Finet La chica menos inesperada.
Holiguiiss mi gente, aquí estará saboteado de flash back deliciosos… Sin más que decir… además de lamentarme de no haber publicado en todo el mes de Febrero a pesar que en ese mes publique este fic…Este fic está hecho de imaginación Vallartense, Jalisciense y Mexicano… que lo disfruten.
La historia y personajes adicionales son de mi imaginación. HDA (Hora De Aventura) no me pertenece en lo más absoluto. Si fuera mío, haría un piche desmadre XD
Chapter-38: La fiesta y los recuerdos.
En una noche como si el día nunca hubiera existido, la Luna llena estaba redonda y su luz alumbraba a todos los habitantes de Ooo. Era hora de celebrar el estelar de la noche, el cual fue la décima Reunión de los Reinos, las representantes iban con sus respectivas parejas.
Fue algo obvio que Finn tuviera múltiples invitaciones de la mayoría de las princesas para que fuera su acompañante en la celebración, no podía barrer por completo toda la entrada de la casa por todas las cartas acumuladas. Tal vez su mejor opción fuera no ir, pero el corazón le estaba dictando a grito que fuera.
Se puso su mejor ropa de gala y se dirigió al Dulce Reino, busco entre la multitud una cabellera específica, pero fácilmente fue ahogado en una multitud de mujeres con las intenciones de regañarlo.
Por otro lado la única persona que no tenía pareja era una viuda antes del casamiento; La Reina de los Piratas, estaba recargada en la pared con una sonrisa pequeña mirando a su padre bailar con Betty, al poco tiempo alguien se acercó a ella:
―Una viuda tan hermosa, no debería estar tan sola―exclamó el caballero quitándose el sombrero ante ella.
―Gonner, no es momento para juegos―respondió en forma de burla.
―Siempre fuiste una amargada en este tipo de eventos, pero siempre te gustaba ver a la gente bailar―mencionó con una sonrisa mientras la acompañaba recargándose de la misma forma.
― ¿Y Phoebe?―interrogó mirando por todos lados en busca de la mujer de flamas.
―Está charlando con las princesas, no tengo interés de hablar con sus parejas. No hay ninguna charla interesante―explicó y al terminar escupió algo de humo como un juego de niños.
―Me he enterado…―el dragón dejo su juego y miro a la morena―Aunque me hubiera gustado que tú me lo digieras en vez de escucharlo con estas orejas que parecen antenas receptoras―el azabache se río ante esa insinuación.
―No me dio tiempo de encontrarte, hasta para mí fue sorpresa ¡Incluso pensé que yo era estéril!―esto hizo reír a la reina―Por lo menos te hice reír, pero no me sorprendería que te viera triste―en ese momento ella calló.
― ¿A qué te refieres?
―Finn está aquí, Esmeralda no pudo guardar muy bien el secreto y sabe algo. Lo quiere discutir contigo―ella por inercia bajo la mirada―No te pongas triste, tarde o temprano sabría algo más y no puedes huir de eso por siempre…
― ¿Aún no te puedes quitar el hechizo de la verdad por ti solo?―interrumpió intentando poner nuevamente su tono de burla, pero fue inútil.
―Ese hechizo me lo quitaron hace tiempo, pero no puedo evitar ser honesto por costumbre―respondió a la ligera―De todas maneras, no seas tan dura contigo misma ni con él―le dio un pequeño golpe en su hombro para animarla antes de irse a bailar con su pareja.
Ella solo se quedó quieta reflexionando todo, tanto esfuerzo de guardar ese mugroso secreto se fue al caño por la compasión de una madre; quería pensar que no fue su culpa al ver a su hijo sufrir como se le rompía el corazón en miles de pedazos. Agarro con fuerza su vestido y tener planeado huir de una vez sin decir nada, pero fue imposible al tener comprimido el órgano que palpita sentimientos entre las costillas ¡Al diablo el corset! No supo cómo Betty la convenció de usar este tipo de vestidos, se iba a negar de usarlo hasta tenía planeado no ir por los mismos motivos; pero al ver la sonrisa de su padre al verla así y aparte que el vestido lo hizo Betty como uno de sus hobbies favoritos, no pudo negarse.
