Nuevo capitulo, demore, mucho, pero aquí esta.
Como siempre, nota abajo y respuesta reviews!
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Edward POV
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Ese mal recuerdo…
Esa canción burlona…
Y ese maldito pendejo…
Lo matare lentamente, como se merece, parte por parte en una larga tortura, que sufra por molestarme de esta manera en este preciso momento, después de tantos meses conflictivos, queriendo estar con Bella y sin poder estarlo en mas de dos meses y cuando puedo aprovechar a estar toda la noche con ella, disfrutando de la suavidad de su piel, de sus tiernas caricias, del calor de su cuerpo, de sus suaves gemidos al hacer el amor… alguien llega y jode las cosas. Pero lo peor que es él.
Cielos, es tan confuso lo que me hace sentir esta mujer, pero algo si es seguro, no quiero interrupciones ni hoy, ni el día que vuelva a estar con ella… y de solo recordar en donde nos quedamos hace que mi sangre hierva y al recordar su cara de pánico cuando escuchamos los ruidos, hace que mi sangre entre en estado de ebullición. Matarlo es la mejor opción. Si, definitivamente.
Salí como alma que lleva el diablo de esa habitación, aun a medio vestir, no me importo... yo lo conocía muy bien, y lo estaba haciendo apropósito, y con esto sobrepaso una línea, le había perdonado las anteriores veces, porque realmente no tenían gran importancia las situaciones en las que se dieron, pero esta vez cruzo un limite que él nunca había cruzado, nunca me había molestado cuando estaba con una mujer, sabia que con eso no debía nadie meterse, que no me gustan las interrupciones, que no me gustaba generar confusión mezclando por unos breves instantes a ellos con mis amoríos, pero esta vez era distinto, sabia que Bella moriría de vergüenza luego y se joderia todo. Él sabia que por el bien de su integridad física, esto nunca debía ocurrir, pero se nota que su instinto de supervivencia caduco o simplemente su cerebro se desconecto definitivamente, pero esta, lo juro, me la va a pagar…
Cruce el pequeño pasillo que llevaba a la escalera y ahí lo vi, en la mitad de esta. Mirando hacia mi dirección, cuando nuestras miradas se cruzaron, él me sonrió arrogantemente y muy feliz. El muy desgraciado ni se inmutaba de mi molestia. La disfrutaba.
- Te voy a matar y lo sabes, ¿verdad?
- Mira como tiemblo. – respondió moviendo su cuerpo como su un escalofrió le hubiera recorrido el cuerpo, aunque exageradamente. Se burlaba en mis propias narices el maldito.
- Comienza a correr, porque te descuartizare. – dije avanzando lentamente hacia él, que solo ríos a carcajadas para luego girar y bajar las escaleras en un alegre trote. Eso me enfureció más todavía si eso es posible. Salí detrás de él, bajando de dos en dos los escalones para alcanzarlo.
Mi mirada paseo por la sala de estar y lo encontré detrás del sillón de tres cuerpos con sus manos apoyadas en el respaldo. Me estaba hartando de tanta provocación y de las palabras. Para él era un juego, una diversión pero para mi era mi momento de partirle la cara de una manera nunca antes vista para que después nunca mas esto se vaya a repetir. Y lo iba a disfrutar muchísimo.
- ¿Edward? ¿Todo esta bien? – escuche la voz temblorosa de Bella llamarme desde arriba.
-Si, pero quédate arriba. – conteste mientras lo miraba amenazadoramente, soné cada uno de los dedos de mis manos, antes de abalanzarme hacia él.
Note su cara de asombro ante mi reacción, la fuerza del impacto fue tal que conseguí derribarlo aproveche toda la confusión que tenia, para poder acertar mi puño en su mejilla. Sentí como una puerta se abrió bruscamente al mismo tiempo bajaba, seguramente Bella, la escalera en una corrida.
- Edward NO! – dos pares de voces me gritaron. Pero yo no iba a dar un paso a tras, no, quería destrozarle la cara. Atine un nuevo golpe en su rostro, para luego darle otros mas en sus costillas. Rayos, esto se sentía bien, aunque a él no parecían dolerles mis golpes. Y ni siquiera se molestaba en devolverme los golpes. Esto era entre satisfactorio y frustrante.
