CAPITULO 36
Candy paso a buscar a Dylan como había acordado con Terry, ahí el niño la recibió con un efusivo abrazo y besos lo cual ella correspondió, él le contaba lo emocionado que estaba de conocer a su abuela ya que su padre le había hablado mucho de ella, Candy sonrió porque Terry había cumplido la promesa, imagino como seria el reencuentro entre el pequeño y Eleanor y se llenaba de emoción. Tomaron un taxi y Candy le dio la dirección al taxista no había pasado una hora cuando ya estaba al frente del hotel donde se hospedaba Eleanor y Richard, Candy se anunció en la recepción y estos de inmediato le dieron acceso, una vez en el ascensor Candy observaba de reojo al pequeño que se veía contento hasta silbaba una melodía y entonces se acorde de lo que Terry le había contado.
- Me dijeron que estas tomando clases de piano.
El niño sonrió ampliamente. – Si, quiero ser tan buena como tú.
Candy le acaricio la cabeza. – Y lo serás… Pero mucho mejor que yo, cuando quieras yo también te puedo enseñar ¿te gusta la idea?
El niño asintió. – serio de lujos Candy, gracias.
Las puertas del ascensor se abrieron interrumpiendo la platica, Candy tomo la mano de Dylan y caminaron hasta pararse enfrente de la puerta de la suite, toco dos veces con los nudillos, Eleanor abrió la puerta y sonrió ampliamente y abrazo a Candy cuando se separaron se percato de una presencia algo diminuta y los ojos se agrandaron de sorpresa y brillaron por las lagrimas, se puso en cuclillas.
- Oh bebe eres tan hermoso – acaricio la carita del niño y luego lo abrazo al mismo tiempo que lo llenaba de besos.
Candy veía la escena conmovida y al mismo tiempo sonreía de emoción.
- Mira lo grande y guapo que estas, ven entren – Eleanor tomo la mano del niño y se sentó en un sofá luego lo levanto y lo sentó en sus pierna. – Y también pesado – rio.
- Mi papá me hablo mucho de ti – el niño le tomo la mano a Eleanor y se la beso como todo un caballero ese acto hizo que su abuela se le salieran aun mas las lagrimas.
- No sabes lo feliz que estoy de saberlo, sabes tu padre era igual a ti cuando tenia tu edad – Eleanor le acaricio el rostro y el cabello y sin evitarlo se lanzo a besarlo por todos lados y el niño rio.
- Y mi padrino ¿donde esta? – interrumpió Candy buscándolo por la habitación.
- Salió muy temprano, regresara para la cena, pero le dejo a este tesoro un beso y un abrazo y por supuesto a ti también mi cielo – miro a Candy.
Eleanor pidió el almuerzo luego de comer, invito a Candy y a Dylan a dar un paseo por el parque, después que estos aceptaron salieron, Eleanor tomaba la manito del niño y de pronto sintió un deja vu y todo porque le recordó a ver estado así hace años cuando Terry estaba pequeño y en ese momento deseo tener también a su hijo a un lado para decirle cuanto lo amaba al mismo tiempo que lo abrazaba y llenaba de besos, porque no importa cuantos años tuviera su hijo, siempre le iba a demostrar afecto como cuando era un chiquillo sin importar lo que los demás pensaran, al fin y al cabo era su hijo.
Llegaron la parque y Dylan se soltó de la mano de Eleanor para ir corriendo detrás de un ave, su abuela y Candy rieron de solo verlo correr de un lado a otro y riendo, ya que su risa era contagiosa, Candy busco una pequeña banca e invito a Eleanor a sentarse sin perder la vista del niño.
- Como hubiese deseado estar con él en todo momento, me arrepiento tanto, mi pobre hijo solo con un bebe – Eleanor se limpio las lagrimas.
Candy le tomo la mano y se la apretó ligeramente. – A pesar de todo hizo un buen trabajo, Dylan es un buen niño, hasta esta tomando clases de piano porque quiere llegar a ser como yo – se le podía percibir el orgullo en la voz.
