Hola babies ( u v u ) *inserte corazón bien gay todo lleno de ternura* ¿Cómo estáis? Yo estoy bien, gracias, gracias *diva mode on* Pero sé que no les importo yo, les importa el fic, así que responderé vuestros reviús y me iré a seguir escribiendo mi fic omegaverse. *huye*
Rebe Marauder: ¡Horrible! ¡Hombre malo, malo, malo! *le lanza una piedra* Remus... muy bien. En este capítulo haremos un vistazo a él. Y Tom... lo está. Siempre ha estado como una puta cabra xDD
MiliMagui29: Te envíe un mensaje privado, babe ;) A LA MIERDA EL OSCAR DE DICAPRIO, UN OSCAR A HARRY AHORITA! LAAKLSDJ Babe aquí veremos un poco de wolfstar (dice un poco para no decir que es un cap dedicado a ellos ggg). Hasta dentro de que me hables ;)
Katse: Uff *le roba los tomates y se hace una ensalada* Gracias :'D HE PROGRESADO, VOY POR EL CAP 3 (?). Sí, Vaisey tiene novio xD Es Adrian Pucey. ¿Por qué debo hacer gays a todos? Bueno, eso lo sabremos más adelanteAh qué. Vaisey x Draco para parejas crack que haré algún día. UUUFF SABES QUE NUNCA HE HECHO UN RETO POR DÍAS NI POR PALABRAS debería? :I Pd: Pero si Remus es mi bebé hermoso *llora*
beeLeem: Hola! Bienvenida a OTWO :'D Me alegra que a estas instancias del fic tenga nuevas lectoras. Son tan hermosas y amables conmigo que me dan ganas de obsequiarles un Tom a todas, pero sólo hay uno y es MIO, digo, de Harry, jeje. Amo que adores a Tom y uff, Dumbles... sí, tendrá algo de lo que merece. No puedo prometer cuando. Ni cómo. Pero lo tendrá. *risa malvadísima* Saludos ;D
Frida12346: JAJAJA ¿DEBERÍA HACERLO? A pues sí. Es que sólo llevo unos tres capítulos... de como quince/veinte páginas cada uno. Y hasta que no hay mínimo diez no comienzo a publicar :P Al final no fui al museo, lol. Y no me volveré a subir a la moto, hace unos días me caí, me di la cabeza contra el suelo y estuve inconsciente tres días... PERO COMO UNA SEMANA DESPUÉS DE QUE ME HABÍA GOLPEADO. Debo hacer reposo, uff. :v Yo necesito que Harry torture pero HARRY NO TORTURA, SÓLO LO HACE CUANDO NO TIENE OPCIÓN (?).aslñdkas AQUÍ HAY OTRO CAPÍTULO, Y LLENO DE WOLFSTAR :DDD Fic Larry? ¿Cómo Bratva? ¿Como Ahora quiero ver cómo respiras para mí? ¿Cómo Playboy? (todos de la misma autora, Nina te hamo). Seh, he leído algunos. CON PLAYBOY ME SUFRÍ TODO EL FIC. Bueno, por lo menos desde la mitad... También estoy escribiendo un fic Larry. Pero no lo publicaré nunca, fuera impulso de idiotez (?). AH QUE ME DIGAN COSAS COMO ESAS ME PONEN EMOCIONAHISTERICAENCORAZONAMUERTA. *-* hoy tenemos smut, muy poco pero tenemos (?) Eh, mi cuenta de Wattpad es G_Mauvaise así como aquí. No tengo nada publicado, pero probablemente intente publicar algo para San Valentín... una sorpresa... GGGG. TE DOY AMOR, TE DOY MUCHO MUCHO AMOR. salñdksa bai bai.
Madhara (Sweetie x3): (Te he dejado el clavo por messenger para actualizar OTWO pero prometo que te responderé palabra por palabra :DD ) Todo iba hermoso ( u v u ) pero las cosas suceden, los secretos se revelan... EN ESTE CAPÍTULO CHAN CHAN CHAAAN. La incógnita vendría a ser qué había sucedido con Remus y Sirius xD Y Harry y su examen, uff, todo perfecto. Creo que ni importancia le di a eso xD Tonks... sí, ella fue quien lo mato. Pero shhhh (?) ah claro que lo escribo aquí y se enteran todos pero bueno, no es un secreto-top-secret (?. Darling :D Se escribe así babe x3 Cariños :* PD: No puedo prometerte ni contarte nada... pero te sorprenderás. Y Harry... bien, bien, Harry le tiene mucho cariño a Remus... mucho... mucho cariño *risa muy, MUY MALVADA* Besisbais.
