Desconocidos
Por Rin Tsuki
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Capitulo 37
El Inicio… o el Final
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Últimamente había estado visitando mucho el archivo, no para desahogar su frustración llorando como muchos lo harían, o como se podría esperar que lo hiciera por lo que había estando pasando estos días, sino para continuar con la rutina diaria del trabajo, tenía que sacar los datos de algunos puntos que serían expuestos en la junta con los inversionistas de Estados Unidos en unos días más. Pasa los ojos por los múltiples estantes, da un suspiro, son tan altos que topan el techo de la bodega, algunos con cajas muy robustas y tal vez muy pesadas. Además de que aun no había encendido su celular, de hecho, ni siquiera lo traía con ella en este momento. En cuanto se descuidaba volvía a su mente el día de ayer, se escuchaba a si misma gritándole a Sesshoumaru que él había tenido la culpa del accidente automovilístico en el que ella casi moría, reprende a sí misma su mente para dejar de pensar en ello.
Nunca le había pasado esto, tampoco quería pensar mal de cierta persona pero a estas alturas todo era posible, Sesshoumaru había estado más distanciada con ella, él la orillo a esto, era como si de regreso de ese viaje todo hubiera cambiado entre ellos, estaba comenzando a creer que todo esto era una maldición o una horrible pesadilla y no es que no hubiera pasado por esto ya con Byakuya, pero vuelve a doler igual o más que otras veces.
-Esto debe estar allá arriba- dice viendo una escalera a un lado, dispuesta a encontrar la información necesaria.
De algo no había duda, su semblante alegre había cambiado a uno sombrío y distante, cualquiera que la viera se imaginaria lo mal que lo estaba pasando.
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Tres de la tarde. La ojimiel se toca la sien, ha terminado exhausta y con la vista cansada, pero al ver la información que recolecto se siente satisfecha por el día de hoy, ahora ya se encuentra de camino al elevador pero al ver como demoraba en llegar decide bajar por las escaleras.
-Solo son tres pisos- dice la chica camino a las escaleras- ¿Sara?- se le hizo extraño verla en ese lugar, la observa recargada en el muro
-Enana, que sorpresa- sonríe Sara caminando hacia Rin haciendo que esta suelte la puerta de las escaleras deteniendo su andar.
Rin solo aprieta los labios, no estaba dispuesta a seguirle el juego.
-Sabes, Sesshoumaru está muy raro el día de hoy- dice Sara cruzada de brazos – y tú también te vez muy rara, me pregunto ¿que habrá pasado?
-Porque no le preguntas a él- le responde Rin sin ánimos de seguir con esa platica, mirándola de medio lado, dispuesta a marcharse de allí – se la pasan juntos últimamente
Toma de nuevo la perilla de la puerta y continúa su camino a las escaleras con ganas de decirle tantas cosas, pero los reprime solo por no volver a afectar su trabajo como en la ocasión anterior. Estaba tan exhausta de todo esto, el ambiente se encontraba tan pesado que no podía ni estar tranquila.
-Sí solo no hubiera dejado mi empleo en el hospital- dice para sí misma suspirando por enésima vez mientras baja las escaleras sosteniendo su cabeza con los dedos.
Al llegar a su escritorio deja el paquete de hojas, de pronto su mirada se va a donde se encuentra el celular sobre el mismo escritorio, siente de pronto la necesidad de encenderlo, su corazón late frenéticamente, por su mente pasa la idea de ir a verlo, ser la primera en ceder ante tantas cosas horribles que le dijo, ahoga el llanto y varias lagrimas ruedan por sus mejillas con un nudo en la garganta, solloza un par de veces y se recupera con desesperación en seguida, se sienta frente a la computadora y comienza a trabajar, tratando de ahogar y reprimir sus pensamientos por Sesshoumaru.
No alcanza a entender como un hombre como él puede hacerla perder hasta la concentración en un solo momento, tanto le ama que no puede dejarlo ir así como así, pero es que no soporta ver como a veces las situaciones son manipuladas por terceros, muy ajenos a ellos, y no puede evitar salir lastimada de todo esto, se toca la sien cansada de todo y deja el teclado de lado, de pronto pone su mente en blanco. Y ahora, para terminar de poner esto peor, ni siquiera era libre de andar por las calles, al parecer alguien la estaba siguiendo y trataba de hacer un escándalo de su relación con el albino.