Los pensamientos se esfumaron de manera monótona al sentir un ligero toque en su hombro desnudo, por inercia se giró topándose con un par de ojos azules. El joven vestía de forma tanto elegante como informal, las ropas hacían resaltar de tener buen físico; su cabello dorado estaba agarrado en una coleta sin rastro de algún gorro, con una sonrisa carismática de igual forma algo misteriosa.
― ¿Me permite está pieza, My Lady?―exclamó Finn inclinándose un poco para besar su mano.
Ambos no entendieron sus acciones en ese momento, pero ella acepto de manera automática sin mostrar emoción, terminaron bailando lo más alejado de la gente evitando los prejuicios y no querer armar un alboroto. El Medicum por otra parte quería estar así en silencio observando los ojos café tostado que respondían de la misma manera.
¿Cuánto tiempo estuvo así?
Incluso llego a recordar muchas cosas, para variar las que te pondrían un rojo tomate.
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― ¿Quién diría que te harían una fiesta de cumpleaños los Limón-agrios?―mencionó Jake frotándose un poco la barriga en el sofá de espera.
― ¿No es mucho? Es decir, apenas llegue de la misión en Bellotopía y no sé cómo sobre llevar esto―exclamó pensativo mientras se acomodaba.
―Tienes suerte de llevártela como pareja―interrumpió despreocupado el dragón con un ligero ceño fruncido― ¡Maldita sea! ¿Por qué tardan tanto?―después de expulsar esas palabras, las puertas del laboratorio se abrieron.
―He terminado―afirmo victoriosa la dulce ser mientras se tronaba los huesos de la espalda.
― ¿Qué es lo que querías hablar con Nicolet?―interrogó el can.
―Nada en especial, solo le di una advertencia de comportarse como dama…―no pudo terminar al escuchar una sonora risa.
La risa siguió en aumento y fue acompañada de una más, Gonner y Finn no aguantaron mucho hasta terminar en el suelo; el rubio al abrir nuevamente los ojos descubrió que su entorno no estaba muy claro, de hecho se sonrojo de sobre manera al ver unas pantaletas como señal de haber visto debajo de un vestido corto hasta la rodilla de falda estilo paraguas:
―L-Lo si-siento―tartamudeo mientras se incorporaba de forma torpe, pero el sonrojo se adueñó más de él.
―De hecho me mando a la mierda, pero después de unos estudios descubrí que tiene su lado elegante y educado por ser una princesa. Chicos les presentó a la princesa del Reino Helado―anunció mientras la chica hacia una reverencia.
La morena había cambiado en muchos aspectos, su cabello estaba perfectamente recogido sin ningún pelo en el rostro, llevaba un vestido hasta la rodilla y de cuello mostrando sus hombros, unos guantes blancos hasta el antebrazo y sus files medias de tricolor acompañados de unos zapatos negros:
―Gusto en conocerlos, caballeros―saludó con una sonrisa adornado de lápiz labial rojo.
Los tres no sabían que pensar, aunque el primer movimiento lo hizo el dragón para saber lo que veía era cierto; pero fue alejado de inmediato por la soberana del Dulce reino:
―Me tomo mucho tiempo tenerla quieta, esta faceta es inestable y no estoy segura cuanto podría durar; aparte con el más mínimo acercamiento de relación de cualquier tipo sentimental causaría una estabilidad. Lo lamento, Finn, no podrás besarla ni siquiera sobrepasarte de la zona segura―advirtió la soberana con intenciones que nadie causará un desastre.
El rubio tuvo un aura depresiva por un momento ¿Tanto esfuerzo, para qué? Con un fino traje y con pensamientos de no besar los labios rojos de su novia, aunque debía admitir que esa faceta era algo adorable hasta no aguantar las ordenes. En el momento del baile, lejos de las miradas acusadoras le dio un tierno beso; ella solo sonrió de forma adorable y le hizo una seña de acercarse más, no solo la obedeció incluso ella tuvo que pararse de puntas para llegar a su oído:
―Te contaré un secreto―solo término esa oración para mordisquear su oreja de manera traviesa.
El chico se estremeció ante esa desconocida situación, el sonrojo se adueñaba de él hasta el cuello y comenzó a sentir una corriente eléctrica activando algo nuevo.