Guest: NO PUEDO DEJAR DE ESCUCHARLA, ES ADICCIÓN PURA *escribe mil fanfics de Harry desnudista bailando Britney y Tom como un businessman que se ha vuelto adicto a verlo bailar*
MariWRL: MUY MALVADA :D Aquí se explicarán muchas cosas. Excepto por qué la gallina cruzó la calle. Eso ni yo me lo explico. (?) Gracias! :D Me alegro de haber sido una distracción x3
Alexis: Creo que más de uno pensó lo mismo. ¡YO TAMBIÉN LO QUIERO MUERTO! Pero... Harry sí, deberá volver... pero... ya veremos con quien... Lamento el lemon, te lo compensaré con ESTE CAPÍTULO :D
Ro: Lo sé xDDD Soy marvada, marvadísima :s asdsalñdka Aquí tienes más, sólo deja un review (?).
Vivi Neko (cap 36, para abreviar): ¡Lo sabremos en este capítulo! :D Y Tom... si hará algo. Pero no exactamente lo que muchos esperan que él haga... muajajaja.
ArkenDaal: ¡GRACIAS! :D No sé si eres una personita nueva en el fic porque mi memoria es muy frágil, así que te diré WELCOME TO OTWO :D Aquí hay más ( u v u ) besosbais.
Bellatrix Hale: *le lanza un pilón de fotografías de Harry y Tom follando como conejos* Tú no has visto esto, yo no te lo he dado, si preguntan yo jamás las he tenido *se pone lentes negros y huye* aslñdkas Gracias ( u v u ) Aquí hay un capítulo nuevo, ¡yay!
Tsuruga Lia1412: HOLA ! Hermione es demasiado inteligente para su propio bien :/ JAJAJ Esa frase se refiere a su magia, ya es un hombre de edad, por favor (?) Ay, tengo mi propia Vaisey :3 Mi lectora es Vaisey, ¡yaaay! (?) Y Snape... bueno, no he pensado en él últimamente. Pensaba incluirlo en mis bocetos originales de OTWO, peeero situaciones 'x' me llevaron a quitarlo. Sigue existiendo... en algún rincón de las mazmorras :D Y algunas personas más se unirán al Aquelarre, sí. Los gemelos Weasley POR SUPUESTO. Pero no prometo nada más ;) La hija de Ron nacerá a finales de Julio, tal vez a Harry le den una sorpresa de cumpleaños muy agradable... jejeje. Remus SI HIZO ESO JEJE Y EN ESTE CAPÍTULO VEREMOS QUÉ, CÓMO, CUÁNDO Y POR QUÉ. La relación con Tonks es verdadera (por lo menos para Remus). Neville está en lo cierto. Neville siempre está en lo cierto. ;) Tom está bien, algo magullado por él mismo, pero bien. La vieja cabra... ah, sus planes siempre retorcidos. Ya veremos. Te amorodo a ti ;3 PD: ASLÑDKSALÑDKSADLKASJ OH BABY BABY JAJAJAJJAA SÍ PUEDO IMAGINARLO Y DEFINITIVAMENTE TENGO QUE HACER ALGO CON ESA IMAGEN XDDDDDD PD2: Podría. Estará incluído en la serie de One-shots en la línea de OTWO... con muchas escenas que por mi sanidad mental (que no tengo) debí eliminar porque no quería cargar demasiado los capítulos xD salñkda Bai hermosura ( u v u )
Abi Malfoy: Añlaskdsñal estoy fangirleando montón. Amo que los seguidores silenciosos salgan a la luz. Me hacen tan, tan, pero taaaaan feliz. Y que me digas todas esas palabras dulces son... ah, hermoso. Gracias, gracias, gracias. Simplemente, gracias. Bueno, en este capítulo veremos a Remus y a Sirius. Mucho. Así que espero que te agrade :) Alñsakdsañkd es como que mi corazón hace plaf plaf con esas palabras que me dices. Hermoso. alñsdka *fangirlea* Veremos a Theo y Neville, y veremos de Draco y Hermione... mucho. Y veremos de Ron y su niña también bastante. Aunque creo que no tanto. :( *huye* ¿Amas la actitud de Vaisey? Yo tenía un amigo que era igual. Pero igual, igual. Creo que escribí a Vaisey basado en él, aunque hace tiempo no lo veo... *broken jart* Y VAISEY TIENE QUE, AL MENOS UNA VEZ, FOLLARSE A DRACO. SI LO DEBO HACER EN UN ONE-SHOT LO HARÉ, PERO DEBE HACERLO ASJDKLASJAJJJAJAAJ. Tonks... sí, es Mortífga. :D "se muere moridamente" JAJAJAJAJA Yo también quiero que sean felices por siempre pero todo no se puede en esta vida. (?) Ahora 37 capítulos... y definitivamente no puedo decir cuántos capítulos faltan para el final porque falta muy poco para el final pero quédate tranquila porque tengo algo planeado para entonces. No os libraréis tan rápido de mí y de esta historia ;) Alkslñas tierna, dulce, te hamo, basta. Nos leemos ( u v u ) asñdlkas *corazón gay*
Gracias gracias gracias a TODOS por dejar un hermoso review que me hace sentir realmente buena escribiendo. Gracias de veras! *lanza abrazos y besos por todas partes* Os amo, os amo, os aaaaaaamo.
