''Sabes,'' dijo Mal, observando a la pareja que tenía delante, ''creo que eres la primera presidenta que ha creado un escándalo político así de grande en su primera presidencia.''
''Supongo que es bueno saber que gracias a esto te estás ganando el sueldo,'' dijo Regina encogiendo los hombros.
No le importaba que la decisión de hacer pública su relación le hubiera generado más trabajo a su consultora política. Para eso estaba Mal, ¿no? Y ella y Emma no iban a mantener su relación en secreto sólo para que esa mujer, quien era la mejor haciendo su trabajo, no tuviera que trabajar.
''Haciendo esto y mucho más,'' dijo Mal a regañadientes mientras leía el discurso que Regina y Emma habían preparado durante las dos últimas horas.
No era un comunicado muy largo, pero el proceso de redacción se había visto interrumpido numerosas veces por Graham, que había aparecido para ofrecer nuevas actualizaciones sobre el proceso de investigación.
Se había identificado la casa a la cual Belle había acudido después de su encuentro con August. El Audi R8 solía estar aparcado en el vecindario y al equipo no le había llevado mucho tiempo encontrar la propiedad residencial en la que normalmente se aparcaba ese coche. Excepto que, ese día, no había ningún coche en el aparcamiento. Una rápida búsqueda por la base de datos del FBI confirmó que, efectivamente, la casa era propiedad de Robert Gold. Varios equipos habían sido enviados hacia las otras tres propiedades que tenía el miembro de la ANR a su nombre, incluidas dos propiedades en dos grandes estados: una en Pensilvania y la otra en Míchigan, y una mansión en Nueva York.
''¿Así que, estás de acuerdo con esto o no?'' preguntó Regina después de unos segundos en silencio.
''Bueno, supongo que bastará,'' dijo Mal, devolviéndole la tableta donde estaba abierto el documento. ''Tampoco es que haya una forma mejor de decirlo.''
''¿El hecho de que tengo una relación amorosa y muy sana con una mujer?'' dijo Regina de mala gana. No se había esperado que Mal fuera el tipo de persona que se tomaba esa noticia a malas. No estaba segura de si era por que le preocupaba el inminente escándalo político o porque de verdad no estaba de acuerdo con la relación entre ellas.
Mal tuvo el detalle de sonrojarse al darse cuenta de cómo habían sonado sus palabras. El color en las mejillas de la consultora política resaltaba su blanquecina piel mientras se apresuraba a rectificar el malentendido.
''Presidenta, eso no es lo que quería decir. No tengo ningún problema en que tu y la señorita Swan tengáis una relación. Mi preocupación no es algo personal. Simplemente estoy imaginándome cómo el resto de americanos va a tomarse esta noticia. A pesar de que es imposible quitarte de tu puesto, me temo que esto traerá una oleada de ataques por parte de los ciudadanos más conservativos y puede que otros políticos utilicen esto para desacreditarte.''
Regina asintió. Sabía lo que se avecinaba. Sabía que las próximas semanas, o incluso los próximos meses, iban a ser difíciles y que se enfrentaría a numerosas preguntas. Pero merecería la pena. Ser capaz de estar con Emma en público, que las dos no tuvieran que esconderse, merecía la pena crear un escándalo político.
También esperaba que la noticia distrajera a Gold, Belle y a quien fuera que también estuviera involucrado en sus planes. Los chantajistas aún no habían publicado las imágenes pero si tenían intención de usarlas como presión, entonces pronto se encontrarían decepcionados. Quizás esto sería lo suficientemente entretenido para que el equipo de Graham pudiera atraparlos, allí donde estuvieran, y ponerle fin a la amenaza.
''Bueno, teniendo en cuenta las circunstancias y hablando como presidenta que saldrá del armario declarándose bisexual, y haciéndolo después de haber anunciado su divorcio, ¿cómo crees que lo llevaremos?'' preguntó Regina.
Mal no pudo evitar reírse. ''Si hay alguien que pueda sobrevivir a esto, esa eres tú. Va a ser difícil, pero no hay ninguna razón legal que te impida seguir como presidenta. Simplemente vamos a tener que trabajar más en recuperar los votos que puede que perdamos. La gente no va a tomarse tu nuevo estilo de vida con mucha alegría y puede que pidan que te retires.''
''Regina,'' dijo Emma con suavidad. No había hablado desde que Mal se había unido a ellas. Sinceramente, esa mujer le daba mucho miedo. ''¿Estás segura de esto?''
