Era más de la mitad del día y Milton seguía vigilando el lugar donde Alexis estaba encerrada, había bastante movimiento, aun no había podido pegar un ojo en todo el resto de la noche. Había ido a buscar a Wade pero el era uno de los que estaba haciendo guardia en una de las paredes. Iba a lucir muy sospechoso si lo sacaba de su puesto para hablar de una prisionera. Había visto a uno de los matones del gobernador pasar con una bandeja llena de comida y salir con un poco de sangre en sus dedos, no era mucha pero podía adivinar de que era de ella. El gobernador no había aparecido por ese lugar, aun. Pero sabia con certeza de que pronto lo haría.


Alexis ni siquiera miró quien era cuando entro, no podía sentir nada y estaba tan cansada que no comprendía bien lo que estaba sucediendo en este momento, de echo ya no le importa solo estaba esperando que pasen los dos días y la maten de una vez por todas.

"Bueno, miren quien ha vuelto." La voz le dijo mientras se acercaba a desatarle los brazos, no podía verlo por que la puerta estaba abierta y la luz que venia de afuera la encegueció por un tiempo. Cuando termino de soltarla Alexis se dejo caer al piso mientras se frotaba los brazos sintiendo una sensación de alivio que la hizo sentir mejor.

"¿Quien eres tú?" Ella le preguntó sintiendo la garganta rasposa por la falta de agua mientras se seguía frotando el brazo mientras sentía como volvía a ser una parte de su cuerpo.

"¿Ya no te acuerdas de mi?" Le preguntó. "Tuvimos un pequeño encuentro con tu novio en la habitación de al lado. Aun puedo ver su rostro cuando tocamos ese cuerpito que tienes." y se rió. "Ahora parece que tu hombre no anda cerca para ver eso."

Alexis lo miró y pensó por un momento, «Sí, es el gordo asqueroso.». ¿Como olvidarlo?, el y sus amigos fueron el que pusieron esa mirada de terror en Daryl. Hijos de perras... van a pagar por eso y por tocarla como si fuera alguna cosa.

"Ah sí, veo que ganaste peso." Alexis le murmuró mientras lo miraba con los ojos entrecerrados. El hombre parecía ser súper sensible acerca de su estado físico, era un poco deprimente. Que maldito idiota. Obviamente que Lexie se dio cuenta de eso y simplemente no se podía callar de hacerle comentarios hasta que simplemente el hombre estallo y la ataco, golpeándola unas cuantas veces más hasta que empezó a sentir sangre nuevamente en su boca.

"Eso, fue por hablar mierda." El tipo le dijo mientras la agarraba del pelo apoyándole la cabeza en el suelo. "Ahora come tu desayuno." Le ordeno empujándola contra la pared y se fue tan rápido como había llegado. «Al menos dejo la comida.» Ella pensó mientras se limpio la boca con el dorso de su mano, sin levantarse del suelo se acerco hasta la bandeja y la arrastro hacía ella, apoyando su espalda en la pared y empezó a comer con las dos manos como desesperada. No sabía que demonios era, no tenia un sabor muy bueno pero lo comió de todas formas después agarro el agua y la bebió tan rápido que le chorreaba agua por los costados de su boca mezclado con un poco de sangre. Lexie se quedo sentada allí por un momento y de la nada empezó a llorar, océanos de lágrimas y sollozos que no podía controlar.

Quería volver a casa, con su familia.


Daryl estaba parado en las puertas de la prisión mirando al bosque esperando a ver a Alexis salir caminado de algún árbol, ilesa y como si nada hubiera pasado. No había dormido desde que se la habían llevado, Rick lo tenia prácticamente atrapado por palabras pero tenia razón, si iba a ese lugar iba morir, ella iba a morir. Tenia que darle una chance, ella podía hacerlo.

Tenia que hacerlo.

Nadie hablaba con nadie mucho, la preocupación tenia una presencia fuerte en la prisión así como también el miedo. Michonne y Merle eran los más tranquilos del grupo, organizando el ataque y las defensas con la ayuda de Joe, que se le había ocurrido unas muy buenas ideas.

