Notas: Demasiado tiempo ha pasado, lo sé, pero finalmente está terminado. Esta vez recibí ayuda con las correcciones, aunque seguro se nos habrán escapado varios errores. XD

Advertencias: Leves referencias sexuales, pero nada explicito.

En fin, si es que aún hay gente siguiendo este fic, les agradezco mucho su paciencia. Espero disfruten mucho la lectura.


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Capítulo 36: Algunos Acuerdos

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Danny se encontraba inusualmente cómodo mientras dormía, puesto que no había tenido buenas noches de sueño las últimas semanas. Ahora que estaba plácidamente envuelto en un capullo de mantas, con la calidez de su pareja sumando al aroma familiar rodeándole, se rehusaba a abrir los ojos pese al ligero dolor que sentía en la parte baja de su espalda. Dado que la molestia desapareció después de unos cuantos segundos, prefirió ignorarlo. El sueño ya estaba apoderándose de él cuando la molestia regresó. El halfa hizo un ruido de confusión al identificar de dónde provenía el dolor, se tocó el vientre con curiosidad, notando que estaba tenso y después de unos segundos se relajó de nuevo. Contracciones. Kryogen le dijo que no se asustara de esas pequeñas contracciones "de practica" que estaría teniendo en las últimas semanas de embarazo.

Mantuvo la calma, llevó una mano por donde sabía se localizaría el núcleo de su hijo, sonriendo cuando el pequeño halfa reaccionó a su toque. Su sueño se había desvanecido, fijó sus ojos en lo que podía ver a través del ventanal, las cortinas entreabiertas le dejaban admirar el cielo verde oscuro que apenas iniciaba sus primeros esbozos de aclararse. Serían quizá las cuatro o cinco de la mañana. Trató de incorporarse pero se vio atrapado por los brazos fuertes de Vlad que se prensaron a su torso en cuando se movió. Gruñó ante eso, incómodo por el contacto pues ambos seguían desnudos. Trató de llamar al hombre, pero el halfa mayor estaba durmiendo tan profundamente que no reaccionaba.

"Vlad, suéltame… debo ir al baño."

Danny dijo con urgencia en voz, bufando cuando el mayor apenas se removió al sentir los intentos del chico por liberarse de aquel abrazo de pulpo. Luchó un poco hasta que finalmente consiguió que el hombre entreabriera los ojos, refunfuñando al soltarle para volver a caer en dormido contra las almohadas. Danny arqueó una ceja intrigado por ese comportamiento, no recordaba que Vlad tuviera el sueño tan pesado.

"¿Qué ocurre contigo?" Preguntó el chico con cierta diversión en su voz.

El halfa mayor masculló unos sonidos de los que pudo entender: cansado, sueño y dormir. Danny prefirió ignorarle y se puso de pie, sintiendo su cuerpo extrañamente pesado. Estuvo por entrar en pánico, solo para sentirse como un tonto al no haberse percatado que había despertado en su forma humana. Frunció el ceño un poco intrigado, pues en los días que estuvo en la guarida de Kryogen no recordaba cambiar de forma al dormir, era como si incluso entre sus sueños su cuerpo supiera que prefería estar como fantasma. De inmediato invocó los anillos que le transformaron en Phantom, a pesar de que eso hizo saltar un poco a su bebé, alivió mucho la presión que sentía en la parte baja de su abdomen, incluso pudo respirar mejor.

Con ese detalle solucionado cayó en cuenta del vergonzoso estado en que se encontraba. Desnudo con una incómoda sensación en la piel, principalmente entre las piernas, aún cuando recordaba a Vlad limpiarle. Además su cuello dolía en los sitios de las mordidas. Se dirigió al baño y sus mejillas ardieron cuando alcanzó ver su reflejo en el espejo. Si bien su acelerada curación halfa hizo un buen trabajo borrando la mayoría de las marcas que Vlad dejó, los orificios de los colmillos todavía era notorios. Por experiencias pasadas sabía que desaparecerían para la noche, pero por ahora los puntos estaban frescos y su piel estaba ligeramente manchada con ectoplasma seco, a pesar de que Vlad lamió la mayoría en el calor del momento.

"¿Cómo voy a ocultar esto?" Danny chilló mortificado, llevándose una mano tocando los puntos, siseando ante lo sensibles que estaban. La preocupación por el asunto de las marcas de placer en su cuerpo se esfumó cuando sintió otra contracción surcarle, esta vez fue más fuerte y más duradera que la que le hizo levantarse.

Se apresuró a usar el baño y enseguida se metió bajo la ducha, el agua caliente se sintió bien contra su cuerpo pero no podía relajarse por completo. La contracción anterior fue alarmante, dado que sentía fluidos viscosos entre sus muslos, tuvo pavor de que también hubiera ectoplasma o de que algo este mal con su cría. Esa preocupación le hizo vencer su propia vergüenza, y sin dudarlo llevó una mano entre sus piernas, sus dedos explorando e incluso introduciéndolos un poco en el interior del canal que el ascenso le otorgó. Soltó un suspiro de alivio al notar que no había rastro de ectoplasma solo la vergonzosa prueba de que Vlad y él disfrutaron lo ocurrido anoche. Se apresuró a limpiarse meticulosamente, quitando todo rastro de sexo de su cuerpo, quedando solo los orificios de las mordidas.

La ducha le sentó de maravilla, usando una de las toallas que encontró allí para secarse. Realmente se sentía bien, ya no estaba cansado ni adormilado; incluso podía caminar sin mucho problema aún con el peso del vientre distendido. No recordaba sentirse así de enérgico en los últimos meses. Tocó su núcleo con genuina curiosidad, sorprendiéndose al sentir sus reservas llenas, complemente al tope. No había que ser un genio para saber que era porque Danny durmió pegado al núcleo de su pareja, fueron unas seis horas que pasó absorbiendo energía. Decidiéndose a no pensar tanto en ello, colocó la enorme toalla alrededor de su cuerpo y salió del baño. De nuevo le intrigó ver a Vlad aún dormido y se preguntó si tomó demasiada energía, aunque no le preocupó pues sabía que el halfa mayor tenía una reserva considerablemente grande.

Dejándole dormir, se dirigió hacia el closet en busca de algo limpio que ponerse. La noche anterior Vlad iba a darle un pantalón, pero hurgando con más detalle Danny encontró todo un conjunto que le quedó bien aunque necesitó doblar los pantalones para ajustar el largo y la camisa le quedaba un poco grande pero se sentía cómodo no tener nada aprisionando su vientre. Mientras se arreglaba el cabello frente al espejo, logró contar unas cinco marcas de mordidas, para su frustración no encontró ninguna forma de ocultarlas con la ropa, resignándose a que no podía hacer nada al respecto, siendo demasiado obvio lo que eran. No tenía ganas de volver a la cama, y no solo porque allí estaba un muy desnudo Vlad, sino porque las pequeñas contracciones le dejaron demasiado intranquilo. Presentía que algo no estaba bien con ellas.

"Voy por un bocadillo, Plasmius. Tu hijo comienza a inquietarse de nuevo." Le dijo a su pareja, rodando los ojos al ser ignorado por el hombre. Extrañamente no le molestó, sino que le divertía ver a Vlad tan fuera de combate.

No se detuvo a continuar tratando de llamar su atención, salió de la habitación y recorrió el pasillo estando tentado a ir a la habitación de su hija para corroborar que esté bien pero prefirió no despertarla tan temprano. Estaba ya finalizando de bajar las escaleras cuando otra contracción fuerte le atacó, obligándole a frenar y sujetarse de la pared, respirando agitado por el dolor en su vientre. No tardó mucho, menos de medio minuto, pero no fue eso lo que alertó a Danny, sino que el foco por fin se le encendió recordando súbitamente que Kryogen le advirtió que las contracciones "de practica" no deberían doler. El médico se lo recalcó muy bien. Y Danny había estado teniendo dolorcitos desde que despertó. Se asustó mucho, llevando una mano al núcleo de su bebé por instinto, sentirle pulsar fue lo único que le calmó lo suficiente para razonar lo que debía hacer.

Si esas contracciones seguían necesitaría que Kryogen le revisara a él y a su pequeño. El hecho de que el núcleo de su bebé se sintiera como si nada estuviera pasando le hizo pensar que podría esperar a que Vlad despertara por sí mismo. Danny no quería tener que enfrentarle tan pronto. Más sereno se dirigió a la cocina, abriendo el refrigerador en busca de alguna fruta, e hizo una mueca cuando no encontró nada que le apeteciera. Revisó la alacena sonriendo al descubrir un paquete de pan, sentándose en la mesa del centro de la cocina tomó un poco de mermelada para acompañarlo. Mientras comía comenzó a meditar sobre esas contracciones, preguntándose a qué se debían. No podía ser por sus reservas bajas pues estaban más llenas que nunca. Entonces…

"Oh, no… Kryogen va a matarme." Exclamó para sí mismo al percatarse de que había fallado a una de las instrucciones más importantes que el médico le dio antes de quitarse. No ejercicios extenuantes, y definitivamente NO sexo. Se cubrió el rostro muy avergonzado y culpable de que en medio de la pasión que le consumió la noche anterior se le olvidó por completo que se suponía no debía de hacerlo. Gruñó, "como si necesitara otra razón para arrepentirme de que eso pasara."

Pero… ¿De verdad estaba arrepentido? Tuvo que respirar fuerte, negándose a ser dominado por sus emociones de nuevo. Él tomó la decisión de llevar la situación tan lejos, incluso cuando Vlad se apartó, Danny estuvo tan deseoso de placer que no dudó en convencer al hombre de tomarle. Estuvo consciente de que les traería complicaciones de todo tipo, sus emociones enredándose y causando más confusión de la que ya había. Pero la peor de las consecuencias, parecía estarla pagando su inocente hijo. Se sentía terriblemente culpable, y mucho más porque, aún con todo, no podía ignorar esa parte suya que no lo lamentaba. Se había sentido demasiado bien. De nuevo soltó un gruñido de frustración, disculpándose con el bebé en su interior por lo desconsiderado que fue al pensar solo en sí mismo.

"¿Te encuentras bien? Espero estés bien…" Murmuró, estando atento a lo que percibía desde su vientre. Su bebito se movía como siempre, jugando en el poco espacio que le restaba en el interior de Danny, como si las contracciones no le hayan molestado en absoluto. Le acarició con ternura preguntándole si estaba hambriento y rió ante la patadita fuerte que sintió en respuesta. "… tendremos que esperar a que tu padre reviva para algo más que pan."

"¿Qué pasa con mi padre?" La voz somnolienta de Danielle entrando a la cocina hizo a Danny dar un salto, volteando para verla cruzar la puerta, frotándose los ojos y suprimiendo un bostezo. Ella se veía muy tierna en el pijama rojo y blanco que llevaba, su cabello negro estaba suelto y caía en sus hombros.

"¿No es un poco temprano para que estés despierta?" Preguntó cruzándose los brazos, recordando que su hija no era madrugadora.

"Pero tú ya estás despierto," Danielle soltó una risilla, luego ocurrió algo que Danny temía. La niña parpadeó, su mirada recorriéndole con curiosidad, él no pudo hacer más que esperar por su reacción. Los ojos azules de Danielle se abrieron casi cómicamente, y sus manos cubrieron su boca abierta, amortiguando sin mucho éxito el sonido de exclamación que hizo.

"No es lo que parece." Danny tuvo la urgencia de aclarar, moviendo las manos invadido con nerviosismo.

"¿Volvieron?" La chica preguntó después de haber corrido hasta estar junto a Danny, mirándole con ojos impactados. El joven halfa negó con la cabeza y le devolvieron una mirada suspicaz. "Pero… tienes su ropa, y también…"

"No, no volvimos." El mayor de los Phantom dijo, tratando que su voz sonara lo más seria posible pese a sentir sus mejillas arder. "Necesitaba nueva ropa, es todo."

