Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic, como son Paradise Kiss y D. Gray man. Excepto mis OC: Emma, Eleonora, Henry y ¿Katniss? Esos si son míos, of course dah :P

Advertencias: Contenido Yaoi, relación hombre con hombre. Esta es una Versión Yaoi, si deseas leer la otra version de esta misma historia con Kurapika fem te invito a buscarla con el nombre "Mine" en mi perfil

Finalmente Disfruten! ñuñ


Capítulo 37: Capturado

-¿Y bien? ¿Cuánto falta?- preguntó la niña que iba lado a lado con Tykki.

-No mucho, ya casi llegamos- les dijo el Rubio.

Llevaban horas caminando por el bosque, bueno en realidad minutos, pero para Road eran horas.

-¡Estoy cansada!- declaró y se sentó en el suelo, mostrando su determinación de que no se movería de donde estaba- ¡Necesito descansar!

Tyki suspiro, y entonces tomó a la pequeña muchacha de su ropa y la cargó con facilidad como si fuera un costal de papas.

-Yo te cargo- dijo - así que sigamos.

Tal como había dicho el rubio, pronto llegaron a una cascada y tras atravesarla se encontraron con varios túneles.

-Por aquí- dijo el Rubio guiando el camino, aunque no quisiera.

Mientras pasaban, Tyki pudo reconocer unas marcas en forma de cruz por las paredes.

Eran pequeñas y aparecían de vez en cuando. Sólo alguien tan observador las notaría.

-Así que así encuentran el camino- pensó

-Tú fuiste el que construyo la aldea Kuruta, ¿No es verdad?- preguntó Kurapika a Tyki, mientas caminaban.

-Si

-¿Por qué?

-Llegue a este lugar para buscar el árbol, pero cuando no lo encontré y me entere de que aún quedaba un Kuruta vivo, pensé que era la mejor manera de atraerlo...- explicó- realmente no me importa el lugar o sus ciudadanos... Yo sólo quería encontrar el árbol. Al final, resulta que te encontré por otros medios.

-¿por qué Es tan importante para ti ese árbol?- preguntó

-Eso es asuntó mío- le respondió secamente.

-Sabías que era un Kuruta y muchas veces nos encontramos, aun así tú...

-¿No te rapté? O ¿Amenacé?- completo Tyki- con Kuroro a tu alrededor, necesitaba apartar lo del camino y ganarme tu confianza. A decir verdad, no quería hacer las cosas a la mala, tú realmente me agradas.

Kurapika bufó ante el comentario de Tyki.

-De cualquier forma- empezó a decir Tyki con picardía - tendrían que separarse tarde o temprano, él te abandonaría o bien algo peor, trataría de tenerte encerrado sólo para él y no creo que esa clase de vida sea para tí. - continúo diciendo- no importa cuánto intenten negarlo, ustedes dos son tan diferentes y sus personalidades terminarán hiriendo al otro. Sólo te hice un favor.

-¡Cállate!- le gritó el Kuruta, viéndolo directamente a los ojos. Pero Tyki ni se inmuto, ya se esperaba aquella reacción- Tú no sabes nada de mí, ni de Kuroro. Él no se habría ido sino fuera por tí...

-¿Estás seguro?- preguntó Tyki y se acercó lo suficiente para susurrarle al oído- tanto tú como yo sabemos que no importan las circunstancias, él se fue. Si realmente le hubieras importado tanto, esto no habría pasado. Como dije, tarde o temprano tenía que pasar.- Tyki siguió de largo su camino y dejó al Kuruta con sus pensamientos. Sentía una gran satisfacción al causarle dolor de esa manera...

Kurapika no se pudo mover por unos minutos, pero finalmente lo siguió.

Por alguna razón, se sentía cansado.

.

Había pasado mucho tiempo desde que había llorado así, Kuroro se había ido y él no había ido tras él.

Sus piernas no le permitieron moverse, sólo se derrumbaron. Aún después de todo este tiempo, no se podía mover de donde estaba.

No tenía energías y tampoco sabía qué hacer. Tenía que aceptar el hecho y seguir con su vida, aunque doliera tanto.

La puerta se abrió y se levantó de golpe, pensando que Kuroro había cambiado de idea y regresado.

Una cabellera rojiza hizo su aparición. Sólo era Lavi.

Kurapika se volvió a tumbar en el suelo.

-¿Qué haces ahí?- preguntó Lavi, al ver al Rubio en el suelo.

-Nada- suspiro Kurapika, y con un gran esfuerzo se puso de pie e intentó poner una buena cara. No quería hablar con nadie de eso...

