CAPITULO: 37

Pov Esme

Hacía apenas una semana y media que nos habíamos enterado de que Tony estaba enfermo, y todos en la casa estábamos devastados. No teníamos ánimos para nada. Y aunque intentábamos sonreír cuando estábamos con los pequeños, que sonriéramos no significa que seamos felices. Quedaban unos días para que mis hijos se fueran, y nos volveríamos a quedar solos con Edward y Bella, quienes habían decidido dejar la universidad hasta que mi nieto estuviera recuperado.

El corazón se me partía cada vez que le escuchaba decir que se sentía mal, cuando tenía fiebre y había que bañarlo para que le bajara… mi mayor miedo en estos momentos era que a Anthony le pasara algo, que no consiguiera sobrevivir, estaba segurísima que de ser así, también iba a perder a mi hija y Edward detrás de ella. Y ninguno estábamos preparados para eso.

-Carlisle, Tony estará bien ¿Verdad? – le pregunté a mi marido esperanzada, era de noche y estábamos en la cama acostados.

-No lo sé, amor mío, no lo sé – dijo abrazándome y poniéndose a llorar conmigo.

-No puede pasarle nada, él… él… - con el llanto las palabras apenas me salían.

-Shh, cariño, tranquila. Los médicos que le atienden van a hacer todo lo que puedan por él – me consoló.

-Tengo mucho miedo – le confesé.

-Todos lo tenemos, pero ahora vamos a intentar despejar un poco la mente para poder dormir bien – me dijo acariciándome la mejilla.

Pov Bella

No había podido dormir en toda la noche, como en las últimas, mis miedos eran mayores a mis ganas de dormir. Así que salí a sentarme fuera de casa con el viento fresco soplando en los árboles, tratando de encontrar algo de paz. Escuché la puerta abrirse y unos pasos acercarse, no miré para saber quién era, pero cuando Rosalie se sentó a mi lado, reconocí su perfume.

- Creo que sería tonto preguntare cómo estás. –me dijo.

- Estoy tan bien como puedo estar, considerando las circunstancias. –contesté mirándola, ella tenía ambas manos sobre su vientre como casi siempre, acunando a su bebé aún antes de que naciera.

- Tú eres la mujer más fuerte que conozco, has pasado por todo y sigues en pie. Te admiro por eso. –me dijo mirándome a los ojos y sentí que los míos se llenaban de lágrimas, porque nunca he sido fuerte, nada, sólo he hecho lo que he podido. – También vas a sobrevivir a esto, Anthony va a estar bien y todos estamos aquí para ayudar. –me tomó de la mano y yo le correspondí el gesto.

- No sé qué haría si ustedes. Os iréis en unos días y no será lo mismo–murmuré

-Te equivocas, aunque nos vayamos seguiremos estando para vosotros, y os seguiremos llamado para saber de todo. Con cada cosa que pase con Tony estaremos aquí para vosotros – dijo con sinceridad.

- Y no sé qué voy a hacer con Elizabeth. –le confesé lo que me estaba matando en ese momento.

- ¿Qué pasa con Elizabeth? –me preguntó sin entender.

- Temo estar haciéndola a un lado. Anthony requiere toda mi atención ahora, pero eso no es una excusa para ignorarla, y lo intento… créeme que he tratado, pero cada vez que me doy cuenta estoy con Tony en los brazos y Liz anda por ahí con alguien más. La estoy lastimando y no puedo evitarlo. –le solté todo como un torrente de palabras cargado de emociones.

- Tranquila, Bella. –me consoló. – no puedes hacerlo todo a la vez ni puedes exigirte más de lo que ya estás haciendo. Liz lo va a entender. Sólo sigue esforzándote… podemos planear un día para que estén ustedes dos, y si quieren también Edward puede ir. Nosotros nos encargamos de Tony. –me sonrió.

- Suena bien. –le devolví la sonrisa y me limpié las lágrimas del rostro. - ¿Crees que ella me perdone, en verdad lo crees?

- Liz te ama, eres su mamá. Y va a entender cuando sea más grande. – me abrazó y le correspondí.

- Gracias, Rose.

- No me las des. Ahora ven dentro, te vas a enfermar con este frío. -le sonreí de nuevo y entramos juntas.

-Por cierto, ¿Qué haces despierta tan temprano? – le pregunté, esta conversación me había ayudado, pues sabía que Rose en parte me entendía porque ella también iba a ser madre.

