Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


Capitulo 35

El cumplimento de una promesa

-Te dije que tu orgullo iba a llevarte a la ruina - Dijo Eleonora, sentada frente a Edward, quién no dejaba de leer los documentos que contenía la carpeta que tenía en sus manos. Edward suspiró y murmuró:

-¿Podrías, sólo, traerme un café?- Eleonora bufó y se levantó, saliendo de la oficina, molesta. Edward frunció el ceño, le faltaban unos documentos que seguramente tendría Eleonora en su escritorio. Se levantó y caminó rápidamente al escritorio de su asistente, abriendo las gavetas de una en una hasta que encontró el archivo que buscaba. Movió varios papeles del escritorio de Eleonora y un sobre blanco cayó al suelo llamando su atención. Lo levantó y le dio vuelta encontrándose con la letra de su hijo.

"No sé si estarás ocupado pero realmente me gustaría invitarte a mi musical. Es un regalo para ti. Anthony"

Edward abrió el sobre. Era la invitación al musical de su hijo. La invitación que se había perdido. En aquel preciso instante Eleonora llegaba con un café en sus manos. Edward levantó la mirada y preguntó:

-¿Qué haces tú con esto?- Eleonora retrocedió nerviosa. ¿Cómo había descubierto la invitación? Ella la había tirado o eso creyó. Respiró con profundidad, buscando parecer tranquila y respondió:

-No sé cómo llego eso ahí, pero ¿qué es?- Las alarmas de Edward se activaron pero llevaba doce años trabajando con esa mujer que estaba frente a él. Ella no podía ser mala, lo hubiera descubierto a lo largo de estos años. Aun así el no podía confiar en nadie y de ahora en adelante ella no iba a ser la excepción.

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Se sentía en una especie bruma que poco a poco se iba disipando y conforme se disipaba el cuerpo le empezaba a doler. No podía distinguir que es lo que más le dolía. Abrió los ojos, intentando saber donde se encontraba, pero volvió a cerrarlos porque su mundo se movió bajo sus pies, literalmente hablando. Miró hacia arriba y se dio cuenta que sus manos estaban atadas, sobre su cabeza, en un tubo que parecía una cañería. Las movió y gimió de dolor. Se encontraba colgado como a medio metro del suelo, sostenida únicamente por sus manos atadas. Varias lágrimas inundaron sus ojos. No sabía dónde se encontraba, solo recordaba, perfectamente, como alguien la había tomado desprevenida y la agarró, tapándole la boca y la nariz con algo que supo identificar. Sintió un ardor fuerte en sus piernas y escucho el zumbido de un latigazo. Gimió como pudo, pues tenía una mordaza que le impedía gritar por el dolor que sintió al recibir el golpe.

-Sería tan fácil acabar contigo- Se burló una voz desde atrás. Bella no tuvo ninguna dificultad para identificarla. Esa voz la distinguiría en medio de un millar de personas hablando. Sin duda era Eleonora. El escalofrío que sintió cuando la oyó hablar se lo confirmó. Intentó verla en la oscura habitación, pero estaba casi en penumbras. Hacía frío, no había ninguna ventana, por lo que ella podía ver, y la única luz que había era una luz roja que titilaba, como si fuese una habitación de una película de terror. En frente de ella pudo distinguir la figura de alguien grande, pero la oscuridad era tal y su vista estaba tan nublada por las lágrimas que fue imposible distinguir quién era.

-Te dije que te daba 24 horas para marcharte, pero preferiste desafiarme. Ahora te demostraré por qué se ha de hacer lo que yo diga, pero prefiero hacerlo muy lentamente. - Bella gimió de nuevo cuando Eleonora la volvió a azotar, riéndose de una manera maniática. Rogó al cielo, pidiendo ayuda divina para ella y para su bebe, su pequeño y frágil bebe.

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Dimitri se encontraba viendo la escena que tenía delante con una impotencia que no estaba acostumbrado a sentir. Sabía que tenía que ir con mucho tacto si quería sacar a Bella de allí con vida. Había llegado demasiado tarde para impedir el rapto. Para ser realista, le había pillado totalmente desprevenido. Cuando fue a encontrarse con Irina, ya estaba en esta habitación dejando la espalda de Bella en carne viva. Por lo menos, los golpes no iban dirigidos al vientre de esta.

