Al sentir que las luces y la atención del público se centraron completamente en el grupo, pude por fin sentir que el alma me regresaba nuevamente al cuerpo.
¡Dios! Quería matar a Alice. ¿Cómo me podía hacer eso? Ella sabe muy bien como odio que todos centren su mirada en mí, y viene a hacer que todas las personas que se encuentran en un concierto me vean.
Es que en definitiva la voy a matar.
Tengo que concentrarme en calmar mi respiración, en medio todos los tragos que me han dado para tomar, ya me estoy sintiendo bastante mareada.
Respiro profundamente cada cierto tiempo mientras mi corazón ralentiza su ritmo, e intento concentrarme en la canción que los chicos del grupo de Alice están cantando.
¡Háblame!, ¡Miénteme! – de acuerdo. Estoy consiguiendo tranquilizar poco a poco el ritmo.
Dime que fue un error de los dos. – Poco a poco siento como el aire empieza a fluir con regularidad a mis pulmones.
dime que volverás… a quitarme este dolor – la letra de la canción es linda. Poco a poco voy sintiendo un cosquilleo en el estómago.
Ayúdame a olvidar, dime como borrar el dolor – Siento un cosquilleo en las manos, y asumo debe de ser por el viento que corre.
Que has dejado en mi corazón, te lo pido por favor. – Estoy tan concentrada viendo al grupo que al momento en que volteo a ver al público me sorprende ver que las chicas no están tan alegres como se supone, y más si están hasta con carteles del grupo que estás viendo en vivo tan cerca, como algunas que alcanzó a ver por ahí.
A pesar de que muchas cantan, se ve como caras de decepción, o que van cantando como quien dice esperando más.
Asumo debe de ser debido a que únicamente el que está de mi lado canta, y el chico que se mantiene del lado oscuro hasta ahora solo se ha dedicado a tocar la guitarra.
Unos pocos segundos después Alice se pone a mi lado, y me rodea con sus pequeños brazos, de esta manera teniéndome limitada a poder hacerle cualquier cosa.
Te quiero matar Alice. – Le habló directamente sin siquiera intentar soltarse, viendo fijamente hacia el chico que canta.
Lo siento Bella. Te lo juro, pero sé que tarde o temprano me lo vas a agradecer. – Me abraza aún más fuerte.
No lo creo Alice. Sabes que ODIO ser el centro de atención y ¿¡vienes a hacer que me iluminen las luces del escenario!? – intento voltearme a verla, pero antes de poder hacerlo ella me suelta. – Alice, creí que habría más caras emocionadas por tus chicos. – Ella se sitúa a mi lado en el momento en que suelta su abrazo.
No es porque no se emocionen. – habla con total tranquilidad y con una sonrisa un poco nerviosa en su cara. – Es porque Eleazar es el que está cantando. – En ese momento siento que me abrazan por el otro costado y al voltear veo que es Emmett junto a Rosalie que la rodea con su otro brazo.
Rose mantiene un rostro que no es muy alegre, y a pesar de que le lanzó una mirada de interrogación, ella se hace la desentendida y se suelta del abrazo del grandulón.
Feliz cumpleaños Bella. – Me da un beso antes de irse tras los bastidores, pero siempre con su rostro de disgusto.
Emmett. ¿Discutiste con Rosalie? – no puedo dejar de preguntarle al ser el único motivo que veo posible para esa cara de Rosalie.
Mi osita está enojada, sí, pero no es por mi culpa. – Contesta con su voz risueña como es costumbre en él. Se queda un momento callado. – La culpa es de la enana. – me presiona un poco más los brazos, y me empieza a empujar hacia el escenario.
¡EMMETT! ¿¡Qué haces!? – intento oponerme a que me empujen a estar más centrada al escenario, pero como es obvio no puedo luchar contra la fuerza de él.
Te queremos Bella. – Alice me da un beso en la mejilla antes de alejarse corriendo. Y que Emmett me soltara y retrocediera también antes de que yo fuera enfocada por las luces en mitad del escenario, a unos pocos pasos de donde están los chicos cantando.
