La otra Mujer
Capitulo 38
Cambios
Rei palideció al conocer aquella noticia. Damon muerto...muerto...No, no podía ser, no podía creerlo. Michiru notó su rostro.
- Rei, ¿estás bien?
- Si, si...creo que tomaré una copa también- susurra la pelinegra intentando dibujar una sonrisa en su boca.
- Rei...no creo que sea buena idea- Advierte preocupada la pintora- No creo que el alcohol le caiga bien a Briss
- Diablos, Briss- susurra Rei palideciendo un poco más.
- Rei, en verdad ¿estás bien?
La pelinegra guardó silencio por un segundo. Luego, cuando iba a decir algo escuchó una decena de pasos bajar las escaleras de prisa, eran los pequeños Hansford, sus hijos, su madre y él...
- ¡Tía Michi!- Llaman los niños pelinegros al unísono mientras corren a abrazar a la pintora que los recibe contenta.
- Dany, Ray. Están enormes y hermosos.
- Gracias, tía- Se sonroja Raymond.
- Tía, ¿me darás clases de pintura?- Interroga emocionada la chica de ojos azules.
- Claro que si ¿qué te parece si después de cenar te enseño unos trucos?-Ofrece la bella sirena.
- Tía ¿dónde está Haruka?- Interroga sorprendido el chico de ojos amatista buscando a la corredora - esperaba que me ayudara con mi pista de carreras.
- ¿la que pediste para navidad?-Interroga Darien divertido- Aun no sabemos si te lo traerá, Ray.
- Me he portado bien, no veo por qué no- Deduce Raymond con seriedad- ¿dónde está Haruka, tía?
- No vendrá, querido- cuenta Michiru intentando ocultar su tristeza.
- ¿también se separaron como hicieron mami y papi?- Pregunta Danielle con tristeza.
- ¿qué?-se extraña la mujer de cabello ondulado mientras mira con los ojos bien abiertos a los anfitriones que se encojen de hombros.
- Luego te explico- Dice Rei en un susurro mientras se encoje de hombros.
- Bien. Creo que tengo algo de hambre, ¿me acompañan a la cocina, chicos?- pide Michiru mientras ofrece sus manos a los niños de cabello negro que aceptan encantados, dejando a solas a sus anfitriones. Rei toma la bebida que la pintora había dejado sobre la cantina y lo bebe de un solo trago. Su pareja se queda boquiabierto.
- Linda, ¿estás bien?- interroga Darien mientras frunce el ceño y revisa el rostro de su pareja- Luces pálida, y...estas tomando...
Rei calló por un segundo y luego puso su mejor sonrisa en el rostro.
- Estoy bien, no te preocupes- Responde con convicción fingida la mujer de ojos amatista mientras da unos pasos hacia la sala y ofrece su mano al pelinegro- ¿vamos?
Darien la observa inquisitivo pero acepta su mano y cuando por fin está lo suficientemente cerca de Rei la acerca a su cuerpo con su mano libre y la mira directamente a los ojos.
- Sé que no estás bien. Pero también sé que no me dirás nada, por lo que imagino que tendré que persuadirte, pero tenemos casa llena y no tardamos en ser interrumpidos. Pero sea lo que sea tenemos que hablarlo, Rei...
A ella se le va el aire de los pulmones. No deseaba hablar de ese tema, al menos no aun. Tenía tanto por digerir, tanto por pensar.
- ¡hey, amigo!- Llama el rubio señor Hansford- Muero de hambre, dense prisa ¿quieres? Tendrás tiempo de convencer a Rei de darles un nuevo hermanito a tus chicos luego de la cena.
El señor Spencer miró con ojos fulminantes al rubio pero a Andrew no le importó. Solía jugarles bromas pesadas a menudo a su amigo.
- Ni lo sueñes- Amenaza Rei relajándose un poco y dejando escapar una leve risa de sus labios- Eso jamás pasará, Andrew.
- Es verdad, amigo, eso no pasará. Además nuestra familia es perfecta justo ahora- Confiesa feliz el pelinegro.
- Bueno, bueno...no pierdo las esperanzas. Aun me falta una chica Spencer para mis chicos- Se burla Andrew notando como al instante se frunce el ceño de su amigo y socio.
- Eso jamás, Hansford. Jamás...pasará- Aclara estirando sus palabras el pelinegro, Rei ríe de nuevo al ver el rostro de su pareja crispado por los celos de padre.
- Vamos a cenar, señores. Es navidad...
La cena transcurrió en aparente paz. El tema central de la conversación fue la más pequeña integrante de la familia Spencer. Pero no fue lo único de lo que charlaron. Michiru prefirió no comentar más (al menos frente a todos los invitados) del motivo de la ausencia de Haruka y solo dijo cuando le preguntaron el porqué de su ausencia que era debido a compromisos de última hora.
Makoto y Andrew dieron la sorpresa a sus amigos sobre el próximo integrante de los Hansford, Makoto esperaba a su quinto heredero y todos se quedaron boquiabiertos pero prontamente los felicitaron por la buena noticia, Darien no dejó de bromear sobre lo bueno que era que tuvieran una casa tan grande.
Todos brincaban de felicidad por el hecho de saber que Seiya finalmente se había animado a salir de su autoexilio. El pelinegro contaba desde hacía muchos años atrás con el equipo necesario para poder ir a donde él quisiera y no estar limitado a una cama pero jamás había tenido un motivo lo suficientemente fuerte para salir de Suiza. Sorpresa fue saber que Seiya había decidido no volver nunca más a la clínica en Suiza. Algunos, como Rei se sorprendieron y apenaron por su respuesta, ella sabía que para él aquella clínica cerca de los Alpes era su hogar y sospechaba que su decisión estaba en gran parte influida por la relación que había tenido ella con Damon Corbel, el hijo de los dueños de la clínica.