"Ya sabes, el gobernador les pidió que te entregaran por ella." Merle le comentó a Michonne mientras ponían unas trampas en el campo. Michonne se dio vuelta a mirarlo en silencio por unos momentos. "Prometió paz también, nos dejaría en paz."

"¿Alexis esta ahí adentro por mi?"

"Prácticamente sí. Ella le gritó a Rick que no te entregue, que era una trampa." El le dijo mientras clavaba la trampa para vehículos en la tierra. "Es una chica inteligente." Murmuró.

"El nos matara a todos." Michonne le dijo mientras entre cerraba los ojos mirando a Daryl en la puerta, esperando por ella. "¿Ella esta con tu hermano?" Le preguntó con seriedad.

"Ah-ha." Le respondió y la miró con una sonrisa. "Suertudo mi hermanito, es un muy lindo culo para tirarse. Apuesto que es muy buena en las sabanas." Agregó con una risa que hizo sentir sucia a Michonne.

"¿Ya sabes que probablemente torturando en este momento y piensas en esas cosas?" Michonne le preguntó sin creer lo que el decía.

"Ella podría muerta a esta altura, hermana." Merle le dijo en un tono burlón pero lo decía enserio. "Mi hermano debería saber eso, Rick también. Esa chica solo entrego su vida por un poco de tiempo." Le dijo mientras pensaba en esa habitación que el gobernador tenia, con las cabezas... le revolvió el estomago pensar que la cabeza de ella ya podría estar adentro de uno de esos tanques. Ella no merecía eso, su hermano no merecía eso.


Apenas había oscurecido en Georgia, hacia unas pocas horas atrás el sol brillaba fuerte encima de ellos. El clima se estaba poniendo bastante frío, el invierno estaba llegando fuerte. Milton encontró el tiempo de poder hablar con Wade Miller, ¿Su padre? Se preguntó, probablemente. El era uno de los cocineros en Woodbury, le importaba la comunidad y desde que llego había echo mucho para ayudar. Milton se pregunto como sabía que su padre estaba aquí adentro. Milton salio de su laboratorio y camino con propósito hasta el comedor de Woodbury, ya no quedaban muchas personas caminando en las calles, el toque de queda había comenzado hacía unos minutos atrás y muy pocas tenían el privilegio de rondar las calles de noche, el era uno de ellos. Sin saludar a nadie, se acerco a Wade que estaba lavando una olla gigante mientras bostezaba profundamente.

"Wade," Milton habló interrumpiendo al hombre en su trabajo. Miller levanto la vista y asintió una vez con una sonrisa.

"Milton, ¿Que puedo hacer por ti?" Le preguntó en un tono amable.

"¿Conoces a Alexis Miller?" Milton le preguntó sin dar vueltas. La sonrisa de la cara de Wade desapareció de su rostro y remplazo su mirada por otra más intimidante.
"Es importante, ella-ella esta en Woodbury." Milton le dijo rápidamente en murmuros. "La ha secuestrado el gobernador, ayer. Cuando el tuvo esa reunión con la gente en la prisión." Le explicó rápidamente.

"¿Ella esta bien?" Le preguntó con preocupación. Milton solo lo observo por un momento dando a entender la situación. "¿Esta viva?" Wade le preguntó con miedo.

"No se por cuanto tiempo." Milton le respondió mirando al suelo, escaneo la habitación para ver que nadie los este mirando. "Hay que sacarla de allí, antes que Phillip haga algo." Wade sintió la rabia crecer en él, esa ira que hacía mucho tiempo no sentía... pero era por una buena razón en este momento.

"¿Donde esta ella?" Wade le preguntó mientras lo agarraba de la ropa empujándolo hacía atrás, Milton se asunto al ver la reacción de lo que pensó que era un hombre muy tranquilo y calmado todo el tiempo.

"Esta en una de las habitaciones al sur, ella me dijo que hable contigo." Milton le respondió y Wade asintió soltándole la ropa.

