Disclairmer: Tanto la historia como los personajes me pertenecen, cualquiera que quiera publicarla en otro sitio necesita de mi autorización. Este fics también está publicado en Potterfics.

Summary: Priscilla Witman, una chica con un poder excepcional que odia, siente que su vida es un asco, pero no podía estar más equivocada. Luego de conocer a Benjamin Rusin su mundo se quiebra para dar lugar a una pesadilla de la cual no sabe si podrá escapar. La única certeza que tiene es que su don la ha conducido a aquel destino desalentador. T por escenas de violencia.


Capítulo 34: Normal

No sabía realmente que hacer, no había pensado mucho en las opciones que tenía. Por un lado quería esconderme de cualquier cosa que pudiera herirme, pero no era tan cobarde como para hacerlo, además me volvería loca de la curiosidad al no enfrentarme a lo que debía.

Todavía no había decidido cuál de todos era mi mayor problema, estaba casi segura que el no poder volver a mi casa era uno de ellos, más que nada por la persona con quien debía compartir la vivienda. Sin embargo el hecho de que un vampiro-mi madre-medio desconocido estuviera asechándome/protegiéndome también era un grave problema.

Caminé por el estacionamiento del aeropuerto, los Rusín habían dejado uno de los autos para que yo pudiera volver… a algún lado.

Sería hipócrita pensar que la partida de Benjamin pasaría como si nada, intentaba no pensar en ello, pero mí sueños me revelarían cada noche muchas cosas, lo sabía.

Lo único que quería en ese momento era un poco de paz, poder despejarme la cabeza, tal vez el hecho de que me odiaran un sequito de animadoras era para poder recobrar mi sentido de lo normal, de lo humano.

Recorrí la ruta que volvía a la cuidad, el día estaba nublado, como casi todos los días. Benjamin me había contado que el clima era algo trascendental para los vampiros que hacían actividades durante el día. Nadie debía verlos al Sol.

Conduje hasta la casa de Carla, hacía días que quería pasar. Estar con alguien normal, no es que no disfrute de estar con vampiros o con una persona que puede transformarse en otra, pero a veces es bueno volver a la realidad de los demás, intentar encajar

¿Encajar? ¿Había dicho eso? Empecé a reír sola, había dicho una gran estupidez. Encajar y Priscilla Witman no se encontraban en el mismo mundo.

Llegué a la casa blanca en donde vivía mi mejor amiga. Supuse que había escuchado el auto estacionarse ya que antes de que llegara a tocar a la puerta salio a saludarme.

Carla llevaba una pollera a cuatros negros y blancos con una camisa estrafalaria, su atuendo de siempre. Me hizo sonreír verla así.

-Hola ¿Por qué no me avisaste que vendrías? Tengo que encargar comida para tres ahora- me regañó.

-¿Cómo estás? ¿Estás con Elena?- pregunté al pasar por la puerta.

-Sí, acaba de llegar, pensábamos ver un par de pelis ¿Te nos unes? Estrenan Terminador 4 en TNT- dijo como si fuera la mejor película del mundo.

-¿Maquinas destruyendo hombres? Mmm, creía que te gustaban las comedias dramáticas- comenté mientras pasábamos a la sala.

-Sí, pero Eli me está haciendo querer la acción y los efectos especiales- me miró- es patético, lo sé- se rió de ella misma.

La conversación me parecía tan circunstancial que se me hacía muy extraña. Horas atrás estaba hablando con un vampiro sobre la caza a humanos dotados de poderes.

Ver Terminador no podía ser tan malo.

-Me quedo si pides una pizza- acepté, todo se me hacía demasiado normal, pero a la vez emocionante.

-Como digas, ahora lo hago. Eli está arriba, ve.

Subí las escaleras para llegar a su habitación, la casa de Carla era muy acogedora, totalmente opuesto a su personalidad, todo era de colores pasteles y azul. En cambio su habitación era otro mundo.

Elena se encontraba desparramada en la cama con un control remoto en la mano apuntando al televisor, haciendo zapping.

-Ey, hacía mucho que no te veía, me contó Carla que saliste el hospital hace un par de días- dijo como saludo incorporándose.

-Oh, sí, no pudieron retenerme mucho allí, no me gustan los hospitales.

-¿Y cómo estas con el chico que pasó a buscarte la vez que nos conocimos?- rió al recordarlo.

Me sonrojé. No podía creer que se acordara, Benjamin era difícil de olvidar, aunque era de suponer que la escena había sido muy vergonzosa para mí y por ello todavía se acordaba de ello.

-Bien… terminamos siendo novios, no sé si Carla te lo dijo…-

-¿Qué cosa?- preguntó Carla al entrar por la puerta.

