¡Prisioners! ¿Cómo están? Aquí una doble actualización /o/

No me maten pero hice muy muy mal el conteo de los capítulos, son 48 en realidad, no 50 como les había dicho :( Espero me disculpen!

No he podido responder algunos MP porque vengo de volada! Así que en cuanto pueda los responderé =) Gracias por su compresión3

Okay, Okay.. sin más

ENJOY!

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 36

Kurt estaba temblando de pies a cabeza y el latido de su corazón era un persistente boom, boom, boom contra su pecho. Sus propias palabras resonaban en sus oídos, especialmente las últimas, se tragó las ganas de vomitar. Bajó el espejo. – No me gusta esto,- afirmó, mirando a Anne.

- ¿Qué no te gusta?- le preguntó, como de costumbre queriendo que elaborara lo que estaba diciendo.

- Esto,- dijo, sabiendo que probablemente parecía enfermo. Tenía tantas nauseas y estaba increíblemente mareado. – Todo. Decir que no soy culpable. No me gusta.-

- Tú…-

- Estuve de acuerdo en alegar demencia,- dijo, empujando aun más lejos el espejo. Estaba seguro que pronto lo iba a lanzar. – Estoy de acuerdo con eso, pero aun así lo hice, Anne. No soy inocente. Quería demasiado matar a Burt, tanto que otras tres personas tuvieron que sufrir las consecuencias.-

- Hay una diferencia muy grande entre ser inocente y declararse no culpable,- dijo Anne, mirándolo de cerca con su penetrante mirada. – Sólo queremos reducir tu condena.-

Kurt se encogió de hombros. – No voy a salir de aquí,- dijo. – No,- dijo enfáticamente mientras Anne abría la boca. – Se lo que quieres, pero yo no, olvídalo, ese lugar me va a volver más loco. - Pensó como había sido su última estancia en el hospital mental, la cual afortunadamente no había durado mucho tiempo. Demasiados psiquiatras, demasiadas conversaciones, voces suaves y comprensivas y habitaciones color azul claro, estaba seguro de que si lo enviaban allí de nuevo, habría conversaciones grupales. La piel se le puso de gallina de solo pensarlo. Si iba a ir a un lugar como ese, iba a encontrar una manera de quitarse la vida que posiblemente sería tan creativa como los rumores.

Anne suspiró lentamente y se inclinó hacia atrás, una mirada de desaprobación cruzaba su rostro. A Kurt no le importaba. Él se quedaba donde estaba.

- Todo lo que quiero es sólo…no ir al infierno,- Hizo una pausa. - ¿De acuerdo?-

Anne frunció los labios mientras pensaba en ello. – Siempre y cuando no pierdas el control otra vez,- dijo finalmente, dejando claro que no estaba de acuerdo con eso.

- Si lo haces, estoy en mi derecho de transferirte contra tu voluntad.-

- Hecho.-

- A Blaine no le va a gustar esto, lo sabes.-

Kurt frunció el ceño, olvidando las nauseas. - ¿Estamos casados o qué?- preguntó, un poco irritado. - ¿Es mi esposo? ¿De repente vale tanto su palabra? ¿Le dije cosas y de repente tiene todo el poder sobre mí?-

- Cálmate, sabes que no es lo que estoy diciendo. Sé que quieres tu control de nuevo, pero tienes que dejarlo ir alguna vez.-

Kurt cruzó los brazos e hizo una leve mueca. No sabía que pensar de lo que ahora estaba pasando. Solía tener control absoluto sobre cualquier situación y de repente ya no podía manejarlo. No estaba seguro de cómo había sucedido, pero sabía que no se sentía confortable con ello. Por supuesto que era bueno abrir de nuevo su historia, no podía negar eso, pero estaba recibiendo lastima de todas las direcciones y eso definitivamente no le gustaba. No le gustaba la lástima y ahora, cuando consiguió regresar a sus cabales, se daba cuenta de lo raro que lo hacía sentir.

De alguna manera Anne percibía lo que estaba en su mente. - ¿Debo decirle a Blaine que regrese esta noche a casa?-

Kurt se mordió el interior de su mejilla. Quería decir sí, pero también quería decir no. ¿Qué pasaría si dijera que sí? ¿Qué pasaría si Anne le dijera a Blaine que se fuera a casa? Kurt no quería que ya nunca regresara, sólo quería…

¿Qué quería?

- ¿Y el podría volver mañana?- sugirió Anne cuando lo vio vacilar.