"Él te mordió." Recalcó la chica.

"Sí, lo hizo." Asintió el muchacho, pues era inútil negarlo.

"¿Tuvieron sexo?"

"¡Danielle!" El halfa reprendió al instante, escandalizado por la pregunta.

Su silencio e intenso sonrojo debía ser respuesta suficiente, antes de que fuera atacado por más preguntas ofreció a Danielle un poco del pan que comía momentos antes, desesperado por cambiar el tema. Aunque la estrategia de Danny no fue nada sutil, ella no insistió y, sonriendo levemente, aceptó la comida que le era ofrecida. Podía sentir por momentos la mirada de la menor sobre él, como si quisiera hacer algún comentario pero estuviera resistiéndose, algo que estaba poniéndole cada vez más nervioso pensando que sería algo relacionado con las marcas en su cuello. Recordaba haberle advertido a su hija sobre tener cuidado de no dejarse engañar por el aparente amoroso comportamiento de Vlad, sin embargo fue él quien cayó.

"Danny, estuve pensando mucho anoche…" Danielle le hizo salir de sus pensamientos, ella no continuó sino hasta que los ojos del mayor se encontraron con los suyos. Algo en el tono cauteloso que usó la menor, le dio un mal presentimiento, esperó a que la chica continuara. "He decidido quedarme aquí."

"¿De qué hablas?" Danny casi tuvo problemas para articular, su expresión inicialmente confusa fue convirtiéndose en una de completo asombro con forme las palabras eran procesadas. Aún incrédulo de lo que escuchaba, repitió: "¿Cómo que quedarte aquí?"

"Sí, quiero quedarme a vivir aquí con mi padre." Danielle declaró. "Sé que los señores Fenton me han aceptado en su casa, y lo agradezco pero ese no es mi verdadero hogar. Aquí en cambio…"

"¿Quieres quedarte con Plasmius?" Preguntó cortando a la niña, su núcleo dio un par de agitadas pulsaciones. No sabía si estar enojado o dolido de que su hija elija vivir con la persona que casi la asesina más de una vez. Sus emociones ya estaban bastante alteradas y la noticia que Danielle le daba fue lo último que necesitó para estallar, finalmente perdiendo el control. Bruscamente se puso de pie, lanzando a un lado la silla donde estaba sentado. Miró a la menor con el entrecejo fruncido y le recriminó con voz irritada. "¿Cómo puedes siquiera considerarlo? ¿Acaso has olvidado todo lo que te hizo pasar cuando viviste con él?"

"Danny, eso fue antes…" su hija trató de hablar, aunque el muchacho ya sabía lo que ella diría.

"¿En serio crees que cambió?" Soltó un bufido junto con una risa amarga, "que te haya pedido perdón no quiere decir que no te dañará de nuevo. Cuando volvió del espacio también dijo haber cambiado. No se puede confiar en él… este lugar que dice preparó para nosotros, lo hizo al mismo tiempo que te cazaba y hacía planes en tu contra." Gruñó, apretando los puños sintiendo rencor hervir en su interior, "no dejes que la amabilidad que muestra ahora te engañe. Plasmius solo miente…"

"No. Sé que está siendo sincero esta vez," fue el turno de la niña para interrumpir.

"No puedes estar completamente segura de eso. Aunque diga que te ama, nada te asegura que no va a lastimarte." Danny negó con la cabeza, un pequeño temblor le recorrió cuando se percató de que no decía la frase únicamente para la chica sino también para sí mismo. Se forzó a mantener una expresión seria y habló quizá con un poco más de rudeza de la de pretendía. "Definitivamente no. No está a discusión. Vendrás conmigo a Amity."

"Dijiste que podría elegir," dijo su hija. A juzgar por su energía agitada, Danielle no estaba de acuerdo con la decisión que Danny estaba haciendo por ella. "Cuando me preguntaste si quería ir contigo, dijiste que sería mi decisión. Quise ir contigo porque eres mi familia, es lo mismo ahora… quiero estar con mi familia, eres tú el que no quiere quedarse con nosotros."

"Claro que quiero estar con mi familia, pero para mí familia ya no incluye a Vlad Plasmius." Danny respondió con frialdad. Dolor pasó fugazmente por la expresión de la niña, enseguida convirtiéndose en enojo.

"Aun así te acostaste con él." Danielle puntualizó, haciendo que el otro halfa casi se atragantara con su propia saliva. "No importa lo que digas, Danny… ya tomé mi decisión."

La declaración de Danielle fue intensa, no tanto por los claros signos de enojo que dejaba ver, sino por los apenas perceptibles signos de tristeza. En la forma que sus ojos estaban vidriosos y su voz tembló ligeramente. Para Danny aquello fue una gran revelación que le hizo sentir culpa, recordando súbitamente que era por ella que cedió a la petición de Plasmius en primer lugar, aun cuando se dijo tantas veces que no quería al halfa mayor cerca de sus hijos… era ese cariño que Danielle tenía por Vlad lo que le hizo cambiar de idea.

"Dani, espera…" se apresuró a detener las intenciones de la niña de dejar la cocina; suspiró cuando ella le miró expectante. "Lo siento, no era mi intención quitarte la libertad de decidir… yo solo quiero lo mejor para ti, que estés a salvo. Estuve a punto de perderte esa vez, no quiero pasar por eso de nuevo."

"Voy a estar bien, Danny." Ella le dedicó una sonrisa, "sé que no confías en mi padre, pero confía en mi… sé cuidarme."

"Sé que puedes hacerlo," dijo respirando despacio para ser racional. Su mente rápidamente ideando algo para convencer la chica. "Aunque no se trata solo de eso. Plasmius no es la única razón por la que no quiero que te quedes aquí, sí es principalmente por él, pero tengo otro motivo. Es verdad que eres fantasma y aquí en la Zona te desenvuelves muy bien, pero eres parte humana también, me encantaría que aprendas y conozcas la vida humana, que tuvieras una identidad humana. Pensé que estabas feliz por ello… además sé que Vlad estaría de acuerdo conmigo."

"Y estoy feliz por ello," la chica dijo. "Sí me gustaría conocer la vida en el mundo humano… pero este es mi hogar. ¿No puedo pasar unos días aquí y otro allí?"

"Quizá después no me opondría a la idea," Danny respondió, se resignó a tolerar al halfa mayor alrededor de sus hijos, pero aún no tenía la confianza como para dejarles sin supervisión. "Por ahora, me sentiría mucho más tranquilo si vives conmigo y solo vienes de paseo aquí."

"En dado caso, si fuera a Amity… ¿No te molestará si vengo a visitarle seguido?" Ella preguntó mirándole con suspicacia. Danny se sintió mucho más relajado al notar que ella parecía estar replanteándose la idea.

"Nosotros hablamos un poco al respecto." Admitió sintiéndose un poco avergonzado al recordar cómo terminó su conversación con Vlad. "No me opondré a que vengas a visitarle cada que quieras, pero quisiera esperar un poco antes de pensar en permitir más. Necesito asegurarme de que está siendo honesto y que no tiene malas intenciones."

"Te lo probaremos." Danielle dijo con tanta seguridad y confianza, que Danny no pudo evitar sonreír un poco. A él también le encantaría tener esa fe en Vlad, poder perdonar al hombre y disfrutar de toda su pequeña familia en la seguridad de la isla. La chica pareció leer sus pensamientos. "Sería perfecto si estuviéramos todos juntos aquí. ¿Es tu guarida, no? Además, ¿No se supone mi hermanito necesitará la energía de la Zona Fantasma cuando nazca?"

"Así es…" Respondió Danny pese a que no recordaba cuándo habló de eso con la chica. "Esta es mi guarida… y no sé cómo las cosas cambiarán cuando el bebé llegue. Incluso si me viera obligado a quedarme un tiempo, no tengo planes de vivir aquí de forma permanente." Hizo una pausa al notar la incertidumbre en los ojos de su hija y agregó. "Respetaré tu decisión sobre dónde quieres vivir. Solo por favor, considera lo que te dije."

"Lo haré." La menor sonrió y sorprendió al otro halfa al darle un repentino abrazo. "Gracias, Danny… sé que solo quieres lo mejor para mí y cuidarme. Y tienes razón, quizá mi padre esté de acuerdo contigo sobre conocer la vida humana."

Asintió en el abrazo que tenían, atrayéndola un poco más a su cuerpo con cariño, de nuevo sentía esa potente necesidad de proteger en su núcleo. Deseaba poder mantener a su hija con él, aunque una parte suya entendía bien el deseo de Danielle por quedarse en la isla. Esa era la guarida de sus padres, era instintivo y lógico para ella querer estar allí. Dejando de lado sus pensamientos, acarició tiernamente los cabellos de la niña y apenas puso atención al momento en que la pequeña mano se posó en su núcleo, pues al siguiente segundo la menor literalmente dio un salto, alejándose de Danny completamente impresionada de haber recibido una descarga eléctrica. Intercambiaron una mirada procesando lo que acababa de ocurrir solo para estallar en risas.

"Compórtate. Nada de electrocutar a tu hermana," Danny regañó de forma bromista a su hijo nonato.

"Es celoso," Danielle rió, sin molestarse por lo que pasó. "Te quiere solo para él. En realidad, me alegra que lo hiciera, se supone no debería robarte energía… me acostumbré que con mi padre no pasa nada."

"No te preocupes, de hecho no creo que el bebé lo haya hecho por esa razón." El muchacho ladeó la cabeza, meditando la forma en que sentía los movimientos de su hijo. "Creo que solo jugaba, créeme a mí me electrocuta demasiadas veces por día."

Ambos rieron, no era un secreto que Danny se quejaba de la forma en que el pequeño halfa jugaba y entrenaba su núcleo, por muy controlado que tenía los flujos de energía, el niño siempre encontraba la forma de electrocutarle. Pasado el momento, Danielle mencionó estar hambrienta, Danny también lo estaba y dado que Vlad aún no bajaba, decidió que iría él mismo por el halfa mayor. Pensó en cómo le informaría sobre las contracciones que tuvo esa mañana, sonriendo con inmenso alivio al darse cuenta que no había tenido ninguna más desde que llegó a la cocina.

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Su despertar fue dificultoso, vagamente recordaba escuchar a la voz de Daniel hablarle, pero cuando al fin pudo abrir los ojos y enfocar su estado de alerta, el chico ya no estaba en la habitación. De inmediato sus agudos sentidos percibieron ruidos en el piso de abajo, al parecer toda su familia ya estaba despierta. Al levantarse frunció el ceño notando que su gran reserva de energía (actualmente ya cerca del nivel dieciocho) estaba reducida de forma considerable. Quizá en un treinta por ciento. Su núcleo daba pulsos pausados pero fuertes, generando apresuradamente lo que necesitaba para rellenar sus reservas. Se sentía como si estuviera recuperándose de una gran pelea. Vlad enseguida concluyó a qué se debía y sonrió, Daniel debía tener sus reservas al fin completas. No era un problema para él recuperarse, además de la somnolencia no tenía ningún otro malestar.

La noche anterior fue algo casi mágico… casi, pues Vlad no era tan tonto como para creer que todo estaría resuelto después de una noche de sexo. Pero aun así, se sentía más feliz de lo que había estado en los últimos meses. El halfa llegó a la isla aceptando su derrota, creyendo que había perdido a su pareja, que ya no tenía nada por lo que luchar, que Daniel ya no le amaba, que quizá le odiaba. Incluso cuando el muchacho confesó que todavía sentía algo por él y pidió que le esperara, Vlad no se permitió sentir esperanza. Sin embargo, al entregarse a él con la pasión de antes, con la misma confianza y amor, supo que no todo estaba perdido aunque conseguir el perdón del chico no sería fácil. Así que él estaba feliz, solo esperaba que el otro halfa no tuviera problemas en lidiar con el arrepentimiento que mostró justo después de culminar el acto.