Bueno, babies, os digo aquí arriba: me he creado un ask (¿aún se usa? yo lo usaba mazo para todo) para estar en contacto con vosotros. Lo pondré en mi perfil y aquí diré: G_Mauvaise. Buscadme así ;)
Ya no os distraigo más. ¡A LEED! *corazón todo bien gay*
37. La historia del anillo.
Eran jóvenes. Eran valientes. Eran audaces. Formaban parte de la Orden del Fénix a sus escasos dieciocho años. Y a Remus Lupin se le había otorgado una misión.
—Debes infiltrarte —había dicho el líder de la Orden, Albus Dumbledore, quien había sido su director—. Debes infiltrarte en la manada de Greyback.
—¿Cómo? —dudó él. El director sonrió con benevolencia.
—De la misma forma en que ellos se infiltran entre nosotros: con cuidado, con atención, y sobre todo, con precaución.
Remus no sabía si con "ellos" se refería a los Mortífagos o a los hombres lobo, pero asintió.
Esa noche le tocó despedirse de Sirius.
—¡No irás! —el joven Sirius Black tenía los cabellos largos, el rostro adulto, pero se comportaba como un niñato—. Es muy peligroso, Lunático. ¿Qué haremos nosotros sin ti?
Remus sonrió.
—Podréis manejaros. Yo debo hacerlo.
—Pero nos veremos —pidió Sirius—. Necesito verte, viejo. Eres mi mejor amigo.
—Creí que James era tu mejor amigo.
—James es mi mejor amigo, pero tú eres mi mejor-mejor. Somos Remus Lupin y Sirius Black, los peludos de Hogwarts.
—Creí que erais James Potter y Sirius Black, los revoltosos de Hogwarts.
Sirius puso los ojos en blanco.
—Tecnicismos. Pero, Remus… debes volver. Con nosotros. Conmigo.
Remus sonrió.
—Lo haré. Lo prometo.
No sabía si iba a poder cumplir esa promesa, pero sí sabía que lo intentaría.
…
Las semanas se transformaron en meses, y Remus, en la lejanía, fue enterándose de las cosas. Que James y Lily se habían casado. Que Sirius le extrañaba. Que Peter había conseguido infiltrarse y oído conversaciones que podrían significar ataques en un futuro.
Remus se encontraba en una manada. Era la primera vez en la vida que tenía una, y si descontabais la carne cruda, los salvajes que eran los miembros de la manada, y que era tratado como un cachorro, no estaba tan mal.
No era la manada de Greyback, aún no había llegado a ella. Era la manada de Carson, un hombre lobo de unos cincuenta años, grueso y enorme, con los brazos cubiertos de tatuajes y un lenguaje que se limitaba a gruñidos. Tenía dos mujeres, dos mujeres muy hermosas que compartían lecho con él. Vivían como nómades. Viajaban. Robaban. Saqueaban. Ciertas veces se enlazaban en peleas con otras manadas.
Remus había pasado la luna llena con los demás lobos, sintiéndose tan liberado como cuando la pasaba con sus amigos.
Pero añoraba a Sirius, mucho más que a nadie.
