Anakin se dio la vuelta apaciblemente aún medio dormido, y extendió su brazo para abrazarse a Obi-Wan. Solo que en lugar de la cálida piel del Maestro Jedi, sus dedos se encontraron con la fría madera del suelo.

¿En serio se ha levantado ya?, pensó con un quejido sin mucha coherencia (las mañanas realmente no eran lo suyo).

Tras incorporarse levemente, Anakin pudo comprobar que efectivamente Obi-Wan ya se había levantado y ataviado con todas sus túnicas (desgraciadamente). Se encontraba de pie mirando hacia el exterior a través del cristal de la ventana, con las manos cruzadas en su espalda en otra de sus poses de concentración (la pose número dos para ser exactos).

Obi-Wan se dio la vuelta en ese momento, y su gesto de concentración se transformó en una sonrisa afectuosa en cuanto vio a Anakin despierto; sonrisa que el joven Jedi le devolvió al instante.

-Buenos días, Anakin.

-Lo serían mejores si no te hubieras levantado tan pronto- le dijo Anakin intentando poner ojos de cordero degollado.

Obi-Wan rió por lo bajo y se acercó hacia él.

-Es posible, pero algo me dice que habríamos tardado demasiado en levantarnos.

Obi-Wan se arrodilló en el suelo para situarse a la misma altura de Anakin antes de darle un suave beso en los labios.

-¿Y eso es algo malo?- le rebatió Anakin arqueando una ceja mientras le pasaba los brazos por el cuello. Ambos se dirigieron una sonrisa cómplice.

-Lo malo es que no dispongamos de todo el tiempo del mundo para quedarnos aquí- le dijo antes de colocar un beso en su frente- pero, lamentablemente, aún tenemos una misión que cumplir, y ya perdimos demasiado tiempo ayer… primero con la discusión, y después con la tormenta.

-No sé, Obi-Wan- empezó a decir Anakin susurrándole al oído tratando de contener la risa- Anoche no parecías estar demasiado preocupado por la tormenta.

La risa de Obi-Wan quedó ahogada en su cuello mientras se fundían en un abrazo. Anakin sonrió al notar un suave cosquilleo en su cuello debido al roce de la barba de Obi-Wan con su piel. Las discusiones del día anterior parecían ahora tan lejanas…

Anakin seguía molesto con el Maestro Windu, pues estaba convencido de que si le hubiera permitido intervenir, Palpatine no se habría escapado. Pero Obi-Wan no tenía la culpa, y Anakin había pagado su enfado con él. Y cuando Obi-Wan sugirió seguir con la misión sin saber qué había sido de R2, Anakin explotó. Tal vez hubiera exagerado. Un poco. Pero Obi-Wan tampoco contribuyó a disminuir su descontento (la verdad es que cuando está enfadado sabe apuntar dónde más duele). Aún así, dejarlo abandonado y dar la espalda momentáneamente a la misión para irse a buscar a R2, bueno, tal vez no hubiera sido muy profesional que digamos. Anakin suspiró al recordar el incidente de la red. Nunca dejará de recordármelo, de eso estoy seguro.

Mientras permanecía atrapado en esa red, el enfado de Anakin se fue desvaneciendo a la velocidad de la luz. Solo podía pensar en que había dejado abandonado a Obi-Wan, y en las dieciséis veces que Anakin había tenido que intervenir para salvarle la vida. Y en que tal vez debido a su estúpido berrinche ya no habría posibilidad de subir la cuenta a diecisiete jamás, ni de poder recordárselo en medio de bromas, ni de borrar la expresión molesta de su rostro con un beso… ¿Y si sus peores pesadillas se hubieran cumplido? ¿Y si Anakin hubiera sido el culpable indirectamente por haberle abandonado? ¿Cómo habría podido vivir Anakin después de aquello? No podría…

-Anakin, ¿estás bien?- le preguntó Obi-Wan en un susurro sin cesar sus caricias en su espalda- te noto un poco alterado.

Anakin se aferró a él con más fuerza y colocó un beso en su cuello, sintiendo con alivio el pulso de Obi-Wan bajo sus labios.

-Nunca más te abandonaré en medio de una misión- dijo el joven Jedi con determinación. Se sorprendió al notar lo temblorosa que había sonado su voz.

-Anakin…

-¿Quién iba a salvarte la vida si no?- continuó para tratar de quitarle hierro al asunto.

Obi-Wan vio más allá de su intento de tapar sus miedos con una broma (como siempre). Cogió a Anakin de la mano y la guió hacia su pecho, justo en el lugar en el que se encontraba su corazón bajo sus túnicas. Con su otra mano colocó el rostro de Anakin a la altura del suyo, juntando sus frentes.