- Edward detente. – la voz histérica de Rosalie llego a mis oídos dañándolos. Claro, pensé con ironía, si la situación fuera al revés, ella misma se encargaría de despellejarme vivo sin tener la más mínima compasión.
. No.- grite antes de continuar atinándole golpes en sus costillas. Realmente reconfortante. Muy. Estuve a punto de darle un golpe de lleno en su cara, una que dejaría marca por varias semanas, pero una pequeña mano se poso en mi hombro, voltee a ver al dueño de ella, para decirle que no me moleste, que no quería detenerme, pero al hacerlo, la vi, con su rostro lleno de confusión pero sus ojos mostraban que esta segura de su accionar. Cielos, ni siquiera temía el hecho de acercarse a mi en estos momentos y que accidentalmente ella resulte dañada.
- Edward, para. No sé que pasa, pero para. Por favor. – la mire fijamente por unos instantes, tal vez es lo mejor, me dije internamente, con resignación me levante, liberándolo de la prisión en la que se había transformado mi cuerpo. Extendí mi mano para ayudarlo a levantarse y él la acepto gustoso. Cuando ambos estuvimos de pie, nos miramos por unos segundos más.
- Pollerudo. – me dijo momento en el que me decidía a voltear para exigir una explicación al resto de la audiencia. Y no pude evitar mi reacción ni controlarla. Volví a mi posición inicial y aprovechándome de ese impulso estrelle mi puño en su mejilla izquierda. Debo admitir que me dolió mucho la mano luego, pero me reconforto ver el gesto de dolor por su parte.
- Mierda, Ed. Eso dolió. – se quejo.
- Pues no vuelvas a llamarme de esa manera. Además con que cara Emmett, me llamas pollerudo a mi, cuando Ross te trae de las narices. – le recordé. Escuche un insulto por parte de Ross pero ni voltee a prestarle atención. – Ahora, ¿me explican que mierda hacen acá? Si no recuerdo mal, Alice los saco de aquí hace horas. – les pregunte a Jazz, Ross y Al mientras me cruzaba de brazos.
- Lo que pasa es que a Emm se le ocurrió esta mala idea o a su modo de ver, una genial broma, créeme, tratamos de frenarlo cuando nos lo dijo, le advertimos que no te caería bien la interrupción y mucho menos que te recuerden ese momento de tus primeros meses en Forks pero nos distrajimos por unos segundos y desapareció. Cuando nos dimos cuenta, salimos a la carrera hasta aquí. Sabíamos que ibas a reaccionar mal.- contesto Jazz calmadamente. – Realmente pensé que lo matarías, hace unos años atrás, cuando te provoco con ese recuerdo, conseguido como resultado un brazo fracturado, hoy pensé que seriamos uno menos por tratarse de esta situación. – termino por responder.
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Como olvidar aquella última vez en la que Emm arriesgo su cabeza, me estaba provocando con distintos insultos a mí hombría y virilidad, para que saque sin autorización el nuevo Mercedes de mi padre para aunque sea dar unas vueltas en él. Yo sabia muy bien en que clase de problemas me metería si mi padre se enteraba que lo use, aunque se lo devuelva sano y salvo. Estaba en juego mi regalo de cumpleaños que no era nada más y nada menos que mi precioso Volvo, mi viejo me tenía muy bien agarrado de mis pelotas. Luego de decirme gallina, mariquita, miedoso, opto por traerme ese recuerdo de la niñez. Pero claro, yo ya había dejado de ser ese niño temeroso, había ganado seguridad y carácter, además de unos buenos músculos no solo de ejercicio diario sino por casi 9 años de artes marciales, sabia moverme e inmovilizar, que era lo mas practico. Sabía que enfrentarme a Emmett me dejaría con varios moretones verdes y violetas por sus golpes, porque él es simplemente bruto, si no se trata de Ross, pero no me importo. Estábamos justo en la entrada de mi casa, discutiendo, cuando comenzó con el molesto cantico. Medio segundo después me encontraba atinándole un golpe en su mandíbula. Y el demoro mucho menos en carcajearse y devolverme el golpe pero en mi pómulo. Jazz trato de separarnos, pero en el forcejeo, pude golpearlo en el rostro nuevamente y luego golpear en detrás de su pierna con un gancho, haciendo que Emmett se desestabilice y caiga hacia tras. Su espalda choco contra los escalones y juro que sentí mucho dolor de solo ver la imagen, además de que no me percate que estábamos tan cerca de ellos. Notamos que Emm se había hecho mal el brazo cuando un grito de dolor escapo de sus labios. Y rayos, no había notado que su brazo impacto contra el filo del pilar que había a un costado de esta, donde por lo general estaba una maseta. Tal vez si ella no se hubiera roto, el impacto no hubiera traído las mismas consecuencias o tal vez peor. ¿Quién sabe?
