Quinn como había prometido se quedó aquellos días en Los Ángeles con Rachel aunque lo cierto era que no pasó tanto tiempo con su chica como le gustaría porque la actriz estaba terminando de grabar la película a la que le quedaba una semana y sus horas en el estudio habían aumentado. Sin embargo si lo pensaba eso seguía siendo mejor que los casi cinco meses que había pasado separadas. Rachel estaba pendiente de ella a pesar de su trabajo, le había dejado su coche para que la rubia se moviera con libertad mientras ella grababa pero al no conocer la ciudad la escritora se había rendido después de perderse dos días seguido durante bastante rato así que decidió que primero necesitaba las nociones básicas de Rachel antes de meterse en las grandes autopistas de la ciudad. Se había acomodado rápido a la casa que la morena había comprado y eso que aún no tenían las cosas de las dos allí aunque quizás no era mala idea dejarlas en el apartamento de Nueva York y empezar a compartir nuevos recuerdos y tener nuevas comprar de las dos en la ciudad como parte de su nuevo comienzo. Cuando por fin llegó el viernes cogieron un avión para volver a su ciudad favorita en el mundo.

-Dios como había echado de menos esta ciudad- dijo la morena nada más bajarse del avión.

-Pero si solo has visto el aeropuerto- bromeó Quinn.

-Es suficiente- aseguró Rachel haciéndose la orgullosa.

Cogieron un taxi que las llevara a su apartamento y Rachel miraba por la ventanilla embobaba como si nunca hubiese estado antes allí lo que provocaba la sonrisa de Quinn al ver la ilusión de su chica observando todo a su alrededor.

-Bienvenida a casa- dijo Quinn cuando abrió la puerta del apartamento.

-Echaba de menos este apartamento- dijo la morena cuando entró.

-No me odies pero hay algún que otro cuadro nuevo y el cuarto de invitados ahora es un pequeño estudio que uso para trabajar- dijo la rubia avergonzada.

-¿Por qué iba a odiarte?- preguntó confusa la morena.

-Por hacer cambios en tu apartamento sin preguntarte- dijo con la voz casi en un susurro Quinn.

-Es nuestro apartamento- la corrigió Rachel- y no me importa, confío en tu excelente gusto.

-Eres increíble- dijo la rubia.

Aquello fue el inicio de unos maravillosos días en Nueva York. Estaban de vacaciones como decía la morena por lo que se habían dedicado a hacer cosas que hacía tiempo que no disfrutaban juntas, eso incluía por exigencia de Rachel, ver los tres nuevos musicales que se habían estrenado en Broadway. Además la rubia decidió organizar una velada para su chica y sus amigos, recordando las reuniones que hacían cuando ella estaba en Nueva York y Rachel en Los Ángeles. Quinn le explicó las normas a Rachel: cada uno llevaba un plato para la cena y la bebida nunca podía faltar, eran las dos únicas condiciones exigidas.

Era sábado, por lo que todo parecía indicar que la velada podía extenderse bastante. Santana fue la primera en llegar junto a Britt, seguidas de Blaine y Kurt y más tarde por sorpresa había aparecido Mercedes, que también estaba en la ciudad. Cuando todos terminaron de cenar Rachel se levantó para recoger los platos y llevar otra botella de vino al salón, la latina decidió ayudarla a recoger las cosas y de paso no iba a desperdiciar su oportunidad de burlarse un poco de su amiga.

-Quita esa cara de embobada- le dijo Santana cuando la vio mirando desde la cocina a Quinn como si nada más existiera en el mundo.

-Lo siento, ha sido mucho tiempo sin verla- admitió la morena.

-Me alegra que lo hayáis arreglado- dijo la latina dulcemente.

-Y a mi- dijo Rachel sin dejar de mirarla -ha cambiado ¿verdad? No es cosa mía que quiero pensar que ha cambiado ¿verdad?

-Ha cambiado de verdad, tranquila- le aseguró su amiga.

-Quiero que esto funcione de verdad- admitió la morena casi sin pensar.

-¿Quieres que te diga algo que nunca os he dicho a ninguna de las dos?- preguntó Santana.

