Capitulo 37: Tentaciones


Ni Shugo Chara ni sus personajes me pertenecen, sino a Peach Pit.

"pensamientos"

- Diálogos –

Amu PoV

*Narración dentro de Amu PoV*


Lentamente, como si le pesaran toneladas, levanto sus manos y las dejo descansar sobre la amplia espalda del pelinegro, correspondiendo así el tan deseado abrazo. El de mirada borgoña sonrió ante aquel suceso, "¡Por Fin!" pensó, y fue tanta su emoción que tomo a la chica por los hombros, separándola de su pecho para poder verla a los ojos, aquellos grandes ojos celeste lo miraban confundidos, el pelinegro se quedo fascinado con aquella expresión tan vulnerable que la chica tenia, aquel sonrojo que sus blancas mejillas sostenían combinaba con el color rosado de sus labios y mas aun su larga, sedosa y oscura cabellera enmarcando todo aquello, era hermosa, quería tenerla para él solamente, la larga espera había valido la pena; con su mano derecha acaricio una de las mejillas de la chica, y ella como aceptando su voluntad cerro los ojos, estaba dispuesta a todo, talvez era el momento, talvez era lo que realmente quería, talvez se encontraba mas vulnerable y expuesta, talvez… y se quedo ahí esperando, y espero, y espero, al no pasar nada abrió nuevamente los ojos, le carcomía no saber que era lo que demoraba al chico y lo vio, con sus orbes borgoñas fijas en ella, con una fascinación en su rostro, de sus ojos emanaba aquella emoción que llego hasta ella, subió una de sus manos y acaricio los negros mechones que caían sobre la frente del chico, el pelinegro sonrió, mas feliz no podía sentirse, o talvez si, con sus dos manos tomo el fino rostro de la ojiceleste y lo acerco al suyo con apenas unos centímetros de espacio entre ellos, fijo su mirada en la de la chica, la cual se encontraba como en trance ante aquel acercamiento, solo se dejaba hacer.

- Te amo, Yuriko – dejo salir de su boca, la emoción en aquellos ojos celeste se hizo presente y antes que pudiera decir cualquier otra cosa, el pelinegro se deshizo de aquellos centímetros que los separaban, juntando sus labios con los de su amada, sellando así sus palabras, el primero de muchos besos que se darían, la pelinegra termino por cerrar sus ojos y aceptar aquello que la movía en ese momento, acaricio tímidamente la mejilla del chico, lo cual le dio paso al pelinegro para profundizar aquel suave beso. Al cabo de algunos segundos la falta de aire se hizo presente, separaron sus labios, mas sus frentes se encontraban unidas, se miraron a los ojos.

- Daisuke yo… - decía tímida, apenada, hacia tanto que no exponía sus sentimientos, que ahora no sabia como hacerlo.

- Lo se – sonrió el pelinegro y la abrazo – no te esfuerces en decir algo que tus labios ya me han dicho, o que tus ojos me han susurrado – acaricio su cabello.

- No es que me esfuerce… - se excusaba – Es… algo que necesito decir, y en algún momento tu necesitaras escucharlo… es solo que, me cuesta un poquito de trabajo poner las palabras en mi boca – nunca se le había visto tan sincera con sus sentimientos, el pelinegro reforzó su abrazo.

- Entonces dilo, yo esperare en silencio para poder escucharte – guardó silencio, mientras su barbilla descansaba en el hombro de la chica. La pelinegra pensó bien en sus palabras, como las diría, como tenia que decirlo ¿De golpe? Tal vez suavizarlo, o que tal adornarlo con algún pensamiento, tras mucho pensarlo decidió decirlo simple, sencillo, pero sincero, que sonara como algo que ella diría naturalmente, que a final de cuentas lo importante era el mensaje que sus palabras llevaban, suspiro hondo, acerco sus labios al oído del chico, su corazón empezó a palpitar rápidamente y susurró.

- Yo…Yo también te amo – y abrazo por el cuello al chico, escondiendo su ruborizado rostro entre su brazo y el cuello del pelinegro, ella no lo pudo ver, pero en el rostro del chico se dibujo una gran sonrisa, después de un rato se tomaron de la mano y caminaron por el lugar.

- ¿P-podrías quitar esa sonrisa? – decía nerviosa la pelinegra.

- ¡¿Por qué? ¡¿Si soy feliz porque he de ocultarlo? – contesto divertido el chico.

- No lo se, bastante es que vayamos de la mano – miro sonrojada como sus dedos se entrelazaban con los del chico.

- ¡Bah! Eso no es suficiente – decía el pelinegro mientras caminaban entre la gente – Señora, mire esta mujer ¿No es hermosa? – detuvo a una mujer en el parque.

- Daisuke basta… - dijo apenada. La mujer que había detenido sonrió y asintió.

- Señor señor, amo a esta mujer – ahora fue el turno de un hombre que pasaba por ahí, el cual sonrió ante la acción del chico, siguiendo con su camino.

- Daisuke… - siendo como era y aquel chico con sus ocurrencias.