-Me entró un antojo, pero te vi bajar las escaleras cuando estaba en la cocina y vine a verte – dijo con una sonrisa. Y yo no pude hacer más que abrazarla.

-Gracias – le susurré al oído.

-No tienes por qué darlas, ya te he dicho que me tienes para todo lo que quieras – me volvió a decir – Vamos al salón un rato, ya que ninguna de las dos puede dormir. -las dos nos fuimos a sentar en el sofá más grande que teníamos.

-Rose… ¿Has pensado como quieres que se llame tu bebé? – le pregunté por curiosidad.

-No sabemos qué sexo es. Queremos que sea un misterio para cuando nazca – dijo con una sonrisa.

-Pero igual habréis pensado en nombres, tanto de niño como de niña ¿no? – le volví a preguntar.

-Yo cuando era pequeña, quería que si tenía una hija se llamara como mi madre, pero ya tengo una sobrina con ese nombre así que de niña no sé, pero si es niño quiero que se llame como mi padre. Lo admiro mucho, por todo, siempre nos ha demostrado ser fuerte, y aunque pocas veces le he dicho que le quiero, no sé que hubiera sido de mí y de mis hermanos sin él. Desde el momento de enfermar mi madre él nos tuvo que empezar a sacar adelante, y cuando murió tenía que dejar su dolor a un lado para sacar una sonrisa a tres niños de tres, dos y un año. Una sonrisa que, a pesar de tener tres años, sabía que no tenía más que tristeza y dolor. Pero rencontrarse con tu madre, fue la mejor medicina que le pudimos dar. El deseaba volver a Forks para ver a Charlie y Esme y saber que era de la vida de ambos. Y tuvo la suerte, lo siento por ti, pero es verdad tuvo la suerte de que ella estaba sola y que ambos se seguían amando – me confesó.

-Que bonito que pienses eso de tu padre – le dije casi llorando por todo lo que había dicho.

-¿Tú no piensas así del tuyo? – me preguntó confundida. Yo reí disimuladamente.

-Me dio mucha alegría conocer a mi padre hace tres años, y saber que me había estado buscando, que sí le importaba. Pero él no fue el que estuvo conmigo cada vez que iba a un hospital, cuando me ponía a llorar por no tomar la medicación, el que me regañaba por esforzarme más de lo debido… mi madre fue quien actuó como madre y padre siempre. Y aunque quiero mucho a mi padre, mi madre siempre irá por delante – le conté la realidad – Y mi hermano ¿Tiene algún nombre? – pregunté intentando cambiar de tema.

-Si es niño me ha dicho que quiere que se llame Alexander – dijo encogiéndose de hombros – Si es niña desea que sea Isabella – dijo sonriéndome. No pude evitar abrir la boca por la sorpresa, ¿Mi hermano quería ponerle mi nombre a su bebé?

-¿De verdad? – pregunte con duda de que fuera una broma de Rose.

-Sí de verdad, te admira tanto o más que yo – me confesó – Si alguna vez te pasara algo, Emmett dejaría de ser el mismo, para él tu y Esme sois las mujeres más importantes de su vida – yo fruncí el ceño.

-No, somos tres. ¿Te piensas que tú no eres importante para mi hermano? – le pregunté y ella solo escondió una sonrisa – En todos los años que lo conozco jamás lo había visto estar con una mujer más de tres días. Tú Rosalie Cullen has cambiando a mi hermano, y eso te convierte en una de nosotras – le dije sonriendo.

-¿Qué hacen aquí? – escuché a mamá entrando en la sala.

-No podíamos dormir y nos quedamos hablando – dijo Rosalie sonriendo.

-Pues estoy preparando el desayuno, y ya están casi todos despiertos – dijo con tranquilidad.

-¿Los niños también? – pregunté seriamente, por que se hubieran despertado y yo no estuviera ahí.

-No, los niños y Edward continúan en la habitación, no sé si despiertos o dormidos – me informo.

-¿Qué hora es Esme? – preguntó Rose, creo que para saber cuánto tiempo llevábamos hablando.

-Las once – dijo y comenzó a subir.

-Llevamos cuatro horas hablando… - dijimos las dos incrédulas.

-Vamos a desayunar – me dijo mientras nos levantábamos.

