Capítulo 37 : Dolores que van muy dentro.

Oyó a Severus dar un suave suspiro y sintió una de esas peligrosas y vertiginosas olas de afecto que la embargaban completamente, era algo que últimamente se había vuelto cada vez más incontrolable, así que lo besó suavemente en la mejilla dejando sus labios permanecer un tiempo en ellas, su pulso se fue exacerbando y lo besó de nuevo esta vez un poco más cerca de su boca, abrió sus labios con impaciencia arrastrándolos lentamente sobre su piel deseando saborearlo, pero sin atreverse a mucho. El se estremeció convulsivamente y coloco sus aparentemente frágiles manos con sus largos dedos sobre los de ella descansándolos sobre su corazón, Marian se sintió algo febril alternándose entre caliente y fría y después de acariciarle con delicadeza la mejilla cuidadosamente se apartó de él.

"No me gusta verte preocupado…." murmuró apoyando una mano suavemente sobre su hombro sano, mientras que el otro se dirigió hacia la silla.

"¿De qué hay que preocuparse? Tu hechizo hace débil a los hombres, mientras tanto les das placer ... Como mujer sólo estas haciendo lo que te es natural" comentó descaradamente con aquella voz tan educada y sensual. Su espíritu estaba notablemente exaltado por su demostración de afecto de momentos antes y él todavía estaba sin aliento, a pesar de que ella no se había encontrado con sus labios. Pero estaba casi transfigurado con la esperanza de que tal vez ella había querido decir esas apasionadas palabras de la manera que él creía que se entendían, sin duda su lenguaje corporal lo daba a entender con gran elocuencia ... pero aún quedaba la pequeña posibilidad de que estaba equivocado, de que al estar encerrada con él tanto tiempo había desarrollado el Síndrome de Estocolmo o algo por el estilo.

"Chauvinista…." replicó ella en un tono humorístico.

A pesar de la protesta de ella, él insistió en transferirse a sí mismo de la silla de ruedas a la cama, por lo que ella salió de la habitación para prepararle un sofrito de camarones sobrantes, para cuando terminó de comer, Marian se le acercó y lo miró con recelo .

"Bueno, es momento de proceder por favor ... si es que recuerdas como es el encantamiento." Severus dijo sarcásticamente en su usual aristocrático y lustroso tono, que aún conseguían emocionarla incluso después de oírlo regularmente durante semanas. Sus ojos le brillaban y Marian se dio cuenta de que había olvidado lo nervioso que se ponía con la magia del momento que disfrutaba cada vez que la timaba, así que esta vez decidió intercambiar los roles.

"Muy bien, pero tu nunca sabrás cuántos de esos planes perversos tuyos han salido de esa sedosa y pecaminosa voz tuya…. " le ronroneó a él, mientras le quitaba su camisa (aunque no tenía ninguna razón para hacerlo, sino que era algo que quería, solo que no admitiría ese hecho para sí misma) y le practicó un diagnóstico, mientras veía como sus brillantes ojos crecían increíblemente oscuros ante sus palabras, lo cual hizo que perdiera las riendas de la conversación haciendo que sus bromas se tornaran peligrosa para ambos.

"Eso no es lo correcto…" suspiró ella sin saber si eso daba un significaba a lo de su voz o a su comportamiento y luego añadió "….Estoy muy contenta de que te estés recuperando de la lesión, no sabes lo mucho que eso significa para mí… Y Severus" le susurró al oído, haciéndole cosquillas en su sensible piel con su aliento, mientras ella se inclinaba para dejar al descubierto su brazo izquierdo "….Si este hechizo te hace sentir tan bien como sospecho, pues no quiero que te contengas,… Quiero verlo todo."

La respiración de Severus se profundizó ante sus palabras y él sacudió su cabeza sin descanso, exhibiendo su cremosa garganta mientras gemía con voz ronca de pasión "¡Oh dios, Marian!"

Ella no podía creer en su propio desenfreno, siempre había tratado a los hombres con una cortesía distante o con una especie de camaradería cordial, nunca había sido del tipo de chica que gustara de tocar, mucho menos del tipo que no podía mantener sus manos quietas tentadas con palabras susurradas con pasión. Pero Marian no se dio cuenta de que había consecuencias cuando uno empuja a un hombre hasta el límite, uno especialmente tan poderoso y astuto como Severus Snape. Incluso su paciencia tenía límites y él no podía quedarse allí, observándola mientras murmuraba cosas tan seductoras.