-¿Dónde está Kuroro?- preguntó el pelirrojo - pensé que estaba aquí contigo.

Kurapika apenas negó con la cabeza: - se ha ido-

-¿A una misión?- preguntó nuevamente el pelirrojo

-No, para siempre- susurró Kurapika y aunque no derramo ni una sola lágrima frente a Lavi, él pudo ver el dolor que sentía en sus ojos azules.

.

Llegaron hasta donde el árbol Yacía, descansando con sus ramas brillantes y los capullos de luz.

Tyki silbó al ver el árbol e incluso Road se sorprendió.

-¿Así qué es este?- se preguntó - bien ¿Qué estamos esperando?

La niña se acercó con pasos rápidos y destruyo el árbol con facilidad. En el interior del tronco había algo pequeño y que tenía un resplandor verde. La niña lo tomó y se lo pasó a Tyki.

-¿Crees que sea el corazón?- preguntó

-No estoy seguro, no parece muy diferente a las demás inocencias.

-Iré por el conde- anuncio la chica y desapareció por una puerta que ella misma había aparecido.

Unos minutos después ella regreso, pero venía acompañada con varias personas - que Kurapika supuso que eran más miembros de la familia de Noé- y un hombre extraño.

El hombre estaba gordo, tenía orejas puntiagudas, unos anteojos y un sombrero de copa; además su piel era morada.

-Conde- dijo Tyki y se acercó a él y le entregó la pequeña cosa brillante.

-Puedo sentir un gran poder dentro de él- dijo el hombre gordo - puede que este sea la inocencia de corazón. Sólo hay una forma de saberlo - dijo y acto seguido hizo aparecer un gran bastón con un reloj en una punta y en la otra un cilindro de cristal vacío. Introdujo el pequeño objeto brillante en el cilindro de cristal y después le dio la vuelta al bastón. El reloj tenía tres círculos con números del 0 al 9, y tenía 8 manecillas. Dos manecillas de color morado, dos de color verde y cuatro de color naranja.

Las colocó en la posición adecuada y dio dos golpes al suelo con el bastón, pero no sucedió nada.

Varios de los presentes suspiraron decepcionados.

-Parece que no es- dijo Tyki

El conde sacó la inocencia del cilindro y la examino de nuevo.

-Tu- empezó a decir - tu hiciste algo ¿Qué fue?

Y apunto con su regordete dedo a Kurapika, pero esta vez tenía una mirada asesina tras los anteojos.

.

-¡Atrápenlo!- dijo una voz.

Kurapika corría a través de los túneles, teniendo cuidado de no toparse con ningún miembro de la familia de Noé.

Afortunadamente había logrado escapar hace algunos minutos, de lo contrario ya no estaría vivo.

Se escuchaba el eco de los pasos de sus perseguidores. Hasta ahora, el plan iba bien.

Sintió una mano en su hombro y por un momento se sobresaltó, pero al ver que era sólo Lavi se tranquilizó.

Lavi le hizo una seña y Kurapika asintió. Los dos siguieron por el camino que se habían aprendido de memoria. Y llegaron hasta una cueva pequeña, apenas si cabían ellos dos.

-¿Y bien?- preguntó Lavi - ¿Qué paso? ¿Destruyeron la inocencia?

-Sí, pero antes de eso la intentaron usar en una especie de cetro.

-¿No la destruyeron inmediatamente? Eso sí es extraño. - pensó Lavi - ¿Cómo era el cetro?

Kurapika le explicó brevemente como era a Lavi: -¿Qué crees que sea?- le preguntó.

-No lo sé, el conde siempre ha hecho artefactos muy extraños pero poderosos. Y no creo que sea bueno enterarnos.

-Sea lo que sea que haga, no funcionó. Pensé que se conformarían, que serviría el plan, pero el conde se dio cuenta del truco ¿Cómo se dio cuenta que hicimos algo?

-No lo sé, pero estaba seguro de que se daría cuenta. Por ahora pasemos al plan B.

Kurapika asintió y siguió a Lavi fuera de la cueva y por los caminos; pero esta vez todo, estaba silencioso.

-¿Crees que se han ido?- preguntó Kurapika

-No, deben de estar buscando el verdadero. - dijo mientras se asomaba por uno de los túneles - sigamos.

Justo cuando dieron la vuelta en una esquina, los acorralaron. Tomaron a Lavi y uno de ellos puso una filosa navaja en su cuello.

-Esta vez, sin trucos- dijo uno - llevamos a donde está la verdadera inocencia. O si no...- y cortó la suave piel de Lavi y unas gotas de sangre se escaparon del corte.

Kurapika suspiro, los tenían acorralados.

Continuará…


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