Dentro de casa es ella quien manda

Es de noche, en el bosque y campos de entrenamiento de la aldea ya los arboles no tienen hojas, gracias a que la temporada y el clima las ha secado y hecho caer de los árboles.

En uno de los campos de entrenamiento se ve a Isae que se muestra impaciente, se arregló mucho y va poco abrigada, quiere verse coqueta y sensual para él, no le importa estarse muriendo de frío.

- Tengo más de dos meses que no lo veo… no debo ser negativa, se porque casi no lo puedo ver, lo nuestro no es tan fácil, pero confió en él, él me ha dicho que está haciendo lo posible para poder estar juntos. –Isae abrazándose a sí misma para darse calor y se mostró más positiva.

- ¡Bu! –exclama Yoru justo con su rostro alado de ella.

- ¡Kya…! –grita asustada, alejándose de él y Yoru soltó la carcajada, haciendo que lo mire indignada.

- ¡Lo siento, no lo pude evitar! –exclama sosteniéndose el estómago y sin dejar de reír.

- ¡Mou! ¡Eres cruel! –Isae se pone de pie y se echa en sus brazos, rodeándole el cuello con ellos. –¡Te extrañe! –dice melosa, cerrando sus ojos y uniendo sus labios con los de él.

Yoru rodó los ojos, moviendo sus labios al mismo ritmo apasionado que ella, se le ve fastidio en la mirada.

- ¿Por qué no habías venido? ¿Te paso algo? Fueron casi dos meses. –le dice con reproche.

- De hecho pensaba venir hace un mes, pero antes de llegar aquí tuve una pelea y me hirieron de gravedad, me tomo todo un mes recuperarme y venir a ti. –le dice serio, mirando con profundidad.

- ¡¿Pero ya estás bien?! –exclama alterada.

- Sino lo estuviera, no estaría aquí, sabes que corro peligro con solo estar unos minutos en la aldea. –le dice juguetón e Isae suspira aliviada. – ¿no tienes nada para mí?

- ¡Si! –exclama sacando varios pergaminos de entre sus ropas. –ahí vienen los nombres de los ninjas que se les dio la misión de buscarte, sus características por si los ves te alejes y en qué zonas están. –dice orgullosa, le costó mucho robárselos pero los consiguió. –aunque solo conseguí la mitad de ellos, pero algo es algo.

Yoru se deja caer sentado al suelo y los abre, mirándolos con interés mientras Isae se arrodilla frente a él, mirándolo impaciente por un alago hacia su buen trabajo.

- Ya lo mate, ya, también, este no, este sí, este todavía no, lo deje moribundo, lo sigo torturando, sigue vivo, este también, y este, y este, y este, este no sé, tal vez lo esté…

Isae ensancha los ojos al oírle decir eso tan calmado, de hecho parece un niño contando monedas, cuando lo ve portarse así le da miedo.

- No seas cobarde Isae, él es tu príncipe soñado. –la rubia se quiso cachetear, lo quiere y debe aceptar todo de él.

- Gracias princesa, tu información es de gran ayuda… gracias a ti, mis enemigos van siendo eliminados. –Yoru la toma de la barbilla y le da un beso de pico, haciéndola sonrojar. –

Isae se sobresalta cuando el pelinegro voltea rápidamente y aplasta algo con las manos.

- ¿Qué? –pregunta preocupada.

- Una cucaracha. –Yoru se mira la palma de su mano que esta manchada de negro.

- ¡Kya…! –exclama asqueada, alejándose un poco de él. – ¡No hagas eso! –grita asqueada al verlo olerse la mano, donde esta embarrado el líquido viscoso del bicho que mato. –¡límpiate! –ordena extendiéndole un pañuelo.

Yoru lo tomo y se limpió la mano, aunque se le ve tranquilo su pupila se pasea por todo su alrededor, como si buscara algo, al no dar con nada frunce el ceño.


En medio del bosque se ve a Sai sentado frente a una fogata, tiene sus ojos cerrados, los cuales se abrieron de golpe.

- Isae. –sus ojos mostraron terror y coraje.


A estas horas nadie más está en la torre del Hokage más que los ANBU que la vigilan, Kakashi y Naruto, los últimos dos están dentro del estudio.

- Este juego me está hartando. Una cuarta parte de los ninjas que lo han estado buscando e investigando están muertos… el único que sobrevivió lo dejo sin lengua, sin ojos, sin manos y sin orejas… es un enfermo sensei. –Naruto lo mira serio, notándose enfurecido.

- ¿Cómo sabe a quién atacar? Solo ha matado a los ninjas que lo investigan, siendo todos ANBU. –Kakashi también lo mira serio.

- También sospecha lo mismo sensei… alguien le está informando, por esa razón he comenzado a trabajar por mi cuenta. Les di la misión a algunos ninjas, nadie más que yo y mis ranas saben a quiénes. –Kakashi asintió, algo sorprendido, cuando se lo propone su alumno se le despierta la neurona.


Sasuke está completamente dormido, y se despierta de golpe, sobresaltado cuando algo le golpea el estómago.

- Al fin despiertas Uchiha. –le dice con reproche Sakura, sentada a su lado.

Sasuke destanteado mira a todos lados, aun es de noche, mira de reojo el reloj notando que apenas son las dos de la madrugada.

- ¿Por qué me despertaste así? –le dice con reproche, su voz suena más ronca a causa de haber estado dormido.

- Porque tengo un antojo y tú no te despertabas por más que te moviera. –Sakura muestra más reproche, incluso se muestra ofendida.

Sasuke la mira incrédulo, está cansado, anoche no durmió porque tuvo que atrapar unos bandidos, y ella lo despierta así por un simple antojo.

- Sakura ¿no puedes esperar hasta mañana? –pregunta cansado.

- No, me muero por unas fresas con chocolate. –dice haciendo un infantil puchero.

- Sakura es invierno, ¿dónde las consigo?

- Ese es tu problema, yo llevo a tu hijo, soporto dolencias, calambres, etc, etc. Tu deber es cumplirme mis antojos. –le dice berrinchuda.

A Sasuke le da un tic nervioso en la ceja derecha, pero ya lleva cuatro embarazos, sabe lo que le pasara si se niega. Así que tendrá que conseguir donde pueda las jodidas fresas.

- Genial… otra noche sin dormir.


Seiki está en la cama, acostada boca arriba, jugando con un kunai que gira ágilmente entre sus dedos. No puede dormir, por culpa de Tatsuya ya se acostumbró a dormirse tarde, pero Tatsuya lleva tres días estando de misión, no lo ha visto y su cuerpo pide el ejercicio que está acostumbrado a hacer con Tatsuya.

- ¿Extrañándome Seiki?

La pelinegra se sienta de golpe, volteando sorprendida hacia la ventana donde esta Tatsuya en cuclillas sonriéndole de forma socarrona.

El pelinegro está sucio y con algunas que otras heridas, además cansado por el viaje, pero la extraña tanto, le pesa mucho ir de misión porque eso significa estar alejado de ella.

