Hola! Qué tal?

Madre mía, cómo pasa el tiempo! En dos días entramos en el 2016, y la muy ingenua de mí creía que podría terminar este fic antes de que acabara el año, pero me temo que no ha podido ser, por varias circunstancias V.V

En tal caso, no quería despedir el año sin escribir un nuevo capi! Este es mi pequeño regalo de Navidad :P

Disfruten leyendo y… Feliz Navidad!^^

**..**

Capítulo XXXVI: Hermanas

Me miraba intrigada y con suspicacia, como si yo fuera la extraña en aquel jardín, frente a un parterre lleno de amapolas.

-… ¿Te conozco?-dijo, con voz lenta, aún sin incorporarse del suelo.

-Eh… No-me mordí el labio inquieta, sin saber por qué.

-Pero sabes quién soy-afirmó, teniendo en cuenta que la había llamado por su nombre.

Había algo extraño en ella. A pesar de ser claramente más joven que yo, no parecía amilanarse ante este hecho (tampoco es como si yo infundiera mucho respeto, me temo).

Y a pesar de que era la viva imagen de Hinata cuando la conocí, hace ya más de tres años, sus ojos eran más duros, no titubeaba y no era vergonzosa como su hermana. En cierto sentido, me recordaba más a Neji, su primo.

-He visto a tu padre y abuelo en la fiesta-me limito a decir-Te…Te pareces mucho a ellos.

Entonces desvía la mirada a las flores.

-Nuestros ojos son un rasgo bastante distintivo de los Hyuga-dice.

"Lo sé", pienso, pero no se lo digo.

-¿Y quién eres? Es de buena educación presentarse primero, aunque ya sabes mi nombre.

Iba con un vestido, demasiado bonito como para ser cómodo para una niña de su edad. Debía haberse arreglado para la fiesta y, sin embargo, no la había visto dentro de la mansión Uchiha.

-Soy Sakura Haruno-me presento, haciendo todo lo posible por sentarme a su lado sin morir en el intento y no fastidiar el vestido ni los tacones-Encantada de conocerte.

Vuelve a observarme con interés.

-Creo que he oído tu nombre-por un momento me descoloca-Eres la pareja de Sasuke Uchiha, ¿verdad?

Pienso en Sai, y asiento lentamente.

-¿Eres su prometida?

Se me encienden las mejillas.

-¿Qué? ¡No! Sa…Sasuke y yo solo somos amigos.

-Mm…

-¿Por qué no estás dentro? Admito que estos jardines son preciosos, pero apenas se ve nada por la noche, y además hace algo de frío.

-No puedo-dijo con firmeza.

-¿Por qué?-volví a preguntar.

Me miró como si estuviera loca, como si fuera un hecho obvio.

-No se puede participar en fiestas de sociedad hasta no cumplir los quince años, cuando se te presenta en sociedad. Y yo tengo doce.

"Los mismos que Hinata cuando la conocí"

-Oh… Así que es eso.

Bien, yo no pertenecía a la alta cuna ni mucho menos, así que no conocía este detalle.

A pesar de que se notaba que veía raro que no supiera aquello, Hanabi no preguntó.

-Entonces, ¿por qué has venido? Quiero decir… Si no te iban a dejar participar… Aunque debo admitir que no te pierdes nada, todo es muy…agobiante. Aunque la comida no está tan mal.

Comprobé con sorpresa, que aquello la hizo reír.

-Eres rara, Sakura-san.

Me enredo en el dedo un mechón suelto del recogido.

-Suelen decírmelo.

-Haces muchas preguntas y la verdad es que es un poco molesto-vaya, qué directa. Me reproché por volver a ser una entrometida, como con los chicos del orfanato tiempo atrás… Buscando entenderlos, ayudarles y obviar mi condición-Pero me caes bien. Además, empezaba a aburrirme aquí sola.

-Eh, mm, gracias, supongo…

Sonreí, pero ella no correspondió.

En la penumbra, vi sus dedos jugar con la hierba, arrancándola, como si planeara desenterrar algún tipo de tesoro. Me recordó a mí, en el jardín de mi casa, buscando tréboles de cuatro hojas con mi madre.