Eleanor sonrió. – Eso me parece de maravilla, es tan brillante y tan parecido a su padre.
Candy asintió. – Es tu oportunidad tía, ahora lo tienes aquí contigo.
- Si y no sabes lo feliz que estoy.
Dylan consiguió unas florecitas y se las trajo a las dos mujeres estas le agradecieron llenándolo de besos, cuando llego la hora de despedirse Eleanor lo abrazo por largo rato, le entrego una pequeña cajita que el bautizo como su tesoro ya que ahí dentro habían fotos de Terry y algunas de sus abuelos, también caramelos y dinero para que fuera ahorrando, Eleanor le dio mucho pesar dejarlo pero tenia que volver a Londres y atender su Boutique, Richard había tenido que aplazar algunos compromisos por esperarla a ella, pero tenia que volver, pero no sin antes prometerle a su nieto regresar para su cumpleaños que era dentro de un mes.
Candy después de despedirse y dejar a Eleanor en el hotel ella siguió en el taxi con Dyaln el niño se le veía contento y a la vez un poco afligido, con unas pocas horas se había encariñado bastante con su abuela y como no si ella le había dado el suficiente cariño y confianza que durante años no pudo, pero lo que lo mantenía feliz era el tesoro que llevaba en su regazo y que abrazaba como si alguien se lo fuera a quitar, cada minuto lo abría y Candy no podía dejar de reír, algo que le había llamado la atención fue una foto de Terry cuando era pequeño claro ahí se le observaba mas mayor que Dylan se le calculo como unos doce años, tenia el cabello corto pero peinado hacia atrás estaba en bermudas y camiseta y en la mano llevaba una tortuga eso la hizo sonreír, no veía a Terry como un hombre amante a los animales.
Llegaron a casa y se despidió de Dylan no había querido preguntar por Terry, pero mas pudo la curiosidad, pero se volvió a desilusionar cuando Enrieta le dijo que aun no llegaba, bueno pero porque se entristecía si esa noche lo iba a ver, o si Candy recordó que tenia una cita y tenia que arreglarse, solo tenia cuatros horas le dejo un beso a Dylan y salió derechito a su casa, cuando llego empezó a registrar su closet de pies a cabeza quería encontrar algo sexy y llamativo, pero claro que llamara solo la atención de un hombre en especial, ya que sus intenciones era volverlo loco y fingir ser fría, solo esperaba lograrlo porque sus nervios la traicionaba cada vez que estaba cerca de él.
Faltaban media hora y Candy ya estaba en enfrente del espejo dándose un ultimo retoque, se había decidido por un vestido de coctel de escote tipo Halter color turquesa, una sandalias de tacón alto y llevaba el cabello recogido en una coleta de moño alto para que se pudiera observar el escote de su espalda, se había maquillado un poco los ojos con sombra, brillo labial y un poco de rubor. Se puso unos hermoso pendientes de forma de rosa que hacían juego con el collar, había tomado su bolsa de mano cuando escucho el timbre, ya en su estomago se estaban formando los nervios de lo que le esperaba al otro lado de la puerta, suspiro y se obligo a calmarse conto hasta diez y luego abrió la puerta.
Terry le sonreía y en su mano llevaba un ramo de tulipanes y se lo extendió, mientras la recorría con la mirada.
- Estas hermosa – aprovechando que ella extendía la mano temblorosa para tomar el ramo él se la agarro y le beso los nudillos. – Y hueles delicioso – le guiño un ojo con picardía.
- Gra… gracias tú no estas nada mal – Candy tomo el ramo de tulipanes. – Pasa y siéntate cómodo mientras las pongo en agua – aspiro el olor. – Están hermosas, no te hubieses molestado.
- No es una molestia – Terry se metió la mano en los bolsillo de sus pantalones de vestir mientras la seguía con la mirada.