-Yo subiré a ver si están despiertos o no – dije también subiendo para la tercera planta mientras ella se quedó en la segunda. Entré en mi habitación y vi que Tony continuaba dormido en una de las camas que habíamos puesto en nuestra habitación para que durmiera con nosotros. Edward también dormía en nuestra cama, en cambio mi niña estaba despierta sentada en la cama.

-Princesa – le salude acercándome a ella – ¿Qué haces aquí solita? – pregunté sentándome con ella.

-No quedia dezmeta a Tony y papi (No quería despertar a Tony y Papi) – me dijo con mirada triste.

-Ay mi niña, ven vamos a bajar, que la abuela Esme tiene el desayuno preparado – dije cogiéndola en brazos. Salí despacio de la habitación intentando no despertar a nadie, cerré la puerta con mucho sigilo y bajé con mi niña en los brazos, era un acto que se había convertido en costumbre a pesar de que eso me traía problemas con todos, sobre todo con Carlisle, según él por estar haciendo un esfuerzo que no debería.

-Buenos días – dije saludando a toda la familia que estaban sentados en la mesa. Emmett abrazaba a Rose, Jasper acariciaba a Alice, Carlisle leía unos papeles y mamá miraba las cartas. Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y me miraron.

-Hola – dijeron a coro. Liz se bajo de mis brazos y fue corriendo donde Rose para tocarle la panza como hacía todos los días para saludar a su primito o primita.

-¿Edward y Tony? – preguntó Carlisle al ver que sólo veníamos nosotras.

-Estaban dormidos y no quise despertarlos – le expliqué.

-Muy bien – dijo con una sonrisa. Era bueno que el niño durmiera un poco, necesitaba descansar. Y Edward apenas había podido cerrar los ojos y también lo necesitaba.

Desayunamos todos tranquilamente, entre las risas de mi hija y las tonterías que le hacían mis hermanos para que riera, ya que eso parecía alegrarnos a todos. Después todos fueron al salón excepto mis hermanos y yo. Ellos querían comprar quien ganaría si hacía una lucha de esas que hacían años atrás, en las que siempre ganaba Emmett y a mí me daba emoción ver qué pasaba así que salí con ellos fuera a verles.

Pov Rosalie

Estaba sentada a solas en la habitación, la verdad no me sentía con ganas de compañía y por eso dije que estaba cansada y me fui. Emmett estaba con Jasper y Bella afuera, jugando luchas como un par de niños, por eso no pensé que fuera a buscarme pronto, pero me equivoqué, a los pocos minutos él abrió la puerta.

- ¿Estás bien? –me preguntó arrodillándose frente a mí y besando mi vientre, él siempre hacía eso, decía que era para saludarnos al bebé y a mí al mismo tiempo.

- Sí, sólo estoy cansada. –le repetí lo mismo que a los demás, le sonreí un poco antes de notar que tenía un raspón en un costado del rostro, cerca del ojo izquierdo, alcé una mano y lo toqué con suavidad. - ¿Qué te pasó?

- Jasper ha mejorado.-se encogió de hombros y luego sonrió casi maquiavélico. – Pero sigo siendo mejor, lo hice comer tierra. –se rió unos instantes y yo negué con la cabeza, sí, eran como un par de niños. – Pero no me distraigas. Te conozco, no estás cansada, es algo más. –me miró inquisidor y no encontré forma de negarme ni de inventarle algo.

- Estoy preocupada. –confesé. – Estoy muerta de miedo por Tony… y por nuestro bebé. –al final puse una mano sobre mi vientre, justo donde mi criatura acababa de tocarme.

- ¿Te sientes mal? ¿No se ha movido? –cuestionó frunciendo el seño.

- No, él y yo estamos muy bien. –le aclaré para tranquilizarlo. – Pero tengo mucho miedo. Me preocupa Anthony… y eso me hace pensar que quizás un día lo mismo o algo similar le pueda suceder a nuestro niño… yo no podría afrontarlo. –acabé de hablar con un nudo en la voz y las lágrimas corriendo por mi rostro.

Emmett se levantó del suelo y se sentó a mi lado, después me puso sobre su regazo y me abrazó. Así nos quedamos un rato, él siempre sabía cómo tranquilizarme, aún sin palabras.

- No pienses eso, Rose. Nada le va a pasar a nuestro bebé. –me dijo cuando sintió que mi llanto paraba.