Kurt asintió inmediatamente. Eso era un compromiso que no podía manejar. Si veía ahora a Blaine le daría un puñetazo o empezaría a llorar de nuevo, no quería hacer ninguna de las dos. Había golpeado a mucha gente en su vida y llorar era algo que no quería hacer, pronto.

- Bien, lo hare, dijo Anne y la forma en que lo estaba escudriñando le decía a Kurt que lo estaba analizando en su cabeza, cada una de sus respuestas, cada movimiento, cada gesto nervioso, lo analizaba todo. – Deberías considerar irte a dormir. Y tomar tus medicamentos.-

Suspirando, Kurt asintió de nuevo. Estaba seguro que nunca dejaría de hacerle mala cara a esas palabras. Su mente estaba unida por las píldoras, esa no era una cosa linda de recordar.

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Quedarse dormido no le tomó tanto tiempo como Kurt había pensado que lo haría. Había tomado en total tres segundos, no más, no menos. Nunca se había sentido tan desgastado, era como si Anne hubiera estado picando en su cerebro con imágenes nítidas y palos de metal, jugando con los nervios expuestos que envían descargas eléctricas por todo su cuerpo.

Cuando se despertó, afuera estaba oscuro, lo que significaba que estuvo durmiendo por mucho tiempo. Parpadeó a la celda, tratando de averiguar cuanto tiempo había sido.

- Oye, ¿estás despierto?-

A pesar de lo suave que habían sido las palabras, Kurt saltó, su cabeza buscando de donde había provenido la voz, su corazón latía de forma errática.

- Lo siento, no quería asustarte…-

Kurt se limitó a asentir y se incorporó lentamente, gimiendo un poco mientras lo hizo. Odiaba lo asustadizo que se sentía, lo paranoico que estaba actuando. – Dios, necesito una ducha,- murmuró, más para él que para Blaine. Su cabello estaba tan grasoso y sucio, se sentía más como una peluca que su propio cabello. - ¿Qué hora es?-

¿Qué estaba haciendo Blaine aquí? ¿No le había dicho Anne que regresar a casa después de todo?

- Casi cuatro de la mañana.-

- Bien.-

- Has dormido más de veinticuatro horas.-

- Mierda.- Kurt no podía creer que hubiera dormido tanto, pero eso explicaba por qué Blaine estaba allí, podría ya haber estado en su casa. A Kurt solo le quedaban unos pocos meses, no podía gastarlos durmiendo. Podría dormir cuando estuviera muerto. Porque enfrentándolo, ¿qué jurado podría creer todo lo que tenía que decir después de tanto tiempo? Probablemente pensarían que solo se estaba engañando a si mismo tratando de huir de su condena, tratando de convencerlos de dejarlo vivir. No tenía grandes esperanzas, pero no se atrevía a decírselo a Anne o a Blaine. Anne estaba segura que podrían hacerlo y Blaine estaba tan molesto cuando se enteró. Kurt no quería aplastar cualquiera de sus esperanzas.

Se dio la vuelta lentamente, colocando sus pies en el suelo y levantándose.

Blaine voló sobre sus pies para ayudarlo, sosteniéndolo de los brazos, ayudándolo a levantarse.

- Gracias,- Kurt murmuró y se soltó de su agarre, Blaine lo dejo ir rápidamente, sin decir ni una palabra.

- ¿Cómo te sientes?- preguntó Blaine cuidadosamente. – Yo…yo pedí permiso para entregarte…- Abrió su mano y Kurt le dirigió una rápida mirada antes de aceptar las píldoras, poniéndolas en su boca.

- Gracias,- dijo Kurt de nuevo, evitando sus ojos.

- Emm.- Blaine se rascó el cuello, aclarándose la garganta. – Puedes ir a bañarte, esperare.-

Kurt no podía mirarlo. No cuando tenía esa cara, esa interesada y preocupada cara. Por alguna razón se sentía demasiado incomodo. Todo estaba descubierto, ya nada estaba escondido y Kurt se sentía desnudo. Ya no había nada para esconderse atrás, y ahora los dos andaban en cuclillas alrededor del otro, con miedo de decir o hacer algo malo que pudiera romper su ya tan rota relación.

