...

Sakura todavía le daba vueltas a la noche anterior. Sasuke regresó al apartamento con unas bolsas en la mano. Cerró la puerta detrás de él.

"Te traigo un par de cosas."

"¿Un cepillo de dientes?"

"Entre otras cosas."

"Gracias."

Entró en la cocina y vació la bolsa en la encimera.

"Te voy a hacer la comida."

"Ya me comí unas tostadas. Tu pan está a punto de caducar."

"Eso no es un buen desayuno. Sé cómo hacer tortillas. Recogí huevos y jamón y queso. Dame diez minutos. "

"No, gracias."

Clavó la mirada en ella.

"Todavía estás enfadada."

"Estoy cansada de los juegos de palabras. No voy a comer lo que cocines."

"¿Por qué no? Soy un buen cocinero."

Ella se quedó mirando fijamente las bolsas.

"No habrás hecho una parada en el Centro Médico para recoger unas pastillas y ponerlas en mi comida sin que me dé cuenta, ¿verdad?" observó su cara, atenta a su reacción.

Su boca dibujó en una línea feroz.

"¿Crees que haría eso?"

"No tengo ni idea de lo que eres capaz. He estado pensando mientras no estabas. Quiero irme a la casa de invitados. Renuncio a las condiciones que te exigí. No quiero vivir contigo. No tengo idea de cómo me siento ahora mismo, pero que me maten si vas a tomar la decisión por mí, señor del control."

Se movió rápido, se puso de rodillas frente a ella y se inclinó. Él gruñó.

"Yo nunca haría eso. Es tu decisión si quieres la píldora."

Había pensado en otra cosa desde que se despertó. Sasuke se había acostado con ella pero se quedó en su lado. Ella había dormido en el borde de la cama porque no quería que le tocara. No había sido una buena manera de pasar su primera noche como compañeros de cuarto. La idea de tener un bebé le daba miedo, pero no lo odiaba. Las circunstancias no podían ser peores. Sus ojos eran casi negros y parecía enfadado. No era nada nuevo.

"¿Qué pasa si voy y quiero tenerlo? ¿Vas a hacer mi vida miserable?"

Él palideció.

"Tu vida está en el mundo exterior. ¿Abandonarías a tu hijo aquí?"

No le hubiera enfadado más si la hubiera escupido a la cara.

"Vete a la mierda. No." Una nueva sospecha la golpeó. "¿Otras mujeres han hecho eso?"

"No."

Eso la hizo sentir un poco mejor, pero recordó el insulto.

"Sólo cállate. Recuerdo lo que guardas en el cajón de la mesilla. No hagas que te dispare."

Él se echó hacia atrás.

"¿De verdad tienes una opinión tan baja de mí? ¿Crees que daría a luz y dejaría al niño contigo? Quiero irme ahora mismo a la casa de invitados."

"No quise que sonara así. No puedo verte siendo infeliz aquí. Dijiste que tu carrera era lo más importante para ti."

"Era. Entonces la eché a perder porque pensé que eras especial. Mi error. Lección aprendida. Madara va a asegurarse de que salgan a la luz todos los detalles de mi misión aquí antes de perder su propio culo. ¿Oyes eso? Es mi carrera yéndose por el desagüe."

"Lo siento."

"No es tu problema. Hice esto. Sé de quién es la culpa."

Descansó sobre sus talones.

"¿Qué puedo hacer?"

"Llévame derecha a la casa de invitados después de que pida prestada algo de ropa y de cepillarme los dientes." Se puso de pie, asegurándose de no tropezar con él. "¿Con quién debo hablar para conseguir un empleo?" se detuvo en la puerta de la habitación y le estudió. "¿Puedes ayudarme a conseguir un trabajo aquí?"

"Sí."

"Eso sería genial." Se mordió el labio. "¿Tengo que ir a la Reserva si estoy embarazada?"

Él negó.

"Hay jóvenes aquí."