"Bien. Ya te levantaste…" La voz de su pareja detrás de la puerta del baño llamó su atención. "Estaba pensando que necesitaría echarte agua a la cara para que despertaras, Plasmius."

El mayor esbozó una sonrisa por el tono de diversión en la voz de Daniel. Se apresuró en terminar su ducha y al regresar al dormitorio, el muchacho aún estaba allí ya habiéndose ocupado de cambiar las sábanas, en ese momento tendía la cama. Vlad sintió su corazón acelerarse, algo en su ser se llenaba de gusto al ver a su pareja vistiendo sus ropas. Sus ojos siguieron con descaro la figura de Daniel, admirando las marcas de las mordidas en su cuello y la forma en que las prendas le quedaban un poco grandes pero que se ajustaban perfectamente en su vientre distendido. El menor dejó la cama hecha y giró en su dirección con expresión enojada, poniendo las manos en su cadera.

"Si no dejas de mirarme de esa forma, voy a ponerme otra cosa." Gruñó el muchacho, haciendo que Vlad murmurara una disculpa.

El otro halfa solo bufó, su tono volviéndose autoritario cuando le dijo que se apresurara en vestirse, refiriéndose a que Vlad salió del baño únicamente con ropa interior y una toalla en sus hombros. El menor también exigió algo de desayunar antes de partir, a lo que el hombre apenas pudo asentir pues su pareja enseguida salió de la habitación. Sin perder más el tiempo, Vlad se vistió y ató su cabello plateado. Mantener su forma humana ahorraría energía hasta que llegue el momento de ayudar a Daniel para abrir el portal que les llevaría de regreso a la casa Fenton.

Al bajar a la cocina, los dos halfas menores hablaban entre risas y el dulce aroma de chocolate caliente inundaba el lugar. Danielle se acercó a él para darle un abrazo y un alegre buenos días, informándole con orgullo en su voz que ella fue quien preparó la bebida. Vlad se lo agradeció acariciándole sus cabellos sueltos. Después revisó en la alacena para ver qué desayuno podría improvisar con los productos que tenía a la mano, haciendo nota mental de qué cosas debía conseguir para alimentar mejor a su familia en la próxima visita. En poco tiempo ya tenía algo sencillo pero apetecible sobre la mesa.

Mientras desayunaban, no pasó desapercibido para Vlad que Daniel estaba muy callado. Al principio pensó que era porque estaba evitándole como siempre, sin embargo percibió que en realidad el chico estaba distraído. Una de sus manos continuamente sobre su vientre recorriéndolo con mucho interés, el mayor frunció el ceño entre preocupado e intrigado por ese comportamiento, aunque se tragó las ganas de preguntar continuando con su comida. Todo lo servido era de origen humano y no se sorprendió cuando Daniel preguntó tímidamente si tenía un poco de ectoplasma. Vlad entendía que no solo era porque le encantara el sabor sino porque el embarazo se lo exigía. El chico hizo un ruido distraído cuando el mayor le ofreció el líquido verde en un vaso.

"¿Ocurre algo?" Preguntó sin poder contener su preocupación.

"Es solo…" Daniel inició. "Tuve un par de contracciones esta mañana…"

"¡¿Contracciones?!" El hombre exclamó aterrado. Daniel trató de pedirle que se calmara, lo que era imposible para Vlad tratándose del bienestar de su pareja y su hijo. "¿Por qué no me dijiste antes? ¿Qué tan seguido? ¿Cuánto dura…?"

"¡Cálmate!" Daniel interrumpió con mayor firmeza. "Kryogen dijo que era normal y solo fueron un par de ellas."

"Las Braxton-hicks." Vlad recordó, soltando un suspiro de alivio, "contracciones de preparación… ¿fueron esas las que tuviste en la mañana?"

"No fueron nada." El muchacho aseguró dando un sorbo al líquido verde.

Vlad dejó ir el tema por el momento, aunque tenía la sensación de que Daniel estaba ocultándole algo importante, no quería que una discusión estallara entre ellos estando su hija presente. Prefirió desviar el tema, "por cierto, voy a abrir de nuevo la línea telefónica para estar comunicados por cualquier cosa que te alarme. Si llamas, puedo ir con tele transportación a las cercanías del portal Fenton."

"Creo que es una buena idea." Daniel respondió con sinceridad en su expresión, lo que hizo a Vlad sonreír por la aprobación de su pareja.

El resto de la comida pasó con más calma de la que el hombre pudo imaginar. Los menores hablaban casualmente, algo a lo Vlad se había acostumbrado por el tiempo que estuvieron refugiados en la guarida de Kryogen. Aunque sabía que su familia no se despedía de forma permanente, sin duda extrañaría mucho tenerles cerca, escuchar sus pláticas de temas aleatorios. No supo que Daniel habló con la niña respecto a las visitas familiares sino hasta que terminaron de comer y Danielle se acercó a él mientras se ocupaba de los platos sucios. Les había dicho que saldrían en un par de horas, dándoles la oportunidad a los menores de que se prepararan por si querían llevarse algo. El muchacho desapareció de su vista de inmediato, aunque sus sentidos le decían que estaba en algunas de las habitaciones de arriba.

"Danny dijo que no había problema con que venga a visitarte." Inició la chica halfa.

"Sí, fue ese el acuerdo que tuvimos." Asintió Vlad, la observó acercarse para ayudar a secar los platos. "¿Ocurre algo?"

"No quiero irme," Danielle declaró, lo que tomó al mayor completamente por sorpresa. "Quiero quedarme aquí contigo… no quiero dejarte solo… pero la verdad, tampoco quiero dejar a Danny, no quiero que vaya solo al mundo humano o que piense que tengo preferencia por alguno de ustedes. Él no estaba de acuerdo con me quede aquí… pero dijo que yo podía elegir… yo les quiero a ambos."

Ojos azules se encontraron con los de Vlad, y no le tomó mucho al mayor entender que su hija había ido a él buscando una respuesta a su indecisión. Dudó cómo manejar la situación, preguntándose si debía decirle qué hacer o qué consejo podría darle. La menor estaba en una posición difícil. Suprimió un resoplido, ahora entendía lo complicado que era el asunto de custodia de los hijos.

"Imagino que Daniel no estaría de acuerdo." Respondió con voz calmada. "Cuando hablamos, ambos asumimos que irías a Amity Park. No es lo que preferiría, pero entiendo que Daniel aún no esté listo para tener tanta confianza en mí. Aprecio mucho que compartas el mismo deseo que yo de tener a nuestra familia junta, así como también coincidimos en que Daniel no debería estar solo en el mundo humano… no con el bebé casi por nacer."

Y con cazadores cerca, pensó, con los Fenton cerca.

"De mi parte al menos, por mucho que desee tenerte aquí conmigo, no me molestaría si decides acompañar a Daniel." Aseguró Vlad, sonriéndole a su hija. "Incluso creo que saber que estarás con él me da un poco de tranquilad, porque sé que se cuidarían mutuamente. El teléfono estará allí también para ti, si me llamas yo iré por ti…"

"¿Irías por mí?" La chica interrumpió, su mirada llena de ilusión.

"En ese mismo instante. Aunque estés en Amity, recuerda que esté es tu hogar al que puedes volver cuando desees, querida."

"¿Tu estarás bien?" La pregunta de su hija hizo a Vlad sentirse conmovido por su preocupación.

"Estaré bien," aseguró. "Aún desde lejos, estaré al pendiente de ustedes y esperaré ansioso el momento en el que quieran volver."

"Vendremos seguido." Danielle dijo con mucha seguridad en su voz. "Este es nuestro hogar, aunque Danny esté en negación. Además, aquí está mi cuarto soñado, eso es lo mejor que pudiste hacer para mí… me encantó. Ya he pensado cómo le haré para terminar de decorarlo…"

"Me alegra tanto que te haya gustado." Vlad sonrió con satisfacción. "Si necesitas algún material en especial o algo que quieras agregar solo dímelo, haré todo lo posible por conseguirlo para ti."

"¡Libros!" Ella exclamó abruptamente.

"¿Libros? ¿Qué tipo de libros?" Vlad preguntó con curiosidad.

"Jazz me dejó leer varios de los que tiene en casa." Respondió la niña, tomándose un momento para enumerar los que conoció gracias a Jazmine.

Vlad reconoció los títulos, la hermana de Daniel tenía una interesante colección en casa. Durante el tiempo que estuvo escondido en la casa Fenton, los libros que Jazmine tenía le proporcionaron un agradable pasatiempo. Sabía que Danielle disfrutaba leer, su mente como la de cualquier otra persona de dos años aún actuaba como una esponja, ansiosa por descubrir cosas nuevas. Se dio cuenta de eso pues aunque le enseñó a leer, escribir y matemática básica como parte de su misión, el resto de las cosas, incluidas los temas del espacio, Danielle las aprendió por su cuenta. En el momento no pensó mucho al respecto, lo único que le importaba era que su gran parecido con el otro halfa serían muy convenientes para sus planes. Sin embargo, ahora que lo veía todo con otra luz, le daba cierto orgullo encontrar algo en común entre él y su hija que definitivamente no compartía con Daniel, como lo era el amor por la lectura.

"Aunque muchos de los libros que Jazz tiene me recuerdan a los que tenías en la casa." La niña continuó con su charla, ajena a los pensamientos dispersos de Vlad. "Esos que tienen palabras que no entiendo mucho."

"Jazmine está en la universidad," recalcó el mayor a forma de explicación. Si, Danielle era muy lista pero nunca tuvo una educación formal como para comprender temas a nivel universitario.

"Ella me estaba enseñando." Danielle comentó en tono despreocupado.

"¿Ah sí? ¿Sobre qué?" El hombre rió, era algo que sin duda la pelirroja haría.

"Oh, de todo un poco… antes que nos fuéramos, recién terminábamos de repasar las fracciones." La inicial alegría con la que hablaba se fue apagando poco a poco. "Ella dijo que debía que aprender todo lo que pueda en el verano. Los señores Fenton quieren darme una identidad humana y si lo lograban para septiembre dijeron que me enviarían a la escuela en este año. ¿Danny te dijo?"

"No, Daniel no me ha mencionado nada de eso directamente. Pero no me sorprende, conociendo a esa familia." Dijo para explicar por qué la noticia no era una sorpresa para él. La falta de emoción preocupó un poco a Vlad y preguntó. "¿Qué ocurre, hija? No te ves tan emocionada."

"Lo estoy…" Contradijo ella. "Pero ellos no son mis verdaderos padres... aunque entiendo que que no hay forma de que Danny pueda ser mi padre ante los humanos, me hubiera gustado llevar tu apellido al menos."

"Eres mi hija, Danielle, sin importar el nombre que lleves." Vlad debía admitir que no se esperaba que ella deseara su apellido. "Lo cierto es que por mucho que me hubiera gustado también a mí que compartamos eso, en el mundo humano te pondría en riesgo relacionarte conmigo. Es mejor que lleves el nombre de tu otro padre. Y cuando Daniel sea mayor de edad, podría ser tu representante legal."

"Tienes algo en mente. Un plan siniestro cocinándose." La chica entrecerró los ojos. Tal vez debía preocuparle que ella decía eso como una afirmación y no una pregunta, pero le siguió el juego.

"Siempre, querida." Vlad dijo en un tono misterioso, esbozando una sonrisa que podría considerarse malvada pero que solo sacó una carcajada a la menor. "Tú solo debes confiar en mí."