Seiya dijo que estaba harto de tener que vivir en aquel lugar y necesitaba un cambio. Como todos supusieron, su idea no era volver a Londres. Seiya había cortado comunicación con su padre y en eso no iba a cambiar de opinión. Su idea era mudarse a Tokio, al menos por una temporada. Ese era su primer viaje a Oriente y la verdad era que Tokio siempre le había llamado mucho la atención. No quiso quedarse permanentemente en casa de su hermano. Dijo que si había salido de Suiza era para llevar su vida sin ser una carga para los demás- aunque Stella seguía estando con él para cuidarlo en todo momento- y prefería estar en su propio espacio.
Rei supuso que Seiya había salido de Suiza mucho antes de que los padres de su ex se enteraran de la muerte de su hijo.
Aunque Darien no dijo mucho, supo que la decisión de su hermano había sido casi principalmente por el affair que Rei había mantenido con Damon Corbel, el hijo de los dueños de la clínica. Sabía que ahora que estaban bien lo que menos quería Seiya era propiciar un encuentro entre ellos y la única forma era cortando de tajo con todo lo que tuviera que ver con él. Le agradeció en silencio ya que era Darien quien sabía lo mucho que significaba para Seiya y lo mucho que le gustaba vivir en aquella clínica en los Alpes. No lo reconocería ante todos, pero ese era el mejor regalo que alguien le hubiera dado jamás.
La cena terminó muy entrada la noche y los Hansford se retiraron con su pequeño batallón. Los chicos Spencer también habían caído rendidos y su abuela y tía se habían ofrecido a llevarlos a dormir. Darien acompañó a Stella y a Seiya a sus habitaciones y Rei a Michiru y Gea para que se instalaran cómodamente. La pequeña Briss no se despegaba de los brazos de su padre y aun entre bostezos no perdía detalle alguno de las charlas entre su padre y su tío, como si pudiera entender todo lo que hablaban.
Seiya confesó a su hermano lo que él ya sospechaba. Que el principal motivo por el cual se había salido de la clínica era porque no quería que hubiera tensiones innecesarias entre él y Rei. No por Rei de quien estaba seguro no volvería a caer en las garras del Suizo, sino por su hermano a quien conocía bien y de quien imaginaba no podría controlar sus celos, lo que ocasionaría discusiones y peleas entre su hermano y su cuñada.
Rei acompañó a Michiru a que se instalara cómodamente en la habitación que le habían dispuesto. Rosas rosas, un edredón color turquesa y las esencias de Jazmín para la tina estaban dispuestas ya.
- Y hay toallas limpias en el baño y cobijas extra por si te da frío, la noche es helada y supongo que tendrás frío ésta noche- Deduce Rei fingiendo sonreír.
- Rei...¿qué te pasa?- Pregunta Michiru Directa mientras mira a su amiga a los ojos que inmediatamente desvía la mirada.
- Nada, nada. No sé de qué hablas ¿qué habría de pasarme? Estoy feliz de verte, eso es todo.
- No, no es todo. ¿qué ocurre? ¿ya no me tienes confianza?- Interroga la mujer de cabellos turquesa.
- Michiru...no es eso, es que...- Rei calla un segundo y luego se arma de valor- ¿cómo murió Damon?
La bella sirena se quedó en silencio por un segundo. Eso sí que no lo esperaba.
- ¿por qué me preguntas por Damon? ¿lo conocías? ¿o solo estás evadiendo mi pregunta?
- Damon es la causa de que esté así, Michi- Confiesa Rei Recargando sus manos en la silla blanca del tocador, sujetándose para no caer.
- No entiendo.
- ¿Recuerdas que te conté que Darien y yo tuvimos problemas?
La de ojos azules asintió confundida. Una idea pasaba por su cabeza pero no se atrevía a externarla.
- Durante el tiempo que estuvimos separados...Bueno...¿Recuerdas que te conté que salía con alguien?...
- ¿Damon y tú?
Rei asiente
- Bueno eso sí que me ha tomado por sorpresa. Rei, Damon y Darien son my parecidos...cabello, estatura...físico. Desde el primer momento debiste suponer que tu atracción por él no era muy buena señal- Reprocha la Sirena en su clásico tono pero luego comprende lo que está pasando- Dios...que idiota soy. Rei...lo siento.
Un nudo se forma en la garganta de la pelinegra que mira hacia el techo para evitar que sus emociones la traicionen.
- ¿cómo murió, Michiru?
- Bueno...Haruka tenía dos o tres años sin tener noticias de Damon. Yo lo conocía porque llegó a ir a nuestro departamento en Roma. Haruka y él se apreciaban de verdad.
Rei la mira con ojos desesperados, callando un "Al grano"
- En fin. Tenía un mes que había llegado a Roma. No era el Damon que habíamos conocido. Tomaba en exceso, actuaba extraño, como si nada en esta vida le importara. A veces se involucraba en pleitos o en carreras clandestinas . Más de una vez Haruka tuvo que ir a pagar su fianza y sacarlo de la cárcel por manejar ebrio, o a exceso de velocidad, o ambas a la vez. Hace un par de días desapareció y todo lo que supimos ésta mañana antes de que saliéramos para el aeropuerto fue que él había muerto. Su auto se volcó en la carretera porque iba borracho. Intenté quedarme pero Haruka no me dejó. Dijo que no era una buena forma de pasar navidad y me recordó lo mucho que te extraño y lo ansiosa que estaba por conocer a Bridget. Prometió alcanzarme lo más pronto posible, en cuanto arreglara los papeles para poder trasladarlo a Suiza.