Entró en el dormitorio y se detuvo, sin saber qué hacer. Su vida se había vuelto complicada. Eso le recordó a Ino. ¿Cómo iba a explicarle por qué no podía nunca volvería a casa? Mentir sería absolutamente necesario, pero le rompería el corazón. Eran como hermanas. Su casa era la mitad de su responsabilidad. ¿Cómo iba a poder hacer los pagos Ino sola? No podía hacerlo sin ella. Iría a la ejecución hipotecaria. Su mejor amiga la odiaría y estaría sin hogar. Sus rodillas se debilitaron. Se acercó a la cama y se sentó.

"No vendas la leches antes de ordeñar la vaca." murmuró.

Las posibilidades de que estuviera embarazada eran pocas. ¿Cuáles eran las probabilidades? Siempre había tenido relaciones sexuales protegidas cuando salía con alguien y consideraba involucrarse con ellos. Se la había saltado con Sasuke porque había estado tan caliente. También era de conocimiento común que las Nuevas Especies no transmitían enfermedades y no eran capaces de tener hijos. Eso demostraba su teoría de que nada estaba escrito en piedra.

"¿Sakura?" Sasuke se asomó por la puerta. "¿Estás bien?"

"No. Sólo dame unos minutos."

No se fue sino que cruzó la habitación.

"Háblame. Odio verte así."

"No me gusta estar así." admitió.

"¿Qué puedo hacer? Sólo dímelo. Haré lo que sea. "

Debería haberle pedido que se fuera, pero en lugar de eso se levantó de la cama y se quedó sin aliento cuando ella se lanzó hacia él. Envolvió sus brazos alrededor de ella, y les trasladó a la cama. Se sentó y ella se subió a su regazo.

"Sólo abrázame y no hables."

Apoyó la barbilla en la parte superior de su cabeza. Ella se quedó allí. Sus brazos la sujetaron y la ajustó un poco en su regazo, acercándolos a la cabecera de la cama hasta que se pudo apoyar. Se sintió mejor cuando le acarició la espalda. Se relajó.

"Háblame, Sakura. Me estás preocupando."

Eso le pareció gracioso. Ella se echó a reír, y luego se puso seria.

"Estoy preocupada."

"He calculado las probabilidades. Están a nuestro favor."

"Lo sé. Solo ha sido una vez."

"Voy a hacer una llamada y averiguar cuando es lo más pronto es que podremos saber si estás embarazada."

"Okay. Hablando de un mal momento y dos personas que no deben reproducirse."

Se puso tenso.

"El niño no tendría deficiencias porque eres humana y yo soy Especies. Mi genética es dominante. Él nacería Especies."

Ella se tensó también y le miró.

"Quería decir que los dos somos adictos al trabajo y no exactamente una pareja con una relación." se movió y se liberó de él. "Gracias por el abrazo. Estoy bien ahora. Casi se me olvida lo anti-humano que eres. "

Él gruñó.

"Eso no es lo que quise decir."

"Deficiencias. Sigue así." miró el cajón de la mesilla para hacer un punto y luego le devolvió la mirada. "Dios, eres un maldito. Me voy a la ducha. Haz el favor de traerme el cepillo de dientes y encontrar algo que pueda ponerme. No quiero ir a la casa con mi camisón y las bragas mojadas." huyó en ese momento, antes de que se enfadara de verdad.

Cerró la puerta del baño, pero no echó el cerrojo. Quería lavarse los dientes y tener algo que ponerse. Sería difícil dárselos si no podía entrar. Abrió la ducha, esperando que su temperamento se enfriase mientras ajustaba la temperatura del agua un poco más fría de lo que normalmente le gustaba. Sasuke conseguía sacarle de sus casillas. Tuvo momentos en los que recordaba por qué se había enamorado de él y a continuación tenía que abrir la boca.

Enamorarme de él. Buen golpe.

Le descorazonaba saber que nunca correspondería a sus sentimientos. No permitiría que otros atravesaran los muros emocionales que le rodeaban. Había sido una tontería pensar que vivir con él y hacerle llegar a conocerla mejor funcionaría.

