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Quiero ser padre.

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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.

Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.

Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.

Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.

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Capítulo 35: El otro cara de serpiente.

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Finalmente llegó al lugar donde McGonagall le dijo que debería ir y se sorprendió al entrar.

-¿Deidara, tío Remus, abuelo? ¿Qué hacen aquí?

-Hola a ti también, otouto –masculló Deidara, cruzándose de brazos.

-Los organizadores han decretado este día en especial para que los campeones tuvieran una visita de su familia –contestó Abraxas.

-Y como tu padre ni padrino pudieron venir, nos pidieron a nosotros que lo hagamos –dijo Remus, abriendo los brazos para recibir al niño que consideraba un sobrino. Harry hizo muecas y abrazó al hombre lobo.

-Ey, lamento la tardanza, pero ya estoy aquí –dijo Bill Weasley, haciendo muecas-. Charlie tuvo algunos problemas con su partida y me pidió que lo ayudara –agregó, parándose al lado de Deidara que ni lo miró.

-Uh, bien –masculló Harry, confundido.

¿Por qué Bill, de toda la gente, estaba allí? No era que no lo considerara familia, pero se le hacía raro que esté allí. Remus rodó los ojos al ver la ingenuidad de Harry, en serio, si era casi obvio. A su lado, su suegro sonrió malicioso. Al parecer, de toda la familia eran James y Harry los únicos que eran inconscientes de que algo había entre Deidara y Bill.

-Ven, Harry, quiero darte algo –dijo Deidara, apartándose con su hermano adoptivo a un rincón. Le entregó un instrumento de metal en las manos.

-¿Qué es esto?

Deidara miró para todos lados y notó que un hombre del ministerio fruncía el ceño en su dirección. Tosió nervioso.

-No te lo puedo decir, pero sé que te va a ayudar para la segunda tarea –susurró-. Pregúntale a Naruto, esto es un instrumento shinobi y él te va a explicar cómo funciona.

Después de decirle eso, Harry asintió, guardó el objeto en su bolsillo y luego los dos muchachos regresaron a donde estaban los otros tres y Deidara congeló al ver a una muchacha muy bonita darle una mirada que no le gustó para nada a su amante. El chico de Iwa frunció el ceño y, sin pensarlo, trabó unos de sus brazos sobre el de Bill.

-¿Deidara? –jadeó William con sorpresa.

-¿Qué? –gruñó, todavía mirando a la rubia. Ella parecía inmune a su mirada y todavía miraba a su Bill.

-Me estás agarrando el brazo –susurró con una sonrisa entre incrédula y emocionada-. Tú nunca deseas tocarme en público.

-Bueno, lo estoy haciendo ahora, ¿hay algún problema?

-No, ninguno. –Bill se agachó y le dio un beso en la mejilla. Este fue el gesto que pareció hacer que la rubia se rindiera, así que Deidara suspiró con revelación, pero no soltó a su amante.

-Espera, ¿ustedes dos…? –preguntó Harry, señalándolos.

-Oh, Harry –suspiró Abraxas-. Espero en verdad que cuando encuentres a tu alma gemela se venga estrellando en tu cara, sino no creo que te des cuenta. Bill y Deidara han estado cojiendo desde hace mucho.

-¡Abuelo! / ¡Suegro! –jadearon tres voces diferentes, escandalizados. Bill rió.

-Es cierto. De hecho, la semana pasada casi nos da un ataque porque creíamos que Dei estaba embarazado –anunció el pelirrojo.

-¡¿Qué?!

-¡No lo estoy! –chilló enseguida el rubio-. No lo estoy –repitió con más calma-. Fue una falsa alarma.

-Eso espero. –Abraxas frunció el ceño. –Porque usted debe saber, señor Weasley que no debe haber ningún bebé antes de una boda.

-No es por mí que no estamos ni comprometidos ahora –se encogió de hombros, dándole una mirada reprobatoria a Deidara.

-Merlín, esta conversación ya se ha puesto muy rara –dijo Harry-. Mejor ya me voy, que Haku me dijo que tenía algo importante que decirme.