Sirius le había entendido. Sirius… sí, puede que en el colegio haya estado muy unido James, pero también le había apoyado, le había escuchado, había estado con él cuando lo necesitó. Habían sido unidos, inseparables… y ahora, esta misión le iba a separar.
Todo lo que ocurría en la manada era comunicado a la Orden. Desde las cosas banales hasta las más "escandalosas".
Pero Remus Lupin no iba a comunicarles, nunca, a nadie, sobre Grimmorg.
.
—Oye, tú, cachorro —Grimmorg le arrojó un pantalón—. Vístete.
El sol después de la luna llena acababa de salir y Remus abrió los ojos en su cuerpo humano. No se sentía tan destrozado como solía sentirse, pero seguía sintiéndose mal. No sabía cómo hacían los demás lobos para sentirse bien luego de las transformaciones, y tampoco iba a preguntar; no sabía si realmente quería abandonar un poco de normalidad en su vida.
Remus se lo puso y caminó junto a Grimmorg, que era el siguiente al mando de la manada de Carson. Era un treintañero, con cabellos pálidos y una cicatriz sobre el labio superior. Tenía el cuerpo plagado de pecas, desde sus mejillas hasta los hombros dorados. De alguna forma, cuando Remus le veía, sentía pánico y vergüenza al mismo tiempo. Le hacía recordar a cómo se sentía con Sirius.
No habían quedado atrás sus infantiles deseos por su mejor amigo, pero había aprendido a superarlo. Sirius jamás le correspondería, se había repetido hasta el hartazgo. Y si bien su amigo no hacía alardes de ninguna novia en las cartas que se enviaban a escondidas, podría ser que no lo dijera para no refregarle su felicidad en el rostro a él, que estaba de incógnito en una manada, sintiéndose ligeramente atraído por otro hombre lobo, de los más salvajes que pudieran haber en la manada.
No era peligroso, pero le gustaba jugar brusco. Las mujeres que compartían lecho con él solían salir con grandes marcas en la espalda o en las caderas desnudas. Los hombres que también compartían su cama solían demostrar las profundidades de las uñas en sus espaldas musculosas, como más heridas de guerra entre ellos.
Parecía ser que, quien más heridas tenía, subía de categoría. Si fueran sinceros, Remus debería estar con los de arriba, pero al hacerse él mismo las heridas… bueno, no contaba.
.
Remus estaba agotado.
La luna llena le agotaba. Correr toda la noche en forma de lobo le agotaba. Caminar tanto por las laderas, las montañas, todo aquello le agotaba. El frío le entumecía los músculos, y si se quedaba quieto, lo sufría más. Grimmorg le hablaba con media voz plagada de irrefrenable deseo, y Remus temía caer, más que por miedo, por vergüenza, porque a sus diecinueve años jamás había dormido con alguien. Había besado, sí; había sido besado. Había acariciado. Pero eran recuerdos difusos, personas difusas, nadie había dejado una marca, nadie había querido permanecer a su lado, nadie había querido permanecer en su cama, con él, con sus cicatrices, con su dolor.
Sin embargo, sucedió.
Grimmorg no parecía ser de los arrogantes y egocéntricos hombres lobo de la manada. Era más calmado. Salvaje, sí, pero no insistía cuando veía que algo no saldría bien. Remus le respetaba de alguna manera. Le gustaba. Lo había aceptado. Así que aquella noche, Grimmorg se coló en su tienda para asegurarse de que sus heridas estuvieran sanando bien. Se había visto en una pelea con otro lobo, defendiendo su comida, y Grimmorg los había detenido antes de que Carson los viera y los castigara. Pero Remus había sido herido.
—¿Duele? —preguntó con voz suave Grimmorg, mientras descubría las heridas de Remus. Él negó.
—Ya no tanto.
—Es mejor así —le alcanzó una túnica—. Póntela.
Remus no se había sentido tan agradecido por ponerse una túnica nunca en su vida.
—Gracias.
Grimmorg chasqueó la lengua.
—Eres demasiado educado para ser un hombre lobo. No eres como nosotros.
—No, no lo soy —coincidió Remus, en voz baja—. Lo lamento.
Grimmorg le puso una mano en el hombro.
—No te disculpes. Es una muestra de debilidad. Sólo debes agradecerle a tus superiores. Y no debes diferenciarte. Todos somos lobos. La infección corre por nuestra sangre, por nuestra saliva. Todas las lunas llenas nos unimos como uno solo. Todos comemos carne, todos sentimos la agonía de la transformación… Todos somos uno. Eso es una manada.
