Hoola hola jeje como stan?

Diclamier: La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capitulo 35

Por la mañana, Kate observó a Garrett ponerse el traje conservador de Cabot. Esperó con los nervios tensos y en silencio mientras él se decidía por la corbata apropiada.

Lo vio guardarse la pequeña pistola en el bolsillo. No serviría para nada, pero la llevaba porque Cabot lo haría. Le daría la misma protección que una pistola de agua.

El se volvió, y el hombre que la noche anterior la había amado con tanta pasión se había convertido en André Cabot. Estaba pulcro, bien peinado y sus ojos eran fríos.

-Si hay otra manera... -comenzó Kate.

-No la hay -respondió con la misma contundencia que ella le había oído emplear la noche anterior con su hermana.

-Tengo que preguntarlo. ¿Hay algún modo en que puedas llevarme contigo?

-Sabes que no.

Odiaba la impotencia de sentirse en el suelo mientras todo el mundo al que quería caminaba por una cuerda floja.

-¿Hay alguna forma de ponerme en contacto con ese otro agente si las cosas... si surge algo que deba saber?

-No tendrás que ponerte en contacto con él.

-De modo que lo único que puedo hacer es esperar.

-Exacto -vaciló un momento-. Kate, sé que la espera es la peor parte.

-Al menos se me permite rezar.

-No te hará daño -le tomó ambas manos. Comprendió que las cosas habían cambiado, demasiado y con mucha rapidez. Por primera vez en doce años marcharse resultaba doloroso-. Voy a traértelos.

-Y vuelve tú -le apretó los dedos-. ¿Me prometes eso también?

-Claro -sabía que a menudo las mentiras eran necesarias-. En cuanto esto termine, nos tomaremos unas pequeñas vacaciones. Un par de semanas, un mes, elige el lugar.

-¿Cualquier sitio?

-Claro -se inclinó para darle un beso en la frente. Temía que si la abrazaba, si la besaba de verdad, no sería capaz de darse la vuelta. Pero se brindó un momento para memorizar su rostro-. Piénsalo en mi ausencia -la soltó y recogió el maletín-. Tienes dos guardias del SSI, Doc, pero no salgas a ver el paisaje. No estaré fuera más de uno o dos días.

-Estaré esperando -al verlo ir hacia la puerta, luchó por cumplir una promesa que se había hecho. Había jurado que no lo diría. Pero él se iba. En un momento se marcharía y...-. Garrett -este se detuvo con cierta impaciencia-. Te amo.

Kate vio que la expresión le cambiaba, que sus ojos se tornaban más oscuros, profundos. Durante un momento dio la impresión de que regresaría junto a ella. Pero entonces la cara adquirió una expresión cuidadosamente neutral. Abrió la puerta y se marchó sin decir una palabra más.

Ella permaneció donde estaba y aguardó que llegara la calma. El hecho de que no le hubiera contestado era lo que había esperado. Pero acababa de marcharse y ya no se podían detener los engranajes que se habían puesto en marcha. Podía rezar, y rezaría, aunque en ese instante había algo más que podía hacer. Cuando parecía que no existía el mañana, lo mejor era realizar planes para el día siguiente.

Fue al teléfono y pidió el número al que Garrett había llamado la noche anterior. Lo marcó y gracias a su memoria fotográfica le dio a la persona que contestó la misma secuencia que él había recitado. Con el corazón palpitándole con fuerza, esperó que alguien contestara. Hizo una mueca cuando respondió una voz masculina somnolienta e irritada.

-Hola, me gustaría hablar con Alice Cullen.

Se oyó un juramento y un murmullo femenino en la distancia.

-¿Sabe qué hora es?

-No -Kate puso los ojos en blanco y a punto estuvo de reír. Garrett iba camino de ver a Husad y ella no tenía ni la más mínima idea de la hora que era en Nueva York-. Lo siento, estoy fuera del país.

-Son las cuatro y cuarto de la mañana -añadió Jasper-. Y mi mujer trata de dormir. Igual que yo.

-Lo siento de verdad. Soy amiga de su hermano. No sé si podré volver a hacer la llamada -«aparte de que Garrett me mataría si descubriera que la he hecho»-. Si pudiera hablar con ella un minuto.

Sonó ruido y más murmullos. Luego la conexión fue tan clara que Kate pudo oír hasta los muelles de la cama.

-¿Hola? ¿Garrett está bien? ¿Ha sucedido algo?

-No -se maldijo por no haber esperado-. No, Garrett se encuentra bien -al menos eso quería pensar-. Soy Kate Denaly. Una amiga suya.

-¿Garrett está en Irlanda?

-No. Supongo que lo mejor es que sea franca. Estoy enamorada de tu hermano y creo que le haría muy bien regresar a casa. Pensé que podrías ayudarme a arreglarlo.

Alice soltó una carcajada, pasó un brazo alrededor de los hombros de su irritado marido y decidió que Kate Denaly llegaba del cielo.

-Dime qué puedo hacer.


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