-Tenemos toda la tarde –dijo Remus-. Así que mejor ve y busca todos tus primos y nos vemos afuera.

Harry se encontró con su primo en el patio, en donde estaba encerrado en los brazos de Cedric, con sus amigos rodeándoles. Enarcó una ceja al ver que el pelo de Cedric era verde y tenía una ceja violeta y la otra roja.

-Er… ¿me buscabas? –pidió incómodo.

Haku asintió y le dio un beso a su novio, antes de irse con Harry.

-¿Quiero saber? –preguntó Harry, cabeceando en dirección de Diggory.

-No –gruñó-. Pero los gemelos y Lucas creyeron que mi amor necesitaba una advertencia de lo que le puede pasar si es que me lastima.

Harry suspiró y le acarició el hombro a su primo.

-Entonces, ¿Qué pasa?

-Oh –Pestañeó, calmando su rabia. -¡Cierto! Olvidé de decírtelo antes. ¿Ya has podido abrir tu huevo?

-Er, ¿sí?

Haku le dio una mirada.

-No soy Hermione, así que por tu vacilación creo que no lo has hecho. Así pues, mi amor me dijo que te diga que debes tomar un baño con tu huevo, preferentemente en el baño de los Prefectos. –Le entregó una llave. –Está libre ahora, busca tu huevo y ve a darte ese baño –guiñó un ojo-. Asegúrate de sumergirte con él.

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-Tengo que sumergirme en el maldito lago –se quejó Harry, sentando en un sillón Sala Común, luego que se despidieran de Remus, Deidara y Abraxas.

Durante toda la reunión con su familia adoptada, había estado pensativo, pero no dijo nada de su huevo, porque quería pasarla bien. Se distrajo un poco cuando tuvo algunas risas por las puyas que recibió Draco de parte de su hermano mayor, ahora que tenía novio. Por suerte para él, ni Remus ni Abraxas lucieron sorprendidos y lo felicitaron por su noviazgo. Bill también tuvo que aguantar su parte, aunque la mirada malvada de Deidara los cayó enseguida. Ahora, una vez que estaba seguro en su Casa, tenía que preocuparse.

-¿Y cuál es el problema? –preguntó Naruto.

-¿Cómo se supone que voy a respirar allá abajo? No soy pez, ¿sabes? Y tampoco conozco ningún hechizo que me ayude –gruñó, antes de meter su mano en el bolsillo-. Deidara me dio esto, pero no sé para qué sirve.

-¡Es un respirador para shinobis! –Chilló Naruto, al ver el objeto-. Mira, esta parte va en tu boca –señaló una parte plana y alargada-. Y de estos dos tubos ovalados es donde te suministrarán el aire, es muy útil y te dará aire por al menos una hora.

-¿Una hora?

-Es lo mejor que tienes –se encogió de hombros.

-Oh, Naruto, aquí estás –dijo Hermione, entrando a la Sala Común-. Ven conmigo, nuestra Jefa de Casa dice que nos necesita.

-¿A esta hora?

-Anda, ven –suspiró exasperada-. Debe ser importante para que nos llame a esta hora.

-Ok –hizo una mueca-. Nos vemos, Har.

-Bye~ -saludó perezoso, un poco más animado, ahora que tenía la forma de poder respirar mañana en fondo del lago.

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*Al día siguiente*

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Según la pista en el huevo, Harry debía recuperar su cosa más valiosa del fondo del lago, así que no fue mucha la sorpresa cuando vio a Naruto al parecer dormido y atado junto a otras tres personas. Hermione, Haku y la hermanita pequeña de Fleur. Sus metas pudieron haberse confundido, al ver a las tres mayores allí, pero él sabía que era Naruto quien debía recuperar. ¿Por qué? Porque fueron ellos dos lo que empezaron todo. Fueron Naruto y él lo que comenzaron a vivir como una pequeña familia en la antigua casa de los Black y evidentemente vivieron mucho en ese lugar.

Así pues, a pesar de que todos llamaban a Ron su mejor amigo, eso no era del todo cierto, porque si él tenía que confiar plenamente en alguien en algún momento, ese sería Naruto. Después de todo, quedó demostrado luego de que su nombre saliera del Cáliz, que Ronald Weasley no era de confiar.