No tardemos mucho en levantarlo con cuidado y meterlo a la casa. Corrí escaleras arriba en busca de mi padre que se encontraba descansando luego de una guardia de 48 horas. Me sentía mal por despertarlo cuando no hacia mas de tres horas que estaba descansando, pero me sentía aun peor por como se encontraba Emm, jamás pensé que las cosas se me fueran a ir tan de las manos como había sucedido. Por suerte mi padre siente un gran amor por su profesión y no tardo más de 1 minuto en estar en el sillón revisando a mi amigo. Lo que si no le agrado en nada fue la explicación, ya que le tuve que contar la verdad, pues los golpes se hicieron más visibles con el paso de los minutos.
Ni mis padres ni los de Emmett estuvieron contentos con nuestras actitudes y pasamos en mes castigados, sin salidas, sin internet, sin teléfonos, sin televisión, sin Play y en el caso de Emm que era mayor que yo sin su Jepp. Realmente él se llevo la peor parte, ya que estuvo más de un mes con el brazo enyesado, sin vehículo y sin poder hacer lo que mas le gustaba, estar con su novia íntimamente. Mientras que a mi, si bien me quitaron muchas cosas, no me sacaron lo mas importante, que era la música, mi piano y los libros. Es mas, comencé a amar mucho más esas actividades desde aquella vez ya no que alcance un grado de desesperación agónica como la de mi querido amigo, tanto tiempo de óseo y sin poder jugar Play casi lo mata.
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Creí que desde aquella vez, mi amigo había aprendido una valiosa lección, pero hoy compruebo que no. Y por suerte los resultados no fue algo que lamentaría.
- Eres un idiota. – le dije a Emm. – Ahora todos largo de aquí. – ordene. Sentí la mirada de Bella sobre mi, sabia que era una atribución que no me correspondía, y por eso su mirada pero no voltee a verla, quería que todos se vayan y estar solo nuevamente con ella, seguir en donde nos habíamos quedado.
- Pues yo no me voy. – reto Emmett. – quiero que la bellísima Bella me convide un poco mas de esa torta de chocolate, con dulce de leche y cubanitos que preparo. – lo mire mal. – No se trataba de joderte a ti, solo quería que dejes de hacerle cositas indecentes para poder comer esa torta ya que en la tarde me quede con ganas de más y por ti, tuve que soportar horas de agonía. Y considero que te he dado tiempo suficiente. – explico.
- Voy a matarte, juro que voy a matarte. – dije mientras me acercaba a él. Mis ganas de golpearlo habían regresado. Quería estar a solas con Bella. ¿Acaso nadie lo notaba?
- Ya basta! – escuche el grito de Bella y pare en seco, nunca antes la escuche levantar la voz, voltee a verla, realmente sorprendido. – Traeré pastel y chocolate caliente para todos. Ahora siéntense. – la mire molesto, ¿acaso ya no quería mas estar conmigo o me estaba castigando por culpa de Emmett? Rayos, esta mujer me frustra. Ella debe de saber que él lo hace a propósito, como si fuera un divertido chiste, pero esto de gracioso no tiene nada. ¡Maldición! – Todos a sentarse a esperar, enseguida vuelvo. – y sin dedicarme una ultima mirada se fue a la cocina.