-He tenido que venir-dijo entonces, recordándome mi pregunta-Ni mi padre ni mi abuelo quieren dejarme muy lejos de ellos. Sobre todo después de…

Su voz se apagó abruptamente, como quien se da cuenta de que está contando algo que no debería, y quizá fuera así. Sigo siendo una extraña, ¿no es así?

Volví a morderme el labio inferior, preguntándome si debía presionarla o no. Porque una idea había empezado a tomar forma en mi cabeza, y se había instalado ahí, sin gana alguna de marcharse, y me incitaba a hacerlo.

-¿Te refieres…-empecé a decir, en voz baja, como si temiera que alguien pudiera oírnos-a aquel accidente de coche?

Así es como se vendió el asesinato de su madre y su tío, orquestado por su padre y abuelo, al saber que eran amantes.

La veo tensarse y hace que me pregunte si el hecho de estar desflorando a una pobre amapola es de manera consciente. Es una pena. Es una de las flores que más me gustan.

-Claro que lo sabes-murmura-Se enteró todo Konoha. Este tipo de sucesos morbosos le encanta a la gente-masculla.

-Yo no…

-Lo sé-asiente, coge otra amapola y empieza a destrozarla-Pero me refería…a cuando…mi hermana y mi primo desaparecieron.

Contengo la respiración.

"Solo un poco más, Sakura", me insta una voz en mi cabeza.

-¿Qué…sucedió?

Me miró extrañada.

-También salió en las noticias. Dijeron que fue un secuestro…pero nunca pidieron un rescate-aprieta la mandíbula con fuerza; casi me parece oír el rechinar de sus dientes-Mi padre y mi abuelo no paraban de buscarlos. Mi abuelo casi enloqueció por ello. Pero… los años pasaron, y todo se calmó, como si nunca hubiera pasado nada. Como si todos hubieran olvidado que antes eran parte de nuestra familia.

-Hanabi…

Entonces me sorprende agarrándome del brazo y, con sus ojos como un par de perlas, me devuelve una mirada desafiante y a la vez suplicante.

-No recuerdo mucho porque entonces era pequeña… Pero si recuerdo que, la última vez que vi a mi hermana, ella… Ella estaba llorando. Neji estaba con ella, y no sé… No sé qué pasó…

Me suelta lentamente y empieza a arrancar hierba de mala gana. Su frustración, su ira y su dolor son casi tangibles. Lleva años sin saber la razón de la desaparición de varios miembros de su familia.

-Lo siento…

-Da igual-dice entonces-Sé que a estas alturas ya no debería importarme, pero…

Mantiene los labios apretados y sé que es una chica fuerte, porque está intentando, por todos los medios, no ponerse a llorar. Sigue siendo una niña después de todo.

Dejo pasar unos instantes de silencio, y empiezo a notar el frío nocturno calándome los huesos.

Me muerdo la lengua.

"Ahora, Sakura"

-Oye, Hanabi… ¿Te suena el nombre Hana Hina?

Hana Hina. El seudónimo que utiliza Hinata en su trabajo, y que tiene parte de su nombre y de su hermana, un claro mensaje de que, a pesar del tiempo, no se ha olvidado de ella.

Se muestra todavía más confusa.

-¿Se puede saber a qué viene eso ahora?

-Eh… Por cambiar de conversación, ya que…bueno… No parecías muy cómoda hablando del tema y…

-Gracias-dice entonces, y estoy a punto de volver a hablar sobre el tema cuando dice:-¿Hana Hina?

-Sí-asiento.

Entonces los ojos parecen refulgirle, y veo reconocimiento en ellos, y cómo una sonrisa se extiende por su rostro.

-¿Te refieres a Hana Hina, la actriz de doblaje?

Parpadeo confusa. En realidad, no esperaba que le sonara el nombre.

-Eh, sí…

-¡Me encanta su voz! Quiero decir, no sé qué aspecto tiene, ¡pero le pone voz a mi personaje favorito en el anime que veo todas las tardes después del colegio!

Vaya, no esperaba que una chica que parece tan seria, pudiera emocionarse de esta manera, pero en realidad me viene genial que así sea.

