- Las chicas solo quieren divertirse -
Riza se dejó caer de espaldas en la cama mientras Rebecca terminaba de ponerse la mascarilla en la cara.
— ¿ Cuánto tiempo tenemos que dejarnos esto puesto? — preguntó tocándose con un dedo la mejilla.
— Toda la noche, cuanto más tiempo lo lleves mejor — contestó su amiga al tumbarse junto a ella. — Nos levantaremos con la cara perfecta.
— De acuerdo, doña cremas.
Miró a su amiga que tenía la cara verde y la cabeza llena de bigudies y fue incapaz de reprimir una carcajada.
— Estamos estupendas — bromeó Rebecca llevándose una mano al pelo— ¿ No aparecerá por aquí el coronel?
— Sabe que estás de visita.
— Entonces cuéntame algo de tu relación inexistente de la cual no podemos hablar — dijo Rebecca girándose en la cama para estar frente a ella.
— Esa es la cuestión, no podemos hablar de algo que no existe — contestó ella dándose la vuelta también.
— Vamos Riza... Alguna vez tienes que enfadarte y tener ganas de hablar de él y decir que es idiota y todas esas cosas...
— No tenemos muchas ocasiones para enfadarnos. — Riza sonrió abrazándose a un cojín. — Ni para estar juntos en realidad...
— ¿ Entonces es todo alegría y felicidad? ¿Sexo prohibido en el despacho? — bromeó levantando las cejas una y otras veces mientras se reía.
— La realidad es que no me siento bien hablando de esto... Roy nunca le contó al Teniente Hughes sobre nosotros, aguantó estoicamente todas sus bromas solo por mantener el secreto, lo está pasado muy mal, ha sido muy duro para él perderlo y se que se arrepiente de no haberle dicho que estábamos juntos — suspiró mirando fijamente a su amiga y sonrió.— Es una pequeña traición que tú lo sepas.
— De acuerdo... No hablaremos del Coronel Fantástico — contestó Rebecca levantando las manos y entornando los ojos.
— No le llames así — replicó riéndose.
— ¿ Por qué no? Joven, guapo, inteligente, ambicioso ¿No será rico también?
— Pobre como las ratas — respondió gesticulando con la cabeza.
— Nadie es perfecto.
Volvieron a reírse y Rebecca colocó entre ambas un enorme bol con palomitas de maíz.
— Deberías agradecer que esté en tu cama en vez de en la de Jean — dijo llenándose la boca de palomitas.
—¡ Oh! gracias por tu benevolencia Becca—replicó con sarcasmo.
— Para que veas lo que te aprecio — respondió con una sonrisa traviesa.
— ¿ Aún seguimos así eh? Creía que Jean estaba saliendo con alguien...
— Por lo que yo sé, no es nada serio.
— Seguís igual que en la academia, como niños... — dijo cruzando los brazos sobre el pecho.
— Me dijo la que está enamorada de alguien que conoció con doce años — replicó imitando su gesto.
— Vale, ahí me has ganado — contestó con un sonrisa mientras se encogía de hombros.
Hayate saltó sobre la cama, sorprendiéndolas, y se acomodó entre ellas.
— Hayate, chico, ven aquí — dijo Rebecca golpeando las sábanas para que el perrillo se acercará a ella. — ¿ Le dejas dormir en la cama?
— Lo he tratado de impedir, pero... mira esa cara... ¿Quién le dice que no? — murmuró agarrando la cara del cachorro y apretándola entre sus manos.
— Vale — dijo dando una suave palmada en su frente. — Acabo de entender como Mustang se mete en tus bragas...
Riza estalló en carcajadas y golpeó a su amiga con el cojín que no dejaba de reír.
— Riza... ¿ Qué está pasando? — preguntó Rebecca poniéndose seria de repente.
—¿ A que te refieres ? - le contestó extrañada.
— Algo pasa en el ejército... Dicen en el cuartel que el asesinato del teniente Hughes ha sido por fuego amigo, las guerras fronterizas se recrudecen... Hay movimientos extraños, os han trasladado a Central... ¿ No has oído nada? ¿ No has visto nada?
— Ojalá pudiera decirte algo, pero no sé, estamos en un callejón sin salida... —explicó bajando el tono de su voz.