-¿Notas eso, Anakin? Tus pesadillas no son más que eso- le dijo Obi-Wan, quien de alguna manera había adivinado lo que Anakin estaba pensando (algo que ocurría con mucha frecuencia).

Anakin inspiró al notar los latidos de su corazón bajo su mano y asintió con la cabeza, todavía algo perturbado por sus pensamientos negativos. La sonrisa cariñosa que Obi-Wan le dedicó alivió en gran medida el peso de estos pensamientos.

-Además, Anakin, ¿cuántas veces debo decirte que sé cuidar perfectamente de mí mismo?- le comentó en un tono jocoso tratando de animarle- Bastante mejor que tú, debo añadir, a juzgar por el… incidente con aquella red.

Ah, ya empezamos.

-Qué poco has tardado- le respondió Anakin negando la cabeza, tratando de contener la sonrisa exasperada que se había empezado a formar en sus labios. Sin embargo, la risa con la que le premió Obi-Wan mereció la pena.

-¿Qué esperabas?- le contestó con un aire de superioridad, aunque el brillo cariñoso de su mirada le delataba- ¿Una red de cazar animales? ¿En serio, Anakin? Y perdiendo el sable láser por enésima vez...

-Vale, ya te has regodeado bastante, Obi-Wan.

-Y al final tuvo que ser R2 quien te rescatara viniendo en mi busca. Bastante irónico, ¿no te parece?- continuó con un tono divertido- ¿Qué hice para tener un Padawan tan descuidado?

Anakin puso los ojos en blanco mientras se cruzaba de brazos, esperando a que Obi-Wan terminara. ¿Y cómo puedo quererte tanto incluso cuando te pones así de insoportable?

Al parecer esto último lo dijo en voz alta.

-Supongo que por la misma razón que cuando me recuerdas el número de veces que supuestamente me has salvado la vida, no puedo dejar de pensar en lo mucho que te quiero- le contestó con una sonrisa que Anakin no tardó en probar en sus labios.

Después de varios tiernos besos, Obi-Wan se apartó del lado de Anakin para que este se levantara y empezara a vestirse. Anakin notó con orgullo cómo su Maestro se dio la vuelta y volvía a dirigir su vista hacia la ventana, sin duda para evitar caer en la tentación y no retrasare más tiempo del necesario.

-Vale, entonces, ayer localizaste al investigador- comentó Anakin mientras recogía sus ropas de color negro desperdigadas por el suelo, empezando por sus túnicas superiores-¿Estás seguro de que era él?

-Su descripción coincidía con la que nos proporcionó el metamorfo, como ya te dije ayer.

-Ah, sí, ahora me acuerdo. ¿Está muy lejos?- dijo Anakin distraídamente mientras se subía los pantalones. Ya había terminado de vestirse, aunque le faltaba un pequeño gran detalle. ¡¿Pero dónde se ha metido esta vez mi espada láser?!

- Está a unas dos horas de distancia de aquí.

-Bien. ¿Cuál es el plan?- sin embargo, la mente de Anakin estaba ya pensando en otro plan; concretamente, en cómo decirle a Obi-Wan que había perdido su espada láser. Otra vez. Aquello ya no era ni medio normal. La perdí en el bosque. No, espera. Obi-Wan me la dio cuando me rescat… cuando me encontró.

-El mismo de siempre.

-Sin plan entonces. Estupendo. No sé ni por qué pregunto- Anakin rebuscó entre los sacos de dormir, pero ahí tampoco había nada. ¿Quizás la perdí en el camino de vuelta? No, recuerdo haberla visto mientras encendía el fuego de la chimenea. Creo. ¿O me estoy confundiendo con otro día?

Tan distraído estaba que dio un respingo al notar de repente unos brazos rodeándole por detrás, atrapándole en un abrazo.

-¿Buscas esto?- sonó aquella voz demasiado satisfecha consigo misma una vez más, mientras con una mano sostenía el terriblemente escurridizo sable láser de Anakin.

Anakin extendió la mano para cogerlo, pero Obi-Wan lo apartó de su alcance alegremente. El joven Jedi le miró exasperado. Por supuesto, Anakin podría habérselo arrebatado sin problemas, ¿pero dónde estaría la gracia entonces?

-La espada láser es tu vida, Anakin.

-¿En serio? Primera vez que lo oigo.

-¿Cómo te las arreglas para perderla siempre?