- Si pretendes hacerlo lentamente, más vale que dejes de desollarla o la matarás en unos minutos – Dijo Dimitri, intentando que Irina no siguiera. – Vamos Irina, dale un poco de tiempo para que se recupere y después sigue.

- Te tengo dicho que no me llames más Irina. Ahora soy Eleonora. Haber cuando se te mete eso en la cabeza. – Mientras decía eso, Dimitri se dio cuenta que dejaba el látigo en una mesa que tenía detrás y cogía unas llaves, para poder soltar a Bella.

Bella no había podido entender nada de lo que estaban diciendo, ni siquiera se dio cuenta de quién era la otra persona. Suficiente tenía con respirar. Pero si que notó cuando le abrieron las esposas de una mano, cayendo, desmadejada al suelo. Vio como Eleonora la miraba desde arriba y salía de la habitación, como si eso lo hiciera todos los días. La otra persona que se encontraba allí, se le acercó y le dijo al oído.

- Aguanta, solo tienes que aguantar.

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"Quisiera tener las palabras indicadas para despedirme pero no consigo encontrar una sola que suene lo suficientemente valiente para decirte adiós, para decirte cuanto lo siento, para decir que aunque quiera quedarme no puedo. No hay una palabra que diga eso y que a la vez te haga saber lo mucho que te amo. Eres mi hijo y aunque la sangre no nos una, la música lo hace. Cada nota, cada canción que tocamos juntos, cada sonrisa bella que iluminaba tu rostro y hacia brillar tus hermosos ojos, es y será siempre mi pilar y mi fuerza cuando yo las necesite. Lamento no poder estar allí para cuidarte, lamento incumplir las promesas que te hice, pero las circunstancias no me lo permiten. Hay problemas que no tienen solución mi niño. Yo luche cuanto pude pero lastimosamente no hay solución para esto. Entenderé si me odias, sería justo que lo hicieras, en cambio yo puedo asegurarte que para mi serás mi hijo siempre y que siempre voy a llevarte en mi corazón. Prométeme que vas a cuidarte, que vas a ser feliz, que no dejaras la música porque es parte de ti. Prométeme que cuidaras de tu familia, de tu padre, porque tras esa coraza fría y dura hay un hombre asustado con un gran corazón y mucho amor para dar. No cambies, se siempre ese caballero educado que eres, ese ser especial y dulce que se robo mi corazón y sobretodo nunca olvides mi niño, que pueden dividirse los mares, pueden caerse las estrellas del cielo pero nada ni nadie, nunca jamás, impedirá que te lleve siempre en mi corazón.
Adiós Anthony

Hasta siempre mi pequeño Mozart

Isabella Swan"

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Anthony dobló la carta que tenía en sus manos y la colocó en su chaqueta donde estaba escondiéndola bien. La había visto cuando despertó pero su padre estaba allí, así que no se la había pedido a él, pues su abuela le había dado ya la noticia de que Bella se había ido y su padre había sido claro diciendo que no quería escuchar su nombre en ningún lugar. Miró hacia la puerta blanca del hospital donde estaba encerrado y las lágrimas le inundaron los ojos. Apretó en sus manos el collar que había encontrado en su cuello y sollozó con dolor, sin poder evitarlo. Se había ido. Ella se había ido y él nuevamente estaba solo. Las alarmas de las máquinas a las que estaba conectado se alteraron cuando comenzó a patalear en la cama. Furioso se quito los cables que lo mantenían conectado y gritó, gritó porque quería que todo el dolor que sentía saliera de él. Gritó y lloró con tanta fuerza que cuando los doctores y las enfermeras entraron asustados, a él no le importó, no le importó que sus tíos, su padrino, sus abuelos y su padre lo vieran destruido, no le importó llorar, no le importó el dolor en su garganta y ni siquiera sintió cuando una enfermera lo inyectó, obligándolo a caer en la inconsciencia.

