Hashtag: #LosVampirosYLosHombresLobosNoSeLlevanBien
Pareja: Harco
La tierra húmeda enfriaba las plantas de sus pies, el viento silbaba suave entre las ramas de los árboles, creando vaivenes y danzas hipnóticas con las hojas. La noche era oscura, sin estrellas, ni luna.
Harry cerró los ojos, alzó el rostro y aspiró aire profundamente. Miles de fragancias llegaron hasta él, desde la humedad de la hierba, el olor de varios animales, madera seca, rosas, hasta el musgo que se acumulaba en la orilla de un lago cercano.
Pero el aroma que más fuerte inundaba sus fosas nasales era uno muy peculiar. Algo ácido y picante a la vez. Harry casi pudo sentir un sabor metálico en el paladar al respirarlo, y supo automáticamente qué era.
— ¿Lo hueles, Alpha?
— Sí —gruñó Harry con los dientes apretados.
Giró su cuerpo, y empezó a correr por el medio del bosque. Escuchó detrás suyo los pasos de los Betas que iban con él en su manada. Cerró los ojos, concentrándose en encontrar la fuente del olor que estaba empezando a picarle en la nariz y hacía que los dientes caninos creciesen en su boca.
Se volvió hacia su izquierda, y antes de volver a echarse a correr, miró sobre su hombro hacia su manada.
— Esperad aquí.
— Pero, Alpha...
— Esperad. Aquí —ordenó, enviándoles una mirada de advertencia. Todos asintieron obedientemente.
Continuó corrieron entre los árboles, siguiendo esa fragancia que estaba empezando a volverle loco. Se detuvo de improvisto cuando su piel se erizó, y los vellos de sus brazos se elevaron. Miró a su alrededor, con los ojos escaseando ávidamente cada rincón que podía ver en el bosque.
Estaba por aquí. Lo sabía. Podía sentirlo en el pulso acelerado de su corazón.
Anduvo unos metros más, donde creía que el aroma se hacía más fuerte. Llegó a un pequeño claro, y ahí lo vio.
Estaba de espaldas a él, con la mano apoyada en el tronco de un árbol, con el cuerpo encorvado y respirando con dificultad. Harry olió la sangre, y rápidamente se fijó en que la mano libre del otro estaba herida.
— ¿Cuántas veces tengo que decirte que no vengas por aquí? Este es mi territorio.
Draco se enderezó, y miró sobre su hombro. Su flequillo caía lacio contra su frente, y sus ojos rojos brillaban en la oscuridad. Se volvió para darle la cara, con la barbilla alta en signo de que no se sentía intimidado por su presencia.
— Soy libre de ir por donde me dé la gana.
Harry sonrió ladinamente, acercándose al rubio.
— Tienes muchas agallas para ser un vampiro solitario, en un territorio de lobos.
— ¿Lobos? —repitió con mofa—. Yo solo veo un perrito aquí.
Un gruñido escapó de su garganta, y antes de poder pararse a pensar, se abalanzó sobre el otro, estampándole contra el árbol, apresando el cuerpo del otro con el suyo y envolviéndole el cuello con la mano. Draco jadeó, haciendo una mueca de dolor ante el asalto.
— Odio a los de tu calaña —bramó con los dientes tan apretados que habían empezado a dolerle—. Os creéis que sois los dueños del mundo, cuando no es así. No sois más que ratas carroñeras.
— Al menos nosotros no somos bestias. No perdemos nuestra conciencia una vez al mes.
Oprimió su agarre en el cuello del otro, robándole el aire. Vio cómo su boca se abría intentando aspirar algo de aire, mientras sus ojos rojos se aclaraban hasta volverse grises. Harry percibió entonces lo cerca que estaba de Draco, porque sus aliento se entremezclaban y ese aroma ácido que tanto le caracterizaba le absorbía con fuerza.
Cerró los ojos, respirando profundamente. Su agarre había ido perdiendo fuerza sin darse cuenta, mientras que su nariz se deslizaba por la mejilla del otro, bajando hasta su cuello, donde inhaló la fragancia del otro. Su lengua acarició una de las venas hinchadas que parecían saludarle desde debajo de la piel, sus caninos crecieron hasta el punto que le dolía. Pasó sus dientes por la dermis, rasgándola y dejándole de un precioso todo rosado.
Cuánto deseaba marcarle. Hacerle suyo.
Era un pensamiento que ya le había atacado más de una vez. De hecho, era el mismo que siempre le rondaba por la mente cada vez que le veía, y llegaba a verle muchas veces. Tantas, que había empezado a pensar que Draco invadía su territorio a propósito.
— ¿Por qué me provocas de esta manera? —le preguntó en un susurro ronco.
— Yo no... estoy haciendo... nada.
Harry soltó un gemido vacío. Agarró la mano ensangrentada del rubio, y la llevó hasta su boca, lamiéndole y deleitándose con su sabor. Giró el rostro después, y estrelló sus labios con los de Draco, haciéndole soltar un quejido. Sus lenguas se reunieron en un vaivén que sabía a metal por la sangre, y que estaba excitándoles en sobremanera.
Su lobo interior aulló complacido y ansioso. Sus manos aferraron las caderas del rubio, apretándolo contra él, frotando su ya endurecida polla contra el cuerpo de Draco.
— ¿Esto era lo que venías buscando? —preguntó cabreado, sintiendo como el otro estaba igual de duro que él—. Contesta.
— Sí.
Harry gruñó colérico y agitado. Descubrió sus dientes, y los clavó en el cuello de Draco, marcándole. Su polla se sacudió, y el orgasmo barrio su cuerpo a la vez que sentía la sangre del rubio llenar su boca.
Era suyo, y ese pensamiento le hizo correrse con fuerza.
— Mío —bramó, retando a que el otro lo pusiera en duda.
— Tuyo —suspiró Draco, complaciéndole.
Esto se ha puesto intenso xD
Creo que es lo más cerca de un omegaverse que he escrito en mi vida, y aún así es algo raro, peeero, el hashtag es lo que traía jaja
¡El siguiente hashtag es un Severitus que tengo muchas ganas de escribir! Jaja
Nos leemos pronto^^