Emmett fue el más desfachatado en sentarse a esperar con una reluciente sonrisa, jodido idiota de amigo tenia. Mientras que el resto se disculpo, Alice y Jasper murmuraron unas pocas palabras de disculpa por lo anterior y por quedarse, me fije en Rosalie que me miraba entre apenada, culposa, molesta y disculpándose. Pero todos y cada uno termino cumpliendo con el pedido de Bella, sentarse a esperar. ¡Genial! Pensé. Nótese el sarcasmo. Yo ni de broma que iba a quedar a esperar que ella regrese y sea la buena anfitriona de la casa. Primero me escucharía. Aun sabiéndome el objeto de las miradas de los demás camine en un leve trote a su encuentro.
Ella se veía tan serena mientras calentaba a baño maría el chocolate para el pelmazo de Emmett. En un enorme plato, ya había servido los trozos, del que se veía era un delicioso pastel, como solo ella y su madre sabían preparar. Uno que sobrepasaba lo exquisito. Mi molestia disminuyo un poco, entendía completamente a Emm por querer comer de aquella exquisitez, pero no el hecho de quedarse. Seguramente Bella sintió mi presencia porque volteo a verme por unos instantes con una sonrisa para luego continuar su tarea. A veces no la entendía, se comportaba tan tímidamente en algunos casos y en otros afloraba una madurez y fortaleza increíble. La esperaba intimidada por encontrarse con todos sus amigos en la sala de su casa, sin invitación, abochornada por presentarse en pijama y al suponer que sus amigos sabían que estaban haciendo escaleras arriba, pero no, ella estaba relajadísima.
- Déjame entender esto. No estas para nada molesta o avergonzada por lo que acaba de ocurrir. – pregunte.
- ¿Porque debería estarlo? Emm siempre será un niño, un niño al que le prefiero cumplir sus caprichos antes de que haga un gran escandalo que todos lamentaremos. – respondió con naturalidad, como si me dijera lo obvio. Sabía que en parte lo era, pero no entendía porque ella soportaba esos actos en vez de enviarlo poco sutilmente al diablo ya que en cierta parte Emmett era impositivo.
- Pero, ¿Por qué? – tenia que saber le porque, necesitaba entenderla.
- Porque es mi amigo y si con tan poco lo hago feliz, ¿porque negárselo? Además solo debo cortar pastel, calentar chocolate y pasar un momento agradable con mis amigos de toda la vida. Nada de otro mundo. – dijo dulcemente y sentí que algo, muy dentro de mi, se calentaba, se sentía reconfortante. Ella era una fuente de calor y dulzura a todos a los que tenían la posibilidad de tenerla cerca o de amiga. Aunque algo me decía, que si alguien en que confiaba le fallaba, ella jamás volvería a abrirle su corazón, por más que aceptara las disculpas. Y debía manejarme con cuidado si quería que eso no me pase. No me imagino fuera de la vida de Bella.
Es que su compañía me agrada tanto. Era una persona magnifica, muy distinto al grupo de futbol y las animadoras con los que ya ni me siento en los almuerzos en el instituto y con los que casi ya no salgo de fiestas. Ya no necesito de grandes cantidades de alcohol para sentirme más ligero por dentro, con menos preocupaciones y presión. Este pequeño grupo me hacia sentir mucho mejor, si estando solo con Jazz y Emm todo resultaba ser mejor, la compañía de las chicas le brindaba un toque especial, me siento mas entre amigos, como si fuéramos una pequeña familia, me siento querido y respetado por la persona que soy, no por el dinero de mis padres, mis habilidades deportivas o por ser un rostro bonito. Bella junto a Jazz, Emm, Al y Ross son un bálsamo de agua fresca en medio del desierto, un suave viento que llega a purificar mi ser, que dan calma y alegría de la buena, sin necesidad nada mas.
Amaba esto. Valoraba en muchas maneras este cruce de camino. El haberme fijado mas detenidamente en Bella, me abrió nuevas puertas, y aunque sé que tal vez, la manera en que me estoy manejando pueda, en algún punto, joder todo lo que estoy descubriendo en los demás y redescubriendo en mi, no puedo dejarla. Apartarla de mí. Mucho menos ahora que ya no hay impedimento para disfrutar de su compañía. Estos meses un sentimiento extraño me invadió cuando la creí con otro.