- ¿Qué pasa? ¡Si lo sabe Dios, que lo sepa el mundo! – Decía divertido, feliz, la chica sonrió ante aquello, el pelinegro nunca cambiaria, y eso le fascinaba de él - ¡Te amo! – Alzo la voz para que lo escucharan, finalmente la pelinegra se relajo y sonrió ante sus ocurrencias, quiso dejarse llevar, y se divirtió.

- Pasa, me cambiare rápido – decía la pelirosa mientras se dirigía a su habitación. El peliazul se quedo observando desde la entrada, la vio cerrar la puerta y se dispuso a entrar, se sentó en el sofá y observo su alrededor, había mucho silencio y por su cabeza solo pasaban imágenes de la chica, ya habían pasado los minutos y la pelirosa aun no salía de su habitación, el peliazul se inquietó un poco, se levanto y llego a la puerta de la habitación de la chica, intento escuchar si había movimiento pero fue en vano, no pudo escuchar nada, se detuvo a pensar unos segundos "¿Estará bien? ¿Le habrá pasado algo?" y decidió entrar, toco la puerta y abrió.

- Amu… - No termino de hablar al quedar impactado, justo en el momento en el que entró, la chica se estaba quitando una blusa, por lo que el peliazul pudo ver el torso de la chica únicamente cubierto por un sujetador de encaje blanco, al sacar la blusa su rosado cabello callo sobre sus hombros cubriendo un poco hacia enfrente y hacia atrás, al quedar su rostro descubierto la chica giro hacia la puerta por el ruido que hizo al abrir, se exalto al ver al peliazul ahí observándola, solo fue un instante, unos segundos, pero el peliazul había visto todo casi en cámara lenta, paso difícilmente saliva y quiso hablar.

- ¡¿Q-Que haces? – Grito exaltada la pelirosa mientras se cubría con la blusa que acababa de quitarse - ¡¿No te enseñaron a tocar la puerta antes de entrar? ¡Eres un pervertido! ¡Salte! – se puso histérica y no encontró mas, le aventó con la misma blusa que se tapaba, afortunadamente callo justo en el rostro del chico, lo que lo hizo reaccionar, salio de la habitación rápidamente.

- ¡Lo siento! – se disculpo del otro lado de la puerta, mientras quitaba la blusa de su rostro, no pudo evitar oler la fragancia de la chica en aquella blusa y su corazón empezó a acelerar el ritmo – No fue mi intención – volvió a decir, su cerebro lo traicionaba presentándole aquella divina imagen que acababa de ver, su blanca piel, su bien formado cuerpo, aquel detalle blanco con encaje y su largo y rosado cabello cayendo libremente sobre aquel delicado y hermoso cuerpo.

- ¡Si claro! ¡Entrando a escondidas! ¡Espiándome! – se vistió rápidamente, tomando una de las tantas blusas que se había probado antes, las cuales se encontraban tiradas en el suelo.

- ¡Amu, no te estaba espiando! Si así hubiera sido, ¿no crees que hubiera sido mejor mantenerme escondido? – decía el chico intentando calmarse.

- ¡Si, perfecciona tu plan! – su rostro se encontraba tal cual tomate, ¡al rojo vivo!

- Además ¿Qué dices?, toque la puerta – decía el peliazul de espaldas a la puerta.

- ¡Pues no escuche! Además, si tocaste debiste esperar una respuesta – decía aun exaltada.

- Solo estaba preocupado por ti… - suspiro para relajarse – Dijiste que te cambiarias rápido, así que… - no termino de hablar, pues escucho el ruido de la puerta al abrir, se giro y pudo ver aquellos ojos ambarinos asomándose.

- ¿De verdad fue por eso que entraste? – pregunto un poco mas calmada, pero abochornada. El peliazul asintió mientras le extendía la blusa que le había aventado, la pelirosa observo el trapo blanco que el chico tenia en su mano, termino de abrir la puerta y tomo la blusa.

- ¿Por eso fue que te tardaste tanto? – pregunto el peliazul viendo el montón de blusas tiradas por el piso de la habitación, la chica giro para ver de que hablaba, al ver aquel desastre se ruborizo, cerro la puerta, recogió rápidamente y metió todo al armario, y finalmente salio de la habitación para encontrarse con el peliazul sentado en el sofá y con los ojos cerrados; la pelirosa llego por atrás y tapo sus ojos.

- ¿Quién será? – pregunto sarcástico el peliazul mientras ponía sus manos sobre las de la chica, sintió su piel suave, sin apartar las manos de la chica se giro hacia ella y se hincó sobre el sofá, entonces de sus manos siguió el camino de sus brazos hasta llegar a los hombros de la pelirosa.

- ¿Q-q-que haces? – pregunto nerviosa aun tapando los ojos del chico.

- Shhhh – la silenció, subió sus manos por el cuello de la chica, siguió la línea de su mandíbula, acaricio sus mejillas, su nariz, su frente, la pelirosa cerro sus ojos, aquel contacto con el chico le hacia sentir escalofríos por todo el cuerpo, se sentía nerviosa pero extrañamente no quería apartarse, el peliazul siguió palpando el rostro de la chica, acaricio sus ojos, y finalmente llego a sus labios, como si se tratara de la cosa mas delicada del mundo siguió cuidadosamente la forma de sus labios, los delineó con su dedo índice y con el pulgar los "rellenó", volvió sus manos a los hombros de la chica bajando por su cuello.

