36. Wait…

Radamanthys emitió una risa traviesa al ver la cara de su subordinado contemplando su miembro.

La Arpía parpadeó incrédulo y sonrió a la vez que se relamía.

—Así que los rumores eran ciertos.

El Wyvern frunció el ceño, pero supuso que se refería al tamaño de sus genitales.

—El otro día no pude apreciarlo con plenitud…no me dejaste.

Cuando iba a lanzarse sobre su miembro, Radamanthys le chistó suavemente y colocó sus manos en la cintura del chipriota, para frenarle.

Ahora era su turno de quitarle el resto de la ropa a su subordinado.