Entonces Harry rescató a su primo, pero preocupándose de su amiga y primo, se quedó a esperar a que vinieran por ellos antes de subir. Krum llegó antes que Cedric, pero ni rastros de Fleur, así que nuevamente jugando al héroe, él se llevó a Gabrielle Delacour con él también. Su recompensa fue besos sonoros en las mejillas por parte de Fleur.

El tiempo pasó en Hogwarts bastante rápido después de la segunda prueba, Harry tuvo que lidiar con un Naruto demasiado celoso para su bien, con Hermione que creó una asociación para defensa de los elfos domésticos, con un par de sueños extraños que no sabía de dónde venían y, por supuesto, todo solo, puesto que desde que Ron y Draco declararon su gusto el uno por el otro, no veía ni piel ni pelos de su amigo por más de una hora. Draco era al parecer un novio muy exigente y tenía comiendo de su mano al pelirrojo.

Si eso no fuera poco, su profesor Moody decidió enseñarles imperdonables en sus clases, haciendo que casi todos sus padres entraran en un estado de histeria, aunque sólo Snape intervino, teniendo un pelea a gritos con Ojoloco, de la cual se habló durante un semana en Hogwarts. Había sido asustadiza. Y recién, mientras vagaba por los pasillos del colegio, Harry pudo ver que esta vez Snape tenía una pelea susurrada con Igor Karkaroff.

-¿Qué fue eso, profesor? –murmuró Harry, cuando el director de Durmstrang se fue, dejándolos solos.

-Nada, no fue nada, Potter –siseó-. Regresa a tu Sala Común.

-Pero, discutían por algo –Sus ojos viajaron al antebrazo de su tío adoptivo. -¿Es…?

Severus suspiró exasperado y levantó su manda, en efecto, la Marca Tenebrosa estaba allí, pero no era un tatuaje descolorado como Harry lo había visto más de una vez, sino que ahora era más nítido, los bordes del cráneo y la serpiente eran más vistosos, de un color gris oscuro. Harry palideció y jadeó.

Al ver el terror en los ojos verdes tan parecidos a la de su amiga de la niñez e hijo de su antes enemigo, Severus suspiró y puso una mano en el hombro del niño y lo miró a los ojos.

-Sabíamos que esto podría pasar en algún momento, ¿cierto?

-P-Pero –

-Tú no tienes que preocuparte por nada más que mantener tus ojos bien abiertos, Harry James Potter. Si ves algo fuera de lo normal, debes avisarnos a nosotros los adultos, que nos haremos cargo de lo que sea.

-Pero, la tercera prueba…

-La tercera prueba es dentro de los límites de Hogwarts, Harry. Él no se atrevería a entrar aquí, no con Albus Dumbledore protegiendo el colegio.

Severus tenía razón, por supuesto. Lo que nadie sabía es que Lord Voldemort no tenía planeado entrar, sino sacar a Harry de allí.

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*Última prueba*

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-Ba-Basta –susurró Deidara, apartando a su amante de su cuerpo, quien no cedió y siguió atacando su cuello. No es que el rubio pusiera mucha fuerza tampoco.

-¿No querías que te muestre algunas partes del colegio? –Susurró Bill de vuelta, comenzando a desprender los pantalones de su amor-. Pues bien, este es un baño.

-Y ya lo vi, quiero seguir recorriendo más.

-Uh-uh. Te deseo ahora.

-La prueba comenzará en cualquier momento –regañó Deidara, pero su enojo se perdió cuando gimió sonoramente, porque Bill había sacado las erecciones de ambos y comenzó a frotarlas juntas-. Te odio.

Bill sonrió contra su cuello y levantó la cabeza para buscar los labios. Mientras se besaban, la mano libre de Bill se coló por la parte trasera de su amante, hasta encontrar aquel agujero del que le gustaba abusar a su antojo. Con un encanto susurrado, los dedos del pelirrojo se lubricaron y no tardó en meter el primer dedo. Deidara chilló y cerró los ojos, agradeciendo la existencia de la magia. Era más fácil así, no tener que andar con un tubo de lubricante a cuestas o condones facilitaba mucho las cosas para dos amantes tan intensos como ellos dos.