- ¿I-Ikuto? – Aun no entendía la razón de aquello que el chico había hecho. El peliazul siguió el camino de sus brazos hasta llegar nuevamente a sus manos, las acaricio dedo por dedo, sonrió y finalmente las tomo para retirarlas de sus ojos, al abrirlos se encontró con aquella mirada ambarina que tanto le gustaba observar, misma que pedía una explicación, pero al mismo tiempo se le notaba calida, enternecida.

- Solo quería asegurarme que eras tu – sonrió de lado el peliazul, la verdad era que quería sentirla cerca, recorrer cada milímetro de su piel blanca y suave, memorizar cada centímetro de su cuerpo, pero tenia que conformarse con eso, hubiese querido que en vez de sus manos hubiesen sido sus labios, pero tampoco podía hacerlo, así que ni hablar, con eso bastaba. Se quedaron viendo uno al otro, como queriendo adivinar lo que el otro pensaba.

- Este… ¿Quieres hacer algo? – sugirió la pelirosa, tenia que deshacerse de la tensión del momento, pues comenzaba a sentirse nerviosa. El peliazul la miro interesado, levanto una ceja y dejo salir una picara sonrisa.

- Quisiera hacer muchas cosas – contesto pícaro.

- ¿Q-Qué? – pregunto confundida, no se había dado cuenta que su pregunta podía ser malinterpretada, y cuando lo notó se ruborizó al instante, si estaba nerviosa eso la hizo estarlo mas – V-v-voy por agua – se alejo hacia la cocina. El peliazul rió divertido, y la siguió.

- Amu, necesito decirte algo – se acerco a espaldas de la chica, estaba decidido a contarle la verdad, quería hacerle saber que sus sentimientos hacia ella eran sinceros, la tomo por los hombros y pego su frente en la cabeza de la chica, la cual paso saliva difícilmente y quería respirar con normalidad, pero comenzaba a agitarse. El peliazul la giró para poder verla a los ojos, la miro unos instantes antes de empezar a hablar – Yo… - dijo el chico, bajo sus manos hacia las de ella, había pocos centímetros entre ellos.

¡¿Qué pasa? ¡Dilo ya! … ¡Espera! ¡Tranquilízate Amu! No puedes estar segura de lo que dirá, ¿Qué tal que es algo que no quieres oír? … Pero, es Ikuto… ¡¿Eso que? … Dios… no estoy lista para escuchar lo que tenga que decir *Cerro sus ojos*

- ¿Q-que tal que lo dejamos para después? – hablo nerviosa mientras se separaba del chico, interrumpiéndolo.

- Pero… es algo que… - contestaba confundido el peliazul.

- ¡No importa, puede esperar! – claramente estaba nerviosa, y dijera lo que dijera el de mirada zafiro, ella no cedería, quería salir de ahí, estar a solas con el peliazul comenzaba a afectarle – Lo que no puede esperar es… es… ¡la comida! – cualquier excusa seria buena.

- ¿Eh? ¿La comida? – pregunto dudoso el peliazul, si bien quería sacar todo aquello que llevaba dentro no quería presionar a la chica a algo que talvez solo él quería.

- Si si si… - abrió el refrigerador y algunas puertas de la alacena – tengo que comprar lo de la semana, además Yoru ya no tiene comida, no lo puedo dejar morir de hambre – decía mientras tomaba sus cosas para salir.

- Ok – cedió el peliazul – Te acompañare – condicionó, salieron del lugar y se dirigieron al supermercado que quedaba a unas cuadras de ahí. Durante todo el tiempo que estuvieron rondando por los pasillos del supermercado la chica evitaba la mirada del peliazul, aquel que solo la ponía en situaciones comprometedoras tales como acercarse demasiado a ella, hacerla chocar en diferentes ocasiones contra él, hablarle al oído solo para decir cosas sin importancia, todo aquello ponía a la chica con los nervios de punta "¿Qué pretendía?" pensaba ella. Finalmente termino sus compras, el peliazul tomo las bolsas llenas con el mandado y salieron del lugar, caminaron media cuadra y…

- Umm... olvide comprar algo – Dijo el peliazul recordando algunos de los mandados que su rubia hermana le hacia – No me tardo, espérame aquí… o si quieres yo te alcanzo después – agrego

- Si, no hay problema – dijo con alivio la pelirosa, por fin tendría un momento de paz, estar con el chico le ponía un tanto alterada, para cuando volteo el chico llevaba las bolsas de lo que acababa de comprar – ¡Ikuto! – Pero el chico no la escucho – Mis cosas… - agrego, pensó unos momentos en si esperar ahí o adelantar el camino, decidió adelantar el camino pues no sabría cuanto tardaría el peliazul en volver, de igual manera le tenia que entregar sus cosas así que, no se preocupo por aquello y empezó a caminar. El peliazul entro a la tienda, busco rápidamente los artículos que la rubia le había encargado, no se demoro en encontrar todo, se formo en la fila para pagar y comenzó a sentirse ansioso.

