Knockin On Heaven`s Door ( Sarah Phillips)

Tenía un nudo en el estómago, un mareo que no la dejaba en paz y un constante dolor de cabeza.

Su teléfono móvil aparecía apagado en el rincón más oscuro de la habitación, junto con todo dispositivo que le permitiera ver lo que las redes sociales tenían para decir de ella.

Los productores trataron de calmarla, Santana incluso opto por un buen cachetazo que la trajera a la tierra pero no fue suficiente, Rachel estaba negada a todo lo que estaba pasando a su alrededor.

Todo por una entrevista que no termino como el locutor quiso, porque la precipitada huida de Rachel de la radio fue noticia en varios medios y el silencio de la morena solo hacía que los rumores se acrecentaran.

No había vuelta atrás y la verdad, era que Rachel no quería y no tenía intenciones en retractarse de lo que había dicho, no cabía en sus pensamientos el negar a Quinn por ser mujer, menos cuando esa mujer de ojos brillantes y encantadora sonrisa le había devuelto lo que más había anhelado en secreto.

Sus ganas de amar, todo iba de eso, todo giraba en torno a su amor, aquel sentimiento que lo había guardado después que tanto daño que le había generado.

Ella, su manera de vivir, su manera de sentir, su despreocupada pero organizada vida, porque Quinn Fabray podía decir que no era una mujer de rutina, pero su días llevaban la estructura necesaria para no ir dando tumbos por la vida, solo que no se hacía mala sangre y no dejaba de disfrutar de esos momentos en contacto con sus canes.

Rachel estaba agobiada, por supuesto que sí y Quinn que había llegado esa mañana a su hogar de Indian Lake era ajena al malestar de su chica.

Dog la recibió con la energía de siempre, como si sus años no le pesaran y ella jugueteo con él por el jardín hasta que su madre salió a la puerta con una clara expresión de preocupación.

- ¿Has hablado con Rachel? - fue lo primero que dijo, ni hola, ni como fue el viaje - digo imagino que sí, pero recientemente, ¿hace cuánto no hablas con ella? - Quinn parpadeo por la intensidad que mostraba su madre y alzó su móvil, que estaba sin batería - llámala - Judy le acerco su teléfono y Quinn no tardo de hacer aquello que su madre le pidió.

El teléfono de Rachel daba directo al buzón y Quinn se apresuró a conectar su móvil para llamar a Santana.

- Está en toda la web - escuchó que decía su madre - sus besos, tu nombre, su relación, Rachel es la nueva comidilla de las redes sociales - comentó su madre preocupada por la morena.

Pero en qué momento había pasado todo eso, era lunes! Se supone que todo eso tendría que haber explotado el mismo día, incluso podría haber repercutido el domingo que decidieron ir al maldito Pacific Park en Santa Mónica, para que Rachel la torturara con la montaña rusa.

Las noticias no esperan...

Escuchó que decían en un programa y la foto de ella y Rachel comiéndose aparecía en pantalla, estrelló su mano contra su rostro y suspiro, Rachel estaría aterrada en estos momentos, pensó posteriormente.

Santana no tardó en hacerse con la llamada una vez que vio de quien correspondía.

-No entendemos porque todo esto saltó ahora, es lunes y estas cuestiones no esperan – Quinn había aprendido rápidamente que Santana nunca saludaba como una persona normal cuando la llamaban – está en la habitación y desconecto todo aparato electrónico – comunico segundos después, Quinn suspiro, habían pasado un perfecto fin de semana y ahora que estaba lejos el mundo acosaba a su chica.

- Necesito que te acerques y le digas que soy yo, que me atienda – pidió Quinn mientras su madre le acercaba un zumo de manzana, y oh dios ella los había extrañado horrores.

Escuchó como Santana caminaba hasta la habitación donde se encontraba Rachel y como esta se negaba abrirle la puerta.

"Vamos Rach, cariño, es Quinn quiere saber cómo estas"

Se hizo un pequeño silencio posteriormente, ruidos extraños y la voz apagada de su novia la recibía encogiéndole el corazón.

-Hola – ronco, como si llevara horas en silencio.

- Acabo de llegar a casa y ya te estas metiendo en problemas? Lo haces apropósito porque es tu manera de decir que me extrañas? – Quinn pudo detectar el sonido de una fuerte respiración, como si realmente le hubiese causado gracia aquello pero no tuviera fuerzas para sonreír – ¿Sabes una cosa? – pregunto quedamente, sentada en el balcón de su casa con Dog en sus pies.

- ¿Qué? – contesto del otro lado, la voz que era una mutación de la de su novia.

- No me gusta como salgo en las fotos, tu pelo está tapando mi bello rostro y no es justo… solo puedo apreciarme en la foto de Central Park, porque es un beso decente y no lleno de hormonas alrededor – lo escuchó finalmente, una carcajada ligera, no como las que Rachel llegaba a regalarle, pero un pequeño cometido para sacar de la oscuridad a su chica.