Remus asintió. Y entonces, Grimmorg lo estaba besando.
Remus cerró los ojos. Los labios sobre él eran rasposos, ácidos; la boca le sabía al gusto metálico de la sangre. Pero no era desagradable, no, para nada. La sombra de barba del rostro de Grimmorg le pinchaba, y Remus se encontró con unas manos demasiado cálidas recorriendo su espalda.
No supo cuando se arrepintió de haberse puesto la túnica.
Las manos recorrían la piel. Pero Remus se arrepentía. Los dedos exploraban, los labios trepaban el camino de heridas, las constelaciones de lunares en la espalda. Pero cuando sus labios volvieron a unirse, Remus negó.
—No… no puedo.
Grimmorg se apartó. No le forzó, no le obligó. Simplemente sonrió.
—Me doy cuenta. Tu cabeza esta en otra parte. Seré indiscreto, ¿eres virgen?
Remus se sobresaltó.
—Yo…
—Sí, lo eres —Grimmorg le acarició el rostro—. Eres una criatura extraña, Lupin. Un lobo que ha surgido de la nada, cargado de cicatrices de transformaciones en solitario por toda su vida, un lobo que se encuentra plagado de dolor y arrepentimiento, un lobo enamorado de un hombre que, he de suponer, no te corresponde. ¿Le has hablado de tus sentimientos?
Remus se mordió el labio.
—No he podido.
—Mal hecho —negó con la cabeza—. ¿Y qué sucede si en verdad sí te corresponde? ¿Si también te ama? Es por eso que no te forzaré. Ve a buscarlo. Y dale esto —extrajo de su bolsillo un pequeño anillo. Remus lo sostuvo entre sus dedos: era un anillo plateado, con un lobo aullándole a una luna.
—Es muy… elaborado —susurró Remus. Grimmorg asintió.
—Planeaba dártelo a ti, pero es mejor que tú se lo des a tu ser amado. Puedes ir con él. Si no regresas, ya sabré lo que sucedió —Grimmorg le guiñó un ojo—. Pero siempre tendrás lugar entre mis brazos.
Remus sonrió y se guardó el anillo en el bolsillo de la túnica mientras se la ponía. Luego se inclinó sobre Grimmorg y le dio un casto beso en los labios.
—Gracias —susurró, y el lobo rió.
—¡Vete, antes de que me arrepienta!
—Pero, ¿qué significa el anillo? —dudó Remus, antes de salir de la tienda. Grimmorg sonrió.
—Devoción eterna. Amor. Protección. Tú dáselo y él jamás podrá salir de tus brazos.
.
Remus se apareció en su pequeña casa, en el lugar donde habían vivido sus padres. Era una casa muy pobre, y muy pequeña, pero allí tenía ropa y forma de asearse.
Se bañó, afeitó y cambió. Obtuvo de vuelta su varita y realizó algunos hechizos para volver a sentirse él mismo. Luego se apareció en la entrada del departamento de Sirius y aporreó la puerta.
Era casi la medianoche. Dudó antes de seguir golpeando, pero eso hizo, hasta que Sirius abrió del otro lado con expresión de dormido.
—¿Qué demon…? —sus ojos brillaron con el reconocimiento—. ¡LUNÁTICO!
Y se lanzó a sus brazos.
A Remus poco le importó el dolor de sus heridas. Poco le importó el cansancio de todo su cuerpo. Poco le importó la misión que Dumbledore le había dado. Estaba entre los brazos de Sirius, y estaba en su hogar.
—Lunático, no puedo creerlo. Has vuelto… —Sirius le miró a los ojos, y Remus también. Si bien Sirius era algunos centímetros más alto que él, así como estaban se encontraban a la misma estatura. Y Remus no se contuvo. Enredó su mano al largo cabello de Sirius, atrapó su rostro, ladeó su cabeza y lo besó.
Tanto tiempo había querido hacer esto. Tanto tiempo había querido rozar sus labios, hundirse allí, mantenerse en ese lugar por siempre. Los labios que tanto había deseado ahora estaban sobre los suyos, se movían en armonía, ¡le correspondía! Le besaba, se besaban, y cuando las lenguas dieron paso a la acción, Sirius se apartó, jadeante.