-Te necesito ahora –gruñó Deidara, cuando el segundo dedo comenzó a abrirse como tijeras en su culo, agrandando más su entrada.

-¿Seguro? Sólo van dos adentro, amor. Sabes que soy grande –murmuró con una sonrisa satisfecha.

Deidara le dio una mirada de desdén.

-Puedo tomarlo, superdotado –bufó burlón-. Ahora mete esa cosa dentro de mí, que debemos terminar esto antes que Harry entre al laberinto.

-Tus deseos son órdenes –devolvió en el mismo tono de burla.

Levantó una de las piernas de Deidara hasta colocarla en donde se unían su brazo y antebrazo y con su mano libre ubicó su erección y fue entrando de a poco. Deidara gimió, cerró sus ojos y luego mordió su labio inferior. Sí, el idiota arrogante era grande, y dolía un poco, pero él podía aguantar el dolor. Fue shinobi antes de venir a vivir aquí, después de todo, y este dolor se transformaba en placer después, así que con más razón podía aguantarlo.

En vista de que estaban algo apurados, Bill comenzó a golpear sin piedad en el culo de su amante, siendo recompensados con gritos y estirones de cabello, mientras Deidara arqueaba su cuerpo de una forma que debería ser pecado. Oh, pero a él le encantaba. Dei era tan bocal y salvaje durante el sexo y él lo amaba. Así pues, siguieron a este ritmo durante un par de minutos más, Bill haciendo una mueca de dolor y placer por ser jaloneado de ese modo, pero penetrando con todas sus fuerzas en esas paredes calientes, y Deidara gimiendo desvergonzadamente, mientras se agarraba de lo que podía para no caer del regazo de su amante.

El orgasmo los golpeó de manera violenta, tanto que después de acabar, cayeron al piso en un lío de piernas y brazos, con el rubio encima del pelirrojo.

-Tsk, tsk, tsk. No debes hacer esas cosas en el baño, William –ronroneó una voz.

Ambos tensaron y giraron la cabeza violentamente, para ver al fantasma de Myrtle La Llorona encaramada en una de las ventanas, dándoles una mirada soñadora.

-Ah, mierda –gimió Bill, usando su túnica para tapar el culo al aire de su amante-. Olvidé que Myrtle vaga por todos los baños –Fulminó al fantasma con la mirada. –Espero que hayas tenido un buen espectáculo.

-Lo tuve, querido, lo tuve –suspiró soñadora-. Ustedes son aún más buenos que tu hermano y ese Malfoy.

-¡¿Eh?!

Afuera, James acomodaba el cabello de su Harry, comprobaba si su ropa estaba bien puesta y se aseguraba que sus lentes no se salieran de su cara.

-Por favor para, papá. Me estás avergonzando –gimió Harry, dándole una mirada suplicante a su padrastro (No había duda para él que esos dos terminarían casados). Pero Zabuza, el bastardo, sólo estaba cruzado de brazos y se reían silenciosamente de él.

-Sólo me estoy asegurando que todo esté en su lugar –regañó James. Cuando él estaba en su modo de mamá gallina era imposible pararlo.

-Bueno, ya vamos a empezar, así que los padres deben retirarse a las gradas.

Harry miró agradecido a su salvador, Albus Dumbledore, quien le sonrió a cambio, sabiendo lo que significaba su mirada. Así que se separó de su padre y futuro padrastro, compartió una sonrisa de apoyo con su primo Haku, que se separaba de Cedric y fue a ubicarse en su entrada del laberinto.

-Bueno, entonces competidores, prepárense para su última prueba.

Y así comenzó el momento que cambiaría la vida tranquila de Harry Potter y todos los que lo rodeaban.

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El momento había llegado. Sólo quedaban Cedric y Harry, Fleur había sido la primera en retirarse y en un momento muy aterrorizante, donde sospecharon que estuvo implicado un Imperio, Harry se encargó de despachar a Krum. Los dos "parientes" se miraron y luego miraron al final del pasillo de árboles donde estaban. Al fondo, en una especie de círculo entre los árboles, el Cáliz brillaba, tentándolos.

