Hola, nuevamente reportandome con el capitulo de cada semana, la historia ya esta entrando a su arco final; cambiando de tema, estoy escribiendo una nueva historia, solo que estoy probando algo nuevo, esta historia sera contada desde la perspectiva de una de las protagonistas (solo desde su perspectiva) es la primera vez que escribo así, pero antes de publicarla y de seguir escribiendo me gustaría saber, que opinan ustedes, así que bueno les agradecería mucho que ademas de tomarse la molestia en escribirme y decirme quetal estuvo este capitulo, también pudieran decirme su opinión con respecto a la forma en la que narrar la historia así.
Capítulo 37.
- bien, sáquenlo del baipás. – la enfermera asintió e hizo el procedimiento, pero… algo no estaba bien, el corazón no latía. – vamos, vamos. – decía Sho tocando el corazón pero este seguía sin latir. – palas. – pidió. – cargue a diez. – dijo colocando las palas directo en el corazón de Haruka. – despejen. – pero nada ocurrió. – cargue a veinte. – otra descarga pero no pasaba nada. – vamos Haruka no me hagas esto… otra vez, carguen… – tenía que vivir, tenía que hacerlo, Haruka era fuerte y no se dejaría vencer, tenía un motivo, tenía toda una vida por delante, no la dejaría irse así como así.
Continuara…
Después de esa última descarga Sho vio con desesperación el monitor cardiaco y unas lágrimas bajaron por sus mejillas… había ritmo, el corazón había comenzado a latir por sí solo, todos en el quirófano comenzaron a aplaudir y a felicitarse, Sho por otro lado le pidió a la enfermera que le dijera cuanto tiempo había estado Haruka sin vida, la enfermera le informo con alegría que solo habían sido cuarenta segundos, eso quería decir que no habría daños cerebrales, Sho estaba muy feliz, le pidió a Saeko que cerrara y el salió para poder informarle a su familia.
Caminó por el pasillo de manera rápida y al llegar donde estaban todos estaba agitado y sudado, todos se levantaron de sus asientos de inmediato al verlo llegar.
- hermano… ¿Qué paso? – cuestiono con angustia Hiro, el ver llegar a su hermano de esa manera lo había puesto sumamente nervioso.
- terminamos… la operación… fue todo un éxito. – sonrió de manera inmediata, ahora no tendría que preocuparse por un tiempo y se centraría en buscar un corazón para Haruka.
Risas y llantos de felicidad no se hicieron esperar, Shizuru lloraba sobre el hombro de Natsuki, la peliazul había ido a hacerle compañía a la castaña aunque los hombres de la familia Tenoh por poco y la matan, Hiro había corrido a abrazar a su hermano y Takuma había caído al suelo de rodillas con lágrimas en los ojos, por fin algo de felicidad, por fin Kami-sama se estaba apiadando de ellos y les brindaba sus bendiciones, por fin podrían tener paz, cuando menos en lo concerniente a Haruka.
- todo salió muy bien, solo nos dio un pequeño susto al final pero nada de qué preocuparse, estará en terapia intermedia lo que resta del día, mañana podrán pasar a verlo. – explicaba Sho de manera tranquila, le gustaría dejar pasar a su familia ahora, pero no quería correr riesgos, además Haruka no despertaría hasta mañana cuando los efectos de la anestesia y de más medicamentos pasaran.
- gracias hermano, gracias por salvarlo. – decía Hiro abrazando a su hermano y dándole palmadas en la espalda.
- no hay nada que agradecer niisan, era mi trabajo y además es mi sobrino. – respondió de manera tranquila Sho.
La puerta volvió a abrirse y por ella salieron Midori, Saeko y Youko, quienes también recibieron abrazos y palabras de agradecimiento de los miembros de la familia Tenoh, así como también informaron que Haruka ya se encontraba en su habitación descansando. Ese día como en los anteriores la familia Tenoh permaneció en el hospital, solo que está vez muy felices y relajados, habían pedido permiso a Sho y este les había dejado pasar una botella de champagne para celebrar el éxito de la operación.
La celebración termino temprano ya que era un hospital y no podían embriagarse, además de que Sho seguía siendo el dueño y director del hospital y solo era medio día; poco tiempo después llegaron Sakura y Yukino para saber el estado de Haruka a lo que Shizuru con alegría les había informado que todo había salido de maravilla y Haruka estaba fuera de peligro, ellas se unieron a la celebración con alegría, Haruka volvería a estar con ellos.
Por otro lado, dos chicos que tenían algo en común se habían reunido, al parecer las cosas no les estaban saliendo como habían planeado y esto los tenía un poco frustrados y desesperados; claro que no eran los únicos ahí, además de ellos estaba la persona encargada de reunir información para la familia Tenoh y no dejaba de ver a esa pareja.
- ¿entonces Dorian Kaioh rompió el compromiso? – cuestiono Mina después de que Seiya le explicara cómo habían pasado las cosas con el señor Kaioh.
- así es, solo me dijo que no podía hacerle eso a Michiru, que ella un amaba a Tenoh y esas tonterías. – explicaba Seiya con molestia. – ese vejete no acepto ni porque prácticamente le estaba regalando la empresa. – decía aún más molesto.
- mmm, eso no me gusta nada, la familia Kaioh está en la ruina, esa propuesta que le hiciste debió ser suficiente, a menos que… - no, no podía ser, no había manera de que estuviera de nuevo con Haruka, eso era absurdo, Haruka estaba muy dolido.
- ¿a menos que, qué? – cuestiono Seiya, ya que Mina se había quedado callada y no había terminado la frase.
- nada es una tontería. – dijo quitándole importancia al asunto. – no eres el único al que le está yendo mal, yo ni siquiera he visto a Haruka, no ha ido a la escuela desde lo que paso ese fin de semana. – decía Mina con frustración, el plan de su padre no estaba saliendo tan bien como ella creyó que seria.
- ¿Qué haremos? – cuestiono Seiya de manera tranquila, Mina siempre lo había ayudado para recuperar a Michiru.