Marian a menudo no llevaba sostén cuando estaba en casa y Severus había notado eso, …Y por Merlín, si que lo había notado! Ella lo hacia inocentemente, solo con el fin de estar más cómoda, porque suponía que sus senos no eran lo suficientemente grande como para requerir de ellos continuamente, por lo general sólo era evidentes cuando se movía de ciertas maneras, pero con ese delgado vestido verde y su evidente entusiasmo... que incluso hasta un hombre muy enfermo sólo podía aguantar tanto tormento y seguir siendo un hombre.

Así que antes de que ella se diera cuenta de sus intenciones, su mano se disparó rápidamente hacia ella que insistentemente la tiraba hacia él y pronto sus labios se encontraron con los suyos en un implacable y acalorado beso. Él se inclinó hacia delante con su brazo herido y tomó posesión de uno de sus senos masajeándola, acariciándola, era algo que nunca se había atrevido a hacer antes. Aturdida por su rapidez de pensamiento y de las corrientes de energía que asaltaban poderosamente todo su cuerpo, la boca de Marian permaneció aun cerrada, pero sólo por unos momentos más. De repente sus largos dedos se dedicaron expertamente a acariciar su cuerpo lo cual la hicieron jadear de placer, él rápidamente tomó ventaja penetrando su boca aun mas sin piedad con su lengua.

Ella se derritió contra él, jadeando de vez en cuando alrededor de su lengua mientras sus dedos la acariciaban, causándole un placer tortuoso, hasta que finalmente la soltó luego de exprimirla una última vez, aunque ella siguió besándolo con avidez por un tiempo más, con su mano sujetando suavemente la ahuecada mejilla del mago.

Marian retrocedió un par de pasos y Severus apoyó un brazo detrás de su cabeza y la miró regodeándose con esa hambrienta mirada depredadora.

"Severus, qu- ?" ella comenzó a preguntar mientras intentaba discretamente de ajustar su vestido a su cuerpo.

"Considéralo como mi último acto como Mortífago." le ronroneó en su cultural y rica voz.

Mirando desesperadamente por toda la habitación a cualquier lugar menos a él, Marian intentó con fuerza despejar su mente, eso no le funcionó y tardo un tiempo para disipar esa bruma lo suficiente como para que recordara el hechizo, no uso su varita como lo hizo con los Malfoy, lo que facilitaba la cosa, esto y el hecho de que el hechizo era non verbal y ya la había realizado con anterioridad, lo cual demostraba su gracia salvadora, porque este espía quien estaba parcialmente desvestido resultaba ser un espectáculo muy perturbador, pero lo que casi la deshizo fue la forma en que él la inmovilizó con sus ojos cuando se sometió a su hechizo.

Después de lo que acababa de compartir con ella, resultó estar mucho menos en guardia de lo que normalmente habría estado, lo que permitió que su placer fuese visible para ella y eso fue todo un espectáculo. Marian nunca había visto nada tan erótico en su vida como ver a Severus Snape en la dulce agonía de -lo que notablemente parecía – una pasión. Cuanto más tiempo duraba el hechizo, más intensa era la imagen. Su pálido, delgado y fibroso cuerpo se retorcía y arqueaba sin poder evitarlo, brillaba por el sudor y dos veces lanzo un estrangulado sonido gutural que se deslizó apretado entre sus dientes, hasta que por fin él tomó una rápida respiración contenida y su cuerpo se relajo de una vez, como si de repente se quedara sin un hueso, Marian estaba a su lado en un instante, realizando los hechizos de diagnóstico, sin darse cuenta de que estaba temblando nerviosa y terriblemente.

El pulso de Severus estaba acelerado y él la miró con aquellos ojos vidriosos más brillante que nunca, eso de alguna manera la excitaban aún más que antes. "¿Estás bien?..." le pregunto con temor mezclado con esa adrenalina provocado por su voyeurismo "...¿Cómo te sientes?" lo intentó de nuevo con la agonía en espera de que él hablara.

Le tomó unos momentos para que él consiguiera retomar su aliento, pero finalmente murmuró con voz ronca y en tonos irónicos "Santa Madre de Merlín! Si hubieras inventado esto antes ... ten por seguridad que habría sido todo un éxito ya que pronto no habría ningún mortífago."