-¿Que pasa?- quiso saber la chica.

-Quinn y yo nos conocemos desde el instituto, y si algo ha sido desde entonces era cabezota. cuando ha querido algo lo ha perseguido en todo momento, ser la mejor de la clase, la mejor animadora, la reina del baile e ir a Nueva York- comenzó a explicar la latina.

-Sí, sigue siendo igual de cabezota- bromeó Rachel.

-Después la universidad, graduarse en su año, las mejores notas conseguir un buen trabajo y ser la mejor, y un día fuiste tú- siguió contando la chica.

-Y me consiguió- admitió Rachel.

-El día que se dio cuenta de que quería una relación fue gracias a ti y desde entonces ha perseguido eso- le recordó la latina.

-Pero a mi hace mucho que me tiene- protestó Rachel.

-Y aún así seguías siendo su objetivo número uno, tenía que buscar el siguiente paso pero contigo, vuestro futuro, casaros y todas esas cosas- continuó Santana hablando casi sin sentido.

-¿Donde quieres llegar Santana?- preguntó la actriz algo confusa.

-Tu eres todo lo contrario, eres un mundo de diferentes caminos, Broadway, el cine, la tele, la música, Quinn- respondió la latina.

-Sigo igual de perdida- admitió riendo Rachel.

-Lo que quiero decir es que estos meses Quinn ha aprendido que hay mas cosas en la vida, que no eres tu sola y que puede hacer más de una cosa a la vez, y tu creo que por fin estas frenando un poco- dijo la morena resumiendo su historia.

-Parece que podemos encontrar el equilibro- dijo Rachel algo pensativa después de aquello.

-Exacto, lo has pillado- dijo riendo Santana.

-¿No podías haberlo dicho así?- preguntó la morena que seguía riendo.

-No te metas con mi discurso- protestó la latina.

-¿Pensáis estar ahí toda la noche?- le gritó Quinn desde el sofá.

-No, solo cotilleábamos- respondió Rachel riendo.

-Venid aquí- pidió ahora Britt.

-Nuestras rubias nos requieren- bromeó Santana.

-Vamos, no queremos hacerlas enfadar- dijo la morena.

Rachel se rió una vez más y volvió al salón, le dio la botella de vino a Blaine para que hiciera los honores de abrirla y sin pensársele se sentó sobre las piernas de su chica antes de darle un dulce beso.

-Bueno y ¿cuál es vuestro plan ahora?- preguntó curioso Kurt.

-Lo cierto es que me voy a Los Ángeles con Rachel- dijo la rubia con una sonrisa en su cara.

-¿Nos abandonáis?- preguntó con pena Britt.

-Podéis venir de visita- dijo Rachel rápidamente.

-Le había cogido ya el gusto a estas cenas- admitió Mercedes- es como los viejos tiempos, ponernos al día, cotillear…

-Podemos seguir haciéndolas- dijo la rubia sonriente- aquí y allí, cuando coincidamos en las ciudades y eso, ya sabéis.

-Pero no será lo mismo- protestó de nuevo Britt.

-Si no me equivoco tú compañía quiere que vayas a LA- le recordó Rachel- además Quinn y yo estamos allí y Santana va a tener que pasar tiempo allí trabajando con nosotras.

-Están sugiriendo que nos mudemos ¿verdad?- le preguntó inocentemente la bailarina a la latina.

-Sí- respondió riendo Santana- dejemos que el futuro diga que va a pasar.

-¿Qué excusas vas a buscar para que nos mudemos nosotros?- preguntó riendo Kurt.

-Blaine podría ser un gran actor de televisión- dijo la morena riendo- y Kurt… podrías diseñar en LA, todos los premios son allí, ya sabes.

-Así que te pasaste la secundaria queriendo que todos nos mudáramos a Nueva York y ahora nos quieres llevar al otro lado del país- bromeó Mercedes.

-Algo así- dijo riendo la morena- digamos que de momento vamos a estar allí, el futuro como dice Santana ya dirá donde acabamos.

-Exacto- aceptó la rubia dándole un beso a su chica por lo que había dicho.