-¿Perderla? Tu definición de perder algo claramente no es la misma que la mía, Maestro, a menos que eso que estás sujetando sea una imitación bastante bien lograda de mi espada láser.

-Pero deberías tenerla siempre a mano, cosa que si me permites añadir, no era el caso ahora mismo.

-Eso es cierto. Pero, verás, Obi-Wan- Anakin le sonrió ladeando la cabeza para mirarle, y colocó su mano izquierda encima de la de Obi-Wan, quien todavía le mantenía sujeto por detrás en un abrazo- La culpa no ha sido mía esta vez.

Obi-Wan le miró divertido, arqueando las cejas escépticamente.

-Pues claro, la culpa nunca es tuya, Anakin. Y déjame adivinar, ¿el culpable soy yo?

-Muy bien, Obi-Wan. Tan perceptivo como de costumbre- Anakin acercó su rostro un poco más hacia Obi-Wan, quien bajó su otra mano para poder rodearle con ambos brazos por detrás- La verdad es que estar pendiente del paradero de mi espada láser anoche era una misión prácticamente imposible, teniendo en cuenta el entusiasmo con el que alguien se desprendió de mis ropas.

Ambos se sonrieron con complicidad. Obi-Wan le abrazó con mayor firmeza a la vez que Anakin posaba ahora ambos brazos encima de los suyos.

-Bueno, Anakin, cierto antiguo y descuidado Padawan mío también se desprendió de mis ropas con bastante entusiasmo, y no por eso me verás sin mi espada láser.

-Pero tú te has levantado antes. Has tenido tiempo para buscarla.

-Podrías probar a madrugar un día de estos tú también, Anakin. Como ves, puede tener sus ventajas.

Ambos habrían podido continuar intercambiando un sinfín más de comentarios sarcásticos, de no ser porque las ganas de besarse eran superiores a lo divertido que encontraban aquellos intercambios. Anakin fue quien acabó con la distancia primero, sellando sus labios con los de Obi-Wan. Mientras sus manos se enlazaban con las de Obi-Wan que lo agarraban por la cintura, Anakin sintió el frío procedente de un objeto de metal. La espada láser. Ya ni me acordaba de que la tenía él.

Anakin se dispuso a recuperarla, pero Obi-Wan fue más rápido que él y la volvió a apartar de su alcance, todavía sin romper su beso. Anakin, divertido, dejó escapar una risa. Obi-Wan aprovechó el momento para profundizar el beso, y al notar su lengua explorando con avidez cada rincón de su boca, Anakin emitió un sonido que jamás admitiría haber emitido. Anakin le respondió con la misma vehemencia, y la espada láser había quedado ya más que olvidada.

Cuando se separaron para coger aire, Anakin observó distraídamente la chimenea y las maderas ruinosas del suelo de la casa. Ese rincón en el que anoche solo habían estado ellos dos.

Un reconfortante hormigueo recorrió su estómago al recordar las agradables caricias de Obi-Wan por todo su cuerpo con esos mismos dedos que ahora se aferraban a sus túnicas. Aquello desencadenó una oleada recuerdos. Obi-Wan acariciando con ternura sus muslos a la vez que separaba con delicadeza sus piernas, Anakin reduciendo a un manojo de sonidos incoherentes al siempre coherente por excelencia Obi-Wan Kenobi mientras Anakin desplazaba sus labios por su torso deteniéndose en su ombligo en un gesto provocador; lo cual dio pie al recuerdo del cosquilleo provocado por la barba de Obi-Wan en el interior de sus muslos mientras la humedad de su boca iba ascendiendo por su piel cada vez más y más…

Anakin trató de mantener la compostura tras esos recuerdos, pero su agitada respiración le delataría sin dudarlo. Creo que ya sé por qué nos gusta tanto pelearnos…

-¿En qué estás pensando, Anakin?- le preguntó Obi-Wan dejando un trazo de besos por su cuello, todavía abrazándole por detrás. El tono de su voz dejaba claro que Obi-Wan sabía perfectamente en lo que estaba pensando.

-En lo mismo que tú, creo.

Anakin se echó un poco más para atrás, sintiendo cada parte delantera del cuerpo de Obi-Wan… y sí, sin ninguna duda, ambos estaban pensando en lo mismo.

Tras unos momentos de silencio tan solo rotos por la respiración agitada de ambos, se separaron con reticencia. Obi-Wan colocó la espada láser en el cinturón de Anakin sosteniéndole la mirada.

-Por favor, intenta no perderla- Obi-Wan ya no parecía estar bromeando, sino que parecía un poco… ¿preocupado?- Algo me dice que la necesitaremos.