-Vuelve mami, no te vayas. Vuelve Bella, no me dejes solo- Fueron las palabras que Edward escuchó antes de ver a su hijo ser sedado por una enfermera.

Rosalie se abrazó a Emmett, Alice a Jasper y Esme, Esme sollozó fuertemente, haciéndose escuchar, aun abrazada a Carlisle. Ninguno de ellos jamás habían visto al pequeño llorar de esa forma y eso les partía el corazón. Edward, él solo respiró y salió de la habitación, buscando huir de lo que estaba pasando.

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Bella se despertó de sopetón, cuando una gran cantidad de agua helada le cayó encima.

- Vamos rata, espabílate. Tengo ganas de divertirme un poquito más. – Eleonora se acercaba a ella, y Bella lo único que quería era alejarse todo lo que pudiera de allí. Se arrastró, con los brazos, lo más lejos que podía de ella, mientras que Eleonora se reía de manera histérica.

-¿A dónde crees que vas a poder ir? – Eleonora seguía riéndose, con una mano puesta al costado, como si le hubiera dado flato.

- Eres muy graciosa, rata. Pero, mira, te voy a contar un secreto que creo que te va a gustar. – La mirada de Eleonora le daba escalofríos. Tenía esa mirada que se veían en las películas, la de los maniáticos o psicópatas.

-Voy a disfrutar haciéndote pedazos. Primero a ti y luego, luego voy por el mocoso- Y con eso ella se dio la vuelta para poder marcharse otra vez.

Bella se encontraba histérica. Le iba a hacer daño a su niño y ella se encontraba aquí, encerrada y sin fuerzas para nada. Tenía mucha hambre y sabía que eso no era bueno, ya que tenía que estar fuerte para su bebe.

Se volvió a tumbar boca abajo, ya que su espalda le dolía mucho como para apoyarse en ella.

"Perdóname mi niño, por no estar allí para protegerte"

No supo cuanto tiempo estuvo allí tumbada, solo fue consciente de que se había quedado dormida y despertó cuando Eleonora la volvió a rociar con agua fría

-Despierta rata- Dijo acercándosele al fin y retirando la mordaza que cubría su boca. Bella aspiró con fuerza. No había sido capaz de quitarse la mordaza, ya que no tenía fuerzas ni para eso.

-Te alegrara saber que el mocoso esta peor. Los doctores dicen que no va a vivir mucho- Bella cerró los ojos cuando Eleonora le tiró más agua

-Es...Estás loca- Dijo en un susurro Bella. Eleonora rio y respondió, tapándole de nuevo la boca.

-Es divertido ver morir a alguien lentamente - Bella comenzó a llorar y miró a su alrededor buscando escapar, pero únicamente se veía una mesa y una silla, que se encontraban fuera de su alcance. Ella no tenía fuerzas para llegar a ellas. Cerró los ojos un momento, intentando recobrar fuerzas. Tenía frío y el cuerpo le dolía demasiado. Sus muñecas estaban hinchadas y con heridas, por haber estado colgada de ellas con las esposas. Su estómago rugía de hambre y su bebe, su pequeño y frágil bebe corría peligro. El aire le faltaba y así, entre el llanto, volvió a quedarse dormida

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-El doctor dice que saldrás del hospital mañana. Sue ha dicho que tiene todo listo para que te sientas cómodo- Dijo Rosalie buscando llamar la atención de Anthony, quien ni siquiera la miró. Edward dejó lo que estaba haciendo y dijo:

-Tu tía te está hablando Anthony- Anthony no se movió. Se quedo allí, perdido, mirando hacia la nada en silencio. Rosalie suspiró y tomó la mano de su pequeño, apretándosela, pero Anthony se soltó de su agarre de forma brusca lanzando la mano de su tía lejos de él y dijo:

-¿Podrías irte?- Rosalie abrió los ojos impresionada por las palabras de su sobrino y Edward levantó la mirada de su laptop. Hacia más de tres semanas que su hijo estaba en el hospital y en esas tres semanas se había negado a hablar. Había bajado de peso y estaba pálido. La poca comida que ingería la vomitaba, rechazándola. Rosalie se giró para salir. Ella no quería que Anthony tuviese otra crisis nerviosa, así que se dirigió hacia fuera. Pero la voz de su sobrino la detuvo antes de que alcanzara la puerta.