- Eres una idiota, todo el mundo habla de eso ahora – se quejó mientras que trataba de abrir la ventana de la habitación para dejar entrar un poco de luz.

- Estas abriendo algo? Dejaste la oscuridad? – cuestiono con el mismo tono de diversión.

- Cuando tú no estás cerca, todo se vuelve de tonalidades más oscuras de todos modos - Dios mío, Quinn trató de no sonrojarse, porque Rachel rara vez decía ese tipo de cosas a ella y no estaba acostumbrada, pero que bien se sentía sentirse así de importante.

- Quiero que te des una ducha y salgas a la vida Rach, el viernes estoy viajando a Nueva York por la reunión con el Sr. Herbie y te necesito ahí… como la primera dama – una risilla más relajada y Quinn sintió que su corazón se aflojaba, porque Rachel solo necesitaba eso, de Quinn, que no estuviera enojada con ella, por aparecer en toda la web y todos esos programas de chismes.

- Yo viajo el jueves, así tengo todo eso que te gusta en mi apartamento – Quinn se mordió el labio, todo lo que a ella le gustaba era Rachel, el resto era valor agregado.

- Te llamo luego si?, no te estreses y llama a Tania seguro ella sabe qué hacer, te amo Berry – escucho un te amo más Quinnie y la llamada terminó.

No hay tal crisis, no iba haberla porque juntas tratarían de encontrar la solución correcta para seguir adelante.

Mientras Quinn decidió darse una ducha antes de encomendarse a las tareas de su hogar, quería estar con sus canes, porque era eso lo que había estado haciendo durante los últimos años y lo extrañaba.

Simple y sencilla, ella vivió tantísimo de tiempo cuidando meticulosamente su lugar, su hogar y sus mascotas, porque si bien había un negocio atrás de todo eso, era por una temporada corta y el resto del año, solo eran sus mascotas, a las que amaba a todas por igual.

Un pantalón corto color negro y una camiseta gris, que por supuesta la hacía acordar a Rachel, se pasó las manos por el pelo para sacudir el agua que no había conseguido secar y bajo las escaleras. Su madre la esperaba con una sonrisa en su rostro.

-¿Está todo bien? Quinn sonrió de vuelta, y asintió dejando un beso en la mejilla de su madre al pasar, no necesitaba nada más que eso y entonces vio como su hija se dirigía hacia las perreras, esa era su hija, la de siempre.

Dog se puso a su lado, sacudiendo su cola de un lado a otro esperando por esa caricia que no tardó en llegar. Había un lugar, un punto justo detrás de la oreja de Dog donde Quinn siempre sabia acariciar y hacer que su can cayera rendido a sus encantos.

Abrió todas las perreras y entonces cada uno de esos Pointer sintieron la libertad despertar en sus cuerpos y no dudaron en hacerse con el jardín que se alzaba verde y ansioso antes ellos.

Quinn sonrió con dientes expuestos, de esas sonrisas que hipnotizan y que Judy era testigo en ese momento desde el balcón que daba a ese sector de su casa. Vio como caminaba hasta el medio del jardín, como llevo dos dedos a su boca y chifló para llamar la atención de sus canes. Todos la miraron atentos, esperando por la orden que no tardó en llegar.

Un movimiento con su mano, un dedo índice que señalaba su pie y una docena de perros sentados en frente de ella, era increíble, la obediencia que tenían, la sincronización que llevaban y el porte elegante del cual hacían gala. Eran su orgullo sin duda.

Se sentó en el césped y golpeo con la palma de su mano el piso, para luego acostarse por completo, ellos asombrosamente se recostaron a su lado.

El cielo infinitamente azul, ninguna nube a la vista y el sol subiendo hasta su punto máximo. Quinn suspiró, ahí en ese momento, no existían noticas que la tenían de protagonista, allí junto con esos perros que estaban a su lado descansando, no había dramas de besos que no podían ser en público.

Estiro un brazo y acaricio a Clark que estaba más cerca de ella, hasta que sintió como Jane apoyaba su cabeza en una de sus piernas, era eso lo que buscaba, conectar con ellos, que se acercaran, que se sintieran.

Frida y Diego se acercaron en pareja, Frida apoyo una pata en su cadera, mientras Diego en su estómago. A Judy se le llenaron los ojos de lágrimas, porque dudaba que alguien pudiera tener ese tipo de conexión con los animales, como el que tenía su hija. Y no dudo ni un segundo en hacer unas cuantas fotos, porque había cosas que iba a extrañar y ya no iba a disfrutar.