- Sí.- Kurt le lanzo una mirada fugaz. Notó, incluso aunque su memoria estuviera difusa. Blaine llevaba la misma ropa de los últimos dos días. – Por favor dime que te fuiste a casa mientras estaba dormido,- dijo y Blaine tosió, luciendo un poco de vergüenza debajo de la consternación y preocupación. – Dios, tú sólo…- Kurt sacudió la cabeza. - ¿Por qué te quedaste? ¿No te dijo Anne que te podías ir? También podías usar la ducha, ya sabes. No es como si fuera a morir si te fueras a casa mientras duermo.-

Blaine frunció el ceño a la elección de las palabras y Kurt se sintió un poco mal por haber mencionado la palabra con M. – No te quiero dejar de nuevo,- dijo Blaine sinceramente, Kurt bajó la mirada. No sabía que sentir ni cómo reaccionar. ¿Irritado? ¿Feliz? Era una extraña mezcla. – Quería asegurarme que estuvieras bien. De todos modos estabas dormido, así que no te molesté…-

La verdad era que Blaine no había estado con Kurt en la celda todo el tiempo. Anne le había dicho que Kurt estaba de acuerdo en buscar un nuevo juicio e incluso aceptado a no declararse culpable debido a demencia, lo que debió haber hecho en un principio. Así que el setenta por ciento del tiempo que Kurt estuvo dormido, Blaine había estado discutiendo tanto con el jefe y cada oficial con autoridad en el edificio, tratando que estuvieran de acuerdo en abrir de nuevo el caso de Kurt y llevarlo a la corte, a reconsiderar lo que estaba sucediendo.

Nadie había asegurado que lo haría, pero varios sonaban interesados en escuchar la verdad y eso era un comienzo.

Si el jurado tuviera corazón y redujeran la pena de muerte, entonces con suerte Kurt sería trasladado a la clínica de salud mental y eso sería mucho mejor, incluso si eso significaba que solo lo podría ver en las horas de visita.

Al menor dejarían ir a Kurt cuando ya no fuera considerado un peligro para las personas a su alrededor o para sí mismo.

Kurt respiró, una respiración poco profunda. – Bien, estoy bien,- respondió finalmente, con desdén y se alejó. Blaine reconoció la expresión en su cara y las señales de advertencia aparecieron rápidamente.

- No,- dijo, sacudiendo la cabeza. – No puedes hacer eso, no me excluyas.-

Blaine sabía que Kurt tenía el derecho a estar un poco confundido, tenía el derecho de no querer a Blaine invadiendo su espacio personal tan rápido. Aun estaba furioso, agotado, y Blaine intentaría no forzarlo a nada para lo que aun no estuviera listo. Era solo que… estaba en el corredor de la muerte. Aun no lo aceptaba, incluso después de las incontables horas que había pasado hablando de eso con tantas personas diferentes. Todo lo que quería era estar cerca de él y disculparse un millón de veces. No quería alejarse de él nunca más.

Kurt respiró de nuevo, incapaz de pensar. – Yo sólo…necesito….- Espacio, tiempo…-

- Necesito una ducha,- suspiró, caminado hacia el baño. Kurt no sabía como hacerlo, estar tan abierto y mostrar sentimientos. No sabía cómo, lo hacía sentirse incomodo y mal. No era que no estuviera feliz de tener a Blaine de regreso, él sólo estaba…mal.

La verdad era que no podía mirar a Blaine a los ojos.

- Esperare.-

- Sí.-

Kurt no pudo salir de allí lo suficientemente rápido, cerró la puerta del baño, dejando escapar un largo suspiro. No quería que las cosas fueran difíciles, pero lo eran, al menos para él. Siempre abría disfrutado del poder que tenia sobre las demás personas y ahora, sin sus secretos, se sentía sin poderes y no sabía cómo traerlo de vuelta.

Pasó por el espejo sin mirarse, se quitó la camisa y los pantalones y los tiró a un rincón. Estaba a punto de entra a la ducha cuando miró hacia abajo, notando algo tirado a la mitad del camino. Se arrodilló y lo recogió.

El collar.

Lo miró, todo lo que supuestamente representaba, antes de ponerlo en el fregadero, incapaz de verlo por más tiempo. Ahora sólo se sentía como sus tatuajes, como una broma. Blaine estaba allí, pero las promesas que le había hecho no tenían sentido. Apretó los dientes y entró en la ducha, poniendo el agua tan caliente como pudo e inclinó la cabeza hacia atrás, permitiendo al agua mojar su cabello. No podía recordar haberse bañado durante el mes pasado y se preguntó, con una punzada de humillación si alguien lo había ayudado a hacerlo. El pensamiento hizo que las nauseas regresaran y se forzó a no pensar más en ello. No pienses en eso.

