puede preguntar cualquier cosa o proponer cualquier tipo de reto, y el que se niegue a cumplir debe quitarse una prenda.

―Suena interesante― comentó Marco con una sonrisa ladeada. Ace lo miró curioso.

―Bueno, yo tiro primero―. Nami se inclinó hacia el suelo y giró la botella, la cual dio un par de vueltas y se detuvo, señalando hacia el narizón. —Usopp, ¿verdad o reto?

―¿En serio tenía que tocarme a mí primero?― se lamentó el chico. —Verdad.

―Hmmm, ¿alguna vez has espiado a una chica… en un vestidor?

El moreno se sonrojó levemente. —N-no… bueno sí, ¡Pero fue sólo una vez!

Todos soltaron ligeras risas y el chico refunfuñó algo por lo bajo al momento de tomar la botella. Esta vez la botella se detuvo en el oji gris. —Law, ¿qué eliges?

―Verdad.

Usopp pensó en qué podría preguntarle por unos segundos. ―¿Alguna vez has matado a alguien?― preguntó curioso. Todo el mundo le dedicó al chico miradas de "¿Hablas en serio?" ―¿Qué? Me van a negar que tiene pinta de asesino.

―¡Usopp!― reclamó Luffy. —Que es mi novio, no le digas así.

―Tranquilo Luffy-ya― le dijo plantándole un casto beso, sin importarle que todos estuvieran presentes. Miró a su interrogador. —No, no he matado a nadie… aún― contestó sonriendo de manera ligeramente siniestra.

El narizón comenzó a sudar frío y tragó saliva. —T-te toca― rió con nerviosismo y le pasó la botella rápidamente.

―Creó que se han olvidado de que eres policía― le comentó el pecoso a su pareja en voz baja.

―No importa, no estoy en servicio ahora― contestó encogiéndose de hombros. Ambos rieron ligeramente y Marco pasó un brazo por encima de los hombros del otro.

La botella se detuvo apuntando a Sanji.

―Kuroashi-ya―. Law formó una retorcida sonrisa con sus labios. —Elige.

Al rubio lo recorrió un escalofrío por la espalda. Sinceramente, tenía miedo de saber qué podría ponerle él como reto. —Verdad.

El moreno pareció habérselo pensado, aunque por muy poco tiempo. ―¿Cuándo fue la última vez que fantaseaste con alguien que no fuera Roronoa-ya?

"Hijo de tu…" pensó el cocinero dedicándole una mirada asesina. Era una espada de doble filo, no había salida. Podría haber dejado prenda, pero la mirada curiosa y atenta del peli verde a su lado le indicaron que no sería la mejor idea ya que podría mal interpretarse.

Suspiró y encendió un cigarro, dándole una pequeña calada y expulsando el humo hacia el lado contrario de donde estaban todos sentados. —Entre dos y tres días antes de que comenzáramos nuestra relación― contestó con tranquilidad, recargándose ligeramente en el cuerpo de su pareja. Miró a Law y le sonrió de lado. —Desde entonces sólo fantaseo con él… aunque es mejor la realidad.

Hubo unos cuantos rostros sonrojados, como el caso de Sabo y Nami, un par de quejas de que no se necesitaban detalles por parte de Usopp y Brook, y unas cuantas risas por parte de otros como Ace y Marco.

Zoro simplemente sonrió y besó a su chico, abrazando su cintura y acercándolo más.

―¡Búsquense un cuarto!― exclamó el narizón después de unos instantes.

Ahora sí, todos se soltaron a risas y los chicos se separaron, ambos sonriéndose mutuamente. Se buscarían un cuarto cuando la velada terminara. Sanji giró la botella, apuntando hacia los chicos que estaban sentados junto a la peli naranja.

―Hey Sabo, tienes que separarte de Killer, sino no podremos saber a quién apunta.

―No quiero― contestó el nombrado aferrándose a los brazos de su novio. —Contestaré yo, la próxima vez lo hará él―. Killer besó su mejilla y él sonrió en respuesta. —Elijo verdad.

Sanji suspiró. —Bien, como quieran par de tortolitos―. Volvió a darle una calada a su cigarro. ―¿Cuándo fue tu primera vez?

Sabo se sonrojó intensamente, cosa que todo el mundo notó.

Ace se llevó las manos a la boca, tratando de contener la risa sin mucho éxito. Él ya conocía la respuesta, su hermano se lo había contado, y por eso le hacía tanta gracia.

―Prenda―. Sabo se sacó los zapatos y los arrojó fuera del círculo de amigos, lo que causó que el pecoso casi estallara a carcajadas.

―Aguafiestas― comentaron algunos.

La botella se detuvo apuntando al peli azul. —Franky, te toca.

―Escojo un Suuuuupppeeeer reto.