"Confío en ti." Danielle habló con mucha seguridad, causando alegría al mayor.

"Entonces mientras yo llevo a cabo mi plan malvado, tu parte será acompañar a Danny y aprovechar que tendrás una identidad humana. Saca el mayor provecho a tu estancia en Amity Park. Aprende de los cazadores, sus debilidades pueden ser tus ventajas algún día. Ve a la escuela si es lo que deseas, aprenderías mucho y desarrollarías habilidades nuevas que te ayudarán a desenvolverte en la sociedad humana así como lo haces en la fantasma. Ambas son parte de lo que eres, hija, conócelas para futuras referencias."

Concluyó su pequeño sermón, al inclinarse para darle un besito en la frente. La niña se recargó en el contacto, dando por terminada la conversación. Ambos disfrutaron del confort familiar por unos momentos y tras compartir una sonrisa cómplice, volvieron a la tarea que dejaron olvidada en algún punto de su charla. Una vez todo estuvo limpio, la menor dijo que iría a prepararse para el viaje. Vlad asintió con la cabeza, riendo al verle correr hacia el piso de arriba. Por su lado, él tenía algo que debía revisar antes de salir de su guarida.

Dejó la cocina y salió de la cabaña, caminó hacia donde estaba el panel de control de la instalación eléctrica de la casa, convenientemente localizado en la parte trasera, protegida por el momento solo con un plástico pues aún no terminaba de trabajar con ello. Retiró la cubierta de seguridad para dejar expuesto lo cables y demás circuitos en busca del controlador encargado del teléfono. Analizó el estado del aparato, suspirando al notar que dañó parte del hardware cuando lo desconectó en medio de su arranque de dolor. Necesitaría varias piezas electrónicas, Vlad interrumpió muchos de sus proyectos relacionados con la cabaña. Trabajar en los mecanismos de defensa era lo siguiente en su lista de prioridades. Daniel podría estar terco… pero cuando el bebé nazca, necesitará un nido seguro ubicado en la Zona fantasma y a menos que el muchacho encontrara algún lugar mejor, Vlad debía asegurarse que la isla esté lista.

La mayor parte de las cosas que necesitaba podría encontrarlas con facilidad en la Zona fantasma; pero un par de chips solo podría conseguirlos en el mundo humano. Podría ordenarle a Skulker o algún otro peón que las robara por él, sin embargo tenía otros asuntos pendientes en el mundo humano que debía tratar en persona. Lo cual le hizo recordar que aunque su abogado no haría ningún movimiento sin su autorización, Vlad necesitaba decirle a Daniel sobre su intervención en el asunto lo antes posible. No tenía intenciones de destruir lo poco que había avanzado en ganar la confianza del chico, sin embargo era algo que debían hablar con calma y a solas.

Dudaba que a Daniel le tomara por sorpresa o que le enojara saber que aún tenía control sobre DLAVCompany, que aún podía manipular ciertas cosas en el mundo humano por medio del hombre que dejó al mando de dicha empresa. De hecho, era probable que el muchacho ya lo sospechara. Ellos fueron archienemigos por años, sin duda no olvidaría que Vlad siempre tenía algo bajo la manga, que era capaz de tornar un plan fallido en el inicio de otro. No, eso no sería un problema, estaba casi seguro. Pero hablar de Ryan Horris podría revelar otras cosas de las Vlad se avergonzaba de haber hecho. Cosas que aún no había decidido si debía decirle o no. Daniel le regresó la gema de la unión, le dejó claro que su relación había terminado. Bajo esos términos, Vlad no hizo nada errado. Excepto que el vínculo de pareja nunca desapareció, estuvo allí siempre, por mucho que ambos lo negaban… eso le hacía sentir que Kryogen tenía razón al acusarle de infidelidad.

La presencia de Daniel cada vez cerca de él le hizo girar para ver al menor flotando en su dirección. Le pidió con señas que se detuviera y señaló el panel de control con los circuitos aún expuestos. En ese estado incluso para él que tenía energía tipo eléctrica, era un poco peligroso si llegara a ocurrir algún corto, no quería a su pareja preñada cerca del panel. Afortunadamente, el chico no necesitó explicación y se detuvo, esperando que Vlad recolocara la cubierta.

"¿Ese es el generador que mencionaste?" Daniel preguntó en cuanto Vlad estuvo junto a él. La sorpresa en el rostro del mayor debió ser muy obvia pues el chico se hizo el ofendido. "¿Qué? Presté atención cuando explicaste sobre… eso."

"Pero no creí que lo recordaras." Respondió simplemente. Daniel había visto muy poco de la cabaña en sus cortas visitas. "Sí, es allí donde coloqué el generador, funciona muy bien hasta ahora, aunque no es lo que vine a revisar. También allí está el receptor final de las ondas telefónicas, la señal es recibida primero en el risco y hace escala en mi laboratorio antes de llegar aquí."

"¿Ya está reinstalado el teléfono?"

"Aún no," negó con la cabeza. "Necesito reponer un par de piezas. Las conseguiré en mi camino de regreso. Estará listo para la tarde o la noche, sin duda. En cuanto esté listo haré una llamada de prueba, te aviso por si acaso no la contestan alguno de ustedes, seguro escucharás a tus padres lanzar maldiciones a mi nombre."

"¿Mas de las que dicen en el día a día?" Daniel rió y el mayor le quitó importancia.

"¿Les dirás toda la verdad?" Cuestionó con curiosidad.

"Solo les diré lo que es necesario. No necesitan saber que estaré viniendo contigo."

"¿No les dirás? ¿Cómo vas a explicar tus viajes?"

"Les diré que necesito energía para el bebé, eso ya lo había hablado un poco con ellos. Pero no tienen que saber quién me dará esa energía."

"Es tu decisión." Vlad dijo sin más, "tus padres ya de por sí quieren matarme, una razón más o una menos es irrelevante. Lo que me hace recordar, quizá ellos creen que secuestré a Danielle o la manipulé."

"¿Secuestro? ¿De nuevo?" Daniel bufó. "Te estás creando fama de secuestrador ante los ojos mis padres."

Ambos rieron por ese comentario.

"¿Estás listo para el viaje?" Vlad preguntó, solo para hacer conversación mientras caminaban hacia el frente de la cabaña.

"Yo sí, pero Danielle dijo que iba a darse una ducha." El menor detuvo sus pasos y Vlad le imitó, sus ojos se encontraron. "Quería… quería agradecerte por hablar con Danielle. Pensé que seguiría insistiendo en quedarse aquí…"

"Nos escuchaste."

"Solo algunas partes." Daniel explicó, un poco apenado por haber espiado la conversación. Vlad no hizo nada para regular su voz y si Daniel estaba cerca solo debía concentrarse lo suficiente, para poder escuchar gran parte de lo que habló con la chica. Los ojos verdes se hicieron serios cuando continuó. "No me gusta que de nuevo tengas tanta influencia en ella."

"No es mayor de la que tú tienes. ¿Te preocupa que me aproveche de eso?"

"No sería la primera vez." Acusó el menor. "Estaré vigilando, Plasmius."

Con la advertencia, los ojos de Daniel cambiaron a azul hielo por un momento y Vlad solo logró asentir. No había mucho que pueda decir en su defensa y una discusión no llegaría a nada. El muchacho por su cuenta pareció darse por satisfecho con su reacción y continuó su caminata hasta la puerta principal de la cabaña. Vlad siguió a Daniel al interior sorprendiéndose al verle cargar una pequeña maleta que había dejado en uno de los sofás, debió hurgar muy profundo en el closet para encontrarla. En su momento, él la usó para transportar hacia la cabaña algunas de sus pertenencias que rescató de su mansión.

"Espero no te moleste que haya tomado algunas de tus ropas." Daniel dijo, resolviendo la duda de Vlad sobre qué tanto estaría llevando consigo. "Me quedan un poco grandes pero eso me ahorrará tener que comprar ropa nueva justo llegando a casa… y como no puedo salir, tendría que decirle a Jazz…"

"Te dije que puedes llevar todo lo que quieras." Vlad recordó, acercándose para tomar la maleta de las manos de su pareja, quien se lo permitió sin quejas.

Danielle estaba tomándose su tiempo, por lo que ambos salieron para esperarla afuera. Vlad observó a Daniel caminar por la terraza, dirigiéndose hacia la parte que colindaba directamente con la orilla del lago. Había un agradable silencio entre ellos, a pesar de que aún quedaban tantas cosas inconclusas. Lo que ocurrió la noche anterior pareció marcar una tregua. Si fue la conversación o la pasión, Vlad no estaba seguro. Sonrió para sus adentros, ahora que miraba con detalle, el cambio en Daniel por tener sus reservas completas era muy notorio. No solo en su presencia espectral más fuerte y firme; sino también en el color de la piel de su rostro y en sus movimientos más fluidos, en que ya no tenía que flotar sino que caminaba.

"Te ves mucho mejor," Vlad mencionó sin poder detenerse, dejando la maleta a un lado y acercándose para estar junto a su pareja.

"Obvio que estoy mejor." Daniel rodó los ojos. "Mis reservas al fin están completas."

"Menos mal, tomaste más de la mitad de mi energía en una noche." Usó un tono bromista, que hizo al menor fruncir el ceño. Se esperaba algún gruñido pero en vez de eso el muchacho esbozó una sonrisa que Vlad no sabía si interpretar como maliciosa o burlesca. Daniel dio un par de pasos cortando la distancia entre ellos.

"Creí que eras un fantasma fuerte; el poderoso primer halfa." El menor rió mordaz, moviéndose hasta estar casi contra el oído de Vlad y susurró. "Una noche conmigo te dejó fuera de combate, esperaba que tuvieras más resistencia."

No pudo esconder el ligero estremecimiento que le causó el toque de coquetería en las palabras finales de Daniel, quien no se apartó al notarlo, sino que su sonrisa pícara se acentuó. Estaba tan impactado por lo que ocurría que no se percató de las intenciones del otro halfa hasta que sintió una mano en su hombro. Vlad dio un vergonzoso salto cuando Daniel deslizó sus dedos justo donde la marca de los colmillos se encontraba y la respiración se le cortó cuando el chico presionó la sensible zona. No estaba seguro de lo que Daniel pretendía, sintiéndose como una presa bajo la intensa mirada verde, no podía controlar sus reacciones ante el toque del menor. Ansiaba corresponder el gesto, aunque no estaba seguro si lo tenía permitido, lo de la noche anterior fue diferente.

"Hazlo." Daniel dijo con una risilla, claramente sabía lo que sus provocaciones causaban en Vlad y lo estaba haciendo apropósito. De nuevo, el chico susurró con una voz seductora que Vlad no recordaba fuera capaz de hacer. "Hazlo, bésame ya, antes de que cambie de idea…"

No necesitó que se lo ofrezcan dos veces, Vlad se inclinó para unir sus labios a los de su pareja en un beso lento y calmado. Sus manos pronto encontraron su lugar en las caderas de Daniel, atrayéndole más a su cuerpo. Movió sus labios con suavidad siendo correspondido de la misma forma, sintiendo una mano de Daniel perderse debajo de su coleta y la otra apretando fuerte la herida en su hombro. El halfa mayor abrió la boca en su mudo quejido que su pareja aprovechó para meterle la lengua. El beso se hizo más apasionado, Vlad permitiendo que Daniel dominara y recorriera su cavidad a su antojo, acompañándole con movimientos de su propia lengua. Las manos de ambos no se quedaron quietas mucho tiempo, las de Vlad dando sutiles caricias por las caderas del menor, quien por su parte le tocaba los hombros y la espalda.