Las luces me dejan momentáneamente cegada, y me es imposible incluso ver a Eleazar que se encuentra a solo unos pasos de mí.
No puedo evitar quedarme congelada en medio del escenario.
Siento como mi corazón se altera debido a sentir la mirada de miles de personas, de todo el público clavada en mí.
De pronto todo deja de tener importancia para mí. La voz que estaba cantando deja de ser la que se escucha, para ser una nueva la que continúa cantando.
Y esta nueva voz la conozco… la conozco muy bien.
Mis ojos aún no se logran adaptar al cambio drástico que provocó la iluminación de los reflectores centrados en mí, por lo que no consigo ver su rostro.
¡NO! ¡Me niego a creer que sea él!, es imposible que esto esté pasando.
No sabes cuánto daño me has hecho. – Retengo la respiración. Mi corazón no puede evitar dar un brinco de felicidad en medio de todo, pero me niego, no puedo creerlo. – Ni la desolación. – Con esta nueva voz, si estallan esta vez los gritos en el público, como cuando uno espera con emoción y al fin se da lo que tanto has estado esperando. Aunque todo esto lo asimila una pequeña parte de mi cabeza. Más del noventa por ciento de mi atención se centra en la figura que poco a poco se acerca mí, mientras toca la guitarra. Es el que se había mantenido todo el tiempo fuera de mi rango de visión. - ¡SIN TIIIII….!
Ver su rostro, tenerlo frente a mí, en el centro de las luces del reflector, tan cerca de mí.
No puedo más, no logró evitar llevar mis manos a mi boca, acallando el grito que no llega a salir de mi boca.
Es imposible describir todo lo que en un segundo me provocó verlo, ya que fueron todas las emociones que alguna vez imagine y más. Todas me atacaron al mismo tiempo.
Amor, ternura, dolor, rabia, admiración, odio son algunas de las que podría decir sentí en el mismo instante en que el rostro de Edward se me presentó en el halo de luz en que me encontraba, frente a mí.
¡Háblame! ¡Miénteme! – Su mirada clavada en mis ojos, haciéndome recordar a aquella primera vez que nos vimos en el colegio ya hace años, sintiendo como esos segundos en que cruzamos las miradas son horas, días y semanas. - ¡Dime que fue un error de los dos! – Se acerca con pasos cada vez más cortos, hasta estar a centímetro de mi cuerpo. – Dime que volverás, - su mirada muestra un ruego que me lacera, que me muestra un dolor que deseo nunca haya tenido que sentir el. – a quitarme este dolor. – Me da un beso en la frente, y yo no logro reaccionar, me quedo de piedra, sin poder procesar todo lo que está pasando. Se separa ligeramente de mi frente, pero estando aun invadiendo mi espacio personal y continua cantando. – ¡Ayúdame a olvidar! - se separa de mí, y se voltea a hacia el público. El aire se siente demasiado pesado para respirar. – ¡Dime cómo borrar el dolor que has dejado en mi corazón! – le da la espalda al público y lo veo arrodillarse ante mí. – Te lo pido, por favor.
Se crea un silencio sepulcral por unos segundos en todo el lugar antes de que el grito emocionado de todos los espectadores estallara en un frenesí de alabanzas.
La mirada que Edward me da, hace que todo mi ser tiemble, y olvide de todo lo que nos rodea. Haciendo que casi, ¡CASI! me olvide de todo lo que sufrí por su culpa. Tiene una sonrisa nerviosa en su rostro, y en medio de todo, logro ver que me está preguntando algo con su expresión.
No se ha levantado, sigue arrodillado frente a mí.
Justo cuando estoy a punto de quitar una de mis manos de mi rostro para acariciar el suyo, recuerdo todo lo que sufrí por su culpa, y en lugar de acariciarlo, le doy una bofetada.
No puedo creer que hiciera esto.