- Entonces yo fui la causante...-Murmura Rei con pesar.
- No, no. NO puedes saberlo, Rei.
- Es lógico, ¿no?
- Deja de culparte. Su muerte no es tu culpa y punto.
- Ni siquiera me despedí de él, Michi.
- No podías Saberlo, amiga. Nadie sabe lo que pasará...
- Él fue muy bueno, Michiru. Fue un gran amigo, una buena pareja. Solo recibí cosas buenas de él y ahora...
La bella Sirena se quedó pasmada. Era demasiada información para procesarla en un segundo . ¿Rei y Damon? Jamás le había pasado por la cabeza la idea de que Rei saliera con alguien más. Había sido testigo silencioso del matrimonio de su amiga y podía dar fe de que esos dos se adoraban ¿qué habrá pasado que decidieron separarse? ¿sería que Rei y él tuvieron una aventura? ¿o sería que él tuvo una aventura y ella lo dejó? No, eso era imposible, Rei era una de esas personas que no perdonaban. Pero no le constaba ni una ni otra cosa, y ese no era el momento para preguntar.
- ¿aun lo amas?- Interroga la Sirena- Rei ¿aun amas a Damon?
La puerta de la habitación se abrió mostrando a un Darien con rostro serio, demasiado serio para ser sinceros.
- Disculpen que las interrumpa, la puerta estaba abierta- Dice seco- Rei, solo venía a avisarte que Briss se quedó dormida.
Rei observó sorprendida al hombre ante ella. Lo conocía demasiado bien, sabía leer su rostro y también sabía que las cosas no estaban bien.
- Las dejo para que sigan hablando. Michiru...que descanses...
La pelinegra y la Sirena se miraron a los ojos. Ninguna dijo nada, pero Rei dio media vuelta dejando a su antigua mentora a solas para dirigirse a su habitación.
Lo encontró de espaldas a la puerta, mirando la cuna al lado de la cama donde Risa Bridget dormía tranquilamente, ajena a todo lo que pasaba a su alrededor y con una sonrisa tranquila, demasiado tranquila, como si tuviera un sueño especial del que solo ella sabía.
- Darien...- Lo llamó casi como un susurro.
Él se voltea y finge una sonrisa que no le llega a los ojos que carecen de su brillo eterno que emana cuando la observa. Luego evita el contacto de sus pupilas con las de ella y se vira de nuevo
- Briss se despertó cuando la traje a la habitación y le di algo de fórmula. Sé que no te agrada darle fórmula, pero bebiste un poco en la cena y...espero no te moleste
Ella negó con la cabeza y él dio media vuelta para ir al vestidor a ponerse la pijama. Estaba demasiado callado, demasiado serio. Podría imaginar que estallara en un ataque de celos, tal vez algún reclamo. Pero su silencio la mataba.
- Sobre lo que escuchaste hace un momento...- Inicia ella dubitativa.
- No quiero hablar de eso- Responde en tono cortante el pelinegro entrando de nuevo a la habitación con solo sus pantalones de franela y poniéndose una camiseta de resaque frente a ella. Rei se quedó paralizada ante esa imagen, justo ahora estaba a punto de discutir algo importante y su mente se nublaba con ideas nada decorosas.
- Pero yo si. Quiero explicarte- inicia ella con un tono fuerte que hace que Briss se remueva en su cuna.
- No grites, la despertarás. - Pide él bajando el tono de voz mientras se sienta en la cama, ella hace lo mismo.
- Quiero explicarte- Insiste ella sentándose sobre sus tobillos frente al hombre inglés.
- No lo necesito, Rei. No quiero que me expliques que ibas a responderle a Michiru. No quiero saber si aun lo amas- Responde en voz baja pero con un reclamo doloroso en sus palabras.
- Si lo necesitas. Solo mírate. Tienes los puños apretados, la mandíbula tensa, estas furioso y ni siquiera me miras.
Los ojos zafiro de él se llenaron de asombro. Por más que había intentado disimular su sentir no lo había logrado, él era transparente a Rei.
- Es mejor no hablarlo, Rei.
- No, no es mejor. Justo por no hablar las cosas, por callarnos es que casi nos divorciamos. Justo por eso es que casi te pierdo. Por tus silencios y también por los míos...-Susurra ella en un tono suave.
- Rei...
- Te responderé a la pregunta que me hizo Michiru; No, no lo amo. Nunca lo amé. Lo quise, y mucho...- Cuenta la pelinegra tomando entre sus pequeñas manos las grandes de su pareja que no la mira a los ojos, intentando ocultar de ella el dolor que le producían aquellas palabras.- Pero eso no es amor. Solo he amado a un hombre en mi vida y creo que puedes suponer quién es...¿verdad?
Una tenue sonrisa se dibuja en el rostro de Darien, ésta vez si llega a sus ojos y la mira con timidez y luego se anima a hablar.
- ¿Entonces porqué te preguntaba eso Michiru?
Rei lo mira con los ojos bien abiertos y calla.
- ¿por qué hablaban de Damon, Rei?- Interroga intentando fallidamente ocultar sus celos- Creí que habíamos prometido dejar el pasado atrás...¿lo extrañas?
- ¡No!- Responde indignada la pelinegra pero en un volumen bajo para no despertar a Bridget.- ¿cómo puedes pensar eso?
- ¡por cómo te veo, Rei!- Responde en el mismo volumen pero sin poder ni querer ocultar su enojo- ¡te ves realmente afectada por ese tipo!
- No sabes lo que dices
- ¿estás segura que no te estás preguntando si habrá sido la elección correcta quedarte conmigo, Rei?