-No la perderé-le tranquilizó Anakin besándole levemente. Inspiró profundamente antes de mirarle con determinación, adquiriendo la pose del gran caballero Jedi Anakin Skywalker- Entonces… ¿a por el investigador?

-A por el investigador- le contestó Obi-Wan con la misma determinación.

Anakin siguió los pasos de Obi-Wan, quien parecía recordar a la perfección el camino. De vez en cuando le echaba una ojeada a R2, no fuera a ser que se extraviara de nuevo. No sería bastante conveniente que digamos. No, nada conveniente.

-Obi-Wan, ahora hablando en serio…

-Siempre hablo en serio, Anakin.

-Hablando en serio-continuó Anakin como si no le hubiera oído- ¿Qué debemos hacer cuando encontremos al investigador?

-Quieres decir, ¿qué es lo que ha ordenado el Consejo que hagamos?

Anakin asintió con la cabeza. A veces le asustaba lo bien que le conocía.

-Por supuesto, la prioridad es capturarle vivo, ocurra lo que ocurra. Necesitamos toda la información que nos pueda dar acerca del virus, así como de posibles antídotos que haya estado ideando para neutralizarlo.

-¿Crees que habrá conseguido ya crear el virus?

-Espero que no- dijo Obi-Wan con un suspiro- De solo pensar en la existencia de un virus utilizado como arma biológica, imposible de neutralizar a menos que se conozca el antídoto de antemano…

Anakin reprimió un escalofrío. La cantidad de vidas inocentes que se podrían perder en un abrir y cerrar de ojos era un pensamiento demasiado perturbador.

-Y pensar que yo me infecté con una de las pruebas fallidas de aquel virus… ¿te imaginas que hubiera funcionado?

-No, no me lo imagino.

-Ahora estarías yendo de camino solo a por el investigador… Bueno, no, seguramente ya habrías llegado, ya que no habrías tenido a nadie quien te retrasara- finalizó alegremente.

-Anakin, tus bromas no tienen ni pizca de gracia- le comentó Obi-Wan con mala cara.

-Vamos, Obi-Wan, ¡era para destensar un poco el ambiente! Y sabes que sí tienen gracia.

-No, realmente no la tienen. Y curiosa forma de destensar el ambiente, recordándome una de las ocasiones en la que más cerca has estado de morir. Sí, muy curiosa, Anakin.

A Anakin se le escapó una risa, lo que a Obi-Wan pareció hacerle menos gracia todavía.

-Venga, no te enfades otra vez- dijo Anakin sonriendo mientras ponía los ojos en blanco.

Obi-Wan se paró en seco y le ignoró completamente, apartando unas ramas y observando un camino del bosque a través de ellas.

-Puede que esta broma no tuviera mucha gracia-reconoció Anakin acercándose hasta él, aunque solo fuera para que Obi-Wan dejara de ignorarle- Pero otras sí la tienen. No ha sido para tanto.

Obi-Wan no le respondió.

-Oh, por el amor de… Está bien, lo siento.

-Anakin.

-¡Vaya, si puede hablar!

Aunque el que no pudo continuar hablando fue precisamente Anakin, ya que Obi-Wan le puso una mano en la boca a la vez que le indicaba silenciosamente a que mirara a dónde estaba mirando él.

Al parecer Obi-Wan no le había estado ignorando, sino que algo entre las ramas había llamado su atención. Un animal muerto de dimensiones bastantes grandes era desplazado por la maleza a unos pocos de ellos…arrastrado a través de una cuerda por la figura de un humano. Alto, con pelo canoso y unos rasgos duros que le proporcionaban una seriedad espeluznante.

Anakin empuñó su espada láser (la cual afortunadamente no había perdido esta vez) e hizo amago de dirigirse hacia él, pero la mano de Obi-Wan se cerró sobre su puño impidiéndolo, instándole con la mirada a que no hiciera nada.

Cuando la figura de aquel hombre ya no era visible en la distancia, Obi-Wan rompió el silencio.

-Ese era el investigador.

Anakin asintió. Ya lo había deducido; hacía tiempo que dejó atrás la etapa de ignorante Padawan (aunque a veces Obi-Wan pareciera no darse cuenta de ello).

-¿Por qué me has detenido entonces?

-Su morada se encuentra atravesando ese camino de la derecha y…

-Y él estaba yendo en dirección contraria-continuó Anakin por él- Al parecer con el propósito de ir a cazar, lo que nos da tiempo para indagar en su casa sin que él esté allí, y de paso pillarle desprevenido cuando llegue.

