Capítulo 36

Una explicación

¿Y ahora que hare?

si trato de olvidarte para no sufrir

pero por más que intento solo pienso en ti

y busco la manera de sobrevivir

si sé que es imposible sacarte de mí (Tardes de mayo/BNK)

Varios días habían pasado, y las consecuencias salidas del partido de Quidditch entre Gryffindor y Slytherin habían pasado, tanto Lynette como Joshua se encontraban fuera de la enfermería, repuestos de las heridas físicas pero sin poder decir lo mismo de las emocionales en el caso de ambos.

La despedida de Louis fue mucho más dolorosa de lo que la castaña podía haber llegado a imaginar, ella tenía muy en claro que el chico solo se iba a quedar el fin de semana dado que debía volver a Beauxbatons, a sus clases, pero lo que no tenía contemplado era el dolor punzante que sentiría en el pecho al estrecharlo en sus brazos por última vez el domingo por la noche.

Se escribían cartas a menudo, una por día por lo que las lechuzas se cruzaban invariablemente en la entrega, y aún así la chica sentía que necesitaba saber mucho más de él. Su cabeza se encontraba echa un verdadero papalote y ni ella misma estaba muy segura de lo que sucedía con ella.

Joshua por su parte no la estaba pasando ni tantito mejor, el shock provocado por la conversación que tuvo con su madre aún no se le pasaba, todavía no lo aceptaba y mucho menos se atrevía a hablar con Ron al respecto; conociendo a su padre ese definitivamente no se distinguiría por ser uno de sus mejores momentos y él no quería ser quien se lo recordará y además le hiciera ver que estaba enterado de todo el asunto, ahora podía entender muchas de las actitudes de Ron y en cierto grado se reprochaba el no haber pensado que tenía una razón para ello aunque por otro, le dolía que lo hubieran dejado apartado por tanto tiempo.

No estaban siendo sus mejores días, y no mejoraron cuando James, con el rostro más serio que le había visto en la vida le dijera que no iba a haber más entrenamiento de Quidditch para él en lo que quedaba del mes, ¡No podía creer que su primo le hiciera eso! Si el Quidditch era una de las cosas más importantes en su vida, y la única en la que hubiera podido refugiarse en ese instante… ya no tenía a Anyrel.

A pesar de lo que prometiera a su madre, la verdad era que después de la noticia que recibió no le quedaban energías para seguir insistiendo con la chica, y ella no parecía ni pizca de preocupada por él, no había ido a verle a la enfermería ni una sola vez; se había dicho así mismo, entonces, que ya no tenía caso seguir insistiendo con ella, ya no tenía más fuerzas para soportar más rechazos, lo mejor sería dejar las cosas como estaban y enfocar sus energía en algo más.

El pelirrojo, que hasta el momento caminaba sumergido en pensamientos nada agradables de recordar pateó una de las piedras que se hallaban en su camino rumbo al lago, su molestia con James y Sheccid no podía seguir indefinidamente, no cuando había cosas más importantes que el Quidditch sobre las cuales hablar; una cosa tenía en claro, y esta era que, los necesitaba más que nunca a su lado o se volvería loco.

-Así que aquí estabas escondido

Joshua se encontraba con la espalda apoyada contra el Haya a la orilla del árbol y los ojos cerrados dado que podía sentir un ligero dolor a la altura de sus sienes, la cabeza no había dejado de dolerle en ningún momento desde que sufriera el accidente provocado por Anderson.

Cuando abrió los ojos vio a una sonriente Sheccid prácticamente frente a él, pero la sonrisa no se reflejaba en sus ojos, también distinguió a James parado un poco más allá con las manos en los bolsillos, un tanto nervioso.

-Te hemos estado buscando- continúo su prima mientras se sentaba a su lado-. James y yo queremos hablar contigo Josh

Joshua no respondió, pero se quedo viendo fijamente a Sheccid mientras muchas cosas pasaban por su mente. James suspiro y se agacho para quedar a la altura de ambos, su orgullo podía irse a volar miles de metros más allá en ese momento por que el no hablar con Joshua no se le daba bien.