Con esas palabras sus párpados se cerraron y empezó a roncar suavemente, Marian alisó con cariño el pelo húmedo de su frente y su anterior demostración de amor se había desvanecido para ser reemplazado por el cálido resplandor de la ternura. Cuando ella miro hacia abajo se dio cuenta de que se había quedado dormido con su recién recuperada y muy apreciado varita estrechada con fuerza entre su mano, así que lo dejó allí .

Pocas horas pasaron antes de que él se despertara de su sueño por un fuerte ruido, de repente Ms. Bear entro por la puerta corriendo y subió a su cama, mirando los alrededores del cansado espía con agitación. Marian se asomó por la esquina unos momentos más tarde, con el pelo revuelto y una expresión tímida. "Oh, no quise despertarte! Estaba limpiando la despensa y tropecé con el juguetico chillón de la perrita ... " ella dijo con aire de culpabilidad, mientras se le acercaba nerviosamente.

El agitó su mano indiferentemente con la intención de hacerle saber que ella no le molestaba y se sorprendió mucho por la forma lenta y pesada que su movimiento resultó ser y por cómo se sentía, aún más cansado que antes. Marian convocó un vaso de agua fresca y se la llevó a su cama mientras luchaba para sentarse, sintiéndose como si estuviera forzando su camino a través de las arenas movedizas.

"Te sentirás aun débil, pero eso va a pasar." Marian murmuró, aunque no le dijo en cuanto tiempo, a decir verdad ni ella misma lo sabía con certeza, ella no había querido lanzar el hechizo antes, porque temía que podría retardar su recuperación en una o dos semana. Aunque en estos momentos este frágil mago parecía un poco inestable, se veía entre otra cosa bien y ella comenzó a pensar que había sobrestimado su pérdida de energía a causa del hechizo.

"¿Cuánto tiempo he dormido? " preguntó densamente, notando las sombras alargadas del atardecer y sus agudos oídos captaron el sonido familiar de un par de salvajes búhos cornudos, llamando a otros a que se despertaran para comenzar su cacería nocturna. Le había llevado bastante tiempo diferenciar entre eso y el lejano aullido de un zorro, ambos sonidos eran comunes en la zona y sonaban muy similares.

"Alrededor de veintiocho horas…. Son casi las cinco de la tarde." dijo encaramándose a su lado con un vestido ligero azul que tenía un escote y tirantes compuestos de un tejido fino y delicado.

"¿Funcionó?" pregunto impaciente y demasiado agotado como para tirar de la manga y comprobarlo por sí mismo.

Ella pareció darse cuenta de esto, así que le tomó el brazo y se lo descubrió con ternura levantó su antebrazo a su línea de visión, aun se veían las cicatrices plateadas reflejadas a la luz, corriendo a lo largo de toda la extensión de su piel de alabastro, pero de otra manera estaba intachable, era como si la Marca Tenebrosa nunca había estado allí desde un principio. Severus creía en la eficacia de su hechizo, pero se sintió conmocionado al ver su brazo sin ninguna mancha, una parte de él había albergado aquella secreta duda irracional, aún recordaba la horrible decepción que sintió cuando la marca se había desvanecido en vez de desaparecer cuando el Señor Oscuro había sido asesinado hace diecisiete años atrás y de nuevo hace un par de meses, cuando él había oído que el Señor Oscuro y todos sus Horrocruxes habían sido destruidos.

Había perdido la esperanza, y aquel espantoso cráneo permanecería en estado latente manteniéndose permanentemente injertado a él como fuente de temor y vergüenza, evidencia de su mayor error, había estado impreso en su cuerpo durante casi veinte años y lo había visto todos los días, lleno de odio contra sí mismo en memoria de su afán por recibir aquél "gran honor." Severus había meditado sobre esto el año antes del regreso de Voldemort, miraba con alarma como aquel contorno grisáceo de la marca poco a poco se estaba oscurecido. Él sabía lo que eso presagiaba, pero no tenia a nadie que lo consolara ante su creciente terror ante la certeza de que el Señor Oscuro volvería y le exigiría un terrible precio ante el seguidor que lo había dejado por Dumbledore.

Severus también había experimentado aquél dolor ardiente cada vez que era convocado, o cada vez que alguien había usado el nombre del Señor Oscuro ante su presencia, cosa que Dumbledore y Potter hacían incesantemente. Muchas habían sido las noches en que sólo había usado la mitad de su concentración para sus tareas, mientras que el resto de su mente revoloteaba alrededor de su brazo izquierdo a la espera del llamado ardiente que pudiera o no venir ... Y aquellas convocaciones fantasmas, ese cosquilleo que con frecuencia sentía o se lo imaginaba, que le parecía a veces anunciando una verdadera convocatoria, -lo cual no era siempre- esas eran las cosa que habían torturado a este espía durante años, las razones reales que nunca le permitieron la capacidad de relajarse.