-Muy agudo, mi antiguo Padawan- comentó Obi-Wan con una sonrisa orgullosa.

Y no importaba que ya le hubiera alabado cien mil veces antes, ni que le hubiera expresado su afecto de todas las maneras posibles; pues aquel gesto de orgullo en el rostro de Obi-Wan le complacía tanto como cuando aún era un Padawan y lograba conseguir que su Maestro le dedicara algún halago, siendo aquellas muestras de afecto tan difíciles de obtener por aquel entonces.

Cuando llegaron al lugar dónde vivía el investigador, Anakin se dio la vuelta mirando escépticamente a Obi-Wan.

-¿Estás seguro de que este era el sitio? ¿No te habrás confundido con otra vivienda?- A Anakin le extrañaba lo modesto del lugar, así como su pequeño tamaño. Tampoco es que esa vivienda fuera demasiado pequeña, pero Anakin había tenido otra cosa en mente cuando se imaginaba el lugar en el que llevaría a cabo sus experimentos.

-Anakin, tan solo soy unos pocos años mayor que tú, creo que mis capacidades cognitivas y de memoria se encuentran en perfecto estado todavía- A Anakin se le escapó una risa (tan irónico como siempre… por favor, no cambies nunca)- Sí, Anakin, definitivamente este era el lugar, y no, no me he confundido.

-Vale, es solo que no me esperaba esto- dijo haciendo un gesto con las manos señalando la casa mientras Obi-Wan le miraba con una ceja arqueada.

-¿Esto?

-Sí, esto. Tan… pequeño y poco moderno.

Obi-Wan negó con la cabeza mientras reanudaba el paso para entrar en la casa, colándose por una ventana ayudándose de su espada láser.

-Por si no te has dado cuenta, estamos en un bosque en medio de la nada. Era de suponer que no nos encontraríamos con un laboratorio de grandes dimensiones.

-Vale, no he dicho nada- Anakin le siguió y se introdujo en la casa.

Al menos por dentro era más parecido a lo que se había imaginado. Tan solo un pequeño espacio de la vivienda estaba destinado a las actividades típicas del hogar. El resto consistía en un amplio laboratorio. Mesas blancas alargadas sostenían el peso de probetas, matraces y otros aparatos que Anakin no conocía. En los estantes, multitud de frascos se encontraban apilados unos con otros. Y tenían que rebuscarlo todo para encontrar cualquier muestra de su investigación del virus letal. Anakin suspiró. Aquello no iba a ser una tarea fácil. Espero que aún tarde en venir…

-¿Qué haces?- le preguntó Anakin mientras rebuscaba entre los frascos de los estantes al percatarse de que su Maestro se agachaba para abrir la puerta de un congelador.

-Mirar en el congelador, por supuesto. Este tipo de virus no puede mantenerse intacto a temperatura ambiente. ¿No pensarías ponerte a buscar en todos esos estantes de la pared, no, Anakin?

Anakin soltó con brusquedad uno de los frascos de los estantes de la pared en lo que había pensado ponerse a buscar.

-Y definitivamente, ahora también te has vuelto todo un experto en biología- le contestó Anakin con sorna acercándose hasta él y ayudándole en su búsqueda.

-Leer y madrugar, Anakin. Es todo cuanto necesitas hacer si aspiras a ser un día tan sabio como tu Maestro.

-Pilotar y practicar con la espada láser; es todo lo que necesitas hacer si aspiras a… bueno, no, por mucho que lo intentes, jamás serás mejor que yo en eso.

Anakin sonrió al escuchar algo así como pero qué paciencia tengo que tener, a la vez que leía la etiqueta de un pequeño recipiente.

-No entiendo nada- Anakin soltó un suspiro exasperado después de un largo rato- ¿Qué significan estas siglas? ¿Cepa VFEG, cepa tsg-B, cepa tsg-A? ¿Cuál de todas cepas es la que nos interesa? ¿Y cómo vamos a saber si realmente ha conseguido crear el virus letal?

-Tendremos que preguntárselo al investigador para saberlo- le dijo Obi-Wan sosteniendo un pequeño tubo entre sus dedos y mirándolo fijamente, como si de alguna manera pudiera hallar así la respuesta- De momento nos guardaremos estas muestras para que sean examinadas en el templo Jedi.

Anakin se paró en seco mientras sujetaba otro de esos tubos cuando se le pasó una idea por la cabeza.

-Obi-Wan- le dijo con la voz un tanto alterada- ¿eres consciente de que estamos tocando esto sin ningún tipo de precaución? ¿Y si nos infectamos por accidente?