- ¿haremos? Me suena a mucha gente mi querido Seiya, qué harás tú, yo ya hice mi parte, aleje a Michiru de Haruka, es TU trabajo mantenerla alejada, mi padre va a hablar con la familia Tenoh el día de mañana para hacer la propuesta de compromiso. – explicaba Mina de manera calmada, las palabras de su padre habían sido claras, pronto seria la señora Tenoh.
- ¿Qué? ¿No planeas ayudarme? – cuestiono Seiya y al ver como Mina negaba de manera tranquila se molestó aún más. – estamos juntos en esto ¿lo olvidas? No puedes simplemente dejarme de lado. – decía el pelinegro muy molesto.
- tan puedo como que lo hare, sinceramente Seiya no me sirves para nada, no puedes ni siquiera conquistar a una mujer, así que aquí termina nuestra sociedad, has lo que quieras y arréglatelas como puedas. – dijo Mina y se levantó de la mesa dejando a un Seiya más que molesto.
Seiya permaneció en esa mesa un poco más, Mina por otro lado había ido directo a ver a su informante en los medios para saber algo acerca de su amor, pero desafortunadamente no le dio ninguna información ya que el heredero de los Tenoh al parecer estaba de viaje y no había nada que contar, decepcionada Mina regreso a su casa, ese día no había ido a la escuela porque Seiya quería hablar y además porque quería saber de Haruka, pero ahora eso ya no importaba, Seiya la había hecho perder el tiempo y Haruka no estaba, nada estaba bien.
Por otro lado en la casa de los Kaioh, Dorian se desvivía en atenciones para con su hija, después de todo la había tratado muy mal antes, incluso había tratado de comprometerla a la fuerza y estaba seguro que eso llegaría a oídos de Haruka y él sabía de sobra como era su futuro yerno, así que de ser así el joven de los Tenoh se encargaría de no brindarle su ayuda para nada y eso era algo que no podía permitirse; Michiru en cambio estaba muy confundida por la actitud de su padre, primero llega un día y le dice que se casara y después le dice que no.
Flash back…
Shizuru la había llevado a su casa como había dicho, no habían hablado prácticamente de nada, solo Shizuru le había pedido que no le dijera a su padre nada de lo del embarazo, a lo que ella solo había asentido en acuerdo, no quería más problemas, después de todo quería arreglar las cosas con Haruka; nada más entrar su padre la había tomado de la mano y la había llevado a la sala.
- no te casaras, voy a cancelar el compromiso con Seiya Kou, tú no te preocupes de nada. – le había dicho su padre ¿Seiya Kou? ¿Su padre la había comprometido con Seiya Kou?
- ¿Cómo? ¿Con Seiya Kou? ¿Otosan cómo pudiste? Yo no me casare con él, lo odio, no puedes hacerme eso. – decía Michiru con molestia en la voz, no podía creer que su padre hubiera hecho eso.
- tranquila Michiru, ya te he dicho que cancelare ese compromiso, no te obligare a hacer eso. – pero aun después de esas palabras Michiru tenía desconfianza ¿Qué había hecho cambiar de opinión a su padre? O mejor dicho ¿Quién?
- ¿Por qué? ¿Por qué el cambio otosan? – aunque sabía que la familia Tenoh tenía algo que ver, internamente lo agradecía aunque sabía que solo lo hacían seguramente por él bebe.
- Takuma-sama hablo conmigo y confirmo lo que Shizuru-san había dicho, que tu rompimiento con Haruka-san había sido un gran mal entendido y que una vez que el volviera de su viaje a los Ángeles se comprometerían. – había aclarado su padre, tenía razón, la familia Tenoh tenía que ver, pero era aún peor, el abuelo de Haruka la obligaría a casarse con ella, no sabía si sentirse feliz o infeliz, después de todo Haruka en esos momentos no quería ni verla, no sabía cómo lo tomaría.
- ya veo, que bueno que se haya aclarado todo. – por ahora no sabía que sentir con respecto a ese compromiso forzado, así que lo mejor sería hacer como si no supiera nada.
- así es, estoy muy contento Michiru y tú también deberías de estarlo, pensé que amabas a Haruka-san. – y claro que lo amaba, pero era consciente del dolor que le había causado y sabía que no sería fácil lograr que la disculpara pero trataría.
- estoy feliz padre y claro que amo a Haruka, pero estoy muy cansada ahora. – eso no era mentira, demasiadas emociones por un solo día, además tenía que hacer tarea, no podía descuidar sus estudios, ella quería terminar una carrera.
- oh, ya veo, bueno ve a descansar, después hablamos. – claro, ahora su padre era todo amor y felicidad, no quería pensar mal de su padre pero parecía que solo le interesaba el dinero.
- claro. – solo eso había respondido y se había retirado a su habitación, donde se había tirado a su cama y colocado las manos en su abdomen, había una cosa por la que si había que estar feliz y de eso no tenía ninguna duda, iba a hacer mamá, iba a tener un hijo suyo y de Haruka, pese a todo esa noticia la hacía inmensamente feliz porque jamás pensó que eso seria posible.
Fin flash back.
Estaba más que feliz, seria mamá, jamás se imaginó que eso sería posible, pero ahora era una realidad, sabía que aún le quedaba un largo camino para que Haruka volvería a confiar en ella, pero no se daría por vencida, lucharía por recuperar el amor de Haruka, lo haría con uñas y dientes de ser necesario pero no se rendiría, Haruka era el amor de su vida, habían nacido para estar juntas sin importar las trampas y los engaños que la gente se empeñara en hacer para separarlas, ella estaba cien por ciento segura de que lograrían superarlos todos y su vínculo se haría mucho más fuerte una vez que la bebe llegara para llenar su mundo de color, porque estaba segura que Haruka sería una gran madre.
Después de la plática que había tenido con su padre, al día siguiente después de la escuela le había dicho que había hablado con el chico de los Kou y que había cancelado su compromiso, que ya no había de que preocuparse, eso sin duda había quitado un gran peso de sus hombros; ahora estaba asistiendo a la escuela con regularidad y habían dejado de importarle esos rumores acerca de ella, iba a sus clases de pintura y a sus ensayos en el conservatorio, todo estaba siguiendo de nuevo su curso normal, además de estar tomando sus medicamentos para la salud del bebe; en más de una ocasión había visto a Shizuru de lejos pero no quiso acercarse, después de todo aún no se sabía nada y no quería poner en alerta a Mina.