-Se que te sientes traicionado primo pero la decisión que he tomado es por tú bien, no te estoy sacando del equipo, nunca podría hacer eso, eres el mejor guardián que podríamos tener. Si te he dicho que no entrenarás por un mes es porque te quiero totalmente repuesto para la final no porque dude de tus capacidades.

-Lo sé- admitió Joshua-. Claro que lo sé, pero necesitaba del Quidditch para distraerme, necesitaba algo a lo cual aferrarme- termino diciendo mientras se colocaba una mano sobre la cabeza y un gesto de dolor aparecía en su cara.

Sheccid colocó sus manos alrededor de la cabeza de Joshua, cerró los ojos y se concentro, al cabo de unos minutos en los que el gesto de su primo se relajo y por primera vez en días Joshua dejo de sentir el dolor punzante, la pelirroja pregunto.

-¿Qué es lo que pasa Josh? Y será mejor que ahora nos digas todo porque no te moverás de aquí hasta que lo hagas

James asintió ante las palabras dichas por su hermana, los ojos de los gemelos Potter mostraban determinación, y Joshua en realidad no necesitaba de mucha persuasión porque sentía una necesidad apremiante de hablar con sus primos y más ahora que una idea había cruzado por su mente, una idea que quizás podría cambiarlo todo.

Joshua respiro profundamente antes de comenzar a relatarles a sus primos la plática que tuviera con su madre en la enfermería, él sabía que para ellos tampoco sería algo fácil, y es que los gemelos adoraban a su tía. A medida que su relato iba avanzando la tensión se podía hacer perceptible en el ambiente y cuando finalmente, y con la voz quebrada y las lagrima amenazando con salir, Joshua les dijo el dato más revelador y escalofriante de todos: que su madre estaba muriendo, las reacciones no se hicieron esperar.

Sheccid soltó un grito, por sus mejillas rodaron multitud de lagrimas de un segundo a otro, se abalanzo hacia Joshua al instante y enterró la cara en el hombro derecho de su primo para soltarse a llorar, ante el gesto el chico tampoco pudo contenerse; además le faltaba un abrazo desde hacía días.

James por su parte se había quedado totalmente estático, con los puños apretados, multitud de sentimientos lo invadía; quería gritar, golpear, destrozar, todo lo que pasaba por su mente era que no podía ser cierto, no su madrina. Cuando por fin logro calmar su respiración se unió al abrazo que compartían Joshua y Sheccid, los tres chicos permanecieron ahí un momento, abrazados, llorando libremente y sin que ninguno de ellos se atreviera a romper el silencio.

Casi media hora después cuando los tres se habían calmado lo suficiente, Sheccid se separo de los chicos, se paso el dorso de la mano por las mejillas y pregunto con una voz muy triste y baja

-¿Por qué Joshua? ¿Por qué?- el pelirrojo se alzo de hombros impotente

-No lo sé, me lo han estado escondiendo, apenas me he enterado

-Mi madrina… no… ella no, no puede ser cierto

-Me sentí igual James, desee que todo fuera una puñetera broma ¡pero no! Chicos, esto es horrible, me siento en una realidad alterna donde nada tiene sentido

-¡Es que no tiene sentido!- exclamo furiosa Sheccid

-Es por eso que tú padre ha andando tan extraño, por eso tantas visitas nocturnas a casa, por eso papá y él se quedaban hasta tarde en la sala hablando en murmullos inaudibles con botellas de whiskey de fuego enfrente- dijo James tratando de colocar todo en su lugar

-Y mamá salió miles de veces estas vacaciones- se unió la pelirroja a su hermano- ellas siempre estaban fuera al mismo tiempo ¿recuerdan? ¡¿Cómo pudimos ser tan estúpidos? ¡¿Cómo nos tragamos que iban de compras diario?