La velada no se terminó hasta que la última botella de vino del apartamento se terminó y Rachel se caracterizaba precisamente por tener más de una de reserva para esas ocasiones. Al día siguiente ninguna de las dos quiso madrugar, era lógico, estaban de vacaciones y su resaca se había aparecido nada más abrir los ojos. Estuvieron vagueando hasta que Quinn tuvo una idea, algo que le recordaba a las primeras citas que había tenido con Rachel, esperaron al atardecer y fueron al puente de Brooklyn para verlo. Rachel adoraba aquella visión, Quinn apoyada mirando al atardecer, con aquella luz, simplemente no pudo resistir a hacer más de una fotografía de aquel momento, Quinn era perfecta, no tenía otra palabra para describirla y tenerla de nuevo en su vida significaba todo. Cuando regresaron a su apartamento después de comprar un par de pizzas para cenar la rubia cogió su móvil que lo había dejado en el salón y se extraño por ver tantas notificaciones en él.

-Rachel- la llamó Quinn.

-¿Si?- preguntó la morena.

-Creo que pasa algo, mi móvil esta lleno- dijo mientras miraba la cantidad de notificaciones en su teléfono.

-No se porque puede ser- dijo riendo Rachel.

-¿Que has hecho?- Quinn encontró la respuesta al entrar en Instagram y ver la última foto subida por Rachel, era ella sonriendo a la cámara con el sol sobre su cabeza y su mano en el pelo -'te dije eres la luz de mi vida sin ti estoy a oscuras' 'me dijiste haces que todo tenga sentido, sin ti es como si lloviera hacia arriba' - Rachel.

-Te quiero, simplemente eso y cuando he visto esa foto necesitaba compartirla- dijo Rachel intentando justificarse.

-Me encanta- admitió la rubia -te amo amor.

-Y yo a ti- dijo la morena correspondiendo su beso.

Había sido un dulce gesto por parte de la morena que había conquistado a Quinn una vez más, pero sobre todo por recordar perfectamente las palabras que se habían dicho en Las Vegas unos minutos antes de darse el sí quiero. Aquella noche la escritora hizo dos cosas que Rachel adoraba, le puso un musical para ver mientras cenaban y le hizo el amor allí mismo sin dejarla casi respirar en todo momento. La más que fama de Rachel hacía que estuviera siempre en el centro del ojo de la prensa y más su relación con la rubia a la que todos parecían estar atentos. Por eso no fue raro que después de su publicación de la foto los rumores entre ellas volvieran una vez más. Quinn fue la primera que se dio cuenta cuando fue a leer las noticias aquel día.

-Hay que ver la que has liado- dijo la rubia cuando cogió su iPad.

-¿Que he hecho? - preguntó confusa Rachel.

-¿No has visto la prensa?- preguntó la rubia.

-No, que dicen ahora- quiso saber la morena y su chica leyó en la pantalla de la tablet.

'Después de meses sin noticias de una de las parejas más famosas del panorama actual, Rachel Berry y Quinn Fabray parece que todo vuelve a la normalidad. Los rumores de boda entre ambas chicas fueron seguidos de numerosos meses sin una absoluta muestra de contacto entre ellas. fuentes revelaron que la escritora permanecía en NY mientras Rachel grababa su nueva película en LA. Sin embargo la última semana pudimos verlas en el aeropuerto de LA a ambas juntas volando de regreso a Nueva York. Lo que mas no sorprende es la foto que Rachel subió ayer a su cuenta de instragram donde escribió lo siguiente: ''te dije eres la luz de mi vida sin ti estoy a oscuras' 'me dijiste haces que todo tenga sentido, sin ti es como si lloviera hacia arriba' .

La foto cuanto no menos sorprendentes después de tanto tiempo en la que ambas han estado inactivas en sus redes sociales sorprende no solo por la declaración de amor sino por el anillo que vemos en la mano de la escritora. ¿podría significar que era cierto que se habían dado el si quiero? Por si fuera poco el sábado Quinn Fabray subió una foto a su cuenta en Nueva York en la que encontremos a la bailarina Brittany Spierce, la cantante Mercedes Jones, el diseñador Kirt Hummel, el actor Blaine Anderson y Santana López, representando de ambas. ¿Quiere decir esa reunión repentina de tantos famosos en Nueva York que estaban celebrando un acontecimiento importante? Una fuente cercana a la pareja ha revelado que Quinn se ha mudado a la costa oeste definitivamente. Parece que no tardaremos en saber si realmente se han dado el si quiero.