- ¡Tatsuya! –exclama emocionada, poniéndose de pie y corriendo hacia él, abrazándolo, provocando que se sonroje, pero sonriendo sincero le respondió el abrazo.


Ya vestido Sasuke sale de su habitación, tallándose los ojos, muere de sueño pero su esposa tiene antojo.

- Un mes más… y después no dormiré por llantos, pero quien me manda embarazarla de nuevo. –un profundo suspiro sale de sus labios.

Cuando pasa por la habitación de su hija se detiene al oír risas, su ceño se frunció cuando una de las risas es masculina. Viéndose sombrío se intentó concentrar para sentir el chakra de quien esta con ella.

- Más vale que no sea tu hijo dobe, o estás muerto. –pero ensancha los ojos al identificarlo. –no me jodas. –murmura sombrío.


Acostados sobre la cama aun vestidos están Seiki y Tatsuya, el segundo encima de ella, dándole besos juguetones en el cuello que la hacen reír, contagiándole un poco la risa.

- Tatsuya, harás que despierte a mis padres. –le advierte divertida.

- ¡Ya! –exclama deteniéndose, mostrándose divertido.

La puerta se abre de golpe sobresaltándolos y haciéndolos voltear, al instante ambos ensanchan los ojos.

- ¡Cabrón! –grita Sasuke enfurecido, sacando su espada.

Se ve tan tétrico y sombrío como jamás ninguno de los dos lo ha visto.


Sakura está leyendo un libro en lo que llega su esposo con su antojo.

- ¡Cabrón! –el grito de su esposo la sobresalto.

- ¡Oto-san, espera!

Seguido del grito aterrado de su hija se oyen cosas quebrarse viniendo de la habitación de Seiki.

- ¡Mierda! –Sakura se pone de pie de golpe, apurándose por cubrirse con algo. –joder Seiki-chan, no pensé que fueras tan cínica y extremista como para hacer esas cosas en tu habitación estando tu padre aquí.


En la habitación de Seiki se ve a esta sentada en la cama mirando con expresión de circunstancia a Tatsuya de pie mirando cauteloso a Sasuke que está de pie frente a él, amenazante con su espada.

Seiki lo conoce, sabe que lo matara sin importar que, solo espera hacer su movimiento como todo depredador para dar su golpe de gracias de forma ágil y maestra.

El par de pelinegros estudian con la mirada en el otro, ninguno dispuesto a hacer un mal movimiento, uno porque no quiere que se le escape y el otro para esquivar su ataque.

- Oye no pienso huir, hablemos. –le dice Tatsuya indiferente, enfureciendo más a Sasuke si es posible.

El pelinegro mayor hace que su espada sea envuelta por rayos azules cuando ataca a Tatsuya que difícilmente esquivo el ataque, que casi le alcanza un rayo de la espada, la cual se enterró en la pared, rompiendo en el proceso algunas cosas que Seiki tenía en el mueble que está debajo de donde se enterró la espada.

- ¡Oto-san! ¡Tatsuya-nii! –Itachi en la entrada de la habitación de su hermana tiene los ojos muy abiertos, hasta el sueño se le quito, ver ahí Tatsuya sumándole a su padre furioso se imagina lo que pasa lo que lo sorprendió, sabía que Tatsuya y su hermana se gustan, son muy obvios, pero no sabía que su hermana y Tatsuya tenían esa clase de relación ya.

Daisuke a su lado también se le quito el sueño, mira curioso la escena.

- Tks. –Sasuke mira de reojo hacia donde están sus dos hijos. –A sus habitaciones. –ordena sacando la espada de la pared, volteando sombrío hacia Tatsuya, enfureciéndole más al ver que se pone delante de sus hijos como protegiéndolos de él, como si él les fuera hacer algo a sus hijos.

- ¿Lo vas a matar, oto-chan? –pregunta emocionado Daisuke.

- ¡Dai-chan! –lo reprime Seiki y Daisuke solo le sonríe angelical.

- Vámonos Daisuke. –Itachi lo toma de la mano, intentando llevárselo, su padre lo ordeno.

- No, quiero ver como matan a esa basura. –dice berrinchudo, no dejándose llevar y a Tatsuya le da un tic nervioso en la ceja derecha, pero sin quitar su guardia, manteniéndose atento a Sasuke, sabe lo poderoso que es, un descuido y está muerto.

- Dije largo. –dice amenazante Sasuke, preparándose para atacar a Tatsuya, lo mata porque lo mata.

- ¡Oto-san, ya déjalo! –le grita molesta Seiki.

- Tú cállate que no me tienes nada contento, terminando con esta escoria seguiré contigo. –le dice sombrío sin quitar su terrorífica mirada de Tatsuya.

- Oye no quiero pelear contigo, por mucho que no te soporte eres el padre de Seiki y de Itachi, además esposo de Sakura-san… seamos civilizados, amo a tu hija y somos novios, no pido tu permiso solo te avi…

Tatsuya no termino su frase y a duras penas esquivo el otro ataque de Sasuke que casi lo parte en dos.

- ¡Oto-san! –exclaman con reproche Itachi y Seiki, en cuando Daisuke se le ve emocionado.

Sasuke gira en su propio eje para ahora si cortarlo con su espada. Tatsuya por apenas recuperar de esquivar el ataque anterior, este le vino de sorpresa, Sasuke es muy rápido y ágil con la espada.

Seiki se pone de pie dispuesta a ayudar a Tatsuya, sabe lo rápido que es su padre, duda llegar a tiempo, pero hará lo que pueda.

Itachi miran preocupados como la espada esta por cortar a Tatsuya, justo cuando todo el piso tiembla haciendo que todos se desequilibren, incluso Sasuke, y eso hizo a Tatsuya caer de sentón hacia atrás evitando así el ataque de Sasuke gracias a eso y que Sasuke se balanceo hacia atrás por el temblor.

Todos miran en la entrada, en medio de Itachi y Daisuke esta Sakura de brazos cruzados, golpeteando el piso con el talón, mismo talón que uso para provocar ese temblor.

Seiki e Itachi se muestran aliviados al verla ahí, la primera porque sabía que no podría haber llegado a tiempo donde esta Tatsuya. Daisuke está decepcionado, unos segundos más tarde y su padre conseguía cortar a Tatsuya. Sasuke ha fruncido el ceño y Tatsuya está sorprendido.

- Tú y tú, a su habitación. –ordena firme, apuntando a los menores de la casa.

Ni tontos, ni perezosos Itachi y Daisuke corrieron hacia sus habitaciones, ellos mejor que nadie saben que hacer enojar a su madre es la peor de las ideas, más cuando ella está embarazada.

- ¡Tu! –ahora apunta a Tatsuya que se sobresaltó, admite que a Sasuke ya no le tiene miedo, pero Sakura es otro rollo. –vete a tu casa. –Tatsuya asintió de forma exagerada, enserio, Sakura da miedo.

