38. Confesión con regusto a denuncia

El inspector Camus no pudo articular palabra. La escenografía dispuesta frente a él le congeló incluso las preguntas de rigor.

¿Qué hacía él allí?

¿Por qué el Fiscal Saga había reunido a tantas personas distintas en un pub? ¿Qué representaba que abogado defensor y Fiscal en funciones estuvieran pisando el mismo teatro improvisado, y justo antes de enfrentarse en un tribunal?

¿Qué significaba la presencia de la joven Phantasos en dicha reunión?

Y lo más molesto e intrigante para el francés...¿por qué el inspector DeathMask, a quien él recientemente le había ganado el puesto, estaba incluído en semejante percal?

La presencia de los forenses era quizás lo que menos le sorprendía o molestaba, aunque tampoco hallaba razones válidas que les posicionaran allí.

Camus inspiró profundamente, sin voz y con demasiados interrogantes encendidos a la vez, titilando insistentes dentro de su analítica mente. Paseó su mirada por encima de todos los presentes, pasando rápidamente de largo la mueca de desagrado de DM, los visibles aspavientos de disconformidad de Kanon, deteniéndose un largo segundo sobre la incógnita que representaba Phansy y finalmente observando de nuevo a Saga.

Saga y su autosuficiente sonrisa, ésa que le explicaba que el Fiscal todo lo controlaba.

Las quejas de Kanon se escuchaban aunque nadie lo deseara, y DeathMask no demoró ni un segundo en unirse al abogado defensor en sus objeciones ante dicha reunión, situación que obligó a Saga a posicionarse en el centro del pub y reclamar silencio, haciendo uso de su voz a la vez que amplios movimientos de sus manos reclamaban calma y paciencia.- Silencio por favor...

- ¡Saga! ¡O me cuentas de una jodida vez de qué va todo ésto o yo me largo! - Le amenazó Kanon desde la parte trasera de la barra.

- ¡Por una vez estoy de acuerdo con tu gemelito! - Se añadió DM, permitiéndose el descaro de alzarse para andar hacia el satiscecho Saga, olvidándose adrede de dedicar una pizca de atención al nuevo inspector al mando.- ¡Yo no tengo porqué respirar el mismo aire de quién ahora se sienta en mi sillón día tras día! - Saga aguantó estoicamente los reproches de DM, se sonrió de medio lado mientras no dejaba de divertirse con la contrariedad que derrochaba el anterior inspector y dejó que éste acabara de vaciar el buche, ahora con la voz más baja, pero las palabras igualmente masticadas con rabia.- Me llegas a decir que éste aprovechado venía y a mí no me ves el pelo.

- Razón por la cuál te oculté parte de la información, DM. Creo que te conozco, así que perdóname haberte manipulado un poquito.- Saga se acompañó de un gracioso gesto de sus dedos unidos en forma de pinza para dotar de más énfasis a sus últimas palabras, las mismas que consiguieron que DeathMask chasqueara la lengua y decidiera salir de escena.- Espera, DM...no tengas tanta prisa...- La mano del gemelo mayor se cerró entorno al brazo de su viejo conocido, retardando su precipitada escapada.

- Tengo cosas más importantes que hacer fuera de este puto bar.

- Quédate, te lo pido por favor. No te insistí en que molestaras a tu padre para nada. La información que le sonsacaste es más importante de lo que te imaginas, así que te lo ruego si quieres...pero quédate.

La aproximación de Camus no dejó tiempo de reacción al antiguo inspector, que volvió a chasquear la lengua a la vez que repasaba al francés con evidente desdén, decidiendo regresar a tomar el mismo asiento que había abandonado momentos atrás.

- Saga...a mí también me está molestando todo ésto. Sobretodo ver que una valiosa empleada de la Comisaría también está aquí.- Su mirada se fijó en Phansy, que desvió la propia y escondió el rostro bajo la sedosa cascada de cabellos rubios cuando ambas se conectaron por azar.

- Lo sé, Camus...acompáñame. Creo que tú y la señorita Phansy debéis mantener una charla privada antes de comenzar la "reunión".

Ambos se acercaron al rincón que Shura había elegido al entrar. Los demás asistentes observaban sin mediar palabra, a excepto de Kanon, que no cesaba de refunfuñar por desquicie de sus oyentes más cercanos.

- Buenos días, inspector...- Dijo Phansy con vergüenza al hallarse frente a quién ostentaba un estatus superior al suyo.

- ¿Qué haces aquí? Creí que habías viajado al país de tu madre durante estas fechas...

Camus lo preguntó con sincera curiosidad, y después que Saga y Shura intercambiaran unas miradas que por sí solas se comprendían, el Fiscal al mando volvió a hacer uso de palabra.- Creo que ambos deberíais hablar en privado. A Rhadamanthys seguro que no le importará que accedáis al almacén.