Se sentía muy bien ser besado de esa forma, estaba cargado de sensualidad, conectándoles íntimamente. Vlad no quería detenerse, pero la falta de aire le llegó primero a él por estar en su forma humana. Tuvo que separarse por aire, casi gruñendo cuando sintió la punta de los colmillos de Daniel rasgar su labio inferior. Deseaba más de esa hermosa sensación, sin embargo su intento por reiniciar el beso no fue bien recibido. El chico le esquivó y repentinamente ya estaba a unos pasos de distancia mientras murmuraba una disculpa apenas audible. Entendiendo que la magia del momento se había roto, Vlad esperó a que el menor decidiera qué debían hacer ahora.

"Estabas equivocado." Daniel habló, desviando la mirada. Vlad no entendió a qué se refería, así que el muchacho explicó. "Anoche… cuando dijiste que me arrepentiría. Te equivocaste. No estoy del todo arrepentido, hay una parte de mí que no lo está. Aunque fue una mala idea haber hecho lo que hicimos, fuimos estúpidos y muy irresponsables al dejarnos llevar así."

Frunció el ceño, confuso e impactado. A juzgar por la forma en que Daniel se comportó durante la mañana, Vlad creyó que no tocaría el tema de lo que ocurrió la noche anterior, incluso supuso que el chico estaría tan arrepentido que actuaría como si no hubiera ocurrido. Daniel aprovechó su silencio para continuar.

"Es que… en verdad lo disfruté mucho y no me refiero solo al sexo," el chico perdió su mirada en el lago frente a ellos. "Claro que eso estuvo bien, pero lo que de verdad disfruté fue volver a sentir a mi pareja. Al hombre que me enamoró, que me acompañó y me ayudó en esos momentos tan importantes, me cuidó y me protegió… quien me hizo sentir que juntos podíamos vencer cualquier enemigo. Esa versión de ti que desapareció aquel día…"

La voz del otro halfa se apagó en su última frase y Vlad sintió un nudo en la garganta, la culpa pesando en su pecho diciéndole que debía decir algo pero solo alcanzó decir el nombre de su pareja. "Daniel…"

"Extrañaba tanto a esa versión de ti." El muchacho no le dejó hablar, "dolió mucho que cuando todo terminó la ilusión también se esfumara. Estaba tan enojado, porque aún con lo mucho que dolía, lo disfruté demasiado como para arrepentirme. No, no es por nuestros conflictos de pareja que haber hecho eso fue un error, sino porque olvidamos algo muy importante. Olvidamos pensar en nuestro hijo. Kryogen dijo que no podíamos…"

El mayor cortó la frase del chico al soltar una audible maldición cuando de pronto las palabras del médico regresaron a su memoria. Vlad sintió el pánico invadirle rápidamente al recordar que Kryogen le advirtió sobre los cuidados especiales que Daniel necesitaba. Era más que solo recibir energía, necesitaba hacer reposo y las relaciones sexuales estaban estrictamente prohibidas. ¿Cómo fue capaz de olvidar algo tan importante? Aunque Daniel tampoco dijo nada durante la noche; sin duda también lo olvidó y apenas caía en cuenta… eso explicaría porque estuvo tan distraído durante el desayuno. Rápidamente pasó la mirada al vientre de Daniel, estaba tan asustado que en un impulso tomó una mano de su pareja, su energía agitada buscó la conexión y para su sorpresa el agradable frío vino a su encuentro.

"No puedo creer lo tontos que fuimos… ¿Están bien?" La ansiedad en Vlad era muy evidente. "Espera… dijiste que tuviste contracciones. Debería llevarte con Kryogen, ¿Qué tal si algo está mal? ¿Y si lastimamos al bebé?"

"¡Relájate, mírame!" Daniel tuvo que alzar un poco la voz, apretar el agarre de sus manos mientras que con su mano libre tomó el rostro de Vlad para que sus miradas se encontraran y así conseguir que frenara sus preguntas. Una vez obtuvo su total atención, habló con suavidad y calma. "Tranquilo, estamos bien. Yo me siento muy bien, las contracciones apenas se sintieron y no he tenido otra desde que me levanté. El bebé está bien, se está moviendo mucho y, como siempre, está entrenando sus poderes electrocutándome. Ambos estamos bien."

La combinación de la energía de Daniel, el toque en su mejilla y sus palabras sinceras fue lo que logró hacer que el mayor al fin se tranquilizara. Dio un asentimiento, alivio irradiando de él al murmurar, "tuvimos suerte."

"Sí, no podemos arriesgar a nuestro hijo de nuevo," el muchacho dijo con seriedad, y culpa en su expresión. "Vlad, lo que pasó anoche no se puede repetir."

"Claro que no," el mayor secundó. Notando que Vlad se había calmado, Daniel quitó la mano de su rostro y con cuidado retiró su energía para después soltarle, decepcionando un poco al mayor por la pérdida de la conexión.

"Por fortuna, no veremos a Kryogen en dos semanas," Daniel recordó. "Las marcas de las mordidas desaparecerán a más tardar en la media noche… No tiene forma de darse cuenta, ¿o sí?

"Espero, por nuestro bien, que no se dé cuenta. Aunque tú eres el embarazado, solo te va regañar… a mí en cambio, sospecho que me hará algo muy doloroso." Exageró el escalofrío que le recorrió al pensar lo que el médico podría hacerles si se enterara que transgredieron sus órdenes. "O me pondrá a lavar el suelo de su casa con un cepillo de dientes."

Escuchar la carcajada de Daniel le hizo reír también, sin embargo cuando la risa cesó se enfrentó con una sensación agridulce. Era bueno saber que a pesar de las complicaciones emocionales y los riesgos que corrieron al dejarse llevar por la pasión, Daniel en realidad no lamentaba específicamente el haberse entregado a él de nuevo. Así como tampoco le culpaba por no recordar la indicación del médico. Su pareja aceptaba que era algo que pesaba a ambos. Daniel ya no estaba tan arisco como antes, en general le percibía más tolerante con él. Aunque no resistió la pregunta que escapó de sus labios.

"¿Por qué me besaste?" Vlad no estaba reclamando, solo tenía verdadero deseo de entender lo que pasaba por la mente de Daniel.

"¡Solo fue un beso!" El joven halfa casi chilló escandalizado, sus mejillas de nuevo tiñéndose con un sonrojo intenso. Estaba avergonzado pero también había irritación en su mirada, "Tu querías, yo también… no importa porqué ¿O es que te quejas de ello? Si es así…"

"No, no me quejo." Respondió de inmediato para tratar de aplacar al otro halfa, incluso levantando las manos en una silente señal de rendición. El menor entrecerró los ojos, considerando la situación unos segundos antes de soltar un bufido.

"No lo pensemos tanto, solo fue un beso."

Vlad no estaba completamente de acuerdo sobre que se dieran besos sin que significara algo, aunque ya que su pareja se negaba a hablar de ello, sería otra conversación que dejaría pendiente. Pasó un momento de silencio hasta que pudieron escuchar ruidos en la casa. La presencia de Danielle se acercaba. Daniel admiraba el lago de nuevo mientras fingía que no podía sentir las miradas fugaces que Vlad le dedicaba. Cuando los pasos de la niña se escucharon venir hacia ellos, ambos voltearon para ver a su hija.

"¿Nos vamos?" Preguntó Danielle con una sonrisa. Se dirigió a su padre de ojos verdes, "encontré algo que podría serte útil, Danny."

"¿A qué te refieres con útil…?" La duda del chico fue interrumpida cuando Danielle se le acercó y en un rápido movimiento colocó un pañuelo alrededor del cuello del chico, atándolo a un lado. Daniel tenía expresión de no comprender el objetivo de ese simple pedazo de tela, fina y de color salmón que debía ser parte del atuendo que la niña llevaba; uno de los tantos conjuntos que Vlad compró para ella. Sin embargo para el halfa mayor fue muy obvia su utilidad, pues el accesorio le privó de esa vista que tanto disfrutaba: las marcas de sus colmillos en el cuello de su pareja.

"Así los señores Fenton no lo verán," Danielle explicó, guiñándole un ojo al muchacho.

"Dará tiempo a que sanen." Daniel entendió, sonriéndole en agradecimiento a la menor mientras se ajustaba el pañuelo. Vlad podía sentir su parte instintiva nada feliz de que su pareja deba ocultar las marcas de propiedad.

"Es una buena idea, querida. Te agradecemos el detalle." Tuvo que obligarse a decir, su hija sonrió triunfante mientras que Daniel dedicó una mirada burlesca en dirección a Vlad, como si supiera que en realidad ese trozo de tela se había vuelto un enemigo para él.

"Entonces…" El muchacho inició. "Si todo está listo, será mejor que vayamos de una vez."

Vlad asintió y tomó la maleta que dejó en el suelo antes, los dos menores caminaron por el sedero a orillas del lago. Una vez estuvo con ellos, les tomó un momento ponerse de acuerdo en cómo harían el proceso. Cambió a su forma Plasmius y ofreció su mano libre a Daniel, quien la tomó sin dudar. Respiró profundo al sentir la unión, esta vez su energía fue más bienvenida que cuando hicieron eso en casa de Kryogen. Se sentía diferente a cuando daba energía para el bebé, o cuando compartían energía en sus caricias o en la intimidad de la cama… esto era algo violento, que dejaba sus sentidos alertas, su energía lista para ser usada en batalla. Se relajó todo lo que podía, dejando que Daniel tirara cada vez más de la conexión extrayendo energía del núcleo de Vlad y formando algunos rayos de prueba para ajustarse a la energía de su pareja antes de realizar su técnica. Aun cuando ya lo había visto antes, Vlad observó asombrado el portal que Daniel abrió. Era intimidante…

"Vlad, basta." La voz de Daniel le hizo salir de sus pensamientos. "Si no estás calmado y concentrado nos harás caer de nuevo… así que relájate y confía en mí."

"Solo estoy impresionado de lo que puedes hacer con mi energía." Se excusó Vlad.

Daniel ignoró su comentario y llamó a Danielle para que se acerque a ellos. Los ojos rojos de nuevo se fijaron en el portal hecho con su energía pero que él no comandaba. El temas de las parejas fantasma y de lo que eran capaces de hacer estaba rodeado de leyendas, tantos rumores que él no sabía cuáles eran reales o cuáles no. Honestamente, nunca le interesó. Pero lo que veía despertaba su curiosidad de forma científica, preguntándose si Kryogen aceptaría darle información al respecto. Escuchó al muchacho decir que era hora y Vlad puso su atención en él, les tomó un momento decidir la logística para que pudieran atravesar el portal al mismo tiempo. Daniel tenía ambas manos ocupadas, la derecha manteniendo el portal abierto mientras que la izquierda estaba unida a la mano derecha de Vlad. Así que Danielle debió tomar la carga que Vlad llevaba para poder sujetarse de su padre con una mano.

Apretó las manos de los miembros de su familia, debiendo ignorar el impulso de simplemente abrazarles y no dejarles ir. Un paso, luego otro y al tercero, pudo sentir la energía rodearle. Cerró los ojos, concentrándose en las sensaciones que le llegaban, la energía era suya, su núcleo lo reconocía pero el toque frío también estaba allí. Dos pasos más y sus pies estaban tocando tierra, a diferencia de la primera vez la transición fue suave, casi como ser acariciado por una brisa. Muy diferente al brusco salto de la tele transportación. Sus ojos compartiendo miradas de alivio con los otros dos halfas al notar que habían aparecido en un pedazo de tierra deshabitado. Danielle no tardó en identificar el portal artificial de los Fenton, ubicado a tan solo unos cuantos metros de ellos. Daniel se sobresaltó un poco cuando su hija dio un salto y voló por los alrededores.