- ¡Eso sí que no! –exclama Sasuke enfurecido. –a este primero lo mato. –dice amenazante.

- Pues tendrás que pasar encima de mí, no dejare que lo mates. –Sakura lo mira retadora y Sasuke le sostiene la mirada.

Seiki y Tatsuya sin hacer movimiento se les quedan viendo, temen que si se mueven harán explotar la bomba y hacia ellos.

- Que no te vea o sino estas muerto. –le dice amenazante Sasuke, y Tatsuya le sonríe altanero haciendo que la furia de Sasuke aumente y apriete con fuerza su espada, no es idiota, conoce a su esposa, si hace algún movimiento en contra de Tatsuya ella hará algo para impedirlo, y podría lastimarla a ella, por encima de todo está su esposa, incluso por encima de matar a una cucaracha. –te veo cerca de mi hija o de cualquiera de mis hijos o esposa y te descuartizo. –le dice sombrío y Sakura roda los ojos, mientras que Tatsuya marca más su sonrisa altanera y lo mira retador, como si le dijera con eso que no le hará caso.

Seiki frunce el ceño, su padre no puede decidir eso.

- ¿Qué esperas Tatsuya? –Sakura lo mira seria, haciéndolo sobresaltar y sorprendiéndolo, es la primera vez que Sakura lo llama por su nombre completo y sin el "chan". – ¡vete a tu casa!

Seiki lo mira apenada, contra su madre nadie puede y en esa casa la palabra de Uchiha Sakura es ley.

Tatsuya salió por la ventana, ni loco se queda ahí tentando más la furia de Sakura, él también se siente culpable por hacerla enojar, y no es para menos, se armó un show en su casa, de noche, despertándola.

- Ve a la sala… mocosa –le ordena sombrío a su hija, antes de salir de la habitación, viéndose muy enfurecido.

- Enserio hija, te creía más lista… o no sé si te gusta la adrenalina, ¿pero aquí y estando tu padre? –Sakura la mira decepcionada y Seiki baja la cabeza como perro regañado. – no te salvaras de tu padre, y agradece que por ahorita no le hará nada a Tat-chan. –Sakura sale de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.


Sasuke camina por la sala de un lado a otro pareciendo león enjaulado. Desprende un aura muy amenazante, cualquiera con un mínimo de inteligencia no se acercaría o le hablaría si es que quiere vivir.

- Cálmate Sasuke-kun. –bueno, Sakura es una excepción, Sasuke no la lastimaría por nada del mundo.

Sasuke se detiene y la voltea a ver, si su mirada pudiera matar Sakura ya estaría tres metros bajo tierra.

- ¡No solo me desautorizaste frente a tu hija, sino también frente a ese jodido mocoso! –le grita lleno de coraje y rencor. – ¡siempre lo defiendes, siempre te pones de su lado! ¡Él no es tu hijo, no es nada tuyo y yo soy tu esposo! –Sasuke muestra más coraje y rencor. –¡seguramente ya sabias que esos dos eran novios!

- También es tu hija –le dice de lo más tranquila.

- ¡No quiero cerca a ese mocoso de Seiki!

- ¡Joder Uchiha, son novios, se aman y tienen diecisiete años! –exclama exasperada.

- ¡No digas esas estupideces, Seiki no puede estar enamorada de ese monstruo! –Sasuke esta rojo de la furia y su sharingan gira amenazante.

- ¡Tatsuya no es un monstruo!

Ambos voltean viendo a Seiki igual de enfurecida que Sasuke, fulminándolo con la mirada que muestra su amenazante sharingan.

- ¡Tú no sabes lo que es! ¡Ese mocoso no solo se parece físicamente a Madara sino que tiene sus ojos, es un monstruo! –ahora Sasuke le grita a su hija y Sakura suspira con pesadez, sabía que algo así pasaría.

- ¡Ya se eso, he visto fotos de Uchiha Madara y Tatsuya solo tiene similitudes a él, tendrá sus ojos pero eso no significa que sea un monstruo! –Seiki se ve indignada y enfurecida. –¡los ojos y el físico no hacen a la persona, mucho menos lo convierten en monstruo, lo que te convierte en monstruo son las acciones! –Sasuke abre y cierra la boca, no hallando como contradecir eso y Sakura empezó a divertirse al ver a su esposo. – ¡tú lo juzgas por esas cosas y no lo conoces…!

- ¡¿Qué no recuerdas lo que te hizo cuando niña?! –bueno, no puede contradecir lo que dijo su hija, pero si sacar hechos de lo que para él convierten a Tatsuya en un monstruo.

- ¡Eso fue un accidente y lo sabes, solo tenía cinco años! ¡Y si rompió mis juguetes es porque tenía envidia, era solo un niño solitario y envidioso que tú mismo despreciabas sin darle oportunidad! –Seiki no se va a dejar doblegar.

- ¡No sabes lo que dices, eres solo una mocosa inmadura, mimada y estúpida!

- ¡Y tu un cerrado orgulloso!

Sakura se acomodó mejor en su lugar, ambos se fulminan con la mirada, siempre quiso ver como se pondrían esos dos en esta situación, desde que Seiki nació, y ciertamente es más divertida de lo que pensó.

- ¡Lo aceptes o no estaré con Tatsuya, le confió mi vida como tú confías la tuya a oka-san, le amo como tú amas a oka-san, si eso no te gusta es muy tu problema, y si no quieres que empiece a sentir rencor hacia ti y te odie no te atrevas a dañarlo!

Sasuke ensancha los ojos, lo admite, eso último le dolió, jamás se imaginó que Seiki le dijera que llegaría a odiarlo, pero le enoja que sea por un jodido mocoso.

Seiki da media vuelta y regresa por donde vino.

- ¡Uchiha Seiki regresa! –ordena firme más esta no volteo y siguió su camino.

- Admítelo, te gano. –Sakura le sonríe divertida y Sasuke la fulmina con la mirada, se siente traicionado por su propia familia. –oh vamos Sasuke-kun, no seas infantil, ella lo ama… como padre deberías apoyarla.

- ¡¿Por qué él?! –exclama fuera de sí, indignado, dolido, pero en especial enojado y frustrado, eso demuestra cómo se pasa las manos por el cabello.

- ¿Si hubiera sido otro sería diferente? –Sakura se acerca a él y posa una mano sobre su hombro, intentando relajarlo, al no verlo querer contestar se quiso reír, sabe la respuesta. –Sasuke-kun, quieras o no nuestra hija ya creció, sabe lo que quiere…

- No lo sabe, ¿cómo cojones una mocosa de su edad sabe lo que es el amor?

- Yo lo sabía aun antes de tener su edad, ¿o no te acuerdas que te amo desde que tengo doce años? –le dice divertida y Sasuke la mira de reojo mostrándose desesperado.