- Estuve hablando con Bella. –le dije recordando la conversación que había tenido hace poco con ella. – Está preocupada, además de lo obvio, por Elizabeth. Piensa que la está dejando olvidada y se siente culpable por ello.

- Así es Bella, le encanta encontrar razones para sentirse culpable. –me dijo intentando hacer una broma, yo sonreí un poco.

- Deberíamos cuidar a Tony un día para que ella y Edward se lleven a la niña a pasear y le hagan saber que la aman y se preocupan por ella. –le propuse.

- Me parece una excelente idea. Hay que planearlo todo… pero que sea mañana. Ahora tengo una idea mejor… ¿qué te parece un baño caliente y un masaje? –me sugirió sabiendo que nunca podía resistirme a eso.

- Sólo si me das algo más que un masaje. –le dije murmurando muy cerca de sus labios y luego lo besé.

Él me correspondió con la misma pasión que siempre se formaba entre nosotros y cuando decidimos separarnos para tomar juntos el baño, nos fue difícil.

Pov Edward

Mañana ya se iban todos para sus universidades y hoy era el último día que podíamos pasar todos juntos y en cambio, ellos habían dicho que cuidarían de Anthony mientras Bella y yo pasábamos un día con la niña. Para demostrarle que seguíamos queriéndola como siempre, y eso no cambiaria porque estuviéramos pendientes de la salud de Tony.

Íbamos en mi coche con un CD de música de mi hija, lo que significaba que era todas las canciones infantiles, excepto una que era a piano que la tocaba yo. Mi hija cantaba todas las canciones con una sonrisa y contenta, mientras Bella y yo íbamos tomados de la mano, ambos con un poco de miedo de que Anthony le pasara algo mientras estábamos fuera, pero estaba seguro de que nos llamarían rápidamente, así que íbamos a disfrutar al máximo con Liz.

Primero la llevamos al parque y nos pusimos a jugar con ella en los columpios, cada carcajada que salía de su boca me hacía sentir mejor. Cuando se aburrió nos dijo que fuéramos al cine a ver una peli que había salido nueva de sus dibujos animados favoritos, nosotros la acompañamos y vimos la película mientras nos la explicaba. Lo que hacía que Bella y yo riéramos por como lo hacía. Al salir de pidió ir a la playa y sin pensarlo fuimos a la playa como última parada, pues después volveríamos a casa, ya se estaba haciendo de noche y hacía algo de frio y íbamos sin chaquetas, no quería que mi hija se enfermara y tampoco que lo hiciera mi Bella.

Cuando llegamos a casa Esme había dormido a Tony y estaban todos en el salón. Liz también se había quedado dormida en el coche y en los brazos de Bella. Pero cuando llegamos a casa le dije que yo la cargaba, pues la veía algo agitada, y no quería que ella también se pusiera mal. Dejé a mi hija en su habitación con su hermano en la cama de al lado y salí con la familia. Me sorprendió ver como Emmett y Jasper abrazaban a Bella. Lo primero que pensé es que le pasaba algo, pero vi que mis hermanas sonreían son tristeza y me di cuenta que se les había juntado lo de Tony, con la neumonía y que nuestros hermanos se tenían que ir. Fue ahí cuando recordé que mis hermanos estaban aquí para pasar las vacaciones tranquilas y felices todos juntos y en vez de eso se había convertido en una de las peores, junto a cuando Bella estuvo embarazada. Me senté a lado de Alice quien me sonrió y me abrazó. Le correspondí el abrazo, y después estire el abrazo para juntar a Rosalie con nosotros. Vi el brillo en los ojos de mi padre y al instante supe por qué era.

-¿Cuánto hacía que no nos abrazábamos los tres juntos? – les pregunté.

-Desde que éramos unos enanos – dijo Rosalie sonriendo. Una lágrima resbaló por la mejilla de mi padre y Alice se levantó para abrazarlo a él, pues Emm, Jazz y Bella abrazaban a Esme. Rose y yo nos miramos y también nos acercamos.

-Y de uno como este hace mucho más… - dijo Alice viéndonos. Apenas recordaba, pero el último abrazo que nos dimos los tres a la vez con papá fue cuando murió mi madre.

