Disclaimer: Los personajes de la serie Victorious no me pertenecen, como a nadie en FF.


Estupidez total. Mega estupidez, la madre de todas las estupideces más estúpidas del mundo. Eso es lo que pasó en casa de Tori en la mañana.

Despertamos en lados opuestos de la cama, de espaldas la una de la otra. La noche de ayer nos mató y nos quedamos dormidas… ¡mientras nos besábamos!

Épico, comienzas a sentirte vulnerable por alguien, reniegas de esos sentimientos, finalmente los aceptas, porque es ridículo seguir engañándote. Más tarde entras en trance total al verla bailar —porque, qué bien baila esa mujer— y, cuando piensas que fue una excelente noche, que la gozaste, bailaste lo que pudiste, reíste, bebiste y finalmente vas a dormir feliz —con ella—, ¿la muy desgraciada te confiesa que le encantaría poder besarte? No, no, que le encantaría «tanto» besarte, porque no solo le encantaría, le encantaría un tanto más. Tú lo haces, la besas y es increíble y… ¿se quedan dormidas las dos en plena sesión de reconocimiento lingual? ¡Épico, dije!

En fin, era tarde, unos minutos antes de medio día, cuando sonó el celular de su lado de la habitación. Yo estaba cubierta con una delgada sábana, Tori entrelazada con el resto de cobijas. Hizo un esfuerzo extenuado buscando el aparato en la mesa de noche, moviendo la cama entera, despertándome por completo.

—Leo —murmuró, dormida.

Meu amor, ¿todavía durmiendo? —se escuchó claramente, Tori había activado el altavoz. Se quejaba como si estuviese adolorida, por lo que asumí que tenía una jaqueca y no quería un sonido directo en su oído.

—Mhmm —confirmó.

—Princesa —dijo él, riendo con cariño.

¿Princesa? ¡Aj, quería matarme, lo juro! El día anterior se me hicieron adorables como pareja, los shipeaba. Se miraban, se sonreían, se acariciaban, se tomaban de las manos; todo bien. No era como si Tori fuese algo mío, o yo tuviera ilusiones de iniciar una relación; estaba en «plan amigas», ese era tooodo mi plan. ¡Hasta que a la «princesa» se le ocurrió decirme que le encantaría «tanto» besarme!

—Imaginé que estabas cansada, pero ya es más de meio-dia.

—Hmm, no sé cómo llegué aquí.

—Salieron todos juntos, Pete les llamó un taxi…

—¡Oh, Dios! —exclamó de repente—. Leo, hablamos luego —susurró—. Jade está aquí conmigo, dormida, no quiero despertarla.

—¿Apenas te das cuenta de que pasó la noite contigo?

¡Eso, eso mismo!

Escuché el bip del teléfono quitando el altavoz. Ella continuaba hablando en voz muy baja.

—No tengo idea de nada. Te devuelvo la llamada más tarde, ¿sí?

—Bueno, meu amor. Falamos en la noite. Te quero. —Lo escuché muy a lo lejos.

—Te quiero también, bye.

Me sentí… la persona más miserable del mundo. No miento. Estaba increíblemente decepcionada de mí misma.

No son novios, ¿por qué le daría Tori explicaciones? No necesitaba fingir con él y decirle que no recordaba nada de lo que sucedió ayer. Bastaba con que le mencione que estaba cansada y ya. No tenía nada que ocultar.

Sí, sí, ellos dicen que son amigos y es obvio que se quieren; se llaman con palabras bonitas —como meu amor, o princesa—, se toman de las manos, se acarician en público, entrelazan sus dedos, rozan sus narices en partes del cuerpo que no les corresponden a los simples amigos, tienen fuertes sesiones de sexo, tiran y tiran como si los conejos del mundo estuvieran en extinción. ¡Vamos, son una maldita pareja con relación abierta! Y yo me convertí en la quinta rueda del coche…

No, no, no, aclaremos esto bien.

Carmen es la llanta de emergencia, yo no era ni el gato hidráulico, ni el limpiaparabrisas, ni siquiera llegaba a ser la caja de Kleenex de la guantera. Yo era la mosca que se estrella en el vidrio, esa inconveniencia que después de limpiarla te olvidas de ella y, aquí, no pasó nada.

¿Cómo?

Ah, sí, estaba borracha, Tori es linda, me gusta y ella quería besarme «tanto», seamos sinceros, yo también lo quería.

¿Así se sentía mamá cuando papá recibía una llamada de su esposa o de sus hijos en medio de sus encuentros? ¿Tendría él, por lo menos, la mínima consideración de levantarse e irse a hablar en otra habitación?, ¿o les contestaba en frente de «la otra»? Porque eso era mamá, la otra y, en este caso, lo que yo soy.

—Jade, ¿estás despierta? —me preguntó con en voz baja.

"Soy la otra… o la ninguna, en realidad. Solo nos besamos, eso no me califica como la otra".

—Sí, pero ya es tarde y debo irme —le respondí, sentándome en la cama, dándole la espalda.

Pensé que querría hablar, aclararme que no significó nada para ella y que lo mejor era continuar como estábamos, siendo amigas y nada más, pero no.

—Prepararé el desayuno —dijo, animada.

Mosca fuera del parabrisas, caso olvidado.

—Yo no desayuno. Tomaré un café en el trailer.