Había caminado a lo mucho una cuadra, cuando de repente fue abordada por dos sujetos, los cuales la jalaron hacia un callejón que estaba a no mas de 2 metros de donde ella venia, le taparon la boca para que no hiciera ningún ruido, mas sus ojos reflejaban todo el temor que de pronto la invadió.

- Shhhhh – dijo el tipo que la tenia sujetada, mientras el otro hacia guardia de que no fuera a venir nadie – Tu tranquila y nosotros te dejamos ir rápido, lindura – la chica permaneció quieta con lagrimas en sus ojos. El sujeto que hacia guardia se acerco y de sus manos arrebato la cartera que llevaba y empezó a revisarla, afortunadamente por precaución nunca cargaba con el efectivo, prefería llevar la tarjeta de su cuenta donde guardaba el dinero que recibía.

- ¡Tsk! – refunfuño el sujeto al no conseguir efectivo, que era lo que esperaba que la chica llevara en su bolso – Solo trae una tarjeta y credenciales – gruño de nuevo.

- Nos la pusiste difícil reinita – decía él sujeto que la tenia contra la pared y con su boca tapada – Aunque pensándola bien, nos podemos divertir juntos – agrego mientras lamia su mejilla, la pelirosada estaba muerta del miedo, no sabia que esperar, cerro sus ojos fuerte y comenzó a rezar, sin mencionar el asco que le daba el sujeto que la tenia aprisionada.

- No no no, lo que buscamos es el billete carnal, no tenemos tiempo para divertirnos – decía apurado el sujeto mas bajito – Mejor dinos la clave para sacar el dinero y no te pasara nada – agrego amenazante.

- Tsk – reprocho el sujeto mas grande – Ya lo escuchaste… voy a destapar tu boca, solo necesitamos que nos des el numero, mientras tu estés tranquila no te pasa nada, danos el numero y ya esta – indicaba – No intentes pedir ayuda porque será inútil – agrego, la chica asintió a como pudo, lo único que quería era salir ilesa de ahí.

Aquella ansiedad lo estaba matando, cuando finalmente fue su turno pago lo que debía y salio enseguida del lugar, camino a prisa buscando a la chica, pero ya no estaba donde él la había visto por ultima vez, entonces siguió caminando para ver si la alcanzaba mas adelante, aquel sentimiento le daba mal presentimiento.

Destapo su boca con lentitud para asegurarse de que no intentara otra cosa, aun la sujetaba contra la pared.

- El numero, ¡rápido! – amenazo el sujeto.

- I… - dijo con dificultad la pelirosa, el miedo que sentía en ese momento era tal que no podía ni hablar.

- ¡¿I? – pregunto desesperado ante el silencio de la chica el sujeto mas bajo.

- ¡IKUTO! – grito con desesperación la pelirosa, dejando salir todo el aire que le quedaba en sus pulmones, le costo tanto trabajo pero al fin había logrado hablar. No se recuperaba cuando sintió la palma de la mano del sujeto sobre su rostro, la había abofeteado.

- ¡Te dijimos que no intentaras nada raro! – decía molesto él que la había golpeado.

Escucho su nombre en un grito desesperado, sintió que se le salía el alma del cuerpo y corrió como nunca en su vida lo había hecho, escucho a un sujeto exaltado y dejo caer las bolsas que llevaba en las manos, se enfureció al ver aquella escena.

- ¡Suéltala! – Advirtió antes de golpear al sujeto mas bajo - ¿Cómo te atreves a ponerle tus sucias manos encima? – dio el segundo golpe, justo en el abdomen, sacándole el aire al sujeto.

- ¡No te quedes ahí parado! – pidió ayuda al grandullón mientras se recuperaba en el suelo de aquel golpe.

- Tsk – reprocho nuevamente el sujeto, aventó a la chica hacia el suelo y se abalanzó sobre el peliazul, acertó su primer golpe sobre la mejilla del chico.

- ¡Ikuto! – grito preocupada la pelirosa, mas el peliazul no se quedaría de brazos cruzados, se agarraron a golpes mientras la chica intentaba pedir auxilio, ante aquello los sujetos decidieron mejor huir, al verlos correr la chica sintió como sus piernas se emblandecieron y callo al suelo de rodillas, sentía una gran opresión en el pecho.

- ¿Estas bien? – se acerco de prisa el peliazul, estaba golpeado, pero le preocupaba mas la chica, la cual lo miro desconsolada y se abrazo a él.

- ¡Ikuto! – Rompió en llanto – Te… tenia… mucho… miedo – decía con dificultad, temblaba todo su cuerpo, el chico la abrazó y acariciaba su espalda para tranquilizarla.

- Tranquila, ya pasó… - suspiro de alivio – No te vuelvo a dejar sola – se lamentó, mientras la pelirosa sollozaba en su pecho – Vámonos de aquí – dijo ayudando a levantarse a la chica, salieron del callejón, con su mano izquierda agarro las bolsas que anteriormente había dejado caer y con la derecha abrazó a la pelirosa, caminaron en silencio hasta llegar al departamento, entraron, el peliazul dejo las cosas en la entrada mientras llevaba a la pelirosa a su habitación, nuevamente se encontraba a solas con el chico, pero esta era una situación totalmente diferente a la anterior.