-A veces me sorprende las cosas que son capaces de decir- dijo Rachel riendo.

-Todo esto lo empezaste tú con la foto- le recordó Quinn.

-Siento si te molestó- se disculpó la morena- simplemente la hice y estabas tan guapa que quise publicarla y luego el texto me salió solo.

-Rach…

-Es solo que te quiero Quinn y estoy harta de tener que pensar cada movimiento o ocultarlo- admitió la morena.

-Yo también te quiero y esa foto me encantó- dijo la rubia siendo sincera.

-¿Deberíamos negarlo o algo?- preguntó la morena confusa.

-Creo que le debemos a Sue que se la encargada de eso- le recordó Quinn.

-Me había olvidado de eso por completo- confesó Rachel.

-No tenemos que dar una entrevista, simplemente que diga que es cierto y que nos dejen en paz de una vez- propuso la rubia.

-Está bien- aceptó algo dudosa- ¿Hablarás tu con ella para controlarlo?

-Sí, sé manejarla, déjalo en mis manos- dijo dulcemente Quinn.

-Confío en ti- dijo Rachel dándole un beso

Y así fue, Quinn no tardó en ir al día siguiente para hablar con su aún jefa a distancia sobre el tema de su relación. Lo cierto era que la mujer se frotó las manos cuando por fin supo que podía publicar aquella exclusiva y confirmar los rumores. Quinn tuvo que dejarle muy claro lo que podía y no podía decir para que aquello no significara más atención hacia ellas. Sue no fue la única en recibir una buena noticia aquel día, ya que ella tenía otra gran noticia para Quinn.

-Tenemos otras cosas que hablar además de vuestra relación- dijo la mujer.

-¿Qué pasa?- preguntó la rubia curiosa.

-Parece definitivo que te vas a LA- dijo Sue y la rubia asintió con la cabeza- verás llevo tiempo queriendo llevar a cabo un proyecto y puede que este sea el momento.

-¿Qué proyecto?- preguntó Quinn aún más intrigada.

-Quiero mi propio negocio- confesó la mujer.

-¿Qué clase de negocio?- preguntó al rubia.

-Sabes que adoro esta revista, pero quiero algo más y creo que Los Ángeles es el sitio clave para conseguirlo- respondió Sue- quiero montar nuestro propio programa de noticias y tú vas a ser la cara que lo represente.

-Espera ¿qué?- preguntó sorprendida.

Sue procedió a explicarle mejor su idea, al parecer ya estaba en contacto con varios amigos suyos para encargarse de un nuevo programa matutino emitido desde LA, donde hablarían de diversos temas, tendrían reportajes de actualidad, conexiones en directo… sin duda Sue llevaba muchos años en aquel mundo y los productores de la cadena consideraban que tenía la experiencia para dirigirlo. Lo mejor de todo era que quería que Quinn trabajara mano a mano con ella, tanto frente a las cámaras como detrás. A la rubia todo aquello le pilló completamente por sorpresa, tenía que hablarlo con Rachel pero no había duda de que aquello era una gran oportunidad porque si además saldría bien tendría su vida asentada en LA. Corrió a casa para buscar a la morena que la miró extrañada cuando la vio entrar casi sin aliento y completamente roja. La rubia no paraba de decir cosas sin sentido así que la morena tuvo que tranquilizarla para entender algo de lo que le estaba contando. Cuando por fin supo todo lo que había ocurrido se quedó realmente sorprendida por aquella noticia.

-Guau… vaya… es… vaya noticia- dijo la morena.

-¿Qué piensas al respecto?- preguntó impaciente Quinn.

-Que me parece una gran oportunidad la verdad- confesó la morena.

-¿Crees que debería aceptarlo?- preguntó la rubia.

-¿Tú quieres aceptarlo?- dijo la morena.