-Mamá odia ir de compras- soltó sonriendo melancólicamente Joshua-. Y yo estaban tan endiabladamente ensimismado sintiéndome mal que no me di cuenta de lo que pasaba

-Ha sido culpa de todos el no darnos cuenta, ¿Por qué no lo sentí? ¡Diablos!- la pelirroja golpeo fuertemente el piso con su mano

-Lastimarte no es la solución- la reprendió su hermano

-Estábamos en una burbuja- comenzó a decir pausadamente Joshua y como si hasta ese mismo momento se estuviera dando cuenta de ello-. De una u otra forma los tres estábamos en una burbuja y no nos percatábamos de nada de lo que ocurría fuera de ella… esa burbuja era tan pequeña y tan maravillosa, por algún tiempo al menos y cuando dejo de ser maravillosa se volvió aun más pequeña pero fría; y aún así no dejábamos entrar nada más. Y no nos dimos cuenta, y no lo notamos, por más cosas que se veían anormales las dejamos pasar por alto, en otras condiciones no hubiera sido así… pero la burbuja…

James y Sheccid se voltearon a ver, se hacían una idea de a qué se refería su primo con aquello de la "burbuja", y aunque Joshua estaba yéndose por el camino torcido, por el que ellos estaban seguros no quería irse pero que consideraba el mejor en ese momento. Si, era cierto, tenían sus propias "burbujas" y habían dejado de prestar atención en cierta medida a lo demás pero eso se acababa en ese instante, tenía que acabarse porque su primo los necesitaba más que nunca.

-… la burbuja no nos dejaba pensar en nada más- continuo el ojiazul tocando de manera imperceptible el medallón que le diera Hermione-. Pero su efecto se perdió, el efecto positivo se disolvió y el negativo ha debido irse porque no hay cabida para él; no ahora, ya no, hay cosas más importantes. Y una vez que se fue, cuando la burbuja desaparece, la claridad regresa y entonces… se me ocurrió algo que quizá pueda cambiar las cosas. Tienen que escucharme- pidió un poco desesperado el chico.

Sheccid y James levantaron una ceja interrogantes, pero por la mirada en el rostro de su primo se dieron cuenta de que no bromeaba, hablaba mas enserio de lo que nunca lo hubiera hecho en su vida; y ellos harían lo que fuera por evitar a Joshua perder a su madre, y evitarse a ellos perder a su tía.

-Somos todo oídos- declararon al mismo tiempo los gemelos.

Unos diez o quince minutos después tres chicos con sus cabelleras ondeando al viento, dos pelirrojas y una de color negro azabache, corrían presurosamente por los pasillos del colegio evadiendo a toda la gente con la que se topaban, lo único que querían en ese momento era alcanzar el despacho de uno de sus profesores de Defensa contra las Artes Oscuras, tenían que interceptarlo antes de que saliera rumbo a su torre, tenían que hablar con él, solo él podía decirles si su plan funcionaría o no.

Una mirada fuerte, decidida y el rostro serio se dejaban ver en Sheccid, parecía haber madurado de golpe después de que Joshua les contara su plan.

James tenía casi el mismo rostro que su hermana pero un atisbo de preocupación se dejaba ver en lo profundo de sus ojos, había escuchado atentamente y algo dentro de todo ello le daba mala espina pero Sheccid era testaruda y una vez que Joshua había dejado caer lo que pensaba era muy improbable que algo hiciera decir que no a su hermana.

Joshua aún tenía una expresión triste pero una nueva aura de algo que podía ser renovada esperanza se dibujaba alrededor del pelirrojo… ahora solo tenía que rogar a Merlín que fuera posible, todo dependía de lo que les dijera su tío Harry.

Llegaron al aula de Defensa sin parar de correr, llamaron a la puerta, aunque el ruido de pupitres caídos ya debía haber alertado a Harry sobre la presencia de alguien, cuando la voz les dijo que pasaran los tres contuvieron la respiración.

Xxx

La brisa de enero era más que refrescante y mucho más aún si te encuentras en las lindes del Bosque Prohibido. Elám y Dhamar se hallaban sentados sobre la raíz de un árbol, esta era tan gruesa que bien podían estar uno frente al otro y aún cabrían unas personas más; el chico Lupin lucía un tanto desvaído, traía el cabello de un color castaño sin vida y los ojos negros repletos de melancolía.