-¿Sí? Pues verás…-me hago la interesante. Solía hacerlo de pequeña cuando quería captar la atención de mis padres; puro teatro-Es amiga mía.

-¡No! ¿¡En serio!?

-Ja, ja, ja-no puedo evitar reír ante su entusiasmo.

-¿Y cómo es que eres amiga de una famosa?

-Bueno, no creo que sea tan famosa… Pero el caso es que me hice amiga suya antes de que se hiciera actriz de doblaje.

-Ah…

Inspiro hondo. Aquí va. Quizá sea un error, quizá sea lo mejor que podría haber hecho por ambas.

-¿Quieres conocerla?

*.*.*

Poco después de que Hanabi aceptara mi propuesta, apareció un hombre, que resultó ser su guardaespaldas, que le dijo que debía reunirse con su familia.

-¿Seguro que podrás?-le dije, recordando la dirección, el día y la hora que le había dado; no contaba con que tuviera escolta.

-Me las apañaré-sonrió.

Cuando volví al balcón, tras subir la escalinata que lo conectaba con el jardín, me encontré con un Sai que llevaba varios minutos buscándome, y parecía desesperado al respecto.

-Lo siento, lo siento-dije-Es solo… Bajé al jardín un rato y…

Suspiró, entre aliviado y cansado.

-Está bien. Es que…temía que te hubieras podido ir-dijo, mientras se aflojaba un poco la corbata.

-Claro que no. No hasta que sea la hora de irme, ya sabes, mis padres-asiente-Además, contaba con que me llevaras de vuelta en uno de tus súper coches de lujo-bromeo.

Eso le hace sonreír.

-Pareces cansado. ¿Quieres entrar?

-No, no. Creo que ya he pasado demasiado tiempo ahí dentro. Es… agobiante.

Contuve una carcajada.

-¿Qué pasa?-me mira, curioso.

-Nada, es solo que yo pensaba lo mismo.

Su sonrisa se amplía.

A pesar del aire fresco, estoy a gusto, y miro las puertas de cristal que nos separan del resto de comensales, como si fuera una expresión física de todo lo que nos separaba de aquella gente iracunda.

-Ah…-suspiro-Supongo que no ha estado tan mal. Aunque siento haberte dejado solo tanto tiempo.

-No te preocupes-sacude la cabeza y se pone a mi lado, junto a la barandilla, mirando los jardines de una mansión que le resulta demasiado grande para él.

-Sin duda tiene mérito que tengas que pasar por estas cosas a menudo.

-Ja, ja. Solo un poco.

Ambos sonreímos.

Permanecimos durante un tiempo en silencio, llenado de la brisa, las voces y la música que había al otro lado del cristal. Parecía tan irreal.

Entorné los ojos y me apoyé en la baranda.

-Pronto tendré que irme-comento, y por alguna razón, eso me entristece. Quizá sea por el hecho de que, por una vez, había hecho algo fuera de la rutina, y que no tuviera que ver con cosas tristes. Y, con un poco de suerte, ayudar a un par de hermanas…

-Bueno…-dije, incorporándome-Ha estado bien-sonreí.-Debo admitir que lo mejor ha sido el desastroso baile y la comida. ¿No te parece…?

-Oye-dice, su mano cogiendo la mía-Verás, hay algo…que quiero decirte. Llevo tiempo queriendo hacerlo, y me parecía que esta era una buena ocasión.

-Oh-miro nuestras manos, para luego alzar la vista a él-¿El qué?

Aprieta ligeramente los labios, su mirada en nuestras manos, y noto cómo la suya se tensa en torno a la mía.

-…Me gustas.-alza la cabeza para mirarme a los ojos-Me gustas mucho, Sakura.

Noto la garganta seca y una pequeña vocecita grita en mi cabeza.

-Creí que era algo que, en realidad, estaba claro-añadió, ahora yo siendo incapaz de mirarle a los ojos-Pero al ver que…bueno, no decías nada al respecto y que parecía que no eras consciente de ello, yo…

Su rostro, habitualmente pálido, está teñido de un ligero sonrojo, y sé que habla en serio, lo que hace que mi cara también se tiña de rojo, note la mano palpitante y sudorosa y me pregunte cómo demonios es que no me lo había visto venir.