- Quería hablar, pero si vas a ponerte así de pesado creo que será mejor dejar las cosas así- Bufa Rei poniéndose de pie para caminar al closet a sacar uno de sus camisones para ponérselo.
- ¡contéstame, carajo!- Se pone de pie el pelinegro desesperado por la respuesta cortante de su pareja.
- No voy a seguir con tu juego, Darien.- Amenaza la de ojos amatista montándose en su camisón obscuro- Piensa lo que quieras.
- Dime la verdad, Rei. ¿lo extrañas? ¿es con él con quien quieres estar?- interroga finalmente dejando que sus celos hablen por él.- ¿lo amas?
- ¡No!- Responde levantando la voz la mujer de ojos amatista- ¡ya te lo dije!
- ¡es que no entiendo porqué justo hoy hablas de él con Michiru! ¡no entiendo porqué estás así! Solo puede ser porque lo extrañas.
- ¡Damon está muerto!- Grita la pelinegra sin intentar regular su voz haciendo con esto que Briss despierte entre llanto.
- ¿qué?- dijo casi en un susurro el pelinegro, eso era lo último que hubiera esperado.
Rei lo mira con ojos recriminantes y luego se acerca a Briss tomándola entre sus brazos para intentar calmar sus lágrimas.
- ¿satisfecho?- cuestiona en tono de reclamo la mujer de cabellos negros mientras camina con la niña de ojos amatista por la habitación.
- Re...Rei...-Murmura él apenado- Así solo vas a alterar más a Briss, yo la cargo.
- ¡No!- Se altera aun más la pelinegra- Yo sé como calmar a mi hija, Darien.
- También es mi hija, Rei- Regresa con dolor el pelinegro, ella termina por ceder y le entrega a la niña al alto inglés que casi al instante la calma.- Estas alterada y ella te siente, siente todo lo que la rodea.
Darien volvió a colocar a Briss sobre la cuna para regresar su atención a la mujer que seguía petrificada donde mismo. Rei Tenía la impresión de que si se movía un solo paso el mundo se desmoronaría a sus pies. Cuando tuvo las manos libres la sujetó contra su pecho, apretándola con fuerza, con todas sus fuerzas.
- Lo siento...soy un idiota- Se disculpa casi en un susurro el pelinegro mientras da pequeños besos sobre el cabello de Rei.
- fue mi culpa, Darien...fue mi culpa- Terminó por soltar la mujer de ojos amatista
- No, linda. Eso no puede ser. No fue tu culpa- Intenta calmar Darien sin soltar su abrazo.
- Michiru dice que desde que volvió llevaba una vida de excesos, bebía, conducía alcoholizado...fue mi culpa- Se apena la mujer de ojos amatista.
- Somos responsables de nuestro propio destino, linda- Intenta calmar él- No fue tu culpa. ¿cómo murió?
- un accidente, en el auto...Haruka y él eran amigos...
- ya veo.
Ella pierde su rostro en aquel torso. En silencio las lágrimas corren por sus ojos y no entiende el porqué.
- Vamos a la cama...-Susurra el inglés en su oído mientras la toma en brazos y la lleva a la cama con suavidad. La cubre con el edredón y la abraza contra su pecho- No fue tu culpa, Rei...
Rei no responde a esas palabras y continua con los ojos cerrados, finge dormir pero no es así. Está despierta, consciente del dolor que su alma emana. No se da cuenta en qué momento exactamente se queda dormida, pero su sueño es intranquilo.
Sueña con las calles de Montecarlo, sueña con un auto rojo y un conductor de cabellos negros, sueña que el auto se sale en una curva y se impacta estallando casi al instante. El conductor muere y es ella quien tiene que reconocer el cuerpo, pero cuando va, cuando descubren ese rostro con la sábana se da cuenta de quién se trata, no es Damon Corbel quien yace inerte sobre la fría plancha de metal
- ¡Darien!- Grita saliendo de aquella pesadilla que la tortura, que la mata.
- Rei, Rei. Linda. Fue una pesadilla, tranquila - Pide el pelinegro aferrándose a esa cintura delgada con todas sus fuerzas- tranquila...
Su corazón latía a cien kilómetros por hora. Sentía que en cualquier momento se le escaparía del pecho. Ese era su más grande temor y acababa de descubrirlo a través de un sueño.
- Tuve un sueño horrible- Susurra Rei demasiado bajito.
- Solo fue una pesadilla, amor. Todo está bien...Debe ser por la noticia que te dieron ayer...
- No, no fue por eso, Darien- Confiesa la pelinegra apartándose de aquel abrazo. Él la mira extrañado- yo...
- No. Espera..quiero disculparme- Dice él cubriendo los labios pálidos de su mujer con el dedo índice- Perdóname por ponerme así anoche. Mis celos hablaron por mi. Yo te amo, Rei, el solo pensar que pudieras amar a alguien más...me mata.
- ¿sabes cuál era mi mayor dolor anoche, Darien?- interroga Rei mientras él niega con la cabeza, extrañado de escuchar aquellas palabras- Cuando Michiru me contó sobre Damon, sobre su reacción...Lo único en lo que podía pensar es en lo terrible que hubiera sido, lo desgarrador que hubiera sido si quien hubiera muerto en ese coche hubieses sido tu.
Una mirada de sorpresa en aquellas pupilas zafiro y luego el silencio.
- Darien...Cuando nos separamos...cuando te dejé- se corrige ella- Tu estabas tan mal como Damon. Eras inconsciente, te embriagabas...parecía que no le tenías amor a la vida.
-sin tí sería imposible amar otra cosa, Rei- Da por toda respuesta el pelinegro ganándose una sonrisa lastimera en la boca de su mujer.