Un par de ojos marrones se posó sobre unos preocupados ojos verdes. Con todo el drama que se había generado y toda la presión bajo la que estaban, no habían tenido oportunidad de hablar sobre las repercusiones que tendrían las noticias sobre la vida de Regina. A pesar de que Emma ya tenía un plan para continuar con su carrera, Regina a penas podía hacer algo ante la reacción del público. Para ser sinceros, tampoco podían predecir cómo se iban a tomar las noticias. Pero Emma temía que las consecuencias afectarían a Regina a nivel personal y que pudieran herirla.
''Por supuesto que estoy segura,'' sonrió Regina. ''No tengo dudas sobre contarle al mundo que estoy enamorada de la mujer más alucinante, preciosa, inteligente y preocupada que he conocido nunca. ¿Por qué? ¿Te estás arrepintiendo?''
''No,'' dijo Emma rápidamente. ''No sobre nosotras, claro. Pero, ¿qué pasa si esta información tiene mucho más impacto en tu presidencia de lo que ambas predecimos? ¿Y si te obligan a abandonar tu mandato? ¿Y si tus avances legislativos se ven bloqueados por políticos homófobos? ¿Y si los próximos tres años siguientes se convierten en una pesadilla para ti?''
''Eso no pasará, Emma,'' le aseguró la morena. ''Y si pasa, valdrá la pena.''
''Yo no valgo más que el hecho de asegurarnos de que los americanos queden satisfechos,'' le dijo Emma. ''Vas a hacer cosas maravillosas, Regina. ¿Y si tu habilidad de seguir con todas las promesas que hiciste durante tu campaña se ve comprometida con el público dándote la espalda?''
''Creo que no tienes mucha fe en este país,'' dijo Regina. ''Estamos a 2021. Se han hecho grandes progresos durante estas últimas décadas. Puede que la homofobia siga existiendo, pero si lo comparamos a cómo solía ser la sociedad, creo que está en su mejor momento. ¿Y tienes idea de la influencia que tendrá esto en la comunidad LGBTQ+? Ver cómo damos la cara delante del mundo entero y le decimos orgullosas a la gente que tenemos una relación, espero que esto inspire a otros para que se atrevan a hacer lo mismo.''
''Supongo que en eso tienes razón,'' admitió Emma. Ella había tardado mucho en contarle a sus padres adoptivos que era lesbiana. De hecho, fue Neal la primera persona que la había animado a que quizás su sexualidad era la razón por la cual ese matrimonio no estaba funcionando. No había estado segura de contarle a sus padres y amigos que se sentía atraída por las mujeres. Lily, por otra parte, era todo lo contrario a ella y no le había costado nada decirle a todo el mundo que era lesbiana. Si ella y Regina eran la razón por la cual la gente de todas las partes del mundo se animaba a salir del armario, entonces quizás algo bueno podría salir de todo este escándalo político. Eso, y que no se tendría que escaquear más para ver a su novia.
''¿Seguro que tu estás de acuerdo con esto?'' preguntó Regina. ''Porque una vez entremos en esa sala de conferencias, no habrá vuelta atrás.''
''Estoy segura si tu también lo estás,'' asintió Emma.
''Vale, entonces en este caso voy a tener que llamar a Robin para decirle lo que vamos a anunciar. Puede que me haya sido infiel pero eso no significa que deba enterarse de todo esto a través de las noticias. ¿Puedes esperarme aquí un momento?''
''Claro,'' dijo Emma. ''Yo debería ir a decírselo a Neal antes de que salga en las noticias. Y luego tengo que prepararme mentalmente para contarle al mundo entero que estoy saliendo con la presidenta.''
''¿Seguro que quieres hacer esto conmigo?'' preguntó Regina. ''Yo misma puedo leer el comunicado si lo prefieres.''
''Ni de coña,'' dijo Emma, inclinándose y dándole un rápido beso. ''Estamos juntas en esto, ¿o no?''
''Siempre,'' dijo Regina con una sonrisa.
El flash de las cámaras se disparó nada más abrir la puerta. Saber que iba a ser la propia presidenta quién hiciera este comunicado de última hora había atraído a muchos reporteros más de lo habitual. Mientras entraban en la sala, Emma iba detrás de ella. Hubo una fracción de segundo en la que se pudo oír un completo silencio y luego una ronda de murmullos. La rubia sabía muy bien que en su campo era una cara conocida y era normal ser reconocida, pero el hecho de que la mitad de los reporteros que había en esas sala fueran sus compañeros había causado un interés y una especulación inmediata.