8 pm exactamente, ni 8 con un segundo ni 8 menos nada. 8 pm con exactitud, cuando los gritos de Rachel se escuchaban literalmente por todo el patio trasero de la casa de las Lopez- Pierce, Santana se quedó quieta de brazos cruzados mirando a través de la ventana, escuchando con atención cada palabra que salía de la boca de su amiga, suponiendo todo lo que Tania le estaría diciendo.

Era todo una jugada de Tania, de los celos que ella había creado alrededor de la relación que Rachel tenía con Quinn, tendría que haberse dado cuenta antes, tendría que haberla protegido, pero parecía un buen plan, mostrarse para que los fans se adaptaran a la idea de que Rachel podía volver a tener alguien en su vida de una manera más personal que un amigo.

Negó con la cabeza cuando escuchó "no pienso pedirle un tiempo a Quinn para acallar los rumores" estaba loca, porque no había nada malo en toda esa revolución que se creó, la verdad era que los comentarios eran positivos, el nombre de Quinn Fabray se dio a conocer rápidamente e incluso la relación extraña que las unía más allá de ser dos mujeres.

El chisme fuerte no era porque Rachel Berry era famosa no, el fuerte del cual se estaban colgando los programas amarillistas era el hecho indiscutible de que Quinn Fabray y Rachel Berry estaban unidas más allá de una relación sentimental. Rachel y Quinn compartían una hermanastra que era hija y una madre que había adoptado a la hija de la otra. Como sacado de un guión de alguna película barata.

El tema planteado por Tania era que todo ese tema era una mancha negra en el expediente intachable de Rachel y por lo tanto debería tomarse un descanso para poder retomarlo de otra manera.

Sin embargo, las invitaciones a distintos programas de entrevistas no paraban de llegar y ninguna apuntaba a la relación detrás de la relación. O por lo menos no era eso lo que dejaban entre ver.

Santana refunfuñó y largo un fuerte suspiro, camino alisando su vestido hacia donde su amiga seguía gritando y arrebato el aparato de su oído.

-Escucha, por el momento prescindiremos de tus servicios Tania, los abogados de Rachel se van a comunicar contigo para resarcir todo lo relacionado con el incumplimiento de tu contrato – luego de eso, la llamada se cortó y Tania Duncan quedó con la boca abierta y roja de la rabia por no poder refutar absolutamente nada – ella no puede decirte que hacer con tu relación, si puede decirte que no te expongas pero no controlarla, de ahora en más me hare cargo Rachel – Rachel parecía atónita, incrédula ante la acción llevada a cabo por su amiga, pero agradecida inmensamente.

- Gracias – espeto y se tiro a los brazos de su amiga.

- Tenemos que organizarnos de ahora en más Rachel, pero nada de pedirse un tiempo que no necesitan, de acuerdo? No te agobies, solo sigue sonriendo y del resto me ocupo yo con Michael de acuerdo? – Rachel asintió agarrada a su amiga, confiada de que todo ese lío cambiaria de perspectiva rápidamente.


Nueva York... Miro para todas las direcciones, buscando algo familiar, algo que la hiciera sentir cálida, la gente iba y venía, sin mirar a ningún lugar preciso como a la deriva, pero siempre adelante, el sonido del tráfico, la cantidad innumerable de taxis imposible de tomar. Luces que daban vida a los escaparates de los locales, música que volaba por el aire.

Había tantas culturas en esa inmensa ciudad, que era eso a lo que Quinn quería agarrarse. Rachel no viajo como se lo había dicho en un primer momento a Quinn, pero dejo todo preparado para que pudiera instalarse en su casa como si fuera la suya propia.

Quinn se había negado por supuesto que sí, porque era la casa de su chica y sentía que estaba invadiendo un espacio privado. Pero finalmente se dejó convencer, porque Rachel era experta en ser sumamente intensa y Quinn se agobiaba rápidamente. En realidad no, porque le encantaba que Rachel fuera de esa manera, simplemente porque la hacía especial.

El edificio era inmenso, la sección del Upper East Side era, elegante e imponente, sofisticada por supuesto. Y Quinn de repente se sintió tan lejos de casa.

Un respiro, una gigantesca bocanada de aire con la cual lleno sus pulmones y un paso hacia adelante.

La puerta se abrió delante de ella, un par de ojos y una tímida sonrisa la recibieron.

-¿Que haces aquí?- preguntó, porque no era tan inteligente para preguntar otra cosa.

- Hacerte compañía - la sonrisa en ese instante se amplió, menos tímida, más de esas a las que estaba acostumbrada.

-¿Y Shelby?- cuestionó sin moverse de su lugar.

-Arriba cocinando la pasta que gusta- respondió abriendo un poco más la puerta, indicando de ese modo que era hora que entrara.

Acomodó el bolso que colgaba de su brazo y camino los escasos pasos que la separaban de su hija.