Ese día había decidido contarle todo a Setsuna, hasta lo del bebe, después de todo ella era su única amiga y ya no podía estar sin hablar con alguien, cuando se dirigía a la cafetería cerca de la universidad a hablar con Setsuna había visto a Sakura y Yukino correr rumbo hacia la salida, al principio se había asustado, ya que sabía que ellas eran las más cercanas a la castaña y se había enterado que está no había asistido a clases ese día, al principio había pensado en seguirlas pero desistió de esa idea, si era algo grave relacionado con la familia Tenoh, estaba segura que se lo dirían, además tenían que mantener las distancias por ahora, cuando menos hasta que Haruka volviera y se aclarara todo, así que ahora se iría a encontrar con Setsuna para contarle lo que estaba sucediendo con ella.
- al llegar a la cafetería no demoro mucho en encontrar a Setsuna. – hola. – saludo mientras se sentaba. - ¿esperaste mucho? – cuestiono, pues su sensei la había demorado un poco más de lo que tenía previsto.
- no, tenía deberes en el concejo, acabo de llegar. – respondió Setsuna de manera tranquila, le alegraba ver a Michiru de mejor humor. - ¿te parece si ordenamos y después hablamos tranquilamente? – cuestiono Setsuna, Michiru le había hablado por teléfono y le había dicho que tenía algo muy importante que contarle, al principio había creído que era algo malo, pero el tono de voz de Michiru estaba muy lejos de ser el de antes, este era un tono de felicidad, su tono de voz se parecía mucho al que usaba cuando estaba aún con Haruka.
- sí, está bien. – respondió Michiru y llamo al mesero para que tomara sus órdenes, cuando lo tuvieron cerca la aguamarina le indico a Setsuna que ella pidiera primero.
- bien, pues yo quiero un expreso doble cortado por favor. – fue todo lo que pidió había comido bastante bien en el almuerzo, no tenía apetito para más.
- ¿y usted señorita? – cuestiono el mesero a Michiru de manera tranquila.
- bien, para mi será un cappuccino helado, un pastel de fresa y uno de chocolate, por favor. – pidió Michiru, estaba comiendo más de lo que comía antes y le había cogido el gusto a los pasteles.
- bien, si eso es todo. – dijo el mesero viendo a Michiru de manera rara, después de todo esa chica comería por dos personas, al ver que ambas asintieron dijo. – me retiro, en seguida traeré sus órdenes. – y el mesero se retiró.
- después de que el mesero se retiró Setsuna vio a Michiru como si le hubieran crecido dos cabezas. - ¿y eso? ¿Qué no el pastel de fresas era demasiado dulce para tu gusto? – cuestiono Setsuna pues se le hacía un poco extraño, a Michiru nunca le había gustado ese tipo de pastel.
- ah ¿eso? Es parte de lo que tengo que decirte, veras… - pero antes de que comenzara a hablar el mesero había vuelto con sus órdenes.
- disculpen, aquí tienen. – dijo el chico sirviendo sus respectivas órdenes a cada una. – que lo disfruten. – hablo nuevamente el mesero y se retiró dejándolas nuevamente solas.
- bien, ahora que ya no tendremos más interrupciones, dime ¿Qué es lo que sucede? – cuestiono Setsuna, pues ahora que veía bien a Michiru, su cuerpo estaba presentando ligeros cambios.
- ok. – dijo Michiru suspirando y acercando más su silla a Setsuna, lo que iba a decir no lo podía escuchar nadie ni por error. – solo prométeme que me escucharas sin exaltarte o interrumpirme. – Setsuna solamente asintió a la petición de Michiru. – bien, pues aquí va. – comenzó Michiru y poco a poco le fue contando a Setsuna lo que había sucedido esos días, desde el embarazo hasta el compromiso al que forzarían a Haruka.
- ¿entonces, me estás diciendo que…? – dijo Setsuna dejando la pregunta abierta para que Michiru solo tuviera que confirmar o negar.
- sí. – respondió Michiru y coloco una mano en su abdomen y lo sobo de manera circular.
- ¡Kami! – fue lo único que dijo Setsuna y se levantó para abrazar a Michiru y poderla felicitar.
Después de ese efusivo abrazo de parte de la peliverde, ambas chicas se dispusieron a hablar acerca del embarazo y el compromiso que ambas creían Haruka no tomaría de buena manera, claro que esto de la manera más discreta y hablando en clave para algunos términos; cuando Setsuna sacio su curiosidad y Michiru estuvo más tranquila después de hablar con una amiga se retiraron de esa cafetería a sus respectivos hogares para un merecido descanso.
La noche había llegado y con ella trajo todo el cansancio de ese día, Shizuru ya estaba en la mansión descansando, había agradecido a Natsuki pero aun así no había dejado que esto fuera más haya, no quería que Natsuki se hiciera ideas equivocadas aún faltaba mucho camino que recorrer, aun cuando su abuelo ya había hablado con Saeko para confirmar el compromiso, Saeko había aceptado ya que sabía que Natsuki la amaba y además por su nieta, así que aunque por ahora no quisiera saber de Natsuki se tendría que casar con ella; Michiru había sido sometida a un interrogatorio por parte de su padre ya que no fue directo a casa después de la escuela, después de decirle que solo había estado con Setsuna hablando en una cafetería, Dorian se tranquilizó y cenaron de manera amena.
A la mañana siguiente todo mundo comenzó con sus labores normales, ya habían estado ausentes de sus respectivas obligaciones por mucho tiempo, Shizuru asistió a la escuela como usualmente lo hacía, Hiro fue a la oficina y Takuma se en cerro en el despacho de la mansión a coordinar algunas transacciones desde ahí, Sho les había asegurado que les avisaría el momento exacto en el que Haruka despertara, él se había quedado vigilando al rubio, así que ahí estaba, leyendo una revista mientras Haruka parecía que no tenía ningún intención de despertar, estaba a punto de quedarse dormido cuando…
- de verías… de comprar unas sábanas…más abrigadoras. – dijo Haruka con dificultad.