Vaya, enojarse por algo como eso con él…
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Seis de la tarde. Sesshoumaru camina por el corredor con las manos dentro de los bolsillos, todo va bien en la empresa estos días, menos su vida personal, hace un par de días cometió el peor de los errores, gritarle a Rin y aun peor herirla físicamente, fue un idiota al no seguirla al hospital, ya no sabía que pensar o como es que debió actuar, esos pensamientos inundan su mente, de pronto como si se tratara de una mala jugada de su mente ve a Rin pasar por el pasillo de enseguida con su bolso colgado al hombro, Sesshoumaru se detiene un momento y observa como esta simplemente sale disparada hacia la entrada principal, Sesshoumaru siente en seguida que algo no anda bien.
La sigue parsimoniosamente sin decir nada, ahora corre hacia la calle y la ve abordar un taxi con rumbo desconocido, no pudo ver bien su expresión pero parecía que algo malo había pasado ya que salió a toda prisa, repentinamente siente como su celular suena en su bolsillo, contesta de mala gana al ver que es Inuyasha.
-Ani-san, Papa quiere saber donde estas- dice Inuyasha inocentemente
-Voy en seguida – contesta de mala gana
Ahora no entendía que hacia Inuyasha en la oficina de su padre, lo más seguro es que Izayoi viene por su padre para salir a un lugar, para cuando vuelve a su asunto anterior se da cuenta de que ha perdido el rumbo del taxi, de nada le servirá marcarle, no le contestara la llamada, vaya, no le ha contestado ninguna llamada desde el día de ayer, Sesshoumaru mira de nuevo el lugar por el que se fue Rin, aun debe estar muy enojada, de eso no hay duda.
Mientras tanto, el taxi que abordo Rin se detiene en el hospital donde trabajaba anteriormente, la ojimiel baja del taxi y entra de inmediato, ni siquiera se da cuenta de que una antigua compañera le estaba hablando del otro lado de la entrada. Ya en la recepción.
-Disculpe señorita, en donde se encuentra Minamoto Hiroshi
-Un momento- da un vistazo a la computadora - Si, Sala de Urgencia, camilla 1.
-¿Llego solo?
-Si, por eso le hablamos a usted
Rin respira profundo y entra a urgencias, de camino al hospital se encontraba muy ansiosa, ahora su corazón se encuentra acelerado de sobremanera y unas inmensas náuseas le invaden, mira a su hermano en esa camilla y le dan ganas de llorar.
-Que te han dicho- pregunta sin siquiera saludarlo
-No saben si es una pancreatitis o apendicitis.
-Primero- despeja un poco su mente- ¿qué haces aquí, porque regresaste a Japón?
-Vine por una papelería que deje en tu departamento y me pasó esto
-¿Y Kyoko?
-Se quedo en Estados Unidos.
Rin solo guarda silencio en cuanto le pregunta por Kyoko, un momento más sale de la sala de urgencias y toma asiento, respira profundo y ve su móvil apagado, recién acaba de firmar papeleo para aceptar la operación de Hiroshi, no cabe duda de que esto será aun mas agobiante, otros días más de estrés y prisas, trasnocharse ya se ha hecho una costumbre para ella, pensar en Sesshoumaru la hace sentirse aun mas mal. De nuevo esa insipiente tosecilla no la deja en paz.
-Oh Dios mío- se da unas suaves palmadas en el pecho, dejando su mano allí –Esta tos.
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Tres de la mañana, Rin aguarda en la sala de espera del quirófano, afortunadamente ha sido una apendicitis, ya más relajada toma de su vaso tibio de café, pensativa con la mirada en la nada, tenía tantas cosas que hacer en la oficina y ahora tendría que cuidar de Hiroshi. Hace unos momentos ya había hablando a casa de sus padres pero no consiguió respuesta.
Estaba cabeceando cuando de pronto un par de zapatos negros de marca se plantan frente a ella, solo parpadea y lentamente sube su vista.
Rin solo guarda silencio en cuanto sus ojos llegan a los dorados de él.
Ambos se ven con mutismo, no tenía ganas de discutir, ni siquiera de hablar. Sesshoumaru nota el cansancio en el rostro de Rin, al parecer no ha dormido bien estos días. Al ver que esta no dice ni una palabra toma asiento a un lado de ella viéndole solo de perfil, maldiciéndose por dentro. Era más que claro que no estaba de humor ni de ganas para discutir sobre lo que paso en días anteriores y que tampoco tendría caso seguir discutiendo por esas cosas.