Sasuke profirió una maldición y cogió el teléfono de la mesilla. Marcó la casa de Hinata y ella contestó al segundo timbre.

"¿Hola?"

"Soy Sasuke. ¿Estás ocupada?"

"No. ¿Qué pasa?"

"Necesito que actúes como un médico."

"Eso es lo que soy."

"Quiero decir, necesito confidencialidad. Tengo una pregunta."

"No quieres que se lo diga a Naruto, en otras palabras. Dispara. Tengo curiosidad. Él ya se ha ido así que no oirá nada."

"Cometí un error."

"Vale. ¿De qué tipo?"

Dudó.

"¿A partir de qué momento puedes saber si una mujer está embarazada?"

El silencio en el otro extremo de la línea duró unos diez segundos.

"Oh. ¿Esa agente del FBI? Okay." Hizo una pausa. "Cinco días desde el momento del, um, accidente. ¿El condón se rompió?"

Apretó los dientes.

"Me niego a hablar de eso."

"Está bien. Un análisis de sangre podría decírnoslo en cinco días. ¿Cuándo ocurrió? Puedo programar una cita."

"¿Sería exacto?"

"Sí. He conseguido resultados en tres días, pero cinco es más seguro. Los niveles hormonales de las Especies atacan rápido cuando una mujer está embarazada de uno. También se han acelerado los embarazos. Eres felino, por lo que sería una gestación de veinte semanas más o menos. Dependerá sobre todo de lo testarudo que sea el bebé. A algunos les gusta llegar un poco más temprano, mientras que otros se han quedado allí una semana más."

"No quiero que nadie más lo sepa."

"¿Ni siquiera ella?" se detuvo de nuevo. "Hay opciones. Tienes que decírselo. Tiene que tomar una decisión."

"Le informé. No quería tomar la píldora."

"¿Sabe que puedes dejarla embarazada? Vas a tener que informar a alguien de seguridad, Sasuke. ¿Y si quiere irse? ¿O se lo cuenta a alguien?"

"Entiende la importancia de mantenerlo en secreto."

"Sigue siendo un riesgo. Lo sabes. "

"Yo me encargo de ella, pero no en este momento."

"¿Supongo que este accidente ha ocurrido recientemente?"

"Gracias, Hinata." Colgó.

Sasuke se levantó, fue a la cocina y cogió el nuevo cepillo de dientes. Se detuvo junto a la cómoda y buscó una camiseta y un par de pantalones cortos de ejercicio con cordones que le pudieran ir a Sakura. Entró en el baño y los colocó cuidadosamente en el mostrador. Se sumergió en la visión de ella, con la cabeza inclinada hacia atrás bajo el chorro de agua. El olor de su acondicionador llenaba el cuarto de baño. Su atención bajó a

sus pechos. Su pene se endureció. Se dio la vuelta antes de que le sorprendiera admirándola y salió del cuarto de baño.

Huyó de su apartamento y fue por el pasillo para llamar a la puerta de al lado del ascensor. Yahiko respondió con un par de boxers, obviamente, se había ido a la cama después de su turno. El macho arqueó una ceja.

"¿Tienes condones?"

"¿No tienes ninguno? Todos conseguimos algunos recientemente."

Le molestaba ser interrogado.

"Tenía, pero los tiré. No creí que fuera a necesitarlos."

Había pensado que Sakura no iba a regresar al Homeland. Una sonrisa curvó los labios del macho.

"Espera."

Yahiko cruzó su apartamento y desapareció en su dormitorio. Regresó enseguida con una caja en la mano. Se la tiró y Sasuke la atrapó. Yahiko se detuvo ante él.

"¿Algo más?"

"Gracias."

"No me sorprende. Anoche parecías querer arrancarme el brazo cuando sostuve a la mujer para evitar que se cayera del muro."

"¿Podemos mantener esto entre nosotros?"

"Claro. Me alegra que hayas encontrado a alguien."

Se dio la vuelta y se alejó. Yahiko se rio.

...