-Ve tú –suspiró Cedric al fin, cediendo contra la pared verde hecha de hojas y ramas que estaba a su espalda.

-¿Qué?

-Digo que vayas tú, toma el Cáliz y gana esto, Harry.

-Pero… no quiero la maldita gloria eterna –se quejó Potter-. Sólo quería un año normal, como el año pasado.

-Eres Harry Potter –sonrió de lado-. Y te lo debo, sé que mi noviazgo con Haku no hubiera sido tan bueno si es que tú no intercedías. Sé muy bien las cosas que has hecho, sacándolo de mi camino, distrayéndolo con tonterías y calmando a sus padres de que me tenías vigilado y no es necesario que me pongan un Inefable a mis espaldas para que me sigan adonde sea. Mantuviste a Naruto fuera de mi camino y por eso te lo agradezco.

Harry rió.

-En serio, gracias, Harry.

-Bah, no es nada. –Se encogió de hombros. –He visto cuánto Haku te quiere y no me parecía justo que todos se anden metiendo de esa forma.

-Harry Potter, siempre el héroe.

El Gryffindor bufó y rodó sus ojos.

-Sí, sí. –Miró el Cáliz. –Pienso que deberíamos ir los dos juntos. No es justo que solamente yo lo tome. Debemos llegar juntos.

-Na~ ya me he decidido, Harry. Me voy a sacrificar –sonrió y luego se encogió de hombros-. Y ya tengo lo que quiero. Haku significa más para mí que ese premio o ser el ganador. Tú me ayudaste a conservarlo, así que te lo debo. Anda ve.

-Pero –

-Oh, por favor, ¿vas a despreciar mi gran gesto? Me está costando mucho, así que ve antes de que te hechice.

Harry le sonrió y extendió una mano, para darle un buen apretón. Ambos se sonrieron y luego Harry dio vuelta. Suspiró, antes de comenzar a caminar.

Maldición, Cedric. ¿Justo ahora tienes que querer pagar la tonta deuda? Aunque esto me dice que Haku está con un buen hombre. Suspiró para sí. No quiero la gloria eterna. Estiró una mano para tomar el Cáliz. Y algo me dice que sé que voy a lamentar esto.

Y estaba muy en lo cierto.

Cedric vio como Harry desapareció al tocar el Cáliz y sonrió de lado.

-Un Traslador, muy original –suspiró, sentándose en el pasto-. Voy a esperar un poco para lanzar mis chispas rojas. –Rodó su varita en su mano e hizo una cara. –No quiero llegar en medio de los festejos, cuando lo están animando por su victoria. Tsk, no quiero miradas de condolencia por ser el perdedor. –Suspiró y revolvió su cabello. –Al menos Haku me dijo que no le importaba si ganaba o perdía.

Cedric tarareó una música sin sentido y miró hacia donde creía que debería estar el punto de partida. Le extrañó que no escuchara nada, ni vea nada en el cielo. Él sabía que se habían comprado algunos de los fuegos artificiales de Zonko para lanzar en la llegada del ganador, pero no veía nada.

Tal vez están esperando que estemos todos para eso, pensó al azar, rascando con el talón de su zapato el suelo. Esperó otros minutos más, comprobó su reloj y notó que habían pasado trece minutos. Bueno, creo que les he dado tiempo suficiente para felicitar al campeón. Levantó su varita y lanzó las chispas rojas que le habían dicho que lancen, para que los vengan a buscar. Tres minutos más tarde, oyó el ruido que anunciaba una Aparición e hizo una mueca de dolor al ver a su querido suegro y profesor aparecer en la esquina del pasillo donde estaba. Se levantó precipitadamente, cepillando la tierra de sus pantalones.

-Profesor –saludó con un cabeceo.

-Señor Diggory, tenía mejores expectativas en usted –espetó con desdén-. ¿Tiene alguna herida?

-No, señor –suspiró-. Sólo estaba esperando.

Severus frunció el ceño, sintiendo un presentimiento muy feo en el hoyo de su estómago.

-¿Esperando? ¿Esperando qué?