Dhamar no sabía muy bien que decir, se limitaba a tener a su amigo tomado de la mano mientras se la apretaba fuertemente, lo observaba, desde el pleito que tuviera con Sheccid en la enfermería Elám no era el mismo de siempre; la pelirroja seguía sin querer acercarse a él y, por más que el chico se empeñaba en tratar de demostrar lo contrario, la verdad era que eso lo afectaba y mucho. Sus bromas ya no se oían con tanta regularidad y cuando las dejaba salir la alegría no podía percibirse en él.

De repente Efrán apareció junto a ellos, con su característico destello de luz, como siempre sabía exactamente donde se encontraban, él y Dhamar cruzaron una mirada de complicidad y el chico Black fue a sentarse a lado de su primo poniéndole un brazo en el hombro.

-Hey pequeñajo te has perdido del lio que se ha armado en el Gran Comedor- exclamo con voz entusiasta a manera de saludo

-Aja…-. Dhamar rodo los ojos exasperada ante la respuesta dada por Elám

-No he podido arrancarle más que monosílabos desde hace una hora- dijo la rubia dirigiéndose a Efrán-. Y eso que ha sido idea suya venir aquí

-No quería estar rodeado de gente- sentenció Elám

-¿Ves?- pregunto Efrán guiñándole un ojo a Dhamar-. Soy más que efectivo, solo hago llegar y el pequeño se pone a hablar, piensa en mí más seguido Dhamar- la chica sonrió.

-Muy gracioso…- refunfuño Elám

-Que hayas perdido tu sentido del humor no quiere decir que yo deba hacer lo mismo con el mío hermano, además tanto mi papá como el tío andan preocupados por ti ¿sabías? Quieren saber qué te pasa y…

-Y habría que decirle a Sirius que dejará de ser tan metiche…- murmuro entre dientes el castaño

-Eso no se puede sería como pedirle a James que dejará de jugar al Quidditch- dejo caer Dhamar pero Elám la ignoro y siguió con su protesta

-… y mi padre ya debería saber que no me gusta que se metan en mis cosas. Así que agradecería que dejes de actuar como su espía Efrán

-Chaval se te han fundido las neuronas- reclamo el chico Black- tio has perdido el norte si crees que estoy aquí por eso. Yo tengo mis propias razones para preocuparme por esto lo sabes.

-No hay nada de qué preocuparse- dijo Elám

-Si clarooooooooooooo- interrumpió Dhamar demostrando que no le creía nada a su amigo-. A otros con ese cuento, que tú no andas normal ni mucho menos. La práctica de ayer ha sido un asco y eso sin mencionar que los deberes no son lo tuyo en estos días, ¿Cuántos trabajos extra te han mandado a hacer por no poder completar los hechizos?

Elám se levanto de un salto al tiempo que le dirigía una mirada nada amistosa a su amiga, ya no le estaba gustando nada encontrarse ahí.

-Dhamar tiene razón- dijo solidariamente Efrán-. Y sabes que eso no es bueno, necesitas mantener tus buenas calificaciones, además tenemos el partido suspendido contra Hufflepuff dentro de tan solo dos semanas así que necesitamos estar todos en forma y…

-¡Que el entrenamiento haya sido un asco no es ni remotamente mi culpa! ¡No es mi culpa que a James se le haya ocurrido la brillante idea de jugar a los experimentos ¿vale? ¡¿Qué jodidos pinto yo en la posición de cazador? ¡Y la escuela puede irse yendo a la mierda por mi ¿vale? Me he aburrido de ella por el momento, y ni me va ni me viene tener que hacer trabajos extras- sentenció fijando los ojos duramente en Dhamar.

Pero aún así la rubia no cedió ante la mirada de acero que había aparecido en los ojos de su amigo, ni siquiera pestañeo sino al contrario, se puso de pie dispuesta a plantarle cara, coloco ambas manos a lado de las caderas y le espeto con la misma dureza, mientras Efrán se conformaba con contemplar la escena.

Pasaron unos segundos, durante los cuales nadie dijo nada, se mantuvieron en su posición, en silencio. Pero las manos de Dhamar, al menos una de ellas, parecía que no podía mantenerse en su lugar y, de un momento a otro sin mediar advertencia y que ninguno se lo esperara, su mano derecha surco el aire para meterle una sonora bofetada a Elám que le quito el aliento a ambos chicos.