A pesar de que solo fue un segundo que mi piel estuvo en contacto con la suya, durante la bofetada, aun así, siento como todavía me hormiguea, el estrago de la tan conocida electricidad que siempre he sentido cuando él me ha tocado.
Me doy la vuelta con la intención de salir del escenario, salir del centro de atención, alejarme de los reflectores, pero su mano se aferra a la mía, con la que lo abofetee, evitando que me pueda alejar de ahí, e incrementando el cosquilleo que de por sí ya estaba presente, y es como una corriente que atraviesa y me llega hasta la médula.
¿Qué quieres Edward? – le pregunto dándole la espalda, ya que verlo sería mi perdición.
Dime que volverás. – Su voz en un terciopelo que provoca se me erice hasta el último vello de mi cuerpo. – Te lo pido. – Habla despacio, con mesura. Con precaución. – Por favor. – Al terminar de hablar, los gritos del público llegan al punto máximo y ahí recién reaccionó.
Es la letra de su canción.
¿Crees que una canción me hará volver? – es lo que pregunto con frialdad. No me permito sentir emoción, no me puedo permitir sentir nada que no sea rabia por el dolor que he sufrido a causa de él durante tanto tiempo.
No es una canción cualquiera Bella. – Se levanta de despacio, y se escuchan los gritos de fondo. – Es LA CANCIÓN. – se acerca a mí, y apoya su otro brazo en mi hombro. – la canción del error más grande que cometí. Que cometimos los dos. – habla suave, en un tono bajo, pero aun así todos pueden escuchar lo que él me dice al tener su micrófono todavía puesto. – Del dolor que causa tu ausencia en mi vida.
El nudo que se forma en mi garganta me impide contestar inmediatamente, siento como las lágrimas se me quieren formar en mis ojos. Pero no me puedo permitir ni una sola lágrima más, no puedo permitírmelo, manteniéndome en un trance, alejándome de todo, pensando en todo lo que pasó, lo que quería y no fue, muy escondido en mi mente, muy lejos de la realidad.
¿Qué es lo que crees que estás haciendo? – le pregunté en el primer momento en que pude regresar de algún lugar muy escondido en mi mente, luego de que los latidos alterados y fuertes de mi corazón me permitiera escuchar a mi cabeza, la parte lógica y que aún estaba ligeramente despierta en medio de todo el alcohol que había ingerido.
Él se levantó, dejando su guitarra en el suelo, y dejándome a mí como siempre, viéndome y sintiéndome realmente pequeña en tamaño en relación a él.
Estaba tan cerca su cuerpo del mío, que pude sentir su olor, ese olor que lo había tenido presente en la cabeza todo el día, desde el mismo instante en que me levanté.
No puedo solo dejarte ir Bella. – Me dijo en un susurro que se suponía debía de ser algo exclusivo para nosotros, pero debido al micrófono fue obvio que todos escucharon, ya que se escuchó nuevamente el estallido de gritos de los espectadores, de las fans.
Sus brazos se alzaron y me estrecharon entre ellos, los míos de forma casi automática respondieron cerrándose en torno de su cuerpo, sin que yo pudiera siquiera pensarlo o detener mi acción. Solo unos segundos después de que mis brazos le rodearon el cuerpo, fue que fui consciente de la respuesta que no conseguí detener, pero ya era tarde, y siendo sincera conmigo misma, deseaba demasiado abrazarlo, como para soltarlo.
Te amo Bella, y no puedo solamente alejarme... no sin luchar. – De cierta manera nosotros nos encontrábamos en nuestro propio mundo. Aunque una pequeña parte de mi cabeza registró el estallido de gritos de las fans, del estadio entero, yo solo podía ser consciente de lo que me acababa de decir Edward.
Te amo Bella.
Recordé que en la mañana, al levantarme solo deseaba que él se encontrara aquí, conmigo, para hacer que mi cumpleaños fuera perfecto, tal como lo sentía en mi sueño, abrazándome, y lo consideré un imposible, ya que él no estaba aquí.
Ese pensamiento resultó ser la clave para empezar a armar el rompecabezas que ha resultado ser este día. Este espectáculo. Este concierto.