- Soñé que eras tu el que moría. Y yo me sentía destrozada- confiesa Rei- La simple posibilidad de que fueses tu...de perderte a ti...
Las palabras ya no pudieron salir de la garganta de Rei. Solo sintió aquellos brazos fuertes que la apretaron con fuerza para intentar calmar su llanto. La sola idea le causaba tanto dolor, demasiado para poder digerirlo.
- Nada me pasará, Rei. Tu y yo nos haremos viejos juntos. Porque ni creas que te será tan fácil librarte de mi, preciosa- amenaza Darien besando el cabello de su mujer con delicadeza- Adoro como hueles...
- Solo abrázame muy fuerte, por favor- Susurra Rei- No quiero perderte nunca...
- Y no lo harás...te lo prometo
Ambos volvieron a recostarse y fueron aquellos brazos fuertes los que le dieron la seguridad para poder seguir durmiendo tranquila. No había mejor jugar que ese para mantener a raya a todos sus demonios, a todos sus tormentos.
Pasadas las fiestas Michiru regresó a Italia, extrañaba demasiado a Haruka y no veía la hora para verla de nuevo.
Gea se quedó un par de días para ayudar a Seiya y a Stella a buscar donde quedarse. Makoto le ofreció su departamento y éste aceptó encantado. No habría problema alguno para moverse ya que el edificio contaba con elevador. Seiya estaba realmente emocionado con la idea de llevar una vida normal, al menos una vida fuera de su autoexilio.
Cuando la vida tomó un ritmo habitual y los chicos volvieron al colegio el mundo pareció volver a girar de nuevo. Darien no había regresado con su otra familia, aunque procuraba llamar a diario desde el banco. Charlaba con Rini sobre lo mucho o poco que le gustaba su nueva escuela y sus nuevos compañeros, Henry permanecía más hermético y se limitaba a contestar con monosílabos. Serena Reclamaba una y otra vez el poco tiempo que Darien dedicaba a su familia. Pero al final un "tengo demasiado trabajo aquí" eran su único justificante, al final de cuentas cada llamada a occidente era un dolor de cabeza para él ¿por qué no podía solo terminar ese matrimonio como hacían tantas y tantas parejas? Le había insinuado a Serena en mil ocasiones que si ella no era feliz podían divorciarse, pero su respuesta siempre era un "no" tajante.
Esa fría mañana de Enero Darien y Rei se habían escapado de sus trabajos para llevar a Briss con el pediatra quien les dijo que la niña estaba de maravilla, para ser prematura Risa Bridget estaba aferrándose a la vida como toda una guerrera y eso daba paz y felicidad a los orgullosos padres.
La pareja disfrutaba de un pequeño descanso en un parque, con la carriola de Briss a su lado. Darien había comprado un par de cocoas calientes y los dos disfrutaban de ellas y de unas donas mientras veían a Briss cabecear sonriente.
- Es hermosa, ¿verdad?- Murmura Rei sin apartar sus ojos de la pequeña
- si, lo es- Apoya Darien atrayendo hacia si a la mujer a su lado, recostándola en su pecho- Es idéntica a su madre.
Ella levanta la cabeza y mira enternecida al hombre a sus espaldas, cuánto lo amaba. Estira un poco la cabeza y roza suavemente sus labios con los de él, en una caricia lenta pero electrizante.
- vaya, parece que lo suyo son los parques- los interrumpe una voz conocida pero nada grata
- ¿qué demonios haces aquí, Jeditte?- Bufa Darien mirando con mala cara al rubio ante ellos
- Si, que gusto verte.-Se finge indignado el rubio- Señora...luce usted verdaderamente hermosa, la maternidad le ha sentado de maravilla.
Las palabras de Jeditte por más amables que son tienen un tono que no termina de agradar a ninguno de los dos. Rei lo observa huraña y desconfiada y él lo ve con ojos centellantes, los celos eran uno de los defectos más grandes del señor Spencer.
- Oh, esta debe ser la más pequeña integrante de la familia- Deduce Jeditte acercándose a la carriola de la niña, Rei se pone inmediatamente de pie y saca a Briss de ella tomándola entre sus brazos
- Iré a comprar unas cosas a la farmacia, te veo en el auto- Se despide la pelinegra besando fugazmente los labios de Darien, luego una mirada amenazadora al rubio.
Jeditte la ve alejarse y discretamente la analiza de pies a cabeza, las pupilas se le dilatan y una sonrisa cruel y perversa se cuelga de sus labios. Cuando los dos ingleses se quedan a Solas, Darien mira molesto al rubio.
- ¿qué quieres, Jeditte? ¿más dinero? Sabes que Nancy te deposita tu cheque cada Lunes, no veo el motivo de tu visita. Te dije que te quería lejos de mi familia, de mi mujer y mis hijos.
- Lo sé, y créeme que no estoy aquí por gusto- Confiesa el hombre de ojos de hielo mientras se deja caer pesadamente en la banca, tomando el chocolate y la dona que dejó Rei y devorándolos en segundos, era más que notable el lazo familiar con Andrew, al menos en lo que a comida se refería- Tu mujer me envio...bueno, tu "otra mujer".
- Déjate de niñerías, Jeditte.
- Serena sospecha que tienes otra mujer, una aventura en Tokio y me ha mandado investigarte.
- ¿a tí?- Arquea una ceja incrédulo el pelinegro
- Si, a mi. Tuviste suerte, Spencer. Estaba dispuesta a contratar un detective privado.
- ¿y por qué has venido a advertirme?
- Seamos sinceros, no me conviene que Serena te descubra. Si se entera yo no tendré mi jugoso cheque de libras esterlinas en mi cuenta.
- Ya veo...Debí verla venir.