"Tengo que sacarla de allí, ¿Estas dispuesto a ayudarme con eso?" El le preguntó con seriedad mientras ojeaba el rostro de Milton.

"Vine a decirte esto, ¿no?" Milton le respondió dándole a entender que sí, pero por la forma en que Wade lo miró pensó que pareció no entenderle y rápidamente agregó. "Por supuesto."


Había una brisa fresca que salia por debajo de la puerta, le habían vuelto a atar pero esta vez a la silla. Cuando volvieron a buscar el plato ella ni siquiera dijo una palabras, obedeció en silencio, ya no tenia las energías de aguantar más golpes. Aprovecho la posición para dormir, aunque era incomodo estaba descansando de verdad, su cabeza estaba colgando para un costado mientras dormía profundamente. Se despertó violentamente cuando sintió que alguien le tocaba la cara, esa miraba de miedo lo había echo sonreír como nunca. Lexie respiro agitadamente mientras que el seguía acariciando su rostro, no sabía que demonios estaba mal con este tipo, no sabía donde empezar.

"Te dije que iba a volver." Phillip le murmuro mientras sacaba el cuchillo de la funda y la libero por un momento mientras que la agarro del brazo y la empujo violentamente sobre la pared. Alexis no dijo nada, solo se quedo allí parada sin ni siquiera mirarlo. "Apoya tus manos en la pared y quédate. Muy. Quieta." Le dijo con una pausa entre las ultimas palabras mientras le apoyaba la punta del cuchillo entre medio de las costillas directamente al pulmón, si la perforaba allí iba a morir, lentamente mientras se ahogaba con su propia sangre. Lexie trago saliva y cerro sus ojos mientras levantaba las manos apoyándolas en la pared. Podía sentirlo jugando con su cabello, su respiración en su oído.

«No llores, no te atrevas a derramar una lágrima por este hijo de puta.»

"Quítate la remera."

"No."

"Quítate la remera." El gobernador le dijo presionando con fuerza el cuchillo sintiendo como perforaba la piel, ella cerro sus ojos aguantando las lágrimas mientras que se quito lentamente la remera de su cuerpo, ella solo se quedo rígida en esa posición. Ahora sintió su mano acariciando su piel en su torso, sintiendo sus pechos, su estomago. Su corazón se estaba por salir del pecho, estaba temblando. Cerro sus ojos con más fuerza.

"El sostén." Le murmuró mientras lo sentía en su espalda presionada contra ella. Ella no dijo nada esta vez, solo quería que termine todo de una vez para siempre y olvidarse de este tiempo. Se quito el sostén mientras intentaba cubrirse pero el le volvió a presionar el cuchillo diciendo que ponga las manos en la pared.

«Aguanta, Lexie. Aguanta.»

Un golpe en la puerta la había literalmente salvado de esta miseria, del otro lado era uno de los matones del gobernador que le dijo que había un fuego en la distancia, pensaban que eran más sobrevivientes. Obviamente que tenia que verificar eso. El Gobernador se alejo de ella dejándola expuesta contra la pared y abrió la puerta, haciendo que matón vea la escena desde afuera.

"Vigílala, hasta que vuelta." El gobernador le dijo metiendo al hombre adentro y cerro la puerta atrás de el, el tipo se quedo parado contemplando la escena adelante de él, como Alexis seguía temblando descontroladamente y se cubría con sus manos. Lexie se quedo en el mismo lugar por un momento, suspiro y agarro el sostén del piso poniéndoselo rápidamente y así también la remera. Cuando se dio vuelta para ver al guardia se dio cuenta que el hombre le había dado privacidad para cambiarse, frunció el ceño pero no dijo nada. Dándose cuenta del gran error que ese idiota había cometido, el tipo no era muy grande, era delgado y no muy fornido.

Lexie lo miró por un momento sin decir nada y sin pensarlo se lanzo contra el tipo, enroscando sus brazos en el cuello mientras ella se tiraba al piso cayendo de trasero mientras le hacía la llave de estrangulamiento.

