Capitulo XXXVIII

Esperando

Otro día, otro minuto, otra hora, segundos, instantes, meses. El tiempo se vuelve una inútil persistencia en la que nada toma sentido. No saber que esperar y aún así saber que lo único que no es posible es no seguir esperando.

Aún no hay noticias de Remus, hace dos días que fue luna llena, hace más de tres lunas que no le ve. En toda su vida, Nymphadora jamás había mirado tantas veces hacia el cielo, porque con luna o sin ella, de día o de noche es bajo ese mismo cielo que en algún lugar se encuentra él.

Dormir es difícil, aparentemente es el precio que pagas por crecer o por lo menos así lo pensó desde el día en el que Anna el ama de llaves le explicó que su madre no volvería más y que tendría que aprender a ser una niña muy fuerte para papá. Fue la primera noche en la que no pudo conciliar el sueño. Para dormir tranquilamente tienes que creer en el día de mañana y esa es una fé que Nymphadora no encuentra todos los días.

Remus tampoco solía dormir bien. En los libros de licantropia dice que es parte de su condición, pero ¿qué pueden saber los libros de licantropía sobre Remus, tambien dicen que los hombres lobo son criaturas violentas, de apetitos sexuales incontrolables, de tendencias sádicas y amantes de la sangre. En ningún lugar hablan del hermoso color de sus ojos, de como cambian de color según su temperamento, en ningún lugar mencionan la suavidad de su piel o la tranquilidad que produce su sonrisa. No, los libros de licantropía no saben nada acerca de Remus Lupin.

Dumbledore prometió dejarla intentar rastrear la manada si no tenían noticias de Remus en una semana. Una semana es demasiado tiempo. Demasiado. Pero al menos es un límite, un plazo con el que puede seguir adelante. Una semana no se compara con lo que ha esperado ya. Una semana con siete días y siete noches y siete mañanas que solo tendran sentido porque significan un día menos para dejar de seguir esperando.


"Se atreven a llamarnos monstruos, qué saben ellos de lo que es natural o no. Somos más fuertes, más rápidos, nos tienen miedo porque le temen a nuestra superioridad, le temen a la divinidad que habita dentro de cada uno de nosotros. Bestias nos llaman y yo digo que sí soy una bestia. Yo no le temo al llamado de la sangre que corre por mis venas, yo no le temo a la voz de mi consciencia porque mi corazón y mi mente son uno sólo. Ellos se llaman civilizados porque tienen leyes, sus leyes no significan nada para nosotros fueron inventadas para ocultar la verdad, para castigar sin que existan responsables, para excluir sin que nadie les pueda señalar su xenofobia, para atacar por la espalda a sus propios semejantes, para crea esclavos que no puedan pensar por sí mismos. Pero su mundo de hipocresía está destinado a fracasar. Ellos se llaman civilizados por sus bisuterías, porque tienen tiendas y dinero y pueden comprar cientos de objetos que luego tirarán a la basura. Nosotros tenemos la luna y el río. Nosotros sabemos lo que es la libertad, porque nos bañamos en ella todos los días, porque la respiramos en nuestros pulmones a cada segundo. Yo les digo que llegará el día en que el límite de un río no marque el límite de nuestro territorio. No voy a mentirles, no va a ser fácil cuando ese día llegue, pero todo hombre que desea nacer tiene que crear su propio mundo y nosotros ya hemos empezado a crear el nuestro. Unidos somos una familia, unidos somos aún más poderosos, unidos nadie podrá contra nosotros."

Si Remus estaba dispuesto a darle algún crédito favorable a Fenrir Greyback, era que sabía dar un discurso en público.

"Tu discurso es un discurso de ellos contra nosotros," objetó Remus.

"¿Y acaso no es así? Dime Remus¿Cuál fue el último empleo remunerado que conseguiste dentro de la comunidad mágica?"

"Hace tres años fui profesor de Hogwarts."

"Eso fue antes de que entrara en vigencia la nueva legislación sobre criaturas mágicas. ¿O me equivoco?" Remus tuvo que asentir.

"Lo ven, hacen leyes para discriminarnos, para expulsarnos de su preciado mundo. Ni siquiera nos consideran sus iguales. Ni a nosotros, ni a los vampiros, ni a los centauros, ni a los gigantes, ni a las gentes del agua. Pero yo les digo que el día en que las cosas van a cambiar está cerca, cuando llegue el día nosotros estaremos allí para hacer que las cosas sean diferentes."

Remus no objetó nada esta vez, porque lo más peligroso del discurso de Greyback, era que él tambien esperaba por ese mundo, un mundo en el que las cosas fueran diferentes.


N/A: Así es, no he abandonado la historia, tan solo fue un muy pesado fin de semestre. Ya casi termino mi segunda carrera, (Tecnología en Informática) me falta un semestre y pues en este tocaba programar todo lo que voy a hacer como proyecto de grado. Se que la espera ha sido larga y que el capítulo está cortito, cortito, pero con suerte hay más de donde salio este. (Ya escrito por cierto, así que no estoy haciendo falsas promesas).

Para mayita y todo aquel que le interese saber, soy Colombiana, más exactamente Bogotana y también viví por un año en Maracaibo Venezuela. Pero sinceramente habito en el país de mis fantasias, detrás de los poemas de Borges, los personajes de Joss Whedon y J.K. Rowling. Un abrazo desde aquí para todos los que todavía tienen la paciencia de esperar por el siguiente capítulo.