-Que el recibimiento de Harry se apacigüe un poco.

-Señor Diggory –dijo Severus, acercándose al muchacho para mirarlo a los ojos-. El señor Potter… Harry no ha llegado a la meta todavía.

-¿Qué? –Frunció el ceño. –Pero él agarró el Cáliz hace como quince minutos, era un Traslador, pensé que lo llevaría directamente a la meta.

Snape maldijo muy sucio, asustando a Cedric, nunca se imaginó que su profesor podría maldecir de esa forma. Se asustó aún más cuando su profesor sacó su varita y convocó un Patronus en forma de perro grande. (1)

-Ve a Dumbledore y dile que Harry ha desaparecido y… -silbó de repente, agarrando su brazo-. ¡Mierda! –gritó-. ¡Mi marca está ardiendo, Albus!

El perro salió a toda velocidad, atravesando el laberinto en forma recta en busca del hombre al que debería entregar el mensaje. Para entonces, Cedric había palidecido de manera considerable.

-¿Profesor Snape? –llamó Diggory, mirando al hombre con ojos asustados-. ¿Usted cree que Harry…?

-No sé, señor Diggory. Espero que esté equivocado, pero –hizo una mueca de dolor, apretando su brazo- esto no pinta bueno. Vayamos, el director querrá escuchar su relato, muchacho. Mejor nos apresuramos.

Cuando Cedric y Severus salieron del laberinto, Haku se lanzó a los brazos de su novio, sonriendo de oreja a oreja, la música de la banda del profesor Flitwick comenzó a sonar, pero cuando el director, su padre, tío James y Zabuza-sensei se acercaron a ellos con expresiones severas, la sonrisa del muchacho femenino fue desapareciendo de a poco y recién notó la cara pálida de su amor.

-¿Ced? ¿Qué pasa, amor? –susurró.

Alrededor de ellos, la música se fue apagando de a poco, los espectadores comenzaron a mirarse confundidos entre ellos, no entendiendo lo que pasaba.

-Harry agarró el Cáliz, Haku. Él debería haber llegado hace más de quince minutos.

-¿Estás seguro de eso, Cedric? –preguntó James Potter, mirándolo con ojos enloquecidos-. ¿Completamente seguro?

-Sí, señor. Estábamos los dos allí, pero él fue primero y lo agarró, antes de desaparecer –aseguró. No era necesario que le dijera que casi lo hicieron juntos, pero él decidió pagar su deuda y dejarle a Harry la gloria. Merlín, ¿qué habría pasado si lo agarrábamos juntos?

-¿Y tu marca, Severus? –preguntó esta vez Sirius Black, mirando a su amante como un halcón.

-Duele –anunció Lucius Malfoy, acercándose a ellos con Lucas detrás de él. El rubio lucía sereno, pero la palidez de su rostro y las gotas de sudor de su frente decían que estaba pasando por bastante dolor-. Como cuando él nos convocaba.

-Oh, Merlín. –James cedió contra el cuerpo más grande de su amante, buscando comodidad. Zabuza lo detuvo por la cintura, frunciendo el ceño.

-¿Qué hacemos, Albus? –preguntó Sirius, girándose para mirar al hombre.

-Creo que…

Pero el hombre no pudo continuar, porque hubo un flash de luz y Harry Potter, ensangrentado y lloroso, apareció tres metros lejos de donde ellos estaban. Con el Cáliz en una mano y su varita en la otra.

-¡Harry! –chilló James, corriendo hacia donde estaba su bebé.

Hubo un gran alboroto cuando escucharon a Harry llorar, declarando en su estado de histeria que "él" estaba de vuelta y que acababa de ver el espíritu de su madre. Nadie notó que, mientras que james trataba de consolar a su hijo, aferrándose a él como una sanguijuela, el profesor Moody se retiraba disimuladamente, pero con dos sombras siguiéndolo sin que él lo notara.

