Buen fin de semana a todos ^^

Hoy no voy a entretenerme, porque ayer debí golpearme la muñeca y me duele horrores... Y lo sé, voy algo tarde... Cuando iba a despertarme, he oído a mi padre pasando la escoba y me he vuelto a hacer la dormida... Pero me he quedado dormida de verdad ^^"

Bueno, espero que nadie me grite por intentar salvarme... A delante con el capi!


Cap.41: La amiga enemiga

La digimon que lentamente se ponía en pie no se parecía en nada a Timemon. Con una tonalidad más oscura y un aspecto más felino, la única idea que podía cruzar las mentes de todos era la influencia de los espíritus corruptos.

-Timemon, ¿qué te ocurre?

-Humanos, apartad. No es Timemon –señaló Alphamon.

-Espíritu digital, ¡digievolución!

-Koichi, ¿qué intentas hacer? –se extrañó Koji al ver a su gemelo digievolucionando.

-Esos espíritus están cargados de odio y sé cómo hacerle perder ese sentimiento –respondió Loewemon mientras se acercaba a la digimon.

-¡Ten cuidado!

-Vamos, tienes que despertar de una vez. No es correcto lo que haces –le dijo a la digimon.

-¿Qué crees que quiero hacer? No sabes nada de mí –sonrió la digimon.

-Loewemon solo no va a poder. Espiritu digital, doble digievolución. ¡BeoWolfmon!

-Si siguen así, lo que harán será provocar una pelea –dijo Miyako.

-Timemon, regresa a tu forma.

-¿Timemon? ¿Quién es esa? –sonrió la digimon nuevamente.

-¿Qué demonios…?

Sin previo aviso, un ataque los lanzó a todos hacia atrás. La fuerza de la digimon parecía ilimitada. Se lanzó al combate contra Loewemon y BeoWolfmon al mismo tiempo.

-Hay que ayudarles. Espíritu digital, doble digievolución. ¡Aldamon!

-Espíritu digital animal, digievolución. ¡Zephirmon!

-Cielos, esto es horrible… ¡Espíritu digital, doble digievolución! ¡Mermaimon!

-Oye, oye, si Miyako también va, no me pienso quedar atrás. ¡Espíritu digital animal, digievolución! ¡Gigasmon!

-Supongo que eso lo haces para darle miedo –bromeó la guerrera del agua.

-¿No has perdido las ganas de hacerme enrabiar?

-Así golpearás más fuerte –rió simplemente la guerrera híbrida del agua.

Aunque parecía que contaban con superioridad numérica, la otra digimon enseguida se las ingenió para quitárselos a todos de encima.

-Es demasiado poderosa…

-No –habló Aldamon −. En realidad nosotros estamos debilitados de enfrentarnos a Lucemon…

-¡Despierta de una vez, Timy!

-Seguid llamando a la nada. Esa Timy no existe –dijo con arrogancia la digimon.

-¿Pero qué…?

-Llamadme BlackSpacemon si os apetece. O también podéis usar… –dijo mientras el digicódigo la envolvía y cambiaba su digievolución − BlackTimemon.

-¿Qué demonios ha pasado?

-La maldad acumulada en los espíritus del espacio ha manchado también los espíritus del tiempo…

-¿Cómo es posible eso? –pidió Zephirmon.

-Como sea, hay que detenerla. Vamos, chicos.

-¿Qué intentáis? No podréis detenerme. En mí existen el espacio y el tiempo. No hay nada que pueda detenerlos fuera de mí.

-Eso habrá que verlo. ¡Atomic inferno!

-¿Crees que me alcanzarás con eso? ¡Cambio de digievolución! ¡Deflection space!

-¡Ah! –chilló de pronto la híbrida del agua, tirada en el suelo.

-¡Mermaimon! ¿Estás bien?

-¿A dónde has enfocado? –protestó la digimon.

-Ha tenido tiempo de cambiar de digievolución y cambiar la trayectoria del ataque antes de que le golpease…

-¿Cómo la podremos frenar?

-Seguid soñando despiertos, guerreros legendarios –sonrió con superioridad la digimon.

-Reacciona de una vez, Timemon. Tú no eres así, y lo sabes.

-Las palabras ya no funcionan con ella, Loewemon. Hay que luchar sí o sí –le dijo BeoWolfmon posando una mano en el hombro de su hermano de la oscuridad.

-De nada servirán vuestros ataques. Ninguno me alcanzará –rió la figura oscura.

Algo más apartados, los Caballeros Reales observaban, agotados todavía, la batalla que tenían ante sus ojos.

-Ellos están agotados. Así no lograrán hacerle nada.