Emma estaba nerviosa, a pesar de estar acostumbrada a tener delante una cámara de televisión en directo cada noche. Podía notar como tenía la boca seca mientras se subía al estrado junto a Regina. Otros miembros del equipo de Regina también comparecían en el acto y detrás de ellas. A escondidas, o al menos sin que la prensa lo viera, Regina entrelazó sus dedos con los de Emma. Aunque sus miradas permanecieron observando lo que tenían delante.
''Buenas tardes,'' dijo Regina cuando se hizo el silencio.
Incontables caras se quedaron mirando expectantes al dúo, con los micrófonos y grabadoras en dirección a ellas, listas para capturar las noticias que iban a ser divulgadas a cada persona de esa sala.
''Gracias por venir hoy ante este aviso tan precipitado,'' continuó diciendo Regina. ''Tengo un breve discurso que me gustaría ofrecerles ahora mismo. Las preguntas las dejaremos para el final.''
Mal había estado insegura de dejar que les hicieran preguntas, pero Zelena había remarcado que si las dos mujeres dejaban un corto tiempo para responder algunas de las preguntas más requeridas, podrían reducir la especulación mediática. Emma había estado de acuerdo con responder a esas preguntas, pero ambas mujeres sabían que podrían enfrentarse a algunas para las cuales no tuvieran una respuesta muy apropiada.
''La mayor parte de ustedes sabe quién es la mujer que tengo a mi lado,'' empezó a decir Regina. ''Emma Swan es una corresponsal política de la NBC y es la presentadora del Show de Swan. También resulta ser mi pareja.''
La sala enloqueció. Los flashes aparecieron de cada ángulo de esa habitación, como si quisieran capturar el momento de esa revelación. Los reporteros empezaron a gritar preguntas, algunos incluso se levantaron para que se les escuchara mejor. Sidney Glass se apartó de la parte trasera de la sala para dar un paso adelante y pedir un poco de orden. Como secretario de prensa que era, normalmente disfrutaba de tener el control con los reporteros, Aunque hoy, hizo falta al menos más de un minuto para que se calmaran, por lo que Regina aprovechó y continuó.
''Después de conocer a la señorita Swan en su programa, en febrero, nos hicimos amigas. Esta amistad se convirtió en algo más fuerte y yo empecé a enamorarme de ella. Hemos estado juntas durante tres meses y ha llegado la hora de contarle a América y al mundo entero nuestra relación. Soy la primera mujer que es Presidenta de los Estados Unidos. Hace un par de meses atrás, me convertí en la primera mujer presidenta en pasar por un divorcio mientras mantenía mi cargo. Y ahora soy la primera presidenta en ser abiertamente bisexual. Estamos a 2021 y la señorita Swan y yo creemos que nuestra relación no es algo que debamos esconder o por la cual debamos estar avergonzadas. El amor se presenta en formas diferentes y esperamos que América sepa aceptar nuestra relación y no deje que los perjuicios afecten la opinión que tengan sobre nosotras.
''Sigo siendo la presidenta. Sigo siendo la misma mujer que votaron. Sigo teniendo los mismos propósitos, aspiraciones y objetivos para lo que me queda de mandato. Mi amor por la señorita Swan de ninguna forma afectará mi habilidad para realizar mi trabajo, pero he decidido anunciar nuestra relación porque queremos ser sinceras con el público Americano. Y en cuanto a eso, ahora abriré el turno de preguntas. Responderemos con honestidad todas aquellas preguntas que sean apropiadas y respetuosas.''
Las voces de los reporteros volvieron a sonar por toda la sala, levantando sus manos y alzando la voz para que se les escuchara. Sidney volvió a tomar el control, insistiendo en que todos se sentaran, antes de señalar a uno de las reporteras que sabía que era de fiar y que no se pasaría de la raya.
''Presidenta,'' empezó a decir la veterana mujer. ''¿Cómo cree que esta relación afectará a su reputación entre los ciudadanos?''
''No soy ingenua,'' dijo Regina. ''Sé que habrá una serie de reacciones al conocerse que la presidenta es bisexual. Pero por lo que yo sé, mi relación y mi actitud hacia mi trabajo y los ciudadanos a los que juré proteger no ha cambiado. Está en las manos de la gente de América el decidir si desean que mi relación afecte la imagen que tenían sobre mí.''