Zabuza había sospechado del hombre desde que lo vio a principios de año, así pues, estando infinitamente aburrido viviendo esta vida "pacífica" él hizo su propia investigación, basado en sus premoniciones. Moody, de hecho, resultó ser su principal culpable en poner el nombre de su hijastro en el Cáliz. Y ahora que dos de sus copias de agua lo siguieron a su oficina, ambas pudieron comprobar que, de hecho, el hombre era el traidor disfrazado del verdadero Moody. Así pues, mientras una se destruía para llevarle la noticia al original, la segunda copia inmovilizaba al hombre.

La falta de poción Multijugos reveló que quien ocupaba el lujar de Alastor Moody era en realidad Barty Crouch Jr., quien se suponía debería estar en Azkaban.

Albus, Sirius, Severus y Zabuza llegaron a la oficina del hombre dos minutos después del informe de la copia del shinobi y lo sometieron a la interrogación con Verisaterum. Después de la confesión de su plan para traer a Lord Voldemort, Fudge juró que se encargaría del preso, antes de que los cuatro decidieran ir para la enfermería, donde se estaba atendiendo a Harry. Una vez que llegaron, la enfermería se llenó de caras graves y conversaciones susurrantes en tonos serios.

-Si él de verdad está de vuelta, perdimos una ayuda inestimable cuando te asociaste a Sirius, Severus –suspiró el viejo hombre, mirando a su ex espía-. Ahora pudimos volver a necesitar tus labores del pasado en las filas enemigas.

Black abrazó a su marido por la cintura, fulminándolo con la mirada. ¿Dumbledore prefería que siga siendo su pequeña espía en vez de su esposo?

-Puedo hacerlo.

Todas las cabezas se giraron para mirar a Zabuza, que hacía muecas como un maníaco, sus dientes como tiburón que se reflejaban de manera siniestra por la luz de las velas. Algunos retrocedieron al ver su sonrisa, pero Albus enarcó una ceja.

-¿Oh? –susurró entusiasmado-. ¿A qué se refiere, Momochi-san?

-Bien, maldición. He estado muriendo por algo de acción y si no tomo esta oportunidad, moriré oxidado. ¿Necesita un espía? Pues yo soy el indicado, viejo hombre. Soy un shinobi y nos especializamos en ser disimulados, casi invisibles y recopilar información. Y lo mejor de todo es –hizo muecas como loco- que será gratis. No le voy a cobrar nada, trabajaré por el simple hecho de tener diversión.

-¿Diversión? –Chilló James Potter, casi al borde de la histeria, mirando incrédulamente a su amante-. ¡Esto no es diversión, Zabuza! ¡Idiota! ¡Esto…!

-Silencio, uke –siseó el shinobi, mirándolo con desprecio-. Voy a hacer esto a pesar de que te niegues. Así que ni intentes desperdiciar saliva diciéndome que estoy el peligro o cualquier tontería que tu cabeza pueda pensar.

James apretó su quijada, sabiendo muy bien lo que significaba esa palabra y el contexto en que se lo había dicho. Cierto, antes habían tenido peleas feas, sobre todo cuando se trataba del trabajo de Zabuza antes de venir al Mundo Mágico y lo frustrado en que se convertía el shinobi al no tener nada que hacer; pero esta vez había dolido más. ¡Porque él tenía razón! ¡Esto era muy peligroso! ¡Su amante podría morir!

-No estoy de acuerdo con esto, Zabuza. Hablaremos cuando lleguemos a casa –espetó al fin, luciendo dolido, pero decidido.

-No, James. Me temo que el señor Momochi tiene razón –murmuró Albus, acariciando su barba larga-. Él es el único con el que podemos contar en esta situación. Y si se ofrece voluntariamente, no soy quién para desperdiciar tan valiosa ayuda.

Zabuza hizo muecas como loco, el Demonio de la Niebla volvía a crecer en su interior y pronto estaría afuera. El hombre acarició casi con cariño la bolsa que tenía atada en su cinto. Era una bolsa insondable que James le había regalado en su cumpleaños, para que pudiera poner su espada allí y poder transportarla para todos lados sin necesidad que esté atada a su espalda. Estos inventos mágicos eran muy útiles algunas veces.

-Entonces empezaré justo ahora –anunció, antes de darse vuelta, para salir de la enfermería.