- Él…

- Seiki-chan tiene razón, no le has dado la oportunidad de conocerlo, te dejas llevar por lo que piensas que es. Pero solo mira, cuántos años tiene, ¿ha hecho algo malo? Es arrogante, egoísta y envidioso, pero también es protector con quienes quiere, y no sabes cómo es con tu hija, saca un lado muy tierno, con solo verlo notas lo fuerte que son sus sentimientos hacia ella…

- ¡Deja de alagarlo! –exclama sonando berrinchudo, celoso.

- A lo que quiero llegar… —comenta divertida. –es que lo que debe importarte es que tu hija haya encontrado a alguien que la ame tanto como lo hace él y que hará lo posible para hacerla feliz. Y no seas egoísta, no con tu propia hija, él es su felicidad, no se la quites, además ella bien dijo que si le haces algo te odiara y tú sabes que ella no amenaza en vano.

- ¡Eso me caga! ¡Lo escoge por encima de mí, yo que soy su padre! –exclama indignado y frustrado.

- No lo escoge por encima de ti, pero te conoce y sabe que eres capaz de lastimarlo o incluso matarlo… Sasuke-kun dale una oportunidad, conoces a Seiki-chan muy bien, sabes que le duele esta pelea, le dolía tener que esconder a la persona que ama por tu culpa y le duele que tu mires a esa persona como un monstruo…

- Es que lo es. –dice entre dientes y Sakura roda los ojos.

- Piénsalo Sasuke-kun, ¿en verdad prefieres perder el amor, confianza y respeto de uno de tus hijos solo por no darle la oportunidad a alguien que es la felicidad de tu hija? –Sakura se pone de puntitas y le da un beso en la mejilla. –ya no quiero mis fresas. –le dice juguetona y dispuesta a irse, pero Sasuke no la dejo, la atrajo hacia él y la beso en los labios, de una forma tan desesperada, tan necesitada, y ella con algo de torpeza le respondió. –sé que duele ya no ser el único hombre especial para tu única hija. –Sakura lo mira con ternura, acariciándole el rostro cuando se rompió el beso por falta de aire. –pero los hijos crecen, lo sabes, hay que dejarles seguir su camino… no te pido que te hagas amigo de Tat-chan, mucho menos que lo quieras, solo que los dejes estar juntos y que no intentes matarlo o dañarlo.

- Pides mucho—le dice indignado.

- Si te tranquiliza, tu mejor que nadie sabe que cuando uno quiere lo hace sin importar lo que los demás hagan para evitarlo… solo piénsalo, entre más les prohíban estar juntos más estarán juntos, no quiero que mi hija termine escapándose con él para estar juntos, no hagas que mi hija se aleje de mí solo porque no puedes aceptar que ya creció y se ha enamorado.

Sasuke tiene el ceño muy fruncido, no está de acuerdo, no los quiere juntos, pero todo está en contra de él, sabe que no puede evitarlo, y si le hace algo a Tatsuya no solo su esposa se enojara, sino que su hija lo odiara. Puede que Sakura le perdone pero está seguro que Seiki no lo hará.

- Una sola señal, por muy mínima que sea que muestre que ese mocoso es el monstruo que pienso y está muerto. –dice con advertencia y Sakura asintió viéndose divertida, lo conoce, sabe que en su idioma ese es un lo dejare vivo.

- Ese ya es un gran paso. –Sakura le besa con ternura los labios y Sasuke responde el beso, profundizándolo, necesita de su esposa, necesita hacerla suya, tantos corajes que hizo esta noche, tiene mucho en que pensar, mucho en que doblegarse, solo haciéndole el amor a Sakura lo dejara dormir tranquilo.


En el comedor principal de la rama principal de los Hyuga se encuentra Hiashi, que aunque tiene sus añitos no se ve tan viejo y acabado; Hinata que sigue viéndose igual de hermosa, y aún mantiene ese porte elegante que la caracteriza, en especial al vestir esos elegantes kimonos, sus facciones se han afinado más; y Hiro el cual se casó con Hinata hace unos tres años.

Hiro es un miembro del clan Hyuga, de una rama importante y prestigiosa. Tiene todas las características de todo Hyuga, su cabello es lacio y corto de color negro azulado, piel clara haciendo resaltar sus ojos perlas. Cuerpo fornido, con músculos marcados sin verse exagerados. Es muy apuesto.

- ¿Y Minato aún no despierta? –pregunta serio Hiashi, mirando a su hija.

- No, lo intente pero es como intentar despertar un muerto. –Hinata suelta un profundo suspiro y Hiashi niega resignado.

Hiro sonríe divertido mientras guía sus palillos a la boca, debe de admitir que siempre se divierte con las loqueras de Minato, dicen que Naruto, su Hokage está aún más loco, pero ciertamente el pelinegro siente celos del rubio por los sentimientos tan fuertes que Hinata le tuvo, por los cuales batallo mucho para que ella lo mirara a él, y respondiera sus sentimientos, así que cuando lo mira es meramente profesional y no lo trata mucho.

- ¿Y ya le dijeron? –Hiashi mira a la pareja de forma penetrante.

Hinata se tensó y sonrojo.

- Aún no. –dice algo cohibida, bajando la cabeza hacia abajo.

Hiro la tomo de la mano en son de apoyo, y ella le sonrió agradecida, eso es una de las cosas que lo hizo amarlo, siempre la apoya, siempre la hace sentir más fuerte de lo que es, siempre le ayuda sin importarle no haber sido correspondido en el pasado, además es muy perseverante, duro años intentándola conquistarla y jamás se dio por vencido.

- No se ha presentado el momento, tememos que lo tome a mal… y no queremos que Minato sufra. –le responde tranquilo y respetuoso Hiro.

- ¿Por qué habría de sufrir? Ya no es un mocoso, es todo un adulto fuerte, que domina las técnicas Hyuga y las de su padre. –dice indignado porque piensen que su nieto es débil.

- Sabemos eso Hiashi-sama, pero recuerde que Minato es aun algo inmaduro en ciertos temas, aunque tomo a bien mi relación con Hinata, y aun mejor nuestro matrimonio, no sabemos cómo tomara esto… recuerde que es muy apegado a su padre y…

- ¡Y nada! –exclama enojado Hiashi, no le gusta que tomen a su nieto como alguien debilucho que no soporta las situaciones, ya no es un niño—cabe mencionar que es su nieto consentido, además el único, Hanabi tiene dos niñas. –Minato quiere a su madre y cuando ella es feliz, él lo es. Que sea juguetón no lo hace inmaduro, además su padre ya hizo su vida, y Minato lo entiende, dejen de tratarlo como niño y no lo excluyan de esto, tiene derecho a enterarse por ustedes y no a enterarse cuando sea obvio.

- Tiene razón. –Hiro le sonríe amigable, apretando más el agarre en su esposa, sintió como se sobresaltaba ante la firmeza de Hiashi, y es que el hombre aun intimida. –Minato ya no es un niño, es difícil dejar de verlo como tal, para Hinata siempre será su pequeño bebé y debe entender que no quiere hacer nada para lastimarlo.