―Veamos… te reto a que beses a la persona que te parezca la más atractiva en esta habitación.

El peli azul sonrió y volteó a ver a la chica a su lado. —Robin, nena, te ha tocado la suerte.

La pelinegra le regresó una pequeña sonrisa. —Me siento halagada―. Rió ligeramente.

Todos observaron atentamente cómo Franky se inclinó un poco, acercándose lentamente a la chica, sorprendidos al ver que era justamente ella, y no él, quien terminaba de acortar la distancia entre ambos. Robin demostró tener el control de la situación en todo momento, dejando a un muy sorprendido y con los ojos totalmente abiertos Franky cuando se separaron.

―Wow, eres buena nena― comentó con una media sonrisa.

La pelinegra tomó la botella y se la extendió al chico, regresándole la sonrisa. El otro la aceptó y la hizo girar nuevamente.

―Yohohoho, pido un reto― dijo Brook al ver que la botella se detuvo apuntándole.

―Suuppeer, así me gusta. Intercambia ropa con Nami― comentó Franky sonriendo. —Toda la ropa.

―¡¿Qué?!― reclamó la peli naranja.

―Yohohoho, podré ver las bragas de Nami-san― dijo más que sonriente.

―¡Prenda!― exclamó al momento en que se sacaba la chaqueta. La dejó caer a un lado del sofá.

―Qué cruel eres Nami-san― se lamentó Brook con lágrimas saliendo de sus ojos.

―Cállate y gira la botella― contestó amenazante. El mayor obedeció en seguida, esta vez paró apuntando a Luffy.

―Shishishi, reto― rió el pelinegro.

―Hmm… siéntate en el regazo de Zoro-san por el resto del juego.

Tanto Sanji como Law le mandaron miradas asesinas al mayor por haber ordenado aquello.

―Ay, eso no es tan difícil― se quejó Luffy levantándose de su lugar. Se acercó al peli verde y se sentó sobre sus piernas cruzadas, ocasionando en el mayor un ligero sonrojo. —Listo, shishishi.

Los dos chicos que en ese momento mantenían auras asesinas alrededor de ellos intercambiaron miradas, planeando mentalmente entre ellos el asesinato de cierto profesor de música.

Luffy giró la botella, señalando ahora hacia la peli naranja.

―Tengo miedo de lo que tú podrías poner como reto, elijo verdad.

―Shishishi, ¿Qué es lo más asqueroso que has comido?― preguntó con curiosidad sincera.

―¿Qué tipo de pregunta es esa? Jamás he comido nada asqueroso, no soy tú― contestó algo molesta, pero riendo un poco al final acompañada de los demás. Giró la botella, apuntando a Marco. ―¿Verdad o reto?― preguntó sonriendo de lado.

―Reto, me gusta arriesgarme― contestó sonriendo.

Nami miró a Robin y ambas compartieron una sonrisa cómplice.

―Espero que a policía-san le guste el chocolate― comentó la pelinegra mientras se ponía de pie, caminando hacia la mesita donde estaban todos los bocadillos, incluyendo un pequeño plato con chocolate líquido.

―Sí me gusta, ¿Pero por qué lo dices?

Todos miraron atentamente a Robin mientras regresaba al círculo de amigos. Se acercó al rubio y le dio el chocolate, después regresó a su asiento sonriendo de lado.

Marco miró el plato en su mano confundido y después volteó hacia la peli naranja, mirándola interrogativamente.

―Deja caer un poco sobre el pecho de Ace y límpialo con tu lengua― indicó Nami.

―¿Q-qué?― preguntó el pecoso sonrojándose ligeramente.

―¡Nami!― exclamó Usopp. —Que no todos disfrutamos de ver ese tipo de escenas.

―Sólo va a limpiar un poco de chocolate, no es como si se lo fuera a follar aquí mismo.

―Eso dices tú― replicó el narizón cruzándose de brazos.

―Ay ya, ¿Lo harás o no?― le preguntó al rubio.

Marco miró a Ace y sonrió de lado. —No tengo ningún problema.

Unos cuantos segundos después, el pelinegro estaba sin camiseta recostado con la espalda contra el sofá (A petición de Nami, quien había dicho que en esa posición sería más fácil para ambos) con las piernas colgando del posa brazos. Mientras Marco estaba de rodillas en el suelo a su lado, con el plato de chocolate en su mano y a punto de dejar caer un poco sobre el pecho de Ace.

―No puedo creer que esté haciendo esto― comentó el pecoso sonrojado al momento de sentir el líquido tocar su piel y esparcirse sobre ella.

El rubio sonrió y dejó el plato en el suelo. Posicionó una mano en el sofá a un lado del cuerpo del chico y se inclinó sobre él, mirándolo a los ojos y sonriéndole antes de pasar lentamente la punta de su lengua sobre su pecho, limpiando tan sólo un poco del dulce.