- estas de vuelta. – dijo Sho con una sonrisa de medio lado, su sobrina estaba perfectamente bien. – y con respecto a las sabanas, es un hospital no un hotel, después la gente le cogería el gusto a estar aquí y no queremos eso. – bromeaba de lo más normal.
- tienes… un punto ahí. – respondía Haruka también con una sonrisa. – oye… tengo… sed. – dijo Haruka, en ese momento sentía su boca como un desierto, era una sensación muy desagradable.
- toma. – dijo Sho y le acerco un vaso de agua con un popote para que bebiera. – déjame verte. – comenzó a revisar sus pupilas, verifico su herida y todo estaba normal. – ahora vengo, les llamare a todos para decirles que has despertado. – informaba Sho y le acercaba el control de la televisión a su sobrina.
- bien. – respondió Haruka, después de beber agua se sentía mucho mejor, le molestaba un poco la herida pero sabía que era normal, así que simplemente trato de ignorarlo.
Sho salió de la habitación de su sobrina y se dedicó a hacer llamadas, en menos de treinta minutos ya estaba toda la familia ahí, así como algunas amigas, claro solo Sakura y Yukino que se habían ganado su puesto con la familia, todo mundo felicito a Haruka por haber salido bien de la operación y le expresaron lo felices que estaba de que aun estuviera con ellos, claro que después de mucha charla decidió que ya no deseaba estar en el hospital, ya había pasado demasiado tiempo ahí, en esa cama, sin hacer nada, quería hacer su vida normal otra vez o bueno, lo más normal que fuera con ese corazón de plástico, como ella le llamaba.
- ¿y bien? ¿Cuándo podre salir de aquí? – cuestiono con impaciencia, pues estando ahí se sentía como en una cárcel.
- todas la voces pararon en ese mismo momento, nadie quería hablar, pero alguien tenía que decirle una respuesta así que Sho tomo la palabra. – jajajaja, sabía que tarde o temprano harías esa pregunta, pero aún es muy pronto, tienes que estar en observación cuando menos una semana. – sabía que Haruka se molestaría, pero no quería correr riesgos, ahora más que nunca tenía que prestar atención a Haruka.
- genial. – respondió con molestia, no tenía caso que se molestara o que hiciera cualquier otra cosa, sabía que era por su propio bien.
- no te enojes, vendré todos los días a verte, te traeré tus deberes y te hare compañía, además podemos hablar de… - hablaba Shizuru tratando de que Haruka no se sintiera tan aprisionada en ese lugar, además sabía que si le decía que le hablaría de Michiru accedería.
- está bien, pero más vale que lo cumplas Shizuru. – sentencio la rubia a modo de broma, no le gustaba estar ahí, pero cuando menos el saber que Shizuru le haría compañía y sabría acerca de la aguamarina y su embarazo le alegraba, aunque fuera un poco, tenía que ponerse bien cuanto antes para volver a su casa.
- tío, una vez que me des el alta ¿Cuánto tiempo más tengo que esperar para hacer mi vida normal sin ningún riesgo? – Haruka sabía que no era solo salir de ahí, sabía que tenía que esperar a que su cuerpo aceptara el trasplante y no hubiera rechazo.
- Sho suspiro, ahora venía lo peor. – cuando menos un mes Haruka, comenzaremos poco a poco, haciendo ejercicio, corriendo y haciendo revisiones periódicas para asegurarnos que no haya rechazo, no te preocupes, nada malo va a pasar. – aseguraba Sho, Midori, Saeko y Youko habían juntado sus mentes y habían creado un medicamento anti rechazo especialmente para Haruka, ese había sido uno de los medicamentos que le había dado ayer por la noche antes de dormir, tenían que probarlo y asegurarse que funcionaria.
- un mes. – dijo Haruka con melancolía, sabía que en un mes no habría mucho cambio en el embarazo de Michiru pero también estaba el asunto de los Aino y de los Kou, aunque si era sincera consigo misma, Seiya solo había sido un peón más.
Todos habían permanecido en silencio, Haruka había puesto una cara un poco triste y todos sabían el motivo, Haruka era libre, siempre lo había sido, además del hecho de que sabían que Haruka deseaba estar cerca de Michiru y su hija.
- Haruka. – comenzaba Hiro, aunque no sabía exactamente qué era lo que le iba a decir, además estaba el problema de su madre. – quiero que entiendas que esto… - pero ya no pudo continuar, Haruka lo había interrumpido, e internamente lo agradecía ya que no diría nada que Haruka no supiera ya.
- que esto es por mi bien. – termino la frase de su padre, eso ya lo sabía y de sobra. – lo sé y lo entiendo, pero aun así me frustra tener que esperar todo ese tiempo, así que… – ni hablar, tendría que tomar las clases de esos maestros otra vez, como cuando recién había llegado a Japón. – tendrás que llamar a esos maestros de nuevo, no tengo pensado atrasarme más, además me traerán todo lo que tenga que aprender de la empresa, lo estudiare cuando no tenga clases, con respecto a lo que ha estado pasando sin mi conocimiento, lo pospondrán hasta que yo pueda ser parte, eso me concierne más a mí que a ustedes. – después de todo eso no se lo perdería por nada, saborearía cada momento de sufrimiento de la familia Aino.
- jajajaja. – rio Hiro en contento por las palabras de Haruka. – Haruka, solo estarás un mes, pero está bien, se hará como tú digas. – no le daría la contraria, sabía que además de todo eso, quería tener la mente ocupada, si lo hacía de esa manera, no habría tiempo para pensar en Michiru aunque sabía que necesitaba pensar en ella para tomar una decisión. – solo trata de no sobre esforzarte demasiado. – pidió de manera tranquila.
- no lo hare. – aseguro el rubio y claro que no lo haría, no se pondría en riesgos absurdos cuando una vida muy pronto dependería de él.
- Antes de que Hiro volviera a hablar su celular lo interrumpió, sonando ruidosamente, lo saco de su pantalón y reviso la pantalla, el número no le era conocido. – disculpen un momento. – se excusó y contesto. – ¿diga? – hablo.
- hola, Hiro. – hablo la voz del otro lado de la línea.
- fue a meterse a una sala de descanso, si esa voz pertenecía a quien el creía, necesitaría privacidad. - ¿Quién habla? – cuestiono Hiro lo más tranquilo que pudo.