Los ojos de la rubia refulgían…

Efrán se había quedado inmóvil, a medio movimiento, uno de sus pies se había quedado en el aire como resultado de la milésima de segundo es que se encontró decidiendo si intervenir o no intervenir… el no intervenir había ganado, Dhamar debía saber lo que hacía, o al menos eso esperaba.

Elám por su parte permanecía estático, con una de sus manos colocada sobre la mejilla que Dhamar había golpeado, una sombra roja podía distinguirse en ella, y se podía descifrar en la expresión del chico que dolía, además de la sombra de desconcierto por lo que había pasado. Aún no terminaba de creérselo…

-¡Eres un idiota Elám Lupin!- le grito fuertemente Dhamar a Elám, la chica nunca antes le había hablado de esa forma por lo que el gesto descoloco aún más al metamorfomago-. ¡Todo lo que te he dicho es porque me preocupo por ti! ¡Siempre lo he hecho! Pero sinceramente Elám, a estas alturas me estoy preguntando si tanto esfuerzo en verdad vale la pena- esa última frase pronunciada en un tono de voz normal pego en él mucho más que el golpe recibido-. Porque si de verdad piensas eso que has dicho entonces eres más imbécil de lo que me negaba a aceptar

-Dhammy…

-¡A callar! ¡Nada de Dhammy… que eso no te sacara de esta!- para este momento Efrán se había ya situado al lado de ella, frente a su primo-. ¡No pienso permitir… no, más bien no voy a tolerar, que por una estupidez arruines tus calificaciones! ¿Me he explicado claramente? ¡Pareces un crío! Y ya no lo eres… así que más te vale ir dejando de ser tan endemoniadamente testarudo Elám por que no vamos a estar siempre para hacértelo ver ¡¿Captas?

-Ella tiene razón- intervino Efrán con un tono de voz más calmado-. Tienes que aprender a ser más racional, sin ir más lejos el próximo año ya no me tendrás cerca- añadió con una sonrisa melancólica el pelinegro-, no podre estar presente para ser mas testarudo que tu y tan solo un año después tampoco Dhamar podrá hacerlo así que va siendo hora de que aprendas a aceptar las cosas por ti mismo.

-Pensé que no te irías…- dijo sumamente sorprendido Elám-. Creí que… pensé… bueno que ahora que todo estaba aclarado ya no te irías

-No confundas las razones por las que me voy- rebatió el pelinegro moviendo la cabeza-. No buscaba huir Elám, esa es mi mejor opción para lo que quiero estudiar; no quiero irme pero he de hacerlo, exactamente lo que tú harás al salir de Hogwarts y lo sabes.

-Pero ese no es el punto…

-Dhamar tiene razón- concedió el pelinegro-. Ese no es el punto que tratábamos.

-Tienes que dejar de ser tan susceptible- continuo Dhamar dirigiéndose de nuevo a Elám pero ya más calmada-. No puedes seguir dejando que cualquier cosa haga que aflore tu tozudez, nunca ha sido bueno y apuesto lo que quieras que en estos momentos quisieras que pasara por alto- termino la chica con una sonrisa traviesa

-¿Por qué piensas eso?- pregunto receloso el chico Lupin

-Por que se que la extrañas- dijo sin rodeos la rubia-. Tu orgullo te dice que dejes de buscarla por qué no te ha hecho ni puñetero caso estos días pero… tu corazón está diciendo que mandes de paseo al orgullo y vayas de nuevo tras ella.

-Eso no…

-Ni lo niegues- dijo Efrán-. Sabes de sobra que te conocemos a la perfección; así que ni te molestes en negarlo pequeño. Mejor concéntrate en hacer que una voz le gane a la otra- el pelinegro le guiño el ojo-. Y por cierto… tú pintas de cazador porque yo estoy en la misma posición por ahora y no hay mejor compenetración que la nuestra, recuerda eso.

Tras ese último comentario ambos chicos dieron la vuelta dejando tras de sí a un muy pensativo Elám que se había vuelto a sentar en la raíz del árbol.