Se levantaron muchas manos más. Sidney señaló a otro reportero en el que confiaba, mientras escaneaba la sala para decidir quién sería el próximo en poder hacerle una pregunta a Regina. Había una gran número de manos levantadas por gente que, él sabía muy bien, era conocida por tener una actitud incontrolable.
''¿Cómo afectará esta noticia a la comunidad LGBTQ+?'' preguntó el hombre.
''Espero que de forma positiva,'' dijo Regina. ''Emma y yo sólo somos dos personas completamente normales que simplemente se han enamorado. La única diferencia es que ambas tenemos trabajos que requieren tener un perfil público. Pero esperamos que esto sea una representación de cómo el amor puede suceder donde sea y entre cualquiera. Quienquiera que seas, a quienquiera que ames, no hay nada por lo que estar avergonzado.''
La tercera persona que escogió Sidney era alguien que conocía muy bien. Lo que no sabía era que había ocupado el puesto de Emma muchos años atrás de que ella llegase, y aún le tenía rencor guardado a la rubia por el simple hecho de que lo habían reemplazado por ella.
''Emma,'' dijo él, dirigiéndole una fría y calculadora mirada a su compañera. ''Tu programa tiene una audiencia muy alta. ¿Estás utilizando a la presidenta para alcanzar el estrellato mediante este tipo de exclusivas políticas que puedes conseguir estando entre sus piernas?''
Regina abrió la boca para decir algo pero Mal y Zelena se adelantaron y dieron un paso adelante para protestar por la pregunta, pero Emma fue más rápida que todas.
''No,'' contestó Emma. ''La presidenta no me habla del trabajo de esa forma. Somos una pareja normal, y durante el tiempo que pasamos juntas nuestras conversaciones no giran entorno a la política. Mi audiencia es alta porque se me da bien mi trabajo.''
''Señorita Swan,'' la llamó otro reportero sin que le dieran permiso. ''¿Va a mudarse a la Casa Blanca?''
''De momento no,'' dijo Emma. ''Sólo llevamos tres meses juntas y eso sería dar un paso muy grande en nuestra relación.''
''¿Así que no se va a convertir usted en la primera dama?''
Regina miró a Sidney, comunicándole en silencio que necesitaba volver a mantener el control sobre los reporteros que no paraban de dar voces.
''No, no lo seré,'' dijo Emma.
''Ya tenemos a alguien que realiza las tareas que tendría que hacer una primera dama,'' le recordó Regina a los presentes. ''La señorita Swan seguirá con su trabajo en la NBC y planea seguir haciéndolo en un futuro.''
''No más preguntas alzando la voz, por favor,'' dijo Sidney, acercándose más a los reporteros y acusándolos con la mirada. ''Esperad el turno de palabra o seréis escoltados fuera de la sala.'' Seleccionando a otro reportero de confianza, asintió al hombre que tenía la mano levantada.
''¿Cómo va a seguir siendo una corresponsal política con criterio objetivo siendo la novia de la presidenta?''
Otra pregunta para Emma. Regina le dio un apretón a la mano de Emma, pidiéndole perdón en silencio por la tralla de preguntas que estaba sufriendo. El pulgar de Emma acarició la mano de Regina, como si le estuviera asegurando 'estoy bien'.
''Como ya he dicho, Regina y yo no hablamos mucho sobre política,'' dijo Emma. ''Pero voy a reunirme con la NBC para hacer un cambio de formato. Eso es todo lo que puedo decir por ahora.''
''¿Preguntas para la presidenta?'' dijo Sidney, dándose cuenta de que la conversación se había volcado únicamente hacia la rubia. Docenas de manos aún seguían alzadas así que señaló otra cara conocida.
''¿Le ha sido infiel a su marido?''
Regina había estado esperando esa pregunta, pero aún así, no podía evitar sentirse enfurismada. ''No, no lo he sido. Y como bien saben ustedes, Robin me fue infiel seis años atrás. A pesar de sentirme traicionada, no suelo actuar de esa forma. Emma y yo nos conocimos después de que el divorcio fuera tramitado pero nada pasó antes de que los papeles fueran firmados.''
Otro reportero recibió la señal de Sidney para que formulara su pregunta, pero se estaba quedando sin gente que supiera que era de fiar y que por lo tanto preguntaran algo inapropiado.
''¿Por qué le mintió al pueblo americano sobre su sexualidad?''