Ese pensamiento fue el breve momento de claridad despertó mi mente y reaccioné.
El sueño se lo sintió demasiado real, el olor de él por la mañana era demasiado real, lo sentía, y lo olí en mí, en el cuarto, en la almohada. Absolutamente todo olía a él, como cuando se quedaba en la habitación conmigo en Forks.
Pero NO, eso era imposible, ya que para ello era necesario…
Y en ese momento caí en cuenta, que Alice estaba metida en medio de todo esto, es decir que ella sabía absolutamente todo.
Mis brazos cayeron a los costados de mi cuerpo, debido a la impresión. Ya que no era posible.
Este pequeño descubrimiento logró despertarme un poco del sopor provocado por todo lo que respecta al día de hoy. Las muchas copas, el concierto, Edward…. Y definitivamente ¡ALICE!
Empuje con fuerza a Edward, para alejarlo de mí, para zafarme de su abrazo, para poner un poco de distancia entre los dos, para poder pensar con poco de claridad, dentro de lo que es posible.
Casi siempre me ha sido imposible tener un pensamiento lógico y racional teniendo su cuerpo en contacto con el mío, aun después de todo este tiempo, de todo lo que ha pasado, siento la corriente correr en el lugar en que su piel hace contacto con la mía, nublando en gran parte mi poco o casi nulo pensamiento racional, haciéndome desear el dejarme llevar, y si esa reacción suelo tenerla regularmente estando cien por ciento consciente, no hay ni de qué mencionar el efecto que está teniendo en este momento en mí.
Sin prestar atención a nadie, y evitando con todas mis fuerzas ver los ojos de Edward, ya que sería en este momento mi perdición, le doy la espalda a él, para intentar ir a buscar a la enana de Alice. ¡Me debe una explicación!
La furia que empieza a crecer dentro de mí empieza a romper las barreras que usualmente me detienen y me hacen ser una persona tranquila y calmada, y sumándole a eso la concentración de alcohol que debo de tener en mi sistema, estoy bastante segura que la enana por primera vez en su vida conocerá a la Bella que en todos nuestros años de amistad nunca alcanzó a ver.
Pero en el mismo instante en que intentó dar un paso hacia los bastidores, la mano de Edward me sujetó de la muñeca, y no necesito verla para saber que es el, ya que esa sensación extrañamente deliciosa empieza a recorrerme desde la mano y se expande por todo mi cuerpo, haciendo que mi corazón realice una carrera que no lo llevará a ningún lado pero que al mismo tiempo me lleva directamente al cielo, mi propio paraíso.
Me niego a voltear, pero tampoco me suelto, y miró una última vez hacia los bastidores, alcanzando a ver como Alice se encuentra en primera fila del SHOW que ella orquestó.
Solo articulando las palabras conseguiré comunicarme con ella desde donde me encuentro. Donde ella me dejó...
¿Desde cuándo? - queriendo saber desde cuando ella ha sabido la historia de su hermano conmigo.
Ella solo se dignó a responder con otra pregunta - ¿por qué? – y en su mirada pude su decepción por no haberle contado nunca lo mío con su hermano.
La verdad es que las dos como amigas una de la otra nos fallamos, pero la primera fui yo, al ocultarle aquella relación.
Bajé la mirada, dándome cuenta por primera vez como le falle a mi amiga, al ocultarle esto. No tenía derecho de reclamarle por no decirme que estaba enterada de todo.
Déjate llevar por tu corazón Bella. – Alcé de golpe la cabeza, viendo a Alice parada en frente mío, y poniendo en mi mano un micrófono. Se acercó a mi oído y habló solo para mí. - Sé que lo amas, pero tampoco se lo pongas demasiado fácil. – Me dio un beso en la mejilla antes de alejarse unos pasos. – Canta igual que cantaste ayer, como tú sabes hacerlo.
Yo solo pude quedarme en blanco, viéndola a ella, luego al micrófono y después otra vez a ella.