- ¿Ya estas mas tranquila? – pregunto angustiado el peliazul mientras recostaba a la chica en su cama, la pelirosa asintió y se hizo un ovillo abrazando su almohada, el peliazul estaba por dejar la habitación cuando sintió un jalon en su mano, sonrió conmovido – Ya vuelvo, solo voy a acomodar las cosas – contesto a aquello, la chica lo liberó y el peliazul fue a hacer lo que tenia que hacer, acomodo las cosas que necesitaban refrigeración en el refrigerador, los enlatados en la alacena y demás. Una vez termino aquello fue enseguida a ver como se encontraba la chica.

La encontró en la misma posición, con los ojos cerrados, se sentó en la orilla de la cama, recargo sus codos sobre sus rodillas echando su cuerpo hacia el frente y suspiro aliviado, sintió que se había quitado toneladas de encima, después de lo sucedido era la primera vez en toda la tarde que se sentía tranquilo, la pelirosa abrió los ojos y lo vio en aquella posición, puso su mano derecha en la espalda del chico y este volteo de inmediato, tomo su mano.

- ¿Cómo te sientes? – siempre preocupándose por ella. Aquella mirada ambarina se torno vidriosa, no supo realmente la razón de aquellas lagrimas, pero no podía hacer mas que consolarla, la jalo hacia él colocándola en su pecho, no dijo nada, solamente la abrazó recargando su mentón sobre la frente de la chica. Después de unos momentos, la pelirosa se separo del chico, quería verlo, pues no había tenido la oportunidad desde lo ocurrido.

- ¡Ikuto! – Dijo preocupada, el peliazul la miro con duda – Tu rostro… – se levanto enseguida y lo llevo al cuarto de baño.

- No te preocupes… es una simple herida – contesto el peliazul.

- No se ve simple – lo sentó en el inodoro, busco el botiquín de primeros auxilios y saco unas gasas, yodo, agua oxigenada, todo lo necesario para limpiar la herida - ¿Por qué no me dijiste antes? – preguntaba preocupada, el peliazul sonrió irónico.

- Estaba mas preocupado por ti… - contestó mientras miraba el rostro preocupado de la chica. La pelirosa tomo una gasa, la empapó de agua oxigenada y comenzó a limpiar la sangre seca del labio inferior del peliazul, una vez limpia la herida pudo notar que solo necesitaba una buena desinfección y listo, la inflamación bajaría por si sola, le puso un poco de yodo y terminó, limpió algunos raspones de su mejilla, reviso el rostro del chico para ver si no había alguna otra herida.

- Ya esta… - dijo mientras dejo salir una sonrisa satisfecha.

- Creo que te falto aquí… - contesto el peliazul mostrándole sus nudillos, en algún golpe que les dio a los sujetos se habría lastimado, le gustaba que la chica se preocupara por él. La pelirosa se dispuso a limpiar aquellas heridas y una vez terminó, se quedo en silencio observándolo, intentando ver más allá de aquellos ojos zafiro.

Aquel momento lo sentía tan intimo, que su mente maquilaba un sin fin de ideas e imágenes que pasaban por su cabeza en cuestión de segundos, de cómo se veía a ella misma entregándose a la voluntad de aquellos labios rosa pálido, aquella mirada zafiro seguramente tenia algún poder seductor que la hacia doblegarse ante sus pensamientos, pero por mucho que quisiera apartar la mirada de aquellos ojos profundos como el océano, no podía, no quería…

Por su parte, el peliazul se encontraba encantado, aquella atención que la chica le ponía le hacia sentir que después de todo… su trabajo de conquistarla estaba dando frutos, en esos momentos quería besarla, devorar aquellos labios rosas, tocar su piel, abrazarla a su cuerpo y sentir su calor, oler su aroma, se volvía loco por la chica y le costaba mucho trabajo contenerse, pero como todo un caballero respetaba la palabra de su amada.

- Amu… - hablo finalmente el peliazul.

- I-Ikuto… - contestó embobada aun.

- Amu… - volvió a llamarla el chico – mi… - no sabia como decirlo.

- ¿T-Tu que? – pregunto nerviosa.

- Mi camisa… - finalmente se dio a entender, o eso pensó. La chica se ruborizo a lo que el peliazul, según ella, le estaba tratando de decir. El chico sonrió divertido – Acabas de derramar yodo en ella… - agrego mientras soltaba una carcajada. Como si le hubieran aventado con un balde de agua fría, la chica "despertó" de su trance mas ruborizada que antes, hasta se le olvido lo que había ocurrido anteriormente.

- ¡L-Lo siento! – se disculpaba mientras intentaba quitar aquella mancha amarilla de la camisa azulada del chico.

- ¡¿En que estabas pensando? – decía aun entre carcajadas el peliazul, la chica sentía el calor recorrer sus mejillas.

- ¡E-en nada! – Contestaba nerviosa, la verdad es que pensó en todo y se avergonzaba mas por ello – Demonios… esta mancha no se quita… - dijo casi para ella

- Y a este paso, mi piel quedara manchada también – sonrió el peliazul, pues la pelirosa en el intento de quitar la mancha logro hacerla mas grande.