No había nada que hacer. Ninguna negación se vislumbraba posible ante el plan que Saga tenía ideado, de manera que tanto la psicóloga como el inspector le siguieron. La primera sin alzar la vista ante nadie. El segundo escrutando a todos los presentes con frío temple. El Wyvern prendió la luz de la trastienda, les ofreció el paso y rápidamente se unió a Kanon tras la barra. El abogado todavía conservaba la lista con los pedidos de bebidas calientes, y su nerviosismo le condujo a dirigirse tanto a Shura como a DeathMask con unos modales que sumirían al juez Dohko en un estado de shock permanente.

- ¡Eh! ¡Vosotros dos! ¡Si queréis tomar algo caliente lo decís ahora! ¡El Wyvern no está para ir dando viajes a la esquina a cada momento!

El bolígrafo que Kanon sujetaba no cesaba de dar vueltas entre sus dedos. Su mirada parecía acuchillar a los últimos llegados y Rhadamanthys se mordió el labio con desesperación para no acabar estrangulando a su amigo.

- También podrías ir tú.- Propuso al fin de mala gana.

Kanon cambió el ángulo de su furiosa mirada, pero no varió la holgazana posición que le mantenía completamente apoyado de brazos sobre la barra.- Yo también soy un invitado aquí. Tú te aliaste con Saga a mis espaldas, así que tú apechugarás con los recados. Además, si necesitas ayuda, que te acompañe Mu.

El exótico forense no se opuso a la decisión del gemelo menor. Cualquiera que se negara podría salir mal parado, tal y como sucedió a Shura y DM, que fueron reprendidos de nuevo.- ¡¿Queréis un jodido café o qué?! ¡¿O es que no me habéis escuchado?!

- ¡Cállate ya, Kanon! ¡Llevo escuchándote desde que he llegado! - Exclamó DeathMask acercándose a él con la misma desfachatez que Kanon le miraba.- Apunta un café para mí, y cierra el jodido pico de una vez. Tu voz me está cansando ya...

- Cómo si la tuya fuera agradable.- Replicó Kanon infantilmente.

- ¡Vale ya! - Gritó Rhadamanthys al fin, consiguiendo que todos se sobresaltaran con su necesaria intervención. Sin esperar más arrancó el pedido y el boli de las manos de Kanon, y fue él mismo el que anotó el café de DM y el que añadió Shura desde la distancia, y con mucha más corrección.- Mu, de verdad que si vienes conmigo me harás un favor...- Añadió, rebajando el tono cuando buscó la calma y complicidad del forense.

- Por supuesto...no hay problema.

- Pues vamos, y si falta algo te juro que mando a Kanon y cierro la puerta con llave una vez haya salido por ella.- Sentenció el inglés, hablando aparentemente sólo para su accidental camarero, aunque se cuidó que sus palabras fueran escuchadas por el incontrolado abogado.

- ¡Serás cabrón! ¡Que conste que te he escuchado! - Gritó Kanon erigiéndose en completo ofendido, aunque su queja chocó con las espaldas de Rhadamanthys y Mu, que ya salían del pub.

- Kanon, o te calmas o además de acabar contigo mismo nos desquiciarás a los demás.

Marin ya no se pudo contener más. Y ya había perdido la cuenta de las veces que había tenido que lidiar con el fastidioso mal humor de su colega. Kanon iba a rechistar. Necesitaba drenar el estrés que le consumía de alguna manera, pero la fime mirada fruncida de Marin le dijo que no. Que se abstuviera de seguir comportándose como un crío.

- Todos vosotros sí que me tenéis loco a mí...

Estas palabras fueron directamente vertidas sobre la reaparición de Saga, quién acababa de dejar a solas a Phansy y al inspector.

- Paciencia, Kanon...- Rogó Saga sin perder la enorgullecida sonrisa que se empeñaba en embellecer su rostro, en contrapunto a la extrema tensión que sufría todo el cuerpo de su gemelo.

- Paciencia fue lo que no se nos repartió bien al nacer.

Kanon lo sentenció con una espontaneidad que para su pesar hizo reír a Saga, suspirar a los agotados Shaka y Marin, refunfuñar en italiano a DM mientras optaba por encenderse otro cigarro y hacer rezar a Shura, pidiendo un milagro de cara al juicio que supuestamente les enfrentaba.

Mientras todo este despliegue de infantilismo tardío se desplegaba en pleno pub, en el almacén la situación transucrría más calmada, aunque sumamente tensa. Phansy había tomado asiento en la silla de oficina que el Wyvern había sacado de su cuchitril destinado al papeleo del negocio, y al inspector sólo le quedó la opción de sentarse directamente sobre un par de incómodas cajas de cervezas aún por abrir.

Phansy se estrujaba las manos nerviosa. Sentía la intensa y distante mirada de Camus fija sobre ella, y el silencio que ambos sostenían se respiraba en extremo tenso.

- ¿Por qué mentiste al departamento sobre tu supuesto viaje?

Camus lo preguntó directamente, sin imprimir mucho tacto en su voz, aunque sus intenciones no eran las de reprender a la eficiente empleada.

