Chapter 38:

Hermione no se esforzó porque le perdonara: Severus era demasiado tozudo cuando quería. Se acomodó a su lado y comenzó a hacer la redacción de Defensa; al cabo de un rato el ambiente se distendió y todo volvió a estar bien con Severus.

Las vacaciones de Navidad pasaron demasiado rápido incluso para Hermione y pronto comenzaron de nuevo las clases. Hermione y Ron seguían enfadados y Ginny y Harry se pasaban el día entero intentando que se reconciliasen sin éxito alguno: Ron se enfadó también con Harry y Ginny cuando estos le increparon por su comportamiento tan extraño y se fue con los Merodeadores.

- ¿Sev?- llamó Hermione en un susurro en medio de la clase de Transformaciones. McGonagall pasaba por los pasillos que formaban los pupitres y le miró durante un instante. Hermione frunció el ceño, sin acostumbrarse todavía a la actitud de la jefa de Casa de Gryffindor: seguía siendo la mejor alumna de Transformaciones del curso, pasando incluso a James Potter. Bajó la cabeza y miró de reojo el perfil de Snape, esperando que le contestara. Seguía demasiado ensimismado mirando lo que sea que tuviera en su regazo.- ¡Sev!- llamó una segunda vez esperando que le oyese.

- ¡Señorita Granger! Cinco puntos menos para Slytherin por hablar en clase. Siga practicando el conjuro en silencio por favor.- le regañó McGonagall.

La regañina de McGonagall sacó a Severus de su ensimismamiento y Hermione le miró con sospechas mientras guardaba algo en el bolsillo: llevaba más de cinco minutos mirando lo que sea que fuera eso y Hermione empezaba a temer que fuera algo relacionado con los mortífagos.

Cuando las clases terminaron Severus desapareció sin dejar rastro alguno y Hermione confirmó entonces sus peores temores: siempre que Severus desaparecía sin motivo era porque algo le preocupaba. Era de naturaleza reflexiva, así que solía encerrarse en sí mismo durante un rato hasta aclarar sus ideas. Después de recorrer la Biblioteca y la Sala Común de Slytherin acabó por pedirle a Harry el mapa del Merodeador.

Hermione subió al séptimo piso y se plantó delante de la pared donde se materializaba la Sala de los Menesteres. Severus estaba allí, mirando la pared un poco más adelante. Se giró a mirarla y Hermione deseó encontrar un sitio donde hablar a solas. Animó a Severus a traspasar la puerta y juntos entraron en un salón pequeño. Se sentaron en el sofá y finalmente Hermione preguntó:

- ¿Qué ha pasado, Severus?- el chico la miró de reojo antes de tenderle un pergamino arrugado. Hermione lo desdobló y lo leyó: el padre de Malfoy le citaba a finales de Junio. Frunció el ceño con gravedad y dijo:

- ¿Vas a ir?- Severus desvió la mirada indeciso y Hermione aprovechó para añadir.- Es de conocimiento público que los Malfoy son seguidores de Lord- del Señor Tenebroso.- se corrigió a tiempo.

- Debo ir.- Snape hizo un gesto cuando Hermione quiso protestar.- Sólo son meras formalidades, ese encuentro lleva planeado desde el verano pasado.- Hermione y Severus se quedaron callados un rato hasta que el segundo volvió a hablar.- ¿Qué voy a hacer?

- ¿Quieres estar ahí?- preguntó Hermione a su vez. Le dejó espacio para que contestara sinceramente a la pregunta, sorprendiéndose a sí misma: su relación con Severus había traspasado la frontera entre la misión que Dumbledore les había encargado y los sentimientos de la chica. Esperó y esperó mirando a Snape, hasta que éste suspiró:

- No. No quiero.- Hermione le miró con curiosidad.

- ¿No odias a los sangresucia?- preguntó. Severus le observó fijamente y respondió con rotundidad:

- No, no odio a los hijos de muggles.- hizo una pausa y se recostó en el sofá, mirando el pequeño fuego encendido en la chimenea.- Sin embargo, el poder… Es distinto. Me llama, es…- se mordió el labio inferior y pensó en la palabra correcta.- una necesidad.

- ¿Por qué el poder?- Snape miró a Hermione con el ceño fruncido y preguntó a su vez:

- ¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?

- Llámalo consulta al psicólogo si quieres. Sólo podré ayudarte si sé primero lo que pasa por tu cabeza, ¿no crees?- Severus la miró y volvió la vista al frente. Estuvieron sin hablar un rato, hasta que Hermione preguntó.- ¿Por qué el poder?

- Me gusta tener el control. En casa mi opinión… no cuenta y en Hogwarts la única manera de sentirme- hizo una pausa y añadió en voz baja.- importante es ir con el grupo de Slytherin. Me hacen sentir… Útil, poderoso en cierta forma.

- ¿No te sentías así cuando ibas con Lily Evans?- Severus intentó preguntarle de dónde había sacado es información pero Hermione, con una sonrisa misteriosa, se le adelantó.- He estado hablando con Lily desde que la tirasteis al Lago en Otoño.

- No me sentía bien conmigo mismo, si es lo que preguntas. Siempre que estaba con ella sentía que faltaba algo y a la vez, que todo estaba bien. Como si- empezó con un leve sonrojo.- algo que tenía ella quitara esa necesidad y la aliviara.- Hermione intentó calmar la punzada de celos y quiso seguir preguntando pero Severus se adelantó a ella poniendo su mano encima de la suya.- Contigo también me siento así. Me relaja.- Hermione carraspeó un par de veces intentando obtener el tono frío de un médico mientras sentía las mejillas arder por la confesión. Los ojos de Severus se clavaban en los suyos de una forma muy intensa.

- Podrías hablar con… Dumbledore.- propuso con delicadeza. El tema del director siempre había que tratarlo con mucho cuidado cuando se trataba de Slytherin. Severus se mostró impresionado y sorprendido por su proposición.

- ¿Dumbledore? ¿De verdad crees que él me ayudaría?- levantó una ceja con escepticismo y Hermione sonrió con cierta sabiduría: ella conocía mejor que Severus a Dumbledore.

- Por supuesto. Explícale todo y él te ayudará.

- ¿Cómo? ¿Qué podría hacer por mí? Sólo es cuestión de tiempo que el Lord se sobreponga al director.- predijo. Hermione miró amargamente la chimenea, pensando en lo irónico de la situación: no había sido Voldemort el que había derrotado a Dumbledore, sino el propio Snape.

- Quizás Dumbledore no pueda evitar que el Lord te marque pero puedes ayudar a la causa. Puedes ser nuestros ojos y nuestros oídos allí dentro, darnos una ventaja por encima de Voldemort.- Severus se encogió levemente al nombrar al Innombrable, pero no dijo nada.- No eres un monstruo, Severus, no te conviertas en uno.- estuvieron un rato más callados y después de un pequeño apretón en la mano, Hermione se levantó mientras le decía.- Piénsatelo, Severus. Quizás sea mejor idea de lo que piensas ahora.

Hermione salió de la Sala de los Menesteres dejando a Severus solo. Se sentía tan preocupada y nerviosa por lo que el chico pudiera decidir, más allá de que el éxito de la misión que la Orden del Fénix les había encomendado residiera en esa gran decisión que debía tomar Severus.