Obi-Wan ni se inmutó, y siguió sacando tubos del congelador a pesar de lo que Anakin le había dicho. ¡¿Y desde cuándo el siempre precavido y cauto Obi-Wan se pasa la precaución por el forro?!

-¡Obi-Wan!- exclamó Anakin para captar su atención, arrebatándole los tubos de las manos.

-Anakin- le contestó Obi-Wan calmadamente- Es muy probable que tú ya no puedas infectarte, ya que al haber estado infectado por una de las cepas del virus, a pesar de que fuera defectuosa, lo más seguro es que hayas desarrollado algún tipo de inmunidad ante ella.

-¡No es mi seguridad la que me preocupa!

-Y en cuanto a mí- continuó Obi-Wan, tan sereno como siempre- ahora mismo no corro ningún peligro… ¿no ves que solo estamos tocando los recipientes, y que estos están cerrados herméticamente? Es imposible infectarse de esta manera; además, la mayoría de veces es necesario un vector como un insecto para transmitir la enfermedad.

-Vale, pues haber empezado por ahí en vez de hablar sobre mi supuesta inmunidad- dijo Anakin devolviéndole los tubos con brusquedad.

-Qué exagerado… Aunque debo admitir que encuentro entrañable tu preocupación- sonó la voz divertida de Obi-Wan, a lo que Anakin le puso los ojos en blanco. Supuso que le estaba merecido por haber bromeado horas antes sobre la vez en la que casi pierde la vida.

Momentos más tarde, Anakin y Obi-Wan ya habían vaciado prácticamente todos los congeladores de las posibles muestras del virus.

-Me alegro de estar aquí- sonó la voz calmada de Obi-Wan, a lo que Anakin le miró como si se hubiera dado un golpe en la cabeza.

-¿En un laboratorio lleno de potenciales virus letales?

-No- dijo Obi-Wan poniendo los ojos en blanco, aunque sonriendo- Me refiero a volver a estar juntos, en una misión. Aunque esto- Obi-Wan señaló a sus alrededores con la mano con una mirada socarrona- no sea el tipo de misiones a las que estamos acostumbrados. Pero me alegro de estar aquí contigo, Anakin.

-Yo también- le contestó Anakin con una sinceridad abrumadora. Y, siendo Anakin, no pudo evitar continuar hablando con una sonrisa pícara- Incluso las discusiones han merecido la pena, aunque solo fuera por la reconciliación de anoche.

Obi-Wan sonrió ruborizándose y bajó levemente la cabeza.

-Anakin, ahora no es el momento adecuado para hablar de eso.

Anakin rió y volvió a dirigir su atención a los contenidos del congelador.

-Ah, ya me conoces, Obi-Wan. Siempre tan incivilizado- le contestó imitando su tono de voz antes de volver a mirarle. Ambos se sonrieron con complicidad.

Finalmente, ya habían acabado de mirar por todas partes; incluso les dio tiempo a echar una ojeada a los estantes.

Obi-Wan se llevó la mano a su frente como si le doliera la cabeza.

-¿Estás bien?- Anakin, preocupado, apoyó una mano sobre su hombro.

-Sí, es solo que tengo un mal presentimiento.

-¿Un mal presentimiento?

Anakin, quien ya había empezado a sentir un nudo en el estómago, se tranquilizó al percibir al mismo tiempo una sensación a través de la Fuerza.

-Yo también lo percibo. No es un mal presentimiento; el investigador está llegando.

Obi-Wan asintió con la cabeza.

-O ambas cosas.

Los dos Jedi se escondieron detrás de sendas columnas situadas en la entrada del laboratorio, de tal manera que cuando el investigador entrara, podrían abordarlo por sorpresa.

Mientras escuchaban el ruido de una puerta cerrarse, Anakin y Obi-Wan se comunicaron silenciosamente con la mirada. Unos pocos segundos pasaron hasta que le oyeron acercarse, y entonces, ambos Jedi lo abordaron por sorpresa, de modo que el investigador no pudo hacer nada para defenderse.

-Pero qué demonios…

-Nosotros también nos alegramos de conocerte al fin- dijo Anakin con sorna- ¿verdad, Obi-Wan?

-Estoy extasiado, Anakin- contestó Obi-Wan con ironía- A pesar de que no contabas con nosotros, espero que no te importe que te robemos algo de tu preciado tiempo. Porque incluso si te importa, lo haremos igualmente.

Los ojos de aquel hombre se posaron en las espadas láser de ambos. Resignado, se cruzó de brazos.