Xxx

El silencio reinaba en el despacho de Harry, los chicos se hallaban sentados en fila frente a él y llevaban así una hora.

Una hora…

En la que Joshua había vuelto a contar lo que se le había ocurrido después de hacer partícipe a su tío de que ya tenía conocimiento de todo lo que pasaba, y en las que los últimos diez minutos de esa hora Harry había permanecido mudo y sumido en sus cavilaciones mientras los chicos esperaban expectantes su respuesta.

Por fin después de lo que les había parecido una eternidad Harry rompió el silencio. En voz baja, modulada y pausada solo lo que sería una sentencia.

-Joshua, lo tienes todo bien pensando hijo, pero me temo que eso no será posible. Algo así no va a funcionar.

Sintieron que un balde de agua fría les caía encima

-¿Por qué no?- inquirieron al mismo tiempo los tres

-Por que no es viable- respondió Harry armándose de paciencia sabiendo de antemano que llegaría tarde a cenar porque muy seguramente esa reunión tardaría.

-Pero yo podría…

-No, Sheccid, tú no podrías, nadie te dejaría hacerlo y eso es empezando por tus tíos, Ron y Hermione jamás lo consentirían

-Pero ¿Por qué?- insistió de nuevo la pelirroja al ver como su primo parecía hundirse de nuevo

-Ya os lo he dicho: no es viable.

-Sí, eso ya lo has dicho pero yo quiero saber el por qué no lo es- insistió la chica.

Harry suspiro… tuvo que aceptar que, como decía Ginny, Sheccid era igual de testaruda que él.

-Es complicado, será largo de que lo entiendan seguramente

-No tenemos prisa por ir a ningún sitio, no nos esperan en otro lado, no te preocupes- dijo en esta ocasión James solidarizándose con su hermana, a su lado Joshua asintió mientras levantaba de nuevo la vista.

-No sé si deba decíroslo…

-¡Ya estuvo bueno de que seamos los últimos en enterarnos de las cosas!- grito Sheccid parándose y tirando la silla en la que se encontraba haciendo que su padre experimentará un deja vú.

-¡Eso! ¡De no haber sido por Joshua jamás nos hubiéramos enterado de lo que estaba pasando!

-No podíamos decirles nada- explico pacientemente a sus hijos Harry, no era como si no se esperara esa reacción por parte de ellos; aunque su aparición en el despacho sí que lo había sorprendido, Hermione no le había comentado nada acerca de lo que había hecho-. No hubiera sido justo que se enteraran antes de Joshua

-Pero ahora si puedes decirnos, y al mismo tiempo, porque no va a funcionar- intervino Joshua viendo a su tío fijamente a los ojos.

Harry los observó detenidamente pero ninguno de los chicos pareció amedrentarse ni ceder ante su mirada. Suspiro. Eso no le gustaba nada, ninguno había planeado tener que realizar esa conversación con sus hijos y, definitivamente, menos pensaba que sería el solo ante ellos tres.

-No sé muy bien cómo empezar…

-Por el principio sería una buena idea, papá- le dijo Sheccid con una sonrisa de circunstancias

-Cuando ustedes nacieron…

-No creo que mi hermana se halla referido a que fueras tan atrás- interrumpió James

-Cállate, James, deja que hable- gruño Joshua, era el que parecía más ansioso por obtener respuestas.

-Cuando ustedes nacieron- comenzó de nuevo Harry-, todo parecía normal, ciertamente éramos felices y mucho, para nuestras vidas esa felicidad era anormal; pero ese no es el punto. No tienen ni idea, no saben lo felices que fueron esos meses; después… como siempre algo empezó a preocuparnos. Hasta el momento lo mas anormal que se había suscitado, y tal vez anormal no sea la palabra para describirlo, había sido el hecho de que Elám no heredara nada de las características lobunas de Remus y que encima sí que heredara la metamorfomagia de Tonks, los metamorfomagos son muy raros y no suele heredarse de madre a hijo.