—Creo que deberías entrar —musitó—. Ahora.
Remus eso hizo, y cerró la puerta detrás de sí.
Sirius volvió a arrojarse a su cuerpo, a sus labios, y le besó, se besaron, se enredaron ambos cuerpos que habían estado destinados a quererse. Al fin, por fin, y sin fin.
—No puedes imaginarte el tiempo que he esperado por esto —susurró Remus contra su piel—. No puedes imaginarte todo lo que te he querido, todo lo que te he deseado…
Sirius rió.
—Puedo imaginármelo a la perfección, Lunático —plagó su cuello de besos, succionando la piel, dejando que pequeños gemidos escaparan de la boca del hombre lobo—. Lo he esperado por mucho tiempo. ¿Estás seguro de que no estoy soñando?
Remus sostuvo su rostro entre sus manos.
—No —susurró—. Y si es un sueño, yo tampoco quiero despertar nunca.
—Creo —Sirius le sujetó del cuello de la túnica, abriéndolo y dejando al descubierto parte del pecho del otro hombre— que deberíamos ir al cuarto.
—Estoy de acuerdo.
.
La ropa fue dejada atrás, en un camino de acción. Sirius parecía tener experiencia, pero sus dedos temblaron cuando estaba desabrochándole el pantalón, como si temiera que Remus se arrepintiera. Remus no lo hizo. Guió sus manos, como si fuera él el experimentado, y se dejó llevar.
Fue una primera vez pare recordar.
No hubo parte de sus pieles que no fueran besadas, acariciadas, marcadas con labios y dientes. Las manos recorrieron todo, los labios se cerraron sobre heridas, besándolas, las respiraciones se volvieron pesadas sobre los muslos, sobre el cuello, sobre el ombligo húmedo de saliva.
No fue algo cliché. No rompieron muebles, no destruyeron la casa, no mordieron almohadas.
Fue algo lento. Fue pausado. Fue cargado de una sensación lejana al dolor y cercana al anhelo. Cuando acabaron, uno sobre otro, húmedos, sucios y cansados, se dejaron llevar por el sueño. Hasta que Remus recordó el anillo.
—Espera aquí —pidió, y convocó su túnica, que había quedado en algún sitio indeterminado entre la sala y la habitación. Extrajo el anillo y se lo ofreció a Sirius.
—Es hermoso —susurró, mientras dejaba que Remus se lo pusiera en el dedo anular. Le iba algo pequeño. Pero, a decir verdad, las manos de Sirius siempre habían sido grandes, de dedos largos.
—Significa devoción eterna. Amor. Protección. Eres eso para mí, Sirius. Te amo.
—Oh, vaya —Sirius sonrió, levantando la cabeza—. Qué extraño.
—¿Qué sucede? —Remus enarcó una ceja. Sirius le besó el hueco detrás de la oreja.
—Es que, yo también te amo, Remus.
Remus rió, con una risa aliviada desde el fondo del alma.
—Eres un bastardo, Sirius. Ya me habías asustado.
Sirius rió contra su cuello. Minutos después, envueltos en el sonido de sus respiraciones, ambos se quedaron dormidos.
.
Remus despertó en una semana indeterminada de sus veinte años con la noticia de que Lily estaba embarazada. James se alegraba y preocupaba al mismo tiempo. Se alegraba y preocupaba por todo últimamente. Y es que los últimos tiempos eran peligrosos, cargados de ataques, desapariciones, atentados. Había un toque de queda, y cualquier brujo que estuviera fuera de sus casas después de las ocho sería arrestado e interrogado. Claro que no querían admitir que los Mortífagos también se reunían de día.
También despertó con una carta inesperada.
"Lupin:
Dudo mucho que esta carta llegue al tiempo que deseo que llegue, pero es necesario que la leas. Es urgente.
Carson ha sido vencido por el segundo de Greyback. No estamos ni en guerra ni en paz con él. El segundo de Greyback, Durplein, es experto en Legeremancia y está buscando a todos quienes fueron miembros de la manada –hayan sido expulsados de la manada o hayan salido por voluntad propia– para que se unan a él, y a Greyback. Urge que te escondas, que te pongas a salvo. Es muy peligroso. No acepta un no por respuesta.
(También es un Mortífago. No sé si sepas lo que es uno ya que por lo visto sueles aislarte de la sociedad, pero es un seguidor de Quien-tú-sabes).