- oh, disculpa, habla Taro Aino. – hablaba el hombre. – disculpa la llamada, pero hay algo muy importante de lo que tú y yo tenemos que hablar. – decía el hombre para darle misterio al asunto.
- Taro Aino. – repitió Hiro, al fin había llegado el día en que tendría que enfrentarse a ese hombre, pero había hecho una promesa a su hijo, así que como habían acordado Takuma, Shizuru y el, le seguiría el juego. - ¿y se pude saber qué es eso tan importante de lo que tenemos que hablar? – cuestiono Hiro tratando de tranquilizarse.
- no creo que sea un tema que debamos tocar por teléfono mi estimado amigo. – hablaba Taro con prepotencia, sabía que tenía esto ganado y eso le daba placer.
- bien, si no quieres hacerlo por este medio, lo hablamos en persona en una semana. – dijo Hiro ya molesto, pues Taro se estaba tomando demasiadas confianzas con él.
- ¡NO! – grito desesperado, en ese lapso de tiempo podrían matarlo.
- ¿Cómo? – eso le había sonado muy desesperado y un hombre desesperado es capaz de cualquier cosa.
- digo que… - se estaba descontrolando y eso era algo que no podía permitir. – esto no puede esperar tanto, es demasiado urgente. – exponía Taro para que Hiro le tomara la debida importancia.
- Taro ¿por qué no te dejas de rodeos y me dices que es lo que quieres? – no tenía caso darle más vueltas, sabía exactamente qué era lo que Aino quería y no era otra cosa mas que dinero, lo chantajearía aunque también sabía que a pesar de ser el dinero su motivación tenía cierto interés en Haruka, ya que su hija había expresado su interés en su hijo y eso era algo que no se daría el lujo de permitir, Taro Aino y su hija se arrepentirían.
- bien, si eso es lo que quieres te lo diré, es el secreto de tu "hijita"– comenzó Taro, sin duda había escogido un día no muy bueno, se veía que Hiro no estaba de humor.
- ¿Cómo? – tenía que sonar convencido, no podía dejarle ninguna duda a Taro.
- así es, lo que escuchas lo sé, se el oscuro secreto de la familia Tenoh, así que ahora, escúchame bien, me darás siete millones de yenes y olvidare el asunto. – "por ahora" pensó ya que lo que más le urgía era pagarle a su acreedor.
- no creo que esos siete millones de yenes vayan a comprar tu silencio. – dijo Hiro de manera seria, aunque poco después de decir eso se arrepintió, se estaba dejando llevar.
- por ahora, me conformare con esos siete millones Hiro, si necesito alguna otra cosa, no te preocupes, te lo hare saber a ti, antes que a la prensa. – por fin tendría la posición que siempre le perteneció, ahora tenía a la familia Tenoh en sus manos y ellos no podían hacer nada.
- eres un miserable Taro. – decía con fingida molestia, sabía que esto pasaría, así que no le sorprendía y lo que le pedía no era mucho. – no te saldrás con la tuya, esto no se quedara así. – fingía, tenía que hacerlo y convencer a Taro de que lo tenía donde el quería.
- se quedara así, a menos de que quieras ver a tu "hijita" junto con tu respetable familia metidos en un escándalo de proporciones mayores. – decía Taro, tenía que hacerle ver a Hiro que no estaba fingiendo y que tenía lo que necesitaba para destruir a su familia.
- bien, te hare un deposito. – dijo Hiro con tono de resignación. – solo dame el número de cuenta y hare la transacción. – pedía de manera tranquila.
- me temo que eso no es viable, nos veremos en persona y me entregaras el dinero ¿entendido? – no caería en eso, si accedía al depósito lo podrían inculpar de algo, pero así en efectivo eso no seria posible.
- bien. – accedió Hiro. – dame la dirección y te veré ahí en dos días. – no quería demostrarle que podía reunir esa cantidad tan pronto, que aunque no era significativa, no podía confiarse.
- bien, supongo que hasta ustedes deben de pedir tiempo para reunir esa cantidad, está bien, te veré en dos días en la siguiente dirección. – había accedido porque tenía tiempo y porque estaba convencido que una cantidad como la que pedía requería de tiempo para reunirla, así que le dio la dirección y termino la llamada, su primer movimiento estaba hecho y había salido de maravilla.
Hiro salió de la sala de descanso y se encontró con su familia en el pasillo, al parecer Sho había considerado que era suficiente de visitas por un día y los había sacado de la habitación de Haruka.
- tío ¿Qué ha pasado? Tardaste demasiado y eso no pasó desapercibido por Haruka. – hablaba Shizuru de manera alegre, le tranquilizaba saber que Haruka ya estaba mucho mejor, así que no podían confiarse, la rubia era muy observadora.
- supongo que no tiene caso que se los oculte. – comenzó Hiro, después de todo, solo estaban Takuma, Shizuru y Sho presentes. – Taro Aino me llamo. – dijo sin más, todos sabían lo que significaba, hasta Sho, que fue informado por Hiro una de las noches que había pasado ahí al pendiente de Haruka.
- ¿Cómo? ¿Y qué quería? – cuestiono Takuma molesto, sabía que tarde o temprano haría su movimiento, ese hombre estaba demente por meterse con su familia.
- dinero, me pidió dinero a cambio de su silencio. – dijo Sho de manera tranquila.
- ¿Cuánto? ¿Es una cantidad considerable? – cuestiono Shizuru, los Aino no tenían ni idea de que estaban cavando su propia tumba.
- me pidió siete millones de yenes, no es una suma alta, considerando el poderío de nuestro grupo, lo que me hace cuestionarme lo siguiente ¿ese hombre no sabe a cuanto equivale nuestra fortuna? O está desesperado por conseguir ese dinero para pagárselo a alguien. – decía Hiro, posiblemente eran las dos o simplemente la primera, pero aun así Taro Aino no sabía a quienes se estaba enfrentando.
- tienes razón, no es mucho y también tienes razón al cuestionarte eso, hare que Max investigue más afondo a la familia Aino, veremos qué es lo que esconde. – decía Takuma, los destruiría, no les dejaría oportunidad para levantarse de nuevo. – dime ¿cuándo vas a entregarle el dinero? – Takuma ya había pasado por eso en el pasado y sabía cómo operaban.