- Le diremos hoy mismo oto-san. –Hinata le sonríe amigable, su padre tiene razón, pero Hiro también, ella no puede dejar de ver a su hijo como un bebito y no puede evitar querer protegerlo de todo.

Unos pasos acelerados chocar contra la madera hace que todos volteen, viendo a un apresurado Minato entrar al comedor.

- ¡Se me hizo tarde! –exclama robándole el desayuno a su abuelo y comenzar a devorarlo con rapidez, haciendo que a todos les resbale una gota de sudor en la nuca. – ¡la ventaja es que al viejo siempre se le hace tarde también, así que no me reñirá porque llegue tarde, récenle para que llegue antes que él que si llega antes que yo no dejara de molerme los cojones! –la cara de Minato es estampado en la mesa gracias al zape que su abuelo le dio en la nuca. – ¡¿Qué te pasa momia?, casi me sacas el cerebro! –exclama, mirando amenazante a su abuelo, si, es el consentido, aun así no dejan de pelear, tal vez por eso lo es.

- ¡Ya te he dicho que no seas mal hablado! ¡Malditos ejemplos de tu padre y respétame mocoso, deja de llamarme momia!

- ¡Es que lo eres!

Ambos se fulminan con la mirada, haciendo que a los otros dos les resbale una gota de sudor en la nuca. Les sorprende como Hiashi defiende siempre a Minato y muestra el favoritismo que le tiene cuando no está el mencionado, pero cuando esta se la viven peleando, y no se diga en los entrenamientos.

- ¡Anda, atragántate con la comida descerebrado, a ver si te indigestas! –Hiashi le mete un pescado a la boca de forma brusca, casi ahogándolo.

Minato comienza a toser, toma agua para que el pescado se le pase.

- ¡Casi me matas momia decrepita! –le grita al recuperarse.

- ¿No lo hice? Que lastima. –dice con falso pesar.

- A etto… Mina-chan. –lo llama tímidamente Hinata, necesita decirle ahora que tiene el valor, además espera con eso impedir que esos dos se vayan a los golpes y su padre termine nuevamente tirado en la cama por dolor de espalda.

- ¿Qué? –Minato la mira con atención.

- Tenemos algo que decirte. –ahora es Hinata quien toma la mano de Hiro que le sonríe amigable a Minato.

Minato los mira con atención, pero ninguno hablo, exasperando a Hiashi, esos dos le quitan su momento con su nieto y todo para quedarse callados.

- ¡Tu madre y Hiro tendrán un hijo! –exclama harto.

- ¡Oto-sama! –exclama Hinata con reproche y Hiro se contuvo para no reír.

Minato parpadea, después digiere bien la información y ensancha los ojos.

- ¿Qué no estás muy vieja ya para tener más hijos? –Minato la mira confundido.

La habitación se instaló en un largo silencio, con Minato aun mirando a su mami, no lo dijo con mala intensión, solo pensó eso, aunque ahora que lo analiza su tía Sakura también va a tener un bebé y tiene la edad de su madre, Yukina tuvo un hijo y es un poco menor que ellas, y ni se diga Kakashi que aunque no lo parezca es mayor que ellas y es padre.

A Hinata le retumban las palabras de su bebito en la cabeza, Hiro lo mira con reproche y Hiashi no sabe si reírse o… reírse, la verdad con cada ocurrencia que sale su nieto lo divierte, desde que él vino a este mundo, el de él se ha vuelto con más luz y más divertido, por eso y más es su consentido, además que fue el primer nieto.

- ¡Bua…! ¡Mina-chan me dijo vieja, si así lo hace él mi otro bebé me llamara abuela! –Hinata rompiendo en llanto como una mocosa abraza a Hiro, escondiendo su cara en su pecho y Hiro marca más su mirada de reproche.

- ¡Waaaa! ¡Oka-san no lo dije en ese sentido, solo que ya sabes; todos mayores a mí se me hacen viejos, pero no estas vieja, solo madurita! –exclama alterado, agitando sus manos de forma exagerada, lo que más le duele es ver a su madre llorar.

- Minato, déjalo, lo empeoras. –le aconseja Hiro.

- Si, déjalo y mejor come. –Hiashi le da una palmada en la espalda. –si hablas más la cagas y lo sabes.

- ¡No! ¡Lo siento oka-san, no estas vieja, de hecho estas muy joven, y estoy muy feliz por tener otro hermanito!... ¡espera! ¡Tendré un hermanito! –exclama cayendo en cuenta de eso y sonriendo bobalicón. – ¡yata! ¡Tendré un hermanito! ¡Los hermanitos menores de Sei-chan, Tatsuya y mío serán de la edad! –exclama más emocionado.— ¡felicidades oka-san, se lo contare a oto-san, a Sei-chan, a Kairi y a Tatsuya! –sin más el peli-azul sale corriendo, ante la mirada incrédula de los demás.

- Se lo tomo mejor de lo que pensamos. –Hiro le sonríe cálidamente a Hinata que sonrío feliz a la vez que asintió con la cabeza.

- Claro. –dice con orgullo Hiashi.


Desayunando se encuentra la familia Uchiha. Es el desayuno más tenso que Itachi y Daisuke han tenido, los menores de la casa no pueden dejar de mirar disimuladamente como su padre y hermana comen sus alimentos con tal brusquedad, mirándose de reojo, como si desearan que lo que mastican para Seiki su padre y para Sasuke su hija, sin contar que ambos desprenden un aura mezquina. Sakura es la única que come con toda la tranquilidad del mundo, incluso se le ve divertida.

- No fuiste a entrenar… mocosa. –Sasuke afila su mirada hacia ella.

- Lo siento, pensé que ya no me querrías entrenar. –Seiki afila igual su mirada y le habla con la misma frialdad.

- Pensaste mal… mañana te quiero a primera hora en el campo de entrenamiento.

- Ahí estaré.

Ambos se mantienen su fría y pesada mirada, ninguno queriéndose doblegar a la vez que dirigen sus alimentos a la boca, masticando de forma brusca.

Daisuke e Itachi se miran de reojo entre sí, saben que no imaginan esos rayos que se ven salir de los ojos de cada uno, como si quisieran matarse con ellos.

- Mastica bien mocosa, pareces un animal.

- ¿No parezco un monstruo? Con eso de que todo lo que no entiendes es un monstruo para ti.

Itachi y Daisuke se sorprenden, es la primera vez que ven a su hermana faltarle el respeto así a alguien, en especial a su padre.

La mirada de ambos se afila más, los dos están tensos, con su mano derecha puesta en el mango de su espada.

- ¿Alguien quiere postre? –todos miran a Sakura que sonríe amorosamente.

Itachi está incrédulo, su madre ni incomoda se ve ante el ambiente, de hecho está muy sonriente siendo que parece que dos miembros de la familia buscan cualquier cosa para matarse.

- ¡Yo! –exclama Daisuke animado.

- Yo también. –Seiki le sonríe levemente a su madre.