Es decir… Sai siempre fue muy amable y cariñoso conmigo, pero así es como yo también quiero tratar a mis amigos. Pero entonces recordé sus besos, sus abrazos, y ahora veo la diferencia.

Le miro, y veo en sus ojos mis ojos cuando miro a Sasuke. Amor, adoración, incluso casi devoción. Y el hecho de no poder corresponderle me deja sin aliento, sintiendo un vacío en el estómago que me retuerce las entrañas.

Porque él no se merecía esto. Yo, quien siempre pensó que no se merecía a nadie porque, a fin de cuentas, pronto dejaría todo atrás.

Pero las cosas han cambiado. Yo lo he hecho, y las personas a mi alrededor.

-Todo lo que he hecho hasta ahora-siguió hablando, en un susurro-Ha sido por ti.

-Sai, yo no…-trago saliva-Lo siento. Yo…me gusta otra persona.

Tampoco pude evitar pensar en Matsuri. El daño que la hice por el simple hecho de enamorarse de mí. Pero luego recordé que, a pesar de todo, encontró a alguien con quien estar. Y sé que Sai también lo hará.

Permanece en silencio ante mis palabras.

-…Lo sé. Es decir, no, pero sabía que tú no me mirabas de la misma manera que yo a ti.

Intento decir algo, pero se me adelanta.

-Es él, ¿verdad?

No digo nada. Lentamente, su mano deja de presionar la mía, y cuando creo que va a soltarla, se la acerca a los labios.

-Gracias por lo de esta noche.

-N-nada.

Rompe el contacto, tanto físico como visual. Se mira el reloj de muñeca.

-Ya es hora. Iré a decir que preparen un coche para llevarte a casa.

-S-sí. Pero, Sai…

Sacude la cabeza y traspasa las puertas de cristal de vuelta a la fiesta.

"No quiero perderle", me digo egoístamente.

Echo un último vistazo a los jardines y me encamino a la mansión.

Para mí, la fiesta había terminado.

*.*.*

Quería hablar con Sai, porque tenía la sensación de que algo no iba bien, como si hubiera quedado algo por decir. Y a pesar de la cercanía en la que estábamos en la limusina, me sentía apurada por el chófer, por lo que permanecí callada, y él tampoco hizo esfuerzos por empezar una conversación, lo que me hacía estar más inquieta.

-Hemos llegado-anunció el chófer.

Contuve un suspiro y me bajé del coche rápidamente, no dándole oportunidad de que me ayudara.

-Eh, bueno…

Tan lejos ya de la opulencia, y de vuelta a mi ropa habitual, sentía que lo que había pasado aquella tarde noche no había sido más que un sueño.

El coche aparcó un poco lejos de la puerta de mi casa, pero apenas anduvimos un poco, ya estuvimos frente a ella. Vi las luces que salían a través de las ventanas, evidenciando que mis padres se encontraban dentro.

Le miré, buscando qué decir, antes de despedirnos.

-Toma-me dijo entonces Sai.

-¿Mm?

Me tendió una enorme bolsa. Miré su contenido. Eran el vestido y los zapatos.

-No puedo aceptarlo-me apresuré a decir, casi por pura inercia. No estaba acostumbrada a que me hicieran regalos, y mucho menos de este calibre.

-Te dije que me ocuparía de tu ropa, y que era un regalo por aceptar mi invitación.

-Sí, pero…

Sonrió amablemente.

-Por favor, acéptalo.

Rechistando, aprieto las asas de la bolsa con fuerza, dándole a entender que me la quedaba. Aquello pareció aliviarlo.

-Nuevamente, gracias por lo de hoy. Me alegra que te lo pasaras bien…aun a pesar de todo. Nos vemos-se despidió.

-Espera.

Suelto la bolsa y le agarro del brazo, haciendo que se detenga y me mire.

-Siento…siento no poder corresponderte de esa manera…-empiezo a decir.

-Ya lo sé, Sakura, no sigas-niega con la cabeza.