-Algo podremos hacer nosotros –dijo Tentomon mientras intentaba mantenerse en pie.

-Es imposible, no tenemos fuerzas ni para aguantar de pie –suspiró Biyomon.

-Si al menos me quedase fuerzas para digievolucionar a Ophanimon…

-Pero no puedes, Salamon –le dijo Gabumon.

-Eso me da rabia. Podría eliminar esa maldad con mi poder acercándome a ella.

-Lo único que nos queda es observar –suspiró Patamon.

El cansancio de todos se notaba en los lentos movimientos que intentaban alcanzar a la digimon. Poco a poco, todos caían al suelo agotados.

-¿Eso es todo lo que tenéis?

-Maldición… No podemos hacerle nada…

-Una vez más… Esta vez seguro que la alcanzo…

-¿Aún crees que me vas a alcanzar, Aldamon? Si ni tan siquiera te mantienes recto.

-Sí, voy a poder contigo y con todo… No pienso rendirme…

-Deberías. Las consecuencias para aquellos que no se rinden a tiempo son muy duras, por no decir insoportables. ¿Quieres comprobarlo? –sin previo aviso, golpeó a Aldamon, haciéndolo caer de rodillas nuevamente.

-¡Para de una vez, Timemon! –chilló Loewemon.

-Tsk, qué pesado estás con ese nombre. ¿También tú quieres recibir?

-Ten cuidado, Loewemon…

-Loewemon, cambio de digievolución.

-¿Qué ganas transformándote en Reichmon con esa poca energía que tienes? –rió la otra.

-¡Heaven's judgement! –el ataque golpeó a la despistada digimon oscura.

-Ese es…

-Parece que he llegado tarde –se lamentó el ángel animal.

-Kerpymon, ¿qué haces aquí?

-Ayudaros. Timemon, has absorbido el odio de todos los que te han tocado y te has acabado convirtiendo en lo que eres. ¿Es por un casual lo que tú querías?

-Maldito Kerpymon… ¿Nunca te han enseñado que atacar por la espalda es jugar sucio?

-¿Es lo que querías? –volvió a preguntar.

-No sabes nada, Kerpymon. Nadie sabe nada del espacio y del tiempo. Y tenéis la desfachatez de decirme que hago las cosas mal. ¿Y vosotros? ¿Actuáis correctamente?

-Vuelve a ser la de antes, Timemon. Abandona esa forma. Déjanos ayudarte.

-¿Ayudarme a qué? No sabéis nada acerca de mí.

-Sí que lo sabemos –habló Salamon mientras corría hacia ellos, seguida de Patamon −. Sabemos que estás sufriendo mucho ahora mismo.

-Por eso mismo, deja que te ayudemos –pidió Patamon.

-¿Unos digimons infantiles y sin energía? Lucemon tenía razón: un solo ataque más y desapareceríais para siempre.

-¡Pero tú no eres como Lucemon y sabemos que no harás eso jamás!

-Salamon, ¿realmente crees eso?

-Si no es así, detenme –contestó Salamon mientras se lanzaba hacia ella.

-Insensata, ¿tantas ganas tienes de morir que te lanzas directamente?

-¡Salamon, no! –chilló Zephirmon.

Aunque intentaron detenerla, Salamon logró escapar de todos hasta acercarse a la otra digimon. Saltó a sus brazos y se agarró a las ropas.

-Sé que el odio no es lo único que invade tu corazón y mancha tus espíritus. Hay tristeza, mucha tristeza y dolor. También sé que la chica que realmente eres está sola. Pero no es así, porque ahora tienes a gente.

-Salamon…

-No tienes que temer a nada ya… Déjame que te libre de esa oscuridad.

-No… ¡no necesito tu ayuda! –gritó la digimon mientras alzaba un brazo dispuesta a golpear a Salamon.

-Yo creo y confío en ti y sé que no lo harás –susurró la pequeña cachorro cerrando los ojos con fuerza.

-¡Suéltame!

El brazo de BlackSpacemon empezó a descender dispuesto a golpear a Salamon, pero en el último momento, se detuvo a escasos centímetros de su rostro, temblando ligeramente. Sin previo aviso, cayó de rodillas en el suelo, mientras con un brazo mantenía a Salamon. Kerpymon aprovechó y se acercó también con Patamon.

-Se acabó todo –dijo Patamon−. Ya no tienes por qué cargar más con ese dolor. Puedes soltarlo todo.

-Estamos contigo, no tienes que temer a nada ahora.

Los guerreros legendarios regresaron a las formas humanas, agotados, y permanecieron algo distantes observando. Takuya volvió a intentar levantarse, pero a nadie le quedaban fuerzas para mantenerse en pie.