Sasuke se pone de pie de forma brusca, sobresaltando a Itachi.

- Termine. –sin más Sasuke sale de la cocina, en dirección al patio ante la mirada de Itachi y Sakura.

Daisuke está más emocionado en ver el postre, y Seiki lo ignora.

- Oka-san. –Itachi mira acongojado a su madre, le preocupa la situación, jamás ha visto a su padre y hermana comportarse así entre ellos.

- Todo está bien, cariño. –Sakura le sonríe amorosa, pero Itachi se muestra inseguro.

- Sí, sí, todo está bien… oto-chan nunca quiere postre. –dice Daisuke despreocupado, recibiendo su rebanada de postre.

Itachi le resbala una gota de sudor en la nuca.

- ¿Quieres postre cariño? –pregunta mirando al peli-rosa.

- No gracias, he terminado también. –Itachi le sonríe a su madre, aunque su sonrisa se vio forzada, se puso de pie y camino por el mismo rumbo donde se fue su padre.

Sakura mira por donde se fue su hijo, y cuando lo perdió de vista corto otra rebanada de pastel y se la extendió a su hija.

- Seiki-chan estas siendo algo injusta con tu padre.

- ¿Injusta? –Seiki alza una de sus cejas mientras recibe su postre.

- Vale, no lo estas siendo, pero es que tal vez lo entiendas cuando tengas hijos. –Sakura se muestra divertida. –para un padre es difícil ver que sus hijos ya son adultos y se han enamorado.

- ¿Enamorado? ¿Quién? –Daisuke mira curioso a su madre, teniendo toda la cara llena de pastel.

- Conversación de adultos, bebé… ve a comerte tu postre a la sala. –Sakura le sonríe amorosa a Daisuke.

- Pero yo quiero saber…

- A la sala. – dice sin borrar su sonrisa pero empleándole amenaza a su tono de voz.

- ¡A la sala! –exclama rápidamente temeroso, su madre da miedo, y desde que le ha crecido la barriga lo da aún más.

Daisuke se puso de pie con su postre en manos y salió corriendo de ahí.

- Como decía, es difícil ver que nuestros hijos ya crecieron y se han enamorado. –Sakura posa su mirada en su hija que sonrojada la mira con atención. –para un padre es difícil, por ejemplo; cuando Itachi-chan y Dai-chan se enamoren me pondré triste, hasta ahora he sido la mujer más importante para ellos, y cuando encuentren a otra mujer que será tan o más importante que yo para ellos me pondré algo celosa… en especial de Dai-chan que es más apegado a mí, para él soy su todo…

- No te preocupes oka-san, dudo que Dai-chan encuentre a una mujer que le importe más que tú. –Seiki le sonríe amigable y Sakura sonríe divertida.

- Lo sé, pero pasara… quiero que pase. Quiero que mis hijos crezcan, vivan, se enamoren y tengan sus propios hijos… no ahorita, soy muy joven para ser abuela. –remarca lo último, viéndola amenazante y a Seiki le resbala una gota de sudor en la nuca. –a lo que quiero llegar es que hasta ahora tu padre ha sido el único hombre especial para ti, el más importante y al que más obedeces, aunque no lo demuestre le duele darse cuenta que ya no es así. –Seiki frunce el ceño. –quiero que intentes entender eso, y no te alejes de él, trata de entenderlo…

- No me gusta que vea a Tatsuya como un monstruo, menos cuando él no le ha dado motivos… es diferente y sus ojos son iguales a Madara, pero eso no lo hace un monstruo… Tatsuya es egoísta y envidioso, pero es noble y protector…

- Lo se cariño y tu padre no ve sus cualidades o más bien no le interesa verlas. Tú conoces a tu padre y sabes lo cerrado que es, lo cruel que es con personas que no aprecia, pero sabe que Tatsuya es importante para mí, y ahora sabe cuánto lo es para ti. Aunque ayer quería matarlo no va matarle, puede que se la pase diciéndolo y puede que no lo soporte, incluso puede que lo odie, y tal vez siempre sentirá eso hacia él, pero con solo saber que lo amas y que dañándolo te dañara a ti… tu padre te ama, no hará nada que te lastime, puede que gruña, se enoje, lo insulte, lo menosprecie o lo quiera hacer sentir menos, incluso lo provoque para tener la satisfacción de romperle la cara, pero sabes cómo es tu padre, con Naruto que es como su hermano hasta al hospital lo manda, pero ya sabes cómo son los hombres, peleando es como mejor se entienden…

- ¿Me estás diciendo que si se pelea con Tatsuya no meta mano? –Seiki la mira incrédula.

- No lo hagas sino quieres que Tatsuya se enoje contigo… ya sabes, orgullo de macho. –le dice divertida. –peleando es como ellos se entienden e incluso se acercan, pero no, eso no era a lo que quería llegar, sino a que seas compresiva con tu padre, siempre lo has sido, ahora que no sea la excepción. Pídele perdón por faltarle al respeto ayer, compórtate con él como siempre, veras que con el tiempo él terminara resignándose a Tat-chan.

Seiki se mostró pensativa, analizando las palabras de su madre.


En el patio trasero esta Sasuke lanzando kunai a un árbol, desquitando su coraje al lanzar las armas.

- Jodida mocosa irrespetuosa… no importa como la castigue sé que no cambiara nada… no sé qué hacer. –más enfurecido Sasuke lanza otro kunai al árbol. – ¿Qué quieres Itachi? –pregunta brusco y sin voltear a verlo.

- ¿Estás enojado por lo que paso ayer? –sabe la respuesta y se siente idiota por preguntar, el no recibir respuesta lo hizo sentir más idiota. –No sé porque Tatsuya-nii no es de tu agrado y no quiero hacer nada para que cambies tu forma de verlo, pero… —esta dudoso en decirlo, no quiere que se enfade más, pero no le gusta ver a su padre enojado, quiere hacer algo para que se le quite por lo menos un poco el enfado. –pero… él siempre ha mirado a nee-san como si fuera lo más especial para él, me gusta como la mira y sé que nadie más la cuidara como él lo hace… quiero mucho a nee-san y quiero que si va a amar a alguien que ame a alguien que realmente lo merece.

- ¿Crees que ese mocoso lo merece? –no sonó frio ni cortante, sonó indiferente y lo mira de reojo.

- Si… porque él la va a cuidar y proteger, y la va a amar como ella se merece, creo que aquí no importa si nos agrada o no, lo que importa es que ella sea feliz. –Itachi le sonríe de esa forma que a Sasuke tanto le recuerda a Sakura. –además nee-san es fuerte, si él le hace algo ni escondiéndose se salvara, ahí puedes desquitarte y yo con gusto te ayudo. –Itachi amplia más su sonrisa, viéndose más divertido.

Sasuke sin poder evitarlo sonrío levemente.


Naruto está leyendo unos papeles de forma muy concentrado, tan concentrado que ni cuenta se dio que Minato entro a su oficina por la ventana, que ya está de pie atrás de él mirando por sobre su hombro lo que lee, y al verlo le resbala una gota de sudor en la nuca.