-¿Qué es lo que buscan dos Jedi en mi humilde laboratorio?- replicó inocentemente. Como si no tuviera decenas de muestras de un virus con el potencial de ser usado como arma biológica.

Anakin no tenía paciencia para esto.

-Basta de rodeos, sabemos lo que estás tramando- le espetó el joven Jedi- tu amigo el metamorfo nos lo ha contado todo.

El investigador pareció confundido por un momento; seguidamente, sus ojos dieron muestra de reconocimiento.

-Entiendo. Si dejáis de agarrarme como si fuera un animal, tal vez podamos mantener esta conversación.

Anakin le dirigió una mirada inquisitiva a Obi-Wan, y este asintió con la cabeza. Ambos le soltaron, pues estaba claro que no podría irse a ningún sitio aunque intentara huir. No tenía la fuerza física para enfrentarse a un Jedi, y mucho menos a dos. Y mucho a menos a nosotros dos.

-Y tú debes de ser Anakin- aquel hombre siniestro se acercó hacia él y lo observó cruzándose de brazos, como si se tratara de un interesante descubrimiento científico- Veo que el virus no funcionó contigo; el hecho de que estés vivo demuestra que pudisteis encontrar algún antídoto. Sin duda otra de mis cepas defectuosas. Tengo curiosidad… ¿Habrá desarrollado tu organismo inmunidad frente al virus aún así?

-Creo que no has entendido la situación- Obi-Wan se acercó un poco más hacia Anakin mientras hablaba con frialdad- nosotros somos quienes hacemos las preguntas, y tú quien las responde.

Ambos extendieron las manos y se concentraron para aplicar las técnicas de persuasión mental de los Jedi.

-¿Has conseguido crear ya la cepa letal del virus?- dijo Anakin- Y en ese caso, ¿has fabricado también un antídoto para neutralizarlo? Desde luego no ibas a arriesgarte a crear algo tan peligroso sin asegurarte de que podrías eliminar los efectos si lo necesitaras. ¡Contesta!

El investigador empezó a reírse por lo bajo con las manos en los bolsillos de su bata, y Anakin y Obi-Wan se miraron confundidos. ¿Por qué no estaban funcionando sus técnicas de persuasión mental?

Obi-Wan suspiró.

-Has fabricado una especie de poción para ser inmune a los trucos de los Jedi, ¿no es así?

¿Acaso eso se podía hacer? Qué conveniente, se dijo Anakin irritado para sus adentros.

-Pues claro. Sabía que algún día vendríais a por mí, y desde luego no estaba por la labor de soltar todos mis secretos.

-Yo en tu lugar no estaría tan seguro de ti mismo-dijo Obi-Wan- Deduzco que tendrás que tomar esa poción cada ciertas horas, y en el lugar al que vamos no vas a poder realizar ninguno de tus experimentos. Por no hablar de que en Coruscant hay caballeros Jedi más poderosos que nosotros. No vas a poder guardar tus secretos durante más tiempo.

Aquello sí logró torcerle el gesto. Apretó nerviosamente su mano en el bolsillo de su bata en un gesto de frustración.

-¿Qué es lo que tienes en el bolsillo?- le preguntó Anakin.

Antes de que pudiera contestar, unos ruidos que ya conocían demasiado bien llamaron la atención de ambos.

La habitación se llenó de droides de combate en cuestión de segundos. ¿Pero de dónde han salido…? Quizás la casa no era tan pequeña como parecía. En algún lugar debía de haber un sótano oculto del que no se habían percatado. Este investigador debía de trabajar para alguien importante, si no, no se explicaba la existencia de semejante número de droides de combate.

El investigador aprovechó ese momento para salir disparado de la habitación.

-¡Yo me ocupo de ellos, Obi-Wan!- exclamó Anakin sacando su espada láser- Tú ve a por él.

Obi-Wan asintió y salió de la habitación.

Aquello era pan comido para Anakin (unos simples droides de combate jamás serían su perdición), pero la ansiedad por acabar enseguida con aquel combate y reunirse cuanto antes con Obi-Wan estaba paradójicamente retrasando sus movimientos. Esquivó varios disparos provenientes de pistolas bláster, aunque alguno de ellos logró rozarle el hombro, causando alguna que otra herida no demasiado profunda. Se dirigió a la habitación contigua en la que podía ver a Obi-Wan con el investigador. Pero más droides de combate aparecieron de la nada, y Anakin no pudo reunirse inmediatamente con su Maestro.