Cuida a tus seres amados, podrían ser secuestrados o heridos para obligarte a volver a la manada.
Ten cuidado.
Sé fuerte.
–Grimmorg".
Remus supo lo que tenía que hacer antes siquiera de acabar de leer la carta. La idea surgió. Ya creía que era demasiado peligroso para él, para Sirius, estar a su lado… ahora la idea, la oscura y dolorosa idea…
Esta junto a él le podía costar la vida.
Remus no iba a aceptar que Sirius muriera por su culpa.
…
Esa noche fue su última noche juntos.
Se amaron como no se habían amado antes. Se besaron con ese aire a despedida. Sirius no sabía la verdad, por supuesto que no; se opondría, se resistiría. Le había dicho que debería irse de Gran Bretaña un tiempo, y que le dejaría. Serían sólo unas semanas. Había prometido que volvería. Prometido una y otra vez, repetido una y otra vez lo que no podría volver a decir.
"Sirius, te amo".
"Sirius, bésame".
"Sirius, te amo".
"Te quiero. Te amo".
Sirius parecía saber que algo iba mal; no era idiota. Pero se debería tener una imaginación muy furiosa para conseguir adivinar lo que haría.
Y es que tan pronto Sirius se quedó dormido, Remus salió de la cama. Besó sus labios por última vez y le apuntó con la varita.
—Obliviate —susurró, con voz trémula. Y en la lúgubre madrugada, Sirius lo olvidó. Todo.
La sonrisa se borró de los labios de Sirius, y sus párpados cerrados temblaron, pero cada recuerdo fue bloqueado. Cada momento, cada beso, cada caricia, cada mañana cuando el sol les daba en la cara por la pequeña ventana y les hacía arrugar el entrecejo.
Luego, le quitó el anillo, pero no fue capaz de deshacerse de él. Buscó entre las cosas de Sirius y lo metió en una pequeña caja de madera, debajo de fotografías, papeles, anotaciones. Sirius probablemente se desharía de ellos en una limpieza sin mirar atrás. Y él no debería deshacerse del anillo, no debería deshacerse de algo que significaba su amor absoluto e incondicional por Sirius Black.
Sirius Black llegó por flú a la casa de Remus. Le encontró sentado, leyendo, y la rabia que le consumía le hizo sujetarlo de la túnica y darle la espalda contra la pared.
—¡Sirius! —Remus jadeó—. ¿Qué te sucede?
—¿¡Qué me hiciste!? —preguntó, a voz de grito—. ¿¡QUÉ HICISTE CONMIGO!?
—No… no sé de qué me hablas, Sirius —Remus dudó, con los ojos bien abiertos. Sirius sabía que podía ver el dolor, pero sobre todo, la furia en su rostro. Los ojos grises brillantes, como estrellas, y el entrecejo fruncido. Hasta podría sentir los ojos inyectados en sangre.
—¡Por Merlín, Remus! —Sirius lo soltó y se apartó de él—. ¡No te hagas! ¡Lo sé! ¡Sé que borraste mi memoria!
Remus boqueó como un pez fuera de agua.
—Pero, ¿cómo…?
—Lo supe en cuanto Cylean me dijo que esto —y le señaló el anillo en su dedo— era un anillo de compromiso. Lo supe todo. Sabía que algo había sucedido entre nosotros, pero que tú lo borraste. ¡COBARDE! ¿POR QUÉ NO ME ENFRENTASTE?
Remus apretó los dientes.
—Tú no sabes nada, Sirius.
—¡Exactamente! ¡No sé NADA porque TÚ borraste MI memoria!
—¡Tuve que hacerlo!
—¿Qué era tan importante como para que debas borrar mi memoria? ¿¡QUÉ!? ¡EXPLÍCATE!
—Sirius… —se mordió el labio—. Iban a matarte. Si sabían que me amabas, que yo te amaba, iban a matarte. Los miembros de la manada de Durplein. Me encontraron, al final. Debí… debí… diablos, debí deshacerme de ellos antes de que ellos se deshicieran de ti.
Sirius quedó helado.
—Tú… ¿les mataste?
Remus asintió.
—¡Debí hacerlo! ¡Debí hacerlo todo, Sirius! ¡Lo siento!
—Pero, ¿por qué no me devolviste mis recuerdos cuando ellos ya no estuvieron? Tú… ¿por qué demonios no…?