—Tomarás uno aquí, junto con unos panqueques que prepararé. —Se apuró poniéndose de pie y caminó hasta el marco de la puerta, donde se detuvo por dos segundos para decirme con su usual buen humor—: Prepárate, soy muy buena haciendo panqueques.

"También haciéndote la estúpida", pensé.

—¿A qué hora llegamos? Dios, no recuerdo nada —me preguntó al verme bajar por las escaleras unos minutos después. Ella preparaba la mesa, seguía tan semidesnuda como cuando estaba en la cama; con su camiseta vieja para dormir y sus bragas de algodón; sus piernas desnudas y sus pies descalzos.

—Imposible que no recuerdes nada de lo que pasó ayer.

—De verdad no tengo memoria. Lo último fue ir contigo a la barra a pedir un tequila.

Comenzaba a irritarme. No tenía «gran problema» con que quiera ocultarle a su cualquier cosa que se divirtió conmigo al llegar a casa; no necesitaba fingir conmigo.

—Rarísimo, porque actuabas con mucha coherencia.

Sobretodo cuando acariciaba mi labio superior con su lengua, llenándome de cosquillas el vientre.

—Suelo aguantar mucho más de seis tragos.

—Siete —la corregí—, nos tomamos ese último tequila.

—Ese es el que me mató.

—¡Vamos, Tori!

—¡¿Qué?!

—Sé que recuerdas bien lo que pasó.

—¡No recuerdo nada! —se quejó y cambio a una postura preocupada—. ¿Qué hice?

—¿Me estás cargando?

—¡Dime que no me encontré con una pelirroja e hice el ridículo, por favor!… ¡Oh no, oh no, oh no!

"Perfecto, si quiere jugar a hacerse la estúpida. Juguemos".

—No hiciste nada de lo que debas avergonzarte, pero sí me prometiste contarme, de una buena vez, por qué no querías que vaya al club —le mentí. Tori ya se había negado a hablar conmigo al respecto y, antes de verse obligada a responderme, negaría que hizo dicho ofrecimiento.

—¿Eso hice?

—Sí, cuando fuimos a dormir. Dijiste que preferías hacerlo sobria. Así que… habla.

—Bien, si eso dije…

Accedió sin protestar, su rostro amable, a pesar de sus notables nervios, y eso quería decir que de verdad no recordaba nada.

Tori separó una de las sillas invitándome a sentarme y dio la vuelta a la mesa, acomodándose enfrente. Me sirvió una taza de café hirviendo y me acercó el plato entero de panqueques para que me sirviera.

—Okey. No recuerdo bien cuando, pero no hace mucho, unas tres semanas tal vez, acompañé a Leo al club. Era un sábado a medio día, nos encontraríamos con Jan, Lauren, la ex de Leo y su mejor amiga —me aclaró—, y Pete. Saldríamos a almorzar en grupo y… bueno, eso no importa.

—Sí, al punto. ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo?

—Eso, okey. Bien…

Más que nerviosa.

—Jan llegó con su papá. —Se detuvo.

—Ajaaá…

—Jade…

—Tori, lo juro, si no hablas claro, ¡voy a regarte el café caliente en tus piernas desnudas!

—¡Aj, siempre amenazándome por nada! ¡Ya, lo cuento! Su papá no me reconoció, pero yo a él sí. Me lo habían presentado antes… tú me lo presentaste antes.

—¿Qué?

—Jade, el papá de Jan, es… James… ¿James West? Tu papá.


Nota:

Corta el relato en el drama. Todos claman por capítulos más largos y de verdad quisiera hacerlo, pero el trabajo me mata y si no trabajo no como, y si no como no escribo.

Kuroneko: Debí dejar en la nota de ayer: «Este no es el principio real del Jori», debí. No bailan juntos porque Leo es el DJ, Tori va al bar pero no baila con él, a menos que vaya a verlo a la mesa de mezclas. Y sí, lo sé soy un asco, como las duermo en media sesión de besos :3, pero eso pasa, pasa…

LenyRehim: Las relaciones a distancia son duras, también he pasado por una. Hay que hacer mucho esfuerzo por permanecer conectados. Lo del transporte público no me ha pasado, pero sí que me pregunten en la mesa por que tengo la sonrisa de oreja a oreja.

erivip7: Perdón, a todos debería contestarles pidiéndoles perdón por cortarles el Jori.

nilra89: Borracho se dice y se hace muchas cosas. Si tan solo uno se acordara de todo lo que dice estando borracho. Atinaste con eso. Tori no recuerda, de verdad que no, no está disimulando.

LittleRock17: yo siempre los extraño cuando no aparecen por la cajita de review. ¿En serio lo hiciste?, recuerdo haber leído uno tuyo, dime en cual para regresar a leer. Te dejaré el respectivo review.

AshleySophia: XD, bien, no necesitaba caerte mal, pero no entorpece que lo haga. Ya sabes, las apariencias engañan, más las que casi llegan a la perfección. Quién no tiene valor cuando está ebrio, creo que por eso es que la gente bebe mucho, el olvido y el valor.

Okey, esta semana es un tanto irregular, pero intentaré ser más extensa con los capítulos para no cortarles justo en la acción, aunque eso es muy divertido… para mí. Ustedes díganme qué prefieren más un capítulo corto diario o uno más lago con pausas de tiempo. A mí me gusta escribir y publicar diario. Pero ustedes son quienes lo leen.

Gracias una vez más por el tiempo y hasta mañana.