- L-lo siento – se disculpo con sus mejillas aun chapeteadas, el peliazul se levanto de su lugar y comenzó a desabotonar su camisa.

- ¿Q-q-que haces? – pregunto nerviosa.

- ¿No es obvio? Me la quitare, así podrás quitar la mancha como gustes – contesto tranquilo, termino de sacar su camisa y se la entrego a la pelirosa, la cual se quedo pasmada al ver al chico "semidesnudo" casi juraba que podía escuchar sus propios latidos, ahora no solo eran sus mejillas las que lucían aquel color carmín, sino todo su rostro, se sentía nerviosa, intentó controlarse el chico sonrió.

- Te esperare afuera – salio del baño y andaba por el departamento como si de su propia casa se tratara, fue y vino a la cocina un par de veces, encendió el televisor y se quedo mirándolo en espera de la chica.

- Por fin… - salio del baño la pelirosa con la camisa húmeda completamente – la pondré a secar – sonrió nerviosa, salio al balcón y la colgó para aprovechar el sol que quedaba de la tarde. Regreso adentro y vio al peliazul recostado en el sofá, muy campante, como si andar semidesnudo fuera lo más natural del mundo - ¿Qué a ti no te da vergüenza andar así? – pregunto sonrojada.

- No ¿Por qué? – dirigió su azulada mirada a la chica – ¿Me veo mal? O ¿Por qué lo dices? – se quedo observándola, esperando respuesta a su primer pregunta, quería saber que pensaba la pelirosa de verlo así, aunque se hacia una idea por el rubor en su rostro.

La chica analizo la pregunta, "¿Qué si te ves mal? Para nada…" pensó en respuesta, mas sin embargo se quedo observándolo, el color de su piel era un tono claro parejo sobre todo su cuerpo, y sin la prenda que lo cubría el color de sus ojos se notaba mas, haciendo juego con su cabello, aquel que caía rebelde sobre su frente, acentuando aquella mirada profunda, se olvido de los detalles de los golpes; la piel de su torso se veía firme y suave, por unos instantes se pregunto que se sentiría tocarlo, sacudió su cabeza, mientras el rubor en sus mejillas se intensificaba, el peliazul sonrió de lado.

- No es normal que andes así en casas ajenas – evadió la primer pregunta y contesto la segunda.

- Pero… Estamos en confianza ¿no? – contesto inocente, "¡Dios! ¿Quieres matarme? ¿Cómo puede haber un hombre así…? Es… todo ¡TODO!" pensaba la chica, los latidos de su corazón desenfrenado la hacían enloquecer, asintió y se sentó a un lado del peliazul.

- ¿Y que estas viendo? – pregunto casi con la mente en blanco, quería despejar su cabeza y no pensar en nada, no sentir nada… era un peligro estar a solas con él, y de esa manera… ¡mas! Después de algunos minutos de incomodo silencio, el peliazul se decidió a hablar.

- ¿Quieres saber un secreto? – pregunto divertido.

- ¿Eh? ¿Qué cosa? – pregunto curiosa la pelirosa.

- Ven – la jala hacia el – Como es secreto tengo que decírtelo al oído – acerco sus labios a la oreja de la chica.

- ¡¿Eh? ¡Entonces no quiero saberlo! – Dijo nerviosa al sentir la cercanía del chico, mientras intentaba alejarse, al peliazul le divertía ponerla nerviosa.

- Vamos no te va a pasar nada – decía con una sonrisa en su rostro mientras la jalaba hacia él nuevamente.

- No no ¡NO! – Se negaba y forcejeaba con el chico – Además, ¿Por qué tiene que ser en el oído? ¡Estamos solos, nadie más te escuchara! – agrego

- Eso suena tentador… - dijo pícaro, la pelirosa se sonrojo nuevamente pero seguían forcejeando – Vamos es un secreto muy importante, tiene que ser al oído – dijo nuevamente el peliazul mientras sonreía.

- ¡No! ¡Ya te dije que no quiero saberlo! – intentaba escabullirse de los brazos del peliazul, pero extrañamente empezó a divertirse.

- No te va a pasar nada, además tienes que saberlo – contesto el chico rodeando su cintura con el brazo derecho y con el otro acercando la cabeza de la chica a sus labios.

- Noooooo – la chica lanzo su cuerpo hacia atrás en busca de la liberación, pero fue inútil, cayo recostada en el sofá y el chico sobre ella – ¡Quítate pervertido! – forcejeo nuevamente.

- Tú me jalaste – decía el peliazul con una sonrisa en su rostro.

- No no no… tu eres el pervertido – forcejeaba la pelirosa.

- Ahora si te diré mi secreto – se acerco a la chica y en eso.

- Amu dice Dai… - Entro la pelinegra al departamento de la pelirosa, pero no terminó de decir a lo que iba por lo que vio; al escuchar la voz de la pelinegra el peliazul se levanto del sofá quedando hincado en él, y la pelirosa se asomo por detrás del respaldo apoyando sus codos para levantarse, asomando únicamente la cabeza. Desde la perspectiva de la ojiceleste… el peliazul se veía arriba y sin ropa, la pelirosa se encontraba abajo y solamente podía ver su rostro y su cabello se notaba un tanto revuelto, la pelinegra se ruborizo al instante y se volteo – ¡D-d-d-d-disculpen la interrupción! – Decía nerviosa mientras caminaba hacia fuera del departamento – Vi la puerta abierta y entre, no pensé que estuvieras ocupada – decía apenada la pelinegra.

