¡Hola otra vez! Sí, sé que a veces no actualizo en meses y ahora he puesto dos capítulos en como ¿una hora? Pero me sobraba tiempo y por alguna razón se me está dando bien hoy y traduzco rápido (además me voy de viaje el domingo y no tendré internet ni ordenador hasta mediados de mes así que...) En fin, disfrutad del capítulo.

Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 ~

Punto de Vista de Jay

- Tío, ¿qué te pasa? - me gritó Brody a escasos centímetros de mi cara sacudiéndome los hombros.

Le miré fijamente.

- ¡No me grites! - le respondí.

Estábamos en la escuela, esperando a que empezaran las clases. Y gracias a las voces que estábamos dando, la gente empezaba a mirarnos.

- Has estado embobado por unos cinco minutos - me dijo bajando la voz.

Sentí los colores subirme a la cara.

- ¡No es verdad!

Me sentía como un crío de siete manteniendo este tipo de discusiones… oh, vaya. Esa era una mala comparación.

- ¡Ay, Dios! ¡Te gusta una chica! - exclamó.

¡¿Cómo lo había adivinado?!

Salté fuera de mi escritorio y le cubrí la boca con la mano para que se callara. Él me miraba con los ojos bien abiertos. No sé si fue porque estaba encima suya o porque no esperaba que me gustara una chica (eso hacía a dos de nosotros sorprendidos). Probablemente fuera un poco de ambas cosas.

- Si se lo cuentas a alguien te mato - dije entre dientes.

Asintió, así que quité mi mano de su cara.

- ¿Quién es? - susurró mientras me volvía a colocar en mi sitio y la gente dejaba de mirarnos.

- Alexia - murmuré.

Se giró para mirarla. Tenía pelo corto negro, ojos azul hielo, piel pálida (era Moroi después de todo), y para mí era la chica más guapa del mundo.

- Tío, estás jodido - fue la respuesta de Brody.

- Ya, no me digas. ¿Me recuerdas por qué soy amigo tuyo? - dije poniendo los ojos en blanco.

- Porque soy increíble - respondió sonriendo ampliamente.

- No creo que sea por eso.

- Lo que sea, me amas - dijo poniendo los ojos en blanco.

- Si, por alguna extraña razón lo hago - dije riendo y golpeándole suavemente en el brazo.

- Pero va en serio. Es una Moroi de la realeza. Buena suerte con eso.

Suspiré. Tenía un buen punto. Las probabilidades de que ella y yo acabáramos juntos eran muy bajas. Y eso sin contar nuestra edad. Miraría atrás dentro de algunos años y (si alguna vez llegaba a tener la suerte de besarla siquiera) decir que solo tenía siete años así que no contaba.

- Siempre se puede soñar - le dije.

- Jay Hathaway, por favor, preséntate en el despacho del director - dijo una voz desde el altavoz.

- ¿Qué has hecho? - preguntaron un par de personas.

Hasta donde yo sabía, nada… todavía. Pero no sabían sobre mi plan de sustituir la comida de la cafetería con cosas comestibles. O no deberían saberlo al menos. ¡Oh, Dios! ¿Y si ahora sabían leer mentes? Nah, eso es ridículo. Si eso fuera así, me habría metido muchas más veces en problemas.

Así que me encogí de hombros y salí del aula.

Cuando llegué a secretaría fui arrastrado afuera casi inmediatamente.

- Mamá, ¿Qué estás-

Me cortó.

- Localizaron a Tasha a unos cincuenta kilómetros de aquí, pero se escapó.

Me quedé con la boca abierta. Por favor, no.