-Tú no, tía Rose. Tú- Dijo Anthony mirando a su padre, luego le gruño:

-Vete- Edward suspiró, y vio a su hijo mirarlo con sus ojos cristalinos por lo que, en silencio, se levantó y salió de la habitación para evitar que tuviera otra crisis nerviosa. El doctor había sido claro al decir que el pequeño necesitaba más cuidado del que aparentaba. No podían dejarlo solo, tenían que tener paciencia y, sobretodo, no provocarle otra crisis. Así que salió ante la atenta mirada de Rosalie, quién en lugar de sentir compasión por su cuñado, se sintió más tranquila. Anthony suspiró con alivio, llamando la atención de su tía y dijo sin titubear

-Quiero vivir contigo – Rosalie se sorprendió, pero aún así preguntó:

-¿Estás seguro?- Preguntó Rosalie. Anthony asintió y dijo con la voz rota

-Bella se fue y estoy seguro que fue papa quien la echó. Me ha quitado a mí mama y yo le hice una promesa a papa, una promesa que voy a cumplir. Quiero vivir contigo, estoy más que seguro.

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-No voy a dejarlo irse contigo Rosalie- Dijo Edward molesto, sin dejar de mirar hacia la nada, respirando como si el aire le faltara, porque así se sentía. Sentía como si el aire le faltara.

-Es mi sobrino Edward, no soy ninguna extraña. Además creo que es lo mejor - Argumentó Rosalie.

-¿Cómo que crees que es lo mejor? – Espetó Edward.

-Edward ¿has visto a tu hijo últimamente? Ha tenido tres crisis nerviosas en dos semanas. No come, ni siquiera duerme si la enfermera no le da calmantes. Está a punto de volverse loco. – Rosalie intentaba razonar con él.

- Pero no puedo permitir que me lo quites. No después de todo lo que ha pasado. – Edward se pasaba las manos por el pelo. Estaba desesperado. Sabía que las cosas con su hijo estaría un peor por lo de Bella, pero nunca hubiera imaginado que llegarían hasta este punto.

- Edward, Anthony te culpa de que Bella se haya marchado, y con toda la razón.

- ¡Ella me quería quitar a mi hijo!

- ¡Bella nunca buscó quitarte a tu hijo! Ella lo único que quería era que Anthony fuera feliz. Fue la única persona que pudo acercársele lo suficiente para que empezara abrirse. ¡Joder Edward! Si tú ni siquiera te dabas cuenta de que el niño existía hasta que ella te hizo abrir los ojos. – Rosalie ya había perdido la paciencia.

-No voy a buscar a esa mujer- Dijo Edward tercamente. No sabía que pensar con respecto a ella. Se encontraba confundido.

-Alice fue a buscarla la semana pasada- Edward fingió indiferencia pero algo en su corazón lo obligó a escuchar. Rosalie suspiró diciendo:

-Ella se fue, es como si nunca hubiese existido. En la Academia ya hay un nuevo maestro de música y nadie sabe donde está. Todas sus cosas aun están en su departamento pero simplemente desapareció.

-Ella es millonaria, no necesita esas cosas. Fue su decisión, no la mía. Yo solo le dije que no se acercara a Anthony- Gruño Edward furioso, sin girarse

-¿Qué mujer en su sano juicio se quedaría a tu lado después de todo lo que le dijiste a esa pobre muchacha?- Preguntó Rosalie viendo como la espalda de Edward se tensaba

-¿Dime Edward? ¿Qué se siente al quedarse solo?- Dijo Rosalie golpeando el ego de Edward, quien no le respondió. Se giró para entrar de nuevo a la habitación de su sobrino pero antes detuvo y dijo firmemente.

-Anthony se va conmigo. Es su decisión y vas a respetarla te guste o no. Por su salud, él se va conmigo.