"¡Danielle no te alejes!" El chico gritó aunque ella solo respondió con un ruido despreocupado, era obvio que estaba familiarizada con la zona.

"Está en nuestro rango de visión." Trató de calmar a su pareja, apretando ligeramente la mano que aún sostenía. El menor no había intentado cortar la unión y Vlad no tenía problema con estar conectado a su pareja un momento más. Daniel masculló un comentario de resignación por la actitud de Danielle, entonces buscó la mirada roja.

"¿Te parece bien que te vea aquí mismo?" Preguntó el joven halfa. Vlad miró con atención su alrededor. Ubicó los puntos familiares alrededor del portal Fenton, recordando qué fantasmas residían en esa zona, valorando posibles peligros, refugios y puntos de escape a su alcance. El muchacho esperó en silencio, sonriendo cuando finalmente Vlad asintió. "Kryogen dijo que mis reservas deben durar tres días, así que vendré al medio día del tercer día."

"De acuerdo." Vlad dijo, su tono haciéndose completamente serio al hablar. "De aquí a tres días, a la misma hora, te estaré esperando justo aquí. Si entras a la Zona fantasma y no me encuentras, será solo porque algo o alguien me atacó. Si eso pasa, no lo pienses y regresa al mundo humano de inmediato, cierra el portal y espera por mí en tu habitación… te prometo que no pasará la media noche sin que haya logrado llegar a ti, sin importar lo que tenga que hacer."

Prometió el hombre, sus ojos rojos fijos en los verdes y dejando que su energía llevara consigo la sinceridad de la promesa que le hacía a su pareja. La fugaz respuesta de energía fría le distrajo lo suficiente como para sobresaltarse al sentir labios contra los suyos y los brazos de Daniel le rodearon el cuello. No dudó en corresponder el gesto aunque entendía por qué su pareja había decidido que podían compartir besos, ni lograba diferenciar cuando sí y cuando no el gesto sería bienvenido. La parte racional de su mente le decía que no deberían hacer eso hasta aclarar la confusión, eliminar los sentimientos de traición aún presentes, la falta de confianza, entre otras cosas… pero se sentía bien y Vlad no podía ser racional cuando de amor se trataba.

.-.-.

Danny estaba en problemas, muy pero muy serios problemas. La causa eran los apetitosos labios de Vlad, ese cuerpo sexy con músculos firmes, el recuerdo de su energía recorriéndole, el toque de sus manos, sus colmillos enterrándose en su piel y… pensándolo bien, también era culpa de sus hormonas alborotadas, pero Danny prefería culpar a Vlad. Fue como si un interruptor se haya activado en él, en un momento estaba atormentado por preocupaciones (entre las breves contracciones y Danielle determinada a quedarse en la isla, sus hijos ya le estaban dando dolores de cabeza) pero al siguiente Vlad salía de la ducha y de pronto sexo era lo único que podía pensar. No ayudó que el halfa mayor no fuera discreto al mirarle con lujuria. Huyó de allí antes que Vlad se percatara que Danny quería trepársele.

Y aún con todo lo que pasó después, el ligero terror que sintió al darse cuenta que técnicamente Vlad tenía a Danielle de nuevo bajo su control, su mente continuaba desviándose a pensamientos eróticos, como si ahora que había vuelto a experimentar el placer, su libido no pudiera apagarse. Fue por eso que no pudo resistirse a besar a Vlad, de nuevo. No después de aquellas palabras; se sintieron poderosas, llegando profundo en su corazón y la electricidad que pulsó por la conexión potenció el significado de ellas. Le dio una reconfortante sensación imaginar a su pareja usando su poder por él y su cría… Danny odio al mayor por aún ser capaz de hacer sus rodillas temblar y sentir revoloteos en su estómago. Cielos, estaba siendo tan hipócrita, pensó con amargura. Eso le hizo reaccionar, súbitamente recordando que estaban besándose frente a la niña.

Cortó el beso y empujó al otro halfa con un poco de brusquedad, evitando todo tipo de contacto con él, lo último que necesitaba era la energía de Vlad tentándole o la suya traicionándole. Antes que su pareja pueda decir algo, Danny soltó un gruñido de advertencia, "más te vale cumplir, Plasmius."

El hombre no mostró señas de estar sorprendido por su repentino cambio de actitud, ni tampoco molesto por ello. Danny debía admitir que estaba siendo muy paciente con él, pues incluso él mismo se sentía frustrado de estar tan volátil. Luchó contra un sonrojo, al sentir la presencia de Danielle junto a él, la niña hizo un buen trabajo ignorando lo que acababa de presenciar y se despidió de su padre con un abrazo mientras que el mayor le besó la frente diciéndole que se portara bien. Danny rodó los ojos pero se reservó sus comentarios. Vlad les recordó a ambos estar pendiente de la llamada que anunciaría la reconexión de la línea telefónica y después Danny al fin flotó hacia el portal fantasma con su hija siguiéndole muy de cerca. Estaban justo frente a la espiral cuando escuchó a la niña soltar una risilla.

"¿Qué?" Preguntó con el ceño fruncido, la mano con la que ella cubría su boca no disimulaba su risa.

"Nada." Ella se encogió los hombros. "Estás muy enamorado de él. Y él de ti. Es incluso ridículo. Eso sí, la próxima vez que quieran besuquearse no lo hagan frente a mí, es asqueroso."

A pesar de sus palabras, la menor reía. Danny no tuvo tiempo de encontrar algo que responder pues Danielle ya estaba atravesando el portal. Aun podía sentir la presencia de Vlad y esperaba que los agudos sentidos del mayor no le hayan permitido escuchar lo que la niña acababa de decir. Ignoró por completo el impulso de mirar atrás y atravesó la espiral. Pasar por el portal fantasma era una experiencia muy familiar para él, normalmente no sentía que haya mucha diferencia pero después de estar por casi dos semanas en la Zona fantasma, Danny notó muy marcado el cambio al salir del ambiente rico en energía y entrar al laboratorio de sus padres cargado con el aroma de las armas antifantasmas. Hizo una mueca por el sonido de la alarma que retumbaba en sus oídos, Danielle ya había corrido por las escaleras. Mientras Danny flotaba para salir del laboratorio pudo escuchar la conmoción de los Fenton al ver a la niña.

Una ola de culpabilidad le recorrió con la escena que le recibió. Sus padres estaban casi derramando lágrimas, capturando a la halfa menor en un abrazo tan fuerte que ella incluso se quejó juguetonamente de no poder respirar. Cuando Maddie posó sus ojos en Danny, su madre ya no pudo contener sus lágrimas, el saludo que el muchacho quiso decir se cortó cuando ella corrió hacia él para abrazarle con fuerza. Fue algo abrumador, tomándose el momento para pensar en que la última vez que ellos le vieron, él estaba literalmente muriendo. Así que permitió que el resto de su familia se uniera al abrazo, dejándole de pronto atrapado entre sus cuerpos, cerró los ojos para concentrarse en que ellos eran su familia y no la esencia de las armas antifantasmas que les rodeaba. Danny estaba acostumbrado a sentirlo desde que se convirtió en halfa, si bien le comenzó a desagradar cuando se embarazó, ahora hacía que sus instintos de defensa comenzaran a despertar.

"Estoy bien," murmuró, asegurándose de poner toda la seguridad que podía en su voz y, para su alivio, eso hizo que su familia al fin le liberara. No podía negar que estaba contento de verles, pero era difícil luchar contra el instinto de proteger a su cría de los cazadores.

"Sigues embarazado." Maddie fue la primera que recalcó lo obvio. Los ojos de todos se posaron en el vientre de Danny, lo que automáticamente le hizo cruzar ambos brazos sobre su abdomen, el instinto de ocultar a su bebito de la vista ya fue demasiado para ser ignorado. Por fortuna, sus padres estaban más concentrados en el hecho de que estaba de vuelta como para reconocer ese comportamiento por lo que era. Su madre continuó como si nada, "eso es algo bueno ¿no? Dijiste que debía nacer a principios de septiembre."

"¿Todo está bien, Danny?" Su hermana preguntó con suspicacia, siendo la que mejor podía leer sus reacciones.

"Sí…" respondió el halfa. "Perdón. No tenía forma de contactarlos. Y no podía venir hasta estar recuperado por completo… estuve en mala forma, pero ahora estoy bien, el bebé igual."

Anticipó la lluvia de preguntas que estaba por llegar, levantando una mano para detenerles, repitiendo una y otra vez que tanto él como Danielle estaban bien, definitivamente fuera de peligro inmediato. Tomó un rato poder convencerles de ello, diciéndoles que las explicaciones podía esperar a que terminaran su desayuno y prometiéndoles que les diría todos los detalles. Era una mentira, había demasiado de lo que ocurrió días atrás que de ninguna forma compartiría con sus padres. Maddie estuvo un poco dudosa pero Jazz, como siempre, salió a su rescate. Danny le dedicó una sonrisa de agradecimiento. Danielle aceptó gustosa la oferta de Jack de unírseles a la comida mientras que Danny tan solo aceptó un poco de jugo.

"El médico nos dio desayuno antes de irnos." Danny mintió con facilidad e ignoró la disimulada mueca que Danielle hizo alrededor de su tenedor. Un intercambio de miradas bastó para advertirle a la niña que le dejara a él manejar la situación, lo único que ella debía hacer era secundar lo que sea que Danny diría.

"Debería avisar a Sam y los demás," dijo Jazz al halfa, como si estuviera esperando su permiso.

"Dile a todos," Danny pidió. "Es mejor si están todos, así no tendré que dar explicaciones más de una vez."

Sus padres no estuvieron de acuerdo con tener que esperar a que el resto de sus amigos llegara, insistiendo con sus preguntas, pero Danny se negó rotundamente a dar respuestas. Era una táctica que le permitiría no tener que inventar diferentes versiones de su explicación. Al notar que no sacarían nada de él, Jack dirigió sus preguntas a Danielle. Eso hizo fruncir el ceño al halfa, por lo que escuchaba, padre e hija casi se reconciliaron frente a los Fenton pero ellos creían que Vlad le estaba controlando. De entre los tres humanos, el que tenía mayor problema con lo que ocurrió era predeciblemente Jack, quien tenía en sus ojos un intenso brillo de rencor cada que escupía el nombre del halfa mayor. Lamentablemente, no había forma de negar que Dani y Vlad estaban en buenos términos ahora.

"Sé que ha hecho demasiadas cosas malas, pero le quiero como a un padre."

Fue lo que Danielle comentó encogiéndose los hombros con aparente despreocupación, solo Danny pudo sentir su energía vibrar con indignación. Antes que alguien comenzara a indagar en ese asunto, la halfa más joven usó su encanto y el cariño que tanto Jack como Maddie sentían por ella para desviar la atención a otras cosas insignificantes, como el postre y el clima de verano. La misma estrategia que Vlad solía usar con los cazadores. Danny soltó un suspiro con pesar, no sabía cómo sentirse al ver a la niña usar los trucos del halfa mayor, al menos sus padres continuaban respetando su antiguo deseo de que no se entrometieran en lo que a Danielle respecta.

La primera en aparecer fue Valerie, su planeador permitiéndole llegar en tiempo record. La chica morena le dio un abrazo, gruñéndole que dejara de hacer costumbre el desaparecer moribundo. La disculpa que Danny iba a ofrecer fue interrumpida por Danielle, quien casi dio saltos para colgarse de la cazadora, sacándole una sonrisa al chico. Era curioso que su hija fuera más unida a Valerie de lo que él era. Unos minutos después Sam llegó con Tucker detrás, el halfa se vio en medio del abrazo de ellos dos. Estaba muy feliz de verles, de poder escuchar qué habían hecho durante su verano y la actitud tan alegre de Tucker era algo que había extrañado. Sin embargo, cuando se sentó en el sofá de la sala y notó a todo su equipo reunido allí, supo que no podía posponer más el dar su explicación.