- Estaré unos días por aquí y luego regresaré a decirle que no encontré nada, que estás limpio y eres un monje budista- Se burla el rubio.
- Tu te vas ahora mismo. No te quiero en Tokio, Jeditte. No te quiero cerca de mi familia, ya te lo dije.
- ¿y qué haré mientras tanto?-Pregunta fingiendo inocencia el rubio.
- Te largas a donde te pegue la gana: Paris, Madrid, Australia ¡el polo norte! a donde sea, pero lejos de aquí, luego regresas a Londres.
- Me encantaría, pero...no cuento con el dinero suficiente- murmura el rubio.
- Mañana te depositaré en tu cuenta lo necesario para que desaparezcas un buen par de días.
- Tu siempre tan gentil- Disfruta el más cruel de los Hansford poniéndose de pie para marcharse.
- Jeditte...
El rubio se voltea mirando extrañado al señor Spencer que está apretando las mandíbulas y los puños.
- Te hablo en serio cuando te digo que no te acerques a mi mujer y a mi familia. Si tienes algo que decirme llámame o búscame en Londres, ¿entendido?
El rubio asiente con una mirada burlesca.
- Jeditte...una cosa más.
- Dime- Se interesa el rubio.
- Si vuelves a mirar a mi mujer de esa manera me aseguraré de arrancarte esa sonrisa con todos los dientes de la cara ¿entendido?
- Claro...
La casa de los Hansford generalmente era un lugar lleno de todo menos de tranquilidad. Con cuatro chicos en casa, el silencio era un lujo que no se podían permitir, fue por eso que Andrew se sorprendió aquella tarde al llegar a casa y no escuchar absolutamente nada...
Makoto aguardaba en silencio en la sala. Sus ojos estaban perdidos en la nada, esa no era la Makoto que él estaba acostumbrado a tratar y verla así, tan seria, tan callada lo aterró.
- Hola...-Saludó él con una tímida sonrisa. Ella lo miró de reojo y luego clavó sus orbes jade en la chimenea.
Andrew se encogió de hombros. Eso era nuevo, Makoto jamás lo había saludado así, un momento...ni siquiera lo había saludado.
- Mako...amor ¿pasa algo?- Se preocupa Andrew caminando hacia su mujer, ella le dedica una fugaz mirada de coraje y luego se pone de pie alejándose de aquellas manos, colocándose del otro lado de la sala- Makoto ¿qué ocurre?
Ella no contesta
- Makoto Hansford, si no me dices que pasa no puedo hacer nada al respecto, háblame, por favor...
- ¿por qué, Andrew?- Interroga ella haciendo que él la mire confundido.
- ¿por qué que, Makoto? ¿de qué hablas?
- Creí que lo que teníamos era especial...-Susurra ella con amargura.
- ¿de qué me estás hablando. Mako? No comprendo.
- ¿no lo sabes acaso?- Interroga con dolor la castaña.
- ¡No! Explícame qué pasa, Makoto.
- Eres un hipócrita, Andrew- Reclama la señora Hansford
- No sé de qué estás hablando, Makoto. Pero no lo sabré si tu no te abres conmigo. ¿qué hice?
- ¡sabes muy bien lo que hiciste, Andrew!- Explota ella poniéndose de pie- Y te advierto que hoy no dormirás conmigo.
El Rubio sigue totalmente confundido con las palabras de Makoto, jamás en tantos años había sido condenado a un castigo tan cruel ¿qué le pasaba a esa mujer? Tal vez eran las hormonas del embarazo...sí, seguro era eso. Sabía que tenía que ser paciente, por experiencia sabía que Makoto solía ponerse irritable cada que se embarazaba.
- Bien...se hará como tu digas, Mako- Se resigna él.
- ¡entonces no te importa!- Se indigna ella
- Si, si me importa y mucho. Pero si no me dices lo que ocurre...
- ¡Papi!- Saluda la rubia Sayuri mientras entra a la sala seguida de sus hermanos mayores.
- Sayuri, mi princesa- Llama el rubio levantando por lo alto a la niña de cabellos rubios, desconectándose totalmente del reclamo de su esposa- ¿dónde estaban?
- Tía Rei y Tío Darien acaban de traernos. Mamá nos dejó ir a jugar con Ray y con Dany
- Pues me da gusto que estén aquí- Sonríe el padre- ¿dónde están tus hermanos?
De pronto el rubio es atacado por dos pequeños granujas que lo derriban. Andy Jr y Motoki. Los cuatro terminan tirados en el suelo riendo mientras Makoto camina hacia la puerta de la sala.
- Mako- Chan...-La llamó Andrew
- Luego hablamos, Andrew...-Susurra ella con amargura mientras sale de la sala.
- Papi ¿mamá y tu pelearon?- Pregunta Sayuri que se da cuenta inmediatamente que algo pasa allí.
- No precisamente...Ya sabes que tu mami se pone tensa de vez en cuando- ¿dónde está Thor?
- Tía Rei lo está bajando del auto- Cuenta Andy mientras muerde el tobillo de su padre y éste grita
- Creo que dejamos la pelea para después, chicos- Se salva el rubio cuando ve entrar a sus amigos con Thor en brazos. Los tres chicos Hansford desaparecen escaleras arriba entre risas.
- Andrew, cojeas- Se extraña Rei al ver al rubio caminar con dificultad y le entrega al niño.
- No es nada- Minimiza el rubio fingiendo que no le duele- Ahh, cuídalo bien, amigo. Puede ser tu futuro yerno.
- ¡Yerno!- repite Darien en un tono de voz alarmante- Claro que no, Hansford. Mis pequeñas princesas no serán tocadas por las sucias manos de tus hijos.