Datamon llegó cargando con una especie de televisor encendido. Lo dejó ante ellos y se fue lo más rápido que pudo. En la pantalla, aparecían el resto de niños elegidos.

-¿Me recibís? –preguntó Izzi.

-¿Cómo puede haber un televisor conectado a tu ordenador? –quiso saber Suzaku acercándose.

-Antiguamente, entrábamos por el ordenador y mediante televisores como ese que tenéis delante. Me alegra ver que seguís vivos. ¿Qué ha ocurrido? Nos lo han intentado explicar, pero decían que era demasiado arriesgado enfocar a la batalla…

-Todo ha sido demasiado duro, pero por fin ha acabado.

-¿Y qué hay de la otra chica? Camelia creo que se llamaba…

-¿Camelia? –preguntaron Jin y JP.

-Está bien –respondió Koji rápidamente.

-Aunque ahora mismo está descansando –añadió Takuya sin revelar la verdad −. Los espíritus del espacio son muy poderosos y la han agotado, así que está durmiendo.

-De acuerdo. Hemos ido hasta Sibuya, pero allí la estación subterránea está destrozada. Intentaré abrir un portal para traeros a todos de nuevo al mundo humano –informó Izzi.

-Gracias.

El televisor se apagó y volvió a reinar el silencio. Zoe y Miyako se levantaron y caminaron hacia la digimon del espacio y el tiempo. Ambas estaban cansadas, por lo que se dejaron caer junto a ella.

-Kami, ¿nos oyes? –Miyako intentó hacerle alzar la vista.

-Vamos a volver a casa. Todos juntos –dijo Zoe.

-Y saldremos de compras –sonrió Miyako.

-Venga, vuelve a ser tú misma.

-Yo… misma…

-Vamos, haz un esfuerzo.

Salamon y Patamon empezaron a brillar. Ambos digievolucionaron a sus formas supremas para sorpresa de todos, incluso de ellos mismos.

-¿Qué ocurre? –preguntó Kerpymon.

-Está pidiendo ayuda. Quiere salir de ese cuerpo… –respondió Seraphimon.

-Tranquila, Kami, enseguida te liberamos de esa oscuridad. Purificaré tus espíritus digitales, ya lo verás.

-Espera… Debo hacer una cosa antes…

-¿El qué?

La digimon volvió a ponerse en pie y alzó ambos brazos ante ella. Una gran cantidad de energía se alzó envolviéndola por completo.

-¡Espíritus digitales del espacio!

-¿Qué pretende hacer ahora?

-Esperad, esos movimientos…

-Ya los hizo antes, ante Murmuxmon, ¿no es así, Koichi? –preguntó Koji.

-Sí. Justo a mi lado…

-¡Espacio, detente en mi interior!

-Esas cadenas están ennegrecidas…

-Ambos espíritus están corruptos, es normal que tengan un brillo oscuro.

-Ya puedes hacerlo… Te será más sencillo ahora que como estaban antes –su aspecto seguía siendo el mismo.

-No te preocupes, enseguida serás libre de esa oscuridad.

Ophanimon posó ambas manos sobre ella y un aura multicolor las envolvió, haciendo desaparecer toda la oscuridad que envolvía la figura de la última guerrera legendaria.


Al fin se acabó.

Takuya: Oye, no se vale...

Kami: No sabes perder *burla*

Takuya: Sé cuándo he perdido, que no es lo mismo ¬¬

Kami: Ya, ya...

Oye, vosotros dos, que a mí me duele la muñeca... ¿Os encargáis del resto?

Kami: Claro que sí ^^

Takuya: Yo lo haré, jeje... En el próximo capítulo...

Kami: Es hora de regresar al mundo humano. Venga, Takuya, muévete ¬¬

Takuya: Eh, espera, ¿por qué me empujas ahora?

Kami: Pues porque he dicho que es hora de regresar, así que tira, andando.

Takuya: ¿Y tú qué?

Kami: Tengo una cosilla que hacer, así que adelántate.

Takuya: Nanai ¬¬

Timy: Adiós, Taku-chi ^^

Ace: Ha sido un honor patearte el trasero ^^

Takuya: ¡Pero bueno!

Kami: Venga, venga, vete yaaaa *lo está echando a la calle... y le cierra la puerta en las narices* Jojojo...

Timy: ¡Yupi! ¡Digimundo libre!

Ace: ¬¬"

Kami: Mis últimos minutos en el Digimundo... ¡Quiero saber antes una cosa!

Ace: El próximo capítulo... Despedidas.

Timy: Siempre... me hicieron llorar las despedidas... T.T

Ace: Ya, ya, hermanita...