- abuelo, es mejor que Sakura y Yukino se sigan haciendo cargo de la investigación de los Aino como hasta ahora, además Max está vigilando a Michiru. – ahora no podían dejar a la aguamarina desprotegida, tenían que ser más cautelosos, los Aino ya habían demostrado de lo que eran capaces, ahora era su turno.
- tienes toda la razón Shizuru, hazlo como tú dices. – accedió sin más, después de todo, Michiru llevaba al futuro de la familia Tenoh en su vientre, no podía correr ningún riesgo. – pídeles a esas chicas que vigilen a tu tío Hiro, justo en el momento de la transacción, no podemos correr riesgos y debemos de tener pruebas, colócale un micrófono a Hiro, ese dinero tiene que volver a nosotros. – explicaba Takuma, esto se manejaría interno como siempre se había hecho.
- así lo hare abuelo. – accedió Shizuru de manera tranquila, aunque estaba más que furiosa por el atrevimiento de esa familia.
- el dinero lo entregare en dos días en esta dirección. – respondió Hiro la pregunta que anteriormente había hecho su padre y les había entregado el papel donde había anotado la dirección.
Después de esa platica un tanto tensa, cada uno regreso a sus deberes, no podían dejarse afectar por esa familia, por suerte no tenían que regresar a la habitación de Haruka, puesto que Sho no se los permitiría, la rubia necesitaba descansar. Momentos antes Sho había sacado a todos de la habitación dejando a Haruka solo, necesitaba descansar y no excederse como había prometido que lo haría y por ese día ya había sido suficiente, así que nada más se quedó solo, estuvo pensando un poco sobre todo, la universidad, Michiru, la empresa, Michiru, su bebe, Michiru, lo que les esperaba a los Aino y… Michiru, la aguamarina era una constante en sus pensamiento y no lo podía evitar, no ahora que su corazón ya había decidido, así que dejo de lado sus pensamiento y decidió que una siesta le haría bien, por lo que durmió lo que restaba del día y se dejó llevar por lo brazos de Morfeo, ya vería que hacer, tenía poco más de un mes; gracias a Kami-sama ese día paso sin mayores contratiempos.
El día de la entrega del dinero había llegado, había sido todo un caso llegar hasta ahí sin que Haruka lo notara ya que la rubia era muy perspicaz y en más de una ocasión le había cuestionado a su padre si algo pasaba y no solo a él sino a Shizuru también, por suerte ambos habían salido ilesos de ese interrogatorio y ahora ahí estaba, en uno de los barrios más peligrosos de Tokio, en un callejón oscuro con un maletín con siete millones de yenes, "genial" pensó, pero él se encargaría de que esa familia pagara por todo.
- vaya, veo que eres muy puntual mi estimado Hiro. – hablo Taro acercándose. – espero que no tengamos ninguna sorpresa o las cosas se pondrán feas. – dijo el hombre haciendo referencia a que no hubiera avisado a la policía.
- estamos solos, no temas, nadie sabe que me estas extorsionando. – tenía que tomar una declaración con el micrófono a como diera lugar, así si algo se sabía tendrían bases para decir que había sido en defensa propia.
- así es, lo hago. – sí, el, Taro Aino estaba extorsionando a una de las familias más poderosas de todo Japón y nadie podía hacer nada al respecto. – y ¿sabes que es lo mejor? – cuestiono con suficiencia, pero Hiro no respondió. – que ni tú, ni todo tu dinero pueden hacer algo. – nadie podía detenerlo, ese pago solo era el primero de muchos, eso era solo una parte de lo que la vida le debía.
- ríe mientras puedas, porque te puedo asegurar que esto no se va a quedar así. – aseguraba Hiro, después de todo tenía que disimular que de verdad lo estaba extorsionando.
- no, tienes razón, no se quedara así, se pondrá peor. – aseguro Taro, después de todo, tenía que cumplirle la promesa a su pequeña. – cuando menos para ti, pero no te preocupes, eso será después, ahora solo me conformo con el dinero. – dijo y extendió la mano para que Hiro le diera el portafolio.
- toma. – y le dio el maletín, Taro lo tomo y antes de que este este se marchara le dijo. – disfrútalo. – fue lo único que le dijo y dio la vuelta para subirse a su auto y marcharse, ya no había nada que hacer ahí.
Como lo había pedido Takuma, Sakura y Yukino se habían puesto a investigar todo sobre la vida de los Aino, así como también se había grabado toda la interacción entre Hiro y Taro por si en el futuro se llegase a necesitar, un futuro que no se veía tan lejano ahora, pronto, todo caería por su propio peso y algunos tendrían que pagar sus deudas más pronto de lo que se habían imaginado.
La semana que le había dicho Sho que pasaría en el hospital para monitorearlo sea había ido rápidamente, como había predicho el mantener su mente ocupada funcionaba; Shizuru había hecho lo que le había dicho que haría, cada día iba y le llevaba los deberes, se quedaba con él por si había algo que no entendía y le ayudaba, le hablaba de Michiru aunque no fuera mucho ya que en el escuela seguían sin hablarse, Hiro también había cumplido su parte y le llevaba informes de juntas, balances y demás documentos que Haruka necesitaba para familiarizarse con el funcionamiento de la empresa y Takuma, bueno él se mantuvo lejos de la habitación de su nieto por un tiempo, no quería alterarlo; así que el día por fin había llegado, ese día seria dado de alta del hospital por fin.
- ¿Dónde está papá? – cuestiono Haruka, estaba en una silla de ruedas, por fin se iba a casa.
- está firmando unos documentos que faltaban para tu alta. – le respondía Shizuru de manera tranquila, por fin Haruka saldría de ahí y lo tendría en casa. – y hablando con el tío Sho sobre algunas medidas para ti.
- espero que no se arrepienta de darme el alta. – decía Haruka, se había portado muy bien para que Sho no pusiera peros a su salida.