"Sí estuve muy mal, a punto de no contarlo," inició cuando tuvo todas las miradas clavadas en él. Era claro que su familia había puesto al tanto a sus amigos de lo que ocurrió aquella noche. Danny no estaba cómodo al tener que revivir el terror que sintió durante sus encuentros cercanos con la desestabilización, solo la reafirmante presencia de Danielle a su lado le dio fuerzas para continuar hablando sin que su voz temblara. "Abrí un portal hacia la casa del médico fantasma, estaba muy débil pero llegué a tiempo…"

No mencionó que el portal le había llevado a otro lado, que fue atacado por fantasmas en el que se suponía era su propio nido, que tuvo que devorar a uno de ellos en un acto de desesperación, ni que fue Vlad quien le llevó con Kryogen. El muchacho aún no comprendía bien lo que ocurrió esa noche, tanto Kryogen como Vlad lo mencionaron muy vagamente y Danny aún no tenía el valor de pedir que se lo explicaran con lujo de detalles. Tenía muchas preguntas para Vlad, sobre qué hacían fantasmas en la isla y dónde estaba él en ese momento… Sacudió sus pensamientos.

"El médico fantasma es bueno en su trabajo, me ayudó y todo salió bien." Dijo el halfa, omitiendo que estuvo en coma por días, que tuvo incluso un par de paros cardíacos. Ya estaba recuperado, no era necesario preocuparles. "Solo que la recuperación tomó su tiempo."

"¿Por qué se estaba adelantando el parto?"

"¿Cómo es que Vlad vino por Danielle?"

Maddie y Jack hicieron preguntas diferentes al mismo tiempo. Danny primero respondió la duda de su madre, explicando que sus requerimientos de energía subieron y que las capsulas ya no serían suficientes. Era difícil tolerar la forma en que los ojos de su madre se llenaban de interés científico al cuestionarle, así que Danny mintió diciendo que el médico no le dijo. Evitó decir que el bebé solo aceptaría energía de su padre pero aprovechó el momento para informarles que estaba obligado a hacer viajes a la zona fantasma a partir de ese momento. La reacción fue justo como lo imagino, todos murmurando sus preocupaciones, tratando de averiguar si había otra forma.

"El ambiente de allí es rico en energía, pasar una noche allí cada tercer día será suficiente," explicó. El por el momento, quedó al aire pero Danny sabía que sus amigos lo habían captado.

"¿Estarás con el médico?" Jazz preguntó, siguiendo el ejemplo del halfa al mantener en secreto el nombre de Kryogen, aunque sospechaba que a alguno de ellos ya se le había escapado en el pasado. Con algo de suerte sus padres no recordarían.

"Sí," de nuevo mintió. "Nos encontraremos en las cercanías del portal, pero no le gustan los humanos así que deberé ir solo."

"¿Eso no es peligroso?" Maddie razonó con justa preocupación. Danny tenía sus propios temores al respecto, sin importar que las reglas supuestamente protegían a su cría.

"Un poco," admitió, "pero él es un fantasma fuerte."

La inconformidad estaba pintada en el rostro de cada miembro del equipo, tratando de insistir en que debían ir con él. Danny debió callarles con un gruñido, ganándose expresiones de sorpresa. Tomó un profundo respiro para calmarse y no liberar energía, no podía desperdiciar nada de sus reservas en cosas irrelevantes, no cuando su pareja no estaba para alimentar a su hijo y aún no había forma de contactarle. Su núcleo pulsó con un poco de ansiedad, pues si por alguna razón perdía energía podría estar afrontando una desestabilización. Sintió la mano de Danielle en su brazo, dándole apoyo y siendo su ancla. Más calmado se dispuso a responder la pregunta de su padre.

"El médico tenía una solución para la inestabilidad de núcleo de Danielle. Yo no podía venir por ella, pero él conoce a Vlad así que le pidió el favor. Lo que sea que pasó entre Vlad y Danielle, solo les compete a ellos." Apenas inició la lluvia de comentarios de los presentes, agregó elevando un poco la voz para que le escucharan. "No, no estuve de acuerdo con que sea él quien venga por Dani pero aquel fantasma es mucho más fuerte que Plasmius. Y tal vez Vlad sea un mentiroso, manipulador, entre otras cosas; pero valora mucho su supervivencia, no es tan estúpido como para llevarle la contraria."

"¿Le tenían amenazado?" Tucker intervino con una risa burlesca. Danny no pudo evitar reír también, recordando la forma en que Vlad obedecía las órdenes de Kryogen sin protestar.

"De no entregar a Danielle sana y salva, le hubiera ido muy mal." Comentó con una carcajada.

Hubo un par de comentarios mordaces de parte de los presentes, la risa de Danny fue como una señal de que realmente no había nada de qué preocuparse, al menos no en ese momento. A pesar de que tuvo que responder a un par de preguntas más, el halfa estuvo aliviado de que nadie cuestionó sobre la escena entre Danielle y Vlad. Sus padres principalmente quería saber qué cuidados debía tener tras un evento tan peligroso. Si bien no les dijo sobre el desgarro en la placenta ni que Kryogen creía que el bebé se adelantaría, su madre insistió en que una amenaza de parto prematuro era algo demasiado grave y querían hacer todo lo posible por apoyar a Danny. El halfa se los agradecía, aunque un poco extrañado al verles tan dispuestos. De nuevo sintió la punzada de desconfianza en su ser, sus instintos indicándole que no debía bajar la guardia con los cazadores. Luego de la conversación, sus padres fueron a su laboratorio, mientras que Valerie tuvo que disculparse para ir a su trabajo.

"Por cierto, olvidaba decirte…" Valerie dijo después de darle un abrazo de despedida a Danielle y otro a Danny. "Ese es definitivamente tu color, Phantom."

"¿Eh?" Danny parpadeó un poco confuso antes de caer en cuenta que la cazadora se refería al trozo de tela color salmón brillante alrededor de su cuello. Eso sacó una serie de risitas a sus otros amigos. Hasta ese momento, nadie había siquiera prestado atención a los atuendos que llevaban; comparado al hecho de que Danny estuvo cerca de la muerte, el tener ropas diferentes era algo insignificante. Sin embargo ahora Danny no sabía qué responder al comentario de la morena.

"Le queda de maravilla, ¿no?" Danielle dio un salto. "Vino con mi ropa pero creo que a él le queda mejor."

"Si, le queda adorable." Tucker rió y con un click, sacó una fotografía con su celular. Danny estuvo a punto de dispararle al aparato con un rayo de ectoplasma.

"Ja. Ja. Muy graciosos." Danny rodó los ojos, el grupo de adolescentes rió con ganas y Valerie salió de la casa.

"Pero hablando en serio, Danny," Sam intervino, "¿Dónde consiguieron esas ropas? ¿Acaso hay centros comerciales en la Zona fantasma?"

"Ahora que lo mencionas, los hay." Danielle respondió a la gótica.

"Vamos arriba" Danny dijo sin más y todos asintieron sabiendo que estaban por recibir datos de los que ningún cazador podía enterarse.

.-.-.

Sus ojos se abrieron de forma súbita, Clockwork sentía su núcleo acelerado y su respiración pesada; por reflejo trató de buscar a su pareja, pero el otro lado de la cama estaba vacío y frío, Kryogen debió salir hacía mucho. Esa ausencia solo le produjo más ansiedad, aun cuando podía sentir la presencia del médico no muy lejos de la habitación, y su razón le recordaba que Kryogen debía estar perdido en alguno de sus libros. Las imágenes en su mente estaban muy frescas… un sueño que era una predicción y un recuerdo, todo a la vez. Reconocía algunas partes como memorias, tan bien grabadas en su mente que sus sentidos aún percibían cada detalle a pesar de haber ocurrido hacía demasiado tiempo. El momento en que tuvo que tomar la decisión más dolorosa de su existencia al cumplir su deber como guardián del tiempo a costa de su familia.

No lo hagan frente a nosotros, fue su último deseo antes de entregar al niño a sus verdugos. Le dolió en lo más profundo de su ser, pero Clockwork pudo sentir el tiempo doblarse ante el poder del pequeño fantasma, la línea del tiempo fracturándose sin que él pueda corregirlo. Por lo menos, ellos cumplieron su palabra. No lo vieron pero sí escucharon el momento cuando el llanto del recién nacido se extinguió. No solo perdió a su hijo ese día, sino también a su pareja, Kryogen no entendería sus razones sino hasta siglos después. Eran dolorosas imágenes que veía frecuentemente cuando cerraba los ojos, despertando entristecido y lleno de culpa; pero esta vez también vio algunas escenas que aunque le resultaron familiares no eran de la misma forma a lo que recordaba. Unos ligeros cambios que le hicieron considerar que eran un posible futuro entremezclado con sus recuerdos por lo similar de la situación. Era eso lo que le hizo despertar con terror y ansiedad.

"¿Clockwork, estás bien?"

La voz de su pareja le regresó a la realidad, notando que sin pensarlo acudió a donde sus sentidos le decían que estaba su amado. Aunque había un toque de preocupación en sus ojos rojizos, el médico no se había movido de donde estaba sentado en uno de los sofás de la sala con un libro en sus piernas. El maestro del tiempo se fijó en el pequeño montículo de libros y papeles en la mesita del centro. Tal y como suponía, Kryogen salió de la cama para estudiar. Se disculpó en voz baja por interrumpirle y flotó hasta sentarse junto al otro fantasma.

"Estoy bien ahora que estoy contigo." Dijo con sinceridad, acomodándose para posar su barbilla en el hombro de su pareja.

"¿Un mal sueño?" Kryogen preguntó, sin embargo dado que conocía demasiado bien al relojero, se corrigió a sí mismo. "¿Un mal recuerdo o una predicción?"

"Un poco de ambos." Respondió, su voz apagada incluso para sus oídos. "Cosas de las que me arrepiento. Cosas que podrían repetirse."

"Tienes demasiadas de esas." El médico rió levemente y a pesar de que su risa era a costa suya, Clockwork no resistió a corresponder con una sonrisa. Sintió a Kryogen entrelazar sus dedos, una señal de que podía conectar su energía si así lo deseaba, aunque por el momento Clockwork se abstuvo. El vínculo entre ellos era tan estrecho que incluso sin energía de por medio, Kryogen percibió lo que necesitaba, su voz suavizándose al hablar. "Puedes contarme."

"Estaba en una reunión…" Clockwork murmuró, cerrando los ojos al enterrar su rostro en el cuello del otro fantasma, dejando que su aroma familiar y su calor le mantuvieran calmado mientras relataba. "No era para debatir sino para informarme de su decisión. Ellos ya habían decidido que era necesario eliminar la descendencia…"

"¿La nuestra o la de ellos?" Kryogen se vio obligado a preguntar cuando el relojero detuvo su narración por un largo rato. Su voz era apacible, en ese tono con el que cuestionaba a sus pacientes, delatando que estaba protegiéndose emocionalmente.

"Era justo como mis recuerdos pero creo que hablaban de los hijos de los halfas. Deberíamos estar alertas en caso que sea una predicción. Muchas imágenes respecto a su futuro son borrosas."

Ambos sabían a qué se debía eso. Desde el principio, cuando Kryogen comenzó a ayudar a Daniel, el relojero le advirtió que debía mantenerse al margen. Su pareja juró que no se ataría emocionalmente a los halfas, tanto para poder realizar su trabajo como médico así como para que Clockwork pueda hacer el suyo como vigilante de la línea del tiempo. Al final, ambos fallaron y conforme más se encariñaban, más interferían en la visión del relojero del futuro.