- ¡Viejo pervertido! –le grita en el oído, sobresaltándolo.

- ¡Minato, no asustes así que me mataras de un paro! –le grita enojado e indignado.

- Viejo cochino, tan metido estabas en eso que seguro si llega un enemigo te mata… en tu epitafio dirá: "muere porque estaba leyendo porno y no vio al enemigo" –dice simulando que apunta un gran letrero.

- ¡¿Qué te pasa? Si estoy leyendo papeles importantes de la aldea! –exclama indignado, aunque ese sonrojo en las mejillas lo delata.

- Claro, papeles importantes de la aldea. –Minato ágilmente saco el libro pornográfico que escondía con los papeles.

- Es lectura artística. –se defiende mas sonrojado, arrebatándole el libro. –te enseña las maravillas del cuerpo.

- Claro. –Minato entrecierra los ojos.

- No me mires así cuando sé que es lo único que tú lees. –Naruto también entrecierra sus ojos y ahora fue el turno de su hijo de sonrojarse. –cambiando de tema… al fin llegas mocoso, no eres hijo de Kakashi como para andar llegando tarde, se supone entrenamos desde hace una hora.

- Me quede dormido. –Minato se rasca la nuca y le sonríe apenado.

- ¿Por qué no me extraña? –Naruto niega con decepción.

- ¡Cállate, seguro acabas de llegar también! –exclama indignado. –y si según tu tanto tienes esperándome pues te hubieras puesto a trabajar y no a leer porno. –remata con indignación, haciendo que el rubio tosa disimuladamente.

- Ya perdimos mucho tiempo, vayamos a entrenar. –el rubio se pone de pie, desviando el tema completamente y Minato entrecierra sus ojos nuevamente hacia él.

- ¡Por cierto viejo…!

Minato no termina su frase ya que su padre lo tomo de las solapas y le dio un cabezazo en la frente, abriéndosela.

- ¡Auch! ¡¿Qué te pasa?! –exclama furioso, sobándose su frente.

- ¡Ya te dije que viejo tu abuelo Hiashi, yo estoy en la flor de mi juventud.

- Mi abuelo es una momia, tu un viejo… ahora déjame te doy esta noticia. –Minato le sonríe amigable, viéndose emocionado, y la curiosidad por saber lo que lo tiene así hizo que haga de lado lo de llamarlo viejo. – ¡tendré un hermanito!

- ¡Ino está embarazada! –el rubio se ve muy sorprendido.

- Si lo está, ¿cómo es que lo sé yo antes que tú? –Minato entrecierra nuevamente sus ojos ante él.

- Es verdad. –Naruto se rasca la nuca, sonriendo apenado y a su hijo le resbala una gota de sudor en la nuca. –espera… sino es Ino, es…

- Si, oka-san está embarazada. –Minato sonríe ampliamente, viéndose feliz y emocionado.

Naruto está muy sorprendido, pero después sonrío igual que su hijo.

- ¡Felicidades, estoy realmente feliz por ustedes! –dice sincero, palmeándole el hombro y Minato amplio más su sonrisa.


Yendo al trabajo se ve a Seiki caminando atrás de su padre, como ambos entran a la misma hora estos días, salieron al mismo tiempo.

- Oto-san. –lo llama, dándole alcance. –lo siento… te falte al respeto ayer.

- Hmn… mañana no faltes al entrenamiento. –le dice cortante.

Ambos siguieron caminando en silencio, el ambiente ya no es hostil, sino tranquilo como siempre entre ellos, dejando ver que ya ninguno está enojado contra el otro.

- No te pido que lo aceptes, solo que lo entiendas. No pienso dejarle, y si por esa razón no quieres que siga viviendo bajo tú mismo techo estoy dispuesta a rentarme un departamento.

- ¿Tu viviendo sola? –Sasuke suelta una risa llena de ironía. –por favor, sino puedes estar alejada de las faldas de tu madre, dependes mucho de mami, te mueres a la primer semana viviendo sola. –Seiki frunce el ceño, no porque se lo haya dicho de esa forma tan borde y burlona, sino porque tiene razón. –yo no te he dicho que te vayas… pero no respondo si veo al mocoso.

Seiki suspira con pesadez, su padre es un cabezotas, pero recordó lo que su madre le dijo, y como ella es muy sabia decidió mejor dejar las cosas así, si su padre y Tatsuya se van a los golpes, como dijo su madre podrían entenderse mejor.

- Al menos ya no tendré que esconder lo mío con Tatsuya. –Seiki sonríe viéndose feliz y acelera su paso para alcanzar a su padre.


Nada más llego de entrenar, Kakashi le encasqueto como niñera de la pequeña Katsu, alegando que como Yukina ya puede entrenar aunque sea algo ligero, ambos se van a ir a entrenar.

Así que ahí tenemos a Tatsuya, cargando a la pequeña de dos meses, meciéndola mientras camina por toda la sala, intentándole darle el biberón, pero la pequeñaja bribona no lo quiere tomar.

- ¡Si no tienes hambre, ¿por qué cojones lloras?! –exclama en un grito frustrado, haciéndola llorar con más ganas. –joder, que ya me duele la cabeza con sus llantos y no me he podido bañar, ando todo sudado por el entrenamiento. Sin contar que quiero saber cómo le fue a Seiki, ya debe estar en turno, pero con esta pequeñaja llorona no puedo ir a buscarla.

La puerta es tocada con mucha insistencia, así que con la pequeña llorona camina hacia esta, se las ingenió para abrirla, viendo a un muy herido, cansado y sucio Minato que sonríe emocionado, nada más termino su entrenamiento y fue a darle la nueva buena al que más cerca tenia, como la casa de Tatsuya queda cerca del campo de entrenamiento pues fue con él.

- ¡Felicítame amigo, oka-san está embarazada; tendré otro hermanito! –exclama de lo más feliz y Tatsuya le quiso estampar la puerta en la cara, y lo hubiera hecho de no ser que tuvo que mecer mas a su hermana que lloro con más ganas ante el grito de Minato.

- ¿Por qué llora? –Minato se muestra curioso, viendo al bebé.

- No lo sé, llora por todo. –Tatsuya roda los ojos.

- Tal vez tiene hambre… ¿ya le diste de comer?

- ¡Eso intento zopenco, pero no agarra la mamila! –exclama indignado porque le pregunte eso, cuando se la ha intentado alimentarla.

- Mmmm… la experta en bebés es Seiki o Kairi, yo ni idea, cuando Kushina-chan lloraba yo me salía porque sus lloriqueos casi me dejan sordo, y veo que los de Katsu-chan también. –dice juguetón, mirando con diversión a la bebé. – ¿estás solo? ¿Dónde están sensei y Yukina-sensei?

- Entrenando, me dejaron de niñero. –responde rencoroso, sabe que lo hicieron para joderlo.