-¡No! Escúchame, te…te quiero, ¿de acuerdo? Pero como mi amigo, i-incluso he pensado en ti como el hermano que nunca tuve.

Vi la desolación de su rostro. Quizá lo estaba empeorando.

"Maldición"

Suelto su brazo y en su lugar le abrazo. Noto que se tensa, pero poco después me corresponde.

-Eres muy importante para mí, así que…no quiero perderte-susurro contra su pecho.

Porque él fue el primer amigo que tuve fuera del círculo de personas del orfanato. Por eso, y más.

Le escucho suspirar sobre mi cabeza.

-Para mí también lo eres.-se separa de mí, y me clava su mirada-Así que…

-¿Amigos?

Veo el dolor mal disimulado en su rostro. Sé que le duele, pero tengo que dejar las cosas claras. Mi corazón ya le pertenece a alguien más. Este pequeño y enfermizo corazón.

-Sí-acepta-Me temo que sí.

-Lo haces parecer como algo malo.

-No. Peor sería no tenerte en mi vida-sonríe, sonríe de verdad.

Me retira el pelo de la frente y deposita un pequeño beso.

-Nos vemos.

-Encontrarás a alguien que te merezca.

Suelta una pequeña carcajada. Me extraña que le haga gracia.

-Eso espero. Pero creo que has dejado el listón muy alto.

Ahora soy yo la que ríe.

-Me tienes en demasiada estima.

-Quizá-asiente.

-Bueno…-digo, recogiendo la bolsa del suelo-Espero volver a verte pronto. Tengo tu número, así que…-sonrío.

-Cierto. Hasta luego, Sakura.

Se despide una última vez con la mano y se marcha en dirección a su coche.

Me asomo y me quedo allí unos instantes hasta que veo al coche partir.

Cuando doy media vuelta y abro la puerta de casa, siento como todo el cansancio y las emociones de aquel día me pesan. Tengo muchísimo sueño…y el dolor de cabeza ha regresado.

-Ya he vuel…-sorprendo a mis padres en la entrada-¿Qué pasa?

-Hemos visto el coche aparcado en la otra esquina. Y a ti y a tu…amigo.-dice mi madre, que intercambia miraditas y sonrisitas cómplices con mi padre-No pretendíamos espiar…Pero os habéis abrazado delante de casa y…

-¡Mamá!-me quejo, por ser tan fisgones y cotillas.

En cierto sentido, suspiro aliviada porque, por lo que dice, no escucharon nuestra conversación. Ah… Qué piensen lo que quieran, ahora no tengo la cabeza para hablar de este tema.

-Entonces, ¿ya sois novios?

-¡Papá!-me vuelvo a quejar.-Yo ya…

Me muerdo la lengua. Sacudo la cabeza mientras me encamino a las escaleras, para ir a mi habitación.

Casi se me escapa que ya tenía novio. Si mi madre se entera, no pararía de insistir sobre ello hasta que lo supiera todo, y no creo que sea buena idea que justo ahora sepa que su niña ya no es una niña.

-Ya he comido algo, así que no tengo hambre. Me voy a la cama, estoy muy cansada.

-Está bien-concedieron, aunque está claro que no estaban satisfechos. Querían saber más detalles de la fiesta, quizá mañana se los diera. Se sorprenderían por todas las cosas que vi y lo distintas que parecían todas aquellas personas-Pero, Sakura.

-¿Sí?-me detengo al final de las escaleras.

-¿Te lo has pasado bien?

Sonrío ampliamente.

-Sí.

*.*.*

Cuando la semana lectiva vuelve a empezar, mi única preocupación, después del dolor de cabeza y que muchas veces era incapaz de comer a pesar de la sensación de vacío en el estómago, era encontrar un momento para hablar a solas con Hinata.

Pero siempre estaba con alguien. Me sorprendí a mí misma, al fijarme ahora, que Naruto pasaba mucho tiempo con ella, y si bien eso parecía poner nerviosa a Hinata, también estaba contenta.

Mi oportunidad se presentó a la hora del recreo. Más bien, yo me cree la oportunidad.

-¡A comer!-exclamó Naruto.