Sheccid se removió un poco incomoda ante la mención de Elám pero ninguno dijo nada, ya se iban imaginando para donde iban los tiros, Harry continuo

-Después cuando Efrán tenía poco más de un año, y todos ustedes ya habían nacido, paso algo singular.- Harry uso esa palabra dado que no se le ocurría una mejor para describirlo-. El comenzó a desaparecerse, cuando estaba molesto, herido, susceptible, se desaparecía y como si eso no fuera poco no lo hacía de la manera convencional- los chicos estaban escépticos no sabían que su amigo tuviera el poder de desaparecerse desde tan temprana edad-. Sirius y Jaina no pudieron evitar preocuparse y, desde luego, preguntarse a que se debía, la explicación en este caso fue lógica… rastreando entre los antepasados de Jaina se llego a una explicación, había sangre de Ninfas en su familia. Nunca supimos como era que decidió salir a relucir en ese momento, en ese niño, pero la explicación bastaba para entenderlo.

Sheccid, James y Joshua se encontraban prestando verdadera atención al relato, conscientes de que debían haber preguntado eso muchísimo tiempo atrás, nunca habían prestado real interés en saber que era lo que pasaba con ellos pero ahora se daban cuenta de que debieron haberlo hecho.

-Gemelos…-. Harry se dirigió a sus hijos en esa ocasión-, el hecho de que fueran gemelos niño y niña es algo que jamás se había visto en la familia Weasley, de la mía no se mucho, pero parece que los Potter siempre han sido hijos únicos. Quizás aún no lo sepan, pero entre los magos esas características están muy marcadas y cuando el patrón se rompe quiere decir que el mago en cuestión será poderoso o que traerá algo fuera de lo usual.

Ahora fue el turno de Joshua de revolverse incomodo… "Cuando el patrón se rompe quiere decir que el mago en cuestión será poderoso o que traerá algo fuera de lo usua"l… ¿Cómo tomar esas palabras?

-A los meses de su nacimiento fue evidente que así era- siguió Harry muy renuentemente-. Tus poderes también se manifestaron bastante temprano- dijo centrando la mirada en los ojos miel de su hija-, tenían alrededor de siete meses y James se lastimo, no dejaba de llorar, tenía un raspón profundo. Hicimos de todo para calmarlo pero no paraba, agitaba las manos hacia ti y cuando los pusimos juntos… tú lo tocaste y él dejo de llorar, le dejo de doler. Nos quedamos perplejos, al principio pensamos que había sido una casualidad o una conexión pero conforme fue pasando el tiempo se hizo evidente que no era eso.

El adulto se llevo las manos a la cara para sacarse las gafas, era una forma de ganar tiempo mientras pensaba como expresarse de manera breve y sobre todo clara. Finalmente continúo:

-Siempre que alguno de los chicos se lastimaba pasaba lo mismo; sin embargo, con los demás pasaba algo curioso, terminabas con sueño después de "aliviarlos", con James eso nunca paso por mas grave que fuera, jamás se enfermaron de chicos de viruela mágica o cosas así. Al fin algo ocurrió que hizo que consideráramos seriamente que no podíamos seguir ignorando lo que ocurría hablamos con alguien y nos explico muchas cosas. Habíamos usado demasiada magia, magia poderosa, ancestral en algunos casos y siendo demasiado jóvenes para ello; nos habíamos metido con tipos de magia que normalmente lleva años de perfeccionamiento para poder utilizar. Hermione, Ron, yo; y en menor medida Ginny, habíamos llevado a cabo hechizos complicadísimos para poder destruir los Horcruxes durante la guerra y eso, al parecer, llevo nuestras capacidades mágicas al máximo, hizo que desarrolláramos facilidades y otras cosas.

Harry hizo de nueva cuenta una pausa, como si no estuviera muy seguro de que decir a continuación, aunque más bien se debía a que no sabía cómo explicarlo. Hermione se hubiera desempeñado mejor en su lugar, una sombra de tristeza se poso en sus ojos al pensar en su amiga, ella siempre había sabido cómo explicar las cosas.