Candy trato de parecer desinteresada, pero mientras Terry mas la veía mas nerviosa se ponía, había quedado sin respiración cuando el la observo con aquellos ojos zafiros pudo percibir algo que nunca había estado en ellos antes, como lo era el deseo mientras recorría su cuerpo, y ella que no pudo evitar inhalar su aroma tan divino tan varonil, a perfumen, y lo hermoso que se veía con el cabello peinado hacia atrás, estaba vestido casual pero elegante, una camisa manga larga de color gris oscura y pantalón negro con zapatos de cuero marrón, metida por dentro que hacia juego con su correspondiente cinturón, podía observar atreves del corte en V de su camisa un camino de finos bellos oscuros y eso le seco la boca, Candy coloco los tulipanes en el jarrón con agua lo mas rápido posible, no podía quedarse toda la noche ahí de pies pensando en lo sexy que Terry se veía, mientras mas rápido cenaran mas rápido terminaba esa tortura.
Salieron del edificio de Candy y ahí en el estacionamiento lo esperaba un Corvette Stingray gris plomo, Candy se quedo maravillada por lo impresiónate y lujosa maquina.
- ¿Es tuyo? – luego se mordió la lengua por preguntar semejante estupidez cuando sabia perfectamente que si.
- Así es pero lo uso muy poco, solo en ocasiones especiales y esta es una de ellas – le guiño el ojo y Candy sonrió con pena por el cumplido, como todo un caballero le abrió la puerta para que ella ingresara.
Si por fuera Candy se quedo maravillada, por la tapicería del vehículo se quedo aun mas impresionada, ella sabia que este auto era uno de los mas caros, por fuera y por dentro deprendía belleza y glamour. Costaba no solo un ojo de la cara sino los dos, pero sabia que Terry podía darse esos lujos, y aunque ella también podía no gastaría dinero en autos cuando podía invertirlo en cosas mas útiles como un centro para ayudar a los mas necesitados como esos niños sin recursos, y en ese instante comprendió lo que iba a hacer.
- ¿En que piensas? – Terry despego la vista de la carretera para observarla por unos segundos.
Ella se encogió de hombros. – En nada en particular.
- Si tú lo dices, pero sea lo que sea puedes decirme, quiero que confíes en mi.
Candy lo miro. – Gracias, pero no es nada.
Llegaron a un restaurante francés Terry llego a la entrada y uno de los empleados que trabajan en el parking le pidió el auto para el mismo estacionarlo, Candy fue ayudada por el mismo empleado a bajar del auto, Terry le coloco una mano en su espalda y aunque llevaba abrigo pudo sentir el calor que se desprendía de su mano y se lo transmitía a su cuerpo, si eso lo sentía con el abrigo no quería imaginarse cuando su carne hiciera contacto con la carne de su palma y eso la estremeció.
Terry la llevo a un sitio mas privado el cual el había reservado con antelación le aparto la silla y Candy se sentó luego el tomo haciendo en una en frente.
- ¿Te gusta en donde reserve?
- Si, es hermoso y el ambiente es sensacional, aunque estamos aparto de la gente – miro a su alrededor.
Donde se encontraba había varias columnas de mármol separándolo de la vista de los demás comensales y donde se podía tener una conversación privada sin correr el riesgo de ser oídos, al lado había un cocinero y un camarero especialmente para ellos.
Terry tomo la botella de champagne de la hielera y sirvió un poco para Candy y para él.
- ¿Que se te apetece cenar?
Candy recibió la copa que Terry le ofrecía y bebió un sorbo – Gracias y ¿la carta del menú?
Terry sonrió. – No hay carta del menú, pide lo que quieras y él te lo prepara – hizo una seña con la cabeza hacia el cocinero que estaba a unos pocos paso de su mesa.
Candy formo una O con la boca. – Nunca había comido aquí – se excuso por su torpeza.
- Tranquila eso lo supuse y ¿bien? – Terry alzo una ceja.
Candy después de meditarlo ordeno un platillo francés ya que muy poco la comía, Terry también decidió pedir lo mismo. Mientras esperaban que sirvieran él la observaba, Candy definitivamente esta hermosa esa noche, con ese vestido que enseñaba unas hermosas piernas blanca y con un corte en V su espalda y la piel del cuello quedaban al descubierto, Terry siguió el rastro de la parte de adelante y se consiguió con dos buenas razones pero inmediatamente cambio la vista, de ese sitio en particular.