— ¿ Entonces pasa algo verdad? — preguntó mientras alargaba el brazo para dejar las palomitas sobre la mesilla de noche.
— Si... —susurró asintiendo con la cabeza taciturna.
— Lo sabía, además está ese tipo que va tras los alquimistas estatales...estoy preocupada por ti —la agarró de la mano y se mordió los labios.
— Soy buena haciendo mi trabajo no tienes porqué preocuparte —afirmó colocando la mano sobre la suya.
— Por eso mismo, porque eres muy buena, tengo miedo que te hagan daño mientras tratas de protegerle —se soltó y suspiró preocupada.
— Rebecca...
— Sé que va a pasar algo malo, algo dentro de mí lo dice — insistió intranquila.
— Estamos preparados para lo que venga, Becs.
— Me pongo nerviosa con estas cosas, cambiemos de tema ¿ Quieres?— se llevó una mano a la frente y se frotó el puente de la nariz. — ¿ Que tal llevas tener que cuidar de un niño?
— ¿A cual de los cinco te refieres? — bromeó guiñando un ojo consiguiendo que se riera de nuevo.
— Hablo del alquimista de acero, Riz.
— No es un niño, es un adolescente, que es peor...ya sabes testarudo, impulsivo, deslenguado...
— Entonces te encanta ¿ No? — apuntó perspicaz.
— No sabes la de veces que tengo que controlarme para no reírme y hacer que se envalentone mas de lo que está.
— Se que tener en el equipo al alquimista más joven de la historia da prestigio pero ¿ No crees que es muy crío para estar en ejército ?
— Si fuese otra persona te diría que si, pero Ed lo necesita.
— ¿ Es otro de esos secretos que no puedes contarme?
— Digamos que es el secreto de Edward no él mío.
— Que difícil es hablar contigo Riza — suspiró y volvió a girarse para mirarla. — Me han ofrecido dar clases en la academia.
— Eso es estupendo ¿ no? Es una gran oportunidad.
— No lo se, aguantar a chavales de dieciocho años... Soy muy joven y creo que no verán en mi una figura de autoridad.
— Es su deber, son soldados o al menos pretenden serlo.
— Lo se, pero no estoy preparada...ni tengo ganas, además quiero llegar a ser general
— Aspiras a poco ¿Eh? —inquirió de manera irónica dándole un pequeño codazo.
— Armstrong nos ha abierto el camino... ¿Por qué no? ¿Te imaginas un ejército dirigido por mujeres? —se llevó las manos al pecho y suspiró soñadora.
— Sería maravilloso...
— Y cuando el Coronel Fantástico — le hizo una mueca a su amiga que le sacó la lengua. — Llegue el poder solo tienes que apuñalarlo y convertirte en Fürher y Amestris estará gobernado por una mujer...
— ¿ Lo tienes todo planeado eh? — preguntó riéndose.
— Las mujeres dominando el mundo, ese es mi plan...
— ¿Es necesario que apuñale a mi...? — se mordió los labios sin tener muy claro como continuar — A mi hombre... le quiero ¿sabes? Sería un inconveniente.
— Está bien, puedes quedártelo — replicó riendo.
— Gracias, eres una buena amiga Becca — apoyó una mano en su hombro y ambas volvieron a reír a carcajadas.
— Echo de menos pasar tiempo contigo — dijo Rebecca cuando dejaron de reír.
— Yo también.
— ¿Riza? — insistió sin dejar de mirar al techo. — De verdad creo que va a pasar algo malo, prométeme que vas a tener cuidado.
— Te lo prometo.
Hola!
Últimamente no se que decir aquí, siento que soy repetitiva. jajajja. Como siempre daros las gracias a todas las que comentáis porque me dais fuerza para seguir escribiendo.
Un besazo enorme a todas!
Este capitulo podría decirse que es la noche anterior a "Etiqueta" (10)
En Fmabh a Riza se la ve mas relajada cuando está junto a Rebecca a si que he decidido que por lo menos este secreto si que lo ha compartido con ella.
Ya sabéis cosas del headcanon de cada una. :)
Nunca está de mas un poco de "sisterhood"