- ¿No cerraste la puerta al entrar? – pregunto la pelirosa al chico.

- Pensé que lo había hecho… - contesto recordando – ah… creo que lo olvide, por las cosas… - dijo despistado el peliazul. En eso, la pelirosa cayó en cuenta de a lo que se refería la ojiceleste.

- ¡Yuriko espera! ¡No malinterpretes las cosas! – se levanto ruborizada le pelirosa y fue con ella – ¡Pasa ven! – quería hacerle ver que no pasaba nada de lo que se había imaginado.

- Ah… ¡¿pero que hace Ikuto sin camisa? – pregunto curiosa.

- Larga historia… - suspiro de alivio la pelirosa, mientras el peliazul seguía hincado en el sofá, viendo divertido como las chicas se hacían bolas.

- Pues tendrás tiempo de contarnos, venia a invitarte a comer, que ya es casi cena – decía la pelinegra.

- ¿Qué cocinaras? O ¿A qué se debe la cena? – pregunto curiosa la ojiambar.

- Pues… yo no cocinare – se sonrojo la pelinegra – Daisuke nos esta invitando, dice que preparara platillos que aprendió en América – termino de decir.

- ¿Daisuke? – pregunto sorprendida la pelirosa, la ojiceleste asintió.

- Larga historia, que después te contare – dijo la pelinegra.

- Vaya, hasta que al fin se le hizo – se metió en la platica el peliazul.

- ¡Y tu! – Lo señalo la ojiceleste – Ya que estas aquí… también estas invitado – agrego.

- ¿Ah? ¿No pensaban invitarme? – dijo cruzándose de brazos y recargándose en el respaldo del sofá.

- Claro que te iba a invitar, pero no sabia que estarías aquí – contesto la pelinegra – Yaya, aun no llega, pero ya le mande un mensaje y dijo que vendrá, vendrán – corrigió

- Esta bien, ahí estaremos – contesto el peliazul.

- ¡Ey! No hables por mí… ahí estaré Yuriko – dijo la pelirosa

- Bueno, me voy porque lo deje en la cocina y tengo que ayudarle… no vaya a ser… - sonrió la pelinegra, camino hacia la puerta – Por cierto Ikuto… ¡Vístete por dios! ¡Pobre Amu! – agrego.

- ¡Eh! ¿Qué quieres decir con pobre Amu? – pregunto indignado el peliazul.

- ¡solo vístete! – termino de decir detrás de la puerta.

Después que se quedaron solos, la pelirosa comenzó a reír bajo, después no pudo contener mas la risa y se soltó riendo a carcajadas, el peliazul a miraba divertido, se acerco a ella.

- ¿De que te ríes? – pregunto curioso.

- No lo se… - decía entre risas la pelirosa – De todo supongo – agrego.

Después de un rato finalmente iban a la cena en el departamento de enfrente, la pelirosa fue a la cocina para ver que podía llevar, observo algunas cosas "Pero… se supone que serán platillos americanos… no tiene caso que lleve algo" y lo dejo por la paz, tomo un poco de agua y cuando dejo el vaso sobre la mesa, pudo notar que el plato de Yoru aun seguía lleno, pensó que era extraño, salio de la cocina y vio al peliazul abotonando su camisa.

- ¿Ya esta seca? – pregunto dudosa.

- Eso parece – contesto el peliazul terminando de abotonarla.

- Que bien, no quisiera que enfermaras también por mi culpa – sonrió resignada.

- No te preocupes – revolvió el pelo de la chica con su mano y salieron del departamento, cuando llegaron a la dichosa cena ya estaban todos ahí, solo faltaban ellos.

- ¡Wow! ¿Qué te paso hermano? – pregunto sorprendido el pelinegro al ver el golpe que el chico tenia en el labio inferior.

- ¡Amu! ¿Lo golpeaste? – pregunto sorprendida la pelinegra al notar el golpe.

- ¿Qué te paso a ti? – pregunto el peliazul señalando el delantal que el pelinegro traía.

- ¡Yo ando de cocinero! – contesto muy campante el pelinegro.

- ¡Como crees que lo voy a golpear! – Contesto la pelirosa - ¿No lo viste hace rato que fuiste a mi casa? – preguntó. La pelinegra negó con la cabeza, mientras que el rubio y la castaña esperaban a que contaran que había pasado. La pelirosa empezó a contar, al peliazul le hervía la sangre recordar como aquellos sujetos la tenían presa antes que el llegara.

- ¿Y Estas bien Amu-chi? – pregunto al enterarse la castaña.

- Si, gracias a Ikuto… y ni siquiera se llevaron mi cartera – contesto la pelirosa, empezaron a hablar sobre el tema, seguridad publica, sobre que los delincuentes ahora se veían hasta en plena luz del sol, y un sin fin de temas mas. Después decidieron dejar aquel tema, que al parecer incomodaba a los implicados y la castaña contaba emocionada como había sido su primera cita con el rubio, y así entre pláticas, hamburguesas, papas fritas, hot dogs se les fue el tiempo.