Kurt tomó el champú y colocó una generosa cantidad en su palma, probablemente la mitad de la botella y masajeó su cabello. Sus ojos se cerraron mientras el enjuague quitaba el polvo y la grasa de su cabello. Se sintió tan bien, como lavar la locura, pensó con una pequeña y obscura sonrisa. Lástima que el agua caliente no duraría lo suficiente como para hacer eso.

Salió de la ducha veinte minutos después y tomó una toalla de la silla en el rincón y se secó el cabello con ella. Captó su reflejo en el espejo, sus ojos se deslizaron sobre su cuerpo queriéndolo o no.

- Jodidamente repugnante,- murmuró y apartó la vista de sus sobresalientes huesos y pálida piel. Bueno, eso es lo que obtienes por no comer, pensó sombríamente. Se giró, esperando ver ropa limpia colgada en alguna parte, pero se quedo paralizado cuando se dio cuenta que no había traído ninguna con él al baño. – Maldita sea,- murmuró.

No iba a salir, no luciendo así. Se mordió el labio inferior, el agua de su cabello goteaba hasta el suelo, finalmente levantó la voz. - ¿Blaine?-

La respuesta fue inmediata como si Blaine hubiera estado esperando ser llamado. - ¿Sí?-

Kurt hizo una pausa antes de decir,- Ve al cajón y tráeme algo para vestir.- Silencio.

- Ahora.-

Blaine rió. – Ahora mismo.-

Kurt cruzó los brazos sobre su pecho mientras esperaba, sin gustarle el largo tiempo que estaba tomando. Si tomaba ese tiempo significaba que Blaine no había sólo puesto sus manos en su camisa y pantalones naranjas. Blaine estaba eligiendo otra cosa.

Kurt arrugó la nariz, pero no le dijo que no a Blaine, por que después de todo no había especificado lo que quería.

- Esto no es un desfile de modas, date prisa,- se quejó por fin, justo después hubo un llamado a la puerta del bañó. La abrió sólo lo suficiente como para sacar la mano y coger la ropa, a medida que llegó a su mano, los metió y cerró la puerta. Miró lo que había obtenido y apena contuvo un gemido. – Blaine, esta camisa es blanca,- dijo, tratando de no sonar como una queja y dejo caer el resto de las cosas al suelo. No estaba molesto con la ropa. Nunca más.

¿Pero blanco?

- Si no te gusta puedo encontrar otra….-

- No, está bien,- dijo Kurt, deslizándose la camisa sobre la cabeza. Miró hacia abajo y cogió un par de bóxers negros, sintiendo una ligera sensación incomoda por el hecho que Blaine había escogido ropa interior para él. Le hubiera gustado bromear con eso, alguna burla, pero estaba completamente en blanco. Cuando no tenía una meta de lo que estaba haciendo, sentía como si estuviera deambulando sin rumbo. Ahora no estaba seguro de cómo hablar con Blaine, no sabía que tono asumir. ¿Qué esperaba Blaine de él? ¿Qué quería de él?

Echó un vistazo a los pantalones, unos jeans negros, apretó los dientes antes de tomarlos y se los puso rápidamente. Notó con una mueca que le quedaban grandes de la cintura incluso si había tenido dieciséis años desde la última vez que los uso y que deberían, en todo caso, estar más apretados.

Se alisó la camisa, pasando sus dedos sobre sus costillas, se estremeció retirando rápidamente sus dedos. Se secó el cabello con la toalla un par de veces más, introduciendo sus dedos en él. Por lo menos ahora se sentía algo similar a un ser humano, descansado, limpio y cubierto.

Antes de salir, tomó el collar del lavamanos, lo metió en la bolsa de los pantalones y abrió la puerta. No sabía muy bien lo que iba a hacer con él, pero lo llevó con él de todos modos.

Trató de no mirarse avergonzado mientras iba a sentar a la cama, pasando al lado de Blaine que estaba sentado a la mesa. No entendía, ¿a dónde había ido su confianza? ¿Tuvo que perder todo junto con su mente? ¿No había perdido suficiente?

Blaine lo miraba y Kurt estaba muy consciente de ello, podía sentir sus ojos sobre él como un caliente radar que lo quemaba.

- Se ve bien en ti,- dijo Blaine entonces, tratando de romper el terrible silencio. – Blanco.-

Kurt se estremeció. Forzado, fue tan forzado. – Blaine…-

- Sin embargo no es todo blanco, tiene algunos patrones.-

- Por favor.-

Blaine suspiró. – No sé lo que digo,- admitió.