-Pensé que…- dice el albino arriesgándose a romper ese silencio pero inmediatamente es interrumpido
-Quien te dijo – solo dice sin ánimos, con la voz apenas audible
-Me entere… - vuelve a ser interrumpido por la chica
-Por tu amiga Abi muy seguramente – se apresura a decir la ojimiel
El silencio vuelve entre los dos, no pareciera, pero pasa un largo rato antes de que alguno de los dos pueda hablar. Sesshoumaru solo suspira y casi secretamente se sonríe de medio lado, no había duda de que Rin aun se encontraba sumamente susceptible.
-Le llame a Kouga – le explica Sesshoumaru, haciendo que esta solo se encoja en hombros – me dio mala espina cuando te vi salir corriendo de la empresa, deduje alguna cosas, hable con Byakuya- le explica con lujo de detalle –Él no sabía nada de ti por lo que Kouga fue lo más atinado, así que le pedí que buscara registro de tu nombre o de algún familiar tuyo en algunos hospitales
Rin solo guarda silencio y baja la visa, suspira hondamente, se siente mal por hacer ese tipo de aseveraciones, deja de lado el café ya frío y entrelaza sus manos en su regazo, estaba sumamente cansada.
-¿Como esta Hiroshi? – pregunta el albino para romper el silencio
-Se encuentra bien dentro de lo que cabe, fue un apéndice perforado – menciona preocupada
-¿Tus padres? – pregunta el albino
-No me contestan, tampoco Keisuke y su novia Kyoko está en Estados Unidos- de pronto unas inmensas ganas de llorar la invaden, se sentía desesperada e incomprendida.
Ni siquiera sabía cómo es que a Hiroshi se le había ocurrido dar primero con ella, ella misma no sabía ni qué hacer con su vida en estos momentos y su situación financiera no era nada buena en este instante, como es que ella iba a poderlo cuidar, tenía trabajo al por mayor en la empresa, ya estaba en el límite, un par de lagrimas ruedan por sus mejillas hasta caer en la tela de su blusa.
De pronto el cálido agarre de Sesshoumaru le sostiene la mano, inesperadamente Rin se siente un poco menos angustiada, Sesshoumaru solo puede sentir sus manos frías dejando de temblar.
-No te preocupes por los gastos del hospital Rin, yo me hare cargo de ello- dice el albino esperando a que esta lo rechace como lo ha hecho anteriormente, pero para su sorpresa no es así.
Sin pensar en sus acciones, Rin se deja llevar por la frustración y se abraza a Sesshoumaru, se acurruca lo mas que puede ente el saco de este, Sesshoumaru algo sorprendido corresponde su abrazo y la sujeta con fuerza hacia él, por fin puede respirar el perfume de su cabello y la calidez de sus brazos, no cabe duda de que se siente más relajado con solo sentirla entre sus brazos.
-Gracias- dice la chica casi en un susurro sin dejar de agarrarse a él –Gracias Sesshoumaru, te mentiría si dijera que no estaba preocupada por la cuenta – dice sollozando –Pero estoy asustada de seguir en lo mismo siempre, estoy cansada, muy cansada –dice soltando esto último con un fuerte sollozo.
Se cubre aun mas entre el pecho de Sesshoumaru para cubrir su rostro, se sentía totalmente avergonzada, las lagrimas no dejan de salir de sus ojos y la incertidumbre la golpea tan fuerte, su hermano, quien antes no la quería, ahora venía a ella por ayuda y no tenia como apoyarle, y de nuevo Sesshoumaru estaba allí para ayudarla.
Los protectores brazos de Sesshoumaru le rodean con más fuerza, aun no podía creer que por primera vez en días la tiene entre sus brazos, se siente tan bien teniéndola cerca, tan completo, Rin se quiebra de llanto en sus brazos, Sesshoumaru siente las lagrimas de Rin mojar su pecho, desahogarse era lo que necesitaba, por primera vez se da cuenta de que necesita estar cerca de Sesshoumaru para sentirse segura, sentirse entre sus brazos siendo sostenida por él de mil maneras.