-Me da muchísimo gusto que estés aquí - musito abrazando a la niña con el brazo que tenía disponible.

- Rachel llega mañana a la noche, después de la entrevista, viaja directo - indicó dejando un beso en la mejilla de su madre - así que podremos pasar un tiempo a solas- Quinn sonrió, porque la timidez de su hija era la misma q sentía ella mucha veces.

- Parece un buen plan- espetó con el mismo tono, estar en Nueva York cambiaba por completo la perspectiva de lo que era estar con Beth.

Indian Lake le ofrecía un mundo de posibilidades, estaba el lago, la isla, los perros, las perdices, los gusanos de seda que estaban en plena metamorfosis.

-Los gusanos pronto cambiaran su forma- indicó con esa expresión de satisfacción plena. Como si fuera la maldita versión femenina de Noe.

- ¿Cuándo?- pregunto con urgencia.

Tal vez Indian Lake estuviera lejos, pero podía traer un poco de eso, allí al pent house de su chica.

Shelby realmente había hecho un trabajo excelente con la pasta que a Quinn le gustaba, Penne Ziti Rigate con salsa de verdeo y no fue hasta el momento que Quinn entró a la cocina que se dio cuenta que estaba muerta de hambre.

-Ya va estar listo – Dijo Shelby cuando sintió la puerta de la cocina abrirse – pueden ir poniendo la mesa, seguro y tienes hambre después de tanto viaje… no sé cómo siguen haciéndolo en auto – agregó por lo bajo, incrédula en que su hija y su ahora nuera hicieran un viaje de 9 horas en auto, cuando podían hacerlo en 2 en avión.

-Cuestión de aventuras – escuchó antes que la puerta se cerrara.

Unos pasos más allá estaba su hija, moviéndose como si ese espacio le perteneciera y no pudo evitar pensar cuantas veces habrá estado allí antes?

-Cuantas veces habrá estado aquí, hace cuanto tiempo tendrá la oportunidad de tener a Rachel en su vida? –

-Lo importante es que la quiere, que se quieren y que parece en realidad adorarse…-

-A pesar de las peleas tontas que tienen –

-Son hermanas… es lo lógico –

-No son hermanas, me hace pensar que soy una pervertida Fabray –

-Okey no son nada, pero comparten una madre biológica… ambas –

-No ayudas, es tan raro –

- Mira es Rachel… con Ellen – exclamó Beth con una inmensa sonrisa, de puro orgullo al ver a Rachel sonriendo ante la famosa conductora.

El volumen de aquel televisor voló por los aires para no perderse absolutamente nada de todo lo que fuera pasar en aquella entrevista, que fue un tira y afloja de Santana, era el punta pie inicial como su publicista y lo había conseguido.

-Cantante, actriz, actriz de Broadway que no es lo mismo ser una actriz normal, Rachel Berry la nueva sensación del momento, bienvenida – una pierna se cruzó encima de la otra y Rachel comenzó con aquella entrevista de la única forma que conocía.

-Gracias, en realidad es todo un honor estar aquí hoy, soy una gran fan – por supuesto que se iba exponer de ese modo, porque ella no sabía ser otra cosa que una groupie o una Cholula, y Ellen era alguien a quien admirar sin duda.

-La gira por el país término de la manera más exitosa e incluso tienes invitaciones para varias entregas de premios, por comenzar tu primera filmación y con un sequito de paparazis que quieren la primera plana de un beso buscado por años… no es mucho para alguien tan pequeña? – la risa en conjunto se dejó escuchar en todo el estudio y Rachel sintió que si podía con eso, delante de todo américa y probablemente el mundo, podía con todo.

La foto de ellas en Central Park se mostró en el fondo y Rachel amplió la sonrisa, porque era de esas que solo guardaba para Quinn, para cuando sus ojos se conectaban, para cuando sentía que una de sus manos buscaba algún tipo de contacto.

-Así que es amor – escucho un "awww" generalizado y volvió su rostro a la entrevistadora.

-Del más puro – contestó llena de sinceridad, no había más que agregar, no lo necesitaba, porque cualquier agregado solo necesitaba escucharlo Quinn y solo Quinn.

Y la entrevista siguió adelante, hablaron de la película, hablaron de un posible disco a futuro, hablaron de Indian Lake, hablaron de su relación con la hija de su pareja por supuesto y de todo salió adelante, como la profesional que era, como la mujer llena de entereza que siempre fue.

Y Santana, Shelby junto con Beth ampliaron las barreras de su orgullo para con ella, en cambio Quinn, ella amplio las barreras de su amor, porque Rachel se había enfrentado a un mundo de cuestiones solo para defender su amor, solo para dejar claro que ella no tenía nada que esconder, menos a la mujer que amaba.


Siento enormemente el retraso... Quedan 2...