- Pensé que pedirías ancas de rana – dijo Terry divertido para cortar el silencio del cual habían caído.
Candy arrugo la nariz. – Oh no que horror.
Terry carraspeo un poco y cambio la conversación. – Dylan me conto que la paso muy bien.
- Si es, Eleanor lo amo y creo que él también la amo se llevaron muy bien – Candy volvió a tomar un sorbo de su copa mientras descifraba el semblante de Terry pero este estaba impasible. – ¿Vistes su tesoro?
- Si – sonrió. – No sabía que aun conservaran las fotos.
Candy sonrió. – ¿Que paso con la tortuga?
Terry se sorprendió por la pregunta. – Murió – se encogió de hombros. – Creo que no le di el cuidado que se merecía.
Candy asintió y vio como el pasaba su dedo índice por el borde de su copa casi llena de champaña.
- Candy ¿porque no llevas tu anillo? – señalo su dedo anular. Él sabia perfectamente que había pasado, pero necesitaba escucharlo de su propia boca.
Candy observo su dedo ahora desnudo no quería hablar de Erianth y menos con Terry, pero que mas daba, no podía seguir ocultado lo que había llegado a su fin, tarde o temprano él se iba a enterar.
- Decidimos darnos tiempo, creo que el matrimonio no era lo que yo necesitaba.
- ¿Tiempo? – pregunto con ironías. – Por favor Candy, di sinceramente que terminaste la relación y para no herir sus sentimientos le dijiste que se dieran tiempo – Terry tomo la champaña y le sirvió mas a Candy y se sirvió él. – Le estas dando falsas al infeliz, hubiese sido mejor que cortaras todo eso de raíz – hizo un seña con la mano.
Candy frunció el ceño. – A veces eres tan insensible.
- No soy insensible, estoy siendo sincero, no quieres herir al pobre hombre, pero igual lo estas haciendo al darle esperanzas.
Candy trago grueso y bebió de su copa. – No le di esperanzas, todos sabemos que cuando se pide tiempo es porque definitivamente estamos rompiendo algo y ya no hay vuelta atrás, si le estuviese dando esperanzas hubiese conservado el anillo pero se lo devolví. ¿Contento?
Terry sonrió había acorralado a Candy cuestionándolas hasta que hablo y saco lo que se reservaba para si misma, es bueno saber que definitivamente no volverá con el tonto cabeza de zanahorias, le ahorro el trabajo.
- Si estoy contento, porque no hacemos un brindis, porque vuelves a ser la dulce señorita soltera – alzo su copa con y sonrió endiabladamente.
Candy rodo los ojos, el camarero llego con su servicio y dejaron la conversación a un lado.
- Esta delicioso – dijo Candy unos minutos después mientras se llevaba una tercera porción a la boca.
Terry asintió. – Estoy de acuerdo.
- ¿Has venido aquí anteriormente?
El asintió. – Claro pero por negocios, no es lo que piensas.
- Y ¿que estoy pensando? – Candy gimió mientras degustaba la ensalada.
Terry trago el bocado de golpe y sintió como le quemaba la garganta, ese gemido es lo mas erótico que pudo a ver escuchado y se maldijo, esta noche iba hacer todo un reto mantener a Candy alejado de sus brazos.
Candy alzo una ceja al percatarse del mutismo de Terry. – ¿Que pasa?
- Nada, y en cuanto a tu pregunta anterior estabas pensando si había venido con citas.
Candy rio y negó con la cabeza estaba nerviosa y sabia que eso le había pasado por su cabeza desde que había entrado al restaurante, Terry paseándose por el lugar con distintas mujeres.
- No pensé eso, pero ¿porque mentir? – pregunto mas como un reto.