- ¿estás seguro?- reta el rubio.
- Si, seguro. Aunque no puedo decir lo mismo de Sayuri y Ray...
- ¡oye, es mi pequeña!- Chilla el rubio en un tono de voz que hace que los visitantes se rían.
- aun es muy pronto para todo eso, señores- tranquiliza Rei- tiempo al tiempo
- Tienes razón, querida- murmura un poco relajado el pelinegro.
- Andrew ¿dónde está Mako?
- Creo que le dolía la cabeza, Rei. Fue a dormir un poco.
- Entiendo, pobrecilla, será mejor que descanse. ¿quieres que nos llevemos a los chicos de nuevo para que ella pueda descansar?- Ofrece Rei mientras una mirada de verdadero terror se refleja en el rostro de Darien.
- no es necesario, descuida. Yo me las arreglaré- Plantea el rubio con autosuficiencia
- Bien..si necesitas algo solo llámanos ¿quieres?
- Claro que si, gracias, chicos.
- Te veo mañana, amigo- Se despide el pelinegro.
Cuando Andrew se queda solo con Thor en Brazos solo puede hacerse una pregunta "¿qué pudo molestar tanto a Makoto?"
Un par de días después Darien fue llamado a Londres por su padre. El pelinegro arreglaba su maleta mientras Rei lo observaba desde la cama, esa mañana había avisado a la editorial que llegaría tarde. Aun estaba en camisón y contemplaba al de ojos azules interesada desde su sitio en la cama.
- Debiste ir a la editorial- Regaña él
- ¿de verdad no me vas a dejar llevarte al aeropuerto?- Indaga ella con la voz más sensual posible.
él niega con la cabeza.
- Anda, Darien. Nunca me dejas despedirte en el aeropuerto- Se queja ella.
- No me gustan esas ñoñas escenitas de las parejas despidiéndose en los aeropuertos- Bufa él poniendo los ojos en blanco.
- Eso es porque eres un cursi y seguro te soltarías llorando- Se ríe Rei.
- Señora, ¿se está burlando de mi?- Se finge ofendido el pelinegro tras cerrar su maleta y acercarse a Rei.
- Solo un poco, Señor Spencer. No me gustaría dejar una herida mortal en su ego- Se regocija Rei parpadeando coqueta al hombre que se acerca peligrosamente y la tumba sobre la cama, acercando sus labios peligrosamente a los de ella- Anda...déjame llevarte. Te llevaremos Briss y yo.
- No- Responde él mientras calla la protesta de Rei con su boca.
- Anda...-Suplica la pelinegra entre besos.
- Rei...Si...si tu me acompañas al aeropuerto jamás podré irme- Contesta él con pesar.
Una mirada de tristeza se refleja en los ojos de ella por un segundo pero luego la picardía llega a su boca y se las arregla para quedar encima de él.
- Entonces no se diga más, te acompaño- Afirma Rei mientras se coloca a horcajadas sobre el pelinegro
- Rei...-La contempla embelesado el pelinegro- Me siento tan culpable cada que me voy...cada que los dejo.
De nuevo esa tristeza
- Darien- Llama ella con seriedad para ganar la atención de él- Contéstame algo
Él la mira intrigado por la seriedad que ha tomado esa charla.
- ¿pensarás en mi cuando estés en Londres?- Interroga y él asiente- ¿soñarás conmigo?- él vuelve a asentir mientras ella a cada respuesta positiva libera un nuevo botón de la camisa azul de él- ¿me seguirás amando?
- Más que a mi vida...
- Entonces no te sientas culpable de nada. Es tu trabajo y lo entiendo.
- Creí que odiabas que me fuera- Susurra él sorprendido.
- Lo odio- Confirma Rei con seriedad, luego la mandíbula de él se tensa- Pero odio más estar sin ti. Odio más no tenerte en mi vida.
La confusión se apodera de la mirada de Darien
- Te amo, tonto. Y prefiero mil veces estar contigo de ésta forma que a mi modo sin ti. Solo llámame a diario y asegúrate de traer éste trasero de regreso a Tokio en la primer oportunidad que tengas- Ordena Rei con coquetería.- No olvides que me pertenece...
Una carcajada se escapa de los labios de Darien.
- Amor, nada me impediría regresar a tu lado.
- Si un día dejas de amarme, si un día dejas de pensar en mi, de soñarme... entonces no regreses- Pide ella.
La tristeza ahora cuelga de la mirada de Rei y Darien sonríe para luego acariciar el rostro marfil de la mujer sobre él.
- Rei, te amo. Nunca dejaré de hacerlo. Solo la muerte me impediría volver a tu lado...
Inmediatamente ella se deja caer en aquel pecho y se abraza con fuerzas. La sola idea de que él pueda morir, de que pueda morir estando lejos de su lado la paraliza y él se da cuenta cuando siente temblar ese fino cuerpo sobre el suyo, luego levanta su barbilla y enfrenta zafiro con amatista.
- No tengo ninguna intensión de morirme, Rei- Aclara él besando la frente helada de Rei
- Si algo te pasa...-murmura la de ojos amatista.
- Nada me pasará, y justo ahora me siento muy...muy...muy vivo- Explica malicioso el pelinegro girando sobre la cama para aprisionar a Rei bajo sus brazos, ella se deja aprisionar, lo necesita.
- a mi me pasa igual- Murmura con malicia la mujer de ojos amatista.
Luego de eso no pudieron articular nada coherente. Él atrapó sus labios rojos en un beso posesivo y ella respondió con la misma necesidad. Algo les pasaba cada que él tenía que marcharse, una inmensa necesidad de poseerse, de llenarse él de ella y ella de él. La pasión exhalaba por sus poros y el amor por sus miradas, Oh, cuánto se amaban, cuanto se adoraban en verdad...