-Los cuatro sabéis que llamaremos todos los días. Para saber cómo esta Tony y que cuando programen la cirugía nos llaman que cogemos un avión rápidamente – dijo Jasper. Él y Alice tenían la universidad en Phoenix y tenían que volar. Emmett y Rose estaban en california y podían llegar en coche. Aunque ahora con mi hermana embarazada habían venido en avión.

-Claro que lo sabemos, hijo – dijo Esme.

Estábamos todos en el porche de casa, despidiéndonos de Alice, Jasper, Emmett y Rose. Esme le insistió a mi hermana para que se quedara y ella ayudarla con el embarazo pero, Rose le aseguró que ella estaría bien y que ahora lo que era importante era cuidar a Tony. Mi padre y Esme decidieron acompañarlos al aeropuerto mientras Bella y yo nos quedábamos en casa con los niños.

-Rose, recuerda llamar tu también si pasa algo con el embarazo, y cuando nazca mi sobrino – dije, me había empeñado en que sería niño y ya hablaba como tal – Y Alice y Jasper si planeáis algo de la boda avisad.

-No creo que hagamos nada hasta que Tony no esté bien – dijeron sonriendo.

-Bueno, vámonos yendo que perderemos los aviones – dijo Emmett abrazando fuerte a Bella y levantándola del suelo. Y a mí me dio una palmada en el hombro con una sonrisa. Lo mismo hizo Jasper con ambos, mis hermanas nos abrazaron a los dos y nos dieron ánimo. Ellos fueron al coche de papá todos, mientras yo y Bella nos metimos en casa.

DOS MESES MÁS TARDE

Narrado externo

Habían ingresado la noche anterior a Tony para poder operarlo al día siguiente. Toda la familia había viajado para estar en ese momento junto a los padres y el niño. Incluso Rose con siete meses de embarazo y cansada como se encontraba había ido hasta Forks para estar allí.

Bella y Edward pidieron a Charlie y Sue que se quedaran con Liz mientras todos estaban en el hospital. Y también le pidieron a Carlisle que entrara en el quirófano porque se sentirían más tranquilos. En este tiempo, Edward y Bella dejaron la universidad para volcarse en su hijo al cien por cien. El pobre Tony cada vez se sentía peor, la quimio lo dejaba sin fuerzas y vomitando todo el día. Bella a pesar de todo lo estaba llevando bastante bien pues no había tenido ningún problema grave, aparte de las veces que se sentía agitada por andar todo el día con Anthony en brazos, pero por más que Carlisle le repetía ella hacía oídos sordos y continuaba con lo suyo.

Pov Carlisle

Anthony ya estaba bajo los efectos de la anestesia, completamente dormido, lo habían puesto acostado sobre su vientre para tener mejor acceso al riñón y podía escuchar el ruido del ventilador que respiraba por él… creo que eso fue lo más difícil… hasta que comenzaron a abrirlo.

La razón por la que entré a la cirugía fue para que la familia se sintiera más segura de que las cosas iban bien, pues tenían la certeza de que al mínimo detalle que se complicara, yo se los diría. Pero en realidad yo hubiera deseado nunca estar ahí para ver a los cirujanos cortar el cuerpo de mi nieto.

Suspiré involuntariamente y seguí observando. Les tomó un rato llegar hasta el riñón que había sido tomado por el tumor, y cuando lo hicieron no me costó trabajo distinguir la masa deforme que tenía en lugar del órgano que debería estar ahí. Lo revisaron por todos lados y vieron qué tanto espacio abarcaba antes de comenzar a quitarlo. Vi el reloj y conté las horas que habían pasado cuando finalmente la masa ensangrentada estuvo fuera de mi nieto y ellos empezaron a revisar que no hubiera sangrado y a preparar todo para cerrar.

Cuando una enfermera les avisó que todas las gasas estaban fuera del niño, ellos comenzaron a suturar desde su interior con cuidado, por momentos me sentí aliviado pensando que ya todo iba a terminar, pero una alarma de la máquina del anestesiólogo me asustó.

- ¿Qué pasa? –pregunté por instinto, él ya la estaba apagando, me di cuenta de que era su presión arterial que había bajado repentinamente.

- ¿Seguros que no está sangrando? –les preguntó el anestesiólogo a los cirujanos.

- Seguros. Pero voy a revisar de nuevo. –dijo el otro médico y dejó la sutura. – Agua. –le pidió a la enfermera y ella le pasó una palangana llena de agua estéril, vi como la vertió sobre la herida y me fijé que no se tiñera de rojo. En ese momento la alarma volvió a sonar, o eso creí porque ahora era la de la oxigenación.