- Bueno, yo tampoco.-

El silencio que cayó fue tan pesado que Kurt quería esconderse en un agujero y nunca volver a salir. Hubieron silencios entre ellos antes, pero nunca así. Kurt deseaba sólo ser capaz de acercarse un poco y poner la cabeza sobre su hombro, pero algo lo estaba deteniendo. Ducharse había ayudado más de lo que pensaba, tal vez incluso más que dormir, se sentía mucho más limpio.

Finalmente, Blaine habló, un poco vacilante. - ¿Por qué no me lo dijiste?-

Kurt lo miró a través de su ya largo y húmedo flequillo. Se mordió el labio y preguntó, - ¿Te hubieras quedado?- eso era algo que había querido preguntar antes pero no lo hizo, por que no importaba cual fuera la respuesta, lo hubiera hecho sentir una mierda.

Obviamente sorprendido a la pregunta Blaine asintió. – Sabes que lo haría,- dijo, mirando a Kurt con una pequeña mueca que claramente decía que pensaba que Kurt debería saber eso.

Parpadeando, Kurt sacudió la cabeza con una pequeña burla. – No puedo creerte,- dijo en voz baja, lamentándose incluso de haberlo preguntado. - ¿Estas tratando de hacerme sentir culpable?- sabía que debería estar más abierto a las cosas, en especial esta, pero lo que Blaine estaba diciendo era injusto. Kurt había hablado con Anne el tiempo suficiente como para saber que no necesitaba más cosas por las cuales sentirse culpable.

- Yo no…no quise decir eso…- Blaine tartamudeó pero Kurt lo interrumpió.

- Como sea, Blaine, - se froto la nariz, estaba tan cansado de esto y un fuerte dolor de cabeza estaba haciendo rápidamente su aparición. Cerró los ojos y se dio cuenta que estaba acabado. Lo apretaban unos cuantos meses mas, estaba acabado. Su cabeza decía alto, su cuerpo decía alto, necesitaba un respiro. Necesitaba su cordura de regreso y esa no era la manera de recuperarla.

Levantándose, caminó hacia la mesa. Miró a Blaine a los ojos y sacó el collar del bolsillo. Quería parecer seguro de esto, y la manera de hacerlo era limpiar cualquier rastro de emoción en su rostro. Puso la cadena de plata sobre la mesa y la empujó hacia Blaine.

- Llévate esto cuando te vayas,- dijo, sosteniendo su mirada.

- Kurt…- Blaine lo miró negando con la cabeza, mirando del collar hacia él con ojos suplicantes. – Lo siento, no quise decir…

- No,- dijo Kurt, dando un paso atrás. – No me hagas esto.- Respiro hondo, estremeciéndose, recogiendo el poco coraje que el quedaba. – Lo necesito, necesito…- cerró los ojos, frustrado y respiro profundamente por la nariz. – Necesito traerme de vuelta,- terminó, reabriendo los ojos. – Y sólo no puedo…no puedo hacerlo contigo alrededor.-

Blaine lo miró y asintió. Se levantó, tomó el collar y lo dejo caer en su bolsillo.

- No voy a obligarte a nada,- dijo en voz baja, Kurt luchó demasiado para mantener su rostro serio. Blaine tal vez notó el temblor o tal vez no, pero se estaba alejando.

Kurt sentía su corazón en la garganta.

Las cerraduras de la puerta hicieron clic, pasos se escucharon en el pasillo, Kurt se quedo en silencio, un silencio que a la vez era burlón y un alivio.

Aun quedaba por ver si había hecho lo correcto, pero por ahora eso era lo que necesitaba.

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Blaine obtuvo su trabajo de vuelta, pero a duras penas. La jefa Bäcker se mostró reacia pero James le había llamado y Blaine sólo se podía imaginar lo que le había dicho para convencerla que le diera de vuelta el trabajo a su hijo. Blaine lo pudo ver en ella mientras firmaba el contrato, ella no lo quería de vuelta, pero había sido incapaz de encontrar alguna concreta evidencia de que Kurt y Blaine tenían una relación inapropiada. Nadie decía nada, ni siquiera Sebastián. Incluso los otros prisioneros del piso de Kurt afirmaron que no habían notado nada extraño entre ellos. Blaine no tenía idea de donde venia todo este abrumador apoyo, pero eso ya no importaba más, ya no.