Terry dejo los cubiertos a un lado. – ¿Quien dice que estoy mintiendo? No tengo porque hacerlo, si digo que vine aquí por negocio así es, si me quieres creer o no ya eso es tu problema – dijo tajante mientras se llevaba la copa de champaña a sus labios y retaba a Candy con la mirada.
Candy simplemente se encogió de hombros y termino de comer. – Voy al baño, permiso – se puso de pies y se alejo de Terry, tenia que poner un poco de distancia necesitaba mojarse el rostro sin importar que el maquillaje se le regara hasta parecer un payaso triste. Llego al baño y se miro al espejo se veía un poco pálida hizo sus necesidades y al a los pocos minutos volvió a salir sin percatarse que alguien la esperaba en un lado. Candy ahogo un grito cuando sintió que alguien la jalaba a un lado un poco oscuro y apartado, pero cuando aspiro la fragancia masculina supo de inmediato de quien se trataba.
- Terry estas loco – trato de liberarse del agarre.
- Si estoy loco, pero loco por ti – intensifico mas el agarre en su cadera y en el cuello para que ella no pudiera moverse ni apartarle el rostro, estaba oscuro y no podía ver sus ojos pero su respiración estaba entre cortada, la podía sentir nerviosa y hasta temblar, su cuerpo estaba muy pegado al de ella, lo único que lo separaba era la tela de sus ropas.
- ¿Que quieres Terry? estamos haciendo una escena.
- Nadie nos ve, tranquila, solo quiero besarte de nuevo – Terry acerco su boca a la de Candy pero esta escondió sus labios hasta formar una fina línea.
Terry rio. – Me lo vas a poner difícil ¿verdad?
- ¿Que quieres Terry? – volvió a preguntar perdiendo la calma y empezando a enfurecerse. – Claro como ya no soy una niña tonta, ahora si me estas buscando, ahora entiendo como soy una mujer con todos mis atributos desarrollados soy digna de ti, lista para acostarte conmigo, cuando era una niña ni volteabas a verme, mientras yo era la babosa que andaba detrás de ti como perro jadeando.
Terry se aparto de Candy como si esta quemara, si le hubiese pegado su reacción no hubiese sido tan exagerada, Candy podía ver a través de la oscuridad como los ojos de Terry brillaba pero no de felicidad sino de ira e impotencia y en ese instante sintió miedo, miedo porque seguro lo iba a perder para siempre, porque muy tarde entendió que fue una bocona, jamás hubiese dicho aquello y se lamento.
- Terry yo… - trato de alcanzarlo pero él se aparto su respiración salía entre cortada como animal furioso.
- Jamás – se escucho furioso. – Vuelvas a decir una mierda así ¿entendiste? porque tú no sabes un carajo... – gruño. – De mis sentimientos, no voy a seguir perdiendo mi tiempo en explicaciones porque veo que nunca vas a entenderme – Terry se alejo de ella.
Y Candy se quedo ahí de pies observando su figura perderse entre las personas del restaurante, en ese instante deseo correr detrás de él y pedirle perdón. Él tenía razón ella no sabia nada y cometió un error hablando sin pensar.
Candy se seco las lagrimas y salió del rincón oscuro con la vista en alto cuando llego a la mesa el mesero le informo que Terry había ya cancelado la cuenta, y que un taxi la esperaba para llevarla a su casa, era lógico, Terry la había abandonado en el restaurante y ella no le podía reprochar nada después de lo que le dijo. Ahora ¿que haría?
Candy llamaría a la única persona que le podía dar un consejo. Cuando llego lo primero que hizo fue tomar su celular y llamar a Annie.
- ¿Que hiciste que? – Annie pego un grito. – Candy estas loca.
- Lo se, pero fue algo de impulso, quería saber porque me busca ahora después de tanto tiempo.
- Lo hace porque estas mas hermosa que antes, y se dio cuenta que te ama como un loco, ¿a caso no te has dado cuenta? hasta yo me di cuenta, santo dios mujer.
Candy se mordió el labio para no llorar. – Annie es difícil confiar en alguien que te fallo, pienso que cuando era niña no me veía como siempre quise que lo hiciera y ahora si lo hace.