"Por lo menos, hasta ahora a ellos sí les están otorgando la protección de la ley." Clockwork señaló.

"Eso no es garantía, solo lo respetan cuando les conviene." Kryogen dijo con demasiado rencor.

Ya no dijo nada más, reacomodándose junto a su pareja quien de nuevo bajó la vista a su libro. Él también sentía el mismo rencor hacia los miembros del consejo, quienes se sentían en poder para decidir cuando la ley era válida y cuando no. Ciertamente, era mejor que la tiranía de Pariah pero no era justa. De acuerdo con las reglas, todo fantasma en periodo de gestación no debía ser molestado ni atacado ni tampoco las crías durante los primeros veinte meses posteriores a su nacimiento. La excepción fue el pequeño niño que resultó de la combinación de Clockwork y Kryogen. Hasta ahora, de forma extraoficial, varios miembros del consejo ya habían externado su opinión de que un halfa puro también debía ser considerado una excepción a la regla.

El maestro del tiempo temía que esos cuantos decidieran presentar su caso y convencer al resto, incluso si no fueran tras el recién nacido, la primogénita de los halfas ya tenía más de veinte meses. Plasmius y Kryogen mantuvieron bien oculta la verdad sobre su gestación pero una vez la niña comenzó su travesía por su cuenta en la Zona fantasma, no faltó quien se diera cuenta que llevaba los genes de ambos halfas y no solo los de Phantom, como su padre tanto se esforzó por convencer a todos. Había un peligro latente allí, uno que esperaba los halfas no hayan olvidado en medio de sus conflictos románticos. Se sobresaltó un poco cuando Kryogen hizo un ruido irritado, empujándole levemente para que se quitara de encima de él.

"Tus angustias no me dejan concentrar," Kryogen siseó.

"Entonces, explícame lo que lees," pidió el relojero. Su pareja señaló la página e inició a hablar.

"Debo saber qué es normal en un bebé humano. Daniel es mi paciente pero no debo olvidar a su cría. Me he dado cuenta que no sé casi nada de neonatología humana… "

Clockwork se mantuvo en silencio mientras escuchaba sobre los temas y el análisis que Kryogen hacía al respecto, comparaciones entre humanos y fantasmas. El libro que actualmente leía era otra de las donaciones de Plasmius. Pese a las miles de páginas, el médico parecía haberse leído un gran porcentaje, pequeñas marcas en las hojas eran la evidencia de ello. Poco a poco el maestro del tiempo fue relajándose, la culpa del pasado y la preocupación del futuro fueron reemplazadas por el agradable presente. Por mucho que trataba de prestar atención a la lectura, le resultó más fascinante solo observar a su pareja. Esa vieja costumbre que tenía de tamborilear los dedos cada que memorizaba un conocimiento nuevo, su expresión era de profunda concentración, ignorando que sus lentes estaban deslizándose fuera de su lugar.

La mirada del relojero recorrió su perfil, su cabello blanco estaba un poco más largo de lo acostumbrado y sabía pronto le pediría el favor de cortarlo pues Kryogen decía que quedaba mejor cuando Clockwork lo hacía por él. En esos momentos solo vestía una camisa, los primeros botones abiertos dejaban expuesto parte de su pecho así que su vista se fijó en la gema que brillaba azul, incrustada en la piel de Kryogen. Una señal de su unión, que sin importar lo que ocurrió o lo viniera nunca se separarían. Sintió posesividad despertar en su ser, aunque su pareja le había apartado momentos antes no se molestó cuando Clockwork pasó un brazo por sus hombros, atrayéndole en un abrazo que le obligó a reacomodar el libro. Su voz apenas titubeó cuando el maestro del tiempo pasó su nariz por su cuello en un íntimo gesto de cariño, pero cuando comenzó a dar pequeños besos entonces soltó un gruñido de queja.

"¿Qué crees que haces?" Siseó el médico, "deja de interrumpirme para que termine con esto hoy…"

Sabía que a pesar de sus palabras o los gruñidos, Kryogen no estaba poniendo verdadera resistencia, su cuerpo estaba casi flácido contra el del relojero. Así que siendo un poco juguetón, Clockwork le maniobró rápidamente para subirle en su regazo y calló las quejas con un beso en el cual el médico no tardó en sucumbir, correspondiendo con la misma pasión que puso el relojero. Sus manos estaban en la cintura de su pareja, manteniéndole firme contra su cuerpo mientras saboreaba sus labios. Gruñó un poco en el beso, un poco disgustado al sentir que Kryogen aún tenía en sus manos ese libro. El médico fue el que rompió el contacto, listo para protestar pero Clockwork se adelantó.

"Creí decirte que serías mío estas dos semanas," Clockwork le recordó, tomando el molesto libro. El infantil tironeo no duró más de unos segundos, siendo el relojero mucho más fuerte que su pareja no tuvo problemas para arrebatárselo, dejándolo a un lado del sofá. La réplica de Kryogen de nuevo murió en la boca del maestro del tiempo, satisfecho de sentirle poco a poco entregándose al beso y las caricias.

El quejido de Kryogen resonó en el silencio de la sala cuando Clockwork se levantó, cargándole sin esfuerzo y comenzando su camino hacia la habitación que compartían. Ya sin fingir estar en desacuerdo, el otro fantasma ancló sus piernas en la cadera del relojero, sosteniéndose de sus hombros y echó la cabeza hacia atrás en una irresistible invitación que Clockwork no dejó pasar. Besó la piel expuesta, succionando ligeramente, sintiendo a su pareja estremecerse y escuchándole suspirar su nombre cuando comenzó a bajar en dirección al pecho semi descubierto donde su núcleo pulsaba acelerado. Aunque era tentador ir directo a su centro, el relojero tenía otro objetivo en mente. Marcó un camino de besos hacia la gema que brillaba del intenso azul de su poder, una señal en el cuerpo de Kryogen que no dejaba dudas de quién era su dueño.

En medio de su repentino ataque de lujuria no sintió que algo no estaba bien sino hasta que dejó a su pareja sobre la cama. Al abrir el resto de los botones de la camisa pudo tocar mejor la piel de Kryogen, sintiéndola ardiendo bajo su palma, y no de la forma placentera. Claro que sintió el calor del médico desde el primer toque, pero su pareja tenía energía de naturaleza cálida que al volverse erótica tendía a ser aún más caliente. Aunque ahora que prestaba más atención, se daba cuenta que definitivamente eso no era por energía ni por placer.

"¿Desde cuándo tienes fiebre?" Cuestionó, adelantándose a cualquier comentario que el médico estuviera por hacer en reclamo por haberse detenido tan súbitamente.

"¿De qué hablas?" Kryogen hizo una graciosa expresión de confusión. Se llevó una mano a la frente y su expresión se convirtió en una de frustración murmurando: "¿Por qué volvió en el momento menos oportuno?"

"¿Volvió?" Preguntó un poco sorprendido. Kryogen se removió indicándole a Clockwork que se quitara de encima. Se sentó a su lado en la cama y le dirigió una mirada acusadora pues no había forma que el médico no estuviera al tanto de su elevada temperatura.

"Me despertaron los escalofríos hace unas horas," explicó Kryogen en respuesta, acomodándose la ropa pues toda posibilidad de continuar con lo que hacían se esfumó. "Tenía un poco de dolor de cabeza y en el cuerpo, me di un baño y estaba mejor así que…"

"¿Estás enfermo?" Clockwork interrumpió, su voz saliendo más escandalizada de lo que pretendía. La idea de Kryogen enfermo sería un gran problema, su pareja era el mejor médico de la Zona fantasma pero era muy testarudo cuando se trataba de su propia salud, y demasiado orgulloso como para quedar a cargo de otro curandero a no ser que fuera muy necesario. Entiéndase, solo en caso de estar inconsciente o desestabilizándose…

"No es nada grave," Kryogen rió adivinando hacia donde se iban los pensamientos del relojero. "Posiblemente sea un poco de fiebre por el estrés o cansancio. Estaré bien en un par de días… no tenía caso despertarte, pero yo no podía seguir durmiendo."

"Si esto es por estrés… ¿No deberías dormir y descansar un poco?" Razonó el relojero. Confiaba en el diagnóstico que Kryogen se daba a sí mismo pero siempre había tenido problemas en seguir sus propias recomendaciones. Notó que el médico abría la boca para replicar, así que se apresuró hablando con voz autoritaria. "Es en serio, Kryo, te haré dormir si es necesario."

"¡Eh! ¡No te atrevas!" Sus ojos brillaron fugazmente de naranja ante la amenaza de usar su propio poder contenido en la gema de Clockwork para inducirle el sueño. Le mantuvo la mirada hasta que su pareja hizo una mueca exasperada y tomando las sabanas giró dándole la espalda, acomodándose para dormir, resignado a que Clockwork tenía razón y no podía discutir el tema.

"¿No deberías hacer algo por la temperatura elevada…?"

"Estaré bien mientras no use mis poderes."

Sonrió por su pequeña victoria, al lograr convencerle de quedarse en cama. Clockwork se recostó a su lado, pasando un brazo por su torso y pegando su pecho a la espalda de su pareja quien a pesar de tensarse un poco al principio no tardó en relajarse. Dejó que su energía emanara de su cuerpo, envolviéndoles y ayudando a Kryogen para alimentar su núcleo. El médico soltó un suspiro, moviéndose para recargarse en el abrazo protector, unió sus manos fuertemente.

"Descansa, no voy a soltarte." Murmuró Clockwork en la curva del cuello del otro, "sabes que puedo mantenernos a ambos sin problemas."

Apenas le sintió asentir antes de que un fuerte tirón en su núcleo le anunciara que el suyo ahora trabajaba por los dos. Kryogen tenía un poder único, capaz de manipular el ectoplasma para sanar, pero que consumía demasiada energía y no funcionaba del todo en sí mismo… detener por completo las funciones de su exigente núcleo era la única forma que tenía de autorecuperarse. La acción hizo a Clockwork sentir felicidad en medio de su preocupación por el bienestar del otro. Era un gran un recordatorio de que aunque hacía mucho tiempo le traicionó, Kryogen le había perdonado y ahora depositaba su entera confianza en él al apagar su núcleo con la seguridad de que Clockwork le mantendría a salvo.

"Concéntrate en lo tuyo, yo me haré cargo del consejo. No nos harán lo mismo dos veces, Kryo."

El maestro del tiempo prometió, sus ojos reluciendo con su potente energía. Su adormecida pareja abrió los ojos un momento, brillando naranjas en una respuesta instintiva a la energía de Clockwork, antes de volver a sucumbir a la inconsciencia. La última vez que hizo esa promesa, cuando su pareja aún llevaba al hijo de ambos en su interior, la rompió descaradamente. Sin embargo, por mucho que la situación tenga similitudes, no era la misma… Clockwork sacrificó a su familia por el bien del universo una vez, ahora estaba dispuesto a sacrificar el universo por ellos.

.-.-.


Notas:

O... título alternativo: ambas parejas fracasan al tener tiempo de calidad juntos, aunque por motivos diferentes. XD

Algunas pacientes me han comentado que las contracciones de Braxton-hicks a veces duelen un poco, pero supongo que es cosa de "cada persona es diferente y cada embarazo es único".

Bueno, las cosas mejoran para Vlad... entra a una nueva fase de la relación, así que una interesante pregunta es si debe o no decirle a Danny sobre su aventura. Creo como sea, Danny va querer castrarlo.

En fin, espero que hayan disfrutado la lectura. Y no, no voy a abandonar el fic aunque parezca que si.

Gracias a todos por sus comentarios y el apoyo que me dan.

Un gran saludo. Hasta el siguiente cap!

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