Pero ella ahora le había quitado todo,… todo su dolor y todo su miedo, Marian había investigado y encontrado la solución, cuando hacía tiempo que él había renunciado a eso y había hecho todo esto porque se preocupaba por él, le había quitado esa horrible mancha, desmintiendo así las crueles palabras del 'falso-Ojoloco Moody' hacia él durante el año del Torneo de los Tres magos, palabras que lo habían herido muy en lo profundo, porque él sabía que todo el mundo pensaba lo mismo -que era un ser poco fiable y que no se merecía una segunda oportunidad- Para todo el mundo esa era una verdad,…excepto para Marian.

Por un momento absurdo, él sintió que las lágrimas brotaban de sus ojos y luchó furiosamente para evitar que se derramaran, pero una pequeña gota se filtró y lo traicionó, pero en lugar de sentirse avergonzado o fingiendo no darse cuenta, Marian reverentemente se arrodilló junto a él y lo besó para desaparecerlo, antes de volver a cubrir suavemente su brazo izquierdo.

"Eres libre…." Le susurró "…. Voldemort ya no tiene poder sobre ti,…. la marca se ha ido para siempre y con ella toda la Magia Oscura fue purgado de tu sistema." Él asintió con la cabeza temblorosamente, pero estaba demasiado cansado como para hacer frente a todas las diferentes emociones que cruzaban a través de él, así que cerró los ojos. Después de que se recostó, Marian sacó una pluma y comenzó a escribir, al oír el familiar sonido de la escritura sobre el pergamino entonces aplazó el sueño y la observó durante un tiempo a través de sus párpados entrecerrados, con ganas de preguntarle lo que estaba haciendo, pero estaba muy, pero muy cansado, tanto era así que hasta se le dificultaba de formar una frase, así que eso bastó para disuadirlo.

Cuando despertó de nuevo unas horas más tarde, vio que ella todavía estaba escribiendo, su curiosidad creció de seguro su corresponsal se conseguiría con una larga carta "¿Qué estás escribiendo?" le preguntó, al ver que su voz estaba sonando mejor, aunque se sentía lánguido y cansado, se dio cuenta de una inusual claridad en sus pensamientos.

Marian dejó la pluma y se frotó su mano izquierda, había empezado a sufrir calambres "El libro que te dije que siempre había tenido la intención de escribir… cuando me senté a tu lado las ideas comenzaron a venirme tan rápido que era casi como si estuvieran llegándome de algún lugar fuera de mí y yo sólo soy la receptora para ellos, así que tenía que capturar todos esos pensamientos cuando aún están frescos." admitió con timidez. Era una cosa extraña para un mago o bruja, escribir algo que no sea una historia, biografía o un libro de hechizos, de hecho era algo casi inaudito, muchos magos se habrían burlado o criticado a Marian y le dirían que estaba perdiendo su tiempo, escribiendo sobre mundos de fantasía y personajes imaginarios.

Pero una suave sonrisa se extendió lentamente por el rostro de Severus. "Así que... decidiste no esperar a casarte con tu hombre perfecto para empezar a escribir?... No se va este a decepcionar?" bromeó.

"Sólo si él es muy estúpido…" replicó Marian y agregó "….Y yo nunca podría soportar a un hombre estúpido ... Pero no es mi culpa, cuando la inspiración llega tienes que tomar ventaja de ella o te arriesgas a perderlo para siempre."

"He escuchado lo mismo acerca del amor." comentó a la ligera.

"La gente dice cualquier cosa sobre el amor." respondió ella con desdén, antes de huir de la habitación con el pretexto de preparar la cena.


Esa noche cuando Marian se metió en la cama junto a él, Severus se sintió extrañamente nervioso. Había permanecido despierto durante la cena y estaba muy pensativo y serio. Curiosamente, se encontró una vez más reflexionando sobre la historia de Percival, Después de que el caballero había llegado al castillo en el desierto, había sido testigo de la procesión del grial y se descuido que hacer aquella pregunta fatídica que habría aclarado todo el misterio y puesto todo en orden, se había mantenido en silencio y se durmió, sólo para despertar al día siguiente solo, encontrándose que su oportunidad había pasado. Para pagar por su error, él vagó por la tierra durante muchos años tratando de buscar lo que había perdido ese día…. Severus no quería ser como este caballero, quería a Marian la amaba y no podía dejarla que se le escapara de entre los dedos por orgullo o por miedo o por cualquier otra cosa. Así que le haría la pregunta fatídica y si ella dijera que sí, entonces se habría curado a sí mismo.