Sentí como Edward me tiraba la mano para hacer que vuelva a centrar mi mirada en él, y al voltear, volví a ser consciente de la cantidad de personas que estaban siendo testigos de todo el enredo en que ha convertido mi cumpleaños, mi vida, esta presentación... y hace que todo se me venga abajo, sintiéndome derrumbar, y empezando a sentirme mareada, a sentir realmente lo alcoholizada que me encuentro, a sentirme sobrepasada por todo.
Tranquila Bella, tranquila. – Me agarra Edward evitando que me caiga y sosteniendo conmigo la mano en que tengo el micrófono. – Las canciones que he escrito, son por y para ti. – susurra en mi oído, haciéndome estremecer.
Estalla un grito en medio de la multitud, ya que por mucho que su voz es mínima, sus palabras han sido escuchadas por todos.
Estoy aquí tomando un trago…. – Canta la frase en un tono suave, pegado a mi oído, teniéndome abrazada por la cintura, y pegándome a él.
Los gritos estallan en el público, y yo apenas si logro ser consciente de todo lo que está pasando a mí alrededor.
con mi amiga, la soledad. – Sus ojos se clavan en los míos y me hace entender que no es mentira, la soledad también se convirtió en su amiga, así como fue y en cierto modo ha sido amiga mía ya por un tiempo, desde que todo lo nuestro terminó.
Nos hemos emborrachado… - siento un poco de terror de darme cuenta que está diciéndome en la canción. – Por qué aquí tú ya no estás… - Nunca creí saber que pasó él durante todo esto.
De pronto llega de sorpresa, mi amiga la depresión - el refugio que fue el trago durante la depresión. Son dos muy malos acompañantes. - Melancolía está en camino - es demasiado fuerte escucharlo… cantando… - Me dice con gran emoción. - como las emociones fueron sus amigas, sus compañeras. - Y la traición me queda viendo. - como las humaniza. Es demasiado. - Y se me burla sin piedad. - me traicionaste Edward, me traicionaste en el momento que decidiste dejarme. - Y los recuerdos se me ríen. Resignación me consuela. - La resignación fue lo único que pudiera consolarme en ese tiempo. Solo cuando por fin permití que la resignación llegará a mi vida, pude al menos hacer el intento de seguir con mi vida.
Me separo un paso de él, pero aun sosteniendo su mano entre la mía. La música que suena, y yo fijo mi mirada en sus ojos, a pesar de saber que esa es mi gran debilidad, pero debo de dejar salir todo ahora, y qué mejor momento que el que estamos viviendo justo ahora. Aun con todo este público, este es el indicado, ya que ahora mi filtro y timidez decidió esconderse detrás de los litros de alcohol que ALICE se ha encargado de hacerme tomar durante todo el día, seguramente preparándome para que en este momento no me inhibiera e hiciera exactamente lo que terminaré haciendo en cualquier punto de este encuentro.
Y voy a reventar. - su canto es prácticamente a capela, su guitarra sigue en el piso, los demás instrumentos están en silencio, solo Eleazar es el que con su guitarra muy suave hace el acompañamiento musical a la canción que Edward está cantando. - Pensando cuando regresaras - ¡Dios! Sé lo que es eso, sentir que vas a reventar esperando a que regreses, lo sufrí por meses, llevando conmigo siempre tu recuerdo pegado a mí, en mi piel, en mi pecho. - Y ya no puedo más. - Solo cuando ya todo me sobrepasó, cuando el dolor fue demasiado para poder seguir, cuando ya era imposible ignorarlo, decidí incluso tirar al olvido el recordatorio persistente que tenía siempre visible para todos, para todo el mundo. - Por favor, vuelve a mí.
Y casi como si se diera cuenta de lo que estaba pensando, del camino que estaban tomando mis pensamientos, quita el micrófono de mi mano, y la guía hasta su pecho, en donde me hace tocar la cadena que logré verle que colgaba de su cuello cuando se sentó.
Era mi cadena, la que él me había regalado ya hace años atrás. La que le devolví ya hace meses cuando nos encontramos en Jacksonville.