- no te retendré aquí, te puedes ir Haruka, has seguido todo al pie de la letra y espero que así siga, le he dado a Shizuru el menú que debes de seguir durante este mes, así como también tu programa de ejercicios programado por Youko y Midori. – explicaba Sho de manera tranquila, sabía de sobra que Haruka no rompería las reglas porque lo que más deseaba aparte de ser libre era recuperarse.
- bien, porque no tienes de que preocuparte, seguiré todo al pie de la letra como está ahí escrito. – dijo Haruka de manera tranquila, quería recuperarse cuanto antes, ya no soportaba la idea de estarse perdiendo el embarazo de Michiru.
Después de asegurarle a Sho que no se metería en problemas, un auxiliar empujo la silla de Haruka hasta el auto de Hiro, Shizuru y Sho los acompañaban, el auxiliar ayudo a Haruka a subir al auto y se retiró, Shizuru, Hiro y Sho también abordaron el auto, el rubio estaba un poco confundido puesto que Sho los acompañaba pero no le dio mucha importancia, pensó que tal vez solo quería asegurarse de que irían a casa, además aún estaba un poco cansado, el día anterior había estado revisando algunos informes y se quedó despierto hasta tarde.
En menos de lo que pensaba ya estaba en casa, se bajó del auto y al abrir la puerta y entrar, fue recibido por muchas voces gritando "bienvenido", al parecer los empleados de la casa y las personas que sabían acerca de su condición estaban ahí, empezando con las doctoras, Sakura, Yukino y todo el personal de la mansión Tenoh, estaban ahí para darle la bienvenida, esto distaba mucho de la primera vez que entro en esa casa y también le habían hecho una fiesta de bienvenida, ahora si se sentía como en casa.
Los empleados y su familia lo habían consentido mucho ese día, habían hablado de todo y nada, de la primera vez que Haruka había estado en la casa, cuando se habían emborrachado él y Shizuru, cuando no soportaba del todo a su padre, recordaron muchos momentos, algunos buenos y otros no tanto, pero formaban parte de sus vidas y también debido a esos errores y aciertos habían llegado al lugar donde estaban ahora, todo tenía un porque y todo pasaba por alguna razón, continuaron rememorando cosas hasta entrada la noche o mejor dicho hasta Sho dijo que por ese día era suficiente ya que Haruka necesitaba descansar, todos acataron la indicación de Sho y uno a uno se fueron retirando, unos a sus labores aunque ya no quedaba día para hacerlas y otros a sus hogares, dejando a la familia Tenoh sola para que descansara.
Haruka se despidió de Shizuru y su padre y se fue a su habitación, a partir de mañana sería una mujer nueva, había recibido una segunda oportunidad y la aprovecharía, más ahora que ya sabía qué hacer con respecto a Michiru, justo ahora había tres cosas de las que estaba segura, numero uno, amaba a Michiru Kaioh más que a nada, numero dos, aunque aún ni siquiera había visto a su hija, sabía que la amaba y número tres, haría sufrir a los Aino cien veces más de lo que había sufrido Michiru.
- tal vez justo ahora no esté a tu lado, tal vez no sea la mejor de las madres, tal vez no vayas a crecer en una familia muy normal, mi abuelo está loco, mi padre es un llorón y mi hermana que en realidad es mi prima es una pervertida, pero te puedo asegurar que no te faltara nada, yo me hare cargo de eso, siempre voy a estar ahí para ti y para tu madre, te lo prometo. – hablaba Haruka a su futura bebe, la llenaría de amor y se encargaría de que creciera sana.
El mes que le habían estipulado Sho, Saeko, Youko y Midori había pasado en un abrir y cerrar de ojos, había pensado que sería más pesado o incluso insoportable, pero había impuesto una rutina que hizo de ese mes muy agradable y sobre todo que su paso fuera más rápido; la rutina consistía en levantarse a las seis de la mañana, corría por los jardines de la mansión, iba a su gimnasio en casa, hacia la rutina que le habían impuesto, se tomaba una ducha, desayunaba junto a Shizuru y su padre, llevaba a Shizuru a la escuela ya que Natsuki había hecho el mal habito de ir por ella, pero nada más se enteró se encargó de alejar a la peliazul de su prima, después volvía a la mansión y se dirigía al estudio a tomar sus clases particulares, se tomaba una hora para comer y después regresaba a las clases, a la hora acostumbrada acudía a la universidad de nuevo para recoger a Shizuru ya que Natsuki también había adoptado el habito llevarla a su casa pero ella no permitiría eso, ya no.
Flash back.
Nada más volver a casa, Haruka se enteró que Natsuki iba a recoger a Shizuru y la regresaba después de la universidad, así que uno de esos días mientras Shizuru terminaba de arreglarse había salido a hablar con Natsuki.
- ¿se puede saber que dominios haces tú aquí? – cuestiono pues no quería ver ni en pintura a esa chica.
- Tenoh, solo estoy esperando a Shizuru para llevarla a la universidad. – le había contestado y esa respuesta le había provocado más ira.
- largo, no es necesario que la recojas, de ahora en adelante seré yo quien la lleve y la recoja. – le había dicho con molestia.
- tengo entendido que no puedes manejar aun, que más te da Tenoh, solo la recojo, no es como si ya me hubiera perdonado. – le había contestado un poco afligida, pero eso no era suficiente.
- la llevare con el chofer y sí que me da, no quiero verte en mi casa, ya has lastimado mucho a Shizuru. – le había dicho aún más molesta, Kuga debía entender de una u otra manera.
- creo que Shizuru debería ser quien decidiera ¿no lo crees? – claro lo había dicho porque Shizuru ya había terminado y estaba a su espalda.
- no quieras pasarte de lista Kuga, aún estoy a tiempo para deshacer ese compromiso. – la había amenazado, quería que Kuga luchara y le costara recuperara a Shizuru para que ni siquiera se le pasara por la cabeza el volver hacer lo mismo.
- tú no puedes hacer eso, yo soy la madre del bebe que Shizuru está esperando, esto que hago es para que vea que de verdad me preocupo por ella y por nuestra hija, estoy tratando de cambiar maldición. – le había dicho con frustración, pero el cambio no era suficiente Kuga debía darse cuenta.