Con ella volvieron las ganas de tocar el piano, de escribir música, de formular verso tras versos para formar una bonita canción, volvieron las esperanzas en las palabras de mi madre, en lo que esperaba ella que se convirtiera el mundo, la gente, pero principalmente yo. Mi madre que noche tras noche, en su niñez, le contaba como eran los caballeros, como debían tratar a las damas, como la gente se comportaba, en otra época, en un tiempo lejano, mucho antes que todo se desvirtuó, antes que la ambición le gane al amor, antes que las personas valoren mas las propiedades que los lazos afectivos, antes de que se inventaran armas de destrucción masiva, ante, mucho antes, donde el respeto, el amor, la cordialidad, la familia, el trabajo honrado y la honestidad eran las bases en toda familia. Donde todos se sacrificaban por el otro.
Esas historias en las que se reflejaban los valores que la familia Cullen tenían, con el pasar de los años, las había disminuido a lo comenzaba a creer que eran, simples historias en las que quería creer su ilusa madre. Entendí muchos años antes de entrar en la adolescencia, que a veces el respeto y la búsqueda de soluciones mediante las palabras no era suficiente, que la mayoría de las cosas se resolvían a golpes y mucha más, el hecho de hacerse respetar.
Es lo que me sucedió cuando tenia 11 años, estaba en el anteúltimo años de la primaria y seria el ultimo año en el cual soportaría al estúpido rubio, que iba a egresar para dirigirse al instituto al año siguiente. Podría disfrutar de plena paz por más de un año si contaba las vacaciones. Ya tenia la cuenta perdida de la cantidad de veces que el James lo había provocado con insultos. Para buena suerte del rubio, yo nunca había reaccionado a sus provocaciones, para él no iba a ser conveniente, como peleador de artes marciales, sabia como golpear e inmovilizarlo pero también a controlar los impulsos agresivos, pero como dicen, siempre hay una primera vez y esa primera y única vez, fue porque el cruzo un limite. No podía juzgarlo por golpear a los de años menores, eso era como una Ley de Newton, siempre los de los últimos años se creen con derecho de hacer y deshacer a su gusto, mas con el que tenia la apariencia de débil.
En ese entonces, era demasiado delgado a pesar de mi entrenamiento de años, en realidad, mis músculos casi no se notaban por la ropa holgada que usaba y se entendía que muchos tuvieran miedo de que James le golpee porque solía usar remeras al cuerpo y la entrada en la pre adolescencia hizo que sea mas alto y un poco mas fornido que el resto. Esto no me afectaba, pero el día que perdí los estribos con él, fue el inicio de una nueva etapa no solo para mí, sino para él y una hermosa e inocente niña.
Era la hora del almuerzo, en las últimas semanas de clases y por costumbre, se realiza un baile de egresados, tiene todas las a semejanzas a el baile del instituto, salvo que tus padres te van a buscar luego de las 9 p.m. por lo tanto todos los del ultimo año buscaban parejas tanto de su mismo salón como de los demás. Yo me había retrasado unos momentos, haciéndole preguntas al profesor de biología sobre el ensayo final a presentar. Iba por los pasillos apurado por llegar a la cafetería antes de que cierren el expendio, cuando escuche a una niña llorar y luego esa asquerosa voz.
- Tu iras al baile conmigo, porque golpeare hasta que me canse al idiota con el que haz aceptado ir. – me acerque sigilosamente. Sin hacer ruido para que no me notaran. Y vi lo mas bajo y desagradable que jamás, hasta hoy he tenido el desagrado de presenciar.
La morena niña, que sabia que le decían Bree estaba en contra de la pared, James la tenia apresada fuertemente por un brazo mientras que con el otro ejercía una especie de presión el su cuello. Cerré los ojos tratando de contenerme. Tal vez había observado mal. Un niño que no tenía mas de 14 años no podía estar comportándose de esa forma. Tal vez era un juego de mi mente por no poder aguantar su presencia. Volví a abrir los ojos pero la escena no había cambiado en nada.