-Sí, sí… Vamos a por Matsuri, Tenten y Neji y comemos donde siempre, ¿de acuerdo?-dijo Ino.

-¡Sí!-exclamó Kiba.

Me pregunto porque esos dos tienen que ser tan escandalosos.

Lanzo una pequeña mirada a Sasuke y luego me vuelvo hacia Hinata.

-Hinata, ¿puedo pedirte un favor?

-¿Qué es, Sakura-chan?

-Verás… No he entendido el último ejercicio que hemos hecho en matemáticas. ¿Podrías explicármelo?

-Eh, pues…-mira a Sasuke de soslayo, que está discutiendo con Naruto, para variar-Claro, pero, ¿no preferirías que fuera Sasuke-kun? Él también tiene muy buenas notas.

-Por favor.

Asiente.

-Chicos, adelantaos, Sakura-chan y yo tenemos que hacer unas cosas de mates.

-¿Eh?-se queja Naruto-Es la hora del recreo, ¡dejad eso para otro momento!

-Lo siento-me disculpo, pero apretando los dientes porque la pesadez de Naruto me estaba impacientando.

-Está bien. Nos vemos luego.

Se despiden y salen de clase.

-¿Quieres que me quede?-me pregunta Sasuke, que se queda rezagado a propósito-Puedo ayudarte.

-No, de verdad.

Frunce ligeramente el ceño, y luego acepta.

-Está bien-me da un pequeño beso en los labios.

Me quedo embobada mirándole hasta que sale del aula. Hinata ríe en bajito al verme. Intento obviar la vergüenza que siento cuando Sasuke da muestras de afecto en público.

-Y bien-Hinata saca su libro y cuaderno de matemáticas-¿Qué es exactamente lo que no ent…?

-Hinata-la corto-En realidad, lo que quería pedirte es otro favor.

-¿Química?

-No-niego con la cabeza.-Nada de eso.

Me mira sin comprender.

-Verás… Este fin de semana, he conocido a una fan tuya. Una fan de Hana Hina-añado, en un susurro, a pesar de estar solas en clase a estas horas; todo el mundo prefiere salir al patio con el buen día que hace.

Hinata se sonroja.

-¿U-una fan…mía?

-¡Claro! Se la veía muy emocionada hablando de ti.

-V-vaya…-veo que le da algo de apuro pero, en realidad, está maravillada.

-Y, verás, le dije que soy amiga tuya, y que te la presentaría.

-¿¡Qué!?-exclama, roja como un tomate-S-Sakura-chan, yo…yo no… El hecho de que no haya fotos mías es porque me da mucha vergüenza que me vean… Aunque guste mi voz… Además, ya sabes…que es…peligroso que mi imagen sea pública.

Por si sus familiares la encuentran.

-Lo sé. De verdad que sí, pero, es una niña de doce años, y se muere por conocerte.-suelto la bomba-La dije que podría verte esta tarde en el parque central de Konoha.

-¿¡Qué!?-vuelve a exclamar-¿P-por qué dirías…?

-Hoy tienes día libre en tu trabajo, ¿verdad? Vamos, no te hará daño…-o eso espero-Solo verla un momento, darle la mano y firmarle un autógrafo o algo así-la miro detenidamente-¿Y bien? Por favor, Hinata…-hago pucheritos.

Juguetea con sus dedos, indecisa.

-…De acuerdo.

*.*.*

Previamente me disculpé con Sasori, dándole una excusa de que hoy no podía quedarme al club de lectura.

Sasuke se ofreció a acompañarme a casa, pero…

-Lo siento, he quedado con Hinata esta tarde.

Parece un poco molesto. Quizá sí que le hacía ilusión volver juntos.

Me pongo de puntillas y le doy un beso en los labios.

-La próxima vez, ¿vale?

Me devuelve el beso.

-Vale.

Nos despedimos del resto del grupo y nos dirigimos al parque de Konoha donde le había dicho a Hanabi que acudiera.

Hinata parecía nerviosa, pero sinceramente, en mi caso, creo que el corazón se me va a salir por la garganta. Me duele el pecho e intento despejar la cabeza, que la noto embotada.