''No mentí,'' dijo Regina. ''Emma es la primera mujer por la que me he sentido atraída y es la primera mujer con la que he intimado.'' Las mejillas de Emma se sonrojaron. Esperaba que el maquillaje que le habían aplicado cubriera su vergüenza. ''Durante los primeros cuarenta años de mi vida me he identificado como heterosexual. Pero ahora me considero bisexual.''
''¿Y tu, Emma?'' llegó otra pregunta sin que nadie le hubiera dado permiso al reportero.
''Soy lesbiana,'' dijo Emma.
''Pero tiene un hijo.''
La mirada de Emma se posó en el reportero de la NBC, preguntándose a sí misma qué relevancia tenía esa pregunta.
''Sí tengo un hijo,'' contestó Emma. ''Estuve casada con un hombre durante mi juventud, a los veintitantos. De todos modos, no me considero bisexual porque esa relación la tuve porque la sociedad esperaba eso de mí. No me encontraba en buen lugar como para aceptar mi atracción por las mujeres así que hice lo que pensaba que tenía que hacer. No me arrepiento de ese matrimonio porque me trajo a mi hijo, pero no puedo asegurar que amase a su padre de la misma forma en que ahora amo a Regina.''
Emma podía notar la mirada de Regina, y sabía que si miraba a su izquierda podría encontrarse con la enamorada mirada que le dirigía, pero si se giraba, sabía que el momento en que sus miradas se encontrasen sería foto de portada en todos lo periódicos del mundo al día siguiente. ¿Tan malo sería? Pero antes de que pudiera girarse a mirar a su novia, Sidney dejó que hicieran otra pregunta.
''Presidenta, ¿tiene planes para cambiar las leyes que aseguren la igualdad y derechos de la comunidad LGBTQ+?''
''Siempre he planeado hacerlo,'' dijo Regina. ''Los derechos de la comunidad LGBTQ+ fueron parte de mi campaña electoral. Siempre he apoyado a la comunidad y el hecho de que estas últimas semanas me haya identificado como una de ellos no cambia nada. Ahora me considero bisexual, pero mi opinión sobre la igualdad no ha cambiado en nada. Sigo manteniendo la promesa que hice para mejorar las leyes y los derechos de la comunidad. Es uno de los objetivos que planeo conseguir durante los próximos años.''
''¿Así que no deja su puesto como presidenta?''
Los ojos de Emma se posaron con furia sobre los del reportero que se había levantado para formular su pregunta. Regina lo observó durante unos segundos antes de contestar.
''¿Usted cree que debería hacerlo señor….?'' se pausó, esperando a que el hombre dijera su nombre.
''Hatter. Jefferson Hatter, de Fox News. Y sí, no creo que la Presidenta de los Estados Unidos deba ser lesbiana. O es más, divorciada.''
''O una mujer, claro que si,'' dijo Regina, con la mirada fría y con sarcasmo. ''Señor Hatter, primero de todo, me gustaría reiterar que, ya que la prensa insiste tanto en encasillar mi sexualidad, me considero bisexual. Segundo, mi divorcio salió a la luz después de que mi marido me traicionara y rompiera los votos matrimoniales. Intentamos solucionarlo pero no lo conseguimos. Y por lo que a mi respecta, soy una presidenta mucho mejor, mucho más centrada y mucho más dedicada desde que dejé de vivir bajo el mismo techo que el hombre que me partió el corazón.'' Los dedos de Emma apretaron con fuerza los de Regina. La morena podía sentir como su roto corazón se reconstruía un poquito más, como lo hacía cada vez que Emma le mostraba su amor.
''Y por último, no, no dejaré mi cargo como presidenta. Fui elegida por mis promesas de campaña, mi visión política y mis intenciones por arreglar esta gran nación. Ninguno de esos aspectos ha cambiado para mi. Sigo siendo la misma persona que escogieron seis meses atrás. Tengo intención de seguir con todas las promesas de mi programa electoral. El hecho de que mi corazón ahora pertenezca a una mujer no tiene ningún poder sobre cómo intento gobernar este país. Si los americanos no están contentos con cómo elijo vivir mi vida, entonces tienen todo el derecho a no votarme cuando vengan las próximas elecciones en 2024. De todos modos, por ahora no he hecho nada que me fuerce a dejar el cargo que ocho millones de americanos escogieron darme. Gracias por su tiempo. No vamos a responder más preguntas.''