—Sucedió lo de James y Lily —susurró Remus—. Y te llevaron a Azkabán. Yo no quería creer que habías sido tú, pero habían pruebas, y en nuestros últimos encuentros tú actuabas muy extraño conmigo…
—Porque yo sospechaba de ti —susurró Sirius—. Yo sospechaba que tú eras el traidor.
Remus agachó la cabeza.
—Me lo merecía.
—Sí, te lo merecías.
Ambos se miraron unos segundos y luego apartaron la mirada.
—No puedo mirarte, Remus —jadeó Sirius—. Te he amado desde que tengo memoria, y ahora no puedo ni mirarte a la cara. Si era para protegerme, ¿por qué no devolverme mis recuerdos cuando salí de Azkabán? ¿Por qué…? —hablaba con voz ahogada. Con la voz cargada de dolor, una voz tan terroríficamente trágica que se sentía como sal en una herida—. Diablos, Remus. ¿Por qué coño no arriesgarte conmigo? ¿Acaso dejaste de amarme? ¿Acaso alguna vez lo hiciste?
—¡Maldición, Sirius! —Remus alzó la vista—. ¡Yo siempre te amé! ¡Créeme! Sólo que no podía… creí que… me odiarías.
—Pues, bien creído entonces —gruñó Sirius con voz gélida—, porque lo que siento por ti ahora está muy lejos de ser amor.
—Si yo te devolviera tus recuerdos ahora… —Remus dudó—. ¿Me perdonarías?
—Debería pensarlo.
Pero tenía una extraña mueca en su rostro. Una mueca que gritaba que sí.
Remus sacó su varita y apuntó a Sirius. Parecía no suceder nada, pero entonces, Sirius se aferró a la cabeza nuevamente en la noche, dejando que las nuevas imágenes, viejas memorias olvidadas, llenaran su mente. Muchas se habían ido, otras simplemente se habían bloqueado. Cuando Remus bajó la varita ambos se mantuvieron en silencio mientras Sirius procesaba la nueva —vieja— información.
—Entonces, sí me amabas —susurró Sirius.
—Aún lo hago —respondió Remus—. Lo hice durante veinte años y lo seguiré haciendo.
—¿Por qué estás con Tonks, entonces?
Remus se mordió el labio.
—Necesitaba… necesitaba estar con alguien.
—Podías haber estado conmigo.
—Lo sé —Remus se removió, incómodo—. Lo siento.
—No te disculpes, maldita sea —Sirius chasqueó la lengua—. Lo que has hecho no tiene perdón.
—Tú dijiste…
—Tú también dijiste que me amabas —le recordó Sirius— y mira lo que has hecho.
Se dio la vuelta, tomó polvos flú y dijo "Habitación de Cylean Rousseau, Hogwarts". Pero antes de irse se quitó el anillo y lo arrojó a los pies de Remus para desaparecer en las llamas verdes.
HOLA NO ME MATEN POR FAVOR.
Muy bien. No todo es color de rosa. Deben saberlo ya. No todo es exactamente lo que podrían esperar. Remus hizo lo que hizo para proteger a Sirius. Y ahondaré luego más en su pareja, pero en el siguiente capítulo tendremos las consecuencias de muchas cosas. De muchos actos.
Espero que me disculpéis por el capi tan angst. Era necesario. En el que sigue volveremos a la felicidad Tomarry *v* asdlñkasld disculpad, en serio.
Vuelvo a repetir lo que he dicho arriba: Me he creado un ask para comunicarme con vosotros. Espero que sepáis lo que es ask. Intentaré pasarme mínimo una vez por día. Cualquier consulta, duda, comentario, recomendación (?), bueno, todo aquello podéis decidmelo directamente allí. La cuenta es G_Mauvaise. Tengo la misma foto de perfil que aquí ;)
También, si queréis hablar conmigo más en privado, podéis hablar conmigo en mi facebook. Tan sólo pedidlo por mensaje privado y yo os lo daré :P
Ahora, si queréis decir algo del fic, ¡por favor, dejad un comentario hermoso! Y todos los comentarios con hermosos. Me hacen tan, tan, taaan feliz. Me vuelven un poquito más feliz en este mundo donde la felicidad es contada. Os amo y os amaré muchísimo de aquí hasta el cielo *se sentía re pequeña con eso ah*.
Besos abrazos y más amor.