"¿Habré hecho bien…?"

Al entrar al parque, a pesar de estar lleno de gente, no veo a quien busco.

Me muerdo el labio inferior y miro la hora. Ya debería estar aquí…

-Hinata, ¿puedes quedarte sentada en este banco? Creo que…se me ha caído algo de la mochila antes-miento-Ahora vuelvo.

-Espera, Sakura-chan…

Salgo corriendo, pero me arrepiento en cuanto lo hago. Me detengo e intento recuperar el aliento, sintiendo que me asfixio.

Cuando regulo la respiración y se me pasa un poco el mareo, empiezo a buscarla.

"¿Dónde estará? ¿Al final no ha podido venir?"

Entonces alguien que viene corriendo choca contra mí. Casi pierdo el equilibrio y estoy a punto de maldecir a la otra persona cuando veo quien es.

-¡Sakura-san!-Hanabi tiene el pelo alborotado y algo de sudor le perla la frente-Lo siento, me ha costado escaparme. Ahora creen que estoy encerrada en mi habitación estudiando.-inspira hondo e intenta arreglarse el pelo, mientras habla atropelladamente, lo que me da a entender que está muy emocionada-Aunque no puedo estarme mucho, como lo descubran se preocuparán. Más bien, se enfadarán. Además, yendo a pie se tarda bastante…

Me mira de hito en hito.

-¿Está aquí?

Vuelvo en mí.

-Sí-allá vamos-¿Ves a esa chica sentada en aquel banco?

-¿¡Es Hana Hina!?

-Sí. Venga-le doy un pequeño empujón-Ve a verla.

Me da un fuerte abrazo.

-Gracias.

Y sale corriendo en dirección al banco donde había dejado a Hinata.

Yo la sigo después.

Hinata está ensimismada jugando con sus dedos en el banco cuando nos acercamos. Me pregunto si estará pensando en Naruto…

-Eh, perdona… ¿Eres Hana Hina?-pregunta Hanabi tímidamente, como si toda su excitación se hubiera evaporado; se la notaba muy nerviosa. Supongo que es lo que pasa cuando conoces a un famoso al que admiras.

Entonces, Hinata alza la vista y ambas se quedan mirando durante un instante.

Hinata es la primera en reaccionar, porque es la primera en reconocerla.

Se levanta como un resorte del banco y se lleva las manos a la boca, como queriendo ahogar una exclamación, pero nada sale de sus labios, hasta que…

-¿Ha-Hanabi…?-tartamudea.

-No puede ser…-murmura la otra por su parte-No puede ser…

Hinata me lanza una mirada desesperada, como intentando encontrarle el sentido a todo esto.

Me remuevo inquieta, pero asiento con la cabeza, como si con eso se pudiera explicar todo, pero me veo incapaz de hablar y romper la magia del momento.

-¿Hinata? ¿Eres tú…hermana?

Hinata, llorando en silencio, asiente con la cabeza.

Entonces, el rostro de Hanabi se contorsiona en un sollozo.

-¡Hermana!

Se tira a sus brazos y prorrumpe en llanto.

Algunos de los viandantes se las quedan mirando, pero al ver que no había ningún problema, siguen su camino.

Con los ojos húmedos, me doy la media vuelta y me alejo del parque. Tendrán mucho que contarse. Tantos años perdidos…

Porque, al fin, dos hermanas han sido reunidas.

**..**

Espero que les haya gustado! Dejen sus reviews para que sepa su opinión!

Sai es un encanto, pero, en el corazón de Sakura, Sasuke va antes. Me dio penita, pero al menos por fin pone en palabras lo que ya sabíamos, porque como él mismo dice, se veía a la legua que le gustaba Sakura, aunque ésta no se enterara XD

Y… Hinata y Hanabi se reencuentran! *aplausos por Sakura por urdir ese plan* XD

No se me ocurría un seudónimo mejor para Hinata, pero creo que tiene su gracia por cómo suena :P

Si quieren saber cómo sigue (ya para el año que viene XD), dejen reviews, que para mí serán unos preciosos regalos de Navidad :)

Felices fiesta!

Bye~!^^