Minato soltó la carcajada divertido, pero dejo de reír cuando un potente gas vino de la bebé, haciendo que ambos la miren, si, dejo de llorar, y ahora sonríe satisfecha mientras más gases salen de ella, viéndose cómoda y como si lo disfrutara.

- ¿Se ha cagado? –Minato se muestra divertido, el olor la delata.

- Se ha cagado. –a Tatsuya le da un tic nervioso en la ceja derecha, siente calientito a la altura donde el pañal le queda en el brazo, ahora entiende porque lloraba, no podía cagar y ahora que pudo se le ve satisfecha.

- Bueno Tatsuya, tengo que ir con Kairi a que me mime un poco y cure mis heridas. –Minato da media vuelta dispuesto a huir, pero Tatsuya lo retiene tomándolo del cuello de la chamarra.

- Ya vas a tener un hermanito, necesitas aprender esto. –le dice sombrío.

- ¡Ya sé cómo hacerlo! –exclama lleno de terror.

- No me engañas, sé que con Kushina no lo hacías, eras un mocoso, fácilmente te salvabas de eso… ahora eres mayor, seguro tu madre te pedirá varias veces el favor de cambiar a tu hermanito. –le dice sombrío y terrorífico, haciendo que Minato llore porque tiene razón.


La pequeña Katsu esta acostada en la cama, de pie están Minato y Tatsuya con pañuelos cubriéndoles la boca y nariz, guantes de hule cubriendo sus manos, delantal cubriéndoles su boca y viéndose como si fueran a entrar a una dimensión desconocida.

- ¡Joder, ni el pañuelo evita que se filtre el olor! –exclama Minato, agitando una mano enfrente de su rostro en un intento de alejar el olor. –si así es aun con el pañal puesto no quiero imaginar cuando lo abramos. –a ambos se le sombreo la frente de negro.

- Solo toma leche, no entiendo cómo puede apestar así. –Tatsuya se le ha sombreado más la frente de negro.

- Es tan misterioso como la cara de sensei. –Minato le palmea el hombro en son de consuelo. – ¿Has cambiado pañales?, porque como bien dijiste yo no. –le dice mirando de reojo a Tatsuya.

- Una vez vi de lejos como lo hacía Yukina. –comenta despreocupado, no debe ser difícil, solo es un cambio de pañal.

- ¿Tu hermana ya tiene dos meses y no le has cambiado ni una sola vez el pañal? –Minato lo mira como el desgraciado que es.

- Minato, cambiar pañales es algo que he deseado hacer toda mi vida que cada que ella caga ansió hacerlo. –le dice sarcástico. –no seas idiota, siempre intentaba huir de esto, seguro Yukina y Kakashi planearon esto sabiendo que yéndose ellos no tendría escape. –dice rencoroso, los conoce, sabe que son capaces de eso y más.

- Paranoico. –Minato roda los ojos, Tatsuya siempre cree que los culpables de sus desgracias son ellos, como si vivieran para joderlo… que así es, pero Minato es ingenuo.

- Entre más rápido terminemos con esto, mejor. –dice firme.

Como si de una importante y peligrosa misión se tratara ambos asintieron, mirándose de reojo. Con mueca de asco e intentando tocar lo menos posible, Tatsuya le quito el mameluco, después abrió el pañal.

- ¡Oh por Dios! –exclaman ambos como si hubieran visto a Lee bailando conga solo vistiendo una tanga de látex rosa, incluso la música de psicosis se escuchó.

- Minato, bienvenido a lo que te espera cuando tu hermano nazca. –le dice Tatsuya, y Minato lloro de miedo.


En la salida de la academia se ve a Daisuke con varias niñas frente a él, a las cuales les entrega un cuaderno a cada una.

- Todas son especiales, me están ayudando mucho con mis tareas… sé que entienden lo ocupado que estoy y que no tengo tiempo para hacerlas, las adoro por ayudarme. –Daisuke les sonríe de forma encantadora y las niñas chillan emocionadas.

Daisuke por dentro sonríe travieso, adora que las niñas lo idolatren, en especial que hagan todo lo que les pide para tener una sonrisa de él, o un mínimo de su atención.

Las niñas dejaron de chillar melosas, y ahora miran asustadas atrás de Daisuke, que curioso volteo viendo a su padre, se ve normal como siempre, pero para la raza que no lo conoce se ve espeluznante y sombrío, entiende porque sus amigas se están muriendo del miedo.

- Hola oto-chan. –Daisuke le sonríe angelical.

- Largo. –ordena mirando a las mocosas que salieron corriendo asustadas, el padre de Daisuke es muy guapo, pero da mucho miedo.

- Que sorpresa verte oto-chan, es la primera vez que vienes por mí a la academia… vienes por mi ¿verdad? –pregunta dudoso, no ha dado problemas, no aun, no cree que le llamen a su padre para que lo castigue o lo nalguee. – ¡itai! –exclama cuando su padre comenzó a restregar sus puños en su nuca.

- Ahora entiendo porque nunca tienes tarea, haces que las mocosas la hagan por ti. –le dice entre dientes, teniendo los ojos entrecerrados.

- Soy muy lindo oto-chan, tengo que sacarle provecho a eso. –dice con descaro y sin vergüenza alguna, sobándose su cabecita. –además ellas son felices haciéndome feliz. –Daisuke vuelve a sonreír de forma encantadora y Sasuke le da un zape sacándole un gemido de dolor. – ¿eso porque? –pregunta indignado.

- Por aprovechado. –Sasuke comienza a caminar. –vamos mocoso… me pregunto ¿cómo reaccionara tu madre al saber lo que haces? –dice como quien no quiere la cosa y Daisuke le dio alcance, poniendo expresión de susto.

- ¿Le dirás? –pregunta temeroso.

- Tal vez. –Sasuke le sonríe de forma demoníaca y Daisuke se ve más asustado.

- Oto-chan, ¿por qué viniste por mí? ¿Ya sabias lo que hacía y querías comprobarlo? –el pelinegro entrecierra los ojos hacia su padre, siempre hace lo mismo, sospecha de sus travesuras y lo tuerce en la movida.

- No perdería mi tiempo con esa estupidez. –Sasuke agita una mano restándole importancia. – Tu madre me mando por ti.

- Mami te mangonea. –Daisuke se tapa la boca en un intento de ocultar su sonrisa burlona que se borró y fue remplazada por una de dolor cuando su padre comenzó a restregarle los nudillos de sus puños en cada costado de su cara. – ¡itai!

Continuará

jajajjjaja ese daisuke es un encanto ke no puedo odiar, adoro cada vez mas a ese pekeño descarado

bueno, ya paso lo que todas esperabamos, sasukito ya sabe que relasion tienen seiki y tatsuya, y si, sino fuera por sakurita ya lo habria matado :O

en la casa uchiha sakurita tiene los pantalones, oh si XD

spero les haya gustado el cap

muchas gracias por sus reviews

cuidense

besos

kriss