Sesshoumaru trata de tener la mirada de Rin hacia él en repetidas ocasiones hasta que por fin lo logra, levanta la mirada de la ojimiel y ésta lo ve a los ojos, Sesshoumaru seca sus lagrimas y se deleita de su suave piel, de pronto sus labios se curvan en una minúscula pero reconfortante sonrisa.
Sesshoumaru piensa en cómo pudo soportar todo este tiempo sin poder tenerla entre sus brazos, cada pelea que tenían últimamente los estaba desgastando en ánimos y su estúpido enfado lo hacían sentir el hombre más tonto del mundo.
Los sollozos de Rin de pronto ceden y la siente suelta aun entre sus brazos, se da cuenta de que la ojimiel se ha quedado dormida, Sesshoumaru no deja de sostenerla y se aferra aun más a ella, acariciando su cabello y acoplándola más a sus pecho, que aunque por el tiempo que ha trascurrido no se cansa de sostenerla.
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Cinco de la mañana, las puertas del quirófano se abren lo que hace que Rin despierte de entre los brazos de Sesshoumaru, ambos se ponen de pie, Sesshoumaru no deja de sostenerla del hombro, aun se encuentra adormilada. Es el médico quien les informa que todo ha salido bien y demás detalles de la intervención. Ahora solo hay que esperar a que suba a una cama de hospital, la cual, claro, fue auspiciada por el albino.
-¿Ya te sientes mejor?- pregunta Sesshoumaru
-Un poco – le responde Rin mientras ambos caminan por el corredor
-Nos has comido, ven. – le indica el albino
-No tengo hambre.
-Debes comer- le ordena
Ésta, aun adormilada ni siquiera le contradice, la toma de la mano y la lleva a la cafetería, sin preguntarle Sesshoumaru le lleva sopa caliente, Rin solo ve el plato, la mirada de Sesshoumaru le reprende, no le queda más que comenzar a comer.
De pronto el celular de Rin suena.
-Es mi padre – le indica a Sesshoumaru que solo gurda silencio
-¿Que paso? – pregunta el padre de Rin al otro lado de la línea
-Hiroshi- le dice a su padre- fue intervenido, si una apendicitis- se escucha contestar – entonces vendrán a cuidarlo- un respiro a su alma, se toca el pecho – bien, si – contesta – si – vuelve a decir – Ha – contesta desanimada.
Rin deja de lado el celular y toma un poco de agua, mientras Sesshoumaru espera paciente a que esta hable.
-¿Que fue lo que te dijo? - pregunta Sesshoumaru
-Keisuke los traerá y se llevaran a Hiroshi con ellos para cuidarlo en la casa de mi papá
Se nota nerviosa, no ha visto a sus padres en un buen tiempo. Rin vuelve a meter el celular en su bolso.
-Si no quieres verlos, no tienes por qué hacerlo – le dice el albino esperando que esta diga algo.
Rin se queda pensativa, tiene razón Sesshoumaru.
-Tienes razón – dice por fin Rin
-¿Y ya viene para acá?- pregunta Sesshoumaru
-Si
-Ven, te llevare a mi auto
-Pero…- es interrumpida por el albino
-Yo me encargare de esperarlos, pero primero come algo.
Después de comer un poco de la incipiente comida ambos permanecen en silencio degustando el alimento, Rin aun se ve cansada, tanto que apenas puede mantener los ojos abiertos.
-Deberías descansar – le dice Sesshoumaru con mirada seria
-Aun tengo que ir a ver a Hiroshi, no sé a qué horas llegaran mis padres para quedarse con él y tú tienes que ir a trabajar en unas horas
-No te preocupes por eso- dice con voz áspera Sesshoumaru
-Pero
-Me quedaré aquí contigo, te encuentras trasnochada y débil, no quiero que te pase algo.
Sesshoumaru ayuda a Rin a ponerse de pie, aun mareada por la falta de sueño se lleva la mano a la cabeza mientras Sesshoumaru no deja de sostenerla, ahora, caminan por el pasillo que da al estacionamiento, una vez en el auto, el celular de Rin resuena en el bolso, es Keisuke, Sesshoumaru al ver el nombre de este en la pantalla del celular se lo arrebata a la ojimiel y contesta la llamada.
-¿Minamoto Keisuke? – pregunta el albino de manera más que educada
-Sesshoumaru- dice con tono tajante el mayor de los Minamoto -Bueno era de esperarse que la cobarde de Rin nos confrontara- dice Keisuke a lo que Sesshoumaru solo frunce el ceño.
