Disclaimer: Todo lo que reconozcan, pertenece al juego Amour Sucré y sus respectivos creadores.
Love, The Hardest Way
Capítulo 34.- Imaginary
Extendí la mano hacia las cosas que me ofrecía, pero la retiré de inmediato.
-¿Fuiste tu?-le dije-¡Eras tu quien me dejaba la heroína en la gira!
Damon me sonrió de modo cínico.
-Te hacía falta-dijo con simpleza.
-¿Por qué tomar tal riesgo sólo para conseguirme esto?-dije señalándolo con mi índice derecho.
-Bueno, preciosa... sólo intentaba demostrar un punto-dijo acercándoseme, pero yo di un paso atrás. Tragué con dificultad, no me gustaba para nada la actitud ni el tono que estaba tomando.
-¿Cómo que demostrar un punto?-pregunté, mientras mi espalda topaba con una pared. Damon se acercó más. Puso cada uno de sus brazos a lado de mi cuello acorralándome. Esto me estaba empezando a asustar.
-Sí... traté de demostrarte que tu Lysandro no podría con esto-dijo sonriendo.- Qué sólo era un niñato demasiado débil, demasiado cobarde...
-Eres un...
-Soy lo que quieras-dijo poniéndome el dedo índice en los labios- Lo que tu quieras, pero es cierto. No pudo mas... y ahora se ha ido
-Tuvo sus razones-traté de defenderlo.
-Es posible-dijo Damon- Pero yo no veo que nadie mas se haya apartado de tu lado. Sólo él, y es algo que no puedes refutar. Te ha abandonado, y sabes tan bien como yo, que no va a regresar.
Un pinchazo en mi corazón me indicó que una parte de mí también tenía esa certeza.
-¿Qué haces aquí?-pregunté, tratando de alejar el tema de Lysandro. No podía mantenerme fuerte, si la conversación se centraba en él, aún su partida me tenía demasiado herida, para intentar defenderlo, o defenderme de las acusaciones de Damon.
-Vine a darte esto-dijo alzando la mano donde traía la heroína.
La visión del líquido me secó la boca, automáticamente me moví para tomarla, pero Damon me inmovilizó. Hice un sonido de frustración.
-Pensé que con todas las emociones que has tenido últimamente, quizá te haría falta. Además, por lo que se, te vas a Londres mañana. Así que esta será tu última dósis.
-Entonces dámela-dije, tratando de zafarme de su agarre para alcanzar el frasquito.
-Uh... no tan rápido-dijo riendo, alejando las cosas de mí- No creías que iba a ser así de fácil, ¿verdad?
-¿Qué es lo que quieres?-pregunté con la voz un poco ahogada. Entre la necesidad enferma que sentía por la heroína y el miedo por lo que fuera a pedirme, sentía que iba a colapsar en cualquier momento.
-¿No lo adivinas?-preguntó con una voz profunda, y acercó a mí- Te quiero a ti.
Abrí mis ojos con sorpresa, mientras juntaba sus labios con los míos y los movía. Eran movimientos tiernos, pero había una malévola dominación en ellos.
-¿A mí?-pregunté cuando se separó de mi
-Sí-dijo besándome el cuello- Toda para mí, ahora.
Me quedé sin aire en cuanto comprendí sus palabras. Me retorcí entre sus brazos, pero era mucho mas fuerte que yo. Las lágrimas se agolparon en mis ojos, aunque las reprimí, no quería llorar frente a él, no podía llorar. Debía tratar de no entrar en pánico y pensar en como salir de esta situación.
-No, déjame por favor-pedí
-¿No quieres esto?-preguntó, refiriéndose a la heroína.
-¿Qué clase de persona crees que soy?-pregunté dándole una bofetada- No voy a venderme por eso...
Miré de nuevo la ampolleta, y la ansiedad de tenerla se apoderó de mí.
-No puedo-susurré, mas para mí, que para el mismo Damon.