-Que Benjamin es mi novio.

-Ah, sí, se partía de la risa cuando de lo dije- respondió esta.

-Lo hice por qué sabía que iban a terminar juntos, enserio, soy adivina- comentó la novia.

Su último comentario me dejó de piedra, sería verdad que era adivina o sólo lo decía por decir. Me estaba volviendo paranoica pero tenía mis motivos.

La tarde pasó sin más sobresaltos para mi consuelo. La película había sido terrible, armas, maquinas, tiros y muertes por todos lados. Típica película de chicos, pero para Elena eso era muy divertido, se mofaba de los actores y las escenas cursis mientras que Carla y yo nos reíamos de sus comentarios.

La pizza se demoró unos cuarenta minutos así que terminamos comiéndola casi fría, ya que a ninguna le gustaba ver televisión comiendo.

-¿Y Benjamin? Me extraña que estén tanto tiempo separados ¿Pasó algo?- preguntó mi amiga justo cuando lavábamos los platos sucios.

-Tuvo que irse de viaje con su hermana, fue una urgencia- susurré, no quería que Elena escuchara.

-¿Les pasó algo aquí?

-No, algo familiar, creo, no pudo decirme mucho...- balbuceé, no podía decirle realmente por que habían tenido que irse.

-¿Y cuándo volverán?- preguntó, Carla no era una persona que lograba ponerte en momentos incómodos, pero el no poder decirle la verdad era muy incomodo.

-No lo sé, supongo que cuando llegué a su casa llamará y me dirá- intenté sonar despreocupada y fracasé en el intento.

Carla me miró por arriba de sus lentes, sabía que algo pasaba.

-Pri, puedes contarme lo que sucede, no le diré a nadie- señaló.

Nos quedamos en silencio por un largo raro, su mirada no dejaba de penetrar mis ojos, no era fácil esconderle cosas a ella, ni tampoco quería hacerlo pero sabía que todo lo que pasaba en mi vida la superaría si intentaba explicárselo.

-Es muy complicado- dije levemente, estaba segura de que quería compartir todo con ella, pero no quería que todos mis problemas la atormentaran también. Pensé en Caroline y lo difícil que había sido confiar una parte de mis secretos en ella.

-Si no quieres decírmelo ahora no importa, pero quiero que lo hagas algún día- me sonrió y siguió fregando un plato que sostenía en las manos hacía más de un minuto.

-Lo haré- dije y sin pensarlo la abracé.

Si Carla tuviera una capacidad especial sería el de la perseverancia.

-Con un "te quiero" era suficiente ¿Sabías?- rió luego de mi sorprendente muestra de cariño.

-Gracias por escuchar todos mis problemas.

-Tú también escuchas los míos- dijo sonrosándose, estaba segura de que estaba rememorando el día que me contó que salía con Elena y que era gay- estaba acostumbrándome a estar cerca de Benjamin pero supongo que cuando vuelva va a seguir siendo tan intimidante como siempre- acotó terminando con nuestra conversación anterior.

Sabía perfectamente a lo que se refería.

No había pensado mucho sobre el regreso de los Rusín, sabía que no podía ser nada bueno si volvían rápido pero tampoco podía decir que era malo si no regresaban. No quería pensar en eso ahora.

-Deberíamos salir algún día de estos ¿no les parece?- dijo Elena cortando mi burbuja personal, ya ni recordaba que se encontraba en la misma habitación.

-¿Salir las tres? Creo que me sentirían un poco demás…

-Claro que no, tu novio también puede venir- corrigió la pelirrubia.

-No creo que a Benjamin le guste salir, porque no le dices a Caroline, seguro que ella si vendrá- saltó Carla, había notado que no quería hablar mucho sobre Benjamin.

-Sí, claro…

Mi voz se vio apagada por el sonido del timbre que nos sobresaltó.

-¿Esperabas a alguien más?- preguntó Elena a su novia.

-No, qué raro- respondió encaminándose hacia el salón para revisar quien era la visita inesperada.

Escuché atenta como se abría la puerta de entrada ¿Sería Emma que descaradamente había intentado hacerme una visita? No, era imposible que lo fuera, eso esperaba. Pero por la voz de Carla no era alguien desconocido. Suspiré.

Mi amiga se asomó por el portal que unía el comedor y el salón.

-Pri, te buscan- gritó.

Fruncí el ceño ¿Quién podía ser?

Cuando atravesé el salón se me cayó el alma a los pies. Serena estaba parada del otro lado de la puerta mirándome como si supiera realmente por que la había estada evitando ¿Era eso parte de su secreto? En ese momento no importaba.

Había intentado no enfrentarme al problema, pero este fue a buscarme, ya no tenía escapatoria, debía enfrentarme a Serena.