- El problema es la presión arterial. –afirmó el anestesiólogo cuando lo miré y luego abrió el suero para que pasara lo más rápido posible.

- Hay sangrado. –me distrajo la voz del pediatra y me concentré en ver el agua teñida de rojo, fue fácil identificar el lugar de donde provenía la sangre. – Aspirador. –ordenó y de inmediato alguien quitó el agua que habían vertido, entonces, se concentró en poner una pinza sobre la arteria exacta.

- ¿Tienen lista la sangre? –preguntó el anestesiólogo mientras ponía una medicina en el suero.

- Está lista. –contestó una enfermera, yo vi las bolsas con sangre que teníamos sólo por precaución.

- Póngansela. –ordenó y la enfermera fue para, en el brazo que no tenía suero, colocarle otra aguja y comenzar a hacer la transfusión.

Yo me quedé observando, la presión arterial de mi nieto se estabilizó poco a poco, pero la oxigenación continuó baja. Cuando la arteria estuvo bien cerrada, volvieron a llenar la herida de gua y observamos, ya nada sangraba. Suspiré de alivio y los cirujanos comenzaron a cerrar con rapidez.

Se me hizo eterno el tiempo hasta que terminaron y pusieron un parche sobre la herida, esa que le iba a dejar una cicatriz como recordatorio por siempre. El suero se terminó y le pusieron otro, la sangre siguió pasando lentamente. Cuando estuvo listo, colocaron a Tony sobre su espalda, moviéndolo con cuidado, y el anestesiólogo empezó a despertarlo. El niño fue cobrando consciencia y le quitó el tubo de la garganta, dejándolo que respirara por sí mismo, él se empezó a quejar y a toser, yo le tomé la mano y le susurré en el oído para que se calmara. Cuando, por fin, abrió los ojos le sonreí.

Pov Bella

- ¿Por qué tardan tanto? -pregunté paseándome histérica por la sala del hospital donde estábamos esperando.

- Papá nos dijo que iba a ser tardado, además él está ahí, todo va a salir bien. –me aseguró Edward, pero yo sabía que era nada más para calmarme, él estaba tan preocupado como yo.

- Bella, cálmate, por favor… no quiero que te pongas mal. –me rogó mamá y la miré a los ojos, ella tenía razón, si algo me pasaba ahora no le iba a ser de ayuda a mi niño, pero de todas formas no existía manera de tranquilizarme.

- Lo sé… pero… no puedo… -murmuré llorando.

Edward me abrazó y me refugié en él. Muy cerca de nosotros estaban mis hermanos tomados de las manos con sus hermanas, todos preocupados y tensos, Rosalie se acariciaba el vientre desde hacía rato y ahora Emmett, también hacía movimientos circulares sobre su barriga.

- ¿Estás bien, Rose? –preguntó Alice, de seguro notando lo mismo que yo.

- Sí, el bebé está muy inquieto y me está pateando por todos lados, siempre se pone así cuando estoy nerviosa. –nos explicó intentando sonar relajada, luego se encogió de hombros. – Supongo va a ser tan inquieto como su papá.

- Desde el quinto mes de embarazo, Emmett se esforzaba al máximo para no dejarme dormir. –respondió mi mamá con una pequeña sonrisa, Rose le respondió el gesto. Creo que mi hermano iba a defenderse, pero en ese momento una enfermera salió del quirófano y al vernos caminó hacia nosotros.

- ¿La familia Cullen? –preguntó con voz tranquila, pero igual me tensé porque fuera ella y no Carlisle quien estuviera buscándonos.

- Somos los papás de Anthony. –se me adelantó Edward a hablar.

- La cirugía terminó, los médicos van a hablar con ustedes en unos minutos pero el Dr. Cullen me pidió que les avisara que ha salido bien. –nos dijo sonriendo.

Yo sentí como si las piernas se me hicieran de gelatina y me aferré a Edward para no caer. La sensación de alivio que me recorrió fue indescriptible, las lágrimas se me desbordaron de los ojos y me quedé incapaz de decir nada. Supongo que Edward estaba igual pues tampoco habló.

- ¿Por qué no ha venido él? –preguntó mi mamá a la enfermera, ella todavía se escuchaba preocupada.

