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No dije nada en el trayecto, intentaba disipar las nieblas que se agrupaban en mi mente, había olvidado que le había pasado las llaves unas horas antes, cuando entramos me dejó gentilmente en la cama

- Vamos a tener que buscar una forma de superar esto - dijo al tiempo que sacaba mis zapatos de tacón

- Sólo… debo… descansar - le dije acomodándome en los almohadones con los ojos cerrados

- Debí de hacer algo para que no estés en este estado - me dijo con culpabilidad

- No sabías… lo que… estaba… haciendo - le dije en un susurro

- Ahora es mejor que descanses - sentí como me tapaba con una manta - vendré más tarde a ver como sigues

Su mano paso por mi mejilla, sentí sus pasos por la habitación y cerrarse la puerta, quise decirle que le agradecía que cuidara de mí, pero no pude hacerlo, perdí la lucha con las tinieblas en mi mente y caí en un sueño tormentoso.

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No solía tener pesadillas, pero esta era una, estaba en una sala rodeada de los Strigoi que Izz me había descrito que veía en la energía, era la misma imagen que había perforado mi mente en la fiesta, no sabía si tenía relación con eso o no, pero ahí me encontraba, en medio de ellos, estaban hablando sobre un ataque, que debían de encontrar a alguien, de pronto uno de ellos se fijó en mi, sonrió abiertamente, quise escapar, pero no podía moverme, se acercaba cada vez más… con un grito me desperté, me había sentado en la cama de golpe.

- Sev? – era la voz de Danila

No le respondí, aún estaba agitada por el sueño, respiraba entrecortado, el mareo me estaba envolviendo, al igual que la oscuridad, caí en la cama otra vez incapaz de pronunciar palabras, los ojos se me cerraron.

Esa maldita pesadilla se repitió una y otra vez, era un círculo del cual no podía escapar, y tenía la impresión de que me estaban persiguiendo, en el sueño no tenía ningún arma, no podía ocupar mis poderes, no había escapatoria.

- NO! – grité

Esta vez pude abrir bien los ojos, el mareo era menos intenso, al igual que la oscuridad que quería envolverme, vi a Adrian que estaba en un sillón de la habitación y se apresuró a llegar a mi lado.

- Qué sucede? – quiso saber

- Una pesadilla – le dije

- Estas temblando – me dijo y me abrazó

- Sólo no podía despertar – le dije aferrándolo contra mí – he tenido el mismo sueño toda la noche

- Danila me dijo que estabas teniendo malos sueños – me dijo Adrian – él te cuidó mientras estaba con mi tía

- Ha pasado mucho tiempo? – quise saber, había perdido el sentido de las horas

- Está amaneciendo – me dijo Adrian – llegué hace poco, quería estar contigo

- No tenías de que preocuparte – le dije acariciando su rostro

- Claro que sí, ahora debes de descansar y recuperarte – me dijo serio ayudándome a recostar en la cama

- Crees que podría ponerme algo más cómodo? – pregunté

- Fuesen otras circunstancias estaría feliz de sacarte ese vestido y hacer otras cosas – me dijo con un tono evidentemente sexual – pero no es momento de eso

Medio peleando consigo mismo lo vi revolver entre mi ropa, sacó unos short de pijama y una polera y me ayudo a colocármelos, tenía razón en eso de "en otras circunstancias" porque me sentía tan agotada mental y físicamente que no tuve tiempo de pensar en lo sensual que era Adrian desvistiéndome. Cuando estuve vestida él se sacó la ropa quedando sólo en bóxer y se acostó a mi lado.

- No tienes miedo de que llegue alguien? – le pregunté dándole la espalda para que me abrazara

- Danila me dio tu llave, creo que sospecha que hay algo entre nosotros – me dijo con un tono bastante optimista

- Es observador como cualquier guardián – le dije como que fuese obvio

- Bueno al menos me alegra de que no haya dicho nada al respecto – me dijo dándome un beso en el cuello

- Dimitri también lo sabe – le solté – aunque ese Dios Ruso siempre sabe todo

- Me lo imagine – me dijo sin sorpresa

- Adrian… - le dije luego de un rato de silencio – que sabes de Aiden Dashkov?