- Necesitaba unos días libres, inspector. No me he encontrado muy bien últimamente...

Al fin los dorados ojos de Phansy hallaron el valor de alzarse y posarse sobre la apuesta faz del inspector, que seguía analizándola sin discreción.

- ¿Y por qué no decías lo que me acabas de decir? Si no te encontrabas bien de salud se te habrían asignado los días igualmente...

- Sé que mentí, pero...

- Las mentiras no son buenas consejeras, Phansy...Imagínate que un día nos cruzamos por la calle cuando yo creo que estás de viaje al país de tu madre. ¿Qué credibilidad te queda entonces?

- Lo sé, inspector...lo sé...pero...- La presión a la que se sentía sometida afloró en el sutil cambio de su voz, y se intensificó con el desvío de la mirada hacia el oscuo pavimento que yacía bajo sus pies.- Sé que puedo perder el trabajo a partir de hoy, y si ésto ocurre lo comprenderé...- Comenzó a justificarse Phansy antes de precipitarse al vacío de todas sus verdades.

- Tampoco es tan grave...pero si preocupante. No soy amigo de las mentiras...y mi trabajo menos.

- Pues no es la primera vez que miento.

Phansy lo soltó sin permitirse un segundo en pensar las palabras adecuadas para dar inicio a su confesión. Sus ojos brillaban peligrosamente, y ella sabía que volvería a derramar lágrimas. Lágrimas que odiaba por la debilidad de espíritu que imponían sobre sí misma.

Lágrimas que al fin eran compartidas.

- Explícate, por favor...- Insistió Camus, que aún seguía ignorante entre tanto misterio sin desvelar.

- Mentí en los recientes informes psicológicos que redacté. Son corruptos. Tanto el del chico llamado Valentine como el del señor Thane...

La mirada de Camus se agrandó al instante. Había esperado cualquier excusa o historia absurda, pero que la psicóloga criminal de la Comisaría admitiera haber perjudicado a dos presuntos culpables con sus análisis profesionales...éso simplemente no había entrado en las cuentas.

- ¿Sabes la gravedad que alcanza lo que me estás diciendo?

- Por supuesto que lo sé...- Se avergonzó Phansy, que bajó la mirada para mantenerla lejos del escrutinio directo a la que estaba siendo sometida por parte del francés.

- ¿Por qué lo hiciste?

- No tuve elección...

- ¡¿Que no tuviste elección?! ¡Elección es lo que siempre hay, Phansy! ¡La inocencia de dos personas ahora está aún más comprometida gracias a tus malas artes intencionadas! ¡Ésto es inadmisible!

- ¡Ya lo sé!

- ¡¿Entonces por qué elegiste hacerlo?! - Insistió el inspector, que comenzaba a sentirse alterado por la cruda esencia de lo que más detestaba: la mentira intencionada.

- Él me obligó...

- ¿Quién es él?

- ...me coaccionó...me amenazó...me presionó...como siempre...

Phansy seguía confesando entre nacientes sollozos y vergüenzas antiguas, ya sin escuchar las preguntas que cada vez emergían más impacientes de los labios del francés.

- Phansy...por favor...¿Quién es él?

-...siempre ha sido así...desde niña...

- Phansy...detente y mírame por favor...

- ...primero era sólo afectuoso y amable cuando le visitaba los fines de semana...luego empezó a ser más afectuoso que amable...hasta que acabó sometiiéndome...amenazándome con contarle a mi madre lo mal que me portaba cuando le visitaba...

- Phansy...espera...No entiendo nada de lo que dices...

- ..."Voy a contarle a mamá que no obedeces...que te portas mal...que me ensucias la casa sólo para molestarme..."...No le ensuciaba la casa adrede...pero a veces no podía retenerme los vómitos...

- Phansy...por Dios...no te comprendo...

- ...hasta que aprendí a hacerlo...hasta que asumí que mojarme encima y fuera del baño tampoco me salvaba de sentir sus asquerosas manos tocándome...hasta que acepté que debía ser así...

Silencio...aplastante...doloroso...sentido.

- Mon Dieu Phansy...¿Quién abusó de ti?

- Él...siempre él...

- ¿Quieres decirme quién es él...? Te ayudaré...Te prometo que te ayudaré...

- Es mi padre...inspector...

Camus se congeló de estupor. Tuvo que tragar saliva para poder volver a articular voz.

- ¿Tu...padre?

Phansy alzó la mirada. Enrojecida, hinchada y completamente inundada. Buscó el rostro pálido de estupefacción que se había apoderado de Camus...Le miró. Directamente. Por unos largos segundos que se respiraban interminables.

Camus aguardaba. Enfurecido...No con Phansy, no...sino con la ignominiosa crudeza de su pasado.

Y Phansy le miraba. Intensamente, desnuda de alma. Dentro de su frialdad deseaba hallar un atisbo de esperanza, y el último golpe de coraje que necesitaba.

- El admirado, reconocido y laureado pintor...El malnacido...Hyppolitos Sifakis.

#Continuará#