Una semana luego de que Darien se marchara a Londres, Makoto le pidió a su amiga y confidente que la acompañara de compras. Era raro, le pidió que lo hiciera un miércoles por la mañana, "día de chicas" dio por toda respuesta la castaña cuando Rei la interrogó. Briss se quedó en casa con Satsu y su abuela mientras Rei se perdía por las calles de Tokio para comprar algo que no acababa de entender.
Caminaron por las calles principales de la ciudad, pero cuando llegaron a un lugar conocido Makoto le pidió a Rei que se sentaran a tomar un té, justo en la cafetería frente al "British International Bank" en las mesas de afuera y no en las de adentro como a ellas les gustaba.
A Rei no le gustaba sentarse en las mesas de afuera porque era demasiado bullicio. Prefería estar adentro, disfrutando de la música de fondo y el clima artificial. Aun hacía frío y estar afuera no le causaba gracia, pero Makoto había insistido y a últimas fechas la veía tan mal; además, nadie en su sano juicio se atrevería a llevarle la contra a una Makoto embarazada, eso ni pensarlo.
Rei intentó llevar una conversación normal con su amiga- dentro de lo posible- Pero Makoto estaba ausente.
- ¿qué te ocurre, Mako-chan?
- Nada, nada ¿me decías?
- Te decía que creo que a Ray le gusta una chica de su clase. Charla muy misterioso con Darien pidiéndole consejos y hoy me pidió dinero extra, creo que planea comprarle un regalo a esa niña- Cuenta Rei enternecida- Me gusta que Darien se dé tiempo para aconsejar a los chicos aun estando lejos, es muy tierno y...Mako-chan ¿me estas escuchando?
- Si, si. Ya te dije que no te preocupes. Algún día Dany se cansará de golpear a todos los de su clase- Responde la castaña prestando su atención a la acera de enfrente.
Rei pone los ojos en blanco y se cruza de brazos. Era la tercera vez que Makoto se desconectaba de su charla.
- Bien, habla. Dime que rayos te pasa por la cabeza hoy- Reclama la de ojos amatista a su amiga que abre los ojos como platos y tumba a su amiga debajo de la mesa.
- ¡escóndete!- Implora la castaña cuando las dos están en el suelo ocultas bajo el mantel blanco de la mesa.
- En serio. Estoy con mi mejor amiga escondida bajo una mesa en una de las principales calles de Tokio...Que elegante...
- Cierra la boca, nos van a oír- Regaña la de ojos Jade a su amiga sin dejar de mirar al frente
- ¿quiénes?- Interroga extrañada la señora Spencer.
Rei voltea hacia la mujer a su lado. Ve a Makoto tensar la mandíbula y luego temblar. Es terrible ver temblar ante ti a la misma mujer que ha tenido cuatro partos sin anestesia. Makoto era una mujer fuerte y ahora lucía pálida, muy pálida.
Rei intenta voltear hacia donde la castaña pero le preocupa tanto verla así, tan aterrada, con tanto dolor que no sabe exactamente qué hacer ¿cómo ayudarla?
Una voz la saca de sus pensamientos.
- ¿Rei, Makoto?- nombra el rubio señor Hansford.
Rei se pone de pie apenada- Si, Makoto siempre la metía en embrollos como ese- Makoto tarda un poco más. Andrew intenta ayudarla a incorporarse pero ella rechaza la ayuda, la bella señora Spencer está tan concentrada en el rostro de Makoto que ignora totalmente a la persona que acompaña al Rubio, es la voz de aquella persona la que hace ser consciente de su presencia.
- Rei, cuántos años sin verte...-La llaman
Ella se voltea pasmada y de repente le reconoce. Ha pasado más de una década pero ese rostro lo reconocería entre miles y ahora está frente a ella.
- Reika...
¡Hola!
Pues aqui traemos un capitulo más de la otra mujer...poco a poco caminamos al final y no...aun no decido nada. Espero que mi capitulito fuera de su agrado ¿a qué volvió Reika? tan tan taaaannnn Lo veremos la proxima semana :D
Mil gracias a todos los que me dan su apoyo y me recuerdan que debo de publicar.
Sailor Gaby: Muchas gracias por tu Review, espero que todo esté mejor. Es terrible cuando una desgracia llega a tu gente, pero sé que saldrán adelante, ánimo :)
Tea: La verdad no me podía quedar con las ganas. Tanto convivir con Made me empieza a volver una asesina, pero no te preocupes...Damon tendrá más papeles en otras historias, Gracias por tus bellas palabras :D prometo no ser tan mala con Rini...al final :P
Mayilu: Empieza el recorte de personajes...pero regresan algunos que ya habian salido para dar emoción a la recta final de esta historia, espero te guste :)
flakis: jejejejje, hoy no vimos que pasa en el presente porque el capitulo de la vida pasada de Rei se llevó mucho espacio, pero para la proxima veremos de que hablan esas chicas Spencer y tambien contamos de que muere ese Damon, el mundo es un pañuelo ¿verdad?
Irais: Sé que ya habias leido el capitulo pasado desde varios días antes. Gracias por dejar Review de todos modos :P Creo que Rei ahora si desistirá de las pruebas de ADN aunque...vienen unas pruebas más duras...uyyyy veremos cuales la semana que viene
Made: No seas lectora de centro comercial, deja Review. Sé que estas scaneando la historia ahhh y ya publica que tus lectoras te esperamos
Sir Charles: Gracias por tus animos, se que te debo Reviews y prometo pagarlos prontito prontito :)
Lector silencioso: Ya te vi...
Nos vemos la próxima semana :D