- Por qué me estas preguntando acerca de él? – me dijo con celos en la voz

Le expliqué lo que había pasado en la fiesta, de la magia extraña que tenía, o más bien la habilidad de hablar en los pensamientos, y que no era un usuario del espíritu, cosa que Adrian ya sabía por el hecho de ver su aura.

- Crees que es una persona de fiar? – quise saber

- No lo sé, es un Dashkov – dijo como diciendo que era obvio que no se podía confiar en él

- Creí que eso de los prejuicios por los apellidos era algo que no iba contigo – le dije medio riendo

- No hay comparación entre Dashkov e Ivashkov – me dijo como que no había discusión

- Como sea, crees que debería hablar con él? – quise saber

- Lo encuentras lindo? Te atrae de alguna forma? – me preguntó serio

- Que tiene eso que ver? – pregunté perdida

- Contesta a mi pregunta – pidió

- Claro que no Adrian – me giré para poder mirarlo a los ojos – en más aterrador que nada, además no confío de que sólo quiera saber de magia extraña, pero aún así, siento que necesita desesperadamente una guía

- Mientras no sea atractivo en ningún sentido para ti, puedes hablar con él – me dijo Adrian con una sonrisa

- Sin importar que sea potencialmente un psicópata asesino? – pregunté con los ojos bien abiertos

- Puedes defenderte de un psicópata asesino – me dijo con una sonrisa

- Tienes una lógica extraña – le dije apoyándome en su pecho

- Mientras no sea atractivo no hay peligro – me dio un beso en el pelo

- Insisto en que tu lógica es de lo más rara – sentencié – aunque quiero hablar con él porque podría ser de utilidad

- En qué sentido de utilidad? Un cebo para Strigoi? – me dijo con una risa

- Leíste mi mente – dije en broma

- Sev! En serio, que utilidad podría tener?

- Es un Dashkov, están más relacionados con las cosas turbias que nosotros, si necesitamos algo, se lo podemos pedir a él, tenerlo como contacto

- Y crees que obtendrás algo de él? – preguntó dudando

- Él se acercó hablando de su magia, él debe de andar buscando algo, sólo sacaré provecho de ello – dije resuelta

- A veces me asustas – me dijo orgulloso

- Puedo ser peligrosa si me lo propongo – le dije seria

- Lo sé Sevyis, por eso te quiero tanto!

Dimos el tema por terminado, me acomodé en su pecho y me dormí, no sé si por tener a Adrian a mi lado o qué, pero no tuve pesadillas en el resto de la noche, de hecho dormí tranquilamente, sin sobresaltos ni nada.

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- Que no estoy enferma! – les dije por decimonovena vez

- Debes descansar – me dijo Izz

- Dime cuándo has visto a un Dhampir enfermo – le pedí

- A veces nuestro cuerpo debe descansar – me dijo Rose

- Es que se han puesto todos de acuerdo para mantenerme en la cama? – quise saber exasperada

- Hay mejores cosas que hacer en la cama – me dijo Adrian dándome un beso en el cuello

- Danila nos dijo que debías descansar – me dijo Lissa

- Y desde cuando le hacen caso a Danila? – era lo más ridículo que había escuchado

- Desde que te ha estado cuidando – me dijo Adrian

- No eras el primero en estar en su contra? – le dije no entendiendo

- Las cosas han cambiado… además, ninguno de nosotros sabe que hacer – me dijo Adrian medio apenado de reconocerlo

- No creen que conozco mi cuerpo como para saber si estoy bien o no? – dije, estaba empezando a enojarme

- Luego de ayer, no nos queda muy claro – me dijo Izz

- Fue todo culpa de Aiden, si no hubiese roto la pulsera nada de esto habría pasado – les dije acostándome en la cama enojada

- En algún momento la magia iba a dejar de funcionar, y estarías en peor estado de lo que estabas ayer – dijo Lissa

En mi mente reconocí que tenían razón, pero no lo iba a verbalizar para que supiesen que habían ganado esta lucha, me tuvieron en la cama todo el día, me decían que aprovechase de dormir y descansar, eso de no hacer nada me estaba exasperando.