-Entiendo, entiendo-dijo respirándome en el cuello, sonriendo sin importarle que le hubiera pegado hacía un momento.- Entiendo que lo de Lysandro esté muy reciente y que te cueste intentar algo con alguien mas. Pero espero que no creas que te quiero sólo por una noche. Sé que no eres de esas, Gabe. No, te quiero de nuevo para mí, empezando esta noche... quiero ser parte de tu vida, tu pareja. Quiero que veas que soy el hombre para ti. Quiero mi vida a tu lado.
Qué enfermo estaba.
-Damon-dije asustada- No puedo.
-Si puedes-dijo con la voz algo tensa- Quizá esto te ayude.
Me enseñó de nuevo la heroína, mientras con su otra mano me tomaba fuertemente. No podía escapar, esta vez no me podía escapar y no podía perdirle ayuda a nadie...
Mientras estaba congelada por el pánico, ató la liga a mi brazo e introdujo la aguja.
-No-susurré, me quedaban sólo unos minutos de plena consciencia, y si me hacía efecto no podría escapar.
-¿No?-preguntó extrañado
-No...no...-dije tratando de pensar rápidamente. Su confianza era mi única oportunidad. Suavicé el mi tono de voz, lo mejor que pude con el objetivo de sonar agradable y convincente.- Hubiera... hubiera querido estar consciente... si... si esta iba a ser nuestra primera vez juntos.
Me miró con recelo. Para evitarlo, lo besé lo mejor que pude. Sus labios me sabían extraños, ajenos. Me tomó de la cintura y me correspondió el beso. Acaricié su cabello con torpeza.
-Hubiera querido darme cuenta antes-dije en voz baja, jugando un poco con el cuello de su camisa- que siempre has sido tu...
-¿Siempre he sido yo qué?-preguntó presionándome.
-El hombre que he esperado.-le susurré cerca de su oído, y al sentir mi aliento le dió un escalofrío y me estrechó de modo sofocante hacía él.- ¿Por qué fui tan ciega?-le besé- ¿Y pensé que un... un...
-¿Niño?
-Eso... podría conmigo.
-Es lo que me he preguntado por meses, mi amor-dijo para luego besarme
Estaba empezando a sentir como si toda fuera irreal. Debía darme prisa, o la droga me nublaría la mente por completo, y nadie vendría a rescatarme. Mi príncipe, mi caballero me había abandonado y no podía darme el lujo de ser una débil damisela en peligro.
-Vamos a la habitación-le dije- ahí todo será mucho mas cómodo.
Sonrió. Me tomó en brazos y se dirigió a la habitación. Me depositó sobre la cama y comenzó a besarme. Le correspondí sintiendo que estaba perdiendo el dominio de mi cuerpo. Me giré de modo que fui yo quien quedó sobre él.
-Damon-susurré
-Si...
-No me siento cómoda-dije haciendo un mohín que esperaba fuera adorable-
-¿Por qué?
-Hace siglos que no me arreglo-dije dejándome caer sobre él y ensortijando mis dedos en su suave y lacio cabello.
-A mí me parece que estás preciosa-dijo
-Sí... pero a mi no-dije- hay cosas que una mujer debe hacer, ya sabes, prepararse. Tendría que ser especial.
-Lo será, cariño. No te preocupes.
-Déjame arreglar un poco, amor-le dije y lo besé.
-Pero...
-Anda-dije y me restregué sobre él. Dejó caer la cabeza sobre la almohada y dio un gruñido sordo- y te prometo compensarte.
Pareció pensarlo un poco. He hizo un gesto de fastidio.
-No te vas a arrepentir-dije. Luego busqué algo en mi clóset de manera rápida y dejé que viera una pieza de encaje azul claro. Le lancé un beso en el aire y salí de la habitación.
Mareada dejé caer la pieza de tela azul y salí de mi apartamento tan rápido como pude cerrando la puerta
Bajé del edificio sintiendo como todo daba vueltas. Seguro Damon se daría cuenta muy pronto y saldría en mi busca.
La euforia producida por la heroína, hizo que saliera corriendo sin dirección conocida a mitad de un parque que estaba frente a mi casa. Debía llegar a la tienda de Leigh, porque era el único que estaría disponible a esa hora. Pero no sabía como, ni siquiera sabía donde estaba.