-La genética es algo extraña, un mecanismo desentrañable, del lado muggle se han hecho estudios que casi la han descifrado en su totalidad… pero la genética mágica es aun más complicada y difícil de entender y precisar; nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que pasará y menos cuando se trata de familias antiguas. Eso se debe a que sin importar que tan lejano se halle un descendiente, algún miembro de su familia aunque sea de las ramas mas dispersas puede "obtener" sus poderes si se dan las circunstancias idóneas. Además está el hecho de que no son gemelos idénticos, tienen características diferentes, puntos fuertes diferentes y poderes diferentes y; sin embargo, se complementan.

-¿Quién?- pregunto sin poder contenerse Sheccid, y Harry supo a que se refería

-Tamsin Blight- contesto sin dudar, aunque torció un poco el gesto al continuar-. Potter de casada, bruja de finales del siglo XVII, tenía unos poderes de curación como nunca se habían visto antes, era muy solicitada; de ahí lo sacaste, el ¿Cómo? aún es un misterio pero el ¿De dónde? Lo sabemos desde hace tiempo

-¿Por qué yo…?- comenzó James pero Harry adivino lo que diría y se le adelanto

-Ya os lo he dicho, no son gemelos idénticos, y aunque lo fueran hubiera sido difícil que tuvieran los mismos poderes si no es que imposible. La complementas James, además de la conexión que tienen por medio de la cual siempre sabes cómo se encuentra, eres la batería que la recarga-. Los tres chicos pusieron cara de no entender, por lo que Harry trato de explicarse-. Cada que usa su poder se desgasta, mientras más lejos estés tú más cansada se va a sentir ella; mientras más energía emplee más te va a necesitar cerca ¿me explico?

-Sí, eso creo- afirmo vacilante James quien sí que se daba cuenta de lo que su padre estaba tratando de decirles

-¿Qué tiene que ver todo esto con lo que te hemos venido a decir?- exclamo Joshua un poco contrariado por el giro de la conversación

-Creo que entiendes que es lo que tiene que ver Joshua- contesto calmado Harry girando hacia su sobrino-. No te gusta, pero lo entiendes

Sheccid, sin embargo, formulo la pregunta correcta para terminar de despejar sus dudas, lo malo fue que al mismo tiempo era la pregunta correcta para echar por tierra sus planes.

-¿Qué fue lo que hizo que se decidieran a buscar una explicación sobre mis poderes?

-Elám enfermo de meningitis ¿recuerdan?- los chicos asintieron, eran pequeños pero claro que recordaban, esa era una enfermedad peligrosa y todos habían estado tristes, en especial Efrán-. Tú no soportabas verlo enfermo Sheccid, siempre has sido testaruda, querías jugar con él, no aceptabas un no como respuesta; se suponía que no debían entrar al cuarto donde estaba Elám pero Efrán quería verlo y tu le convenciste de que se metieran sin ser vistos. En ese entonces tu no eras consciente de tus poderes, era como si se activaran solos, eras una niña de ocho años. Al estar frente a él, cuando lo abrazaste, al estar cerca sin ser consciente la magia curativa se activo. La meningitis no es una enfermedad mágica y es peligrosa; lo curaste, si, nunca lo sabremos pero probablemente Elám te debe la vida; sin embargo, casi te cuesta la tuya… casi mueres Sheccid.

Inconscientemente tanto James como Joshua contuvieron el aire y buscaron cada uno una mano de la pelirroja para apretarla fuertemente.

-Por eso no es viable…- murmuro Joshua sabiendo de antemano que todo estaba perdido, jamás le pediría a su prima que se arriesgara así además de que sus padres no lo permitirían nunca.

-Si fuera una enfermedad mágica sería la solución perfecta, bastaría con colocar a James a un lado de ella y hacer sesiones, no se curaría de golpe pero poniéndola bajo la influencia mágica curativa de Sheccid se recuperaría… a Ron también se le ocurrió- comento Harry recordando el día en que su amigo hecho un manojo de nervios había mencionado la posibilidad-. Pero no es una enfermedad mágica, es una enfermedad muggle y de las terminales. No puedes salvarle la vida a tu tía, Sheccid- afirmo vehementemente poniendo las manos sobre los hombros de su hija-. No seas terca, no trates de hacerlo, te lo suplico, acabarías más bien dando tu vida por la de ella y créanme- añadió dirigiéndose a los tres-. Hermione no se los va a agradecer, no a ese costo.