- El niño despertó muy inquieto de la anestesia y no quiso dejarlo solo. –nos explicó y me sentí mal por no poder ser yo la que lo consolara.

- Ya veo. Muchas gracias. –dijo mamá y la enfermera asintió y sonrió otra vez antes de volver al quirófano. – Voy a llamar a Charlie. –nos avisó y se alejó un poco sacando su teléfono.

Mi papá me había confesado con pena que no se sentía capaz de estar ahí esperando a que todo terminara, creo que temió que yo me enfadara por eso, pero no lo hice… la verdad si yo hubiera tenido opción… tal vez hubiera preferido lo mismo. Por eso él se quedó cuidando a Elizabeth.

- ¿Creen que tarden mucho en salir? –preguntó Alice.

- Espero que no. –le respondió Jasper.

Pov Carlisle

Estábamos en el área de recuperación, apenas afuera del quirófano. Anthony estaba llorando y moviendo los brazos para intentar quitarse la mascarilla con oxígeno que yo le sostenía en el rostro. Así que lo teníamos sujeto entre una enfermera y yo, ella era especialista en niños y lo hacía con delicadeza y precisión, a mí me costaba más trabajo, pero prefería mantenerlo quieto por la fuerza a que se quitara el suero o la sangre que le estaban pasando y tuvieran que volver a picarlo.

- Amor, no llores. –le pidió la enfermera en tono consolador mientras le quitaba las lágrimas del rostro con un pañuelo desechable.

- Tony, papá y mamá están afuera, también la abuelita Esme y tus tíos y tías ¿quieres verlos? –él me miró y parpadeó, dejando de moverse un momento. – Eso es, deja de moverte un poco, así podemos ir con ellos más pronto. –le sonreí y él se quedó quieto.

Yo esperaba que no faltara mucho para salir de ahí, pero todo dependía de qué tan rápido se le terminaran de pasar los efectos de la anestesia y el verlo con ese comportamiento no era muy prometedor, pocos segundos después empezó a sollozar y a retorcerse otra vez.

Pov Esme

Entramos todos en la habitación de Tony luego de que una enfermera nos avisara que mi esposo y el niño ya estaban ahí, Carlisle no quiso separársele ni un segundo. Bella y Edward entraron primero y fueron casi corriendo a ponerse uno a cada lado de la cama del niño, los demás nos quedamos atrás para no asustarlo, Carlisle fue y me besó la frente para después envolverme en un abrazo.

- Amor… ¿cómo te sientes? –le preguntó Bella a su bebé acariciándole la mejilla, la verdad yo me asusté al ver que no sólo llevaba un suero, sino una bolsa con sangre que estaba por terminarse.

- Mami… papi. –dijo él y empezó a llorar, aunque por las marcas en su rostro, pude ver que ya lo había hecho antes.

- Está bien, sólo debe dolerle. Adentro estuvo más alterado después de la anestesia, pero ya está mejor. –nos explicó mi esposo.

- ¿Y le quitaron el tumor? –pregunté sintiéndome tonta, pues para eso lo habían metido a quirófano, pero no pude contenerme.

- Lo quitaron todo, había tomado el riñón y un poco más, pero lo removieron satisfactoriamente.

- ¿Por qué la sangre? –preguntó Alice como asustada, Edward y Bella seguían acariciando a su niño como si no prestaran atención a nada más.

- Perdió más de la que esperaban durante la cirugía, pero con ese paquete que le pasen debe ser más que suficiente.

- ¿Todo va bien entonces? –preguntó Emmett.

- Hasta ahora, sí. –dijo mi esposo y sonrió, aunque vi la tensión en sus ojos.

Hasta ese momento no me había puesto a pensar en lo difícil que tuvo que ser para él entrar a esa cirugía… él no sólo había atendido a Bella, sino que ahora también tuvo que ver a Tony en el peor de los momentos. Me giré y lo besé en los labios de pura gratitud y en forma de disculpa, él se estaba llevando la peor parte de todo esto.

BUENAS!

ESPERO QUE OS GUSTE EL CAPITULO, COMO SIEMPRE TENGO ADELANT0 COMENTARIO Y OS LO ENVIO. AGRADEZCO COMO SIEMPRE A kykio88 POR TODA SU AYUDA.

UNBESOOOOO (kk'

OSQUIEROOOO (LL'