Todo mi alrededor se empezó a poner realmente irreal, y no sabía nada, sólo que tenía que escapar de Damon, yo sola, sin que nadie me ayudara.
Comencé a llorar mientras caminaba. ¿Podría estar en una situación mas patética? Estaba totalmente perdida sin posibilidad de llamar a nadie o de encontrar a nadie, al menos hasta que pasara el efecto. Damon seguramente me estaría buscando, y si me encontraba, no conseguiría escapar de él. Y lo que me haría me aterraba.
¿Cómo podría estar con él? Y no sólo con él, ¿cómo podrían pretender que estuviera con cualquier otro que no fuera Lysandro?
Podría tratar de llamarlo a él, cuyo número era el único que me sabía de memoria.
-No-dije asustada. La última vez que había llamado a alguien por ayuda mi hermano había muerto.
Seguí caminando sin rubo fijo sintiendo subidas y bajadas de adrenalina, donde me ponía a correr y simplemente me quedaba sentada en el suelo.
-Estoy sola-me repetí una y mi veces- sola... totalmente sola.
No tenía a ninguno de mis amigos, ni a mis padres y Lysandro no estaba. ¿Por qué no llegaba? Él era mi príncipe, mi caballero y siempre había estado cuando lo necesitaba. Me había dicho que me amaba, pero yo estaba perdida y sola y él no estaba a mi lado.
Si antes lloraba, no era nada comparado con el llanto de ese momento. Estaba realmente sola, sola...
-¿Dónde estás, Lysandro?
Por ahora, yo estaba perdida en un universo aparte. Uno donde por cierto había demasiado ruido y un fuerte olor a esmog. aquí, ni Lysandro ni nadie iba a poder encontrarme.
-Sola... sola...*En mi campo de flores de papel, y dulces nubes de nanas, yazco en mi interior eternamente y miro mi cielo púrpura volar sobre mi...
-Gabe-oí que me llamaban, creí que era una voz conocida, probablemente lo fuera, pero no supe de quien se trataba.
Miré a mi alrededor, pero sólo veía luces borrosas, así que supuse que ya era de noche.
-¡Gabe!-me gritaron de nuevo, esta vez con una claro dejo de desesperación. Creí ver un resplandor rojizo a lo lejos. Me tomó un momento saber porque me era algo tan familiar.
-¡Castiel!-dije sonriendo aliviada, en medio de mi distracción.
-¡No!-dijo él aterrorizado.
Giré mi cabeza, pero sólo vi dos luces acercándose a toda velocidad hacia mí. Un sonido histérico de grito y un pitido algo insoportable.
Luego todo fue caos y dolor. Auge, caía.
Y luego...
Oscuridad.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Hola, espero que no quieran matarme o hacerme daño por este capítulo. Pero se los dije, habría mucho drama y sufrimiento.
Es un capítulo cortito, pero espero que, dentro de todo, les haya gustado.
Carol, que mal que te hayas puesto triste. En este capítulo no ha habido Lysandro tampoco. Supongo que ahora querrás masacrar a Damon, lenta y dolorosamente.
Kaila que bueno que te haya gustado mi sorpresa. La razón principal por haberte escogido es que siempre demostraste gran cariño por Ed. No tienes que agradecerme nada. Es maravilloso, entonces que Ed sea músico, así podrá llevarse a Diana a viajar por el mundo :) aunque no en lo consecuente, habrá que ver las reacciones de los amigos de Gabe ante lo sucedido en este cap.
Yuyi, antes que nada, espero que estés bien y no sigas deprimida, o al menos no tan deprimida. Cuando yo me sentía decaída, tus rw siempre me animaban mucho. Ojalá todo en tu vida este bien, y lo que no, que pronto vaya a encausarse y estabilizarse. Gracias por leer la historia aunque no tengas internet. Gracias por tomarte el tiempo de leer mi versión de la historia. No es nada, me encanta responder Reviews.
Hasta otra ^^
*El fragmento de canción utilizado en este capítulo ha sido de Imaginary, de nuevo de Evanescence.