Regina y Emma abandonaron el estrado con las manos unidas. Escuchaban las voces de los reporteros por todo el pasillo, que se vieron silenciadas al cerrar la puerta detrás de los últimos integrantes de su equipo. Fue ahí cuando Regina dejó de andar y abrazó con fuerza a Emma. La rubia le devolvió el abrazo, sintiendo como la morena temblaba en sus brazos.
''¿Estás bien?'' murmuró Emma en su oreja.
''Sí,'' contestó Regina, posando un beso en el cuello de Emma, sin que nadie lo viera, gracias al largo pelo de Emma, que hacía de cortina. ''Eso ha sido bastante intenso.''
''Ambas lo habéis hecho muy bien,'' dijo Mal, moviéndose hacia la pareja. ''El siguiente paso es reaccionar a la forma en que los medios informarán de esta historia. Vamos a necesitar rastrear con cuidado cualquier información que publiquen o emitan.''
''¿Quieres que nos sentemos para esto?'' preguntó Regina. ''Tu conocimiento sobre la industria de la comunicación podría ser de ayuda.''
''En realidad, quería ir a ver a Henry,'' dijo Emma. ''Puede que ahora mismo ya haya visto demasiadas películas. Calculo que podría intentar persuadirlo para que pruebe esa pista de baloncesto y haga un poco de ejercicio. Seguro que Peter será capaz de practicar algunos tiros con él. Me uniré a vosotras dentro de unos minutos.''
Regina asintió y besó a Emma en la mejilla. Se sentía raro pero era lo correcto, el poder hacer muestras de cariño en público. Yéndose cada una por un lado, Regina volvió a su despacho, donde Mal, Zelena y Kathryn se sentarían y revisarían todo lo que estaba siendo publicado sobre el reciente comunicado de prensa. Emma se dirigió hacia la sala de cine con John, su sombra.
Nunca había estado en un cine e hizo una nota mental para tener allí una cita con Regina. ¿Podría llamarse cita si era dentro de la propia casa de la morena? Se preguntó a sí misma mientras John apartaba la muchedumbre que había por los pasillos de la Casa Blanca. Ahora que las noticias habían salido a la luz, pensó Emma, no había ninguna razón por la que las dos no pudieran tener una cita en público. Aunque las medidas de seguridad que tendrían que pedir quizás no haría que mereciera la pena. Además, en una sala de cine privado, ella y Regina podrían darse el lote sin temer a ser sorprendidas por algún paparazzi.
John se paró delante de una puerta sin placa y la abrió girando el pomo. La habitación estaba oscura, la luz que emitía la proyección de la película iluminaba los lujosos sillones. Emma entró dentro, escaneando los asientos para localizar a su hijo. Frunció el ceño al ver que no había nadie. John, que también estaba buscando a Henry y su agente, encendió las luces.
''¿Dónde están?'' preguntó Emma, pestañeando al encender las luces de golpe.
''No lo sé,'' dijo John, pausando la película y caminando por toda la sala antes de sacar su radio y preguntar por la localización exacta de Peter Panner y Henry Mills.
El corazón de Emma empezó a latir muy fuerte en su pecho. Su instinto había saltado y de repente supo que algo iba muy, muy mal. Pasados unos segundos la interferencia de la radio confirmó sus sospechas.
''Hace dos horas que Panner pidió un coche para llevarse al señor Mills,'' dijo una voz que resonó por toda la sala. ''Fueron a buscar pizza.''
John miró a Emma, sus ojos se comunicaron en silencio con preocupación.
''¿Dónde se encuentra ahora ese coche?'' preguntó John.
Esa petición vino seguida por casi un minuto de completo silencio mientras el hombre de la otra línea comprobaba el GPS del vehículo de la Casa Blanca.
''Está en Dalecarlia Reservoir,'' dijo por fin. ''Nuestros sistemas confirman que hace más de una hora y media que no se mueve de ahí.''
John y Emma se movieron a la vez hacia la puerta. Cuando llegaron al pasillo, ambos corriendo, John ya había avisado a Graham por la radio para que fuera al Despacho Oval. Los dos abrieron la puerta de par en par nada más llegar, sorprendiendo a Regina y a su equipo, quienes se encontraban observando una pared llena de televisores para ver la respuesta de los medios.
''¿Qué pasa?'' preguntó Regina, levantándose al ver la cara de Emma.
''Henry,'' dijo la mujer. ''Ha desaparecido.''