- Así que, ¿con quien iras al baile?- escuche que preguntaba el muy cínico. Fue todo lo que soporte. Tire mis libros a un costado junto con mi mochila. Haciendo que ambos voltearan a verme. El rostro de ella evidencio un miedo creciente y el de él felicidad. James sabía muy bien que había conseguido lo que hace años buscaba. Que me midiera al golpes con él, ya que supuestamente, según las malas lenguas, su odio irracional hacia mi, se debía a que le había robado la atención de la mayoría de las niñas. ¿Quien con 4 años piensa en esa estupidez? La respuesta era fácil, solo un desquiciado como él.
- Cu-llen. Cu-llen. Cu-llen.- canto feliz. – Que bueno verte aquí. Si es realmente bueno.
- ¿No te enseñaron en tu casa como se trata a una dama? – pregunte asqueado en verdad. Rio.
- Y a ti si, seguramente. Por eso eres tan marica. - provoco. Antes de abalanzase a mi pero mis reflejos fueron mas rápido y pude aplicar sin problemas una llave de Judo para derribarlo e inmovilizarlo. Forcejeo varias veces hasta que su cuerpo se canso. Bree no se movió ni un centímetro presa del miedo.
- Ahora, vas a aprender algunas cosas y entre ellas, es no tratar mal a una dama ni mucho menos amenazarlas, aprisionarlas contra una pared y lastimarla para conseguir que hagan tu voluntad. ¿Entendiste?- pregunte, pero como él no contesto y me quedo mirando fijo, con sus ojos rebalsando de odio, afloje mínimamente el agarra para levantar su cabeza unos centímetros del suelo y luego impactarla en este. El gemido de dolor no llego en aparecer. - ¿Entendiste? – volví a repetir y esta vez asintió. – Mejor, una ultima cosa. Pídele disculpa por todo y retira tus amenazas. – me contemplo durante unos minutos y creo que vio que no se trataba de una broma y se giro a verla.
- Lamento todo lo que dije e hice. – dijo casi en susurro.
- Más fuerte dilo. Prométele que no volverá a suceder. – exigí mientras apretaba mas mi agarre en su pecho y parte del cuello.
- Lamento lo que te dije e hice y no volverá a suceder. Lo prometo. – dijo en un tono molesto que no me agrado en nada. – ¿Bien? ¿Contento? – me gruño. – Ya esta, ahora suéltame. – En realidad no estaba para nada conforme, pero tampoco quería estar mucho tiempo más junto a ese lastre social.
Sin darme cuanta de que el timbre de regreso a clases había sonado y que la mayoría del alumnado nos estaba mirando libere a James. No termine de pararme cuando muchos de los presentes me aplaudieron y abuchearon a James que desapareció corriendo por uno de los pasillos. Luego de unos instantes sentí como me abrazaban por mi cuello. Era Bree.
- Gracias. Gracias. Gracias! – repitió feliz. Para luego besar mi mejilla. Me quede atónito por la efusividad de su abrazo y la fuerza. Se alejó feliz con su grupo de amigas, las cuales se despidieron con una sonrisa amigable. Observe como mis amigos, al lado de todos los chismosos me miraban con una sonrisa en su cara y el orgullo pintado en su rostro. Emmett grito como loco una porra con mi nombre y varios lo acompañaron, se sintió tan raro. Era una mezcla de vergüenza pero también de auto-orgullo. Sabia que hice lo correcto al defenderla y que había actuado correctamente al no entrar en una pelea de puños. Agradecía los años de entrenamiento.
Y desde ese día todo cambio, ya nadie le tenia miedo a James y no es que tampoco él quiera provocar a nadie nuevamente, la humillación fue mucha y no quería repetirla. Lo mas extraño es que me tenían miedo a mi, a quien supuestamente le gano en una pelea, me trataban con respeto, hasta los que estaban por terminar en unos pocos días. Pero jaman me aproveche de eso ni Jazz ni Emm. No lo necesitábamos. Nosotros continuamos igual y de a poco, ya se dejo a un lado ese día.