- ¿Que estas queriendo decir? que deseabas que Terry te amara por lo que eras y no por lo que te convertiste.
- Así es, quería que me amara mucho antes cuando era una niña y no porque ahora soy mujer, si se que suena estúpido, tonto, ridículo…
- Cállate – la interrumpió Annie. – Porque en vez de partirte la cabeza pensando en eso, no se lo preguntas tu misma.
- Porque me da vergüenza.
- Ah pero no te dio vergüenza herirlo de esa manera, no te quiero seguir echando lodo Candy, porque se que estas hasta la cabeza, pero echaste a perder una cita que prometía ser inolvidable para los dos. A veces no entiendo ¿donde quedo esa Candy tan madura?
- Si es cierto y me arrepiento de todo.
- Bien si quieres enmendar las cosas llámalo e invítalo al almuerzo de mañana sábado, recuerda que viene Melisa y Anthony, estoy tan emocionada.
- Si, no lo recordaba, pero seria mejor que lo invitaras tú o Archie, esta muy furioso y no va a aceptar ni una llamada de mi parte, por favor Annie, lo demás lo hago yo en la fiesta.
Annie suspiro a través del teléfono. – Bien pero vas a moverte Candy, quiero verte en acción, es hora que tú y ese hombre se dejen de estupideces y empiecen a vivir el momento.
…
Candy había llegado a la casa de Annie temprano para colaborarle en la cocina, al igual que Patty estaban todas esmerándose en un buen almuerzo, estaba nerviosa y ansiosa, cuando Annie le había comunicado que Terry había aceptado la invitación a almorzar no sabia si echarse a reír o llorar porque no sabia como iba a actuar cuando lo tuviera de frente y menos sabia como disculparse después de ese gran error cometido. Se sobre salto al escuchar el timbre y ya los nervios se estaba apoderando de su estomago y el corazón lo tenia a mil por horas, el primero en verse fue al pequeño Dylan que llevaba un paquete en la mano y se lo entregaba a Annie y esta lo beso, Candy no pudo evitar salir pero cuando iba directo a saludar a Dylan, Terry hacia su aparición tropezándose con su pecho duro.
- Terry… – sus ojos se agrandaron.
Terry la ignoro y siguió a Archie mientras conversaban.
Annie negó con la cabeza y le sonrió a Dylan que ya abrazaba a Candy y le daba besos con eso Candy pudo olvidar el bochorno.
- ¿Viste? – le dijo Candy a Annie mientras regresaban a cocina.
- No te preocupes, espera que esta solo y le caes como mosca al pastel – le guiño un ojo.
Terry salió media hora después al jardín a tomar aire, después de conversar con Archie y Stear había decidido darse un break, había pasado parte de la noche molesto y pensando en lo que Candy le había dicho, y cada vez se molestaba aun mas.
- Hola – Candy lo había observo salir y vino detrás de él.
- Hola – contesto de mala gana con ceño fruncido.
- Lo siento Terry de verdad estoy arrepentida de lo que dije.
- Bien – fueron sus únicas palabras.
Candy frunció el ceño. – Creo que estas exagerando, no es para tanto, me estoy disculpando y mira como me tratas.
Terry resoplo y miro a Candy furioso. – Me estas llamando exagerado a mi ¿que quieres? que te extienda una alfombra roja y te de un premio, aquí la única exagerada eres tú, al reaccionar de la manea como lo hiciste anoche.
- Estas molesto porque dije esas cosas de que soy una niña y…
- Ya cállate Candy, deja de decir tantas estupideces, mas que molesto estoy indignado y decepcionado y no por mi – se apunto. – Sino por ti, te referiste a ti como poca cosa, como un uso sin valor, solo por el echo de a ver sido una inocente niña en el pasado, ¿que quieres que te diga? que me gustabas desde entonces.
Candy abrió la boca y la volvió a cerrar.
- Si Candy, voy a serte sincero, me gustabas desde entonces, no solo me gustabas estaba enamorado de ti, te quería como un tonto, siempre te he querido – Terry se paso una mano por el cabello con frustración se le veía incomodo.