"Shh, solo deja que pase." Alexis le murmuró al oído mientras que el tipo se movía por todos lados e intentaba liberarse de los brazos de ella, en cuestión de segundos el tipo estaba en la tierra de los sueños. Lexie lo soltó mirándolo y estaba completamente inconsciente. Agarro la escopeta que había tirado del susto cuando lo sorprendió, se acerco a la puerta y estaba abierta.


Milton se había escabullido de Woodbury con un montón de gasolina y con un propósito, quemar a todos los caminantes que iban a usar para atacar la prisión, también servía como distracción para que Wade pueda ayudar a escapar a Alexis de su cautiverio. No consiguió una arma, solo un cuchillo de caza que siempre cargaba para cortar la carne que alguien traía si cazaban algo y una campera por el frío. Cuando vio al gobernador salir de donde Milton le había dicho que la tenían encerrada, Wade corrió hacía allá para que en cuando estaba por abrir la puerta vio a su hija, apuntándole con una escopeta.

Lo primero que noto es como sus ojos verdes resaltaban en toda la sangre que tenia en su rostro, como uno de ellos estaba completamente rojo y hinchado. Este era el peor estado en que la había visto, estaba temblando y pestañeo unas cuantas veces cuando lo vio.

"¿Papá?" Ella le murmuró sin bajar el arma.

"Sí, sí. Es papá, cariño. Tienes que irte ahora." Wade le dijo mientras levantaba las manos y ella asentía. "Antes que lo encuentren a él, yo-yo me haré cargo." Agregó. Alexis bajo el arma y de pronto su padre le estaba poniendo la campera y ella ni siquiera se estaba moviendo. Ella estaba sorprendida al punto de que no podía hablar mientras observaba lo que hacía. Wade saco el cuchillo y lo paso sobre el cinturón para después agarrarla del rostro mirándola a los ojos.

"Lo siento, hija. Por todo lo que hice, nunca fue tu culpa. Nunca." Wade le decía mientras derramaba lágrimas de sus ojos oscuros. "Te amo, Alexis. Te amo a ti y tu hermana." Agregó y ella asintió mientras asentía con la cabeza y las lágrimas empezaron a caer de sus ojos. "Anda, ve con tu gente, con tu familia." Wade agregó mientras la agarraba de los hombros y la empujaba hacía afuera de la puerta. "Ve a ese edificio, en el primer piso hay una ventana tapiada, tienes que escapar por allí." Le dijo dándole direcciones y ella asintió agarrando la escopeta mirándolo directo a los ojos por un momento.

"Gracias." Le murmuró para después salir corriendo de ese lugar por las calles de Woodbury, no había nadie cerca así que fue muy fácil llegar al edificio. Aun así Alexis estaba bastante asustada de encontrarse al gobernador en cualquier rincón. Abrió la puerta del edificio y la cerro detrás de ella apoyándose en la puerta. De nuevo, oscuridad. Logro reconocer unas escaleras a la izquierda y las subió con cuidado mientras tenia el arma apuntando a todo momento. Allí vio una ventana tapiada desde afuera, tal como su padre le había dicho. Bajo el arma y trato de sacar las maderas lo más silencioso que podía. Estaban flojas, pensó que seguramente su padre había usado este lugar para cuando la fue a ver en la prisión. Cuando todas las tablas cedieron, Lexie se asomo por la ventana para ver que tan alta era la caída, aproximadamente unos dos o tres metros.

"Podría ser peor." Alexis murmuró mientras tiraba la escopeta al pasto del otro lado. Volvió a mirar por la ventana y respiro unas cuantas veces dándose un poco de valor y se tiró.

"Ah, Dios mis costillas." Ella dijo levantándose del piso mientras se ponía una mano al costado. Levanto la cabeza y pensó. «Okay, ¿Y ahora que?»

Habrán pasado más de cuatro o cinco horas desde que Lexie escapó, había matado dos caminantes con el cuchillo. No quería usar las balas, hacían mucho ruido y no se podía arriesgar a llamar la atención de más caminantes en su estado. Estaba un poco perdida pero no por mucho, caminaba por entre los arboles siguiendo la carretera al costado. En esta estancia ya ni siquiera podía caminar con propiedad, se caía cada dos pasos que daba y todo le dolía. Estaba un poco asustada de que alguien la confunda por un caminante y la maté, era de noche y no tenia una linterna. Todo podía salir mal este momento.