Blaine volvió a mirar a Kurt a la distancia, quizás, era aun más doloroso que estar lejos por completo. Estaba allí, en la misma habitación, pero a Blaine no se le permitía ni tocarlo ni hablar con él.

Estaba mirando a Kurt comer su almuerzo, aun sentado lo más lejos que podía de los demás, Blaine suspiró. Kurt no lo había mirado ni una vez, incluso aunque sabía que está allí.

Solo habían pasado dos días, pero dos días en ese momento eran demasiados.

Su caso había sido tomado en consideración y había una posibilidad de ser llevado de nuevo a la corte. Y si no….

- Hola.-

Blaine apartó la vista de Kurt, regresando sus pensamientos a la realidad y entregó a Puck un rápido movimiento de reconocimiento.

- ¿Cómo va todo?-

- Puede que haya otro juicio,- dijo, mirando de nuevo a Kurt.

Puck sonrió. – Eso es bueno.- Se quedaron allí por un rato, sin hablar, hasta que Puck preguntó, - entonces, ¿qué dijo exactamente?-

Suspirando, Blaine negó con la cabeza. – Algo acerca de que no sería capaz de mejorar conmigo alrededor. No sé lo que eso significa, pero sí…eso fue lo que dijo.-

Puck hizo un ruido con su garganta y asintió. – Bueno, tal vez tiene razón.-

Blaine se volvió hacia él. - ¿Cómo?-

Puck se encogió de hombros y quito sus ojos del prisionero. – Tú mismo lo dijiste, lo cambiaste o algo. Es más débil contigo.-

Blaine parpadeó. – Así que lo volví loco,- dijo y bajó la mirada. Kurt le había dicho antes que necesitaba medicamento más fuerte pero dijo que no era exclusivamente por él. Tal vez lo era. Tal vez Blaine no era bueno para él después de todo. A largo plazo, Blaine podría ser malo para él. Era confuso. Todo el mundo le decía que hizo mejorar a Kurt y él solía pensar lo mismo, pero ahora estaba empezando a sentirse diferente.

- Tal vez solo necesita encontrar el punto medio,- sugirió Puck. – Ya sabes, entre el…- Se aclaró la garganta, tuvo la mala impresión de que Kurt frunció el ceño. – Y el…eso.-

Asintió hacia Kurt, encorvado y girando el tenedor sobre el puré de papas en su plato.

- Tiene sentido,- dijo Blaine en voz baja. – Espero que regrese antes de…- No quería decir eso, no quería ni pensarlo, pero la realidad era que tal vez no lo lograrían. Pero si no lo lograban, no quería que estuviera así. Si eso era así, entonces Kurt tendría que aceptar su presencia.

No podía evitar la sensación de que estaba perdiendo el tiempo. Perdiendo el tiempo trabajando, gastando todo el tiempo que podría pasar con Kurt o pasarlo tratando de sacarlo de ese lio. Pero Blaine sabía que ahora había hecho todo lo que podía, al igual que Anne. Ahora dependía de otra personas decidir el destino de ambos, estaba fuera de sus manos.

Sin embargo, Anne había dicho que era muy probable que el caso fuera reabierto. Todo el mundo tenía curiosidad por saber cómo habían ocurrido los asesinatos y probablemente lo abrirían sólo para satisfacer su propia curiosidad. Si al final no funcionaba después de todo, entonces tendría que usar un plan B y si fuera necesario un plan C, podría mantenerse hasta llegar al final del alfabeto. Kurt no iba a morir, no en su guardia.

Los ojos de Blaine se posaron de nuevo sobre el prisionero, se llenó de nostalgia. Quería estar allí, quería estar allí y tratar de hacerlo sonreír de nuevo. Todo parecía mejor cuando Kurt sonreía de verdad.

- ¿Crees que después de todo me debería alejar?- preguntó Blaine, dirigiéndose hacia su colega. – Quiero decir, ahora está mejor, tal vez eh hecho lo que pude hacer y sólo debería…-

Puck levantó una ceja. – Esperó más de un mes por ti,- dijo. – ¿Y tú no estás dispuesto a esperar unos días por él?-

- Eso no es…- dijo Blaine lentamente, negando con la cabeza, pero Puck tenía un punto.

¿Por qué hoy tenia tanto sentido?

Puck le dio una palmada en el hombro y lo dejó solo después de eso, detectando que Blaine necesitaba pensar por un rato.

Blaine miró de nuevo a Kurt, pensó que había apartado rápidamente la mirada de él, como si Kurt estuviera mirando a Blaine, pero probablemente sólo lo había imaginado.