Sesshoumaru, ante la mirada de Rin cierra la llamada y sale del auto.
-Quédate aquí, no tardo- le ordena
Y es así como dijo, no demoró nada en regresar.
-¿Te dijo algo Keisuke?- pregunta la ojimiel algo nerviosa.
-Tu hermanito es un imbécil- contesta sobándose los nudillos
-¿Lo golpeaste? – pregunta asustada de que hayan hecho un alboroto dentro del hospital
Cansada y algo contenta por el saludo que le propino Sesshoumaru a Keisuke, se acomoda en el asiento, decide no hacer un alboroto de algo que hasta ella hubiera hecho. Ahora más que nunca se siente muy afortunada de tener a Sesshoumaru con ella. Por fin el cansancio venció sus ojos y se queda dormida, Sesshoumaru detiene momentáneamente el auto para reclinar el asiento de Rin y aguarda un momento más para mirarla mientras duerme.
Tan profundo fue su sueño que ni siquiera se da cuenta de en qué momento llegaron, al incorporarse se da cuenta de que no están en frente de su apartamento.
-Rin - le habla el albino, que no ha dejado de ver la expresión de sorpresa de la chica- esta es mi casa
-Es… enorme- atina a decir la ojimiel
-Era el gusto de mi madre- al escuchar esto Rin vuelve su vista hacia el albino que luce nostálgico al decir esto.
Rin aprieta los labios no se explica porque se encuentra al borde del llanto, es en este tipo de situaciones cuando piensa en cómo Sesshoumaru pudo haber elegido quedarse con ella que es tan poco para él.
-Entra- de indica en cuanto abre la puerta
Todo se encuentra en perfecto orden, las luces se encuentran tenues por el regulador de luz, de pronto se tambalea, pero Sesshoumaru que no ha dejado de agarrar su mano la detiene en el momento que la siente balancearse.
-¿Qué pasa? –le pregunta el albino
-Me maree un poco – dice sin dejar de tocarse la cabeza
-Te llevare a descansar a una de las habitaciones
Inesperadamente Sesshoumaru la toma en brazos y ante las suplicas de Rin este no la baja hasta llegar a la cama de la habitación principal, la deposita en la orilla de esta y la ayuda a quitarle los zapatos. Rin solo lo observa en silencio.
-Perdón por no contestar tus llamadas – dice de pronto la ojimiel
-No te disculpes por algo de que yo tuve la culpa –contesta mientras sigue su labor de quitar los zapatos de la chica –tenias razón, no debí enfadarme por algo como eso, de hecho, no sé que me pasó…
Desde el suelo, en cuclillas el albino la observa detenidamente y de nuevo esa media sonrisa que la vuelve loca. Sesshoumaru le pasa la mano sobre la mejilla y la acaricia suavemente sin dejar de mirarla.
-Te extrañe mucho Rin… Te amo Rin
-Y yo a ti… -dice con un par de lágrimas asomándose por sus ojos
Sesshoumaru le toma tiernamente de la barbilla y la aprisiona en un inesperado beso, lento y dulce que se desliza por su interior, un choque eléctrico les recorre el cuerpo a ambos, intensos roces de sus labios, el calor de las manos de Sesshoumaru tomándola de las piernas, es algo que simplemente no puede contener, la humedad en su ropa la delata, la ha tomado con la guardia más que baja, ni siquiera se esperaba esto.
Sesshoumaru lentamente la recuesta debajo de él y le besa con más intensidad como no lo había hecho en mucho tiempo, Rin se deja llevar por el frenesí de ese beso que mata su cordura, comienza a perder el control de la situación y se deja llevar por sus caricias sobre las suaves sabanas comienza a acariciar el varonil cuerpo sobre ella…
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Muchas gracias por seguir leyendo este Fic, A TODOS una disculpa por no publicar tan seguido, lo sé, casi dos años que para mí se han ido como nada, hasta ahora pude darme el tiempo para continuar escribiendo.
Solo espero que haya sido de su agrado, que se que así lo es, por esto último que he escrito.
Nuevamente gracias por su apoyo, por sus mensajes y por su atención y tiempo. Ahora no me queda más que seguir escribiendo y mantenerme motivada.
Gracias…
Rin Tsuki