Se volvió hacia ella y la miraba fijamente, parecía aún más hermosa de lo habitual, llevaba un camisón que se ajustaba a sus curvas con vivacidad, eran simples líneas hermosas y sencillas. Era de un color plata-grisáceo que se complementaba con su piel que parecía luminiscente en ese cuarto iluminado por la luna, Marian jugaba con la cachorra, tratando de distraerse de aquella mirada intensa de Severus y así disipar esa excitación nerviosa que la hacía sentir. Pero la perrita con el tiempo extravió su juguete hacia el otro extremo de la cama y Marian ya no tenía una excusa para evitar mirar a Severus, con una sonrisa de satisfacción, ella pasó sus gráciles dedos sobre la piel incontaminada y limpia de la Marca Tenebrosa.

De repente este mago, este espía deliberadamente llegó hacia ella y como nunca tomó muy suavemente sus mejillas y la atrajo a sus brazos para darle un beso…. incapaz de resistirse a él, ella se amoldó contra su esbelto cuerpo y enroscó su mano por su pelo, respondiendo a sus embriagadores y exhaustivos besos. Este se apartó un poco para hablarle y ella se aferró a él por un momento antes de darle espacio, con su elegante y cálida mano sobre su hombro y con una mirada llena de anhelo y una considerable fuerza de voluntad instó "Cásate conmigo…. " en el tono más convincente que poseía.

Incapaz de creer lo que oía, Marian se sentó bruscamente y exclamó "No puedes estar hablando en serio!"

Con ligera dificultad ya que aún se sentía muy débil por el hechizo, él también se sentó y se preparo para defender su caso. Sus palabras lo habían herido, pero él la quería tanto a ella que su valor se había reforzado por sus cálidos besos, así que le respondió con sorprendente candor "Por supuesto que sí!... ¿Acaso me he comportado de otra manera? Tengo toda la intención de que seas mía y la única manera posible para que tu permanezca fiel a tus creencias y así conservar tu virtud,… es que sea que te cases conmigo!"

"Esa no es la única manera para mí de 'preservar mi virtud'!" replicó con orgullo, aunque un muy rojizo rubor comenzaba a calentar sus mejillas.

"Sabes muy bien que si es así! A menos que me envíes lejos, es algo inevitable, porque te haré mía ... y tu me lo permitirás!" murmuró en un tono bajo en su mas natural y sedosa voz.

"Estás tomándote mucho por sentado…." Marian murmuró aunque su negación era débil, tuvo la inquietante sensación de que se había dado cuenta de lo bien que la conocía.

"Todo lo contrario, tu admitiste que me amas ... y no trates de cambiar la conversación con eso de que hay muchos tipos de amor y que esto ... esta cosa entre nosotros es solo amistad…. Eso es absurdo y lo sabes!... quiero protegerte y mantener tu respetono tengo intención alguna de corromperte." se mantuvo firme el desvalido y frágil mago de piel cetrina y cabello oscuro.

"Esa es una terminología más bien pasada de moda" Marian replico tratando de ganar tiempo para pensar.

Pero ella parecía haber dado en el clavo y Severus dijo con frialdad "Yo estoy usando los términos correctos que acompañan a los ideales que le corresponden!"

"¿Me estás llamando anticuada por mis creencias?" preguntó impertinentemente deslizándose fuera de la cama y paseándose nerviosamente por la habitación.

Severus entrecerró los ojos, pero la conversación estaba cargada de emociones tan fuertes que rápidamente estaba minando su fuerza y él se hundió ligeramente entre sus almohadas una vez más. "No pretendas no conocerme para cambiar el tema,... no soy así y tú lo sabes!, basado en todo lo que sabes acerca de mí,… ¿Crees que soy el tipo de hombre que desprecia la tradición y se burla del honor? " preguntó usando el camino de la lógica, demostrándole el porque hablaba tan persuasivamente.

En lugar de responder a su pregunta, la cual estaba casi segura de que era retórica, Marian se volvió hacia él, cruzando los brazos y con total naturalidad le dijo "Severus, has revertido el síndrome de Florence Nightingale."