- ¿Me ayudas? – La pregunta de Bella me saco de mi nube de recuerdos.
- Claro. ¿Llevo el plato?. – ella solo asintió, prestaba demasiada atención al verter el chocolate en las tazas. Seguramente su cabecita estaba a punto de sacar humo por la cantidad de pensamientos que iban y venían por dentro. Amaría leer mentes. Su mente.
Entre en la sala y la mirada de Emmett fue directa a mis manos. ¿Se podía ser más desesperado por la comida? En si, él es una persona con un cuerpo muy atlético, pero come en grandísimas cantidades y cuando algo tiene que ver con comida, sus reacciones son peores que una persona que no ha comido en días. A veces resulta asqueroso y no pude contener mi mueca de desagrado. Ni bien termine de apoyar el plato en la mesa, ya había estirado el brazo, por suerte, Rosalie se lo sujeto para luego pedirle que esperara que Bella se una a ellos. Pero se ve que estaba con mucha suerte mi amigo, pues Bella apareció antes que tenga tiempo a rezongar.
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Si bien, la conversación que se desarrollo era agradable, ya que nos relataron lo que hicieron en la tarde y hacían nuevos planes para el siguiente día, mis aminos no habían mejorado en nada. Seguía lleno de ganas de estar a solas con ella. ¿Pero que me pasaba con esta mujer? Tenia una energía, aura o magnetismo, no se como llamarlo, parecía un farro que me atraía a mirarla y que me caiga un rayo si osaba decir que no es lo mas bello que vi en mi vida.
Estaba sentada en el piso, frente a mi, separados por una pequeña mesita, miraba hacia la derecha, ya que Alice le hablaba, era una de las pocas personas, que le dirigía la mirada a quien le hablaba y la miraba a los ojos, le daba cien por ciento de su atención. Eso me agradaba mucho de ella, parecían indicios de alguien que es sincero, frontal, sin nada que ocultar. Me fije mas detenidamente en sus expresiones, si bien, Alice le hablaba de un programa de televisión nuevo, del que Bella no sabia y a mi creer no le interesaba en absoluto ver, ya que se trataba de un reality show donde múltiples personas que no sabían la existencia del otro, convivían por unos meses en una casa, sin poder salir, ella le prestaba toda su atención, Al estaba que no cabía de la emoción mientras le contaba lo acontecido en la primera semana del mismo.
Mi cerebro bloqueo todo lo que decía Al, ya era suficiente, ni siquiera escuchaba de que hablaba el resto y no me interesaba participar, estaba teniendo un glorioso espectáculo. Bella asentía de vez en cuando, se reia de la manera mas dulce y hermosa que recuerdo haber visto alguna vez. De vez en cuando, su pequeña nariz se elevaba casi imperceptiblemente, tal vez era un tic del que no se daba cuenta, realmente no lo se, pero se le veía muy tierno. Suele acomodarse el pelo detrás de la oreja para luego de unos minutos desacomodarlo dejando que caiga en la mayor parte de su rostro y me siento frustrado, con ganas de gritarle que lo aparte, que me molesta para contemplarla pero me contengo. Sigue con su mirada fija en Al pero noto que se ha dado cuenta de mi examen gracias a su visión periférica, sus ojos se vuelven inquietos por unos segundos. Sus hombros dejan de moverse y sé que contiene la respiración, sus mejillas se encienden de un palado rubor rosa y hace lo mas excitante del mundo, muerde su labio inferior.
Saber que la pongo nervioso con solo mirarla, sin estar pegada a su cuerpo, es reconfortante, mi ego se eleva y mi deseo reaparece así como mi molestia. Miro mi reloj, es casi media noche y nadie se mueve, todos parecen a gusto. Comienzo a plantearme si Bella no hace ademan de echarlos sutilmente porque no quiere que nos volvamos a quedar solos. ¿Me teme? ¿Siente vergüenza por lo que paso? ¿Se arrepiente? ¿Ya no quiere estar conmigo? Resoplo, mas frustrado todavía, no se lo que sucede por su cabeza, no sé que quiere ella de mi, no sé que espera. Ni siquiera sé que me pasa con ella.