Candy le tembló el mentón y lagrimas empezaban a correr por sus mejillas, no tenia palabras, lo menos que esperaba de Terry era una confesión como esa, tenia ganas de simplemente correr y abrazarlo, pero no tenia las fuerzas para moverse y menos sabia si Terry le iba a corresponder.
- Me sentía enfermo como un pedófilo – continuo él. – Por querer a una niña inocente, fingí lo que no era y sin embargo hubo momentos en que ya no podía seguir fingiendo, y tú lo sabes mejor que nadie. En el fondo todos tenían razón.
Candy se acerco y con manos temblorosas lo tomo del brazo. – No digas que eras un pedófilo, porque nunca hiciste nada para dañarme físicamente, me quería puramente.
Terry le dio una sonrisa triste y eso a Candy le partió el corazón porque sentía que estaba luchando una batalla que no estaba segura de ganar.
- Perdóname Terry por favor, no quise decir esas cosas lo juro, simplemente quería saber que buscabas de mi… ahora.
- Quería estar contigo Candy, quería recuperar el tiempo perdido, sin que fuera mal visto en la sociedad porque al fin estas como realmente siempre soñé que estuvieras, echa una hermosa mujer. Donde no me diera miedo acabar con tu inocencia eres todo para mi y lo menos que deseaba era hacerte daño, y ahora que por fin te veo así no puedo seguir resistiéndome a lo inevitable y mas cuando tengo la certeza que soy correspondido como siempre lo fui.
Candy le tomo el rostro con la mano. – Ahora entiendo todo y fui una estúpida al no preguntarte antes, yo también quiero recuperar el tiempo perdido y darnos una oportunidad sin que nadie se siga interponiendo entre nosotros.
Terry sonrió y le acuno el rostro a Candy con sus grandes manos y poco a poco se fue acercando a su labios, Candy inmediatamente cerros los ojos y entre abrió sus labios preparada para lo que venia, sintió la calidez de los labios de Terry, el beso empezó tierno y despacio, suave en un vaivén, hasta que Candy saco su lengua y recorrió el labio de Terry esta la chupo y luego le permitió a Candy adentrar su lengua en su boca mientras sus labios se movían y sus lenguas danzaban en la boca del otro, era un beso tan intenso y apasionado, lleno de promesas por cumplir. Se apartaron una media hora después al sentir que le faltaba el aire.
Candy se abrazo a Terry colocando su mejilla en su pecho y aspirando aquella fragancia que se había vuelto tan adictiva para ella.
- Me encanta besarte – confeso Terry haciendo con esto que Candy se sonrojara.
- A mi también – se aparto y lo miro a los ojos. – ¿Que haremos ahora?
Terry le abrazo fuerte. – Nada, simplemente vivir el momento sin preocuparnos. Pero sobre todo seguir besándonos.
Y con eso sello de nuevo sus labios con los de ella pero en un beso aun mas apasionado. Después de unos minutos de estar abrazados y besándose como locos, con renuencia, se apartaron para ingresar de nuevo en la casa, pero no sin soltarse de las manos, así que los que estaba presentes se iba a dar cuenta de lo que paso o lo que empezaba a suceder.
Pero eso no fue posible ya que en la casa se encontraba dos seres que tenían tiempo sin verse y que Candy cuando los vio soltó la mano de Terry para ir corriendo a su encuentro siendo el primero en abrazar al chico rubio de la silla de ruedas y que tomo un poco por sorpresa a todos especialmente a Anthony que no esperaba ese recibimiento tan efusivo, pero mientras unos los miraban con sonrisa en sus rostro dos pares de ojos veía la escena con celos.
CONTINUARA…
Hola chicas, la semana pasada no pude actualizar porque estaba full con algunas cositas, les pido disculpa, por eso se los hice un poco largo espero que les guste, y como siempre un millón de gracias a las que me siguen fielmente y me lo dejan saber, un abrazo fuerte.