Ace se mordió el labio. La imagen de su novio lamiendo su pecho cubierto de chocolate mientras le dedicaba una mirada seductora no era de mucha ayuda en verdad, sobre todo después de haber estado ya bastantes días sin hacer nada y pensaba en todos los que faltaban aún hasta que él terminara de recuperarse.

Marco deslizó su lengua desde el pecho del chico hasta su hombro, a donde había logrado llegar un poco de aquel dulce líquido, olvidando por un momento que no eran los únicos en la habitación y disfrutando del sabor de la piel del pecoso mezclado con el sabor a chocolate. Siguió paseando su lengua por el área cubierta de dulce, escuchando la respiración entre cortada del pelinegro, el cual parecía estar tratando de tranquilizarse. Terminó de limpiar el resto de chocolate rápidamente, antes de que cierta parte de su cuerpo decidiera despertar, y se acercó al rostro del pecoso para darle un rápido beso antes de levantarse del suelo.

Los observadores se habían mantenido en silencio durante toda la escena. Nami estaba recostada en el sofá con los ojos dando vueltas y una sonrisita de felicidad en su rostro. Robin simplemente sonreía con su típica calma. Sanji y Law ni siquiera habían puesto atención, seguían inmersos en sus mentes, planificando un trágico accidente automovilístico para el final de la noche. Luffy simplemente reía por lo bajo, mientras que para Zoro se había vuelto un poco más incómodo mantener a su amigo sentado sobre él.

Sabo se había sonrojado al ver a su hermano en esa situación junto a su pareja, y por un momento hasta había imaginado que eran él mismo y Killer los que estaban ahí, por lo que había retirado la mirada hacia otro lado. Por otra parte, el mayor se había percatado de sus acciones y había tomado su barbilla para voltear su rostro y besarlo suavemente.

―Si algún día quieres hacer eso yo no me opondré― susurró en su oído.

Sabo se sonrojó un poco más, pero le sonrió y se recargó en su pecho mientras entrelazaba sus manos.

―Bueno, ya terminó así que sigamos― comentó Usopp, quien había preferido no observar, para romper con el silencio en el lugar.

Marco volvió a sentarse en su lugar al lado del pecoso después de que éste se incorporara. Ace se colocó la camiseta nuevamente y apoyó ligeramente su peso contra el cuerpo de su novio, obteniendo como respuesta un abrazo por la cintura. El rubio giró la botella, apuntando hacia el peli verde y el chico sentado sobre él.

―Dado que Luffy ya ha cumplido, ahora le toca a Zoro ¿no?― preguntó el narizón.

―Sí― contestó Nami regresando finalmente a la realidad y reacomodándose en su lugar. —Además ese puesto era originalmente de Zoro, así que a él le toca.

―Ya, ya entendí― intervino el peli verde. —Reto.

―Bien―. Marco esbozó una ligera sonrisa. —Aprovechando tu posición, dale un beso a Luffy en la comisura de los labios.

―¡¿Qué?!― exclamaron Law, Sanji y Zoro al unísono. Luffy simplemente miró al mayor con curiosidad por su petición.

―¿Qué estás tramando?― le preguntó Ace a su novio en un susurro.

―Sólo quiero ver la reacción de Law― contestó sonriendo de lado. Su respuesta le pareció algo divertida al menor, quien rió ligeramente por lo bajo. —Vamos, son mejores amigos, ¿no? Entonces no debe haber problema― le dijo a Zoro.

―Roronoa-ya― llamó el oji gris con voz grave. El nombrado volteó a verlo, encontrándose con un aura asesina emanando del chico, quien lo miraba como si fuera a encajarle un cuchillo ahí mismo. —Más vale que te quites prenda ahora mismo.

―¿Eh? Tú a mí no me das ordenes― replicó el mayor con molestia.

―Marimo― dijo esta vez una voz más cercana, pero que sonaba igual de amenazante que la del pelinegro. Zoro miró a su novio y sintió un escalofrío recorrer su espalda. ―¿Estás diciendo que quieres cumplir el reto?

―¡Yo no dije eso!― exclamó con frustración. Sanji seguía mirándolo con intenciones asesinas. ―¡Ay ya! Prenda―. Zoro se sacó la camiseta, con cierta dificultad gracias al chico sentado en sus piernas, y la dejó caer a su lado. —Listo, ¿contentos?

El cocinero sonrió y le plantó un pequeño beso. —Bien hecho marimo.

―Bien Roronoa-ya― comentó el oji gris ya con el enojo bajo. —Continuemos con el juego.