"¿Discúlpame?..." respondió con una voz mortal "….¿Estás diciéndome que soy mentalmente incompetente? "

Tratando de exponer su razonamiento, se apresuró a explicarse "Tú estas ... muy vulnerable, muchos pacientes proyectan sentimientos románticos hacia sus cuidadores,… Pero una vez que estés afuera y regresando a tu vida habitual, se que te sentirás muy diferente."

Severus no estaba seguro si sentirse irrespetado o burlado, aunque Marian estaba genuinamente preocupada de tomar alguna ventaja sobre él, esto subestimó gravemente su capacidad de resistencia y auto-confidencia, lo cual implicaba que no conocía su propia mente,…. ella groseramente había insultado al calculador y frio mago, él a menudo le había hecho lo mismo a ella, a pesar de todas las innumerables pruebas de que lo que sentía por él era amor, había pasado años justificando esa posibilidad –la cual a menudo y a su manera la desacreditaba- y ahora las cosas habían cambiado y se encontró que era una píldora difícil de tragar. Por desgracia, todavía no percibía que sus objeciones derivaban de la misma raíz de su propia inseguridad, esa que acompañaba esos sentimientos de indignidad y una falta de amor por si mismo."…Supongo que debí esperar más bien que rechazaras mi proposición…. " comentó con amargura "…No estoy tan ciego como para no darme cuenta de los muchos puntos que apuntan contra mí,… soy feo, amargado, con mala reputación, e impopular, ….desempleado y emocionalmente dañado, todas esas razones son validas y muchas otras más,…. pero supongo que tuve muchas expectativas sobre mí mismo,…. cuando pensaba que era poco probable que no me negarías a causa de mi psicosis."

"Severus, por favor para! Estás tomando mis palabras fuera de contexto!... Ordinariamente yo nunca dudaría de tu decisión, pero tú estas ... tú estas enfermo ... y el matrimonio no es algo para tomarse a la ligera…" respondió ella, tambaleándose un poco dentro de su tormenta de palabras ardientes.

"¿Es eso lo que piensas?..." le preguntó con ironía y agregó con una pasión resentida "….¿Me estás diciendo que nuestra historia juntos no significa nada? Si bien recuerdas, no siempre te he conocido como mi enfermera…. ¿O es que estas proyectando este ... este síndrome en mí?... porque te ha sido imposible para ti recordarme como era antes del ataque?,…. El recordarme como el hombre que era?... ¿Y ahora solo me ves como un inválido, un niño incapaz de conocerse a si mismo y de pensamiento racional?"

"Merlín no, Severus! ¿cómo puedes pensar eso? Pero es que has pasado por muchas cosas -físicamente y emocionalmente- …. Solo quiero darte tiempo para que te recuperes!" ella replicó obstinadamente decidida a adherirse a su plan de no tomar ventaja de su debilidad para atraparlo en el matrimonio, a pesar de que casarse con él,... era su esperanza más profunda y más secreta.

Pero Severus la interrumpió, reclamando con vehemencia "¿O es que trivializando mis deseos es tu forma de rechazarme? Porque si tu no sientes lo mismo que yo,… puedes simplemente decírmelo, ya sabes te prometo no tener una recaída." terminó amargamente.

"No estoy preocupada por eso!..." protestó ella, para luego añadir sin rodeos "….Sólo es que acabas de escapar de un cautiverio y sin embargo demuestras cuán afanado estas de buscar otro."

"¿Es eso lo que sientes lo que es el matrimonio?...un cautiverio?" le preguntó con incredulidad.

"No!..." respondió inmediatamente antes de explicarse "….Pero lo puede ser, si lo haces con la persona equivocada,… o por las razones equivocadas, para mi es algo permanente después de todo. Nunca seria capaz de obligarte a entrar a este tipo de compromiso hacia mí, basado sólo en la gratitud o ... en la atracción física."

"Tu una vez dijiste que valorabas el juego limpio,… pues bien, yo también!,… más de lo que te puedas imaginar, dada mi historia. Te dije que te quiero!... Si tu no me quieres, sólo dilo,….Dime la verdad!" Severus le declaró con vehemencia.