-Es una gran oportunidad y realmente me siento halagada de que me quiera a su lado y es en Los Ángeles y me apetece hacer algo nuevo, ya sabes para seguir con esto de probar cosas nuevas en mi vida- dijo muy nerviosa Quinn.

-Relájate amor- le pidió la morena cogiendo su mano dulcemente.

-Me apetece intentarlo Rach- dijo encogiendo lo hombros.

-Entonces acéptalo, inténtalo y yo estaré a tu lado para apoyarte- dijo la morena sonriendo.

-Cuanto te quiero- dijo la rubia antes de lanzarse a darle un profundo beso.

Un par de días más tarde, cuando el frío invadió la ciudad repentinamente Rachel sugirió que volvieran a Los Ángeles, lo cierto era que estaba ya más que acostumbrada al tiempo de LA y ahora el frío no era su mejor aliado. Quinn aceptó encantada y después de cargar una gran maleta de ropa se fue al otro extremo del país con su chica.

El reencuentro y el viaje a Nueva York había hecho que realmente estuvieran viviendo su relación de nuevo día a día, sin pensar en nada más o eso fue hasta un par de semanas después en casa cuando Rachel había terminado de grabar completamente su película y Quinn ya trabajaba haciendo cosas para poner en marche el programa en el que iba a trabajar con Sue.

Quinn se intentaba adaptar a aquella ciudad aunque le estaba costando un poco, era demasiado grande y aún no se la conocía lo que ocasionaba que se perdiera con el coche en varias ocasiones y en consecuencia se pusiera de mal humor. A pesar de todo lo que más le importaba era que estaba bien con Rachel. La morena ya había terminado de grabar su película por completo y estaba de vacaciones. Una noche la rubia le preguntó si tenía algún proyecto nuevo o había pensado que iba a hacer ahora y la respuesta de su chica la sorprendió. Rachel le explicó que quería seguir trabajando en la televisión pero que antes de todo eso quería un descanso, quería un tiempo para ellas, no quería que nada más las alejara pero al contrario de lo que ella se esperaba su chica no se tomó la noticia del todo bien.

-¿En serio?- preguntó la rubia después de escuchar lo que dijo su chica.

-¿Qué pasa?- preguntó confusa la morena.

-¿Me estás diciendo en serio que ahora que me he mudado al otro lado del país te vas a tomar un descanso?- preguntó Quinn intentando aclararse.

-Eh… sí- respondió algo dudosa la morena sabiendo que no le estaba sentando bien.

-¿Justo ahora?- preguntó de nuevo la rubia.

-Quinn dime ya que te pasa- pidió Rachel perdiendo la paciencia.

-Es que me parece absurdo, podríamos haber estado yendo y viniendo y a ver vuelto a nuestra vida en Nueva York si pensabas tomarte ese descanso- dijo entre suspiros la rubia.

-Te recuerdo que tú ahora tienes un futuro y muy buen trabajo aquí- dijo la morena.

-Pero acepté mudarme antes de esa oferta- le recordó su chica.

-Pero si me dijiste que lo habías estado pensando el tiempo que estábamos separadas que querías abandonar la seguridad de Nueva York- dijo la morena a la defensiva.

-Claro pero porque quería estar contigo pero adoro esa ciudad, si me lo hubieses dicho hace dos semanas a lo mejor podrías haber decidido otra cosa- protestó la rubia.

-Quinn, ¿de verdad quieres pelearte por esto?- dijo Rachel intentando tranquilizarse.

-Claro que no quiero pelear, es lo que menos me apetece después de todo este tiempo- admitió Quinn sentándose a su lado.

-Entonces no sé donde está el problema- dijo la morena encogiéndose de hombros -tú tendrás tu nuevo programa y yo descansaré y haré una vida más normal y estaremos juntas.

-Da igual, déjalo- dijo Quinn abandonando el salón para ir a la terraza.

Rachel se quedó en el interior, sabía que a la rubia le seguía molestando el asunto. Ella no quería pelear, más después de tanto tiempo, pero aquel asunto era delicado y como ya le había dicho una vez no quería volver a caer en las mismas cosas que la separaron en el pasado. Cuando pasó una hora y la rubia seguía sin volver a entrar en la casa la morena suspiró y decidió ir a buscarla, no le apetecía seguir así.