―La razón…―su voz se había distorsionado dejando a un lado lo puro―… de Bubblegum de no rebasar lo permitido, es no solo soy la faceta elegante y formal de tu querida novia; estoy entrelazada con sus instintos ¿Quieres tu regalo de cumpleaños, héroe?―exclamó divertida mientras jugaba con sus mechones rubios.
Se alejaron de los demás y llegaron a las habitaciones apartadas del salón donde se llevaba la ceremonia. Por suerte nadie notó su ausencia y por suerte cuando los interrumpieron, ella permaneció serena para distraer al sirviente ¡En su vida no olvidaría eso! Bueno, no perdió la virginidad.
¡Nunca pensó que ella logrará hacerlo sentir casi en las nubes sin necesidad de volar!
Después le regreso el favor en su cumpleaños. Pero descubrió que las agallas que tuvo fueron por culpa de esa bebida naranja que tomó, lo cual su efecto duraba doce horas, de ahí en adelante estuvo abstenido por unas semanas hasta que otro baile y ella estando en temporada de celo le dieron vuelta a la hoja de pasar vergüenza.
Por eso tenía un buen recuerdo de los bailes.
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Se aflojo un poco la corbata por esos pensamientos, ellos estaban en una situación inestable por así decir; por un momento creyó que con este baile las cosas volverían nuevamente como estaban, pero ahora solo necesitaba respuestas. Con el aire fresco en la cara de ambos seguían aun con la mirada fija uno del otro, ella hizo presión en el hombro y desvió la mirada:
― ¿Por qué me lo ocultaste?―preguntó de forma firme.
Ella no se dignó a decir palabras, solo mantenía la mirada en otro mundo. Hartó de todo esto, quitó una la mano de la cadera de ella y la posiciono en el mentón obligándola a verlo nuevamente a los ojos. Su instinto no falló al ver los ojos cristalinos:
―Solo sabes poco―gimoteo intentando contener las lágrimas―Si te digiera la verdad…―no pudo acabar la oración al sentir algo fuerte.
El Medicum aunque le importaba su respuesta, desvió la mirada buscando la señal de peligro.
Por un momento sintió la falta de respiración en sus pulmones, la máquina termino su función de llevarle aire; con pesadez abrió los ojos familiarizando el olor a hospital de manera inmediata, los antibióticos le estaban dando lo suficiente para poner en marchar todos sus órganos internos. El sonido de la puerta lo alertó y fingió estar dormido; se abrió y cerró tras de sí de forma rápida igual de cuidadosa.
Por curiosidad quiso abrir los ojos por el infinito silencio que se plasmó hasta pensar haber dormido de verdad en ese tiempo de espera, se escucharon los pasos acercarse a la camilla y sentarse de manera precavida para no molestarlo; escuchó la respiración de alguien agitado y sintió las vibraciones de unas gotas en las sabanas como señal que lloraba en silencio, unas manos con delicadeza apartaron su cabeza de la almohada y le coloco un extraño objeto en el cuello. La curiosidad ganó y miró a su visitante.
Allí estaba Nicolet con la ropa rasgada y con heridas nada graves, examinó lo que le colocó y no fue sorpresa de enmarcar en su cara con las pocas fuerzas que tenía una sonrisa al ver el collar de copo, con miedo que fuera una ilusión guío de forma débil su mano para limpiar con el pulgar las lágrimas que expulsaban. Ella sonrió cansada y sostuvo su mano para besarla antes de caer sin fuerzas en la camilla.
Finn con horror descubrió haberse equivocado de encontrarla sana, examino las sabanas y el suelo para luego hacerlo con el cuerpo de la chica, ella tenía una herida cerca del vientre. Estaba perdiendo sangre rápidamente, apretó el botón de emergencia para llamar a los médicos, por fortuna llegaron rápido.
Todo pasaba en cámara lenta, cuando se la llevaron y limpiaron la sangre perdida del suelo y de las sabanas, recordó poco a poco lo que paso esa noche.
Vivis: *Insertar música dramática* No me odien, no quería dejarlo así, pero al verlo de mejor ángulo la pelea estaría más marcada en el siguiente chapter…
Vero: Eso es cierto, ya que sería mucho describirlo, pero bueno…
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