"Yo te estoy diciendo la verdad! No te estoy rechazando!... Sólo es... es que no quiero aprovecharme de ti! Tu aun estás enfermo y débil, y estás a mi merced y te sientes agradecido,…y he sido la única mujer a la que has visto en quién sabe cuánto tiempo…. para cuando vuelvas de nuevo al mundo mágico, todo el mundo va a conocerte cómo el héroe que eres, las mujeres te querrán, las más bellas y finas mujeres, ellas finalmente verán lo que yo siempre he visto ti!...Tu proyectas una figura de lo mas romántico – el Mortífago convertido en espía- tu brillantez, esa sensualidad, esa increíble y absoluta valentía, tu notable voz será un punto discutido en los periódicos, junto con esas elegantes manos y tus muchos otros encantadores atributos, tu representas a un chico malo y un montón de mujeres te van a querer 'domar'... has carecido de la oportunidad de darte esa vuelta en los últimos años y no quiero atarte a mí y así negarte esa libertad de elección." Marian le explicó apasionadamente, la verdad de sus palabras brillaba en sus ojos y esta lo miraba directo hacia él.

"Y es por eso…." dijo en voz baja de manera significativa "…es por eso que sólo te quiero es a ti…. Si llego a ser famoso -o más bien infame- o ambos, lo cual sinceramente espero que no ocurra, las mujeres solo se sentirán atraídas por mis quince minutos de fama, eso no es para mí, tú eres la única que ha visto lo mejor de mí, la que pensaba que era bueno y noble y que mi vida valía la pena preservar…. la única y para mí tu belleza es incomparable, no tengo ningún deseo por otras mujeres, siempre me había resignado a vivir una vida célibe y en solitario,… hasta que te conocí."

"Mi 'síndrome' no es de ahora, porque he estado enamorado de ti desde hace años, casi desde que nos conocimos…. Tengo treinta y siete años de edad, -no soy un niño!- Conozco mi propia mente y se que es lo que deseo. Por sorprendente que te puede parecer, no estoy desesperado, ni tampoco soy el tipo de persona que va a una "tienda" en busca de una amante, ni recorriendo sitios en busca de cualquier tipo de mujer,… me gusta mucho más estar solo que estar con alguien a quien no ame con toda mi alma, por lo menos siempre tenía una esperanza –una muy finita posibilidad de encontrar a alguien extraordinario- …. Porque si tu crees al igual que yo, de que si el matrimonio es para siempre, entonces ese tipo de 'acuerdo' es un crimen terrible contra uno mismo…. Creo que tu perteneces a la misma escuela de este pensamiento también, tu eres la única que alguna vez realmente se ha preocupado por mí…. Y te quiero es a ti! Aun si sólo pudieras amarme un poco, aunque sea ese poco - Que Merlín me ayude! yo igual te quisiera!" se confesó con voz ronca, mirando hacia el techo y a cualquier otro lugar menos a ella.

Ella se estremeció ante su apasionado discurso, Severus había lanzado ese hechizo con su sedoso tono de voz y sus influyentes palabras y la terca resolución de Marian había comenzado a desmoronarse. Ella se alejó de él, tratando de retomar el control de sí misma, pero su total y dolorosa confesión al final tuvo éxito en hacer lo que los argumentos no podía y ella sucumbió por completo.

En su debilidad, Severus se hundió contra las almohadas, cuando ella le dio la espalda a él y de repente toda esa culpa, ese estrés, esa vergüenza, esa desesperación y el odio hacia sí mismo, algo que había logrado mantener a raya, de repente sucumbió sobre él y lo abrumó por completo y lo aplastó, como si una manada de lobos hambrientos lo habían estado esperando entre la sombras a que se desvaneciera ese círculo de fuego protector para devorarlo.

La terrible fuga causada por el hechizo, sus profundas heridas parcialmente curadas y lo que él percibió como el rechazo de Marian ante su propuesta, desencadenó una crisis nerviosa que había estado contenido desde hace mucho tiempo y estaba ahora a punto de estallar. Para la absoluta sorpresa y consternación de Marian, Severus comenzó a temblar espasmódicamente en un llanto incontrolable. Ella podía ver su aspecto creciendo de horror en su rostro, cuando se dio cuenta de que su cuerpo estaba fuera de su control, ya que no podía dejar de llorar o por los espasmos.