Siento atracción hacia ella, de eso no tengo dudas, claramente me gusta el sexo con ella, pero no se resume solo en eso, como las anteriores veces, me gusta también su persona, su forma de ser, su calidad interior, su tímida sonrisa, el brillo de sus ojos, su manera desinteresada de hacer feliz a quien la rodea. Sabía que algo dentro de mí estaba cambiando. Que mi mal animo por meses se debía a la creencia que ella estaba con otro. Sabía que esta nueva calidez interior se debía únicamente por el alivio de saberla sola. Que nunca me cambio. Era reconfortante eso, así como el hecho de dejar de sentir celos de Jacob. Si, porque ahora sé que el odio y desprecio que sentía por él, se debía a que estaba muerto de celos y envidia.
Sabía que mis sentimientos hacia Bella se diferenciaban de todo aquello que alguna vez he sentido. Sigo mirándola fijamente, ella ya se acostumbró a mi taladrante mirada aunque continuaba minimamente nerviosa, lo se, porque pasaba repetidamente su mano por su hermosa cabellera chocolate ondulada.
Creo que supe desde un principio que todo, absolutamente todo lo relacionado con Bella seria distinto a cualquier otra experiencia. Aunque aun no podía definir si seria para ambos algo bueno o algo malo. Por eso tenia y tengo miedo.
Por eso me auto boicoteo cada vez que mi cerebro trata de darme una respuesta a que es lo que me pasa con ella. Esto es la expresión más angustiante de miedo que he sentido en mi vida. Si, miedo de ponerle un nombre. Miedo a no saber que hacer luego de ponerle un nombre a esto que siento por ella.
… ¿Quedarme o Huir? Son las dos opciones permitíbles y ambas extremas….
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Lo se, mucha historia sobre Edward, pero es necesario. Ahora saben porque andaba por ahí con una y otra. Solo eso, cualquier duda, me preguntan!
LO IMPORTANTE ES QUE EDWARD ESTA CADA VEZ MAS CERCA DE ADMITIR LO QUE SIENTE.
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Gracias a los Reviews, aletas y favoritos! Que lindo cada semana tener un alerta mas o ver que incluyen a mi historia en favorito! Muero y ni hablar de los comentarios.
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Sakura93: he aquí la mala broma de Emm. Yo se que no te la esperabas! Gracias! Esperemos tener un buen año.
DiAnA: no se tu, pero me quede con ganas de que Ed le pegue un poco mas a Emmett. Espero que te guste el cap! Beso!
Gabriela Cullen: HOLA! POR FIN HAS VUELTO! NO SABES COMO TE TUVE PRESENTE EN ESTAS ULTIMAS SEMANAS, HACIA TANTO QUE NO ME DEJABAS UN COMENTARIO, QUE COMENCE A PREOCUPARME POR TI. ES QUE ESTUVISTE SIEMPRE TAN PRESENTE QUE ME MALACOSTUMBRASTE. NO SABES LA EMOCION Y TRANQUILIDAD QUE ME INVADIO CUANDO VI TUS REVIEWS! HAS VISTO COMO VA TODO ESTA HISTORIA, JAMAS PENSE EN ESTOS GIROS TAN EXTRAÑOS, ASI ESTA YENDO ESTO, ESPERO QUE TE SIGA GUSTANDO! SALUDOS!
Lory24: es cierto, tenemos tan dentro la historia que casi es imposible para mi, cambiar la imagen de algún personaje. Espero que te guste. Hasta el próximo capitulo!
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HASTA AQUÍ ES TODO. EL PROXIMO CAPITULO NUEVOS PROBLEMAS. PERDON, VAN A SUFRIR UN POCO, PERO ASI LO NECESITO! YA ENTENDERAN.
NOS LEEMOS PRONTO.
ABRAZOS Y BESOS. NUEVAMENTE LES DESEO UN GENIAL AÑOOOO… AUNQUE LES SEA RARO, LOS APRECIO MUCHO, AUN SIN CONOCERLOS, PERO SE QUE HAY ALGUIEN AHÍ, LEYENDO ESTO.
Vero.