Y la traición me queda viendo, Y se me burla sin piedad. - claro que se te burlará sin piedad, tú mismo buscaste esto.
Y no solo traicionó lo nuestro, nuestros sueños, nuestros planes. Me traicionó en todos los aspectos. Aún recuerdo cuando Alice me contó de la chica a la que le cantó mirándola a los ojos allá, en Volterra.
Brindemos por la agonía… Que está tocando la puerta. - El enterarme de eso me provocó un dolor agónico en su momento, aunque lo mantenía en silencio, como siempre lo mantuve en privado, era un dolor que era solo mío, solo yo debía de sentir ese dolor, solo yo saber de su existencia. Nadie más debía de saber lo que era la vida sabiendo que Edward lo intentaba con alguien más.
Intento de quitar mi mano de encima de él, pero me sostiene con fuerza, presionando sobre su pecho, sobre la cadena que mantuve en mí durante tantos meses, como si formara parte de mi misma.
Nuevamente recuerdo lo del concierto en Volterra, y con fuerza retiro mi mano, y rompo todo contacto físico con él.
Su mirada es de sorprendido, pero no dice ni hace nada nuevo.
Delirio llega de atrevido… Y no lo dejaron entrar. - Maldición. Toda su canción me hace recordar los días en que estaba sufriendo y retorciéndome del dolor. Toda la canción es un recordatorio de esos días.
Ya todos se están cansando… Y me dan ganas de soñar - Soñar… soñar… Soñar fue lo único que me prohibí por completo, cualquier sueño, era demasiado para poder soportar después la realidad. EL soñar me lo prohibí. Lo tenía totalmente prohibido.
Y voy a reventar…. - reventar es lo peor, sentir como tu cabeza está a punto de reventar en millones de pedazos - Pensando cuando regresaras. - pensar que algún día regresaría… Que todo era una horrible pesadilla, que su ausencia no era más que una pesadilla que algún día terminaría.
¡BASTA! - Logro decirle en medio en una súplica, intentando contener las lágrimas que están a punto de salir. - Basta… Por favor… - le suplico que pare con esto.
Y es que ya no puedo mas - No se detiene, y continúa cantando. Su voz tiembla un poco. - Por favor, vuelve a mí. - Una solitaria lágrima veo que se escapa de su ojo izquierdo. *
¿Por qué? - le pregunto controlando mi mano que me pica por acercarla a su rostro y secar la lágrima que lentamente se desliza sobre su pómulo.
Muy allá, empieza el grito de la multitud que rompe el hechizo, la magia y me regresa al lugar en que estamos, pero de alguna manera no me interesa.
Porque eres mi todo Bella. - Los gritos de fondo se volvieron aún más estridentes, se escucharon con mayor fuerza a pesar de todo, haciendo que mi reacción no sea igual a la que pudiera haber sido en otra situación.
*Se ha descubierto que depende de qué ojo caiga la primer lagrima, podemos saber si están llorando de tristeza o de alegría. Si la primera lagrima sale del ojo derecho, es de felicidad. Si sale del ojo izquierdo, es de tristeza o dolor. Esto es porque en el hemisferio izquierdo procesamos la felicidad y si recordamos, el hemisferio derecho es el que controla el lado izquierdo del cuerpo. Mientras que las imágenes de resonancia magnética revelan que cuando la gente está ansiosa, enojada, deprimida, las partes del cerebro convergen hacia la amígdala y la corteza pre frontal derecha.
Hola a aquellos que aún mantienen esperando el final de mi historia, pero siempre se los he dicho, no pienso abandonar la historia, ni nunca lo haré.
Aunque me tarde demasiado tiempo, aunque me demore otro año, tengan por seguro que llegará a su final, porque jamás la dejaré a medias.
Espero que les guste el tan esperado encuentro entre nuestra querida parejita.
Me gustaría saber que piensan del capítulo, y que les guste.
Nos estaremos leyendo.
XOXO
Wichi0705