«Marine Ford»

Garp se encontraba revisando nuevamente los papeles de la transferencia de presos, o más bien cerciorándose de que uno de ellos en especial haya subido a ese transporte que lo llevaría directo al final de sus días, por así decirlo.

Aunque estaba un poco inquieto, ya hacía un rato que debería de haber recibido la llamada desde Shin Sekai informando de la llegada de los criminales, pero aún no sonaba el teléfono. Dejó los papeles sobre su escritorio y se dedicó a observar el reloj de su oficina para después mirar el teléfono, como si con la sola mirada pudiera hacer que empezara a sonar.

―¡Señor!―. Thatch irrumpió en el lugar sin siquiera tocar la puerta. Se quedó en la entrada sosteniendo la perilla con fuerza, respirando agitadamente mientras que se podía observar en su rostro una mirada alterada y con algo de miedo. El mayor se puso de pie a la espera de que el castaño hablara. —Tenemos problemas.

―¿Qué sucede?― preguntó con impaciencia.

―El vehículo de transporte…


Sanji sonrió al ver a quién apuntaba la botella que había girado hacía unos momentos.

―Reto― dijo el pelinegro con decisión.

El rubio le dedicó una sonrisa y una mirada de autosuficiencia. —Te reto a que comas un emparedado.

―Oye Sanji― intervino el narizón, obteniendo la atención del cocinero. — ¿Qué clase de reto es ese?

―Oh― regresó la mirada hacia el chico que en ese momento estaba tratando de fulminarlo con los ojos. —Es que Law odia el pan― explicó ampliando su sonrisa.

―Te mato― expresó el oji gris con toda la intención de cumplir su palabra.

―Vamos Law, sólo es un poco―. En serio que estaba disfrutando su venganza.

―Olvídalo, prenda―. El moreno se quitó su gorro con motas y lo dejó en el suelo junto a él.

―¿Tanto así lo odias?― preguntó la peli naranja sorprendida. El chico sólo asintió.

En ese momento comenzó a sonar el celular de Marco.

―Oh, disculpen―. Tomó el aparato y se levantó del sofá, caminando hacia fuera de la sala.

―Bueno, ¿Por qué no aprovechamos el momento para acomodar todo y poner la película?― propuso Sabo. Todos asintieron y comenzaron a mover algunas cosas.

*.*.*.*.*.*

―¿Diga?― contestó el rubio desde la entrada mientras observaba al peli verde encender la T.V. y comenzar a buscar el canal para conectar la video.

―Marco― dijo la voz de su amigo del otro lado algo alterada. —Tienes que saber esto, no es para nada bueno.

Aquellas palabras no le gustaron para nada. Salió de la casa tratando de no hacer ningún ruido para poder hablar mejor.

―¿Qué sucede?― preguntó una vez se encontraba afuera y había cerrado la puerta.

―Nos engañaron, a todos. Caímos directamente en la trampa.

―¿A qué te refieres?― cuestionó comenzando a preocuparse.

―Los intentos de fuga… no eran eso en realidad, era todo un plan de ellos.

―¿Qué?―. Estaba completamente confundido. —Espera, ¿de qué diablos hablas?

―El vehículo de transporte a Shin Sekai fue interceptado, todos los guardias que iban en él están muertos o gravemente heridos… y los presos escaparon.

Marco abrió los ojos por completo. — ¿Q-qué dices?

―Eso era lo que querían, que los enviáramos ahí para poder escapar, lo tenían todo planeado.

El rubio se quedó callado sin poder creer lo que su compañero le contaba.

―El oficial Garp ya fue hacia donde encontraron el vehículo, me pidió que te informara de esto― continuó hablando Thatch. —Y también me pidió que no te separes de Ace y los chicos, y que trates de que no se enteren aún, la prensa ya debe estar cubriendo la noticia por todos lados.

Escuchó algo que pareció ser un objeto cayendo al suelo seguido de unos cuantos gritos de quien pudo reconocer por la voz era Ace.

―Tengo que colgar, gracias por llamar― dijo rápidamente antes de cortar la llamada y entrar corriendo en la casa con dirección a la sala. Se quedó estático con la escena ante sus ojos.

Luffy estaba de rodillas en el suelo, abrazándose a sí mismo y con la mirada perdida mientras su hermano pelinegro estaba hincado frente a él llamándolo y tratando de tranquilizarlo. Todos los demás observaban preocupados la escena, Zoro le había cortado el paso a Law para que no interfiriera, mientras que Sabo parecía estar a punto de derrumbarse de no ser porque Killer lo sostenía.

Volteó a ver a la pantalla de la T.V. donde pudo apreciar las imágenes del noticiero de última hora, con el título de la noticia en letras grandes. "Fuga de criminales, asaltan el vehículo de transferencia"

―Oh rayos― susurró el rubio.

Continuará...