Incluso después de sufrir lesiones tan debilitantes, Severus había mantenido su habitual semblante frio, era capaz de camuflajear su cara a tal punto de que estaba lejos de ser un hombre sano, que se las arregló con frecuencia para engañar incluso a Marian que lo sobreestimaba. Cuando él comenzó a comportarse de esta manera tan poco habitual, fue que en realidad Marian se sintió asustada. La consternada bruja lanzó una exclamación y se lanzó hacia su paciente, se encaramó a su lado en la cama murmurando "¡Oh! Severus, No! ... Por favor Severus, No te molestes,… ¡Yo te quiero! Me casaré contigo…. Te amo ... "

Las palabras salieron de su boca una y otra vez en una especie de afectuoso mantra y ella se aferró a él mientras temblaba violentamente. Él había buscado inicialmente el escapar de ella, pero ahora la estrechaba contra él febrilmente, Marian podía ver su sangre manchar la parte delantera de su camisón de color gris, y se dio cuenta que de alguna manera se las había arreglado para volverse a abrir las heridas con sus terribles paroxismos. Llena de consternación y pánico por él, le resultaba difícil detectar si esas eran palabras salidas de su corazón o eran por el miedo y entonces ella lo besó en la mejilla, tratando asiduamente de calmarlo, pero se sorprendió por la forma en que respondió, besándola fuertemente con desesperación, con besos que no eran solo besos, -eran como una necesidad, demasiados salvajes, demasiados rudos- Se olvidaba a menudo de sus labios por completo, con su boca besaba cada parte de ella que podía alcanzar, las mejillas, la nariz, la comisura de su labio,…. Ella lo abrazó y le devolvió la misma presión de sus labios lo mejor que pudo saboreando lágrimas mezcladas con saliva.

No sabía cuánto tiempo estuvieron así, no tanto abrazandose sino sosteniéndose. Su angustia le prestó la fuerza, a pesar de que estaba exhausto y Marian podía sentir su corazón latiendo con anormal rapidez. Ella sospechaba que él también tenía escalofríos, al juzgar por sus temblores, pero al parecer era poco lo que podían hacer para salir de aquella tormenta.

No duró mucho más tiempo, porque de repente Severus se derrumbó completamente enervado, Severus estaba blanco como un fantasma. Ella lo depositó en la cama permaneciendo aun en sus brazos, aunque su control se había debilitado mucho, una sola mirada le reveló que él todavía estaba consciente y que lentamente estaba volviendo en sí y tomo una decisión rápida, Marian le lanzó un hechizo, enviándolo de inmediato a dormir.

Sabiendo lo mucho que se enorgullecía este mago de su auto-control, se dio cuenta de las repercusiones de este colapso temporal probablemente le traerían graves consecuencias a futuro, Marian acarició pensativamente su pelo negro y su sudoroso rostro y trató de decidir qué hacer, había sido un espectáculo terrible de presenciar, pero ella había presentido en secreto que algo así estaba a punto de pasar y mas bien esta había tardado mucho tiempo en llegar. Él había estado bajo una gran presión por demasiados años.

La bruja suspiró mientras tocaba los hilos de sangre todavía manando de una herida en el pecho que había cerrado previamente. Se maldijo por no reemplazar la camisa y los apósitos después de removerle la Marca Tenebrosa, pero al menos así habría sido alertada de los daños y podría refundir algunos hechizos en él. Después de que ella le limpió la sangre lo mejor que pudo, Marian notaba cuán terriblemente y descolorido parecía, sus labios estaban prácticamente gris, así que decidió de repente que no importara que aún no había pasado los cincuenta y seis días, que era el mínimo recomendado desde la última vez que le había donado su sangre, Severus necesitaba una transfusión, se veía horrible y ella instintivamente sabía que le haría mucho bien. Apoyándose a un lado de él, ella se puso en movimiento, y una vez más se impresiono por la forma en que su piel parecía volverse más vivo como si la nueva sangre llenara sus venas. Cuando sus fuerzas empezaron a abandonarla, ella anuló el hechizo y bebió un reforzador, y deslizándose de entre las sábanas junto a él, entrelazando sus dedos.

Una vez que la cachorra se dio cuenta de que todo había quedado en silencio y que esas emociones alteradas no estaban mas en el ambiente, se aventuró a salir de debajo de la cama y se escabulló por las escaleras de perrito haciendo un nido entre las almohadas olvidando el estrés de la última media hora, pero aquella joven bruja de cabello oscuro era incapaz de olvidar, aunque estaba cansada, pasó las siguientes horas vigilando ansiosamente la apariencia de su amado. Su rostro estaba tan rígido y quieto que Marian sintió que estaba viendo una máscara mortuoria, en lugar del semblante expresivo habitual de Severus.


Gracias por leer la historia Y feliz inicio del 2014!

En especial gracias a Alexza Snape por tu comentario/review de la historia! :)