En un momento estaba en el piso en cuatro después de caerse nuevamente y esta vez opto por sentarse a descansar por al menos unos minutos mientras pensaba su próximo movimiento. El lugar donde estaba le resultaba conocido, sabía que si se adentraba al bosque derecho llegaría a la prisión más rápido pero las chances de peligro eran más altas con respecto a caminantes. Pero era un riesgo que estaba dispuesta a tomar, no podía hacer el camino largo la diferencia era muy alta, mucho más peligrosa de que cuando los hombres del gobernador se enteren que se había escapado estén por ese lugar. Alexis prefería pelear caminantes que humanos.

No lo pensó ni un minuto más y se adentro al bosque mientras se apoyaba en los arboles como soporte, sus manos estaban llenas de tierras como así como su rostro y ropas, además la sangre no ayudaba, tampoco los golpes. Seguir cayéndose al suelo la hacía sentir aun más cansada y estaba sintiendo un dolor agudo en uno de sus hombros pensando que seguramente estaba dislocado.

"Lo que me falta, esto cada vez se esta poniendo mucho mejor." Dijo entre dientes mientras que pateo una rama que estaba en el suelo. "Maldito hijo de perra, te odio. Te odio tanto" Murmuraba hablando del gobernador y pensaba en todas las cosas que le quería hacer.

"Tengo que seguir moviéndome." Alexis se decía a ella misma. Estaba asustada de la idea de estar sola en el bosque, odiaba el bosque. Al menos tenia una escopeta con dos balas. Ese tenia que ser su numero de la suerte esta noche.

Unas cuantas horas más pasaron y el sol se estaba asomando por el este mientras los rayos de sol le daba directo en la cara, estaba caminando por un terreno abierto, le resultaba conocido pero aun no sabía bien donde estaba la prisión, pero sabía que estaba cerca. Estaba usando la escopeta como un bastón para ayudarse a caminar aunque eso no decía que se seguía cayendo como un idiota, en este punto tropezándose con sus mismos pies.

"Hombre, estoy cansada." Murmuró mientras se metió entre una arboleda que le parecía tan condenadamente conocida, (como todo el maldito bosque). Se quedo parada por un momento contemplando donde carajos debía seguir ahora. ¿Derecho?, ¿Izquierda o derecha?.

"A la mierda, seguiré derecho." Ella murmuró mientras seguía el mismo camino que venia haciendo desde hace unas horas, cuando paso un árbol vio una de las torres de vigilancia de la prisión y pudo sentir físicamente el alivio en todo su cuerpo para sonreír mientras apuraba el paso.


Rick estaba parado en la torre mientras caminaba de un lado al otro con ojos abiertos por si veía alguna amenaza en el perímetro. Había bastantes caminantes andando cerca de las vallas, lo cual estaba usando como una especie de alarma. Su mente estaba en blanco, no se podía dar el lujo de pensar en lo que le estaban haciendo a Alexis, su amiga. Rezaba de que estuviera con viva o si no, que no haya sufrido. Aunque sabía que eso era una mentira, si el Gobernador la iba a matar no lo iba a hacer sin dolor.

"Basta." Se murmuró a si mismo mientras agarraba con fuerza el rifle entre sus manos y se pincho el puente de su nariz mientras cerraba los ojos, suspiro y volvió a mirar mientras seguía paseándose por la pequeña pasarela. Notó movimiento en las vallas y apuntó con el rifle mientras miraba con la mira. Vio una figura que resaltaba del resto, se movía diferente a los otros caminantes. Por un momento pensó que estaba viendo a Lori nuevamente y cerro los ojos, no podía ser ella. Tenia que parar de verla, no podía seguir con eso.

Cuando los abrió nuevamente se encontró con otro par de ojos mirándolo fijamente, eran verdes y no eran los de Lori, eran de Alexis.