- Yaya, ¿No has visto a Yoru? – pregunto preocupada la pelirosa.

- No Amu-chi, ¿Dónde se habrá metido? – contesto la castaña.

- No lo se… pero ya lleva dos días sin aparecer, el plato de comida aun sigue lleno aun cuando dejo la ventana abierta, nunca se había ido tanto tiempo – dijo preocupada la pelirosa.

- Ikuto-niisan ¿No te has enterado? – pregunto el rubio a su hermano.

- ¿Qué cosa? – dejo de tocar el violín.

- Me dijo Yaya que no encuentran a Yoru, que lleva dos días sin aparecer… que si lo veíamos les dijéramos de inmediato, Amu esta preocupada por él – contaba el rubio.

- Con razón no se ha aparecido por acá tampoco… - guardo su violín en el estuche – saldré a buscarlo… - agrego.

- Si le tienes cariño a ese gato… ¿O es por Amu? – el rubio sospechaba que a su hermano le gustaba la chica. Mas el peliazul no contesto y salio de su casa.


Gomen Gomen Gomen! Gomen nasaii!

Ahora si que me retrase muchisisisisimo (2 semanas ;w;) es que con el trabajo (porque ya abrí xD) Estoy tooooooooodo el día metida acá, desde las 9 am ;w; llego a mi casa en la noche cansada y ni chance de escribir u_u

Para quienes me preguntaron que si que es mi negocio… Es una veterinaria :P (Así es :D soy veterinaria *-*) entonces pues…. Tratar con los perritos y eso es cansado xD

Pero ya al fin, ya termine este capi T_T me reorganizare para no volver a quedarles mal ;w; (Lo prometo! ;w;) Alargue un muchito mas este capi y le puse mucho Amuto en compensación.

Pero me da tristeza anunciar que el final esta cerca ;O;! Y ahora… ¡¿Qué pasara con Yoru? ¿Cuántos intentos más hará Ikuto por decirle la verdad a Amu? ¡¿Qué pasara después? Véanlo en los próximos capítulos~

Muchísimas gracias por agregar este fic a sus favoritos y alertas! Me hacen feliz *w*!

Y muchas más gracias por sus hermosos reviews a:

Sheila Sevigne Sakurai ~ Aquí esta tu regalo! *w*! Espero te guste :D me esforcé mucho en él ;3; Espero este capi tmb te guste :D!

Milka2291 ~ Awww! Gracias! Yo amo tus reviews! :D Aquí la conti

CaTa-tSuKiYoMi ~ Espero este te guste tmb!

LIRIO-CHAN ~ Muérete de la vergüenza! Este capi era necesario :D! jaja espero que te guste Yu-chan!

Harini Chan ~ Awww ya me da pena contigo u.u siempre te toy pidiendo perdón por los retrasos ;w; pero intento compensarlo con capis genialosos ;O; Espero este te guste, y has tus reviews largos con lo que sea! Háblame del clima :D del señor que pasa por tu casa vendiendo tamales (jajaja es lo que estoy viviendo ahorita xD) y así xD sobre en que trabajo ya lo dije allá arriba, pero te repito, puse una veterinaria n-n!

Sabii-chan ~ Aquí mas Amuto! Espero te guste este capi :D ~ pff me la ganaron ;w;!

kuss kuss ~ Espero este te sepa mas :D!

Iza Chan ~ ¿Cómo la ves con el capi? Resolvió casi todas tus dudas verdad? xD Espero te guste este *3*!

Marii ~ jaja un unicornio xD yo quiero usar los mismos medios de transporte que tu ;w;! Créate la cuenta! Psicopateame! :D! Espero te guste el capi :3!

LuNaShinRa ~ jajaja entonces este capi te gustara también xD! :3!

crazy-mile ~ Lo abrazo! :D Espero te guste el capi :3!

Milee Ayleen ~ jajaja Mile –chan xD! Me encantan tus reviews :3 Siempre me sacas una sonrisa :D! Me encantaría hacer un fic contigo *3* Y maldito FF o.ó no se ve tu msn D: mándamelo por inbox :D! *3*

Dadita's-iNeko ~ Awww gracias *-* Espero te guste este capi :D!

LuNaR19 ~ Espero este tmb te guste mucho :3 y esta mas largo xD

YoooD ~ yo adoro tu review *-* No estuvo pronto el sig capi D: pero aquí esta T_T Espero te guste n-n

Hana-chan ~ Me la ganaste ;3;! Pero aquí esta el prox cap :D espero te guste n-n Gracias por tu review :D!

Alemarina ~ Me tarde, lo siento ;w;! Pero aquí esta :D

Marineko ~ Aquí la conti :D! Espero te guste tmb n.n!

Y weno… Aww… Pues como ya lo avise… ya casi se acerca el final ;O;! Pero no se preocupen que les tengo una sorpresa preparada :D!

Espero disfruten del cap como yo disfrute escribiéndolo xD

Un beso enorme para todas/os *3*! (Angelito onde quedaste ;w;?)

Nos leemos en el próximo capitulo :D

Bye! :3!