Sin embargo, podía ver de soslayo al investigador con la mano extendida sujetando unos documentos, a unos pocos centímetros del fuego de la chimenea.

-¡Para! No lo hagas.

-Nadie más conocerá los secretos de mi investigación- Al parecer aquellos documentos contenían la información que ambos andaban buscando; y si los quemaba, jamás podrían recuperarlos- Si no bajas el sable láser, ¡los quemare ahora mismo!

-¿Esperas que me crea que vas a destruir el trabajo de todas tus investigaciones?

-¿Y para qué lo necesito? La mayoría de los datos están en mi mente, no tardaría tiempo en recuperarlos. Pero tal vez vosotros no dispongáis de ese tiempo… ¿Y si ya he creado el virus letal y empieza a ser usado en la guerra antes de lo que pensáis? Jamás podríais encontrar el antídoto; no sin mis conocimientos de antemano.

Obi-Wan dudó durante unos segundos, y seguidamente bajó la espada láser. El investigador empezó a apartar los documentos del alcance del fuego con una sonrisa macabra. Anakin siguió esquivando los ataques de los droides. Ya casi había acabado con ellos…

-¡No!- sonó la voz horrorizada de Obi-Wan.

Y entonces, Anakin vislumbró cómo el investigador en el último momento había acabado lanzando su trabajo a las llamas. Obi-Wan trató de recuperarlo.

Todo sucedió muy rápido. Anakin acababa de exterminar al último droide cuando se dirigió corriendo hacia ellos. Pero fue demasiado tarde.

-¡OBI-WAN!

El investigador, aprovechando el momento de distracción de Obi-Wan mientras trataba de recuperar los documentos, se sacó un puñal del bolsillo de su bata y lo atravesó en su costado. Las túnicas de color beige de Obi-Wan se tiñeron de rojo, y Anakin vio el momento en que Obi-Wan caía al suelo como a cámara lenta. Seguidamente y siendo lo último que cualquiera de los dos Jedi se hubieran podido imaginar, el investigador se clavó el cuchillo en su propio corazón, desplomándose en el suelo bruscamente. Había preferido la muerte antes de que los resultados de su investigación hubieran sido revelados. Pero esto a Anakin no podría haberle importado menos en ese momento.

-Obi-Wan. Obi-Wan, no te muevas- le dijo Anakin con voz temblorosa mientras presionaba con fuerza la herida de Obi-Wan, intentando taponarla. Demasiada sangre.

-Anakin…

-Shh, calla, no digas nada.

Obi-Wan sacó fuerzas de la nada para extender el brazo y colocar su mano en el pulso del investigador, que se encontraba al lado de ellos tirado en el suelo.

-El investigador… está muerto. Y los documentos… perdidos- Obi-Wan emitió un quejido mientras se llevaba la mano a su costado- Ya nunca sabremos…

Me da igual. El investigador, el virus, las consecuencias. Todo. Ahora mismo solo me importas tú.

-No te preocupes por eso ahora- fue sin embargo lo que dijo Anakin, cuya visión se empezó a nublar. Por un terrible momento pensó que iba a desmayarse en el momento más inoportuno, percatándose segundos después de que la causa eran las lágrimas que se habían empezado a formar en sus ojos.

-Anakin…- Obi-Wan estaba muy pálido y parecía muy débil, pero aún así sacó esfuerzos para sonreírle- Supongo que ahora entiendes… lo inadecuado de tu broma anterior.

Anakin recordó lo despreocupadamente que horas antes se había referido al momento en que estuvo a punto de morir, y la poca gracia que recordar aquello le había hecho a Obi-Wan.

-Realmente no tenía gracia- dijo Anakin con voz débil mientras seguía apretando la herida. Piensa, Anakin, piensa. Tienes algún que otro conocimiento de curación después de todo- Ya me la devolverás algún día.

Obi-Wan empezó a cerrar los ojos perdiendo el conocimiento, pero Anakin se lo impidió sujetando su rostro con la mano que no se encontraba presionada contra su herida.

-¡Obi-Wan! Intenta mantenerte despierto- le suplicó Anakin-Métete conmigo todo lo que quieras si eso ayuda.

Su Maestro esbozó una leve sonrisa; cada vez parecía más débil, pero al menos estaba despierto por ahora.

Y no permitiré que ocurra lo contrario. Su hora no había llegado, no si Anakin tenía algo que decir al respecto. Aguanta, Obi-Wan. Dentro de unos días te reirás exasperado al recordarte la decimoséptima vez en la que te salvé la vida. Sí, aquello solo iba a ser una vez más de tantas otras. Anakin se encargaría de ello.