- pues encuentra otra manera de demostrárselo, porque ahora que he vuelto no te quiero ver cerca de Shizuru o te juro que te partiré la cara. – ahí le había dado una pequeña pista, si quería recuperar a Shizuru tenía que esforzarse más.
- Haruka. – rayos Shizuru, se había olvidado de ella y había comenzado a hablar por su cuenta.
- ¿lista? – le había dicho Kuga, pero ¿Qué está chica no entendía?
- Natsuki gracias por a ver venido, pero ahora será Haruka quien me lleve. – bien, Shizuru al parecer había entendido o de verdad está muy dolida con Kuga.
- pero Shizuru, yo… - pero Shizuru no la había dejado terminar.
- lo siento Natsuki, Haruka es mi familia y la verdad me hace falta pasar tiempo con él. – tenía razón, hacia tiempo que no se sentaban hablar, después de todo ahora tenían muchas responsabilidades.
- ya la oíste Kuga, vete. – si Kuga se rendía sin luchar era una chica que no estaba acostumbra a luchar por lo que quiere y una chica así no era digan de su prima.
- me iré, pero quiero que sepas que esto no es por ti Tenoh, sino por Shizuru, porque ella me lo pide y quiero que este bien, pero el que me vaya no significa que me vaya a rendir, le dije a Shizuru que la iba a reconquistar y eso voy hacer, te guste a ti o no Haruka Tenoh. – esa respuesta era algo que había estado buscando, Kuga pelearía por Shizuru ahora solo faltaba ver la reacción de su prima.
- Natsuki. – si esa respuesta era algo que Haruka ya esperaba, Shizuru jamás iba a dejar de amar a Natsuki y a pesar de que Shizuru lo negara era más que obvio que ya había perdonado a Natsuki.
- has lo que quieras Kuga, pero vete de una vez que se nos hará tarde. – le había dicho y Natsuki se había ido sin más.
Claro que después se enteró por Sakura y por Yukino que Natsuki no hacía más que preocuparse por Shizuru en la universidad, así como también le enviaba obsequios, siempre tenía una sorpresa para su prima, se interesaba por la salud de Shizuru y procuraba estar pendiente de que la castaña se tomara sus medicamentos, de verdad estaba cambiando le había dicho Sakura y eso ya era decir demasiado ya que la peliazul no era la persona favorita de la rubia gritona, de hecho el apodo con el cual la rubia hablaba de Natsuki lo decía todo "delincuente"
Fin flash back.
De regreso al tema de la rutina de Haruka, a las cinco con treinta minutos de la tarde, llegaba un mensajero de la empresa con los informes que él y Shizuru tenían que leer ese día, descansaba un poco, se daba un ducha y cuando la castaña estaba lista leían los informes, a las ocho de la noche cenaban, ya que para esa hora Hiro ya estaba en casa, después de la cena iban a la sala a tomar té y platicarse como había estado su día, después se retiraban a dormir.
Cada semana Haruka tenía que ir al hospital a una revisión de rutina y esa era la última vez que tendría que hacerlo, después de esta revisión, si Sho determinaba que todo estaba bien con su cuerpo por fin podría hacer una vida normal, sabía que tendría que ir al médico por lo menos una vez cada tres meses pero bien lo valía, haría una vida normal.
- bien Haruka, aquí tengo los resultados de tus últimos exámenes, vamos a ver que nos dicen. – hablaba Sho, rompiendo el sobre y sacando de el los resultados, los cuales comenzó a leer de manera tranquila, estos determinarían si Haruka tenía que seguirse sometiendo a revisiones periódicas o por fin podía hacer una vida normal o mejor dicho lo más normal que su cuerpo le permitiera.
- ¿y bien? ¿Qué es lo que dicen? – quería saber, deseaba hacerlo, de tener un resultado positivo lo primero que haría, sería ir corriendo a ver a Michiru y besarla.
- ¿llegamos a tiempo? – cuestiono Hiro entrando al consultorio de su hermano, Haruka no había podido esperar más y le había pedido al chofer que la llevara.
- sí, estoy leyendo los resultado de los exámenes y aun no llegan Saeko-san, Youko-san y Midori, además creo que Shizuru también quería estar presente. – decía Sho de manera tranquila, leyendo todavía los resultados.
Mientras Sho terminaba de leer los resultados uno a uno las personas que estaban esperando iban llegando, después de todo ya no había necesidad de estar al pendiente de él todo el tiempo, ahora sus médicos tenían tiempo para sus otros pacientes y proyectos, además de ponerse a escribir sobre la operación que le habían hecho, después de seis meses que el usara el corazón se consideraría un éxito y ellos podrían patentar su método y hacer un gran avance en la medicina, además de que seis meses era perfecto para que encontraran un corazón; justo en ese momento Sho había terminado de leer los resultados, se los había pasado a Saeko, Youko y Midori y las tres solo le habían dado una ligera leída, después de todo, Sho los había leído minuciosamente.
- ¿y bien? ¿Ya pueden decirme si todo está bien? – odiaba cuando los médicos se veían unos a otros y no le decían nada, por Kami, estaba enfrente de ellos.
- tan impaciente como siempre sobrino. – comenzaba Sho de manera tranquila, tenía que preparar el terreno.
- hermano, creo que ahora somos más los impacientes, así que ¿podrías dejar de darle tantos rodeos al asunto y decirnos cómo está? – pedía Hiro lo más tranquilo que pudo, a su hermano le gustaba hacer rabiar a Haruka pero ese día no estaba para bromas.
- bien, considerando los resultados y la manera favorable en la que has ido evolucionando… - era increíble la manera en la que Haruka se había recuperado, tal vez Midori tenía razón y esas vitaminas le habían ayudado más de lo que le gustaría admitir.
- YA, ¡dilo! – quería saberlo YA y su tío solo estaba jugando con él.
- eres libre, tu cuerpo médico oficialmente te da el alta, puedes hacer todo como antes. – informo con una sonrisa de alegría, le encantaba dar buenas noticias.
- esto… esto es… ESTUPENDO. – grito Haruka y abrazo a Shizuru, a su padre y a cada uno de sus médicos. – ahora que ya estoy bien… que empiece la función. – los Aino se arrepentirían de haberse metido con él y con su familia.
Continuara…