-¡Espera, Zabuza! –gritó James, cuando su amante ni siquiera le dio una mirada. Quiso salir detrás de él, pero tenía la mano de Harry agarrada con una suya y su bebé acababa de sufrir un trauma muy grande.

-Ve, papá –La voz suave de su hijo lo trajo de sus pensamientos. –Yo estaré bien.

-Pero –

-Nos quedaremos con él, padrino –dijo Naruto, sentándose en la cama con su primo y poniendo un brazo sobre sus hombros.

James se lo pensó un poco más, hasta que finalmente asintió y fue tras su amante. Por supuesto, cuando él llegó treinta minutos más tarde, con el pelo más rizado que lo habitual, los labios rojos y un chupón en el cuello, todos supieron que Zabuza había manejado convencerlo de alguna forma.

-Así que ha empezado, ¿uh? –susurró Naruto, mientras los adultos hablaban reservados a un costado.

-Sí –suspiró Harry con cansancio-. Nunca pensé que el entrenamiento de shinobi que Jiraiya-sensei y Zabuza nos dieron podría llegarme a servir en algún momento, pero fui un tonto ingenuo al pensar eso. Si no fuera por mi magia y el entrenamiento shinobi, no hubiese regresado con vida esta noche, primo.

El brazo alrededor de los hombros de Harry tensó un poco.

-Y lo vas a necesitar con más razón a partir de ahora, Harry.

-Lo sé.

-No te preocupes. Jiraiya prometió volver pronto y comenzar a entrenarme más duro, para cuando tenga que volver a Konoha. Le pediré que te entrene también, no permitiré que el loco que mató a la tía Lily te haga daño.

Harry sonrió pesarosamente y cerró los ojos.

-Gracias, Naruto.

-Nosotros también te ayudaremos –declaró Hermione.

Granger se paraba en la punta de la cama de su amigo, con Ron a su lado. Un poco más allá, Haku se sentaba al lado de su novio Cedric y utilizaba su poder del Hyotôn para que nevara en la palma de su mano, como hacía siempre que necesitaba tranquilizarse.

Nuestras vidas van a cambiar, pensó Harry, apoyando su cabeza contra la almohada, esperando quedarse dormido y despertar de esta pesadilla.

Pero sabía que no era así.

Lamentablemente, había una profecía que necesitaba ser cumplida.

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!

(1) Si en el canon el Patronus de Severus es una cierva por Lily, supuse que aquí sería un perro grande por Sirius :P

Lamento la tardanza, pero tuve que hacer un viaje esta mañana (¡por trabajo!) y recién hasta ahora tuve tiempo de sentarme y poder subir el cap. Ya saben, si me tardo, culpen a la Real Life XD

Y aquí termina la primer etapa deli fic. ¿En 35 capítulos? Espero que la segunda no me lleve tanto XD Aunque no creo… porque no quiero arruinar mucho shippuuden. Recuerden que el cap que viene será un especie de resumen de lo que pasa en tres años y luego Naruto vuelve a Konoha. Al fin voy las revelar las parejas de Harry y Naruto, pero del rubio será primero.

Y ¡finalmente! Esta idea de hacer a Zabuza de espía no se me ocurrió desde el principio, pero casi a la mitad y ya moría por escribirla XD Y creo que él también por tener algo de acción. Así que Zabuza-sama ocupará el lugar que debería ser el de Severus en el canon, ¡pero no teman! No va a tener el mismo triste final DX

La idea de Cedric, por otro lado, sí la tuve desde el principio. Me imaginé miles de veces verlo sentado en el laberinto, esperando a que Harry tenga su recibimiento de campeón, cuando en realidad estaba siendo torturado para traer a Voldy de nuevo XD Me alivió también escribir al fin esta escena. ¿Por qué creían que lo iba a matar? Muchas me lo preguntaron ¬¬ ¿En serio pensaban que me iba a tomar tantas molestias en hacerlo pareja de Haku para que después me lo termine cargando? Tsk, tsk, tsk. Mal pensadas.

Una vez más, lamento la tardanza.

¡¡¡Gracias a Ros Potter por betearme este cap!!!

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Atte: Uko-chan!

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