- No tienen nada que hacer? – les pregunté por la tarde

- Acaso quieres que nos vayamos? – preguntó Izz

- Sería mal educado si les dijese que si? – les dije fríamente

Me miraron extrañados, ya que no era de ser fría con mis amigos, pero era lo que me nacía para todos ellos en estos momentos, el que me tratasen como que estuviese débil me había enojado más de lo que podían imaginar, nunca mostraba debilidad, no quería que me tuviesen lástima por cómo era, por mis poderes o que me tratasen de forma especial, ellos nunca habían hecho eso conmigo, hasta ahora, comprendía que se preocuparan, pero eran un poco extremistas. O era que me estaba tomando las cosas muy a la tremenda? No lo tenía claro en este momento, sólo que quería estar sola.

- Estarás bien? – me preguntó Izz

- Si, sólo déjenme sola si? – les dije con el mismo tono que había usado antes

- Quieres que me quede? – dijo Adrian, lo veía que miraba mi aura, no a mi

- No, quiero estar sola – dije levantando un poco la voz

Siguieron mirándome extrañados pero ninguno dijo nada, creo que hasta les di un poco de miedo, pero en estos momentos me daba igual, sólo quería que se fueran.

Una vez que estuve sola me di cuenta de que estaba harta de la magia, de todo lo que implicaba, de los Strigoi, de los cuidados, de que nos estuviesen buscando, de que apareciera gente con extraños dones como hablar en la mente en plena celebración de año nuevo, el año que había pasado, los últimos meses, habían sido de locos, y clamaba por algo de tranquilidad, sin pensarlo demasiado descolgué el teléfono de la habitación y llamé a mi padre

- Alo? – dijo la voz de papá al otro lado del teléfono

- Papá, soy yo – le dije a modo de saludo

- Sev – me dijo él – como te fue en la fiesta anoche?

- Bien… papá, estás en la Corte? O estás en casa? – quise saber

- Voy camino a la Corte a buscar unas cosas, necesitas algo? – su tono de voz sonaba preocupado

- Crees que podría ir a casa? – le pregunté intentando que no se me quebrase la voz

- Ha pasado algo? – preguntó

- Sólo necesito algo de tranquilidad… crees que podrías llevarme?

- Y qué pasa con tus amigos? – era una buena pregunta

- Necesito aire papá, no quiero que sepan que me voy – dije sincera

- Es algo grave entonces?

- Es complicado – admití – crees que podrías sacarme sin que ellos se den cuenta?

- Necesitaría que algún guardián hablase con la seguridad – me dijo papá

- Danila debe estar por venir a verme, hablaré con él – le dije solucionando esa parte

- No que no te llevabas con Danila? – dijo papá extrañado

- Hablaremos en casa si? Por favor papá, llévame contigo – mi tono era casi un ruego

- Que le diré a Eleni? – como siempre, estos temas eran una conspiración entre los dos

- Dile que cambié de opinión y que quiero unos días en familia – le di como idea

- Creo que eso podría funcionar con ella – dijo medio dudando

- Sé que tienes métodos para que crea en todo lo que dices – le solté

- No ocuparé la compulsión con ella – me dijo espantado

- Estoy hablando de tus encantos como su marido, papá – le dije a punto de reír por su reacción

- No sé si eso es algo que debiese de discutir con mi hija – se atragantó

- Toda la razón papá – le dije divertida – no es una conversación que debamos tener