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-¿Bella? ¿Bella? Despierta, por favor despierta- Bella abrió los ojos y vio a Dimitri frente a ella. Dimitri suspiró con alivio diciendo

-Tengo que sacarte de aquí- Bella no tenía ni fuerzas para llorar. No sabía cuánto tiempo llevaba allí encerrada. De vez en cuando le Eleonora le daba algo de agua, pero no había recibido nada de comida desde que la encerró.

-¿Puedo saber que haces aquí?- Pregunto Eleonora furiosa. Dimitri de un momento a otro cambio. Sus facciones se endurecieron y dejo de ser el hombre que había salvado a Bella, el hombre que intentaba salvarla.

-Pensé en venir a ver cómo se moría. No pensé que la ibas a mantener tanto tiempo- Argumento Dimitri con una cuchilla en sus manos. Eleonora sonrió y respondió.

-Ella tiene que pagar por meterse en mi camino

-La chica esta casi muerta. Mátala ya y acaba con esto. Empieza a ser aburrido y este lugar apesta- Comentó Dimitri sin dejar de jugar con la cuchilla de sus manos.

-¿Quieres jugar tiro al blanco?- Preguntó Eleonora. Dimitri se rio y mirando a Bella espetó:

-No. Déjala así. No le queda mucho antes de que este lugar apeste a muerto, más de lo que ya lo hace- Eleonora se encogió de hombros y dijo:

-Como quieras- Y con eso se giró para salir.

Dimitri sabía que ella estaba tras la puerta escuchando lo que el estuviese haciendo. La conocía desde hacía demasiado tiempo como para no saber lo que haría. Dimitri caminó hacia Bella y metió la navaja que llevaba en sus manos en los pechos de Bella y luego dijo con voz tenebrosa:

-¿Qué es lo que Eleonora ve tanto en ti? ¿Por qué llamas tanto su atención? No eres más que una niña insignificante- Bella comprendió lo que pasaba cuando Dimitri puso un dedo en su boca y luego señalo la puerta, advirtiéndole. Dimitri puso un dedo en su oreja y luego dijo negando

-Seguramente para mañana estarás muerta- Y después se acercó a su oído y dijo en un susurro que era imposible que Eleonora oyera.

- La próxima vez que vengamos, no te muevas, no hagas nada. Tienes que parecer muerta. Si no haces esto, será imposible que te saque de aquí. Estás muy débil, no aguantarás mucho más. – Con eso se dio la vuelta y salió de la habitación.


Corre! JPV22 tenemos que huir que nos matan las chicas jajajaja. Bueno luego de ese ataque de histeria y de esconderme en una piña debajo del mar jajajaja. Lo siento ando bromista. Solo quiero dar la bienvenida a las chicas nuevas que comentan y aclarar algunas dudas.

Mi fic no es trágico. Suelo ser la reina del drama, pero ODIO, y eso va para todas mis historias, realmente odio los finales tristes.
Chicas no he creado un grupo en facebook tal vez más adelante lo haga. Por ahora la que quiera un contacto privado conmigo puede mandarme un PM. No voy a decir si el bebe de Bella es nena o es nene, lo siento ese aun es secreto de estado jajaja, aun. Hay algo, un review que leí por allí sobre Mozart. Ya vimos que él está bien y pues la historia dará un giro impresionante, ya lo verán, muajajaja pero mi pequeño Mozart, él será siempre una parte muy importante en el corazón de Bella. Él es su hijo de corazón después de todo y nada, jamás, ni siquiera yo cambiare eso y eso incluye el nacimiento de su próximo hermanito o hermanita. Edward, huy mi Edward, es un gilipollas pero no todo es lo que parece, todo se paga en esta vida y en mis historias también. Un abrazo a mi beta JPV22 quien está escondida también en algún lugar de España.

Me encanta leer sus reviews. Gracias a todas las chicas que leen a pesar de que no comenten y a las que lo hacen, muchas gracias por dejar sus comentarios:

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Sin más que decir, besos y abrazos

Ann Arston Aara