-¿Estás bien?- preguntó apoyada en una de las columnas del porche.

-Sí- respondió la rubia sin mirarla.

-¿Quieres una copa de vino?- ofreció de forma dulce la chica.

-No- negó la chia.

-¿Vas a responderme con más que monosílabos?- preguntó la actriz pero no obtuvo ninguna respuesta por parte de su chica así que decidió marcharse.

-Espera Rachel-dijo la rubia cuando Rachel ya estaba con un pie dentro de la casa.

-¿Qué?- pergunta girándose para mirarla.

-Lo siento amor- se disculpó poniéndose de pie para acercarse a ella- no quería enfadarme o tratarte mal.

-No quiero pelear Quinn- dijo la chica una vez más.

-Yo decidí que aceptaba venir aquí, no tengo derecho a echarte en cara una decisión que yo también tomé y acepté- empezó a decir cogiendo su mano- es solo que aún me estoy acostumbrando a todo esto, tú estás tan hecha a la ciudad y yo me siento aún de lado aquí.

-Quinn es normal, te acabas de mudar, pero yo estoy aquí contigo y voy a estar para todo lo que necesites- le recordó Rachel- te acostumbrarás, date un par de días para hacerte a todo esto.

-Tienes razón- aceptó suspirando.

-Vamos dentro- dijo la morena cogiéndola de la mano y guiándola a la habitación.

Entraron en la habitación y casi instintivamente Quinn buscó refugiarse en los brazos de Rachel en cuanto la vio tumbada sobre la cama, había pasado demasiadas noches sin ella como para pensar en soltarla y ahora más que nunca necesitaba su contacto y así cayó dormida una noche más. A la mañana siguiente se despertó cuando notó las caricias en su estómago. Levantó la cabeza y vio a Rachel mirándola con los ojos llenos de amor.

-Buenos días- saludó la morena.

-Hola- dijo con la voz aún ronca Quinn.

-¿Has dormido bien?- preguntó moviendo su mano para acariciar ahora su mejilla.

-Sí- afirmó la chica.

-Siento lo de anoche- se disculpó rápidamente la morena- no quería pelear, he tomado la decisión de tener un descanso para pasar más tiempo contigo, no quería que eso fuera un problema.

-No tienes que pedir perdón Rachel- dijo la rubia incorporándose para mirarla- soy yo, me lo tomé mal, aún me estoy acostumbrando a todo esto, incluso a nosotras.

-Es normal, a mí también me pasa- admitió la morena y vio que Quinn la miraba sorprendida- hemos estado muchos meses solas amor, haciendo lo que queríamos sin dar explicaciones o sin tener que adaptarnos a nada, ahora tenemos que volver a acostumbrarnos a estar la una al lado de la otra.

-Supongo que tienes razón- dijo la rubia volviendo a dejarse caer y abrazando a Rachel.

-¿Sabes lo único que importa de todo esto?- preguntó Rachel acariciando su brazo.

-¿Qué?- preguntó curiosa.

-Que me da igual discutir contigo por tonterías porque eso implica que estás aquí- dijo la morena conteniendo su emoción- los cuatros meses sin hablar contigo fueron muy largos Quinn, tanto que hasta tener una estúpida discusión como la de anoche no me importa si cuando entres por esa puerta vas a venir y abrazarme y no soltarme un toda la noche- Rachel se giró para poder mirar a los ojos a su chica- solo tenemos que acostumbrarnos a volver a encajar nuestras vidas y sé que lo haremos tarde o temprano porque te quiero Quinn.

-Yo también te quiero- respondió la rubia.

Rachel la besó en la frente, de forma dulce, bajó y besó su nariz, Quinn no podía contener la sonrisa que tenía en ese momento y que estuvo ahí hasta que Rachel bajó un paso más para besarla en los labios.


Hooola! Se que ha pasado mucho tiempo y probablemente me odien pero me enganche mucho a escribir las otras historias y terminé por dejar esta de lado :( lo siento mucho! Pero estoy de vuelta, les prometo uno nuevo pronto ^^